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ron en aquellas partes; antes por el mismo tiempo Tar- | Roma, con que apretaron a los contrarios, y salieron ragona fué con nuevos edificios arreada , y con nueva con la victoria. Los primeros á volver las espaldas fucmuralla ensanchada, y juntamente le dieron nombre y ron los españoles, que por el aborrecimiento que teautoridad de colonia romana. En Cartago, dado que nian á los cartagineses y por llevallos por fuerza á Hannon hacia instancia que pusiesen confederacion con empresa tan lejos, se aficionaban ú los romanos. Los los romanos, que aquella era buena ocasion para me- cartagineses y africanos, desamparados de tal ayuda,

У jorar su partido, mirasen no se trocase en breve aquel fueron muertos y puestos en huida; la caballería y eleregocijo en llanto; todavía se resolvieron en el Senado fantes escaparon por los piés; el mismo Asdrúbal con que Aníbal y Asdrúbal fuesen ayudados, como lo pe- pocos se recogió á Cartagena. La nueva y aviso desta dian, con dineros, soldados y armada. Hicieron gente noble victoria, luego que se supo en Roma por cartas de africanos y de alárabes, con que Hegaron hasta cua- de los Scipiones, fué ocasion de grande alegría, no tanto renta mil hombres. Destos enviaron primeramente a por ganar la jornada, cuanto por haberse impedido la España, donde Asdrúbal estaba y donde corria mayor pasada de Asdrúbal en Italia. Fué este año trabajoso necesidad, cuatro mil de á pié y quinientos de á caba- para España, así por falta de mantenimientos como por llo. Dióse cuidado á Magon, que iba por capitan deste la peste que se emprendió, con que murió mucha gensocorro, de juntar en España y levantar de nuevo mas te, y entre los demás la mujer y el hijo de Aníbal; así gente, así de á pié como de á caballo, á propósito de lo cuentan. Por esta causa, los padres romanos enviamantener y extender en aquella provincia su señorío. ron vituallas para los ejércitos que tenian en España;

para proveer esto, tomaron dineros prestados de los CAPITULO XV.

mercaderes, á causa de estar sus tesoros de todo punto

gastados. Además que les era forzoso armar por la mar Cómo Asdrúbal no pudo entrar en Italia.

conlra Filipo, rey de Macedonia, de quien se decia que, Alterábanse por el mismo tiempo hacia el estrecho puesta confederacion con Aníbal, trataba de pasar en de Gibraltar los tartesios, gente feroz y denodada. Italia, que era otro nuevo peligro. Sabida en Cartago Tomaron por su caudillo a un hombre principal llama- la rota de Asdrúbal y el riesgo que corrian las cosas do Galbo, acudieron a la ciudad de Asena, donde los de España, dieron órden que Magon, hermano de Anicartagineses tenian recogido el trigo y las vituallas, y bal, con la armada que tenia á punto para pasar en Italia apoderáronse de todo. Sosegó Asdrúbal estos movi- tomase la derrota de España. Hizolo así, y en breve mientos con presteza; y por las cartas que de Cartago surgió en el puerto de Cartagena con sesenta galeras y le vinieron, entendió le ordenaban pasase sin dilacion doce mil hombres en ellas, donde se hallaba asimismo en Italia para asistir y ayudar á su hermano Aníbal. Himilcon, que poco anles viviera en España con las Fuéle muy pesado este mandato, y ocasion que muchos naves y gente de socorro que tambien él trajera de Caren España se inclinasen al partido de los romanos; tago. Con la venida de Magon hobo grande mudanza en pero érale forzoso obedecer. Dejó por sucesor y en su España; y los que despues de vencidos apenas tenian lugar á Himilcon, hijo de Bomilcar, enseñóle los secre- donde poner el pié, se atrevieron á salir de nuevo en tos de la provincia, avisóle de la manera que debia te- campaña. La ciudad de Iliturgo fuera antes de su juDer en hacer la guerra; y con tanto, hechas nuevas le- risdiccion, y porque se habia pasado al enemigo, la vas de gente y juntado mucho dinero de toda la pro- acometieron primeramente, pusiéronse sobre ella con vincia para el sueldo de sus soldados, movió con sus sesenta mil hombres, y cercáronla por tres partes. Deejércitos y fardaje la vuelta del rio Ebro, año de la ciu-seaban los Scipiones socorrella; acudieron con carros y dad de Roma 539. Los Scipiones aquejados por el peli- bestias á meter trigo á los cercados y con diez y seis mil gro de su patria , si Asdrúbal pasase en Italia , que te- hombres que llevaban de guarda. Salieron los carmian no fuese oprimida con dos ejércitos la que para tagineses á atajarles el paso. Dióse la batalla , que fué deshacer uno no tenia fuerzas bastantes, antes babia muy reñida, en que fueron vencidos, no solo Asdrúbal, sido vencida muchas veces, acordaron de divertille sino tambien Magon y Himilcon, que de sus propios de aquel viaje, ó á lo menos entretenelle con acometer reales acudieron a la pelea. El estrago fué mayor, y los pueblos de la devocion de Cartago. Con este in- mas el número de los muertos que el de los vencedores; tento encaminaron sus gentes contra una ciudad lla- | prendieron tres mil hombres de á caballo, tomaron mada Iberia del nombre del rio Ibero, que es Ebro, mil caballos que hallaron en los reales; demás desto del cual estaba cerca. Asdrúbal, que tuvo aviso deste mataron cinco elefantes. Rehiciéronse despues desto deseño, se anticipó á fortificar aquella ciudad; y he- los cartagineses de soldados y de fucrzas, acometieron cho esto, se puso con gran presteza sobre otra ciudad un pueblo llamado Incibile, siete millas al poniente que por allí estaba , aliada con los romanos, con que de Tortosa; acudieron asimismo los romanos, con los contrarios asimismo se divirtieron, ca alzado el que de nuevo en un encuentro y batalla mataron tres cerco de Iberia, acudieron a la defensa. Acercáronse mil cartagineses , y prendieron otros tantos. Quedú los ejércitos, trabaron primero escaramuzas, y últi- otrosi muerto Himilcon, capitan de grande esfuerzo y mamente, ordenadas sus haces y dada señal de pe- nombradía. Algunos dicen que Incibile es la que hoy lear, arremetieron los unos y los otros con grande se llama Chelva en el reino de Valencia. Miturgo tienen denuedo. Pelearon no de otra manera que si en el que es Andújar en el Andalucía , ó Lietor, pueblo que suceso de aquella batalla estuviera puesto, no solo el no cae lejos de la ciudad de Alcaráz. Averiguar la hisseñorío de Italia y de España, sino el imperio del mun- toria de los lugares no es de menor dificultad que la de do. En especial los romanos se señalaban ni mas ni los hechos, por ser tan ciega la antigüedad , principalmenos que si estuvieran a las murallas y puertas de mente de España. Esto sucedió en el otoño, en el cual

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EL PADRE JUAN DE MARIANA. una nueva que

vino de Italia aumentó mucho la alegría manos Magon y Asdrúbal, juntado que tuvieron un de los romanos; es á saber, que despues que Anibal grueso ejército de los suyos y de españoles, salieron hobo enflaquecido y mancado su ejército con los delei- con él en campaña, resueltos de echar con las armas de tes y regalos de Capua, teniendo cercada á Nola , fué toda la España dicha ulterior, que es lo mismo que de vencido en batalla por el pretor Marco Marcello, y for- allende, á los romanos, que en gran parte estaban della zado de retirarse á la Pulla. Item , que dos mil españo- enseñoreados. Publio Scipion, para oponerse y contrasJes, desamparados los reales cartagineses, se pasaron tará estos intentos, pasado el rio Ebro, rompió por cierta á los romanos, movidos de las grandes promesas que parte donde caian los pueblos llamados Vectones. Asentó les hicieron. Demás desto, se contaba que Asdrúbal, sus reales junto á un lugar principal, llamado Castro por sobrenombre Calvo, partido de Italia para Africa Alto, que era de mal agüero para los cartagineses, por con una gruesa armada, de camino probó de apode- haber sido allí muerto Amílcar, famoso capitan y padre rarse de Cerdeña, á persuasion del mas principal de de Aníbal. Mataron los enemigos que hallaron derraaquella isla, llamado Arsicora; pero que fué desbara- mados por aquella comarca hasta dos mil hombres de lado y preso cerca de Calari por Tito Manlio Torcuato, los soldados y gente romana, por donde, recelándose de con gran matanza , así de los cartagineses como de los mayor daño, se retiró con su ejército á otros lusardos que seguian su partido. Tambien se supo de gares que estaban de paz. Puso y fortificó sus reales Sicilia que por la muerte de Hieron sucediera en su lu- en el monte dicho de la Victoria; hoy se entiende gar un su vieto llamado Jerónimo, y que habia sido ser el de Moncia, que cerca del mar algunas millas de coronado por rey de Siracusa, si bien era mozo de la otra parte del Ebro está puesto. Acudieron alli por quince años y de costumbres muy diferentes de su diversos caminos y con diversos intentos Gneio Scipion abuelo. Los Scipiones, con aquellas nuevas, llenos de á dar socorro á su hermano, y Asdrúbal, hijo de Gisbuena esperanza, y determinados de volver á las armas gon, para combatille. Vino este capitan poco antes de Juego que el tiempo diese lugar, acordaron de enviar Africa con cinco mil soldados de socorro. Era natural los soldados á invernar y pasar ellos el invierno en Tar- de Cartago , de alto linaje, de grandes riquezas, y que ragona, en el cual tiempo se acabó la muralla de aque- tenia deudo con los hermanos Barquinos, y habia coHa ciudad, como se entiende por el letrero de una pie- menzado á hacer la guerra por aquella comarca de dra antigua que se conservaba en tiempo de don Alon- Ebro. Estaban los unos y los otros reales cercanos enso el Undécimo, rey de Castilla, segun que se refiere en tre sí. Salió Publio Scipion á reconocer el campo; cersu historia. Está la ciudad de Tarragona asentada en un cóle gran muchedumbre de enemigos, que le luvieron llano pequeño que se hace en lo mas alto de un collado muy apretado, y le redujeron á término que se perdieredondo, que tiene la subida no ágria, y debajo á tiro ra si no sobreviniera su hermano, que le libró. No se de piedra la mar, cuyo lado liácia donde sale el sol, por hizo otro efecto de mayor consideracion. Los unos y las muchas peñas, es áspero y fragoso. Al poniente se los otros fueron forzados á pasará la España ulterior y extiende una llanura de mucha frescura y fertilidad á la Andalucía, donde la ciudad de Castulon se rebepor mas de cuarenta millas, plantada de olivares, viñas lara contra los cartagineses y echara la guarnicion de y membrillares, abundante en ganado, de buena co- soldados que tenian, por odio de aquella nacion y estar secha de pan, tanto, que basta para el sustento de los cansados de su señorío. Los cartagineses, luego que moradores. A una milla de la ciudad por medio de les vino el aviso, porque con la tardanza no creciese aquellos campos pasa un rio, que hoy se dice Francolin, el daño, se apresuraron con sus gentes. Pusiéronse priy antiguamente Tulcis, cuyas aguas son mas á pro- mero sobre Iliturgo, con intencion de castigarla , ca á pósito para cocer el lino y el cáñamo, de que hay por su persuasion los castulonenses hicieran aquel exceso. allí abundancia, que para beber. Y como quier que Partió asimismo Gneio Scipion para dar socorro á los a quella ciudad antiguamente padeciese falta de agua cercados, y con una legion á la ligera rompió por medio dulce, grande incomodidad, despues de los Scipiones, de los enemigos, que tenian repartidas en dos partes los romanos labraron á su manera ciertos acueductos

sus estancias, y con muerte de muchos dellos se metió muy altos, con que guiaron á la ciudad una parte del en la ciudad. Hizo luego los dos dias siguientes salidas, rio Gaya, si bien dista della por espacio de diez y seis en que mató en los encuentros que tuvo dos mil de los millas. Estos caños fueron desbaratados á causa de las cnemigos, y cautivó tres mil con trece banderas. Otros guerras que gentes de Alemaña hicieron en España, refieren mayor número, pero entiéndese que por yerro como lo refiere Florian, el año de Cristo de 266, de la letra en los autores de quien lo tomaron. Lo cierlo volvió a la misma incomodidad hasta tanto que en tiem- es que los cartagineses desistieron del cerco, y alzado po de nuestros abuelos abrieron un pozo muy hondo, su bagaje, se pusieron de nuevo sobre Bigerra , ciudad de donde bastantemente se proveen de agua dulce los puesta en los Bastetanos. Sobrevinieron los enemigos, moradores, que en nuestro tiempo llegan hasta núme- por donde les fué forzoso dar la vuelta y recogerse liáro de setecientos vecinos, poco mas á menos,

como cia Aurigis, que hoy se entiende sea Jaen ó Arjona. el circuito de los muros tenga, á lo que parece, capa• Iban en su seguimiento los romanos. Vinieron á batalla, cidad de hasta dos mil casas , y no mas.

que

duró por espacio de cuatro horas; fueron de nuevo CAPITULO XVI.

vencidos los cartagineses con muerte de cinco mil

de los suyos y prision de tres mil. Matáronles otrosi Cómo los cartaginesos fueron maltratados en muchas partes

treinta elefantes, y tomáronles cincuenta banderas. de España.

Gneio perdió asimismo algunos de los suyos; sin emApenas era pasado el invierno del año que se con- bargo desto y que con un bote de lanza le pasaron un taba de la fundacion de Roma 540, cuando los dos her- muslo, en una litera fué en seguimiento del enemigo

y se

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basta Monda, donde se renovó la pelea y volvieron a lascia de su padre, entendió el bárbaro, y no se engañaba, manos; el suceso fué el mismo, el estrago y la matanza que aquella respuesta era despidiente, y que no se la la mitad menor que antes; los bosques y montes que querian dar. Es el amor muy sentido; túvose por agracerca caian, por su espesura y fragura, y los pies á los

y

viado, y determinó vengarse con las armas. La silla de mas dieron la vida. Tito Livio va algun tanto diferente su imperio y señorío era la ciudad de Siga, puesta en en el cuento destas bat allas; nos seguimos el asiento las marinas de Africa, en frente de nuestra Málaga ; sus y órden de los lugares y lo que otros escritores testili- tierras a la parte del poniente se extendian hasta Táncan. Estando las cosas de los cartagineses en España ger y el mismo mar Océano; y por la parte que sale el en términos que no parece podian estar peores, Magon sol, tenia por aledaños las tierras de Cartago; solo quefué enviado á la Gallia para tratar con Menicato y Civis- daba en medio el reino de Gala. Con él de ordinario maro, señores con quien hiciera Aníbal confederacion, tenia Sifaz guerra sobre los confines y fronteras con como arriba se dijo, para que pasasen en España con sucesos diversos y diferentes trances. Tenia Gala un sus gentes y les ayudasen. Lo cual sin mas dilacion ellos hijo, por nombre Masinisa, mozo de grandes esperanhicieron, ca por mar llevaron á Cartagena nueve mil zas, en fuerzas, valor y ingenio aventajado. Pretendia, hombres de su nacion, donde Asdrúbal se apercebia Sifaz liacer primero la guerra y cargar sobre Gala, que para la guerra. Gneio, alegre con las victorias pasadas, tenia pocas tierras, y mas se sustentaba con la sombra no con menor cuidado, pasó el invierno en la Bética, de Cartago que con sus propias fuerzas. Parecíale buena que hoy es Andalucía. Con tanto, al principio del año coyuntura para su empresa, por estar los de Cartago que se contaba de Roma 541, los unos y los otros sa- embarazados á un tiempo con dos guerras muy pesalieron en campaña. Vinieron a las manos en aquellas das, la de Italia y la de España. Estaba con esta resocomarcas de Andalucía con el mismo coraje y denuedo lucion, cuando le llegaron tres embajadores que los Scique antes; el suceso fué el mismo, la matanza algun piones desde España le despacharon para decirle de su tanto mayor; ca ocho mil hombres del ejército carta- parte que haria una cosa muy agradable al Senado rogines y casi todos del número de los gallos quedaron mano si se aliase con ellos, y juntadas sus fuerzas diese en el campo tendidos con su capitanes Civismaro y Cartago una nueva guerra eu Africa, para dividille las Menicato, que con deseo de mostrar su valentía con fuerzas en muchas partes, y que no fuese bastante para gran denuedo y alegría, como suele aquella gente, se acudir á todo. Con esta embajada se encendió Sifaz metieron muy adelante en la pelea. Despues desta vic- mas en el propósito que tenia, razonó con los embajatoria, los romanos revolvieron sobre Sagunlo, y la to- dores, y trató muy á la larga de diversas cosas. Con maron al fin por fuerza pasados seis años despues que tanto, quedó aficionado á la amistad de los romanos, y fué ganada y arruinada por los cartagineses. Vivian to- por entender cuán rudos eran los de Africa en las codavia algunos de los foragidos de aquella su patria, que sas de la guerra comparados con la milicia romana, pifueron en ella restituidos, y la ciudad de Turdeto, la dió por lo que debian á la amistad comenzada, que, volprincipal causa de aquellos daños, echada por el suelo viendo los dos con la respuesta, el tercero quedase en y allanada. Sus campos entregaron a los de Sagunto, su compañía para instruir y ejercitar la infantería de ya los Turdetanos vendieron en pública almoneda; que aquel reino, parte de milicia de que los númidas de fué por la venganza alguna consolacion del dolor, y re- todo tiempo carecian, que solo usaban de gente á cacompensa de las injurias que los de Sagunto por su oca- ballo. Otorgóse al Rey lo que pedia,que Quintu Sertorio sion recibieran. Por el cual tiempo de Italia vinieron quedase con él; pero con tal condicion que los Scipionuevas que Arpos, ciudad de la Pulla , la cual despues nes lo tuviesen por bien y lo aprobasen. Súpose en Car

У de la rota de Cannas faltó y se pasó á Aníbal, fué 10- lago el intento de los Scipiones; y para acudirá su premada por el esfuerzo del cónsul Quinto Fabio; y junta- tension y á la de Sifaz, acordaron de servirse del rey mente mil españoles que tenia de guarnicion, por gran- Gala, su aliado. Fue nombrado por capitan de aquella des promesas que les hicieron, mudaron partido, y si- guerra Masinisa, mozo, como queda dicho, de grandes guieron el de Roma; principio, aunque pequeño, que prendas, y adelante muy fumoso por la amistad que tuvo dió esperanza á los romanos de deshacer por aquel ca- hasta la muerle con los romanos, el cual sin dilacion, mino al orgulloso enemigo, y les puso en pensamiento, juntado que hobo, así sus gentes como las que los carcomo lo hicieron, de escribir á los Scipiones que lo mas tagineses le enviaron, salió á verse con el enemigo. en breve que ser pudiese enviasen á Italia algunos seño- Dióle la batalla, en que le mató treinta mil hombres, y á res españoles para por su medio granjear los demás es- él forzó á huirse á los Maurusios, que era una ciudad ó pañoles que andaban en el campo de Aníbal, en cuyo comarca en lo postrero de su reino, por ventura donde valor entendian consistia la mayor fuerza y esperanza

ahora está Marruecos. Y como juntadas nuevas gentes de los cartagineses sus enemigos.

pretendiese pasar en España, con otra batalla que le

dió le quebrantó de todo punto las alas. Hay quien diga CAPITULO XVII.

que, sin embargo, Sifaz pasó en España para tratar en De una nueva guerra que se emprendió en Africa.

presencia con los Scipiones la manera que se debia te

ner en hacer la guerra, y que dejaron de contar este Por el mismo tiempo en Africa se encendió una nue- viaje Tito Livio y Plutarco, como no es maravilla que en va y larga guerra con esta ocasion. Asdrúbal, hijo de tan grande muchedumbre de cosas se olvide algo. Es'Gisgon, dejó en Cartago una hija llamada Sofonisba, en tas cosas sabidas en España, como congojaron a los edad de casarse. Sus partes y prendas muy aventajadas romanos, asi bien por el contrario acarrearon gran alemovieron á Sifaz, rey que era de los númidas, á pedilla gría al general cartaginés. Parecióle buena ocasion de por mujer. Y como el Senado se excusase con la ausen- apretar á los romanos, cuyo partido, que se iba antes

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mejorando, tornaba de nuevo á empeorarse. Estaba ya los primeros que partidos de Cartagena salieron en cercano el invierno; por esto determinaron los carta- campaña la vuelta del Andalucía con su campo dividido gineses de concertarse para el año siguiente con los en dos partes. La una dellas guiaba Asdrúbal el Barceltiberos, gente feroz y brava , y convidallos con quiro; de los demás iban por capitanes Magon , Masigrande sueldo para que los ayudasen. Fueron los Sci- nisa y el otro Asdrúbal, su suegro. Los Scipiones asipiones avisados destas plácticas, ganaron por la mano,

mismo con muchos socorros que les vinieran de Italia, y con ofrecerles mayores premios, como gente que se y en particular confiados en treinta mil celtiberos que vendia por dineros, los mantuvieron en su devocion; tenian á su sueldo, partieron de sus alojamientos con principalmente que los honraron en que no anduviesen resolucion de pelear con el enemigo, ya tantas veces en escuadrones aparte ni en los reales, como antes era por ellos vencido. Gneio con los celtiberos y la tercera de costumbre, tuviesen sus alojamientos distintos, sino parte de los soldados romanos se encargó de combatir que anduviesen mezclados con los romanos, debajo de á Asdrúbal, y con este intento asentó sus reales cerca las mismas banderas. Todo se enderezaba so color de de los del enemigo, y no lejos de la ciudad Anatorgis y honra á asegurarse mas dellos. En particular, para que de un rio que pasaba por medio y dividia los dos camhiciesen que los demás españoles desamparasen á Ani- pos. Publio movió contra los demás caudillos cartagibal, enviaron trecientos dellos á Roma, que llegaron neses, para que, vencido Asdrúbal, como lo tenian por allá por el mar principio del año siguiente, que se hecho, no huyesen ellos y se salvasen por los bosques contó 542 de la fundacion de Roma. En este tiempo, cercanos y por las selvas, antes como cercados con recuatro naves enviadas de Roma con vituallas y dinero des todos pereciesen juntamente; tanta confianza ensuplieron la falta que sus ejércitos en España tenian. gendra muchas veces la prosperidad continuada ; pero Pero lo que mas los animó y alegró sué entender que sucedió todo muy al revés, ca por astucia de Asdrúbal Hannon, el cual fuera enviado desde Cartago á Italia, y con el conocimiento y trato que tenia con aquella y hechas nuevas levas de gente en la Liguria y en la geute, los celtiberos fácilmente se dejaron persuadir Gallia, rompia por Italia para juntarse con Aníbal, que que desamparasen al capitan romano, y levantadas de se hallaba ufano por haberse apoderado al mismo tiem- repente sus banderas, se volviesen á sus casas. Para liapo de la ciudad de Taranto, fué en la Marca de Ancona cello, demás desto hobo ocasion de una nueva que se con todas sus gentes vencido y desbaratado. En Sicilia, / divulgó, y fué que la parte de aquellos que favorecia la ciudad de Siracusa , despues de la muerte de Hieron á los cartagineses, tomadas las armas, saqueaban las y de la que dieron a su nieto Jerónimo sus mismos vasa- haciendas de los que seguian á los romanos. Gneio, ilos, como quier que estuviese dividida en bandos y últi-despojado de aquella parte de sus fuerzas, por quedar mamente hobiese venido á poder de los cartagineses, menos poderoso que el enemigo, determinó retirarse. Marco Marcello, con un cerco que sobre ella tuvo de Porque, á qué propósito con temeridad despeñarse en tres años, la reilujo y puso en la obediencia de los ro- su perdicion manifiesta ? Ni es muchas veces de menor manos. Ayudóle Merico, español, que con quinientos ánimo excusar la pelea que aceptalla. Lo que sabiamente soldados de guarnicion la defendió todo aquel tiempo

tenia acordado desbarató otra fuerza mas alta, porque por Cartago, y entonces se determinó de entregalla Publio, acosado de la caballería de Masinisa, que no al capitan romano, que la entró por fuerza, y puesta á cesaba de escaramuzar delante sus reales, y por recesaco, se hizo gran matanza de los ciudadanos.

larse que si Indibil, de quien se decia que venia se

juntaba con los demás, no seria bastante para contrasCAPITULO XVIII.

tar á tantas fuerzas, tomó un consejo peligroso, y sué

que se determinó de salir al encuentro á lodibil y ataCómo los Scipiones fucron muertos en Espainia.

jalle el camino, dado que en lo demás era hombre no El premio que se dió á Masinisa por la victoria que menos recatado que valiente; pero la fortuna ó fuerza ganó contra Sifaz, su competidor, fué dalle por mujerá mas alta ciega á los que quiere despeñar. Dejó pues en Sofonisba. El, movido por el nuevo parentesco y con los reales una pequena guarnicion, y él de noche salió deseo de ayudar á su suegro, el mismo verano desem- con sus gentes á hacer lo que pensaba. No ignoraron barcó en el puerto de Cartagena con siete mil africa- este intento los enemigos. Habian ya llegado los ronos y setecientos caballos númidas ó alárabes. Asimis- manos á vista de los suesetanos, y ya tarde se comenmo Indibil, hermano de Mandonio, tenia para el mismo zaron á trabar con ellos, cuando Masinisa con su veefecto levantados cinco mil hombres en los pueblos que nida turbó á los romanos, que llevaban lo mejor, y sillamaron Suesetanos, aparejado y presto para mover nalmente los venció. Muchos fueron muertos por la en ayuda de los mismos luego que le suese avisado. caballería y el mismo general Publio; los demás se Algunos entienden que estos pueblos eran en aquella pusieron en huida ; en el alcance fué aun mayor la parte de Navarra donde hoy está Sangüesa á la ribera malanza. Algunos pocos, cubiertos de la escuridad del rio Aragon, villa que, como se muestra por los privi- de la noche, parte se recogieron a las guarniciones cerlegios de los reyes antiguos, se llamaba Suesa, y sospe- canas de los romanos y á la ciudad de Illiturgo, parte chan que tomó este nombre de los puercos, que en la- á los reales donde salieron. Los cartagineses, alegres tin se llaman sues, ca no hay duda sino que en los pue- con esta victoria, á gran priesa se fueron á juntar con blos comarcanos que se llamaban Lacetanos, donde hoy Asdrúbal el Barquino. Por esta ocasion Gneio comenzó está Jaca, hobo de todo tiempo muy buena cecina á sospechar que su hermano Publio debia ser muerto; desta carne, y aun en el nuestro tienen mucha fama los ca tenia por cosa cierta que si el fuera vivo y quedara perniles de aquella comarca. Pues como los carlagi- salvo, no se hobieran juntado todos los cartagineses. neses se hallasen apercebidos de tantas ayudas, fueron Sentia otrosí en su corazon una extraordinaria tristeza,

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bien así como suele acontecer á los que ha de suceder nos, que despues de aquel desastre se recogieron a su algun mal, como pronóstico de su daño. Tanto mas se ciudad. Los de liturgo pasaron adelante, porque confirmó en la resolucion que tenia de retirarse; y así | despues de recebidos los mataron. Con el ejemplo de de noche, sin ruido, salió de sus reales. Al alba cono- estas ciudades no hay duda sino que otros muchos puecieron los cartagineses que los romanos eran partidos. blos mudaron 'partido: hallábanse rodeados de tantos Enviaron delante los caballos alárabes para que picasen daños en un tiempo, así los que con Tito Fonteio queen la retaguarda, y con tanto entreluviesen al enemigo daron en guarda de los reales como los demás que se hasta tanto que los capitanes cartagineses llegasen con acogieron á ellos; por esto á grandes jornadas se volel cuerpo del ejército. Gneio, viendo que los suyos por vieron de la otra parte del rio Ebro. Acorrióles en este el gran miedo que les entrara ni se movian á pelear. aprieto Lucio Marcio, hijo de Septimio, caballero ropor ruegos ni por amonestaciones ni por su autoridad, mano, mozo de mucho valor, y que en el ejército de deterininó aventajarse en el lugar y tomar un altozano Gneio Scipion fuera capitan de una de las principales que cerca se empinaba. La subida fué fácil; mas no te- compañías, y tambien tribuno: juntó un grueso escuanian aparejo ni materia alguna para hacer fuso ni otros dron, así de guarniciones romanas como de los que á él reparos, por ser el suelo duro á manera de piedra. Hizo se recogieron despues de las rotas ya dichas, y con él pues poner los bastos y el bagaje como por valladar y fué á dar socorro a los demás. La alegría que con suvetriochea, reparo ligero para tan grave peligro, pero nida recibieron los soldados fué tan grande, que traque detuvo algun tiempo al enemigo, maraviliado de tando de nombrar capitan y general en lugar de los los romanos, cuyo esfuerzo é industria aun en tan muertos, por voto de todos le eligieron para el tal care grave trance no desfallecia. Acudicron los capitanes, go. Pudiera pretenderle el mismo Fonleio y agraviarse y reprehendida la cobardía de sus soldados, entraron de los soldados; pero la borrasca reprime la ambicion, por fuerza los reales. Allí los pocos, rodeados de mu- y el miedo no da lugar á los demás afectos desordenachos y mas vencidos del temor , fácilmente fueron des- dos cuando es grande, antes los enfrena. Verdad es trozados. El mismo Gneio, dado que en aquel trance que toda aquella alegría en breve se enturbió y trocó liizo oficio de gran capitan y de valiente soldado, pere- en tristeza con el aviso que les vino, es á saber, que Asció con los demás; varon singular y que gobernó á Es- drúbal, pasado el rio Ebro , se apresuraba para cargar para muchos años, y fué el primero de los romanos que sobre ellos, y que ya llegaba muy cerca, y tras él Magon con su buena traza y afabilidad ganó el favor y voluny

que por las mismas pisadas le seguia. Fué esta nueva tades de los naturales. Algunos pocos por los montes y para ellos muy triste; teníanse por perdidos, parecíales espesuras, por donde á cada cual guió el miedo ó la esa

que la fortuna aun no estaba harta de la sangre romana. peranza, fueron á parar á los reales de Publio Scipion, Conesto, unos encomendaban sus deudos á sus amigos,

ધિ que por ventura sospechaban estaba salvo; pero halla- y hacian sus testamentos de palabra, á propósito que si ron que Tito Fonteio, su lugarteniente, quedaba en alguno se escapase, llevase á sus casas la nuevas y aviellos con una pequeña guarnicion. Dióse esta batalla sase de su última voluntad; otros lloraban su mala suercerca del rio Segura y de un pueblo llarnado Iorcis, te y triste hado; todos renegaban y se maldecian. No haque hoy se entiende sea Lorquin, en el reino de Mur- bia quien diese oidos á las amonestaciones de Marcio; cia. Los de Tarragona tienen por averiguado que un antes como atónitos estaban suspensos, los ojos puestos torrejon que está puesto enfrente de aquella ciudad es en tierra, y aun los mas encerrados en sus tiendas. En el sepulcro de los Scipiones, donde se ven dos esta- el entretanto el enemigo llegaba á vista de los reales y luas de mármol mal entalladas, puestas, como dicen, se acercaba á los reparos y al foso. Con la vista de los en memoria de los Scipiones. Pudo ser que pasasen estandartes cartagineses, mudado el miedo en coraje, allí sus cenizas, ó por venlura los naturales y los sol- bravos como unos leones acuden los romanos todos con dados, para muestra del mucho amor que les tenian, sus armas á la defensa y á las trincheas; rebaten los enedado que los cuerpos no estuviesen alli, levantaron migos, y no contentos con esto, salen con gran rabia y aquella memoria cerca de la ciudad principal donde furor contra ellos. El descuido de los cartagineses y la era el asiento del gobierno romano, á manera de ceno- confianza, hija de la prosperidad y á las veces causa y matafio, que es lo mismo que sepulcro vacío, como se dre del desastre, diú la vida a los romanos. Ca el atreviven en otras partes muchas memorias semejantes. miento no pensado hizo maravillar y amedrentó a los

vencedores de tal suerte, que sin tardanza volvieron las CAPITULO XIX.

espaldas. Marcio no quiso seguir el alcance por miedo

de alguna celada; antes contento con haber muerto alCómo Lucio Marcio reprimió el atrevimiento de los cartagincses.

gunos en la huida y confirmado el ánimo de los suEl desastre de los Scipiones fué ocasion de gran mu- dió señal de recogerse, y se volvió a sus estandanza en las cosas, y cayera en todo punto en España cias con los suyos, dado que mal enojados y que ameel partido de los romanos si no le sustentara al princi- nazaban claramente, pues dejaba tal ocasion de vengarpio la osadía de Lucio Marcio, y despues le adelantara se, cuando Marcio quisiese ellos no le acudirian. Los el valor grande de Publio Cornelio Scipion, que fueron cartagineses otrosí no poco se maravillaron de ver reel todo para que no se perdiese el resto, segun que ame- cogerse los romanos; pero como lo echasen á temor, nazaban los grandes torbellinos que se levantaron. Falta no hicieron caso de barrear sus estancias; este descuicomunmente la lealtad, y desamparan los hombres á do cunvidó á Marcio para probar otra vez ventura, y los que ven ser de allversidad trabajados, como suce- con alguna encamisada dalles una mala lrasnochada. dió en esta ocasion en España; ca los castulonenses fue- Además que era forzoso aventurarse anles que Magon ron los primeros que cerraron las puertas á los roma- llegase á juntarse con Asdrúbal; que juntados los dus,

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