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tiempo que se fuesen. En esto entró don Enrique ar- l y empobrecieron otros; tal es la usanza de la guerra, mado; como vió á don Pedro, su hermano, estuvo un y mas de la civil. Todas las cosas en un momento se poco sin hablar como espantado; la grandeza del he trocaron en favor del vencedor, diose á la hora Moncho le tenia alterado y suspenso, o no le conocia por tiel. Llegada la nueva de lo sucedido á Toledo, tuvieron los muchos años que no se vieran. No es menos sino que gran temor los vecinos de aquella ciudad. Padecian á los que se hallaron presentes entre miedo y esperanza la sazon necesidad de bastimentos. Acordaron de havacilaban. Un caballero francés dijo á don Enrique se- | cer sus pleitesías con los de don Enrique, que los tenian ñalando con la mano á don Pedro: Mirad que ese es cercados. Entregáronles la ciudad, y todos se pusieron vuestro enemigo. Don Pedro con aquella natural fe- en la merced del nuevo Rey, pues con la muerte de don rocidad que tenia, respondió dos veces: Yo soy, yo Pedro se entendia quedaban libres del homenaje y fisoy. Entonces don Enrique sacó su daga y dióle una delidad que le prometieron. Entre los principes exherida con ella en el rostro. Vinieron luego á los bra- tranjeros se levantó una nueva contienda sobre quién zos, cayeron ambos en el suelo; dicen que don Enrique tenia mejor derecho a los reinos de Castilla. Convenian debajo, y que con ayuda de Beltran, que les dió vuelta todos en que Enrique no tenia accion á ellos por el dey le puso encima, le pudo herir de muchas puñaladas, | fecto de su nacimiento. Demás desto, cada uno pensaba con que le acabó de matar; cosa que pone grima. Un quedarse en estas revueltas con lo que mas pudiese Rey, hijo y nieto de reyes, revolcado en su sangre der- apañar; que desta suerte se suelen adquirir nuevos reiramada por la mano de un su hermano bastardo. ¡Ex- | nos y aumentarse los antiguos. El rey de Navarra, setraña hazaña! A la verdad cuya vida fué tan dañosa gun poco ha dijimos, se apoderara de muchos y buepara España, su muerte le fué saludable; y en ella se nos pueblos de Castilla. Al rey de Aragon por traicion echa bien de ver que no hay ejércitos, poder, reinos ni de los alcaides se le entregaron Molina , Cañete y Reriquezas que basten á tener seguro á un hombre que quena. El rey de Portugal pretendia toda la herencia y vive mal é insolentemente. Fué este un extraño ejem sucesion, y se intitulaba rey de Castilla y de Leon por plo para que en los siglos venideros tuviesen que con ser sin contradicion alguna bisnieto del rey don Sansiderar, se admirasen y temiesen y supiesen tambien cho, nieto de doña Beatriz, su hija. Teníanse ya por él que las maldades de los príncipes las castiga Dios, no Ciudad-Rodrigo, Alcántara y la ciudad de Tuy en Galisolamente con el odio y mala voluntad con que mien- cia. El rey de Granada tramaba nuevas esperanzas retras viven son aborrecidos, ni solo con la muerte, sino celoso por la constante amistad que guardó á don Pecon la memoria de las historias, en que son eternamen dro. La mayor tempestad de guerra que se lemia era te afrentados y aborrecidos por todos aquellos que las de Inglaterra y Guiena, á causa que don Juan, duque de leen, y sus almas sin descanso serán para siempre ator- Alencastre, hermano del príncipe de Gales, se casara mentadas. Frosarte, historiador francés deste tiempo, con doña Costanza , hija del rey don Pedro, y el Conde dice que don Enrique al entrar de aquel aposento dijo: cantabrigense, hermano tambien del mismo Príncipe, ¿Dónde está el hideputa judío que se llama rey de tenia por mujer á doña Isabel, hija menor del mismo, Castilla ? Y que don Pedro respondió : Tú eres el hi- habidas ambas en doña María de Padilla. Desta suerte deputa, que yo hijo soy del rey don Alonso. Murió don dentro el nobilísimo reino de Castilla se temian discorPedro en 23 dias del mes de marzo, en la flor de su dias civiles, y de fuera le amenazaban grandes moviedad, de treinta y cuatro años y siete meses; reinó diez mientos y asonadas nuevas de guerras. El remedio que y nueve años menos tres dias. Fué llevado su cuerpo sin estos temores tenian era con presteza ganar las yoninguna pompa funeral á la villa de Alcocer, do lo de Juntades de las ciudades y grandes del reino. Como don positaron en la iglesia de Santiago. Despues en tiempo Enrique fuese sagaz y entendiese que era esto lo que del rey don Juan el Segundo le trasladaron por su man- | le cumplia, luego que puso cobro en Montiel, se partió dado al monasterio de las monjas de Santo Domingo el sin detenerse á Sevilla, do fué recebido con gran Real de Madrid, de la orden de los Predicadores. Pren triunfo y alegría. Todas las ciudades y villas del Anda- . dieron despues de muerto el rey don Pedro á don Fer lucía vinieron luego á dalle la obediencia, excepto la nando de Castro, Diego Gonzalez de Oviedo, hijo del villa de Carmona en que don Pedro dejó sus hijos y temaestre de Alcántara , y Men Rodriguez de Sanabria, soros, y por guarda al capitan Martin Lopez de Córque salieron con él de la villá para tenelle compañia. doba, maestre que se llamaba de Calatrava, que todavía Estos tiempos tan calamitosos y revueltos no dejaron hacia las partes de don Pedro, aunque muerto. En los de tener algunos hombres señalados en virtud y letras; dias que el rey don Enrique estuvo en Sevilla, por no uno destos fué don Martin Martinez de Calahorra', ca tener á un tiempo guerra con tantos enemigos, pidió nónigo de Toledo y arcediano de Calatrava, dignidad treguas al rey moro de Granada, no sin diminucion y de la santa iglesia de Toledo, que está enterrado en la | nota de la majestad real; mas la necesidad que tenia capilla de los Reyes Viejos de aquella iglesia con un le. de asegurar y confirmar el nuevo reinado le compelió á trero en su sepulcro que dice, como por honra de la que disimulase con lo que era autoridad y pundonor. santidad y grandeza de la iglesia de Toledo no quiso No se concluyó desta vez nada con el Moro; por esto, aceptar el obispado de Calahorra para el cual fué elegi-l puesto buen cobro en las fronteras y asentadas las codo en concordia de todos los votos del cabildo de aque sas del Andalucía, el nuevo Rey volvió a Toledo por lla iglesia.

tener aviso que de Burgos eran allí llegados la Reina, su CAPITULO XIV. .

mujer, y el Infante, su hijo. En esta ciudad se buscó Que don Enrique se apoderó de Castilla.

traza de allegar dineros para pagar el sueldo que se de

bia á los soldados extraños, y lo que se prometió á BelCon la muerte del rey don Pedro enriquecieron unos tran Claquin en Montiel por el buen servicio que hizo

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en ayudar á matar al enemigo. Juntose lo que mas se las cosas de la guerra. Valió á los portugueses la nueva pudo del tesoro del Rey y de los cogedores de las rentas reales. Todo era muy poco para hartar la co de Granada bacia en el Andalucía, junto con la pérdida dicia de los soldados y capitanes extraños, que decian de la ciudad de Algecira, que el Moro tomó y la echó públicamente y se alababan tuvieron el reino en su por el suelo, de manera tal, que jamás se volvió á reedimano y se le dieron á don Enrique, palabras al Rey ficar. Debiéralo de hacer en venganza de las muchas afrentosas y para el reino soberbias; la dulzura del vidas de moros que aquella ciuựad costara. Demás reinar bacia que todo se llevase fácilmente. Para pro- desto, el Rey tenia necesidad de volver á Castilla para veer en esta necesidad hizo el Rey labrar dos géneros proveer todavía de dineros con que pagar los soldados de moneda, baja de ley y mala , llamada cruzados la extraños y despachar á Beltran, que en esta sazon era una, y la otra reales, traza con que de presente se sacó solicitado del rey de Aragon para que pasase en Cergrande interés, y con que salieron del aprieto en que deña á castigar la gran deslealtad del juez de Arborea estaban; pero para lo de adelante muy perniciosa y Mariano, que de nuevo andaba alzado en aquella isla y mala, porque á esta causa los precios de las cosas su tenia ganados muchos pueblos, y se entendia aspiraba bieron á cantidades muy excesivas. Desta manera casi á hacerse señor de toda ella. Habia enviado el rey de siempre las trazas que se buscan para sacar dineros del Aragon contra él á don Pedro de Luna, señor de Almopueblo, puesto que en los principios parezcan acertadas, nacir, el cual, sin embargo que tenia parentesco de afial cabo vienen á ser dañosas, y con ellas quedan las nidad cou Mariano, por estar casado con doña Elfa, paprovincias destruidas y pobres. Todas estas dificul- rienta suya, le apretó reciamente en los principios, y tades vencia la asabilidad, blandura y suave condicion puso brevemente en tanto estrecho, que por no se atrede don Enrique, sus buenas y loables costumbres, que ver á esperar en el campo, aunque tenia mayor ejérpor excelencia le llamaban el Caballero; ayudábanle cito que el Aragonés, se encerró dentro los muros de la Otrosí á que le tuviesen respeto y aficion la majestad ciudad de Oristan. Túvole don Pedro cercado muchos y hermosura de su rostro blanco y rubio, ca dado que dias; y como quier que por tener en poco al enemigo era de pequeña estatura, tenia grande autoridad y gra en sus reales faltase la guarda y vigilancia que pide la vedad en su persoua. Estas buenas partes de que la na buena disciplina militar, el juez, que estaba siempre turaleza le dotó, la benevolencia y aficion que por ellas alerta y esperaba la ocasion para hacer un notable el pueblo le tenia las aumentaba él con grandes dádi- | hecho, salió repentinamente con su gente y dió tan vas y mercedes que hacia. Por donde entre los reyes de rebato sobre sus enemigos y con tan grande presde Castilla él solo tuvo por renombre el de las Merce teza, que primero vieron ganados sus reales, presos y des, honroso título con que le pagaron lo que merecia muertos sus compañeros que supiesen qué era lo que la liberalidad y franqueza que con muchos usaba. A la venia sobre ellos. Finalmente, sué desbaratado todo el verdad fuele necesario hacerlo desta manera para ase ejército y muerto el general don Pedro de Luna y con gurar mas el nuevo reino y gratificar con estados y ri- él su hermano don Filipe. Pasados algunos dias, Bratquezas á los que le ayudaron á ganarle y tuvieron su caleon Doria, que en estas revoluciones seguia la parparte en los peligros, ocasion de que en Castilla mu cialidad del señor de Arborea , quier por algun desatitichos nuevos mayorazgos resultaron, estados y señoríos. miento que con él tuvo, quier con esperanza de he Avivábanse en este tiempo las nuevas de la guerra que yor remuneracion, se reconcilió con el Rey, con que hacian en las fronteras los reyes de Portugal y de Ara alcanzó, no solamente perdon de los delitos que tenia cogon; proveyó á esto prestamente con un buen ejércitometidos, sino tambien favores y mercedes. Poco tiempo que envió á la frontera de Aragon, cuyos capitanes, despues el juez de Arborea forzó á la ciudad de Sacer

, Pero Gonzalez de Mendoza, Alvar García de Albornoz, que es la mas principal de Cerdeña, á que se le rindiest

, cobraron á Requena, echados della los soldados arago con que se perdió tanto como fué de provecho reducirse neses. El por su persona fué á Galicia, en que tenia nue al servicio del rey de Aragon un señor tan poderoso é vas que andaban los portugueses esparcidos y desman importante como era Brancaleon. Estuvo entonces dados y con gran descuido; y que por ir cargados de esta isla á pique de perderse; para entretenerla lo relo que robaban en aquella tierra podrian fácilmente ser jor que ser pudiese mientras el Rey iba á socorreria desbaratados. Cercó en el camino a Zamora, y sin es envió allá por capitan general á don Berenguel Carroz, perar á ganarla entró en Portugal por aquella parte que

conde de Quirra; fuera desto, con grandes promess está entre los rios Duero y Miño, que es una tierra fér solicitó á Beltran Claquin quisiese pasar en Cerdein til y abundosa ; destruyó y corrió los campos de toda tomar á su cargo aquella guerra. Era muy burrass aquella comarca, quemó y robó muchas villas y aldeas, para él que los príncipes de aquel tiempo le haciunse ganó las ciudades de Braga y Berganza. Desta manera,

ñor de la paz y de la guerra, y que tenia en su mano al puesto grande espanto en los portugueses y vengadas dar y quitar reinos. Estaba para conceder con los raso las demasías y osadía que tuvieron de entrar en su reino, gos del rey de Aragon, cuando otra guerra mas imp-** se volvió para Castilla. Hallóse con el rey don Enriqueen tante que en aquella coyuntura se levantó en frazri's esta guorra su hermano el conde don Sancho, ya res se lo estorbó y llevó a su tierra. Los pueblos del catado por mucho precio de la prision en que estuvo cado de Guiena se hallaban muy fastidiados y querel » en poder de los ingleses despues que le prendieron en sos del gobierno de los ingleses, que les echaron & la batalla de Najara. El rey de Portugal no se atrevio á intolerable pecho que se cobraba de cada una de = pelear con don Enrique, aunque antes le enviara á de familias; esto para restaurar los excesivos gastos * safiar, por no estar tan poderoso como él, ni se le igua-el rey Éduardo hiciera en la entrada de su hijs & laba en la ciencia militar ni en la experiencia y uso de principe de Gales en España cuando restituyó ea

reino de Castilla á don Pedro. Llevaron muy mal esta un nuevo y poderoso reino, bien qne por estar rodeacarga los guieneses, y lamentaban la opresion y servi do de tantos enemigos no dejaba de ser molestado de dumbre; mas, les faltaba cabeza que los favoreciese y varios y enojosos pensamientos. Representábasele que acaudillase que no gana de rebelarse. No tenian otro muchas veces un pequeño yerro suele estragar y ser príncipe mas á propósito á quien se entregar que el ocasion que se pierdan poderosos estados. Todos los rey də Francia; avisáronle de su determinacion, y su buenos en Castilla le querian bien y se agradaban de su plicáronle tuviese lástima de aquel noble estado, que señorío; no era posible tenellos a todos contentos, foren otro tiempo fué de su corona, y al presente le tenian zosamente los que tenian recebidas algunas mercedes tiranizado y en su poder sus capitales enemigos. Pa de don Pedro, ó por su muerte perdieron sus comodireció al Francés que era esta buena ocasion para pa dades é intereses, defendian las partes del muerto y garse de lo que los ingleses hicieron en la batalla de les pesaba del buen suceso de don Enrique. Los porPotiers. Por esto holgó con la embajada, y los animó y tugueses tenian en este tiempo en Ciudad-Rodrigo una confirmó en su propósito; prometióles de encargarse de buena guarnicion de hombres de armas, dende hacian su defensa; que les exlıortaba no dudasen de echar de grandes daños en las tierras de Castilla, corrian los su tierra los presidios de los ingleses, que él los socor campos, robaban y quemaban las aldeas, con que los reria con un buen ejército. Animáronse con esto los labradores, como mas sujetos á semejantes daños, eran guieneses. Los primeros que arbolaron banderas y to malamente molestados. Para remedio destos males y maron cajas por Francia fueron los de Cabors. El Rey, reducir á su servicio esta ciudad, que es de las mas visto que ya estaba rompida la guerra 'y que para em principales de aquella comarca , el Rey con toda su presa de tan gran riesgo é importancia le faltaba un hueste la cercó en el principio del año de 1370. Penprudente y experimentado capitan de quien se pudiese saba hallalla desapercebida y hacer que por fuerza ó de fiar, juzgó que Beltran Claquin era el mejor de los que grado se la entregasen; hallóse en todo engañado, la ciupodia escoger y el que con mas amor y lealtad le ser dad bien prevenida , y se la defendieron valerosamente viria. Con este acuerdo le envió á llamar á España; jun los portugueses, por donde el cerco duró mas tiempo tamente rogó al rey de Navarra le fuese a ayudar en de lo que el Rey tenia imaginado. La aspereza de aquel esta guerra. Determinóse el Navarro de pasar á Francia, invierno sué grande, no pudo por ende el ejército esdado que á la sazon tenia en Aragon á Juan Cruzate, tar mas en campaña, y fué forzoso levantar el cerco é dean de Tudela, para que tratase de confederalle con irse á Medina del Campo á esperar el buen tiempo. Tuaquel Rey. Dejó en Navarra por gobernadora del reino vo Cortes en aquella villa. Lo principal que dellas reá la reina doña Juana, su mujer; y partido de España, sultó fué un gran socorro y servicio de dineros que los se quedó en Cliireburg, una villa fuerte de su estado, procuradores de las ciudades le hicieron para que acaque está en Normandía. No se atrevió á liarse del rey base de allanar el reino, por ser ya consumido lo que de Francia por las antiguas contiendas que entre sí tu montaron los intereses que se sacaron de las monedas vieran. Demás desto, como hombre astuto, queria desde de cruzados y reales que el año pasado se acuñaron allí estarse á la mira sin arriscarse en nada , propio de y arrendaron, gastados en pagar sueldos y premiar cagente doblada, y visto en qué paraban estos movimien-pilanes y en satisfacer su demasiada codicia. Debíanios, despues incliparse á aquella parte de que con me sele á Beltran Claquin ciento y veinte mil doblas que le nos costa y peligro pudiese sacar mayor ganancia é in- prometió don Enrique porque le entregase en Montiel terés. Procuraba el rey de Francia amansar y sosegar al rey don Pedro, que para en aquella era fué una la feroz é inquieta condicion del Navarro, por saber grandísima cantia. Dióle en precio de las setenta mil que muchas veces de pequeñas ocasiones suelen resul á don Jaime, hijo del rey de Mallorca y rey de Nápoles, tar irreparables daños y mudanzas notables de reinos. que era el rescate que la Reina, su mujer, señora riquíEnvióle con este fin una amigable embajada con ciertos sima, tenia prometido. Lo demás se le dió en oro de caballeros principales de su corte. Poco se hacia por contado , y ultra de sus pagas le hizo el Rey merced de medio de los embajadores; acordaron de hablarse en la ciudad de Soria y de las villas de Alinazan, Atienza, Vernon, que es una villa asentada en la ribera del rio Montagudo, Molina y Seron. Con estas riquezas y granSeina ó Secuana en los confines de los estados de am de estado que por su valor adquirió, ganada ultra desbos reyes. Concertaron en aquellas vistas que el rey de to una fama y gloria inmortal, se volvió á nuevas esNavarra dejase al de Francia las villas de Mante y Meu peranzas que se le representaban en Francia. Maurello lench y el condado de Longavilla, que eran los pueblos Fienno, que era condestable de Francia, bizn dejacion sobre que tenian diferencia, y que el rey de Francia del cargo, con que el Rey le proveyó á don Beltran; él diese en recompensa al Navarro la baronía y señorío de con su valor reprimió los brios de los ingleses que abraM

y

saban todo aquel reino, y alcanzó dellos grandes vicmas adelante de donde ahora llega nuestra historia, torias, unas con esfuerzo, y otras con industria y arte, que fué en el año de 1375. Volvamos á lo que se queda con que restiluyó á su gente la honra y gloria militar atrás y lo que pasaba en Castilla.

perdida de tantos años atrás. En el mes de julio deste

año se concordaron en Tortosa los aragoneses y navarCAPITULO XV.

ros y se aliaron; la voz era favorecerse los unos á los Cómo murió don Tello.

otros contra sus enemigos, en realidad de verdad no

era otra cosa sino juntar sus fuerzas para hacer guerra Muy alegre se hallaba don Enrique con la victoria á don Enrique. Fueron entonces restituidas por la reique alcanzó de su enemigo; su fama se extendia y vo na de Navarra al rey de Aragon las villas de Salvatierra aba por loda Europa como del que fundara en España y la Real, que antiguamente eran de aquel reino; hi

cieron este acuerdo con los aragoneses don Bernardo , en gran cuidado. Por estos dias en 15 del mes de octuFolcaut, obispo de Pamplona, y Juan Cruzate, dean de bre murió en Galicia don Tello, señor de Vizcaya; fué Tudela, á quien el rey Carlos de Navarra al tiempo de hombre de buenas costumbres y en todas sus cosas su partida dejó por consejeros y coadjutores de la Rei igual; padeció muchos trabajos, y al cabo vino á estar na para la gobernacion del reino. En Castilla consulta- | desavenido con el Rey, su hermano. Dijose entonces á ba el Rey á cuál parle seria mejor acudir primero; re- la sorda que un médico de don Enrique, llamado Maessolvióse en enviar á Galicia á Pedro Manrique, adelan tre Romano, le dió yerbas con que le mató, mentira que tado de Castilla , y á Pero Ruiz Sarmiento, adelantado se creyó vulgarmente, como suele acontecer; lo cierto de Galicia , que llevaron algunas compañías de hom fué que murió de su enfermedad. Dió el Rey al infante bres de armas y otras de infantería para defender aque don Juan, su hijo, el señorío de Vizcaya y de Lara, que lla comarca de los portugueses, que se apoderaran de era de su tio don Tello; estados que desde entonces hasJas ciudades de Compostella, Tuy y del puerto de la | ta hoy han quedado incorporados en la corona real de Coruña. Envió asimismo á mandar á su hermano don Castilla. Enterraron el cuerpo de don Tello en el moTello que él por su parte fuese á la defensa de aquella nasterio de San Francisco de la ciudad de Palencia; el provincia. Despachados estos socorros para Galicia y entierro y obsequias se le hicieron con grande pompa despedidas las Cortes, partióse luego á Sevilla con la ymajestad. fuerza de su ejército. A la verdad en el Andalucía era la

CAPITULO XVI. mayor necesidad que se tenia de su persona, por la guerra que en ella hacian los moros y estar todavía

De las bodas del rey de Portugal. Carmona rebelada y la armada de Portugal; que por De grande importancia fueron las treguas que tan á aquella costa hacia mucho daño y tenia tomada la bo- tiempo se hicieron con el rey de Granada, y no de meca del rio Guadalquivir. Fueron en esta coyuntura muy nor momento echar de la costa de Castilla la armada de á propósito las treguas que los maestres de Santiago y los portugueses. Lo que restaba era concluir el cerco Calatrava asentaron con el rey de Granada; recibió de Carmona, que no solo importaba el ganarla por bagran contento el rey don Enrique con esta nueva, por cerse señor de una tan buena villa, sino tambien era de que si en un mismo tiempo fuera acometido de tantos mucha consideracion, por lo que tocaba a todo el esenemigos, parece que no tuviera bastantes fuerzas pa tado de la guerra, quitar aquella guarida á todos los do ra podellos resistir á todos, dividido su ejército en tan la parcialidad de don Pedro, que necesariamente eran tas partes. Traian los portugueses en su armada diez y muchos y los mas soldados viejos y muy ejercitados en seis galeras y veinte y cuatro naves; mandó el Rey en las armas. Determinóse pues el rey don Enrique de Sevilla echar veinte galeras al agua, que no se pudieron echará una parte el cuidado en que le tenia puesto esponer todas en órden de navegar por falta de remos y / ta villa; venida la primavera del año de 1371, llegó con jarcias, que los tenian dentro de Carmona por órden todo su ejército sobre Carmona y la sitio. Fué este cerdel rey don Pedro, que las mandó allí guardar para co largo y dificultoso, y pasaron entre los cercados y quitar la navegacion á Sevilla , si se intentase rebelar. | los del Rey algunos hechos notables en las continuas esPor esto hizo venir de la costa de Vizcaya otra armada caramuzas y rebatos que tenian. Los de la villa peleaban de navios y galeras, con que los castellanos quedaron con grande ánimo y valor, y muchas veces a la iguala tanto mas poderosos en el mar, que los portugueses con los que la tenian cercada. Tan confiados y con tan no osaron esperar la batalla; antes perdidas tres gale poco temor de sus enemigos, que de dia ni de noche ras y dos navios que les tomaron los contrarios, se vol no cerraban las puertas , ni jamás rehusaban la escaravieron desbaratados á Portugal. A este tiempo se ha muza, si los del Rey la querian; antes los tenian siemIlaba menoscabada la flota portuguesa á causa que pre alerta con sus continuas salidas. Sucedió que un algunas de las galeras eran idas á Barcelona á llevar á dia se descuidaron las centinelas por ser el hilo de medon Martin, obispo de Ebora, y á don Juan, obispo de | dio dia; los soldados recogidos en sus tiendas por el Silves, y á fray Martin, abad del monasterio de Alcoba- excesivo calor que hacia; advirtiéronlo desde la muraza, y á don Juan Alfonso Tello, conde de Barcelos, que la los cercados, salieron de improviso de la villa, arreiban por embajadores para hacer alianza con el rey de metieron furiosamente, ganaron en un punto las trinAragon. Mediante la diligencia destos prelados y del cheas, y con la misma presteza sin detenerse corrieConde, se confederaron estos reyes contra don Enrique ron derechos á la tienda del Rey para con su muerte en esta forma: que el reino de Murcia y la ciudad de fenecer la guerra. Dios y el apóstol Santiago libraron en Cuenca y todas las villas y castillos de aquella co este dia al Rey y al reino, que estuvo muy cerca de sue marca fuesen para el rey de Aragon, lo demás de Cas ceder un gran desastre, si algunos caballeros, visto el tilla quedase por el rey de Portugal, como señor y rey peligro, no le acorrieran prestamente y acudieran á que ya se intitulaba de Castilla ; item, que para mayor entretener aquella furia é ímpetu de los enemigos hasta firmeza desta avenencia tomase el rey de Portugal por tanto que llegaron mas gente, con cuya ayuda despues mujer á la infanta doña Leopor, hija del rey de Aragon, de pelear gran rato con ellos dentro de los reales, los con cien mil florines de dote; conciertos que no tu- forzaron á que se retirasen á la villa lan mal parados, vieron efecto por causa que el rey de Portugal se em- que no se fueron alabando de su osadía. El Rey, visto bebeció en otros amores, y aun se casó de secreto con que no podia ganar por fuerza esta villa, mandóla esdoña Leonor Tellez de Meneses, hija de Alonso Tello, calar una noche con gran silencio, Subieron cuarenta hermano del conde de Barcelos. Asimismo el rey de hombres de armas y ganaron una torre, pero como lo Aragon aslojó en lo tocante á la guerra de Castilla por | sintiesen las centinelas y escuchas, tocaron al arma. el peligro en que tenia su isla de Cerdeña, que le traia Alboroláronse los de la villa, primero por pensar que del todo era entrada, mas vueltos sobre sí y cobrado es- | de Castilla, en señal que queria ser su amigo. Acepto fuerzo, rebatieron los que subieran en la muralla. Con don Enrique el partido y excusas de aquel Rey. En el el grande peso y priesa de los que bajaban se quebra- entre tanto él se casó públicamente con doña Leonor ron las escalas, con que quedaron dentro de la villa de Meneses; fueron padrinos don Alfonso Tello, conde presos los mas de los que estaban en la torre. Venido de Barcelos, y su hermana doña María, lios de la novia, el capitan Martin Lopez de Córdoba , que aquella noche | hermanos de su padre; casamiento infeliz y causa de no se halló en la villa, sin ninguna misericordia los grandes males y guerras que por su ocasion resultaron hizo matar. El Rey recibió desto grande enojo, y des entre Portugal y Castilla. Antes que este matrimonio pues de tomada la villa, vengó sus muertes con la de se efectuase, como entendiesen los ciudadanos de Lisaquel que los mandara matar. Apretose pues mas de boa lo que el Rey queria hacer , pesóles mucho dello, y allí adelante el cerco, no los dejaban entrar bastimen tomadas las armas, fueron con gran tropel y alboroto al tos. El capitan Martin Lopez de Córdoba, forzado de la palacio del Rey. Daban voces y decian que si pasase hambre y necesidad, se dió finalmente á partido. Sin adelante semejante casamiento seria en gran menosembargo, no obstante la seguridad que el maestre de cabo y desautoridad de la majestad del reino de PortuSantiago le dió , a quien se rindió , le mandó el Rey jus gal, que con él se ensuciaba y escurecia la esclarecida ticiar en Sevilla, sin respeto del seguro y palabra, á sangre de sus reyes. Mas el obstinado ánimo del Rey no trueco de vengar el enojo y posar que le hizo en mata quiso oir las justas querellas de los suyos, ni temió el lle sus soldados. Vinieron á poder del Rey los tesoros y peligro en que se metia, antes se salió escondidamente hijos inocentes de don Pedro para que pagasen con per- de Lisboa, y en la ciudad de Portu públicamente celepetua prision los grandes desafueros de su padre. Con- / bró sus bodas, mudado el nombre que doña Leonor cluida esta guerra, el rey don Enrique hizo que los hue- tenia de amiga en el de reina. Dióle un gran señorío sos de su padre el rey don Alonso, como él lo dejara de pueblos para que los poseyese por suyos, y mandó á mandado en su testamento, fuesen trasladados á Cór los señores y caballeros que se hallaron presentes le doba á la capilla real que está detrás del altar mayor de besasen la mano como á su reina y señora. Hicieronlo la iglesia catedral, do se ven dos túmulos, el uno del todos hasta los mismos hermanos del Rey, excepto don rey don Alonso, y el otro de su padre el rey don Fer- Donis, el cual claramente dijo no lo queria hacer, de nando, que tambien está en ella sepultado; aunque son que el Rey se encolerizó de suerte, que, puesta mano humildes y de madera, no de mala escultura para lo á un puñal, arremetió a él para herille. Libróle por enque el arte alcanzaba en aquella era. A la sazon que el tonces Dios; anduvo por el reino escondido hasta que rey don Enrique estaba sobre Carmona tuvo nuevas se pasó al servicio y amistad del rey de Castilla. Desde como Pero Fernandez de Velasco le ganó la ciudad del entonces la nueva Reina comenzó á mandar al Rey y Zamora y la redujo á su servicio, echados della los por- al reino, que no parecia sino que le tenia dados hechitugueses, y que sus adelantados Pero Manrique y Peozos y quitadole su entendimiento; ella era la gobernaro Ruiz Sarmiento tenian sosegada la provincia de Ga- dora, por cuya voluntad todas las cosas se hacian. Los licia, ca vencieron en una batalla á don Fernando del caballeros de la casa de los Vazquez de Acuña se fueCastro, que era el principal autor de las revueltas de ron desterrados del reino por miedo della, que estaba aquella comarca, y el que mas se señalaba en favor de mal con ellos por la memoria de su primer casamiento los portugueses; y así, perdida la batalla , se fué con y porque ellos fueron los autores del alboroto de Lisellos á Portugal. En un cuerpo muelle y afeminado con boa. Por el contrario, los parientes y allegados de dolos vicios no puede residir ánimo valeroso ni esforzado, ña Leonor fueron muy favorecidos del Rey, y les dió ni se puede en los tales ballar la fortaleza que es nece nuevos estados y dignidades; á don Juan Tello, primo sario para sufrir las adversidades. Quebrantose mucho hermano de la Reina, hijo del conde de Barcelos, dió el corazon del rey don Fernando de Portugal con los el condado de Viana; á don Lope Diaz de Sosa, su somalos sucesos que hemos referido tuvo en la guerra con brino, hijo de su hermana doña María Tellez de Menedon Enrique; así oyó de buena gana los tratos de paz ses, el maestrazgo de la caballería de Christus; á otros en que de parte del rey de Castilla le habló Alfonso Pe | muchos sus deudos hizo otras mercedes muy grandes. rez de Guzman, alguacil mayor de Sevilla, por cuya El mas privado del Rey y de la Reina era don Juan Ferbuena industria en 1.o de marzo se concluyeron las pa nandez de Andeiro, gallego de nacion, que en las ces en Alcautin, villa de Portugal, con estas condicio- guerras pasadas de la Coruña, de do era natural, vines: que el rey de Castilla le restituyese los pueblos no á servir al Rey, y por esta causa le hizo conde de que durante la guerra le ganara; que la infanta doña Oren. Con este caballero tenia la Reina mucha familiaLeonor , hija del rey de Castilla , casase con el de Por ridad, y estaba muchas veces con él en secreto y sin tugal; el dote fuese Ciudad-Rodrigo y. Valencia de Al testigos, de que comunmente se vino a tener sospecha cántara en Extremadura, y Monreal en Galicia. Tuvo el que era deshonesta su amistad, y públicamente se decia Portugués gran ocasion de ensanchar su reino, mas to- | que los hijos que paria la Reina no eran del Rey, sino do lo pervirtieron los encendidos amores que tenia con deste caballero. No se supo si esto era como se decia, doña Leonor de Meneses, como de suso se dijo, que que muchas veces el vulgo con sus malicias escurece la pasaban muy adelante y estaban muy arraigados por verdad, por ser los hombres inclinados á juzgar lo peor tener ya en ella una hija, que se llamaba doña Beatriz. en las cosas dudosas, en especial cuando se atraviesan Esto le hizo mudar intento y no efectuar el casamiento causas de envidia y odio. En el fin deste año el Rey don con doña Leonor, in fanta de Castilla. Envió a su padre | Enrique tuvo Cortes en Toro, en que por estar ya resuna embajada para desculparse de su mudanza y pa | tituidos los pueblos que el rey de Portugal tenia en ra que le entregasen las villas y ciudades que el tenia Castilla, que fué una de las cosas con que él se hizo á

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