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ron campo dos primos hermanos, llamado el uno Cor- neros con que pagar los soldados. Masinisa era vuelto bis v el otro Orsua, por cierta diferencia que tenian de Africa á Cádiz con buen golpe de caballos númidas sobre el señorío de la ciudad llamada Iba. Valerio Máxi en socorro de los suyos, que aun no se declaraba por mo dice que eran hermanos; concuerdan que Orsua, el los romanos ni se entendia su voluntad. Scipion, enmenor de los dos, pagó con la vida su obstinacion, con viado que hobo delante á Marcio con parte de su gente, tanto menor compasion, que, confiado en sus fuerzas, se determinó ir él mismo en persona, cuya venida y nunca se dejó persuadir que su negocio se determinase llegada luego que Masinisa la supo, con voz de correr por tela de juicio, y no por las armas. En este medio mu los campos comarcanos pasó á tierra firme, donde prochas ciudades se entregaban á Marcio ; solo Astapa, curó tener habla secreta con Scipion. Resultó destas porque muchas veces con correrías maltratara los alia vistas que puso con él aquella amistad que conservó toda dos de los romanos, perdida la esperanza de perdon, la vida, y aun fué de gran momento para derribar el posufrió por largo tiempo con grande obstinacion el cer der de Cartago; á él acarreó gran gloria y no menores co. Muchos murieron de aquella ciudad en diversos en riquezas. Magon, perdida la esperanza de las cosas de cuentros, muchos en una batalla que se dió, sin que España, por órden del Senado se partió para Cartago por estos daños aflojasen en su propósito. Antes, cono en sus naves, en que embarcó todo el oro y la plata, así cida su perdicion y resueltos de morir antes que ren- del público como de particulares. De camino acometió dirse, acordaron de degollar mujeres y niños y quemar á los mallorquines porque se pasaran á los romanos. sus preseas y ropa públicamente en la plaza. Esto he Apoderóse sin dificultad de Menorca , dende envió á cho, con sus espadas se quitaron las vidas, obstinacion, Carlago dos mil honderos; y él, por estar el otoño adedigamos, ó constancia no menor que la de los sagunti laute , se quedó allí á invernar; y por no estar ocioso, nos, pero escurecida y casi puesta en olvido, á causa de fundó en aquella isla una ciudad de su nombre, como no ser aquella ciudad tan principal y famosa como Sa- sospechan algunos; otros dicen que fué mas antigua, cogunto; tanto importa la nobleza del que hace alguna mo queda apuntado en otro lugar, que no es maravilla gran hazaña. Las ruinas desta ciudad se ven a la ribera vamos á tiento en cosas tan antiguas. Lo que se averidel rio Jenil, no lejos de Ecija y de Antequera; de Astapa gua es que Cádiz se entregó á Scipion, y que por esto se cree haberse fundado Estepa, pueblo conforme en tiempo cerca de Sevilla fundó á Itálica, municipio roel apellido, y distante de aquellas ruinas dos leguas so mano, en un lugar que antes se llarnaba Sancios, palamente. Concluidas estas cosas, Lelio y Marcio fueron tria que fué de tres emperadores, Trajano, Adriano y enviados á Cádiz con esperanza de apoderarse, por in- | del gran Teodosio. Con esto el quinto año despues que teligencia y trato de ciertos forajidos de aquella isla vino á España, dió la vuelta á Roma en una armada de y echar de ella á las cartagineses. Engañóles su pen diez naves. Juntose el Senado fuera de la ciudad en el samiento, ca sus trazas y inteligencias fueron descu templo de la diosa Belona; allí relató por menudo todo biertas, con que Magon, á cuyo cargo estaba la isla, | lo que en España quedaba hecho con grande alegria las desbarató fácilmente. Además que Scipion adoleció de los padres y del pueblo, que consideraban, como de una enfermedad muy grave y muy fuera de sazon, era la verdad, el gran riesgo de que escaparon y cuánto cuya fama, como acontece, con el decir de las gentes su partido quedaba adelantado y mejorado con tener se aumento de suerte, que muchos tomaban ocasion de sujeta á España; y sin embargo, no se le dió el triunfo, pensar en novedades, en particular Mandonio y Indibil porque hasta entonces ningun procónsul, por grandes al descubierto mudaron partido. Dolíanse que les habia cosas que hiciese, le habia alcanzado. engañado su esperanza, ca echados los cartagineses, se prometian el señorío y reino de España, que tal es la

CAPITULO XXIV. comun condicion ó falta de los hombres de creer fácil

Cómo Scipion venció á Cartago cn Africa. mente lo que desean. Demás desto, ocho mil romanos que alojaban por las comarcas que baña el rio Júcar | En la primera eleccion que despues desto se hizo en con sus aguas, pidieron fuera de tiempo sus pagas, y Roma, salieron por cónsules el mismo publio Cornelio porque no les acudieron, se amolinaron. Era grande la Scipion y P. Licinio Craso, que era pontifice máximo. alteracion de las cosas; en la cual ocasion, confiado Dióse el cuidado de Sicilia á Scipion con voluntad de su Magon que se podria mejorar el partido de Cartago, por | compañero, y junto con esto, á su instancia, le concecartas que escribió á aquel Senado, pedia le enviasen dieron que, si juzgase ser así conveniente, pudiese pamuchas gentes de socorro; pero todos aquellos inten sar con sus huestes en Africa; sin embargo que Q. Fatos y práticas salieron vanas con la mejoría de Scipion; bio Máximo hizo gran resistencia, y con un largo racon que todo aquel alboroto y motin se apagó en breve, zonamiento pretendió probar ser aquella empresa ley se quitó la ocasion de mayores alteraciones. Los sol meraria. Corria el año de la ciudad de Roma 549, en dados amotinados, con intencion que les dieron de que el cual Magon, partido de Menorca, donde inverno, desalcanzarian perdon y les darian sus pagas, vinieron á truyó en la Liguria la noble ciudad de Génova. Por otra Cartagena, donde todos fueron por Scipion ásperamente parte, Lelio desde Sicilia, por mandado de Scipion, reprehendidos, y castigadas solamente las cabezas del pasó á Africa para correr los campos de Cartago, pomotin como causas principales de aquella alteracion. nellos á fuego y á sangre, matar y robar todo lo que Mandonio y Indibil en los llergetes, do andaban albo- hallase. En España Mandonio y Indibil volvieron a sus rotados, en una batalla, que duró dos dias , quedaron mañas; y con intento de recobrar la libertad , ó luevencidos y despojados de sus reales; y sin embargo de se por ambicion de hacerse reyes, se levantaron. Hizose lo cometido, con rendirse á la voluntad del vencedor, la guerra al principio, no solo en los llergetes, donde alcanzaron perdon y paz; solo fueron castigados en di- / ellos tenian el principado, sino lambien en los Ausetanos, que estaban donde ahora la ciudad de Vique; y en , muriera en Cerdeña de una herida vieja que le dieron otros lugares comarcanos se encendió tambien la ilama, | en los Insubres, que era una provincia de Italia donde que pasó en breve á los Sedetanos, como dice Livio; hoy está Milan; con la venida de Aníbal se movieron trayo mas quisiera que dijera Ceretanos, los cuales ade tos de paz, porque las cosas de Cartago iban muy de lante de los llergetes y de los Ausetanos se extendian caida. Habláronse los dos generales, y como quier que hasta los Pirineos. Eran los que habian tomado las ar no se concertasen, volvieron de nuevo a las armas y á mas en número treinta mil peones y cuatro mil de á ca la guerra. Los cartagineses fueron vencidos en batalla, ballo. Saliéronles al encuentro Lucio Lentulo y Lucio y el mismo Aníbal forzado á desamparar á Africa, y por Manlio Acidino, procónsules, a los cuales, como a sus salvar la vida huirse hacia levante á tierras muy lejos y sucesores, Scipion entregó la provincia. Dióse la ba- apartadas. Despues desta victoria y de la huida de Anitalla , murieron hasta trece mil hombres de los levan bal, ó antes, se hicieron las paces con Cartago con estados, los demás se metieron y escaparon por los bos tas condiciones : que Cartago se gobernase por sus leques y espesuras que cerca caian. Indibil murió en la | yes; los aledaños de su señorío y jurisdiccion fuesen pelea; á Mandonio entregaron sus mismos soldados lo mismos que antes de la guerra; que entregasen, así para con su muerte alcanzar ellos perdon , principal- los traidores fugitivos como los que tenian cautivos; mente que los procónsules romanos hicieron publicar no tuviesen naves con espolon fuera de galeras ni eleque no se harian las paces si no les entregaban en su | fantes domados; pagasen diez mil talentos de plata en poder los movedores de aquel alboroto. El año siguien cincuenta pagas. Para seguridad y firmeza de todo esto te, que fué de Roma 550, pasaron los españoles en re- se obligaron á dar cincuenta rebenes escogidos á voposo, por hallarse cansados y gastados con guerras de | luntad de Scipion, es á saber, de los principales de la de tantos años. Para la ciudad de Cartago fué año muy ciudad. Graves condiciones eran estas, pero forzoso aciago, ca Scipion, con una poderosa armada y un grue que las aceptasen, por estar apretados á un mismo so ejército, pasó en Africa, y en su compañía por su tiempo con tantos desastres. Además, que ciertos carcuestor Marco Caton, llamado el Censorino. Entonces tagineses presos por los saguntinos fueron llevados á Masinisa, sin dilacion y al descubierto, se pasó á los Roma con el oro y la plata que traian para mover á los romanos con un grande escuadron de númidas, y des- | españoles á que se levantasen. El Senado alabó la lealamparó á los cartagineses, con tanto mayor coraje, que tad de los saguntinos; en premio les volvieron el diel rey Sifaz estaba declarado por ellos por haberle con- nero que tomaron a los cartagineses, y solo detuvieron cedido lo que tanto deseaba y por tanto tiempo pre- los cautivos. Todo esto sucedió el año que se contateadió, que era casarse con Sofonisba. La guerra al ba 552 de la fundacion de Roma. Este año pasado y veprincipio fué dudosa; Hannon, hijo de Amílcar, fué nido el siguiente, Cornelio Scipion de Africa volvió á tencido por los romanos y muerto en una batalla. Por Roma con renombre del mas famoso capitan que se coel contrario, Asdrúbal y Sifaz forzaron á Scipion á al nociese en el mundo. Otorgáronle que triunfase de Carzar el cerco que tenia sobre Utica, sin que aquel añolago. Eran á la sazon cónsules Gneio Cornelio Lentulo se hiciese alguna otra cosa de momento. Al principio y P. Elio Peto. El triunfo fué en todo de los mas señadel año siguiente, en que fueron cónsules Gueio Servi- lados del mundo; solo faltó el rey Sifaz para ennoblelio Cepion y Gneio Servilio Gemino , Scipion, con nue celle mas, para llevar en la pompa encadenado un rey vos socorros que le vinieron de Italia, hecho mas fuerte, tan poderoso, ca falleció cerca de Roma. Dieron á Scisalió en busca de Asdrúbal y de Sifaz, á los cuales ven pion sobrenombre de Africano, gloria debida á sus tració en algunos encuentros que con ellos tuvo, y des bajos y hazañas. Por esta manera se puso fin á la sepojó de sus reales por dos veces. En estas peleas pere gunda guerra Púnica ó Cartaginesa el año diez y siete cieron cuarenta mil hombres del ejército cartaginés, y despues que se comenzó, la mas grave y mas peligrosa en este número cuatro mil celtiberos que traia Sifaz á que jamás hizo ni padeció Roma. Tanto fué mayor el sr sueldo. Con esto el reino de los Masesulos, que alegría de verla acabada por el valor y esfuerzo de caia en las Mauritanias o cerca dellas, y dél Sifaz se Scipion. apoderara por fuerza, volvió a poder de Masinisa. No paró en esto la desgracia, antes el mismo Sifaz en el

CAPITULO XXV. reino de sus padres y abuelos, do se habia retirado y

Cómo M. Porcio Caton, siendo consul, vino á España, hacia gente con intento de volver a la guerra, fué en ura batalla, que Lelio y Masinisa le dieron, de nuevo Dicho se ha como en lugar de Scipion vinieron á vencido y preso. En la ciudad principal y silla de aquel España dos procónsules. Destos L. Cornelio Lentulo el reno, que despues desta victoria vino tambien en po año sexto despues de su llegada volvió a Roma para der de los romanos, hallaron á Sofonisba. Masinisa sin pretender el triunfo por haber sujetado los españoles di acion y sin otras ceremonias se casó y celebró con i alborotados. Sucedió en su lugar C. Cornelio Cetego, ela su matrimonio, como sean los moros muy desor- el cual vino á España por compañero y con igual podenados en la lujuria. Reprehendióle Scipion por esta der de L. Manlio Acidino el año 554 de la fundacion razon con palabras muy graves, que fué ocasion para de Roma. En el cual tiempo los españoles, congojados que el mismo Masinisa la hiciese morir con yerbas: así del estado y términos á que estaban reducidos, cayesuelen los hombres emendar un yerro con otro mayor. ron, aunque tarde, en la cuenta que las guerras que los Los cartagineses, viéndose en esta estrechura, acorda romanos emprendieran, no se encaminaban á restituiron de llamar á Aníbal para que, dejada la Italia , acu- llos en su libertad, sino á ensanchar su señorío y á su diese á la defensa de su patria; porque Magon, que con provecho. Conjuráronse pues entre sí, y tomaron las su armada venia la vuelta de Cartago , tenian aviso que armas en los pueblos Ceretanos. Reprimió Cetego con presteza estos movimientos con una batalla, en que ma. | muy alegremente. Estaha aquella ciudad dividida en to quince mil de aquella gente. El año siguiente, en lu- dos partes con un muro tirado y que pasaba por en megar de Cetego y Acidino, fueron enviados al gobierno dio de entrambas. La parte que caia hacia el mar, que de España Cornelio Lentulo y L. Stertinio. En este | era mas angosta y apenas tenia en circuito cuatrocienaño y en el que se siguió luego despues dél ninguna tos pasos, moraban los griegos, como arriba queda dicosa sucedió en España que de contar sea, sino que por cho; en la parte mas ancha y que de ruedo tenia tres mandado del Senado de un gobierno de España se hi- | millas moraban los españoles. El muro con que se dicieron dos gobiernos, que fueron el de la España ulte vidian tenia una sola puerta para pasar de los unos á los rior, en que se comprehendian la Bética y la Lusitania, otros, con bastante guarda puesta entre dia; de noche que hoy son Andalucía y Portugal, y el de la citerior, no menos que la tercera parte de los griegos hacia la que abrazaba las demás partes de España. Mudáronse centinela, á los cuales solamente era lícito aquel dia diversas veces y por diversas ocasiones los términos salir á negociar a la marina. Con este cuidado y con destas prefecturas ó gobiernos; cosa que es ocasion de esta vigilancia, dado que estos griegos eran tan pocos, dificultad para entender las antigüedades de España. se mantuvieron en libertad hasta la venida de Caton. Por el mismo tiempo se hacia en la Grecia la guerra Los españoles aborrecian el imperio de los romanos, contra Filipo, rey de Macedonia, y M. Porcio Caton y pretendian hacerles rostro confiados en su muchegobernaba por los romanos la isla de Cerdeña. El año dumbre y en el socorro que tenian cerca. Caton, luego adelante de la fundacion de Roma 537, sorteadas, co que asentó sus reales cerca de aquella ciudad, despidió mo era de costumbre, las provincias en Roma, á Gneio los obligados á proveer de mantenimientos, y envió las Sempronio Tuditano cupo el gobierno de la España ci

naves á Marsella; los obligados, porque pretendian que terior, y el de la ulterior á M. Helvio. Contra estos go

los soldados se sustentasen de lo que robasen, por estar bernadores se levantaron los españoles en diversas par ya las mieses sazonadas; la armada, para que los soldates. Los principales caudillos de los alborotados fueron dos, perdida la esperanza de volver á sus casas si no Colca y Luscinon; la ocasion fué que se dió licencia suesen vencedores, hiciesen mejor el deber; resolucion á los soldados viejos para dejar la milicia, por donde notable, muestra de pecho asaz confiado, ejemplo imparecia que no quedaban á los romanos fuerzas bastan- tado de algunos, aunque pocos, caudillos animosos y tes para resistir. Acudió Tuditano para apagar este grandes. Por el mismo tiempo Helvio desde la España fuego; atrevióse à pelear con una parte de los levanta ulterior vino á verse con el Cónsul, y de camino se dos, pero fuéle mal, ca recibió una grande rota; su apoderó de Illiturgo, que de nuevo se habia rcbelado, y gente fué destrozada y él mismo herido y muerto des

dió la muerte á gran número de celtiberos que le sam pues de las heridas, que con la pena que recibió de la | lieron al encuentro. Lo uno y lo otro hizo con solos los pérdida se le enconaron. Esta pérdida, luego que se

soldados que para su guarda y seguridad Neron, suusupo en Roma, puso en grande cuidado al Senado. Te

cesor, le dió. Demás desto, Belistages, hombre princimian no se levantase guerra en España mas grave y pal entre los ilergetes, envió sus embajadores al Córsul dificultosa que nunca, por estar los naturales no divi para pedirle socorro contra los españoles que andavan didos como antes por los romanos y contra ellos, ni alborotados. Decia que apenas, talados los campos, se pugnar solamente por echar de su tierra los cartagine podian defender dentro de las murallas; que si no los ses, sino toda la nacion unida con intento de recobrar favorecia con presteza todos perecerian, no por otra la antigua gloria de las armas y la libertad que solian culpa sino por mantenerse lealmente en la devocia de tener. Enviaron pues el año de Roma 558 á la España los romanos; que cinco mil soldados de socorro serian ulterior à Q. Fabio Buteon, á lo demás á Q. Minucio bastantes para librarlos de aquel peligro. A esto resTermo. Estos dos partieron de España, pasado el año pondió Caton que deseaba ayudar a los confederades de su gobierno sin hacer cosa que de contar sea, salvo del pueblo romano, y sentia mucho les quitase el eneque doce mil hombres españoles fueron cerca de la migo lo que trajeron á su amistad; pero que el pequeño ciudad de Turba pasados á cuchillo por el gobernador número de soldados le detenia para que no les acudiese Termo. Con todo esto, el cuidado que el Senado tenia luego; que temia, si dividia sus fuerzas, no quedara y el recelo no aflojaba; por esto se dió órden que los igual á las de los enemigos (ca tenia aviso que en gran cónsules del año adelante, que fueron Lucio Valerio número se apresuraban, y que llegaban ya cerca para Flaco y M. Porcio Caton, sorteasen sobre cuál dellos dar socorro a los de Ampúrias, sobre los cuales él tenia iria á la España citerior, cosa inasta entonces no usada, puesto cerco); que el premio de su lealtad era justole que cónsul viniese á España. Echadas las suertes, cupo esperasen acabada la guerra ; que les rogaba se sufri:á Caton lo de España, para donde se partió el año de 559 sen por un poco de tiempo, y los agravios de los enemicon dos legiones de socorro y veinte y cinco galeras; y migos ó los impidiesen ó los disimulasen, pues ganala sin embargo, se ordenó que con nombre de pretores la victoria, se podrian recompensar con mayor ganaagobernasen la España citerior Publio Manlio, y la ul- cia. Los embajadores, oida aquella respuesta, hacın terior Apio Claudio Neron. Hízose Caton á la vela en mayor instancia; echados á los pies del Cónsul, pidai el puerto de la Luna, que hoy es Lerice ó Porto Venere, con lágrimas no desampare en aquel trance á sus am.y pasado el golfo de Leon, llegó á vista de España. gos y confederados. Entonces Caton, dudoso de lo que Surgió con su armada junto a Roses, de donde echó la debia hacer y entendiendo que muchas veces en las guarnicion de españoles que allí tenian. Desde allí pasó guerras tiene mas fuerza la maña que la verdad, usí á Ampúrias. La parte de aquella ciudad que moraban de tal astucia : el dia siguiente prometió a los embalos griegos venidos de Focea, y á ejemplo de Marsella jadores el socorro que pedian, y para muestra que se mantenian en la devocion de los romanos, le recibió lo queria poner en ejecucion, hizo luego embarcar la tercera parte de sus soldados, y á los embajadores man- | maron la muerte por sus manos por no verse despojado fuesen delante y animasen á los suyos con la nueva dos de lo que tenian mas caro que las mismas vidas. del socorro que les enviaba; pero luego que partieron por esta causa el Cónsul, mudado de parecer, despachó los embajadores, bizo desembarcar los soldados, á causa embajadores á todas partes con órden que en un misque el cjército de los españoles llegaba ya á vista de la mo dia las murallas de todas aquellas ciudades fuesen ciudad, y el Cónsul pretendia darles la batalla lo mas abatidas por tierra. Hizose así, y juntamente llegó aviso presto que pudiese. Con este intento, á la tercera muda que el pretor Manlio con no menor presteza apació vigilia de la noche sacó todas sus gentes de sus rea- guara las alteraciones de los Turdetanos. Por donde les, y pasado que las liobo á sordas de la otra parte de dejada aquella empresa, el cónsul Calon entró por la donde los enemigos tenian sus reales, mandó que entre tierra adentro, y pasado el rio Ebro, no paró hasta Sedos luces tres compañias, llamadas cohortes, se arrima- goncia, que hoy es Sigüenza, en que por la fortaleza sen á las trincheas de los contrarios y las combatiesen. de aquella plaza los celtiberos tenian recogidas sus Los bárbaros, dado que alterados de cosa tan re riquezas. Era grande el despojo; la dificultad de apopentina y inaravillados que los romanos se mostrasen derarse de aquella ciudad tanta, que perdida la espepor las espaldas á quien el dia antes habian tenido por ranza de salir con ello, pasó á Numancia, como se enfrente, mas porque el enemigo los acometia y desafiaba tiende de Aulo Gellio. No se hizo cosa de mayor moá la pelea, sin órden y sin concierto con el furor que | mento por aquellas parles. Hacia los Pirineos se lo la sana les daba, salen por todas las puertas, y de tro- rindieron los Ceretanos, los Ausetanos y los Suesetanos. pel siguen á los romanos, que se retiraban segun que

| Sujetó asimismo los Cacetanos, que por caer algo mas les era mandado. Fué la carga que los españoles les léjos andaban alterados. Por esta manera apaciguada dieron tan grande, que sin embargo del poco órden que | España y aumentadas las rentas de Roma por causa de llevaban, rompieron la caballería romana y la pusieron las minas de oro y de plata que hizo beneficiar con mas en huida. Alterose otrosí la gente de á pié; pero como cuidado que antes, y por venir nuevos pretores de Roluego volviesen á ponerse en orden y se mejorasen de ma para el gobierno de España, Caton dió la vuelta y lugar, reprimieron el impetu y furia de los enemigos. fué á Roma. Alli fué recobido con un solemne triunfo, La pelea fué por algun espacio dudosa, hasta tanto que en que llevaba de plata acuñada y en barras ciento y ciertas compañías sobresalientes de una legion que te- cuarenta y ocho mil libras, y del oro que llamaban osnian de respeto entraron de refresco; con esto el ene- cense, quinientas y cuarenta. Hizo á sus soldados un migo, que á mano izquierda y en el cuerpo de la bata donativo, en que á cada hombre de á pié dieron siete la llevaba lo peor, comenzó á ciar, y despues, puesto ases, y al de á caballo tres lanto. Despues desto, portoen huida, se retiró á sus estancias. En la pelea y en el da la vida tomó y tuvo á España debajo de su prolecalcance dicen fueron muertos cuarenta mil españoles. cion y amparo, y la defendió de todo agravio; que proLa noche siguiente, despues que los soldados romanos pio es de grandes varones, cual fué Caton, vengar las reposaron algun tanto, salieron a correr los campos y injurias con buenas obras, y pasada la contienda, usar heredades de Ampúrias, daño que movió a los ciuda- de benignidad para con los caidos. En Roma, por volo danos, principalmente por no tener esperanza de po- | que hizo en Ampúrias, dedicó dos años adelante una derse defender, á rendirse aparejados á hacer lo que el capilla con advocacion de Victoria, vírgen, como se lee vencedor les mandase y ayudalle con todas sus fuerzas. en Livio y lo refiere Victor en un librito de las regioRecibiólos Caton y tratólos con mucha humanidad, tan- | nes de la ciudad de Roma. Las monedas, que se hallan to, que a la guarnicion de los soldados comarcanos que muchas en España acuñadas con el nombre de Caton, allí halló, dejó ir libremente sin algun castigo ni resca- tienen grabadas estas palabras : Victoriae victrici; á te. Con esta victoria, como quedase a paciguado todo lo la Victoria vencedora; por donde se sospecha que la que hay de España desde allí hasta el rio Ebro, el Cón- | letra en aquellos dos autores está errada. sul se parlió para Tarragona. De cuya ausencia tomaron los bergistanos ocasion para levantarse, pero con

CAPITULO XXVI. la misma presteza fueron apaciguados. Tornaron segunda vez á alborolarse; sujetáronlos de nuevo, yven

De diferentes pretores que vinieron á España. diéroplos a todos por esclavos: hecho cruel, mas nece Muchos pretores despues desto vinieron de Roma sario castigo para que los demás quedasen avisados de 1 al gobierno de España, cuyos nombres pondrémos aquí, no alborotarse tantas veces. El asiento de los Bergista- sin señalar con mucho cuidado los tiempos, ni de todo nos quién le pone donde aliora está la ciudad de Tiruel, l punto dejarlos. Los primeros en este cuento serán Luquién sospecha que estaba cerca de la ciudad de Hues cio Digicio, pretor de la citerior, famoso por la corona ca, do al presente hay un pueblo llamado Bergua. Pre-l mural que ganó cuando Cartagena fué entrada; y con tendia Caton pasar con su campo á los Turdetanos, él vino tambien á la ulterior Publio Scipion Nasica, pueblos, como se ha dicho, de la Bética ó Andalucía, I hijo que fué de Gneio Scipion, y por decrelo del Senado de quien tenia aviso que despues que fueran vencidos | de Roma juzgado por el mas santo de toda la ciudad. por el pretor Manlio con sus gentes y las de Neron, lla Sucedieron a estos y gobernaron en un tiempo las Esmaban en su ayuda a los celtiberos para volver a la pañas Marco Fulvio Nobilior, sucesor de Digicio; este guerra y á las armas. Antes que parliese, por tener se puso á Toledo, ciudad entonces pequeña, pero fuerte guras las espaldas, se determinó de quitar las armas á por su sitio, en poder de los romanos, y con él vino todos los pueblos que caian antes de pasar el rio Ebro: | Cayo Flaminio en lugar de Scipion. A este prorogaron notable resolucion, á propósito de sosegar aquella gen el tiempo del gobierno. En lugar de Fulvio vino bucia te, pero que los alteró de tal manera, que algunos lo- | Emilio Paulo, el que adelante ganó renombre de Mar,

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cedonio, por haber vencido al rey de Macedonia, llama- | bajadores de España pusieron contra algunos de los do Perseo. Despues destos vino por pretor de la España pretores pasados, que decian haber robado y cohechado citerior Lucio Plaucio Hipseo, y para la ulterior seña- la provincia; pero fueron dados por libres, por acoslaron á Lucio Bebio Divite, en cuyo lugar, porque le tumbrar los senadores romanos de usar de severidad mataron en la Liguria, que es el ginovés, vino Publio Ju- con los demás y disimular unos con otros, con grande nio Brulo. Por espacio de dos años enteros adelante sentimiento y envidia del pueblo y en gran perjuicio tuvo el gobierno de la España citerior Lucio Manlio Aci- de su buena fama. Verdad es que para apaciguar las dino, y de la ulterior Cayo Catinio, sin que sucediese quejas de los naturales se les otorgó que los gobernacosa que de contar sea. Por sucesores de Acidino y dores romanos no vendiesen el trigo á la postura y tasa Catinio señalaron á Cayo Calfurnio Pison y Lucio Quin que ellos mismos bacian, como lo tenian de costumcio Crispino, el año de la fundacion de Roma de 568, bre, y que los españoles no fuesen forzados á encabeen el cual año, antes que llegase el nuevo gobernador, zarse y arrendar el alcabala que llamaban vicésima, murió Catinio en la Lusitania en una batalla que trabó porque se pagaba uno por veinte, a voluntad del Precon los naturales cerca de un pueblo llamado Asta. Pa tor; que no hobiese arrendadores de los tributos, sino sados dos años, tomó el gobierno de la citerior Aulo que el cuidado de cobrar y beneficiar aquellas rentas Terencio Varron, y de la ulterior se encargó Paulo se encomendase á los pueblos. Otra embajada se envió Sempronio Longo. A estos sucedieron Publio Manlio de España á Roma para saber que se debia hacer de los en la España ulterior, aquel que, siendo cónsul Marco bastardos, que llamaban comunmente hibridas, y eran Caton, tuvo el gobierno y fué pretor de la misma pro- hijos de soldados romanos y madres españolas, y pevincia; y á la citerior vino Quinto Fulvio Flaco, el que dian campos donde morasen y labrasen. Respondió el en los Carpetanos, que es el reino de Toledo, venció Senado que se les diesen como lo pedian á los que el pregran número de celtiberos en una batalla muy brava tor Canuleyo de aquella muchedumbre de hombres, que que les dió junto á un pueblo llamado Ebura, el cual pasaban de cuatro mil, juzgase se debia dar libertad, ca entiendo que Ptolemeo llama Libora, y hoy es Tala | eran tenidos por esclavos, y que los llevase á Carteya vera, como se probará en otra parte. Tuvieron estos con nombre y privilegio de colonia, que fué la primera pretores el gobierno de España dos años, y de Roma que hobo de romanos en España, y por esta causa Carfueron enviados otros nuevos, es á saber : á la ul teya se llamó colonia de los Libertinos. Entiéndese que terior Lucio Postumio Albino, y á la citerior Tiberio esta poblacion es la que hoy se llama Tarifa. Canuleyo, Sempronio Graco, el que fué padre de los Gracos, y pasados dos años de su gobierno, tuvo por sucesor á tuvo por mujer á Cornelia , hija de Scipion el Mayor, Marco Marcello, año de la fundacion de Roma 585. de quien arriba se trató en la segunda guerra Púnica. Este fundó á Córdoba, ciudad principal en la Bética ó Scipion el Menor, dicho tambien Africano, casó otro- Andalucía, madre de grandes ingenios. A lo menos Essí con Cornelia, hija de Cornelia y de Graco, y nieta trabon así lo dice, que Córdoba fue fundada por Marco de Scipion el Mayor. Por el esfuerzo y buena maña Marcello; á algunos parece que sucedió en este tiempo deste pretor Graco se ganaron muchas victorias, y Nu cuando fué pretor, y no adelante cuando hecho cónsul mancia por su industria hizo la primera vez confede- | volvió a España y á su gobierno. Las conjeturas que para racion con los romanos, como lo dice Plutarco. Demás decir eslo tienen, ni son concluyentes, ni del todo desto, donde hoy está Agreda sobre Numancia, la ciu- vanas, ni hay para qué se relaten. Lo cierto es que Sidad de Gracursis tomó su apellido deste Graco, quier lio Itálico hace mencion de Córdoba en tiempo de Anipor haberla él edificado, quier sea porque la ensanchó bal, y puedese entender que su fundacion fué antes desy ennobleció con nuevos edificios. Hállanse monedas te tiempo, y que atribuyeron á Marco Marcello la gloria en España con el nombre de Gracurris y el de Albino | de ser fundador de Córdoba, porque la ennobleció con juntamente. Año de la fundacion de Roma de 576, Mar edificios y con darle, como le dió, título y derecho de co Titinio Curvo fué elegido en pretor de la España ci-l municipio romano. Sucedió á Marcello Fonteyo Balbo. terior; de la ulterior Quinto Fonteyo. Estos tuvieron Despues deste tornaron á dividir á España en dos goel cargo por espacio de tres años, los cuales pasados, biernos, y así la gobernaron Gneio Fulvio y Cayo Licino se sabe que pretores viniesen á España; dado que nio Nerva en el tiempo que Júdas Macabeo, capitan nohay memoria que el año 579 Apio Claudio Centon, por bilísimo de los judíos, hizo confederacion con los rola victoria que ganó de los celtiberos, entró en Roma | manos, de quien sabia extendian sus victorias y sus con ovacion. Tambien se sabe que el año siguiente vi armas, no solo hasta la Asia, sino que tenian asimismo nieron por pretores de la ulterior Servilio Cepion, de sujeta a España, y con las minas de oro y plata que en la citerior Furio Filon. Sucediéronles Marco Mancieno ella poseian, crecian de cada dia mas en poder y en y Gneio Fabio Buteon; pero á causa que Buteon falle grandeza. Con esto se acabará la cuenta de los pretoció en Marsella del mal que la mar le hizo, por manda res, porque si pasase adelante, daria mas fastidio que do del Senado, Furio continuó su gobierno de la España gusto. Ni tampoco es cosa fácil recogellos todos y conciterior, hasta tanto que el año siguiente de 582 á Mar tinuar siempre la historia sin quiebra por la falta que co Junio cupo por suerte lo de la citerior, y la ulterior tenemos de las memorias antiguas. Demis que no conal pretor Spurio Lucrecio. Pasado este año, sucedió viene ni es razon embutir los anales de España con la una cosa muy notable, y fué que juntaron las dos Espa | grosura de las cosas romanas, como si de suyo fuesen ñas debajo de un gobierno, y las encargaron al pretor faltos, y con ripia y materiales juntados de otra parte Lucio Canuleyo. Este en Roma antes que se partiese, | tapar las hendeduras que tienen nuestras historias en fue nombrado por juez sobre cierta acusacion que em- | muchos lugares.

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