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llevaba alguna esperanza de poderlos concertar, pues | era para poderse con ella intentar cualquier grande emse comenzaba a hablar en condiciones. El rey de Ara- presa. Defendieron esta vez el reino de Aragon y leligon, oida la demanda, se excusaba y acusaba al enemi- braron los ángeles de su guarda y la concordia grande go, como es ordinario. Decia que el de Castilla fué el que hobo entre los aragoneses. Fueron adelante siete primero que sin justa causa movió la guerra; que no era galeras á las islas de Mallorca y Menorca, descubrieron cosa razonable ni se podia sufrir le pidiese y él diesel en el camino una gran carraca de venecianos, y la tomalo que heredó de sus padres y abuelos; ni tampoco á él ron, no con otro mejor derecho, sino porque se puso le seria bien contado si menoscabase ó enajenase parte en defensa. Llevada á Cartagena, para que del todo este alguna de sus reinos. Que este pleito en otro tiempo se agravio no tuviese excusa ni descargo, el codicioso y litigó ante jueces árbitros, y oidas las partes, pronun hambriento Rey le tomó muchas y muy ricas mercaduciaron sentencia en favor de Aragon. Sin embargo, para rías de que venia cargada. El resto de la armada fué somayor satisfaccion y dar a todo el mundo á entender şu bre Guardamar, y ganó la villa y castillo por combate. justicia, él dejaria esta causa de nuevo en las manos del Desampararon los aragoneses á Alicante por no se senPadre Santo. Gastábase el tiempo en demandas y res- tir con las fuerzas y municiones que eran menester para puestas sin concluirse nada. Era lástima grande ver | poder defender aquella plaza. Iban en esta flota con el cómo estas dos nobles naciones corrian furiosamente á Rey el almirante don Gil Bocanegra, el maestre de Casu perdicion, sin que nadie los pudiese reparar ni po- latrava y Diego Gonzalez, bijo del maestre de Alcántaner en paz ni fuese siquiera parte para hacelles sobre ra don Gonzalo Martinez, y otros muchos grandes y seseer la guerra con algunas treguas. Si hablaban en ellas, ñores de todo el reino. Don Gutierre de Toledo, prior el rey de Castilla se excusaba con las grandes expensas de San Juan, quedó para con buen número de caballey gastos hechos en juntar una gruesa arınada que tenia ros y soldados guardar estos pueblos que se ganaron; á la cola y aprestada para acoineter las tierras mariti- con lo demás de la armada se fué el Rey á Tortosa ; samas de Aragon.

lió el Cardenal legado de aquella ciudad, y se vió con

él en su galera á la boca del rio Ebro. Dióle un tiento CAPITULO-III.

para el negocio de la paz, que fué lan sin fruto como Que la armada de Castilla hizo guerra en la costa de Aragon.

las veces pasadas. De allí se fué la vuelta de Barcelona,

surgió en aquella playa en 19 dias del mes de mayo. Dejadas pues las pláticas de paz, volvió á encruele- | | Halló en ella doce galeras de Aragon, acometió por dos cerse la guerra, renováronse las muertes y crecieron veces á lomallas, no lo pudo hacer ni dañallas mucho los odios. El rey de Castilla, estando en Almazan, pro- por estar muy llegadas á la tierra, con que los ciudacedió contra el infante don Fernando y contra los dos danos con grande gallardía las defendieron. Burlado hermanos don Eorique y don Tello; y aunque ausentes, pues de su intento, partió con la flota para las islas por sentencia que pronunció contra ellos los declaró que por allí caen, aportó á la de Ibiza; un lugar que por rebeldes y enemigos de la patria. Con esto se acabó | tiene del mismo nombre, aunque fué reciamente comde perder la poca esperanza que les restaba de que se batido con tiros y máquinas de guerra, por estar en un podrian concordar, mayormente que el Rey hizo matar sitio muy fuerte, no pudo ser tomado. En el entre tanto en la prision á la reina doña Leonor; hecho sin duda el rey de Aragon juntó con mucha presteza una armada cruel y detestable, puesto que fuera muy culpada y me de cuarenta galeras de los puertos mas cercanos á Barreciera muchas muertes. Tanto mayor inhumanidad y celona, pasó con ella á Mallorca con deliberacion de pefiereza lavar la culpa de los hijos con la sangre de su | lear con la armada de Castilla. En esta isla se quedó el madre, sin tener respeto á que era mujer, reina y tia dicho Rey por grandes importunaciones de sus cabasuya. Doña Juana y doña Isabel de Lara, hermanas y lleros, que le suplicaron no quisiese arriscar su persoseñoras de Vizcaya, le fueron compañeras en este últi-l na y con ella el bien y salud del reino ni ponello todo mo trabajo. Doña Juana fué llevada á Sevilla, donde po- al riesgo y trance de una batalla. Movido con sus ruecos dias despues la hizo morir; á doña Isabel la mandó

izo morir; á doña Isabel la mandó | gos, envió á Bernardo de Cabrera, su almirante, y al llevar con la reina doña Blanca, que en el mismo tiempo vizconde de Cardona con órden que peleasen con la la hizo pasar del castillo de Sigüenza, en que la tenia flota del enemigo, que con estas nuevas, levanta lo de presa, a Jerez de la Frontera, que fué dilatar la muerte sobre Ibiza, era ido á Calpe con la misma resolucion de de ambas por pocos dias. La culpa de sus maridos, don pelear. La armada de Aragon se entró en la boca del Tello y don Juan de Aragon, descargó sobre las que en rio que desagua en el mar junto á Denia; pienso es el nada le erraron; así iban los temporales. Estaba el co | rio Júcar, que corre por aquella comarca. Ambas flotas razon del Rey tan duro y obstinado, que ningun moli daban muestra de tener gran deseo de la batalla; el revo, por tierno y miserable que fuese, era poderoso para celo era no menor; así quedó por todos el venir á las mahacerle enternecer ó ablandar; parecia que le cegaba nos. Con esto se fué en humo todo aquel ruido y asonala divina justicia para que no liuyese el cuchillo de su das de guerra tan bravas. El Aragonés se recogió á Barira, que tenia ya levantado para descargalle sobre sul celona en 29 dias de agosto. El rey de Castilla dende cruel cabeza. Con todo eso no dejaba de importunar con Cartagena envió su armada á Sevilla , y él se partió por ruegos y plegarias á los santos patrones del reino que tierra á Tordesillas por ver á doña María de Padilla, Dios tenia ya para otro guardado. Hacia estos votos al l que en aquella villa le parió un hijo, por nombre don tiempo que se queria embarcar en la armada que tenia Alonso. El contento que el Rey tuvo por su nacimiento, aprestada en Sevilla, en que se contaban cuarenta y muy grande, le duró muy poco, y se le volvió en pesar una galeras y ochenta naves tan bien bastecidas y mu con su temprana muerte. Adon Garci Alvarez de Toledo, Dicionadas y con tanta caballería y gente de guerra, quel que ya era maestre de Santiago despues de la muerte de don Fadrique, le encargó el Rey la crianza deste niño y rey de Aragon; entre los demás fueron Diego Perez Sarle hizo su ayo. En las faldas del monte Cauno, que hoy miento, adelantado mayor de Castilla , y Pedro de Vese llaman las sierras de Moncayo, se extienden los cam- | lasco, no menos noble y rico que el Adelantado, Andaban pos de Araviana, bien nombrados y famosos en España las pláticas de la paz, pero ni en Tudela ni en Saduna, por la lastimosa muerte que en tiempos antiguos suce donde poco despues se volvieron á juntar los comisadió en ellos de los siete nobilísimos hermanos, llama | rios para tratar de las paces, no se concluyó ni hizo nados los infantes de Lara. En estos campos don Enri | da. Los aragoneses con los buenos sucesos se hallaban que y su hermano don Tello, con setecientos aragone mas animados; el rey de Castilla con las pérdidas y deses de á caballo que llevaban, se encontraron con los sastres aun no perdia del todo su primera fiereza , no capilanes de la frontera de Castilla. Venidos a las ma obstante que por faltarle tantos amparos y amigos, annos, pelearon muy esforzadamente ; fueron los de Cas daba dudoso sin saber á qué parte se arrimar. Vacilaba tilla vencidos y desbaratados; quedaron tendidos en el entre los pensamientos de paz y de la guerra, no sabia de campo al pié de trecientos hombres de armas, y muer- quién fiarse; así cada dia mudaba los capitanes y otros tos y presos muchos y muy nobles caballeros. Entre los oficiales. En este miserable estado se hallaba este Rey, otros fué muerto su capitan Juan Fernandez de Hines | bien merecido por su sangrienta y terrible condicion. trosa, y Jon Fernando de Castro se escapó á uña de caballo; dióse esta batalla en el mes de setiembre. El pe

CAPITULO IV. sar y enojo que el rey de Castilla recibió por este desman

De la muerte de la reina doña Blancas fué tal, que como fuera de sí y furioso por vengar su ira y hartar su corazon, mandó matar a dos herinanos De tal manera andaban los tratos de la paz, que en suyos que tenia presos en Carmona, á don Juan, que el ínlerin no se alzaba la mano de la guerra; antes haera de diez y ocho años, y á don Pedro, que no tenia cian nuevas compañías de soldados, buscaban dineros, mas de catorce, sin que le moviese á piedad la buena pedian socorros extranjeros, y en todolo al se ponia gran memoria de su padre el rey don Alonso, ni á misericor- diligencia , especialmente de parle del rey de Aragon, dia la inocencia y tierna edad de dos inculpables herma- que el de Castilla principalmente cui laba y se ocupaba nos suyos; ningun afecto blando podia mellar aquel ace. | envengarse y hacer castigos en sus nobles. Con este penrado pecho. Asombró esta crueldad a todo el reino; hí- samiento partió de Sevilla para Leon por prender á Pero zose el Rey mas aborrecible que antes; refrescose la Nuñez de Guzman, adelantado mayor de Leon. No samernoria de tantas muertes de grandes y señores prin- lió con su intento á causa que el Adelantado fué avisacipales como sin utilidad ninguna pública, ni particular do por un escudero suyo de la veni la del Rey y se liuinjuria suya, ejecutó en pocos años un solo hombre, ó por yó á Portugal. Despues desto, un dia que Per Alvarez mejor decir, una carnicera, cruel y fiera bestia, tan bár Osorio comia en Leon con don Diego García de Padilla, bara y desatinada, que no tuvo miedo de en un solo he maestre de Calatrava, de quien era convidado, por ór.cho quebrantar todas las leyes de humanidad, piedad, den del Rey le mataron allí en la mesa dos ballesteros religion y naturaleza. Temblaban de miedo muchos de maza suyos, sin que el Maestre supiese cosa alguna ilustres varones, nadie se tenia por seguro, no habia deste hecho. Pasó de Leon á Búrgos; allí con semeconciencia tan sio mancha ni reprehension que no te- jante crueldad hizo matar al arcediano Diego Arias miese cualque castigo de lo que ni por pensamiento le Maldonado, sin tener respeto a su dignidad y sagrados pasaba. Visto pues el grande peligro en que tenian órdenes; cansáronle la muerte unas cartas que recibió sus vidas en Castilla , muchos prudeutes y nobles caba-l del conde don Enrique. A otros muchos á quien él Jleros se determinaron de asegurarlas en el reino de

queria matar dió la vida la repentina entrada que los Aragon, escarmentados en tanto número de cabezas aragoneses hicieron en Castilla. Debajo la conducta de de hombres señalados. No faltó en estos dias otra oca los hermanos don Enrique y don Tello y del conde de sion en que el Rey mostrase la dureza de su injusto pe- Osona entraron con gran furia por la Rioja, y ganaron cho. Tuvo aviso que doce galeras venecianas habian de la villa de Haro y la ciudad de Najara, donde dieron pasar forzosamente el estrecho de Gibraltar. Envió la inuerte á muchos judíos por hacer pesar al Rey que veinte galeras para que las aguardasen y prendiesen los favorecia mucho por amor de Simuel Levi, su leen el Estrecho. Quiso su suerte que al tiempo que pa sorero mayor. Hízose otrosí gran matanza en los puesaban se levantase una recia tempestad; no fueron vis blos comarcanos y gran estrago en los campos y heretas de las galeras de Castilla , y así se libraron del peli dades; con este ímpetu llegaron los pevdones de Aragro y daño que les tevia aparejado. Parecia que desea

gon hasta el lugar de Pancorvo. La ciudad de Tarazona ba tener nueva ocasion de hacer guerra á los venecia volvió en estos dias á poder de los aragoneses por ennos, no con mas justa causa de que queria con otra trega que hizo della el alcaide y capitan a quien el rey nueva maldad irritar aquella señoría , á quien poco an de Castilla la tenia encomendada, que se llamaba Gontes lenia agraviada con la toma de la carraca de sus zalo Gonzalez de Lucio ; pienso que la entregó por almercaderes. Grande porfía y trabajo puso el Cardenal gun miedo que tuvo de su Rey ó con esperanza de melegado para que se volviese á tratar de paz, como se jorar su hacienda. El rey de Castilla, juntado su ejércihizo en el principio del año de 1360. Enviáronse de to, fué en busca de sus enemigos, que tenian sus estanambas partes sus embajadores con poderes cumplidos | cias en Najara; asentó sus reales junto á Azofra, puepara poderla efectuar con cualesquier capitulaciones. blo pequeño y de poca cuenta. En este lugar un clérigo Estuvieron cerca de concordarse. Blandeaba el de Casa de misa y de buena vida, así fué fuma, vino de la ciutilla á cansa que en la batalla de Araviana faltaron mu- | dad de Santo Domingo de la Calzada, y dijo al Rey que chos caballeros castellanos, otros cada dia se pasaban al corria grande peligro que su hermano dou Enrique le matase, porque Dios estaba con él muy airado, que verso linaje de gente aduladora, y que de ninguna coesto se lo mando decir el bienaventurado santo Do sa haya mayor mengua que de hombres que con lealtad mingo de la Calzada , que le apareció en sueños en una ysano pecho digan la verdad y adviertan de lo que imporsoberana figura y representacion mas que humana. ta. Sabida la muerte de Gutierre de Toledo por sus sobriCostóle la vida su embajada, ca el Rey le hizo quemar nos Gutierre Gomez de Toledo, prior de San Juan, y Diepúblicamente en los reales; muchos dudaron si con ra go Gomez, su hermano, hobieron mucho miedo y enojo, zon ó sin ella. Levantó el Rey su ejército de Azofra, y se fueron á Aragon. Al arzobispo de Toledo don Vasco y mandó marchar para Najara; llegado junto á la ciu compelió el Rey á que á la hora saliese desterrarlo del dad, salieron a él los enemigos; tuvieron un bravo reino. Diósele tanta priesa, que no le concedieron tieinrencuentro en que fueron desbaratados los de Aragon, po para tomar otro vestido ni llegar á su cámara á y con mucho daño y pérdida los compelieron á volver las sacar un breviario, sino que súbitamente como le haespaldas y huirse á la ciudad. Pudieran ser tomados lló el mensajero oyendo misa , fué forzado dejar á Toá manos dentro della , si no fuera por el poco seso y ledo y partirse su camino, no por otro delito mas de menos cordura del Rey, que no quiso creer los salu haber, como era razon, sentido mucho la muerte de dables consejos de los que eran de parecer los cercasen. su hermano Gutierre Fernandez. Fuése este Prelado á Parecióle que bastaba haberlos forzado á que huyesen Coimbra, donde en un monasterio de los Predicadores y se encerrasen dentro de los muros de la ciudad. Den acabó santamente su vida é injusto destierro; despues de á dos 6 tres dias los aragoneses desampararon á pasados algunos años, se trasladó su cuerpo á la igleNajara y Haro, y metió el Rey en ellas buenas guarnicio sia mayor de Toledo. Muchos á este arzobispo le llamanes de soldados. Puesto buen recaudo en aquella fron- | ron don Blas, que me pareció advertir, porque la va. lera , se volvió a Sevilla; trató y hizo con el rey de Por riedad del nombre, como otras veces suele, no cause tugal en esta sazon que se entregasen el uno al otro los engaño. Ordenó su lestamento en Coimbra , luego el. caballeros que andaban huidos en sus reinos. Asiento año siguiente á 20 de enero, en que dice que quiere en que quebrantaron su palabra y fe pública , alteraron ser sepultado delante del altar de nuestra Señora del la costumbre de los príncipes y violaron el derecho de Coro de la iglesia de Toledo junto a la sepultura de las gentes, que fué causa de otras nuevas muertes. Ma- don Gonzalo, obispo albanense y cardenal, y así se hitó el rey de Portugal á un Pero Cuello y á otro cierto | zo. De aquí se saca que el cardenal don Gonzalo solaescribano, llamado Alvaro, porque se le acordaba que mente estuvo depositado en Roma , como lo reza su luestos por mandado de su padre dieron la muerte á su cillo de Santa María la Mayor en la letra que de suso queamiga doña Inés de Castro. Tuvo mejor dicha Diego da puesta. Parece renunció don Vasco el arzobispado Lopez Pacheco, que era uno de los que la ejecutaron, luego que le desterraron, pues se halla que aquel misque fué avisado y tuvo lugar de huirse á don Enrique: mo año entró en su lugar don Gomez Manrique, hijo el cual despues por los buenos servicios que le hizo, de Pedro Manrique, señor de Amusco y de Avia, y herle dió un buen estado en Castilla, y fué en ella el fun mano de Garci Fernandez Manrique, adelantado de dador y cabeza de la casa de los Pachecos, rica y no Castilla , cepa y tronco de los duques de Najara y de ble entre los grandes de España. Otros caballeros en otras casas de Castilla de aquel apellido de Manrique. tregaron al rey de Castilla, que luego los hizo matar Fué don Gomez Maorique obispo de Palencia, y al preen Sevilla. Uno dellos fué el adelantado de Leon Pero sente lo era de Santiago. Sucedióle luego en aquella Nuñez de Guzman, otro Gomez Carrillo , que le corta iglesia de Santiago don Suero Gomez de Toledo, soron la cabeza en una galera en que por órden del Rey brino de don Vasco ; que debió ser manera de permuta iba desde Sevilla á Algecira con recados fingidos y car y recompensa que se le hizo por la iglesia de Toledo que tas para que le recibiesen por alcaide y capitan de aque dejaba. Mientras estas cosas pasaban en Castilla , el rey lla ciudad. Queria el Rey mal á este caballero, y se re de Aragon envió cuatro galeras muy bien armadas de celaba dél porque un año antes le habia tomado á su soldados y municiones y bastecidas de todo lo demás hermano Garci Laso Carrillo su mujer doña Mari Gonza en socorro del rey de Tremecen, con quien estaba alialez de Hinestrosa, por lo cual se fué á Aragon el mari- do. Encontraron con ellas cinco galeras de Castilla, que do á servir a don Enrique. La mala consciencia hace á las rindieron y llevaron á Sevilla. Alli los mas de los sollos hombres sospechosos, y por el miedo crueles y san dados aragoneses por mandado del rey don Pedro fueguinarios. Asimismo en la villa de Alfaro hizo descabe- ron muertos en compañía de su capitan Mateo Mercezar en la prision á un caballero que era su reposterol ro, sin tener memoria ni hacer caso de los buenos sermayor, por nombre Gutierre Fernandez de Toledo, cu vicios que este caballero hizo antes en el cerco de la ya muerte fue muy llorada en todo el reino, porque era ciudad de Algecira. Era tesorero mayor del Rey Simuel un muy buen caballero y de loables costumbres. El Rey, Leví, que adıninistraba á su albedrío las renlas y papor evitar el odio que le podia causar la muerte no me trimonio real, con que juntó las grandes riquezas, y alrecida de un caballero tan bienquisto, lingió algunas canzó la mucha privanza y favor, que al presente te acarcausas porque lo mandó malar, la principal que se in rearon su perdicion. Hiciéronle diversos cargos , de clinaba al partido de don Enrique; mas a la verdad, sul que resultó echalle en la cárcel y ponelle á cuestion de culpa fué decirle con ánimo libre y fiel las cosas que le tormento, tan bravo, que por no le poder sufrir rindió cumpliun, ca semejante libertad no puede dejar de ser el alma. Apoderóse el Rey de todos sus bienes, que en peligrosísina con los malos principes; lo mas seguro tiempo de mal príncipe el derecho del fisco nunca suees adularlos. La lisonja aun con los buenos reyes se le ser malo. Llegaban al pié de cuatrocientos mil dupuede usar sin peligro; esto hace que en los palacios cados, otros dicen mas, sin los muebles y joyas, paños de los principes crezca en tan gran número este per- de oro y seda ; cosa maravillosa que un judío juntase

tantas riquezas, y que no pudo ser sin grave daño del dio, quedaria libre él deste cuidado. Hizola morir con reino. Al fin deste año Mahomad Lago, rey de Grana- | yerbas que por su mandado le dió un médico en Medina da, fué echado del reino por una conjuracion que con Sidonia en la estrecha prision en que la tenian , tanto, tra él hicieron sus vasallos. Levantaron por rey á un que no se le permitia que nadie la visitase ni hablase: arraez, pariente suyo, por nombre Mahomad Aben Al abominable locura , inhumano, atroz y fiero hecho, hamar, á quien por el color de la barba y cabellos lla matar á su propia mujer, moza de veinle y cinco años, maban vulgarmente el rey Bermejo; decian que de de agraciada, honestísima, inocentísima , prudente, santa, recho le venia a este el reino, por decender de la san de loables costumbres y de la real sangre de la poderosa gre real de los primeros reyes de Granada. De aquí su- casa de Francia. No hay memoria entre los hombres de cedieron nuevas guerras; el rey de Castilla era amigo mujeren España á quien con tanta razon se le deba tener y aliado del Rey desposeido, el cual se huyera á Ronda, lástima como á esta pobre, desastrada y miserable que era entonces del rey de Marruecos. Sintió el de Reina. De muchas tenemos noticia que fueron muertas Castilla el trabajo de su amigo Mahomad, y propuso y repudiadas de sus maridos; pero por alguna culpa 6 de favorecerle. Por el contrario, el nuevo Rey buscaba descuido suyo, á lo menos que en algun tiempo tuviepor todas partes socorros y ayudas de que valerse, y ron algun contento y descanso, con cuya memoria puestaba muy inclinado á la parte del de Aragon, lo cual diesen tomar algun alivio en sus trabajos. En la reina le vino á costar la vida. Principalmente ayudó á su doña Blanca nunca se vió cosa por que mereciese ser perdicion el llamar de Africa al rey Abohanen para que sino muy estimada y querida. Sin embargo, no amaneció viniese á hacer guerra en España. En el fin deste año para ella un dia alegre, todos para ella fueron tristes y asimismo doña Costanza , hija del rey de Aragon, fué | aciagos. El primero de sus bodas fué como si la enterdesde Barcelona enviada á Sicilia para que casase con raran. Luego la encerraron , luego la desecharon, luego el rey don Fadrique, á quien su padre la tenia otorga la enviaron, no gozó sino de calamidades, pesares y da. Era capitan de la armada en que la llevaron Olfo miserias. Quitáronle sus damas y criados, privaba su Prochita , gobernador de la isla de Cerdeña por el rey émula; ¿quién en tales trances la podia favorecer? Tode Aragon. Celebráronse las bodas en la ciudad de Ca- do socorro y alivio humano estaba muy léjos. «Mas á tania á 11 dias del mes de abril del año siguiente tí, Rey atroz, ó por mejor decir, bestia inhumana y fiede 1361, desde el cual tiempo las cosas de aquella isla ra, la ira é indignacion de Dios te espera , tu cruel cacomenzaron á ponerse en mejor estado. Los enemigos beza con esta inocente sangre queda señalada para neapolitanos parte dellos fueron vencidos, y parte echa la venganza. De esas tus rabiosas entrañas se hará á dos del reino; deste matrimonio nació doña María, aquel justo y contra tí severo Dios un agradable y suaque fué despues reina de Aragon, y llevó en dote el rei ve sacrificio. La alma inculpable y limpia de tu espono de Sicilia. Finalmente, en Castilla se hicieron paces sa , mas dichosa en ser vengada que con tu matrimopor la buena diligencia del Cardenal legado, no con nio, de dia y de noche te asombrará y perseguirá de ánimos sinceros, ni se entendia que serian durables, tal guisa , que ni la vergüenza de lo torpe y sucio, ni Los capítulos dellas, que se restituyesen los unos á los el miedo del peligro , ni la razon y cordura de tu locuotros los pueblos que se tomaron durante la guerra; ra y desatino te aparten ni enfrenen para que fuera de que los forajidos de Castilla fuesen echados de Ara seso no aumentes las ocasiones de tu muerte, hasta gon, á tal que el rey de Castilla los perdonase. En la tanto que con tu vida pagues las que á tantos buenos y villa de Deza, do el rey de Castilla tenia sus reales, se | inocentes tienes quitadas. » Es fama, y autores fidepublicaron estas paces á voz de pregonero en 18 dias dignos lo dicen, que, andando el Rey á caza junto á del mes de mayo. Ayudó mucho á que esta concordia Medina Sidonia, le salió al camino un pastor con traje se asentase el miedo grande de la guerra que el rey de y rostro temeroso, erizado el cabello y la barba revuelGranada entonces hacia á Castilla. Para mayor firmeza ta y encrespada, y le amenazó de muerte si no tenia desta paz acordaron que de ambas partes se diesen rehe- misericordia de la reina doña Blanca y hacia vida con nes que estuviesen en fieldad en poder del rey Carlos | ella. Añaden que los que envió el Rey con gran dilide Navarra, que en aquella sazon se hallaba en Fran gencia para averiguar si le enviara la Reina, la hallacia de partida para España, con mucho contento y re ron hincada de rodillas, que hacia sus castas y devotas gocijo que tenia por un hijo que le naciera de la Reina, oraciones, y tan encerrada y guardada de los porteros, su mujer, que se llamó Cárlos. Gobernaba en el entre que se perdió toda la sospecha que se podia tener de tanto el reino de Navarra su hermano don Luis. Hecha que ella le hobiese hablado. Confirmóse mucho mas la la paz, el rey de Aragon se partió de Calatayud para opinion que comunmente se tenia de que fué enviado Zaragoza , el de Castilla á Sevilla , don Enrique y sus por Dios, con que despues que soltaron al pastor de la hermanos acordaron conformarse con el tiempo y reti prision en que le echaron, nunca jamás pareció ni se rarse á Francia, escalon y camino para hacerse pujan supo qué se hiciese dél. Doña Isabel de Lara , hija de tes y para hacer temblar á Aragon y Castilla y reno don Juan de Lara, fué al tanto muerta con yerbas que varse la guerra con mayor furia y obstinacion que an le dieron en la prision en que en Jerez la tenian. Un histes. Los trabajos y desdichas de la reina doña Blanca toriador, que fué y se llama el Despensero mayor de la movian á compasion á muchos de los grandes de Cas reina doña Leonor de Castilla, en unos Comentarios tilla, y los obligaban á que tratasen de juntar sus fuer- que escribió de las cosas de su tiempo que pasaron los zas y armas para amparalla. No se le pudieron encubrir años udelante , dice que la muerte de doña Blanca sual Rey estos pensamientos; cobró por esto mayor odio, cedió en Ureña, villa de Castilla la Vieja cerca de la á la Reina, como si fuera ella la causa de tan grandes ciudad de Toro; creo que se engañó. guerras y debates, Parecióle que, quitada de por me

CAPITULO V.

echar y menospreciar las cosas antiguas, y llenos de

admiracion irnos embelesados tras las nuevas. En el De la muerte del rey Bermejo de Granada.

entre tanto la guerra de Granada con grande alinco y Desta manera con la sangre de inocentes los campos enojo de ambas partes se proseguia. Juntáronse en Casy las ciudades , villas y castillos y los rios y el mar es | tilla muchas compañías de todo el reino y entraron por taban llenos y manchados; por donde quiera que se sue las tierras de los moros haciéndoles grandes daños. se se hallaban rastros y señales de fiereza y crueldad. Cercaron la ciudad de Antequera, á quien los antiguos Qué tan grande fuese el terror de los del reino, no liay llamaron Singilia; no la pudieron tomar por ser plaza necesidad de decirlo; todos lemian no les sucediese á | muy fuerte y tener dentro buena guarnicion de valienelos otro tanto, cada uno dudaba de su vida, ningu tes moros que se la defepdieron. Talaron la vega de no la tenia segura. Esta comun tristeza en alguna ina Granada, y sin hacer cosa señalada se volvieron á Caspera se alivió con la muerte de doña María de Padilla ; tilla. Pocos dias despues entraron en el adelantamiento dó fin á sus dias en Sevilla entrado el mes de julio; si de Cazorla seiscienlos moros de á caballo y hasta dos no se hobiera manchado con la deshonesta amistad que mil peones, que liicieron una buena presa de cautivos tuvo con el Rey, mujer, por lo demás, digna de ser reina y ganados. Sabido esto por sus caballeros de la ciudad por las grandes partes de que Dios, así en el alma como de Jaen y de los pueblos de su comarca, se apellidaron en el cuerpo, la doló. El cuerpo de la reina doña Blanca contra ellos, y les quitaron toda la presa con muerte de tué depositado algunos años adelante en el sagrario de | muchos dellos y prision de otros, los demás se pusieron la iglesia mayor de Tudela por los caballeros franceses en huida. Estos fueron los principios de la guerra de que vinieron en ayuda del conde don Enrique, ca tenian los moros. Mayor tempestad de guerra se temia de la intento de llevalla despues á enterrar en Francia en los parle de Francia, daño que deseaba remediar el Carsepulcros de sus antepasados. El entierro y obsequias denal legado, que aquel estío se quedó en Painplona, de doña María se hicieron en todas las ciudades y villas por ser pueblo fresco, sano y de buen cielo y á propódel reino con aquella majestad , Jutos, pompa y apara- sito para lo que él con grande solicitud prelendiu. Esto to como si fuera la legitiina y verdadera reina de Casti era que el rey de Castilla perdonase los forujidos que lla. Llevaron su cuerpo á enterrar á Castilla la Vieja al andaban en Francia y revocase la sentencia que contra monasterio de Santa Maria de Estudillo, que ella á sus ellos diera en Almazan declarándolos por rebeldes y expensas edificara. En la ciudad de Toledo, en el mo enemigos de la patria. Decia que el Rey era obligado á nasterio de las monjas de Santo Domingo el Real, que hacer esto por ser uno de los capítulos y condiciones es de la orden de los Predicadores, hay tres sepulcros, con que se concluyeron las paces de Aragoit. El fiero y el uno es de doña Teresa, dama que fué de la Reina, ma duro corazon del Rey no se ablandaba con tan justos y dre del rey don Pedro, de la cual debajo de la palabra razonables ruegos; antes parecia que forjaba en su pede casamiento hobo una hija; que se llamó doña María, cho mucha mayor guerra contra Aragon de la que anque-fué muchos años priora deste monasterio, y está tes biciera. Por esto el Cardenal legado, á ruego é insenterrada en el segundo sepulcro; en el tercero están tancia del rey de Aragon por el derecho y poder que lo enterrados don Sancho y don Diego, hijos asimismo del dieron y facultad que tenia , dió por ninguna la sentenrey don Pedro, habidos en una doña Isabel, de quien cia que en Almazan se pronunció contra don Eurique no se tiene noticia cuya hija fuese ni de qué calidad y l y sus consortes. Enojóse mucho el rey de Castilla por linaje. A la verdad no liabia mujer alguna tan casta ni esta declaracion , y crecióle con ella el deseo que tenia tan fortalecida con defensas de honestidad y limpieza y de vengarse. Propuso de ejecutar su ira y sana , contodo género de virtudes, que tuviese seguridad de no cluido que hobiese la guerra de los moros, que todavía caer en las manos de un rey mozo, loco, deshonesto y andaba muy encendida con varios sucesos que aconteatrevido. No podian estar tan en vela los maridos, pa cian. En particular en 18 de febrero del siguiente año dres y parientes, que bastasen á poderle escapar la que de 1362 junto à Acci, que ahora es la ciudad de Guaél de veras una vez codiciaba; todo lo sobrepujaba y dix, tuvieron los moros de Granada una buena victoria vencia su temeridad y desvergüenza grande. Por este de los castellanos. El caso pasó desta manera. Don Dietiempo el rey de Porlugal declaró pública y solemne go García de Padilla, maestre de Calatrava, y Enrique mente en Lisboa que los hijos que arriba dijimos hobo Enriquez, adelantado de la fronlera de Jaen , y otros en doña Inés de Castro eran legitimnos y de legítimo caballeros entraron en las tierras de los moros con mil matrimonio, y como tales eran capaces para poder here caballos y dos mil infantes con intento de combat r á dar el reino. Presentó por testigos del matrimonio clan Guadix; mas sin que los cristianos lo supiesen, habia ya destino que con ella contrajo á don Gil, obispo de la entrado en aquella ciudad para defenılella gran número Guardia, y á Estéban Lovato, su guardaropa mayor; con de soldados, que de la comarca y de Granada vivieron á solemnes juramentos el Rey y los testigos confirmaron socorrella. Los nuestros sin recelo enviaron algunas ser así verdad como lo decian. Estuvieron presentes á compañías á que talasen y robasen los campos que llaesta declaracion los nobles del reino, y entre ellos don man de Val de Alhama. Los moros, visto que estaban Juan Alfonso Tello, conde de Barcelos, á quien el año | divididos, salieron con grande impetu de la ciudad y dieantes diera aquel título en la misma ciudad de Lisboa | ron en los que quedaran, y trabaron con ellos una brava con grande fiesta y regocijo de todo el pueblo. Estos y reñida pelea que duró todo el dia. Todos pugoaban títulos se usaban muy poco en España, y en Portugal por vencer; al fin, como quier que fuese muy mayor el hasta entonces nunca jamás. En nuestros tiempos son número de los moros, no obstante que los cristianos se innumerables los condes, marqueses y duques que hay; defendieron valerosamente, los desbarataron y matavicio y corrupcion de nuestra humana condicion es des- | ron muchos, á otros cautivaron, prendierou al Maestro

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