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guarda de don Fadrique. Cuando él lo supo, tuvo gran- , de allí don Enrique se fué en un navío a la Rochela, ciude lemor no hiciese otro tanto con él; mas esta vez dad de Jantoine, en Francia, para estar a la mira y esno pusieron en él las manos. Este año tembló en mu- perar en qué pararian los humores que removidos anchas partes la tierra con grande daño de las ciudades daban. A esta sazon el rey de Navarra en un convite á marítimas; cayeron las manzanas de hierro que estaban que le convidó en Ruan Cárlos el delfin y duque de en lo alto de la torre de Sevilla, y en Lisboa derribó Normandía fué preso por el rey de Francia, que de reeste terremoto la capilla mayor, que pocos dias antes pente sobrevino, y le compelió á que desde la prision se acabara de labrar por mandado del rey don Alonso. respondiese á ciertos cargos que se le hacian; el prinAlgunos pronosticaban por estas señales grandes ma- cipal era de traicion, porque favarecia á los ingleses les que sucederian en España, pronósticos que salieron i contra lo que era obligado como principe por muchas vanos, pues el reinado del rey de Castilla y él en sus vias y títulos sujeto á la corona de Francia. Desta mamaldades continuaron por muchos años adelante; el nera se veian en aquel reino divididas las aficiones de pueblo por lo menos hizo muchas procesiones y plega-| los españoles que en él residian; don Enrique tiraba rias para aplacar la ira de Dios. Tomada la ciudad del gajes del rey de Francia, dou Filipe, hermano del reg Toro, el conde don Enrique por caminos secretos y de Navarra, llamaba los ingleses á Normandia y se escondidos se huyó á Vizcaya , do su hermano don Te- | juntó con ellos. Lo mismo hizo el conde de Fox enollo con la gente y aspereza de la tierra conservaba lo jado por la injuria y agravio hecho al Rey, su cuñado. que quedaba de su parcialidad, ca venció en dos bata- | Así en un mismo tiempo en España y en Francia se telas cierlos capitanes que tenian la voz del Rey. Des- / mian muchas novedades y nuevas y temerosas guerras.

LIBRO DÉCIMOSÉPTIMO.

CAPITULO PRIMERO.

Del principio de la guerra de Aragon. Una guerra entre dos reinos y reyes vecinos y aliados y aun de muchas maneras trabados con deudo, el de Castilla y el de Aragon, contará el libro diez y siete; guerra cruel, implacable y sangrienta, que fué perjudicial y acarrcó la muerte á muchos señalados varones, y últimamente al mismo que la movió y le dió principio, con que se abrió el camino y se dió lugar á un nuevo linaje y descendencia de reyes, y con él una nueva luz alumbró al mundo, y la deseada paz se mostró dichosamente a la tierra. Póneme horror y miedo la memoria de tan graves males como padecimos. Entorpécese la pluma, y no se atreve ni acierta á dar principio al cuento de las cosas que adelante sucedieron. Embázame la mucha sangre que sin propósito se derramó por estos tiempos. Dése este perdon y licencia á esta narracion, concédasele que sin pesadumbre se lea , dése á los que temerariamente, perecieron, y no menos á los que como locos y sandios se arrojaron á tomar las armas y con ellas satisfacerse. Ira de Dios fueron estos desconciertos y un furor que se derramó por las tierras. Las causas de las guerras, mirada cada una por sí, fueron pequeñas; mas de todas juntas como de arroyos pequeños se hizo un rio caudal y una grande avenida y creciente de saña y de enojos. Cada cual de los dos reyes era de ardiente corazon y que no susria demasías, en las condiciones y aspereza semejables; bien que el de Castilla por la edad, que era menor y mas fcrviente, se aventajaba en esto, y en rigor, severidad y fiereza. Querella base el Aragonés que sus hermanos tuviesen en Castilla guarida y ballasen en ella ayuda para alborotalle su reino. Sentia asimis, mo que don Fernando, su hermano , con color de ase

gurar al de Castilla que le seria leal, en hrollo de par. dad por darle á él molestia, hobiese pue lo guardiena de castellanos en las sus fortalezas de Alicanie v de Orihuela. Por el controrio, el rey de Castilla se quejaba que las galeras de Aragon á la boca de Guadalquivir tomaron ciertas naves que en tiempo de necesidad vevian cargadas de trigo, de que resultó mayor hambre y carestia. Quejábase otrosí que los forajidos de Castilla eran recebidos y amparados en Aragon ; que los caballeros aragoneses de Calatrava y de Santiago no queriau obedecer á sus maestres, que eran de Castilla; | en todo lo cual pretendia era agraviado, y decia queria

tomar de todo emienda con las armas. A estos cargos y causas de romper la guerra se allegó otra noeva, y fué en esta manera. El rey de Castilla , apaciguado que hobo las alteraciones de Castilla* la Vieja y dada órden en las demás cosas, entrado ya el verano partió al Andalucía para acabar de sosegar á Sevilla y los demás pueblos de aquella comarca. En Sevilla , fatigado con los cuidados y negocios, para tomar un poco de alivio determinó irse á las Almadrabas, en que se pescan los atunes, que es una vistosa pesca y muy gruesa granjería. Hizo aprestar una galera, y en ella se fué desde Sevilla á Sanlúcar de Barrameda. Sucedió estar surgidas en aquel puerto dos naves gruesas. Acaso diez galeras de Aragon que iban en favor de Francia contra los ingleses, sus capitales enemigos, salidas del estrecho de Gibraltar, costeaban aquellas riberas del mar Océano. El capitan de las galeras, que se llamaba Francisco Perellos, por codicia de la presa acomelió y tomó aque. llas dos naves delante los ojos del mismo Rey. Pareció este un desacato insufrible. Encarecianle los cortesanos en grande manera, como gente que deseaba se encendiese alguna guerra con que pensaban acrecentar sus haciendas y ser mas estimados y hoivados que en tiempo de paz, cuando por no ser tan necesarios los es- | cia la famosa batalla de Potiers, memorable por la matimaban en menos; tal es la condicion de soldados y tanza que de franceses se hizo muy grande por mucho palaciegos. Fué Gulierre de Toledo á reñir esta pen- menor número de ingleses, con que las fuerzas de aquel dencia y agraviarse del atreviiniento y demasia; mas poderoso reino quedaron de todo punto quebrantadas. el capitan aragonés, como quier que era hombre de El mismo rey de Francia fué preso y Filipe, el menor terminado y feroz, sin hacer caso de las amenazas y de sus hijos. Murieron en el campo Pedro, duque de fieras dió por final respuesta que aquellas mercadurías Borbon, padre de la reina doña Blanca, Gualter, coneran de ginoveses, y que por derecho de la guerra las destable de Francia, Roberto, señor de Durazo y papodia tomar por estar con ellos a la sazon rompida en riente del cardenal de Perigueux, que, enviado por lela isla de Cerdeña por grande deslealtad de Mateo Do gado del papa Inocencio para concertar aquellas genria, ginovés de nacion. Vista esta respuesta tan resolu les y asentar las paces, se balló en aquella batalla, sin ta, el rey de Castilla elivió al rey de Aragon una em- otros muchos personajes de cuenta que alli perecieron. bajaıla con Gil Velazquez de Segovia , uno de sus alcal- | Sucedió aquella desgraciada balalla á 19 dias del mes des. Mandóle representase las quejas arriba referidas. de setiembre deste año de 1356. Desta jorna la reQue mandase restituir los navios que sus galeras to- sultaron dos cosas notables y á propósito de nuestra maron á tuerto; demás que le entregase al capitan de- historia. La una que por orden de algunos vasallos llas para castigalle conforme á su temeridad y locura. suyos el rey de Navarra se solló de la prision en que Apreslaba á la sazon el de Aragon en Barcelona una le tenian, y hallada entrada en Paris, se hizo capitan armada para pasar en Cerdeña contra los rebeldes de de muchos sediciosos y alborotó el pueblo para que aquella isla. Fuéle por esta causa enojosa la demanda no acudiesen al Delfin, que pretendia buscar socorros de Castilla. Respondió emipero con blandura y humil- y allegar dineros para libertar al Rey, su padre, no dad que él contentaria al rey de Castilla, satisfaria | sin grave ofension de aquella gente. Con esta ocasion los agravios que le proponia y echaria de Aragon los el Navarro en una junta que se luvo en Paris se quecastellanos forajidos. Asimismo, que vuello el capitan, | relló públicamente del agravio y afrenta pasada. Dijo le castigaria segun su culpa mereciese. En lo que to- que su derecho que tenia á la corona de Francia era caba á los caballeros de Santiago y de Calatrava, dijo mejor que el de los que la pretendian por las armas, no pertenecia á su jurisdiccion aquel pleito por ser per- por ser, como era, nieto del rey Luis Hutin, hijo de su sonas religiosas, y á él seria mal contado si en sus bija , como el Inglés fuese hijo de madama Isabel, hercosas se empachaba; que se podria tratar con el sumo | mana del mismo. No hay duda sino que el Navarro traPontifice como causa y negocio eclesiástico, y lo que maba una nueva tela de discordias, si sus fuerzas fuese determinase él mismo lo tendria por bueno y pasa ran iguales á su voluntad y ánimo. En fin bizo tanto, ria por ello. No se satisfizo nada Gil Velazquez con esta que le fueron restituidos sus bienes; y á los pueblos y respuesta, antes de parte de su Rey le desalió y denun- l estado que heredó de su padre le añadieron el señorío ció la guerra. Replicó el rey de Aragon : No me parece I de Mascon y de Bigorra. No pudo empero alcanzar, que esta es bastante causa para romper la guerra entre por mas que andaban revneltas las cosas, que le entredos reyes arnigos y confederados; mas yo lo dejo al gasen á Bria, Campaña y Borgoña , estados á que prejuicio de Dios, que no permitirá pase sin castigo y tendia tener derecho. Sucedió asimismo que don Enriemienda cualquier insolencia; yo no comenzaré la guer que, conde de Trastamara, despues de esta batalla , en ra, pero con la ayuda divina, si me la dieren, ni la que se halló y salió salvo, se vino al rey de Aragon rehusaré ni la teino. Destos principios se vino a las ma convidado con grandes promesas que le hizo. Esta fue nós. Residian en Sevilla muchos mercaderes catalanes; la primera puerta que se le abrió y el primer escalon todos en un punto fueron presos y confiscados sus bie para venir despues á ser rey de Castilla, este el prinnes. Aicieron en ambos reinos levas de gentes y los cipio de su prosperidad. La suma de las capitulaciones demás apercibimientos. Acudieron asimismo á procurar de los dos fué : que don Enrique se desnaturalizaso socorros de principes extranjeros. En particular don de Castilla y hiciese pleito homenaje de ser perpetuaLuis, hermano del rey de Navarra , que luego que en mente vasallo y amigo del rey de Aragon; que fuesen Francia prendieron al Rey, su hermano, se volvió á suyas todas las ciudades y villas, excepto Albarracin, España para proveer á lo de acá, requerido por en que tuvo el infante don Fernando de Aragon ; que el trambas partes que se juntase con ellos, no quiso de Rey le diese sueldo para seiscientos hombres de á cabaclararse por la una parte ni por la otra, sino como sa-' llo y otros tantos infantes que anduviesen debajo de su gaz entretenellos con buenas esperanzas y estar a la mi pendon y bandera. Entrado el año de nuestra salvacion ra, dado que de secreto mas se inclinaba al de Arogon de 1357, con varios sucesos se hacia la guerra en las como á mas amigo y deudo. Hizose por un mismo fronteras de Castilla y Aragon. Tomaron los aragonetiempo entrada por tres partes en el reino de Valencia. ses á Alicante, y los castellanos á Embite y á Bordalua. Don Hernando de Aragon pretendia levantar los de Los principales capitanes del rey de Aragon eran el aqnel reino por la parte que en él tenia y por la me conde de Trastamara don Enrique, don Pedro de Ejemoria de las revoluciones pasadas, cosa en que mas rica y el conde don Lope Fernandez de Luna; por el rey confiaba que en las armas; mas no halló la entrada que de Castilla don Fadrique, maestre de Santiago, los dos él pensaba, ca estaban escarmentados por causa de hermanos infantes de Aragon y don Juan de la Cerda. Jos males y castigos pasados. Desta manera se entrele- | Servian sus capitanes con mayor fidelidad al rey de nia la guerra y continuaba en los postreros del mes de Aragon que los suyos al de Castilla; los unos constanagosto con daño notable de los campos y aldeas de | tes y firmes, y estotros dudosos y como á la mira de lo aquella frontera. En estos mismos dias se dió en Fran- que resultaria destas guerras. Especialmente que en general aborrecian las maldades y aspereza de condi- | año y tres meses mientras que algunos grandes tratacion de su Rey. Así, al cabo el de Aragon con su buena ban medios de paz, para lo cual fue nombrado por industria y maña, de que hallo que en esta guerra se parte del rey de Aragon Bernardo de Cabrera , y por el valió mas que de sus fuerzas, los vino á atraer todos á de Castilla Juan Fernandez de Hinestrosa. En el entre su servicio y á tenerlos de su parte. Don Juan de la tanto los pueblos que ambas partes ganaran se pusieron Cerda y Alvar Perez de Guzman fueron los primeros en fieldad y como en tercería en poder del Cardenal leque se apartaron del servicio del rey de Castilla, que to gado, que puso pena de excomunion contra el primero davía tenian presente la muerte de su suegro don Alon que quebrase las treguas. Concluyéronse estas pláticas so Coronel, señor de Aguilar, á quien el Rey hizo ma en 18 dias del mes de mayo. En este mes murió en tar, y ellos eran casados con doña María y doña Aldon Lisboa don Alonso el Cuarto, rey de Porlugal, de edad za , sus hijas. Tenian otrosí miedo que el Rey, que con de selenta y siete años y seis meses; reinó por espacio una desenfrenada lujuria habia puesto los ojos en doña de treinta y un años, cinco meses y veinte dias; fué Aldonza , se la queria tomar á su marido Alvar Perez: | enterrado su cuerpo en la inisina ciudad junto al altar asi por ventura fueron dos las causas que compelieron de la iglesia mayor, do sepultaron su mujer dona Beaá estos caballeros á apartarse del servicio de su Rey , y 'triz. Sucedióle en el reino su hijo don Pedro, por soá que de Seron, de donde hacian la guerra en la raya brenombre el Cruel. Un mes antes le habia nacido un de Aragon, se pasasen al Andalucía, en que tenian mu- / hijo de doña Teresa , gallega , á quien tenia por amiga, chos parientes y amigos y grande estado. Pretendian despues que su padre bizo matar á doña Inés de Castro. con su autoridad y presencia levantar y alborotar aque-| Era doña Teresa mujer muy apuesta; por lo demás ninla provincia, como lo comenzaron á poner por obra; guna otra gracia tenia porque mereciese ser querida. puesto que era grande confianza y osadía , mas aina Llamaron á su hijo don Juan, á quien los cielos tenian temeridad, atreverse á mover guerra civil en el medio determinado de entregar el reino de su padre y abue. y corazon de un reino tan poderoso. A esta sazon el rey los, como se dirá adelante en su debido lugar. Volvade Castilla con todo su ejército tenia sitiado un castillo mos á las cosas de Aragon y Castilla. Hechas las trede Aragon junto á la raya de Castilla, que se dice Te | guas, los aragoneses entregaron al Cardenal legado los bal ó Sisamon, como otros dicen. Allí tuvo nueva co- pueblos y fortalezas que tenian.de Castilla. Hiciéronlo mo estos caballeros, desamparado Seron, se iban al de mejor gana por ser pocas las que ellos ganaran. El Andalucía; fué luego en pos dellos. Siguiólos algun rey de Castilla, si bien consintió en todas las demás tanto, mas no los pudo alcanzar, que se fueron como capitulaciones, nunca se pudo acabar con él que quisi huyeran por la posla. Volvióse á encender la guerra siese sacar de Tarazona los soldados castellanos que con mayor furia que de primero. Tomó el rey de Cas- nuevamente hizo avecindar en ella. Mientras estas cotilla algunos pueblos de poca importancia; con el mis sas se concluian , fuese á la ciudad de Sevilla para apamo ímpetu fué sobre Tarazona , ciudad principal, que ciguar las revueltas del Andalucía y juntar una buena está cerca de Navarra; ganola y entróla por fuerza armada con que hacer guerra en los pueblos marítimos en 9 de marzo. Los ciudadanos, perdida la parte alta de de Aragon luego que espirase el tiempo de las treguas, la ciudad, que era la mas fuerte della , se dieron á para la paz, ni la esperaba , ni aun la deseaba. En Sevilla tido , salvas las vidas y hacienda; así los dejaron ir li dióse tanto a los amores de doña Aldonza Coronel, que bremente á Tudela. Díjose que esta ciudad la perdie- en su respeto no hacia ya caso de doña María de Padiron los aragoneses por culpa del alcaide Miguel de lla. ¡Cuán poco duran las privanzas y favores! Cuán Gurrea , que la pudiera sustentar mucho mas tiempo ciega é indómita bestia es un hombre sujeto á sus pasi tuviera mayor corazon y mas sufrimiento; así, por siones ! Ningunas dificultades pi trabajos eran bastanentender que no podria descargarse y satisfacer bastan- | tes para poder apartar al rey don Pedro de sus deleites temente á su Rey, se pasó con su casa y fainilia al reino l' y torpezas. Cansado pues y molino el Legado de sus de Navarra. Pobló el Rey la ciudad de soldados cas- cautelas y marañas, le descomulgó y puso en toda Castellanos y avecindólos en ella; repartióles sus casas, tilla entredicho. Todavía pareció que el Legado en esto campos y heredades. El rey de Aragon, despues que procedió con mas priesa y cólera de la que en tan grave perdió esta ciudad, no se tenia por seguro dentro de caso se requeria; por esta causa el Papa le envió á llalos mismos muros de Zaragoza. Por esta causa cou ma- mar y le hizo salir de España. Todas eran trazas y mafor ansia y cuidado que de antes procuró nuevos so- ñas del rey de Aragon por hacer mas odioso al de Cascorros y ayudas de extranjeros; mayormente que ens tilla y que le tuviesen por un mal hombre, sacrilego esta sazon don Juan de la Cerda en el Andalucía fué y descomulgado, ca pretendia con esta infamia y mala muerto y desbaratado por el concejo de Sevilla , de cu- opinion que los de su reino le desamparasen, mana en yas gentes fueron capitanes en aquella batalla Juan

quo ponia mas confianza que en su valor y fuerzas. Ponce de Leon, señor de Marchena , y el almirante Gil | Sucedióle al rey de Castilla otro nuevo disgusto. Tenia Bocanegra. Vino de Francia en servicio del rey de Ara en su poder á doña Juana, mujer de su hermano don gon el conde de Fox y en su compañía muchos caba Enrique. Pedro Carrillo, un caballero criado suyo, Ileros, soldados de fama. El señor de Labrit, su'con tuvo manera para la sacar de Castilla, y la llevó á Aratrario, vino al tanto con un buen número de lanzas á gon y la entregó á su marido. Con esto se acabó de perayudar al rey don Pedro de Castilla. El papa Inocencio der la esperanza que de paz podia quedar entre los dos envió á España á Guillen, cardenal de Boloña, por su hermanos. Los otros dos, don Fadrique y don Tello, te. legado para que pusiese paz entre estos dos reinos. Hizo nian gana de rebelarse. Ninguna otra cosa los detenia muchas idas y venidas de los unos á los otros con gran- para que no se pasasen al de Aragon sino que enlendísimo trabajo suyo; en fin, concertó lreguas por un dian no les podria dar igual recompensa á los grandes

estados que dejaban en Castilla. Esta tardanza en este dre santo loocencio, y entre otras razones les escribió mismo tiempo fué dañosa y mortal á muchos. Don Fer- que se maravillaba mucho que el deseo de hacerse daño nando de Aragon estaba en esta coyuntura en guar- llegase á tanto extremo, que no tuviesen miedo de traer nicion de la villa de Jumilla, que él en aquella fron- | á su tierra una peste tan contagiosa y mala , con que y tera ganara á los aragoneses; tenia sus tratos secretos con menor ocasion en otro tiempo se asoló y destruyó con Bernando de Cabrera; en fin se pasó al rey de toda España. Fuera este cuidado y diligencia del PonAragon porque se le concedió la procuracion del reino tífice buena y á buen tiempo; mas las orejas los reyes y la restitucion de su estado; que en tiempo tan apre tenian con un exceso de rasion y enojo de tal manera tado y de tanta necesidad nada parecia demasiado. La tapadas, que no oyeron sus paternales, santas y salurebelion de don Enrique y de don Fernando, como dables amonestaciones. Los grandes, que seguian la dió la vida á los aragoneses, así causó la muerte á los | opinion de Castilla , fueron por los aragoneses solicitahermanos de ambos, como adelante se verá. En Cer- dos y aun persuadidos á que se pasasen á su parte. El deña en estos dias las cosas se mejoraban con la primero el infante don Fernando de Aragon; la misma muerte de Mateo Doria, que sucedió á buen tiempo, y naturaleza inclinaba á que en este riesgo quisiese anles el rey de Aragon se concertó con sus sucesores. Ma favorecer á su hermano que al rey de Castilla, su pririano, el juez de Arborea, no se acababa de sosegar, mo. Tuvo sus hablas secretas en la villa de Jumilla, que puesto que con tan gran pérdida como la de Oria poco ganara en esta guerra, como se tocó ya, y finalmente, se adelantaba su partido. La mayor parte de Sicilia en por la buena diligencia y persuasiones de Bernardo de este mismo tiempo tenian ocupada las guarniciones y Cabrera se pasó a su hermano el rey de Aragon. No pusoldados del rey Luis de Nápoles ; Palermo y Mecina, dieron estar secretos tratos de tan grande importancia; dos principales ciudades de aquella isla, eran suyas. así, en el principio del año de 1358 el maestre de SanDon Fadrique, llamado el Simple, que dos años antes 1 tiago don Fadrique tomó por fuerza de armas á Jumilla, sucedió en aquel reino á su hermano el rey don Luis, | yla sacó del poder de los aragoneses. Hecho esto, vínose era de poca edad, de corto ingenio y menos fuerzas el Maestre á Sevilla, y entrado en el alcázar, por manday poder. El título de rey conservaba en sola la ciudad do del Rey, su hermano, delante de sus ojos, fué cruelide Catania con cortas esperanzas, á causa que volvia simamente muerto por unos ballesteros de maza del Rey. á revivir la parcialidad francesa, y tenia por vecinos á Este fue el premio y mercedes que le hizo por el buen los reyes de Nápoles, y los isleños le eran desleales. servicio que le acababa de hacer; bien es verdad que se Con esto en tanto grado perdió el ánimo y esperanza sabe de cierto no andaba muy sosegado y que trataba de de poder defenderse y sustentar su reino, que hizo do pasarse á Aragon: sospecho que este trato debió de venir nacion de Sicilia, Atenas y Neopatria á su hermana á noticia del Rey, y que por esta causa se le aceleró la doña Leonor, mujer del rey de Aragon. Desta dona muerte. Luego que fue muerto don Fadrique, se partió cion envió al Rey, marido della, escrituras públicas y el Rey á grande priesa á Vizcaya; las manos, que ya tenia auténticos instrumentos para convidarle y animarle á lintas en la fraternal sangre, queria en aquella provincia que le enviase sus gentes y armada con que defender volverlas á ensangrentar con otro semejante ejemplo de á Sicilia. El rey de Aragon quisiera acudir á su cuña severidad. Sospechólo su hermano don Tello, y huyóse do; mas tenia tanto que hacer en su casa con una tan á Francia en un navio, y de allí se fué á Aragon para pesada y peligrosa guerra y llena de grandes dificul vengar con las armas su injuria y la muerte del bertades, que no pudo ayudar como quisiera á las cosas mano. No faltó otro desdichado en quien, en su lude Sicilia, que llegaron á término de estar de todo gar, el cruel Rey ejecutase su saña. Ido don Tello, el punto perdidas. El esfuerzo y lealtad de don Artal de infante don Juan de Aragon, á quien se debia el señoAlagon, conde de Mistreta y maestre justicier de Sici río de Vizcaya por ser casado con doña Isabel, hija de lia, que hizo rostro á los enemigos y los venció en una don Juan Nuñez de Lara, y tambien el Rey á la partida batalla en que mató muchos dellos y hizo justicia de de Sevilla se le prometió, le suplicó fuese servido de algunos del reino culpados, las entretuvo. La desleal- dársele, pues con la huida de don Tello quedaba sin tad de otros fué vencida con algunas mercedes que les dueño y desamparado. El Rey, ó porque le apretó muhicieron; que en fin dádivas todo lo acaban y ablandan. cho con esta demnanda, ó por saber que era de acuerdo

con los demás grandes que se eran pasados á Aragon, CAPITULO II.

en Bilbao, do á la sazon estaban, le hizo matar a sus De las muertes de algunos señores de Castilla.

maceros; y aun escribe un autor que él mismo le aca

bó de un golpe de jabalina que le dió con su propia maEl ardiente deseo de vengarse llevaba al despeñadero no: abominable crueldad. Su cuerpo le hizo echar de á los reyes de Castilla y de Aragon, sin cuidar de lo una ventana abajo, y caido en la plaza, diju á muchos bueno y justo, y sin que echiasen de ver lo que en el vizcaínos que le miraban : Veis alí á vuestro señor y al mundo se podria decir dellos; en que se empeñaron de que demandaba el estado de Vizcaya. Mandole despues suerte, que no tuvieron empacho de llamar los moros llevar á Búrgos; mas ni le dió sepultura ni se le hicieen su ayuda. El rey moro de Granada envió golpe de | ron las debidas honras ni obsequias, antes por mandagente de á caballo en favor del rey de Castilla, con do del Rey lo echaron en lo profundo del rio, que nunquien meses antes se aviniera. El de Aragon llamó de ca mas pareció; con esto echó el sello y acabó de suAfrica al rey de Marruecos para oponerle á su enemi | plir lo que á un caso tan atroz faltaba de crueldad, que go, balanzar las fuerzas y estar con él á la iguala; era vengarse en el cuerpo de su primo hermano, tan acuerdo infame y traza vergonzosa á la religion cris- | malamente muerto. Con la misma furia á la reina dona tiana. Quejóse gravemente dello por sus cartas el pa- ! Leonor, su tia, mpadre del lulante, y su inlelicisini

M-la

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mujer doña Isabel, las hizo prender en Roa y llevarlas nian los aragoneses en Castilla como otros del reino dende presas al castillo de Castrojeriz. Prosiguióse por de Aragon, y principalmente se hizo cruel guerra en todo el reino una grande carnicería, y de diversas par el estado de don Tello. En fin del otoño se volvió el Rey tes le trujeron á Búrgos seis cabezas de caballeros prin | á Sevilla con intento de, en pasando el invierno, juntar cipales, que fueron para él un espectáculo tan grato y una grande flota y hacer la guerra por el mar, ca le paapacible cuanto era horrendo y miserable á los hom- recia que se haria desta manera mayor daño al enemibres buenos que le miraban. Tenia tambien determi go. Para este efecto su tio el rey de Portugal le envió nado de matar otros muchos en Valladolid, si no se diez galeras, y tres el de Granada. Este año fué señalo estorbara la entrada que repentinamente hicieron en lado por el nacimiento de doña Leonor, bija del rey don Castilla don Enrique y el infante don Fernando. Don Pedro de Aragon, y de don Juan , hijo de don Enrique, Enrique destruia y asolaba la tierra de Campos, de So los cuales tenia Dios determinado que se avuntasen en ria y Almazan; Jon Fernando hacia cruel guerra en el matrimonio y heredasen los reinos de Castilla. Nació reino de Murcia. A entrambos incitaba el justo senti doña Leonor en 20 dias del mes de febrero, y don Juan miento de la muerte de sus hermanos, y el grave dolor asimismo en 20 del mes de agosto. En este mismo año que su memoria les causaba los encendia en cólera y en las Cortes de Valencia se estableció que los años no deseo de vengarlos y satisfacerse con las armas. El rey se contasen como solian por la era de César, sino por el de Castilla , con miedo de la entrada que estos caballe nacimiento de Cristo. En el principio del año siguiente ros hicieron en su reino, se fué al Burgo de Osma para de 1359 el rey de Aragon puso cerco sobre Medinaceli, proveer lo necesario á esta guerra. De allí, en el prin pueblo puesto en los confines de los antiguos celtibecipio del mes de julio, envió un ballestero de maza al ros, carpetanos y arevacos, que en tiempo antiguo fuo rey de Aragon á quejarse porque le habia rompido ma una grande ciudad, mas en este solo era una mediana lamente la tregua, y faltando á su verdad hacia que sus villa, empero fuerte por su sitio natural y por tener gentes le entrasen en su tierra estando él descuidado y dentro buena guarnicion de gente, que la defendió vadesapercebido con la seguridad de su palabra. A esto lerosamente, tanto, que fué forzado el Aragonés á volrespondió el rey de Aragon que él era forzado á tomar verse á Zaragoza sin empecerles ni dejar hecha cosa las armas por el desafuero que él le hacia en no cum- que fuese de mucha consideracion ni momento. Estaba plir las condiciones de las treguas , demás que con la el rey de Castilla para ir á socorrer á Medinaceli, cuantoma de la villa de Jumilla él primero las quebrara. Que do tuvo aviso que era llegado á Almazan el cardenal cualquiera dellos fuese el culpado, era cosa muy inhu- '| Guido de Bolona, legado del papa Inocencio. Dióle el mana é injusta que pagasé sus desgustos la sangre ino- Rey audiencia en esta villa; el Legado de parte del cente de tantas gentes. Que seria mejor que estas di- | Papa le dijo que sentia tanto el Padre Santo bobiese ferencias se acabasen por combate de veinte con vein guerra entre él y el rey de Aragon, y le tenia puesto en te , ó cincuenta con cincuenta , ó ciento con ciento. En tan gran cuidado, que si no fuera por su mucha edad y esta forma el rey de Aragon desafió al de Castilla con por otros gravísimos negocios de la Iglesia que se lo grandes amenazas y palabras de mucha confianza. Su estorbaron, él mismo en persona viniera á poner paz enemigo, como quier que era mas poderoso y de gran- entre ellos y hacerlos amigos. Que los reyes de Castilla de corazon, ningun caso hizo de sus fieros y desafio. siempre fueron columna de la Iglesia, amparo y defenEnvió á don Gutierre Gomez de Toledo, á quien pocos sa, no solamente de España, sino de toda la cristiandias antes dio el priorato de San Juan, á que pusiese dad; pero que visto como al presente, olvidado de todo cobro en las cosas del reino de Murcia ; á otros despa punto de la guerra de los moros, se ocupaba en hacerchó á diversas partes, seguu que le pareció convenia á la á un Principe cristiano, vecino y pariente suyo, no la buena administracion de la guerra. El se partió á podia dejar de recebir grandísima pena y dolor. Que gran priesa á Sevilla; tenia allí puesta en órden una ar- | cuando saliese con la victoria , antes ganaria odio é inmada de doce galeras, con las cuales se juntaron olras famia que honra ni provecho alguno. Que á ambos seis que vinieron de Génova. Con esta flota se determi con paternal amor les rogaba, y de parte de Dios les nó correr toda la costa del reino de Valencia, acometer amonestaba que tantas gentes, tesoros y armas los emy dar un tiento a las villas y ciudades marítimas. Fue- pleasen contra los enemigos de nuestra santa fe; si asilo ron sobre Guardamar, villa del infante don Fernando, biciesen, su divina Majestad les daria en las manos muy que ganaron por fuerza de armas. No se tomó el castillo, honradas y señaladas victorias como las alcanzaron sus porque sobrevino súbitamente una borrasca tan furio antepasados, esclarecidos reyes. Respondió á esto el sa, que dieron las galeras al través en tierra y las hizo Rey que se recelaba de pláticas de paz por causa que pedazos; solamente escaparon dos que por buena suerte el rey de Aragon le engañó ya una vez con color della y se acertaron á ballar en alta mar. Con tan grande y no | muestra de querer amistad. Así, que estaba determinapensado infortunio el siero y soberbio corazon del Rey do y con entera resolucion de no venir en concierto ni no desmayó ni se quebranto, antes quemó el pueblo y acuerdo alguno, si no fuese que ante todas cosas echa. las galeras destrozadas, y levantado el ejércilo, se fué ! se de su reino los castellanos forajidos y restituyese á por tierra á Murcia. Dende a pocos dias que llegó a la corona de Castilla las ciudades de Orihuela y Alicanaquella ciudad envió á Sevilla á Martin Yañez, privado te y otros pueblos de aquella comarca, que en el tiemsuyo, con órden que hiciese labrar otra nueva armada; i po de las tutorias de su abuelo el rey don Fernando los y él, juntado que tuvo de todas partes su ejército, se aragoneses, contra razon y justicia, usurparon; departió para Almazan, do tenia muchos hombres de ar más que por los gastos hechos en esta guerra, el rey de mas. Entró por aquella parte en las tierras de su ene- | Aragon le contase quinientos mil florines. El Legado, migo; ganóle algunas villas y castillos, así de los que te- l oido lo que decia el Rey, fué á verse con el de Aragon;

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