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que cerca se hallaba. Enviáronle su embajada, y me- | cada dia otros grandes, en especial don Fernando de diante ella concertaron de verse entre Badajoz y Yel- | Castro , hermano de doña Juana de Castro, por vengar ves. Allí trataron de sus haciendas y consultaron de ir con las armas la injuria que el Rey hizo á su hermana, á la mano al Rey en sus desatinos y temerarios inten- se confederó con ellos. Lo mismo hicieron los ciudadatos. Arrimáronseles otros grandes. Las fuerzas no eran nos de Toledo por estar mal con la locura y desatino iguales á empresa tan grande ; solicitaron al infante del Rey y tener lástima de la reina doña Blanca. Las don Pedro, hijo del rey de Portugal, para que se aliase ciudades de Córdoba , Jaen, Cuenca y Talavera siguiecon ellos, con esperanzas que le dieron de le hacer rey ron la autoridad y ejemplo de Toledo; despues se les de Castilla , así por el derecho de guerra como por el juntaron los hermanos infantes de Aragon. Favorecian de parentesco, como nieto que cra del rey don San- | Jas reinas doña Leonor y doña María este partido por cho, hijo de doña Beatriz, su hija. Dejóse de intentar parecerles que la enfermedad y locura del Rey no se esto á causa que el rey de Portugal, luego que supo es- | podia sanar con medicinas mas blandas. Desta suerte tas trazas, estuvo mal en ello y lo estorbó. Esta nueva se abrian las zanjas y se echaban los fundamentos de tela se urdia en la frontera de Portugal. El rey de Cas- unas crueles guerras civiles, que mucho afligieron á tilla, con su acostumbrado descuido y desalmamiento, España y por largo tiempo continuaron, y el cielo abria echó el sello á sus excesos con una nueva maldad tan el camino para que el conde don Enrique viniese á manifiesta y calificada, que cuando las demás se pudie | reinar. ran algo disimular y encubrir, á esta no se le pudo dar ningun color ni excusa. Doña Juana de Castro, viuda,

CAPITULO XIX. mujer que fué de don Diego de Haro, á quien ninguna

De la guerra de Cerdeña, en hermosura en aquel tiempo se igualaba, pasaba el trabajo de su viudez con sir gular loa de honestidad. Paréceme será bien apartar un poco el pensamiento El Rey, que no sabia refrenar sus apetitos y codicias, de los males de Castilla y recrear al lector con una puso los ojos en ella. Sabia cierto que por via de amo nueva narracion; que no va fuera de nuestro intento res no cumpliria su deseo; procurólo con color de ma contar las cosas que en otras provincias de España trimonio. Fingió para esto que era soltero, alegó que acontecieron. El rey de Granada Juzef Bulhagix, desno estaba casado con su mujer doña Blanca, presentó pues que reinó por espacio de veinte y un años, le made todo indicios y testigos, que en fin al Rey no le po- taron este año sus vasallos. El autor principal desta dian faltar. Nombró por jueces sobre el caso á don traicion, que fué Mahomad, á quien por la vejez llaSancho, obispo de Avila , ya don Juan, obispo de Sala marop Lago, tio que era de Juzef, hermano de su pamanca. Ellos, por sentencia que pronunciaron en fa dre y hijo de Farraquen, señor de Málaga, se apoderó vor del Rey, le dieron por libre del primer matrimonio. del reino, y le tuvo toda su vida con grandes trabajos y No se atrevieron á contradecir á un príncipe furioso; muchas desgracias que le sucedieron, como sea así que venció el miedo del peligro al derecho y manifiesta jus nunca sale bien el señorío adquirido con parricidio y ticia. ¡Oh hombres nacidos, no ya para obispos, sino maldad. El imperio de los moros á grande priesa se iba para ser esclavos! Así pasaban los negocios por los des á acabar por estar los señores del divididos en bandos dichados hados de la infeliz Castilla. Dado que se hobo. y mudar reyes á cada paso. Este mismo año el rey de la sentencia en Cuellar, do el Rey era ido , se hicieron | Aragon en Huesca, ciudad antigua en los pueblos ilercon grandísima priesa las bodas. El alcanzar lo que getes, fundó una universidad, y la dotó de suficientes pretendia, al tanto que en las primeras, le causó fasti rentas para sustentar a los profesores que enseñasen en dio. Detúvose muy poco tiempo con la novia ; algunos ella las ciencias. Hacíase esto en tiempo que todo Aradicen que no mas de una noche. El color fué que los gon estaba alborotado y los pueblos llenos de ruido grandes se aliaban contra el Rey, y que convenia ata de armas y aparejos de guerra que se hacian para pajalles los pasos antes qne con la dilacion se hiciesen mas sar con el Rey á Cerdeña. Tuvieron un tiempo los pisapoderosos. Doña Juana de Castro se retrujo en Dueñas; , nos usurpada esta isla ; despues por concesion del papa allí cubria su injuria y afrenta con el vano título de Bonifacio VIII Jos echaron della por fuerza de armas Reina. Destas bodas pació un hijo, que se llamó don los aragoneses. Duró entonces la guerra muchos años, Juan, para consuelo de su madre ; juego que fué ade- en que hobo varios trances; el remate fué á los aragoJante de la fortuna. A los principios de las guerras ci- , neses favorable. Erales muy dificultoso sustentar aqueviles que se tramaban, en Castrojeriz, villa de Castilla la | lla isla por estar en el mar Mediterráneo, lejos de la Vieja , casó doña Isabel, hijá segunda te don Juan Nu- costa de España, y tener de una parte á Africa y de ñez de Lara, con don Juan, infante de Aragon: Llevó otra á Génova tan cerca, que solamente está en medio en dote el señorio de Vizca ya que el Rey quitó á don dellas la isla de Córcega como escala, de la cual divide Tello, su hermano, á quien pertenecia de derecho por á Cerdeña un angosto estrecho de mar. Los isleños, estar casado con la hermana mayor. La causa del enojo deseosos de novedades, con las esperanzas que concefué estar aliado con los demás grandes. No era cosa bian temerarias, no les agradaba lo que era mas sano justa castigar la culpa del marido con despojar á la ino-1 y seguro. Poseian en aquella isla los Orias, linaje nocente mujer de su estado patrimonial, si en el reinado / bilísimo de Génova, algunos pueblos. Estos, confiados de don Pedro valiera la razon y justicia y se hiciera al- l en las voluntades y aficion de la gente de la tierra, se guna diferencia entre tuerto ó derecho. En el mismo pusieron en querer echar de la isla á los aragoneses con pueblo doña María de Padilla parió á doña Costanza, su ayuda que para ello les hizo la señoría de Génova. Quehija , quc adelante casó en Inglaterra con el duque de jábanse los Orias que sin ser oidos y sin causa bastante Alencastre. Con los señores aliados se confederaban les tomaron los aragoneses á Sacer y Caller, dos fuer

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tes ciudades y cabeceras, que solian ser suyas, y están Juntose esta armada en el puerto de Rosas. De allí, asentadas en los postreros cabos de la isla. Rompida la mediarlo el mes de junio, alzaron anclas y se hicieron á guerra, ganaron la ciudad de Alguer, y pusieron cerco la vela. Dejó el Rey por gobernador del reino á su tio sobre Sacer; no la pudieron entrar porque los ciuda don Pedro. Tuvierou razonable tiempo, con que á cadanos fueron fidelísimos á los aragoneses, y la defen- bo de ocho dias descubrieron á Cerdeña, surgieron á dieron valientemente hasta tanto que el rey de Aragon tres millas de Alguer y echaron la gente en tierra. les envió en socorro su armada, con que algun tiempo Marchó luego el ejército la via de la ciudad, y tras ellos se entretuvo con varia fortuna la guerra. Los venecia con su armada por la mar Bernardo de Cabrera. El Rey nos, que siempre fueron émulos y enemigos de los gi mostró este dia su valor y buen ánimo, ca iba delante noveses, enviaron sus embajadores al rey de Aragon los escuadrones para escoger los lugares en que se para pedille se aliase con ellos, y juntadas sus fuerzas, asentasen los reales. Hallábase en los peligros, y con mejor castigasen la soberbia y orgullo con que los gi- 1.su ejemplo animaba á los demás para que en las ocanoveses andaban. Hechas sus alianzas, las armadas de siones se hobiesen esforzadamente. Principe que si no Aragon y de venecianos tres años antes deste en el es- fuera ambicioso y no tuviera tan demasiada codicia de trecho de Gallipoli junto a la ciudad de Pera, que en señorear, por lo demás pudiera igualarse con cualaquel tiempo era de ginoveses, pelearon con gran por quiera de los antiguos y famosos capilanes. Descufía con las galeras de Génova , no obstante que el mar briéronse en el mar hasta cuarenta galeras de los ginoandaba muy alto y levantaba grandes olas ; fueron veses, mas para liacer ostentacion con su ligereza que vencidos los ginoveses, y les tomaron veinte y tres ga- fuertes y bien guarnecidas para dar batalla. El señor leras; otras muchas con la fuerza de la tempestad die de Arborea con dos mil hombres de á caballo y quince ron en tierra al través. Murió en la batalla Ponce de mil de á pié asentó su real á vista de los aragoneses; Santapau, general de la armada de Aragon, y se per no osaron dar la batalla porque'era gente allegadiza, dieron doce galeras de las suyas. Esta victoria no fué sin uso ni disciplina militar, no acostumbrados á obede mucha utilidad, ni aun por entonces estuvo muy decer y guardar las ordenanzas, y que ni en vencer cierto cuál de las dos partes fuese la vencedora , antes ganaban honra, ni se afrentaban por quedar vencidos. cada cual dellas se atribuia la victoria. Los papas Cle Batieron los aragoneses los muros de dia y de noche mente é Inocencio, por ver cuán grandes daños se sé- con máquinas y tiros y otros ingenios militares. Como guiay á la cristiandad destas discordias, procuraron de el tiempo era muy áspero y la tierra malsana, comenapaciguar los aragoueses y venecianos con los ginove zaron á enfermar muchos en el ejército de Aragon; el ses; rogáronles instantemente hiciesen paces, á lo me- mismo Rey adoleció; por esto de necesidad se hobo de nos asentasen algunas buenas treguas; euviáronles pa- tratar de acuerdo con el enemigo. Concluyóse la paz ra este efecto muchas veces sus legados, que nunca los con feas condiciones para el rey de Aragon. Estas fuepudieron concordar. Estaban tan enconados los cora- ron : que el juez de Arborea y Mateo Doria fuesen zones, que parecia no se podrian sosegar á menos de perdonados y se quedasen con los vasallos y pueblos la total destruicion de una de las partes. A la de los gi- que tenian. Demás desto, dió el Rey al juez de Arborea noveses en Cerdeña á esta sazon se allegó Mariano, muchos lugares en Gallura, que és una parte de aquejuez de Arborea , príncipe antiguo de Cerdeña, rico y la isla. Desta manera como, contra lo que temian por poderoso por los muchos vasallos y allegados que le- | sus deméritos, quedasen los enemigos premiados, pania. Este caballero con la esperanza de la presa y ga- ra adelante se hicieron mas fieros y desleales. Entregónancia se juntara con Mateo Doria, cabeza de bando de se la ciudad de Alguer al Rey; á los vecinos se dió liJos ginoveses, con la mayor parte de los isleños que le cencia para que fuesen á vivir donde les pareciese, y seguian. Con esto en brevísimo tiempo se apoderaron en su lugar se avecindaron en ella muchos de los solde las ciudades , villas y castillos de toda la isla, ex | dados viejos catalanes. La Reina, que en compañía de cepto de Sacer y Caller, que siempre fueron leales á los su marido se lialló presente á todo, hacia instancia por aragoneses y se tuvieron por ellos. Llegó el negocio a la partida. Por esta causa y por la muerte de Olu de riesgo de perderlo todo. No tenian fuerzas que basta- Moncada y de don Filipe de Castro y de otros nobles sen á resistir al enemigo poderoso y bravo en el mar se apresuraron estos conciertos, y se concluyeron en el con la armada de Génova, y por ser las voluntades de mes de noviembre. Delúvose el Rey en Cerdeña otros los isleños tan inciertas é inconstantes. Sabidas estas siete meses, en que se pusieron en órden las cosas, y cosas en Aragon, se juntó una grande y poderosa ar se acabaron de allanar los isleños con castigar algunos mada de cien velas, entre las cuales se contaban cin | culpados. El juez de Arborea y Malco Doria, que volcuenta y cinco galeras. Iban en esta flota mil hombres vian á intentar ciertas novedades, se sosegaron de nuede armas, quinientos caballos ligeros y al pié de doce vo. Asentado el gobierno de la isla y puesto por vimil infantes, toda gente muy lucida y de valor para rey en ella Olfo Prochita , volvió la armada en salvaacometer cualquier grande empresa. Hicieron otrosi mento á Barcelona. El ruido y aparato desta empremochila para muchos dias y matalotaje, como se re- sa lué mayor que el provecho ni reputacion que se saqueria. Vinieron a servir al rey de Aragon muy buenos có della; pero muchos grandes principes no pudieron soldados y caballeros de Alemaña', Inglaterra y Navar á las veces dejar de conformarse con el tiempo ni de ra. Todos los nobles del reino se quisieron hallar en obedecer a la necesidad, que es la mas suerte arma esta famosa jornada, scñaladamente don Pedro de Eie- que se halla. rica , Rugier Lauria, don Lope de Luna, Oto de Moncada y Bernardo de Cabrera , que iba por general del mar, y por cuyo consejo todas las cosas se gobernaban,

CAPITULO XX.

con ello. Fueron sobre Medina del Campo , y la gana

ron sin sangre. Acudió á esta villa el maestre don FaDe los alborotos y revueltas de Castilla.

drique, en ella murió á la sazon Juan Alonso de AlburDespues que el rey de Castilla combatió las villas y querque con yerbas que le dió en un jarabe un médico castillos de don Juan Alonso de Alburquerque y le to romano que le curaba , llamado Paulo, inducido con mó la mayor parte dellos, como quisiese ir á cercar á grandes promesas á que lo hiciese por sus contrarios su hermano don Fadrique, que se hacia fuerte en el y en gracia del Rey. Este fin tuvo un caballero, como él castillo de Segura, ya que se queria partir para aquella era, entre los de aquella era señalado. Alcanzó en Casjornada , envió dende Toledo á Juan Fernandez de Hi tilla grande señorío, puesto que era natural de Portunestrosa á Castilla la Vieja para que trujese presa á la gal, bijo de don Alonso de Alburquerque y nieto del reina doña Blanca y la pusiese á buen recaudo en el rey don Dionis. De parte de la madre no era tan ilusalcázar de Toledo. El color, que era causa de la guerra tre, pero ella tambien era noble. Privó primero mucho y de las revoluciones del reino. Fué este mandalo ri con el Rey, como el que fué su ayo; despues fué dél guroso en demasia , y cosa inhumana no dejar á una aborrecido, y acabó sus dias en su desgracia con tan inocente moza sosegar con sus trabajos. Traida á To buena opinion y fama acerca de las gentes cuanto la ledo, antes de apearse fué á rezar á la iglesia mayor tuvo no tal en el tiempo que con él estuvo en gracia. con achaque de cumplir con su devocion; no quiso Su cuerpo, segun que él mismo lo mandó en su testadende salir por pensar defender su vida con la santidad mento, los señores, como lo tenian jurado, le trajeron de aquel sagrado templo, como si un loco y temerario embalsamado consigo, sin darle sepultura basta tanto mozo tuviera respeto á ningun lugar santo y religioso. que aquella demanda se concluyese. Enviaron los noEl Rey, avisado de lo que pasaba, se alborotó y enojo bles de nuevo su embajada al Rey con ciertos caballeros mucho. Dejó el camino que llevaba , vínose á la villa de principales para ver si, como se decia, le hallaban con Ocaña. Hizo que en lugar de su hermano don Fadrigue el tiempo mas aplacado y puesto en razon. Lo que refuese allí elegido por maestre de Santiago don Juan de sultó desta embajada fué que concertaron para cierto Padilla , señor de Villagera, no obstante que era casa dia y hora que señalaron se viese el Rey con estos sedo, lo que jamás se hiciera. El antojo del Rey pudo ñores en una aldea cerca de la ciudad de Toro, lugar mas que las antiguas costumbres y santas leyes. Deste á propósito y sin sospecha. El dia que tenian aplazado principio se continuó adelante que los maestres fuesen vinicron á hablarse con cada cincuenta hombres de casados, y se quebraron las antiguas constituciones | á caballo con armas iguales. Llegados en distancia que por amor de doña María de Padilla, cuyo hermano era se pudieron hablar , se recibieron bien con el término el nuevo Maestre. Crecian en el entre tanto las fuerzas y mesura que a cada uno se debia; y los grandes aliade los grandes. Vino de Sevilla don Juan de la Cerda

dos, conforme y segun se usa en Castilla , besaron al para juntarse con ellos. Todos los buenos entraban en Rey la mano. Hecho esto, Gulierre de Toledo por su esta demanda. Cualquier hombre bien intencionado y mandado brevemente les dijo que era cosa pesada, y de valor deseaba favorecer los intentos destos caballe que el Rey sentia mucho ver apartados de su servicio ros aliados. Demás de su natural crueldad embravecia tantos caballeros tan ilustres y de cuenta como ellos al Rey la mala voluntad que veia en los grandes y la re eran, y que le quisiesen quitar la libertad de poder orbelion de Toledo por ocasion de amparar la Reina , so

denar las cosas á su albedrío, cosa que los hombres, bre todo que no podia ejecutar su saña por.no hallarse mayormente los reyes, mas precian y estiman, quecon bastantes fuerzas para ello. Acudió á Castilla la rer bien y hacer merced a los que tienen por mas leaVieja para juntar gente y lo demás necesario para la les; empero que él les perdonaba la culpa en que por guerra. Con esta determinacion se tué á Tordesillas, do

ignorancia caycran, á tal que despidiesen la gente de estaba su madre la Reina. Los de Toledo llamaron al

guerra, deshiciesen el campo que tenian y en todo lo maestre don Fadrique para valerse dél; vino luego en

al se sujetasen; en lo que le suplicaban tocante à la su ayuda con setecientos de á caballo. Los demás gran

reina doña Blanca, quę baria lo que ellos pedian, sino des al tanlo acudieron de diversas partes; y alojados era que tomaban este color para intentar otras cosas en derredor de Tordesillas, tenian al Rey como cerca mayores. Los grandes, habido su consejo sobre lo que do, con intento de, cuando no pudiesen por ruegos, el Rey les propuso, cometieron á Fernando de Ayala forzarle á que vinicse en lo que tan justamente le su que respondiese en nombre de todos. El, habida licenplicaban. Esto era que saliese' del mal estado en que cia, dijo: «Suplicamos á vuestra alteza , poderoso Seandaba con la amistad de doña María de Padilla y la ñor, que nos perdoneis el venir fuera de nuestra cosenviase fuera del reino; que quitase de su lado y del tumbre armados á vuestra presencia; no nos atreviégobierno á los parientes de la dicha doña María; con ramos si no fuera con vuestra licencia, y no la pidiéesto que todos le obedecerian y se pasarian á su servi ramos si no nos compeliera el justo miedo que tenemos cio. Llevó esta embajada la reina de Aragon doña Leo de las asechanzas y zalagardas de muchos que nos nor. Valióle para que no recibiese daño el derecho de

quieren mal, de quienes no hay inocencia ni lealtad las gentes, ser mujer y la autoridad de reina y el pa | que esté segura. Por lo demás, todos somos vuestros; rentesco que con el Rey tenia. Volvió empero sin al de nos como de criados y vasallos podeis, Señor, hacanzar cosa alguna. Con esto los grandes perdieron la | cer lo que fuere el vuestro servicio y merced. La suerte esperanza de que de su voluntad haria cosa de las que de los reyes es de tal condicion, que no pueden hacer le pedian. Y como la Reina y el Rey, su hijo, se saliesen cosa buena ni mala que esté secreta y que el pueblo de Tordesillas, dieron la vuelta para Valladolid y inten- no la juzgue y sepa. Dicese, y nos pesa mucho dello, taron de entrar aquella villa, mas no pudieron salir l que la reina doña Blanca, nuestra señora , á quien en nuestra presoncia recebistes por legitima mujer, y co | nasterio de la Espina, que es de la órden del Cistel, en mo á tal le besamos la mano, se leme mucho de doña Castilla la Vieja. Quedara para siempre manchada la María de Padilla, que la quiere destruir. Sentimos otrosi lealtad y buen nombre de los castellanos por forzar y en el alma que haya quien con lisonjas os traiga enga quitar la libertad á su natural rey y señor, si el bien ñado. Esto no puede dejar de dar mucha pena á los que

comun del reino y estar él tan malquisto y disfamado deseamos vuestro servicio. Sin embargo, tenemos es no los excusara. Permitíanle que saliese á caza; con esperanza que se pondrá presto remedio en ello, mayor ta ocasion y con grandes promesas que hizo á algunos mente cuando con mas edad y mas libre de alicion de los grandes, y los granjeó, se huyó á Segovia , en su echeis de ver y conozcais la verdad que decimos y el compañía Simuel Levi, que debajo de fianzas andaba engaño de hasta aquí. Cuanto es mas dificultoso hacer ya suelto, y don Tello, á quieu el Rey mostraba amor, buenos á los otros que á sí mismo, tanto es cosa mas y aquel dia le tocaba la guarda de su persona ; amistad digna de ser alabada el procurar con grandísimo cui que duró pocos dias. De aquí resultaron otros nuevos y dado de no admitir en el palacio ni dar lugar á que mayores alborotos. Los infantes de Aragon y su madre priven ni tengan mano sino los que fueren mas virtuo- la reina doña Leonor se fueron a la villa de Roa, que el sos y aprobados. Muchos príncipes famosos vieron des Rey se la dió a su tia los mismos dias que estuvo ea Justrado su nombre con la mala opinion de su casa. |

Toro detenido. Don Juan de la Cerda se partió á Sego¿Qué mujer liay en el reino mas noble ni mas santa que via para estar con el Rey; don Fadrique à Talavera, la Reina ? ¡Cuán sin vanidades ni excesos en el trato de donde dejara sus gentes; don Fernando de Castro se su persona! ¡Qué costumbres! ¡Cuán suave y agradable volvió a Galicia con su mujer, que llevó en su compacondicion la suya! Pues en apostura y hermosura ¿cuál ñía; don Tello á Vizcaya ; don Enrique y la Reina mahay que se le pueda igualar? Cuando tal señora fuera dre se quedaron en Toro para defender la ciudad. Esextraña, cuando nosotros calláramos, era justo que vostas cosas acaecieron en el fin del año. En el principio la consoláredes y enjugaredes sus continuas y doloro del siguiente, que se contó 1355, se hicieron Cortes en sas lágrimas, y procurar, si fuese necesario, con vues Búrgos, en que se hallaron los in fàntes de Aragon. El tras gentes y armas restituilla en su antigua dignidad, Rey se quejó al reino del atrevimiento é insolencia de honra y estado. Mirar, Señor, no os dejeis engañar de los grandes; pidió que le ayudasen para juntar un ejéralgunos desordenados gustos, no cieguen de manera cito con que los castigar, que no solamente cometieel entendimiento que se caiga en algun yerro por don-| ron delito contra él, sino en su persona; tenian eso de todos seamos forzados á llorar y quedemos perpe

mismo ofendido y agraviado a todo el reino, que era tuamente afrentados.» Esto sué lo que estos caballeros I justo se vengase la injuria hecha a todos con las armas dijeron al Rey. No se pudo concluir caso tan grave en de todos. Concedióle ei reino un servicio extraordina. aquel poco tiempo que allí podian estar juntos; acor rio de dinero para pagar parle de la gente de guerra. daron que señalasen cuatro caballeros de cada parte Mientras estas cosas pasaban en Castilla, el rey de Napara que tratasen de algunos buenos medios de paz. varra mató en Francia al condestable don Juan de la Con esto se acabaron las vistas y se despidieron. En la Cerda, bijo menor del infante don Alonso el Deshereejecucion puso tanta dilacion el Rey, que se entendió dado. Parecióle al rey de Francia este hecho muy nunca haria cosa bucna, en especial que, dejadas las atroz; sintió mucho que hobiesen malamente y con cosas en este estado, se partió de Toro, para do tenia aseclianzas muerto un tal personaje, que era muy vale. su amiga. La Reina, su madre, que de dias atrás era roso y su condestable, y á quien él queria mucho y le del mismo parecer que eslos señores, visto este nue trataba familiarmente desde su niñez. La ocasion de su vo desórden, los hizo ir á Toro, do ella estaba, y les muerte fué que el Rey lè bizo merced del condado de entregó la ciudad. Atemorizaron al Rey estas nuevas; Angulema, al cual el rey de Navarra decia tener dererecelábase no se levantase todo el reino contra él. Por cho. Pretendia olrosí del rey de Francia los condados prevenir y alajar los daños volvió á Toro, y en su com de Campaña y de Bria; alegaba para esto que fueron de panía Juan Fernandez de Hinestrosa y Siinuel Levi, su padre. No quiso el Rey dárselos; por esto se ennjó un judío á quien queria mucho y era su tesorero ma grandemente y quebró su ira con el Condestable. Envió yor. Recibióle la Reina, su madre, con muestras gran una noche secretamente unos caballeros suyos que esdes de amor; él le dijo que venia á ponerse en su po- |

calaron la fortaleza llamada de Aigle ó del Aguila en der y hacer lo que ella guslase. Quiláronle luego las Normandia, en que se hallaba el Condestable descuipersonas que con él venian, y puestos en prision, mu dado en su lecho. Alli le mataron en 8 dias del mes de daron los principales oficios de la casa real. A don Fa- enero. Frosurle, historiador francés, concuerda en el drique hicieron camarero mayor, chanciller mayor al dia, mas quita dos años de nuestra cuenta. Publicada infante don Fernando de Aragon, á don Juan de la Cer: esta muerte, el rey de Francia no salió en público ni da alférez mayor, mayordomo á don Fernando de Cas- se dejó hablar por espacio de cuatro dias. "Hizose pese tro, que casó entonces con doña Juana, hermana del quisa, y fué citado el rey de Navarra; pidió en reheRey, y hija de doña Leonor de Guzman, dado que este nes para su seguridad á Luis, hijo del Rey; pareció matrimonio no fué válido, y se apartó adelante por ser demasía lo que pedia, pero en fin vinieron en ello; con los dos primos segundos. Con esta demostracion de au tanto fué à Paris á responder por sí en juicio. Alegaba toridad y acompañalle de tales personas se pretendia que le pretendia el Condestable matar; no se probaba que estuviese á manera de preso, sin dalle lugar que este descargo bastantemente; mandóle el Rey prender, pudiese hablar con todos los que quisiese. Eslo hecho, y por ruegos é importunaciones de su mujer y de su teniendo por acabada su demanda, llevaron á enterrar hermana, viuda, le perdonó, si bien se entendia por su el cuerpo de don Juan Alonso de Alburquerque al mo- | condicion feroz no permaneceria en la fe y lealtad mucho tiempo, como en breve se experimentó. Pidió el ' ricordia mezclada con tanta crueldad. Los nombres de rey de Francia al reino que le sirviesen con dineros pa- padre y hijo no se saben por descuido de los historiara hacer guerra á los ingleses; contradijolo el Navar- | dores, el caso es muy cierto. Hizo otrosí el Rey prenro, injuria que sintió grandemente aquel Rey, como der al obispo de Sigüenza don Pedro Gomez Barroso, era razon, y la guardó y quedó bien arraigada en sú varon insigne entre los de aquel tiempo y gran jurista; ofendido pecho para vomitarla á su tiempo. Dijose ar la causa , que favorecia á sus ciudadanos y á la reina riba cómo don Pedro, infante de Portugal, tenia de doña Blanca, que envió el Rey presa á la fortaleza de Simuchos dias atrás amistad y trato con doña Inés de güenza. "Asentadas las cosas de Toledo, restaba reduCastro; con esta misma el año pasado se casó clandes cir á su servicio las demás ciudades. Los de Cuenca, tinamente, con mengua de la majestad real. Para qui por estar mas conformes entre sí, cerraron las puertas tar esta mancha y reducir y sanar á su hijo la hizo al Rey; no se atrevió á usar de violencia por ser aquella matar el Rey en la ciudad de Coimbra. Era cosa in ciudad muy fuerte. Criábase entonces en ella don Sanjusta castigar la deshonestidad y culpa del hijo con la cho, hermano del Rey, y aunque se libró deste peligro muerte de la amiga, en especial que le pariera cuatro presente, pocos dias despues Alvar García de Albornoz, hijos, es á saber, don Alonso, que murió niño, don hermano del cardenal don Gil de Albornoz, que le tenia Juan y don Dionis y doña Beatriz. Luis, rey de Sicilia, en guarda', le escapó y llevó á Aragon. Púsose cerco á falleció por el mes de julio en la ciudad de Catania; su la ciudad de Toro, en que estaba la reina Madre, don cedióle su hermano don Fadrique, Simple de nombre Enrique y don Fadrique, don Per Estevanez Carpintey en la edad, costumbres y entendimiento. El reinado ro, que se llamaba maestre de Calatrava, v todas las de estos dos reyes hermanos fué trabajado de tempes fuerzas de los caballeros de la liga. Durante el cerco, tades, guerras extranjeras y civiles, camino que se que fué largo asaz, en Tordesillas doña Maria de Padiabrió al rey de Aragon para volverse á hacer señor de lla parió una hija, que fué la tercera , y se llamó dona aquella isla. Pero dejemos este cuento por ahora, y Isabel. Don Juan de Padilla, su hermano, inaestre de volvamos á lo que se nos queda atrás.

Santiago, fué muerto en un rencuentro que tuvo entre

Tarancon y Uclés. Causóle la muerte la honra y estado CAPITULO XXI.

en que el Rey le puso. Venciéronle don Gonzalo Mejía.

comendador mayor de Castilla, y Gomez Carrillo, que De muchas muertes que se hicieron en Castilla.

favorecian y tenian la parle de don Fadrique. El Rey, Despedidas las Cortes de Búrgos, el Rey se fué á con la edad hecho mas prudente, no quiso que se proMedina del Campo. Allí por su mandado fueron muer veyese el maestrazgo por dejar la puerta abierta para tos dos caballeros de los mas principales, el uno Pero que su hermano se redujese á su servicio. El papa InoRuiz de Villegas, adelantado mayor de Castilla, el cencio por estos dias envió al cardenal de Boloña para otro Sancho Ruiz de Rojas; mandó otrosí prender al que pusiese en paz al Rey y á estos grandes. Las cosas gunos otros. A Juan Fernandez de Hinestrosa soltaron estaban tan enconadas, que no pudo efectuar naila; los de Toro debajo de pleitesía de volver a la prision, solamente alcanzó que soltasen de la prision al obispo si no aplacase y desenojase al Rey, mas no cumplió su don Pedro Gomez Barroso. Don Enrique de Toro se promesa. Don Enrique y don Fadrique, juntadas sus huyó á Galicia, y escapó del peligro que le amenazaba gentes en Talavera , se fueron á encastillar en la ciu y corria. Aunque era mozo, tenia sagacidad y cordura, dad de Toledo para prevenir los intentos del Rey. Pa de que dió bastantes muestras en todas las guerras en sado el rio, quisieron entrar por el puente de San Mar que anduvo. Don Fadrique, habida seguridad, salió de lin; mas como les resistiesen la entrada algunos caba la ciudad y se fué al Rey. Finalmente, en 5 de enero del lleros de la ciudad, dieron vuelta por encima de los año de 1356, un cierto ciudadano dió al Rey entrada montes, de que casi toda al rededor está cercada, y lle por una puerta que él guardaba. Apoderado de la ciugados a la otra parte de la ciudad, entraron por el dad, hizo matar á don Per Estevanez Carpintero y Ruy puente que llaman de Alcántara. Hizose gran matanza Gonzalez de Castañeda y otros caballeros principales; en los judíos, y les robaron las tiendas de mercería que matáronlos en presencia de la reina Madre, que se tenian en el alcana. Fueron mas de mil judíos los que cayó en el suelo desmayada de espanto y horror de un mataron, lo cual no se hizo sin nota y murmuracion espectáculo tan terrible. Vuelta en su acuerdo , con de muchos á quien tan grande desconcierto parecia muchas voces maldijo a su hijo el Rey, y desde á pomuy mal. Avisado el Rey del peligro en que la ciudad cos dias con su licencia se fué á Portugal, donde no estaba, vino á grantle priesa antes que se pudiesen for miró mas por la honestidad que antes. Ninguna cosa se tificar los contrarios en una plaza de suyo tan fuerte. encubre en lugares tan altos. Como tratase amores con Con su llegada los hermanos fueron forzados á desam don Martin Tello, caballero portugués, fué muerta pararla con presteza, cosa que les valió no menos que con yerbas por mandado del rey de Portugal, su herlas vidas. El Rey vengó su enojo en los ciudadanos, mano. Algunos afirman que la hizo matar su padre el mató algunos caballeros, y del pueblo mandó matar rey don Alonso el Cuarto, ca por fidedignos testiveinte y dos. Entre estos condenados era un platero monios pretenden probar vivió hasta el año de 1361; viejo de ochenta años; un hijo que tenia, de diez y otros mas acertados dicen que el dicho Rey murió el ocho, se ofreció de su voluntad á que le matasen á él año de 57. El rey de Castilla se fué á Tordesillas, en cambio de su padre. El Rey en lugar de perdonalle, y'allí hizo un torneo en señal de regocijo por las que al parecer de todos lo merecia muy bien por su cosas que acabara. El lugar y el dia mas prometian rara y excelente piedad, le otorgó el trueco y fué placer y contento que miedo. No obstante esto, el Rey muerlo, horrendo espectáculo para el pueblo ,y mise- otro dia de mañana hizo matar á dos escuderos de la

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