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nos, que estaban donde ahora la ciudad de Vique; y en muriera en Cerdeña de una herida vieja que le dieron otros lugares comarcanos se encendió tambien la ilama, en los Insubres, que era una provincia de Italia donde que pasó en breve á los Sedetanos, como dice Livio; hoy está Milan; con la venida de Aníbal se movieron trayo mas quisiera que dijera Ceretanos, los cuales ade- tos de paz, porque las cosas de Cartago iban muy de lante de los llergetes y de los Auselanos se extendian caida. Habláronse los dos generales, y como quier que hasta los Pirineos. Eran los que habian tomado las ar- no se concertasen, volvieron de nuevo á las armas y á mas en número treinta mil peones y cuatro mil de á ca- la guerra. Los cartagineses fueron vencidos en batalla, ballo. Saliéronles al encuentro Lucio Lentulo y Lucio

у y el mismo Aníbal forzado á desamparar á Africa, y por Manlio Acidino, procónsules, á los cuales, como á sus salvar la vida huirse hacia levante á tierras muy lejos y sucesores, Scipion entregó la provincia. Dióse la ba- apartadas. Despues desta victoria y de la huida de Anitalla , murieron hasta trece mil hombres de los levan- bal, ó antes, se hicieron las paces con Cartago con estados, los demás se metieron y escaparon por los bos- tas condiciones : que Cartago se gobernase por sus leques y espesuras que cerca caian. Indibil murió en la yes; los aledaños de su señorío y jurisdiccion fuesen pelea ; á Mandonio entregaron sus mismos soldados lo mismos que antes de la guerra; que entregasen, así para con su muerte alcanzar ellos perdon , principal- los traidores fugitivos como los que tenian cautivos; mente que los procónsules romanos hicieron publicar no tuviesen naves con espolon fuera de galeras ni eleque no se harian las paces si no les entregaban en su fantes domados; pagasen diez mil talentos de plata en poder los movedores de aquel alboroto. El año siguien- cincuenta pagas. Para seguridad y firmeza de todo esto te, que fué de Roma 550, pasaron los españoles en re- se obligaron á dar cincuenta rehenes escogidos á voposo, por hallarse cansados y gastados con guerras de luntad de Scipion, es á saber, de los principales de la de tantos años. Para la ciudad de Cartago fué año muy ciudad. Graves condiciones eran estas, pero forzoso aciago, ca Scipion, con una poderosa armada y un grue- que las aceptasen , por estar apretados á un mismo so ejército, pasó en Africa, y en su compañía por su tiempo con tantos desastres. Además, que ciertos carcuestor Marco Caton, llamado el Censorino. Entonces tagineses presos por los saguntinos fueron llevados á Masinisa, sin dilacion y al descubierto , se pasó a los Roma con el oro y la plata que traian para mover a los romanos con un grande escuadron de númidas, y des- españoles á que se levantasen. El Senado alabó la lealamparó á los cartagineses, con tanto mayor coraje, que tad de los saguntinos; en premio les volvieron el dia el rey Sifaz estaba declarado por ellos por haberle con- nero que tomaron á los cartagineses , y solo detuvieron cedido lo que tanto deseaba y por tanto tiempo pre- los cautivos. Todo esto sucedió el año que se contateadió, que era casarse con Sofonisba. La guerra al ba 552 de la fundacion de Roma. Este año pasado y veprincipio fué dudosa ; Hannon, hijo de Amilcar, fuó nido el siguiente, Cornelio Scipion de Africa volvió á rencido por los romanos y muerto en una batalla. Por Roma con renombre del mas famoso capitar que se coel contrario, Asdrúbal y Sifaz forzaron á Scipion á al- nociese en el mundo. Otorgáronle que triunfase de Carzar el cerco que tenia sobre Utica, sin que aquel año lago. Eran á la sazon cónsules Gneio Cornelio Lentulo se hiciese alguna otra cosa de momento. Al principio y P. Elio Peto. El triunfo fué en todo de los mas señadel año siguiente, en que fueron cónsules Gneio Servi- lados del mundo; solo faltó el rey Sifaz para ennoblelio Cepion y Gneio Servilio Gemino , Scipion, con nue- celle mas, para llevar en la pompa encadenado un rey vos socorros que le vinieron de Italia, hecho mas fuerte, tan poderoso, ca falleció cerca de Roma. Dieron a Scisalió en busca de Asdrúbal y de Sifaz , á los cuales ven- pion sobrenombre de Africano , gloria debida á sus tració en algunos encuentros que con ellos tuvo, y des- bajos y hazañas. Por esta manera se puso fin á la sepojó de sus reales por dos veces. En estas peleas pere- gunda guerra Púnica ó Cartaginesa el año diez y sielo cieron cuarenta mil hombres del ejército cartaginés, y despues que se comenzó, la mas grave y mas peligrosa en este número cuatro mil celtiberos que traia Sifaz á que jamás hizo ni padeció Roma. Tanto fué mayor el st sueldo. Con esto el reino de los Masesulos, que alegría de verla acabada por el valor y esfuerzo de caia en las Mauritanias ó cerca dellas, y dél Sifaz se Scipion. apoderara por fuerza , volvió a poder de Masinisa. No paró en esto la desgracia, antes el mismo Sifaz en el

CAPITULO XXV. reno de sus padres y abuelos, do se habia retirado y

Cómo M. Porcio Caton, siendo cónsul, vino á España, hacia gente con intento de volver a la guerra, fué en ura batalla, que Lelio y Masinisa le dieron, de nuevo Dicho se ha como en lugar de Scipion vinieron á vencido y preso. En la ciudad principal y silla de aquel España dos procónsules. Destos L. Cornelio Lentulo el reno, que despues desta victoria vino tambien en po- año sexto despues de su llegada volvió á Roma para der de los romanos, hallaron á Sofonisba. Masinisa sin pretender el triunfo por haber sujetado los españoles di acion y sin otras ceremonias se casó y celebró con alborotados. Sucedió en su lugar C. Cornelio Cetego, el a su matrimonio, como sean los moros muy desor- el cual vino á España por compañero y con igual podenados en la lujuria. Reprehendióle Scipion por esta

der de L. Manlio Acidino el año 554 de la fundacion razon con palabras muy graves, que fué ocasion para de Roma. En el cual tiempo los españoles, congojados que el mismo Masinisa la hiciese morir con yerbas: así del estado y términos á que estaban reducidos, cayesuelen los hombres emendar un yerro con otro mayor. ron, aunque tarde, en la cuenta que las guerras que los Los cartagineses, viéndose en esta estrechura, acorda- romanos emprendieran, no se encaminaban á restituiron de llamar á Aníbal para que, dejada la Italia , acu- llos en su libertad, sino á ensanchar su señorío y á su diese á la defensa de su patria; porque Magon, que con provecho. Conjuráronse pues entre sí, y tomaron las su armada venia la vuelta de Cartago, tenian aviso que armas en los pueblos Ceretanos. Reprimió Cetego con

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presteza estos movimientos con una batalla, en que ma- muy alegremente. Eslaha aquella ciudad dividida en to quince mil de aquella gente. El año siguiente, en lu- dos partes con un muro tirado y que pasaba por en megar de Cetego y Acidino, fueron enviados al gobierno dio de entrambas. La parte que caia hacia el mar, que de España Cornelio Lentulo y L. Stertinio. En este era mas angosta y apenas tenia en circuito cuatrocienaño y en el que se siguió luego despues dél ninguna tos pasos, moraban los griegos, como arriba queda dicosa sucedió en España que de contar sea, sino que por cho; en la parte mas ancha y que de ruedo tenia tres mandado del Senado de un gobierno de España se hi- millas moraban los españoles. El muro con que se dicieron dos gobiernos, que fueron el de la España ulte- vidian tenia una sola puerta para pasar de los unos á los rior, en que se comprehendian la Bética y la Lusitania, otros, con bastante guarda puesta entre dia; de noche que hoy son Andalucía y Portugal, y el de la citerior, no menos que la tercera parte de los griegos hacia la que abrazaba las demás partes de España. Mudáronse centinela, á los cuales solamente era lícito aquel dia diversas veces y por diversas ocasiones los términos salir á negociar a la marina. Con este cuidado y con destas prefecturas ó gobiernos; cosa que es ocasion de esta vigilancia, dado que estos griegos eran tan pocos, dificultad para entender las antigüedades de España. se mantuvieron en libertad hasta la venida de Caton. Por el mismo tiempo se hacia en la Grecia la guerra Los españoles aborrecian el imperio de los romanos, contra Filipo, rey de Macedonia, y M. Porcio Caton

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y pretendian hacerles rostro confiados en su muchegobernaba por los romanos la isla de Cerdeña. El año dumbre y en el socorro que tenian cerca. Caton, luego adelante de la fundacion de Roma 537, sorteadas, co- que asentó sus reales cerca de aquella ciudad, despidió mo era de costumbre, las provincias en Roma, á Gneio los obligados á proveer de mantenimientos, y envió las Sempronio Tuditano cupo el gobierno de la España ci- naves á Marsella; los obligados, porque pretendian que terior, y el de la ulterior á M. Helvio. Contra estos go- los soldados se sustentasen de lo que robasen, por estar bernadores se levantaron los españoles en diversas par- ya las mieses sazonadas; la armada, para que los soldates. Los principales caudillos de los alborotados fueron dos, perdida la esperanza de volver á sus casas si no Colca y Luscinon; la ocasion fué que se dió licencia suesen vencedores, hiciesen mejor el deber; resolucion á los soldados viejos para dejar la milicia, por donde notable, muestra de pecho asaz confiado, ejemplo imparecia que no quedaban á los romanos fuerzas bastan- tado de algunos, aunque pocos, caudillos animosos y tes para resistir. Acudió Tuditano para apagar este grandes. Por el mismo tiempo Helvio desde la España fuego; atrevióse á pelear con una parte de los levanta- ulterior vino á verse con el Cónsul, y de camino se dos, pero fuéle mal, ca recibió una grande rota; su

apoderó de Illiturgo, que de nuevo se habia rebelado, gente fué destrozada y él mismo herido y muerto des- dió la muerte á gran número de celtiberos que le sa pues de las heridas, que con la pena que recibió de la lieron al encuentro. Lo uno y lo otro hizo con solos bs pérdida se le enconaron. Esta pérdida, luego que se

soldados que para su guarda y seguridad Neron, su susupo en Roma, puso en grande cuidado al Senado. Te- cesor, le dió. Demás desto, Belistages, hombre princimian no se levantase guerra en España mas grave y pal entre los ilergetes, envió sus embajadores al Cóisul dificultosa que nunca, por estar los naturales no divi- para pedirle socorro contra los españoles que andasan didos como antes por los romanos y contra ellos, ni alborotados. Decia que apenas, talados los campos, se pugnar solamente por echar de su tierra los cartagine- podian defender dentro de las murallas; que si no los ses, sino toda la nacion unida con intento de recobrar favorecia con presteza todos perecerian, no por otra la antigua gloria de las armas y la libertad que solian culpa sino por mantenerse lealmente en la devocion de tener. Enviaron pues el año de Roma 558 á la España los romanos; que cinco mil soldados de socorro serian ulterior á Q. Fabio Buteon, á lo demás á Q. Minucio bastantes para librarlos de aquel peligro. A esto resTermo. Estos dos partieron de España, pasado el año pondió Caton que deseaba ayudar a los confederades de su gobierno sin hacer cosa que de contar sea, salvo del pueblo romano, y sentia mucho les quitase el ene que doce mil hombres españoles fueron cerca de la migo lo que trajeron á su amistad; pero que el pequeño ciudad de Turba pasados á cuchillo por el gobernador número de soldados le detenia para que no les acudiese Termo. Con todo esto, el cuidado que el Senado tenia luego; que temia, si dividia sus fuerzas, no quedara y el recelo no aflojaba; por esto se dió órden que los igual á las de los enemigos (ca tenia aviso que en gran cónsules del año adelante, que fueron Lucio Valerio número se apresuraban, y que llegaban ya cerca pa'a Flaco y M. Porcio Caton, sorteasen sobre cuál dellos dar socorro á los de Ampúrias, sobre los cuales él tenia iria á la España citerior, cosa isasta entonces no usada, puesto cerco); que el premio de su lealtad era justole que cónsul viniese á España. Echadas las suertes, cupo esperasen acabada la guerra; que les rogaba se sufri:á Caton lo de España, para donde se partió el año de 559 sen por un poco de tiempo, y los agravios de los enemicon dos legiones de socorro y veinte y cinco galeras; y migos ó los impidiesen ó los disimulasen, pues ganala sin embargo, se ordenó que con nombre de pretores la victoria, se podrian recompensar con mayor ganargobernasen la España citerior Publio Manlio, y la ul- cia. Los embajadores, oida aquella respuesta, hacin terior Apio Claudio Neron. Hízose Caton á la vela en mayor instancia; echados á los pies del Cónsul, pidan el puerto de la Luna, que hoy es Lerice ó Porto Venere, con lágrimas no desampare en aquel trance á sus amy pasado el golfo de Leon, llegó á vista de España. gos y confederados. Entonces Caton, dudoso de lo que Surgió con su armada junto a Roses, de donde echó la debia hacer y entendiendo que muchas veces en las guarnicion de españoles que allí tenian. Desde allí pasó guerras tiene mas fuerza la maña que la verdad, usí á Ampúrias. La parte de aquella ciudad que moraban de tal aslucia : el dia siguiente prometió a los embaJos griegos venidos de Focea, y á ejemplo de Marsella jadores el socorro que pedian, y para muestra que se mantenian en la devocion de los romanos, le recibió lo queria poner en ejecucion, hizo luego embarcar la

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tercera parte de sus soldados, y á los embajadores man- maron la muerte por sus manos por no verse despojado fuesen delante y animasen á los suyos con la nueva dos de lo que tenian mas caro que las mismas vidas. del socorro que les enviaba; pero luego que partieron por esta causa el Cónsul, mudado de parecer, despachó Jos embajadores, bizo desembarcar los soldados, á causa embajadores á todas partes con órden que en un misque el cjército de los españoles llegaba ya á vista de la mo dia las murallas de todas aquellas ciudades fuesen ciudad, y el Cónsul pretendia darles 'la batalla lo mas abatidas por tierra. Hizose así, y juntamente llegó aviso presto que pudiese. Con este intento, á la tercera muda que el pretor Manlio con no menor presteza apació vigilia de la noche sacó todas sus gentes de sus rea- guara las alteraciones de los Turdetanos. Por donde les, y pasado que las hobo á sordas de la otra parte de dejada aquella empresa, el cónsul Caton entró por la donde los enemigos tenian sus reales, mandó que entre tierra adentro, y pasado el rio Ebro, no paró hasta Sedos luces tres compañias, llamadas cohortes, se arrima- goncia, que hoy es Sigüenza, en que por la fortaleza sen á las trincheas de los contrarios y las combatiesen. de aquella plaza los celtiberos tenian recogidas sus Los bárbaros, dado que alterados de cosa tan re- riquezas. Era grande el despojo; la dificultad de apopentina y Inaravillados que los romanos se mostrasen derarse de aquella ciudad tanta, que perdida la espepor las espaldas á quien el dia antes liabian tenido por ranza de salir con ello, pasó á Numancia, como se enfrente, mas porque el enemigo los acometia y desafiaba tiende de Aulo Gellio. No se hizo cosa de mayor moá la pelea, sin orden y sin concierto con el furor que mento por aquellas partes. Hacia los Pirineos se lo la sana les daba, salen por todas las puertas, y de tro- rindieron los Ceretanos, los Ausetanos y los Suesetanos. pel siguen a los romanos, que se retiraban segun que Sujetó asimismo los Cacetanos, que por caer algo mas les era mandado. Fué la carga que los españoles les lejos andaban alterados. Por esta manera apaciguada dieron tan grande, que sin embargo del poco órden que España y aumentadas las rentas de Roma por causa do llevaban, rompieron la caballería romana y la pusieron las minas de oro y de plata que hizo beneficiar con mas en huida. Alterose otrosí la gente de á pié; pero como cuidado que antes, y por venir nuevos pretores de Roluego volviesen á ponerse en orden y se mejorasen de ma para el gobierno de España, Caton dió la vuelta y lugar, reprimieron el impetu y furia de los enemigos. fué á Roma. Alli fué recobido con un solemne triunfo, La pelea fué por algun espacio dudosa, hasta tanto que en que llevaba de plata acuñada y en barras ciento y ciertas compañías sobresalientes de una legion gue te- cuarenta y ocho mil libras, y del oro que llamaban osnian de respeto entraron de refresco; con esto el ene- cense, quinientas y cuarenta. Hizo á sus soldados un migo, que a mano izquierda y en el cuerpo de la bata- donativo, en que á cada hombre de á pié dieron siete Ha llevaba lo peor, comenzó á ciar, y despues, puesto ases, y al de á caballo tres lanto. Despues deslo, por toen huida, se retiró á sus estancias. En la pelea y en el da la vida tomó y tuvo á España debajo de su prolecalcance dicen fueron muertos cuarenta mil españoles. cion y amparo, y la defendió dle lodo agravio; que proLa noche siguiente, despues que los soldados romanos pio es de grandes varones, cual fué Calon, vengar las reposaron algun tanto, salieron a correr los campos y injurias con buenas obras, y pasada la contienda, isar heredades de Ampúrias, daño que movió á los ciuda- de benignidad para con los caidos. En Roma, por volo danos, principalmente por no tener esperanza de po- que hizo en Ampúrias, dedicó dos años adelante una derse defender, á rendirse aparejados á hacer lo que el capilla con advocacion de Victoria, vírgen, como se lee vencedor les mandase y ayudalle con todas sus suerzas. en Livio y lo refiere Victor en un librito de las regioRecibiólos Caton y tratólos con mucha humanidad, tan- nes de la ciudad de Roma. Las monedas, que se hallan to, que a la guarnicion de los soldados comarcanos que muchas en España acuñadas con el nombre de Caton, allí halló, dejó ir libremente sin algun castigo ni resca- tienen grabadas estas palabras : Victoriae victrici; á te. Con esta victoria, como quedase apaciguado todo lo la Victoria vencedora; por donde se sospecha que la que hay de España desde allí hasta el rio Ebro, el Cón- letra en aquellos dos autores está errada. sul se parlió para Tarragona. De cuya ausencia tomaron los bergistanos ocasion para levantarse, pero con

CAPITULO XXVI. la misma presteza fueron apaciguados. Tornaron se

De diferentes prctores que vinieron á España. gunda vez á alborolarse; sujetáronlos de nuevo, yvendiéroplos a todos por esclavos: hecho cruel, mas nece- Muchos pretores despues desto vinieron de Roma sario castigo para que los demás quedasen avisados de al gobierno de España, cuyos nombres pondremos aquí, no alborotarse tantas veces. El asiento de los Bergista- sin señalar con mucho cuidado los tiempos, ni de todo nos quién le pone donde ahora está la ciudad deTiruel, punto dejarlos. Los primeros en este cuento serán Luquién sospecha que estaba cerca de la ciudad de llues- cio Digicio, pretor de la citerior, famoso por la corona ca, do al presente hay un pueblo llamado Bergua. Pre- mural que ganó cuando Cartagena fué entrada; y con tendia Caton pasar con su campo á los Turdetanos, él vino tambien á la ulterior Publio Scipion Nasica, pueblos, como se ha dicho, de la Bética ó Andalucia, hijo que fué de Gneio Scipion, y por decrelo del Senado de quien tenia aviso que despues que fueran vencidos de Roma juzgado por el mas santo de toda la ciudad. por el pretor Manlio con sus gentes y las de Neron, lla- Sucedieron á estos y gobernaron en un tiempo las Esmaban en su ayuda á los celtiberos para volver á la pañas Marco Fulvio Nobilior, sucesor de Digicio; este guerra y á las armas. Antes que partiese, por tener se- puso á Toledo, ciudad entonces pequeña, pero fuerte guras las espaldas, se determinó de quitar las armas á por su sitio, en poder de los romanos, y con él vino todos los pueblos que caian antes de pasar el rio Ebro: Cayo Flaminio en lugar de Scipion. A este prorogaron notable resolucion, á propósito de sosegar aquella gen- el tiempo del gobierno. Eu lugar de Fulvio vino bucia. te, pero que los alteró de tal manera, que algunos lo- Emilio Paulo, el que adelanle ganó rentombre de XL

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cedonio, por haber vencido al rey de Macedonia, llama- bajadores de España pusieron contra algunos de los do Perseo. Despues destos vino por pretor de la España pretores pasados, que decian haber robado y cohechado citerior Lucio Plaucio Hipseo , y para la ulterior seña- la provincia; pero fueron dados por libres, por acoslaron á Lucio Bebio Divite, en cuyo lugar, porque le tumbrar los senadores romanos de usar de severidad

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:y nio Brulo. Por espacio de dos años enteros adelante sentimiento y envidia del pueblo y en gran perjuicio tuvo el gobierno de la España citerior Lucio Manlio Aci- de su buena fama. Verdad es que para apaciguar las dino, y de la ulterior Cayo Catinio, sin que sucediese quejas de los naturales se les otorgó que los gobernacosa que de contar sea. Por sucesores de Acidino y dores romanos no vendiesen el trigo a la postura y tasa Calinio señalaron á Cayo Calfurnio Pison y Lucio Quin- que ellos mismos hacian, como lo tenian de costumcio Crispino, el año de la fundacion de Roma de 568, bre, y que los españoles no fuesen forzados á encabeen el cual año, antes que llegase el nuevo gobernador, zarse y arrendar el alcabala que llamaban vicésima, murió Catinio en la Lusitania en una batalla que trabó porque se pagaba uno por veinte, á voluntad del Precon los naturales cerca de un pueblo llamado Asta. Pa- tor; que no hobiese arrendadores de los tributos, sino sados dos años, tomó el gobierno de la citerior Aulo que el cuidado de cobrar y beneficiar aquellas rentas Terencio Varron, y de la ulterior se encargó Paulo se encomendase á los pueblos. Otra embajada se envió Sempronio Longo. A estos sucedieron Publio Manlio de España á Roma para saber que se debia hacer de los en la España ulterior, aquel que, siendo cónsul Marco hastardos, que llamaban comunmente hibridas, y eran Caton, tuvo el gobierno y fué pretor de la misma pro- hijos de soldados romanos y madres españolas, y pevincia; y á la citerior vino Quinto Fulvio Flaco, el

que dian campos donde morasen y labrasen. Respondió el en los Carpetanos, que es el reino de Toledo, venció Senado que se les diesen como lo pedian á los que el pregran número de celtiberos en una batalla muy brava lor Canuleyo de aquella muchedumbre de hombres, que que les dió junto á un pueblo llamado Ebura, el cual pasaban de cuatro mil, juzgase se debia dar libertad, ca entiendo que Ptolemeo llama Libora, y hoy es Tala- eran tenidos por esclavos , y que los llevase á Carteya vera, como se probará en otra parte. Tuvieron estos con nombre y privilegio de colonia , que fué la primera pretores el gobierno de España dos años, y de Roma que hobo de romanos en España, y por esta causa Carfueron enviados otros nuevos, es á saber : á la ul- teya se llamó colonia de los Libertinos. Entiéndese que terior Lucio Postumio Albino, y á la citerior Tiberio esta poblacion es la que hoy se llama Tarifa. Canuleyo, Sempronio Graco, el que fué padre de los Gracos, y pasados dos años de su gobierno , tuvo por sucesor á tuvo por mujer á Cornelia , hija de Scipion el Mayor, Marco Marcello, año de la fundacion de Roma 585. de quien arriba se trató en la segunda guerra Púnica. Este fundó á Córdoba, ciudad principal en la Bética ó Scipion el Menor, dicho tambien Africano, casó otro- Andalucía, madre de grandes ingenios. A lo menos Essí con Cornelia, hija de Cornelia y de Graco, y nieta trabon así lo dice, que

Córdoba fue fundada por Marco de Scipion el Mayor. Por el esfuerzo y buena maña Marcello; á algunos parece que sucedió en este tiempo deste pretor Graco se ganaron muchas victorias, y Nu- cuando fué pretor, y no adelante cuando hecho cónsul mancia por su industria hizo la primera vez confede- volvió á España y á su gobierno. Las conjeturas que para racion con los romanos, como lo dice Plutarco. Demís decir eslo tienen, ni son concluyentes, ni del todo desto, donde hoy está Agreda sobre Numancia, la ciu- vanas, ni hay para qué se relaten. Lo cierto es que Sidad de Gracurris tomó su apellido deste Graco, quier lio Itálico hace mencion de Córdoba en tiempo de Anipor haberla él edificado, quier sea porque la ensanchó bal, y puédese entender que su fundacion fué antes des. y ennobleció con nuevos edificios. Hállanse monedas te tiempo, y que atribuyeron á Marco Marcello la gloria en España con el nombre de Gracurris y el de Albino de ser fundador de Córdoba , porque la ennobleció con juntamente. Año de la fundacion de Roma de 576, Mar- edificios y con darle, como le dió, título y derecho de co Titinio Curvo fué elegido en pretor de la España ci- municipio romano. Sucedió á Marcello Fonteyo Balbo. terior; de la ulterior Quinto Fonteyo. Estos tuvieron Despues deste tornaron á dividir á España en dos gocl cargo por espacio de tres años, los cuales pasados, biernos, y así la gobernaron Gneio Fulvio y Cayo Lici

у no se sabe qué pretores viniesen á España ; dado que nio Nerva en el tiempo que Júdas Macabeo, capitan nohay memoria que el año 579 Apio Claudio Centon, por bilísimo de los judíos, hizo confederacion con los rola victoria que ganó de los celtiberos, entró en Roma manos, de quien sabia extendian sus victorias y sus con ovacion. Tambien se sabe que el año siguiente vi- armas, no solo hasta la Asia , sino que tenian asimismo nieron por pretores de la ulterior Servilio Cepion, de sujeta á España, y con las minas de oro y plata que en la citerior Furio Filon. Sucediéronles Marco Mancieno ella poseian, crecian de cada dia mas en poder y cn y Gneio Fabio Buteon; pero á causa que Buteon falle-grandeza. Con esto se acabará la cuenta de los pretoció en Marsella del mal que la mar le hizo , por manila- res, porque si pasase adelante, daria mas fastidio que do del Senado, Furio continuó su gobierno de la España gusto. Ni tampoco es cosa fícil recogellos todos y conciterior, hasta tanto que el año siguiente de 582 á Mar- tinuar siempre la bistoria sin quiebra por la falta que co Junio cupo por suerte lo de la citerior, y la ulterior tenemos de las memorias antiguas. Demis que no conal pretor Spurio Lucrecio. Pasado este año, sucedió viene ni es razon embutir los anales de España con la una cosa muy notable, y fué que juntaron las dos Espa- grosura de las cosas romanas, como si de suyo fuesen ñas debajo de un gobierno, y las encargaron al prelor fallos, y con ripia y materiales juntados de otra parte Lucio Canuleyo. Este en Roma antes que se partiese, tapar las hendeduras que tienen nuestras historius en fue nombrado por juez sobre cierta acusacion que em- muchos lugares.

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LIBRO TERCERO.

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CAPITULO PRIMERO.

cosas nuevas, comenzaron en puridad á confederarse Del principio de la guerra de Numancia.

con otros pueblos sus vecinos, y junto con esto á forti

ficar sus murallas, sin dejar cosa alguna que fuese á Una guerra muy larga y muy brava se emprendió en propósito para defenderse y ofender si alguno les diese

y España el año que se contada 601 de la fundacion de guerra. Como por el Senado romano les fuese vedado Roma, dudosa por los varios trances de las batallas que pasar adelante en aquellas fortificaciones y les mandase dieron, y cuyo remate últimamente fue muy perju- sen pagar el tributo que conforme á lo asentado eran dicial para España. Los primeros movedores destas al- obligados, demás desto, que los que tuviesen edad de teraciones fueron los numantinos, gente asaz feroz y tomar armas acudiesen al campo de los romanos, con brava, por estar cansados del señorío de Roma y irri- diversas excusas que alegaban, se entretenian y excusalados con los agravios que los romanos les hacian. La ban de hacer lo que les era mandado. De aquí nació la priciudad de Numancia, temblor que fué y espanto del mera ocasion de aquella guerra, en que se envolvió pueblo romano, gloriu y honra de España, estuvo anti- tambien Numancia por estar á ellos cercana y tener guamente asentada en la postrera punta de la Celtibe- otrosí con los belos hecho asiento de juntar con ellos ria, que miraba lıácia el septentrion, entre los pueblos las armas y fuerzas contra los romanos. Ellos, con rellamados Arevacos. Mas de una legua sobre la ciudad de celo que si al principio no hacian caso podria cundir Soria, donde al presente está la puente de Garay, no aquel mal, determinaron de tomar luego las armas. lejos del nacimiento del rio Duero, se muestran los Por aquel mismo tiempo se hacia la guerra en la Lusirastros de aquella noble ciudad. Era mas fuerte por el tania entre los romanos y un capiran de la tierra llasilioque por otros pertrechos hechos á mano. Su asiento mado Cesaron, el cual, con grande voluntad de loda la en un collado de subida no muy agria , pero de dificul- provincia, tomó á su cargode restituir la en su antigua tosa entrada, á causa de los montes que la rodeaban por libertad. Fué primero lugarlenienle, y despues sucetres partes. Por un solo lado tenia una llanura de mucha sor de otro caudillo de aquella gente llamado Africano, frescura y fertilidad, que se tiende por la ribera del rio que no mucho antes se levantara tambien contra los roTera espacio de tres leguas hasta que mezcla sus aguas manos, pero fué muerto de una pedrada que le dieron con las del rio Duero. A la costumbre de los lacedemo- desde una ciudad que balia y pretendia forzar. Estas nios, ni estaba rodeada de murallas, ni fortificada de alteraciones, luego que en Roma se supieron, pusieron torres ni baluartes , antes á propósito de apacentar los en gran cuidado á los del Senado en tanto grado, que ganados, se extendia algo mas de lo que fuera posible despues que Lucio Mummio fué señalado por pretor de cercarla de muros por todas partes. Bien que tenia un la España ulterior, acordaron para domar los celtiberos, alcázar, de donde podian hacer resistencia á los enemi- genle indómita y feroz, que partiese para la España gos, y en las asonadas de guerra soliaa encerrar en él citerior uno de los cónsules con ejército consular. Eslo todo lo que tenian, sus preseas y sus alhajas. El número acordado, con una priesa no acostumbrada bicieron de los ciudadanos era mediano hasta cuatro mil hom- que los cónsules que solian ser nombrados por el fin de bres de armas tomar, dado que otros doblan este nú- diciembre y comenzar el oficio adelante mediado el mero y dicen que podian poner en campo ocho mil sol- mes de marzo, aquel año se anticipasen y diesen prindados. Por la manera de vida que tenian y los muchos cipio á su gobierno desde el primero dia del mes de trabajos á que se acostumbraban, endurecian los cuer- enero, acuerdo que deste principio se continuó adepos y aun fortalecian los ánimos. Grande era la osadía Jante. Fué pues enviado á España el cónsul Quinto que tenian para acometer la guerra , y mucha la pru- Fulvio Nobilior con muchas compañías de socorro. No dencia para continualla. Sempronio Graco, en el ignoraban los segedanos que todo aquel aparato de tiempo que tuvo el gobierno de la España citerior, hizo guerra se enderezaba á su daño y á su perdicion. No con los Numantinos y con otros pueblos comarcanos tenian acabadas las fortificaciones de su ciudad; asi, asiento y confederacion con estas condiciones : que no enviaron sus mujeres y hijos á los Arevacos para mayor edificasen pueblos ni fortalezas ni las fortificasen sin seguridad, y ellos para apercebirse de lo necesario nomarisar dello al Senado romano; pagasen el tributo. braron por su capitan un hombre llamado Caro, que cuanto y en los pueblos que les fuese ordenado; si- tenia grande experiencia en las armas. Este, con inguiesen los reales de los romanos cada y cuando que tento de hacer algun efecto y con algun buen principio para ello fuesen llamados. Estaba otrosí y se contaba ganar mayor reputacion, armó una celada contra el entre los pueblos Arevacos otra ciudad llamada Segeda, campo del Cónsul que era llegado, ytraia consigo hasta de cuarenta estadios en circuito. Apiano la pone en lo treinta mil hombres. Sucedióle bien su pensamiento, postrero de la Celtiberia entre los pueblos llamados ca mató seis mil de los contrarios, y puso en huida á Belos, por ventura donde al presente está la ciudad de los demás. Pero como siguiese desapoderadamente el Osma. Esta ciudad y á su ejemplo los pueblos que lla- alcance, la caballería romana que venia en la retaguarda maban Titios, á ella comarcanos, encendidos en deseo de revolvió sobre él, y le quitó la victoria de las manos y

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