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que se sigue ninguna loa merece; pero ¿quién hay que año pasado ni en gran parte del presente pudo hacer no falle? quién hay que tenga todas sus pasiones ar- cosa alguna de momento, además que por estar su prórendadas? Fué así que le vino aviso como en Roma te- vincia sosegada ni se ofrecia ocasion de alteraciones ni nian nombrado para sucedelle en aquel cargo Quinto de emprender grandes hechos. Por el contrario, elcón. Pompeyo, de que recibió tanta pena, que se determinó, sul Servilio en el Andalucía puso cerca de la ciudad para enflaquecelle las fuerzas, despedir á los soldados de Arsa á Viriato en huida. Siguióle hasta la Carpetay hacer que dejasen las armas, descuidarse en la pro- nia, que es el reiro de Toledo, donde con cierlo arlid vision de los graneros públicos, quitar el sustento á los de guerra se le escapó de las manos. Dió muestra que elefanles, con que unos murieron , otros quedaron muy queria la batalla, y puestas sus gentes en ordenanza y flacos y sin ser de provecho: tanto puede muchas vec por frente la caballería, entre tanto que los romanos se ces en los grandes ingenios la envidia y la indignacion. aparejaban para la pelea , hizo que su infantería se reEste desórden fué causa que, vuelto a Roma, no le otor- tirase á los bosques que por alli cerca caian. Esto legaron el triunfo, por lo demás muy debido á su valor y cho, con la misma presteza se retiró la caballeria, do á las cosas que hizo. Vino pues el cónsul Quinto Pom- suerte que el Cónsul, perdida la esperanza de haber á peyo á la España citerior el año 613 de la ciudad de las manos por entonces enemigo tan astuto y tan recaRoma. Serviliano, por orden del Senado, continuó su lado, se encaminó con sus gentes la vuella de los Vecgobierno en la España ulterior, donde recibió en su gra- tones, donde hoy está Extremadura. Desde allí revolvió cia á Canoba, capitan de salteadores, que se le entregó; sin parar hasta Galicia, donde labia grande soltura y y á Viriato, que estaba sobre la ciudad de Vacia, forzó todo estaba lleno de muertes y robos. Viriato, cansado

у å alzar el cerco y á huir, ocasion para que muchos pue- de guerra tan larga y poco confiado en la lealtad de sus blos por aquella comarca se le rindiesen. Juntaba Ser- compañeros, ca se recelaba no quisiesen algun dia coa viliano con la diligencia, que era muy grande, la seve- su cabeza comprar ellos para sí la libertad y el perion, ridad y el rigor del castigo, en que era demasiado. Por- acordó de enviar al Cónsul tres embajadores de paz.. que cortó las manos a todos los compañeros de Canoba, Muchas veces se pierden los hombres por el mismo ca

fuera dellos a otros quinientos caulivos que faltaran mino que se pensaban remediar. Recibiólos el Consul en la fe y desampararan sus reales. Lo misino con que con mucha cortesía y humanidad, regalólos de presente pensó amedrentar y poner espanto alteró grandemente con dones que les dió; y para adelante los cargó de á los naturales y causó notable mudanza en las cosas; grandes promesas que les hizo, con tal que matasen á que todos naturalmente aborrecen la fiereza y la cruel- su capitan estando descuidado, y por este medio libradad. Manteníase en la devocion de Viriato una ciudad sen á sí mismos de tantos trabajos y de una vida tan inipor nombre Erisana; pusiéronse sobre ella los roma- serable, y á su tierra de lantus males y daños. Guúrnos. De noche el mismo Viriato, sin ser descubierto ni danse los malos entre sí poco la leallad; así fácil nento sentido se metió dentro; y luego la mañana siguiente se persuadieron de poner en ejecucion lo que el Cónsul dió tal rebate sobre los enemigos, que balló descuida- les rogaba. Concertada la traicion, se despidieron con dos , que, con muerte de muchos, puso á los demás en buena respuesta que en público les dió y con muestra huida. Repararon en un lugar no muy fuerte, y esta- . de querer efectuar las paces. Descuidóse con esta es'ban todos para perecer. Parecióle á Viriato buena co- peranza Viriato, con que ellos hallaron comodidad para yuntura aquella para concertarse con el encmigo á su cumplir lo que promelieran; entraron do estaba dur. ventaja, murió tratos de paz; resultó que se hizo con- miendo, y en su mismo lecho le dieron de puñaladas. federacion, en virtud de la cual los romanos escaparon Varon digno de mejor forluna y fin, y que, de bajo lucon las vidas, y él fué llamado amigo del pueblo romano, gar y humilde, con la grandeza de su corazon, con su á sus soldados y confederados dado todo lo que tenian valor y industria trabajó con'guerra de tantos años la y habian robado; grande ultraje y afrenta de la majes- grandeza de Roma; no le quebrantaron las cosas adiad romana , la cual aun encareció mas y subió de pun- versas, ni las prósperas le eisoberbecieron. En la guerto en Roma Quinto Servilio Cepion, enviado desde Es- ra tuvo allos y bajos como acontece; pereció por enga*paña por embajador de su hermano Serviliano; maña ño y maldad de los suyos el libertador se puede decir con que granjeó las voluntades para que le diesen el casi de España, y que no acometió los principios del consulado, como lo hicieron, ca sué cónsul el año si- | poder del pueblo romano como otros, sino la grandeza guiente, de la ciudad de Roma 614, con órden que se y la majestad de su imperio cuando mas florecian sus le dió se encargase de la España ulterior y lo mas pres- armas y aun no reinaban del todo los vicios que al lin to que pudiese rompiese y quebrantase aquel concierlo los derribaron. Hiciéroule el dia siguiente las exequias que se hizo y

, solemne el parece llegado á razon și cosa probable lo que refiere entre los soldados se hicieron liestas y lorneos y se saA piano, que el dicho concierlo fué en Roma aproba- crisicaron muchas reses. Los matadores, idos á Roma, do por el Senado y pueblo romano.

dieron peticion en el Senado, en que pedian recon

pensa y remuneracion por tan señalado servicio. Fuéles CAPITULO V.

respondido que al Senado y pueblo romano nunca agraComo Viriato fue muerto.

daba que los soldados matasen á su caudillo; así los

traidores son aborrecidos por los mismos á quien sire Tuvo Quinto Pompeyo el gobierno de la España ci- ven, y muchas veces son castigados en lugar de las merterior por espacio de dos años; pero por el mal recau- cedes que pretendian. Sucedió á Viriato un hombre llado que halló, causado de la envidia de Metello, ni el mado Tantalo, menos aventajado que él en autoridad,

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Liecho sin pública y bastante autoridad. Por donde

no de los suyos que por el ap.rato y ceremonias, dado que

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esfuerzo y prudencia. Este capitan en breve se entregó cusaban el riesgo de la batalla; y todas las veces que al Cónsul con todos los suyos, y fué recebido en su gra- los romanos movian contra ellos sus estandartes, se cia y amistad. A estos y á los demás lusitanos quitaron retiraban y ponian en salvo por la noticia que tenian de las armas y dieron tierras á propósito, que, ocupados aquellos lugares, que era consejo muy acertado. Pomen la labranza y entretenidos con el trabajo y con la peyo, viendo que no hacia efecto contra los numantinos, pobreza, perdiesen la lozanía y la voluntad de alborolar- acordó de ponerse sobre la ciudad de Termancia, de se y no tuviesen fuerzas aunque quisiesen hacello. donde asimismo fué rechazado, no con menor afrenta

que antes y con algo mayor pérdida de gente. Porque CAPITULO VI.

con tres salidas que en un dia hicieron los de Terman

cia le forzaron á retirarse á ciertas barrancas, lugares Cómo revolvió la guerra de Numancia.

ásperos y fuertes, de donde muchos de los suyos se desEl año mismo que por alevosia de los suyos fué muer- peñaron; tan grande era el miedo que cobraron, que to el famoso capitan Viriato, que se contaba de la fun- toda la noche pasaron en vela sin dejar las arınas. El dia dacion de Roma 614, los numantinos se alborotaron de siguiente volvieron á la pelea, que fué muy dudosa , sin nuevo, yse encendió una nueva y mas cruel guerra que declarar la victoria por ninguna de las partes hasta antes con esta ocasion. Habia Metello con su esfuerzo tanto que sobrevino la noche, en que Pompeyo se fué á y buena maña sujetarlo los celtiberos al imperio romi- la ciudad de Monlia con resolucion de excusar otra bano; solos los numantinos y los termestinos, conforme talla, que fué señal de llevar lo peor , y que pretendia á las capitulaciones y confederacion que antes tenian rehacerse de fuerzas y hacer que con el tiempo su gente asentada , fueron declarados por amigos del pueblo ro- cobrase ánimo. Tenia la ciudad de Manlia guarnicion mano, que era lo misino que conservallos en su liber- de numantinos, y sin embargo se entregó á los romanos tad Entiéndese que los Termestinos estaban distantes por no poderse tener. Al presente hay un pueblo en de Numancia por espacio de nueve leguas, do al pre- aquella comarca, por nombre Mallen, por ventura asiento sente está una croita que se llama de Nuestra Señora de aquella ciudad. Apoderóse otrosí de los Termestide Tiermes. Quinto Pompeyo, por no estar ocioso y por nos que tornó á combatir, y no se hallaban con fuerzas parecer que hacia algo, pensaba cómo quitaria la liber- bastantes para defenderse, por quedar cansados y gastad á estas ciudades. Era menester buscar algun buen tados de los encuentros pasados. Restaban los numancolor. Pareció el mas á propósito achacarles que reci- tinos: antes que moviese Pompeyo contra ellos, deshizo bieran en su ciudad á los segedanos, los cuales, por á Tangino, capitan de salteadores, y le mató con toda cierla ayuda que enviaron á Viriato, incurrieron en mal su gente en aquella parte donde se tendian los Edetanos caso; que sué la causa, si otra no hobo, de temer el cas- y hoy está la ciudad de Zaragoza. Hecho esto, revolvió tigo, y por no lenerse por seguros en su ciudad, re- sobre Numancia, y porque el cerco iba á la larga, procogerse á los numantinos como amigos y comarcanos, curó sacar de madre al rio Duero para que no entrasen ca Segeda se cuenta entre los Belos, y hoy entre las bastimentos á los cercados. Fué forzado a desistir desta ciudades de Soria y Osma hay un pueblo llamado Se- empresa por causa que los numantinos, con una salida ges, rastro, como algunos piensan, de aquella ciudad. que hicieron, maltrataron a los soldados contrarios, y El delito de que acusaban á los numantinos no era á los que andaban en la obra. Demás desto , le degollacosa tan grave, que á todos es lícito usar de benignidad ron un tribuno de soldados con toda su gente, que iba y humanidad para con sus aliados; pero, sin embargo, en guarda de los que traian vituallas y de los forrajeros. enviaron sus embajadores á Pompeyo para desculparse, Espantado Pompeyo por estos daños, detuvo los soldaque despidió él con afrenta y ultraje. Los numantinos, dos dentro de sus estancias, sin dejallos salir en el tiemconocido el yerro pasado y el riesgo que corrian, acor- po mas áspero del año, que fué causa de que muchos daron de alzar la mano de la defensa de los segedanos pereciesen de enfermedad, por no estar acostumbrados y renunciar su amistad, todo á propósito de aplacar á á aquella destemplanza del aire. Otros morian á manos Jos romanos. Avisaron desto á Pompeyo, y con nueva de los numantinos, que con sus salidas y rebates contiembajada que le enviaron le suplicaron renovase el nuamente los trabajaban. Por esta causa fué forzado concierto que tenian hecho con Graco. Pompeyo dió Pompeyo á mudar de parecer, y dado que el invierno por respuesta que no habia que tratar de paz ni de con- estaba muy adelante, desistir del cerco y repartir sus federacion si primero no dejasen las armas. Con esto gentes por las ciudades comarcanas de su devocion. fué forzoso tornar á la guerra para con las armas defen- Corria ya el año de Roma de 615; en él el cónsul Marder las armas, que el enemigo junto con la libertad les co Pompilio Lenate fué señalado para el gobierno de pretendia quitar. Tocaron atambor, hicieron levas de aquella provincia en lugar de Pompeyo; pero mientras gente, con que juntaron ocho mil peones y dos mil ca- su venida se esperaba, al principio del verano se asenballos, pequeño número, pero grande en esfuerzo, y taron las paces con los numantinos. Procurólo Pomno muy desigual á la muchedumbre de los romanos. La

peyo, sea por miedo de que en Roma le achacasen de conducta desta gente se encomendó á un capitan muy haber sido con su mal gobierno causa de aquella guerexperimentado, por nombre Megara. No se descuido

ra, sea por no querer que con su trabajo y riesgo su Pompeyo en lo que á él tocaba; antes en breve adelantó

sucesor llevase el prez y la honra de acabarla. Los nusus reales y los asentó cerca de Numancia, en que le- mantinos otrosí, cansados de guerra tan larga y por nia treinta mil infantes y dos mil de á caballo. Dában- tener falta de mantenimien:os, á causa de haber dejado les en que entender los numantinos, y con correrías la labranza de los campos, dieron de buena gana oidos que hacian desde los collados y con ordinarios rebates á aquellos tralos. Conviniéronse en que las condiciones mataban y prendian á los que se desmandaban. Solo ex- de la paz, por ser desaventajadas para los romanos, se

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tratasen en secreto; tanto que el mismo Pompeyo por por premio el casamiento que deseaba. Niciéronlo asi; no firmallas se hizo malo. En lo público la escritura del y como hallasen los reales vacíos, á mas correr vuelven concierto rezaba que los numantinos eran condenados á la ciudad para dar aviso de lo que pasaba que los eneen treinta talentos; los mas inteligentes sospechabanmigos eran idos y que dejaban desamparados sus reiera ficcion inventada á propósito de conservar el crédito les. Los ciudadanos, alegres con esta nueva, siguieron y autoridad del imperio romano. Lo cierto es que, con la huella y rastro de los romanos, y antes de tener barla venida del cónsul Pompilio, se trató de aquella confe- readas sus estancias bastantemente, pusieron sitio á los deracion y de aquellas paces; Pompeyo negaba habellas que poco antes los tenian cercados; que fué un truequo hecho; los numantinos probaban lo contrario por tes- ý mudanza notables. El Cónsul, perdida la esperanza timonio de los principales del ejército romano. En fin de poder escapar, se inclinó á tratar de concierto, en los unos y los otros fueron por el nuevo Cónsul remiti- que los numantinos que laron con su antigua libertad, dos al Senado de Roma , donde por tener mas fuerza el y en él fueron llamados compañeros y amigos del pueantojo y la pasion que la justicia, entre diversos pare- blo romano : grande ultraje, y que despues de tantas ceres, prevaleció el que mandaba hacer de nuevo la injurias parecia escurecer la gloria romana, pues se guerra contra Numancia.

rendia al essuerzo de una ciudad. Ayudó para hacer es

la confederacion, mas necesaria que honesta, Tiberio CAPITULO VII.

Graco, que se hallaba entre los demás romanos, y por

la memoria que en España se tenia de Sempronio, su De la confederacion que el cónsul Mancino hizo con los numantinos.

padre, era bienquisto, y fué parte para inclinar á miEntre tanto que esto pasaba en Roma y con los nu- sericordia los ánimos de los numantinos. En Roma, luemantinos, el cónsul Pompilio acometió á hacer guerra á go que recibieron aviso de lo que pasaba y de asiento Jos lusones, gente que caia cerca de los numantinos; tan feo, citaron á Mancino para que compareciese á hapero fué en vano su acometimiento. Antes el año si- cer sus descargos, y en su lugar nombraron por geneguiente, que de la ciudad de Roma se contó 616, como ral de aquella guerra al otro cónsul, llamado Emilio le hobiesen alargado el tiempo de su gobierno, fué en Lépido, para que vengase aquella afrenta. Enviaron cierto encuentro que tuvo con los numantinos vencido asimismo los numantinos sus embajadores con las esy puesto en buida. En la España ulterior, para cuyo

crituras del concierto y con órden que si el Senado no gobierno señalaron el uno de los nuevos cónsules, por le aprobase, en tal caso pidiesen les fuese entregado el nombre Decio Bruto, los soldados viejos de Viriato,

á ejército, pues con color de paz y de confederacion eslos cuales dieron perdon y campos donde morasen, edi- capó de sus manos. Tralóse el negocio en el Senado, y ficaron y poblaron la ciudad de Valencia. Hay grande como quier que ni, por una parte, quisiesen pasar por duda sobre qué Valencia fué esta: quién dice que fué la concierto tan afrentoso, y por otra juzgasen que los nue que hoy se llama Valencia de Alcántara , por estar en la mantinos pedian razon, dieron traza que Mancino les comarca donde estos soldados andaban; quién entien- fuese entregado, con que les parecia quedaban libres de, y es lo que parece mas probable, que sea la que hoy del escrúpulo que tenian en quebrantar lo asentado. A se llama Valencia de Miño, puesta sobre la antigua Lu- Tiberio Graco, magüer que fué el que intervino en sitania en frente de la ciudad de Tuy, y no falta quien aquella confederacion y la concluyó, absolvieron porque piense que sea Valencia la del Cid , ciudad poderosa en lo hizo mandado. El vulgo, como de or linario, se ingente y en armas. Pero hace contra esto que está asen- clina á pensar y creer la peor parle, decia que esto se tada en la España citerior, provincia que era de go- hizo por respeto de Scipion, su cuñado, que, como ya bierno diferente. Dejarlas estas opiniones, lo que hace se dijo , casó con Cornelia , hermana de los Gracos. mas á nuestro propósito es que el año siguiente, de la fundacion de Roma 617, á Bruto alargaron el tiempo

CAPITULO VIII. del gobierno de la España ulterior, y para lo de la cite

Cómo Cayo Mancino fué entregado á los numantinos. rior señalaron el uno de los nuevos cónsules, por nombre Cayo Hostilio Mancino. Este luego que llegó, asen- Esto era lo que pasaba en Roma. En España el cóntado su campo cerca de Numancia, fué diversas veces sul Marco Lépido, antes de tener aviso de lo que el vencido en batalla; y de tal manera se desanimó con es- Senado determinaba , acometió á los Vaccos, que era tas desgracias, que, avisado como los vaceos, que caian gran parte de lo que hoy es Castilla la Vieja , con achaen Castilla la Vieja , y los cántabros venian en ayuda de que que en la guerra pasada enviaron socorro á los nulos numantinos, no se atrevió ni á atajarles el paso ni mantinos y los ayudaron con vituallas. Corrió sus muy á esperar que llegasen; antes de noche á sordas se reti- fértiles campos; y despues que lo puso todo á fuego yí ró y apartó á otros lugares que estaban sosegados. En sangre, probó tambien de apoderarse de la ciudad de qué parte de España no se dice, solo señalan que fué Palencia, sin embargo que de Roma le tenian avisado donde los años pasados Fulvio Nobilior tuvo sus aloja- no biciese guerra á los españoles, hombres que eran femientos. En la ciudad de Numancia no se supo esta roces y denodados, y de enojarlos muchas vecesresultara partida de los enemigos hasta pasados dos dias, por es- daño. La afrenta y malúrilen de Mancino tenia puesto al tar los ciudadanos ocupados en fiestas y regocijos sin Senado en cuidado, y á los españoles daba ánimo para cuidado alguno de la guerra. La manera como se supo que no dudasen ponerse en defensa contra cualquiera fué que dos mancebos pretendian casar con una donce- que les pretendiese agraviar. Fue así que, por el eslla: para excusar debates acordaron que saliesen á los fuerzo de los palentinos como los romanos fuesen malreales de los enemigos, y el que primero de los dos tra- tratados y asimismo tuviesen falta de vituallas, jese la mano derecha de alguno dellos, ese alcanzase noche á sordas, sin dar la señal acostumbrada para a

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Estas cosas,

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zar el bagaje, se partieron con tanto temor suyo y tan aquel tiempo ninguna ventaja reconocian á los romagrande osadía de los palentinos, que luego el dia si- nos en esfuerzo y atrevimiento. No peleaban como de guiente, sabida la partida, salieron en pos dellos, y los antes de tropel y derramados, sino por el largo uso que picaron y dieron carga, de suerte que degollaron no tenian de las armas, á imitacion de la disciplina romamenos de seis mil romanos; de lo cual, luego que en na , formaban sus escuadrones, ponian sus huestes en Roma se supo, recibió tan grande enojo el Senado, que ordenanza, seguian sus banderas y obedecian á sus cacitaron á Lépido á Roma, donde, vestido como parti- pitanes. Con esto tenian reducida la manera grosera de cular, fué acusado en juicio y condenado de haberse go- que antes usaban á preceptos y arte , con que siempre bernado mal. Estos daños y afrentas en parte se recom- en las guerras y con prudencia se gobernasen. pensaban en la España ulterior por el esfuerzo y prudencia de Decio Bruto, que sosegó las alteraciones de

CAPITULO IX. los Gallegos y Lusitanos, y forzó á que se rindiesen los

Cómo Scipion, hecho cónsul , vino á España.' Labricanos, pueblos que por aquellas partes se alborotaban muy de ordinario. Púsoles por condicion que le

luego que se supieron en Roma, pusieentregasen los fugitivos, y ellos, dejadas las armas, se ron en grande cuidado al Senado y pueblo romano, viniesen para él; lo cual como ellos cumpliesen, rodea- mo era razon. Acudieron al postrer remedio, que fué dos del ejército, los reprehendió con palabras tan gra- sacar por cónsul á Publio Scipion, el cual por haber desves, que tuvieron por cierto los queria matar; pero élse truido á Cartago tenia ya sobrenombre de Africano, con contentó con penarlos en dinero, quitarles las armas resolucion de envialle á España. Para hacer esto disy demás municiones que tanto daño á ellos mismos pensaron con él en una ley que mandaba á ninguno acarreaban. Por estas cosas Decio Bruto ganó sobre- antes de los diez años se diese segunda vez consulado. nombre de Galaico ó Gallego. Esto sucedió en el con- Sucedió esto el año que se contó 620 de la fundacion de sulado de Mancino y Lépido. El año siguiente 618 Roma, en que, como creemos, prorogaron de nuevo alargaron á Bruto el tiempo de su cargo, y al nuevo á Decio Bruto y le alargaron el tiempo del gobierno cónsul Publo Furio Filon se le dió cuidado de entregar que tenia sobre la España ulterior. Siguieron a Sciá Mancino á los numantinos, y se le encomendó el pion en aquella jornada cuatro mil mancebos de la gobierno de la España citerior. Y porque Q. Metello nobleza romana y de los que por diversos reyes habian y Q. Pompeyo, como personas las mas principales sido enviados para entretenerse en la ciudad de Roma; en riquezas y autoridad, pretendian impedir que Fu- y si no les fuera vedado por decreto del Senado, lo rio no fuese á esta empresa , de donde tanta gloria y mismo liicieran todos los demás. Tan grande era el deganancia se esperaba, él con una maravillosa osadía, seo que en todos se via de tenelle por su capitan y como cónsul que era, les mandó que le siguiesen y aprender dél el ejercicio de las armas, que á porfía dafuesen con él á España por legados ó tenientes suyos. ban sus nombres y con grande voluntad se alistaban, Luego que llegó, puestos sus reales cerca de Numan- Destos mozos ordenó Scipion un escuadron , que llamó cia, hizo que Mancino, desnudo el cuerpo y atadas Filonida, que era nombre de benevolencia y amistad, alrás las manos, como se acostumbraba cuando entre- atadura muy fuerte y ayuda entre los soldados para gaban algun capitan romano á los contrarios, fuese acometer y salir con cualquier grande empresa. El puesto muy de mañana á las puertas de Numancia; pero ejército de España, por estar falta de gobierno, se hacomo quier que ni los enemigos le quisiesen y los ami- llaba flaco, sin nervios y sin vigor, efecto propio del gos le desamparasen, pasado todo el dia y venida la ocio y de la lujuria. Para remediar este daño, dejó Scinoche, guardadas las ceremonias que en tal caso se pion en Italia á Marco Buleon, su legado, que guiase requerian, fué vuelto á los reales. Con esto daban á la gente que de socorro llevaba, y él, lo mas presto entender los romanos que cumpliancon lo que debian. que se pudo aprestar, partió para España, yen ella, con A los numantinos no parecia bastante satisfaccion de la rigor, cuidado y diligencia en breve redujo el ejército fe que quebrantaban entregar el capitan y guardar el á mejores términos; porque, lo primero, despidió dos ejército, que libraron de ser degollado debajo de pleite- mil rameras que halló en el campo; asimismo despidió sía. Y es cosa averiguada que los romanos en este ne- de regatones, mercaderes y mochilleros otro no menor gocio miraron mas por su provecho que por las leyes de número ni menos dado á torpezas y deleites. Por esta la honestidad y de la razon. Qué otra cosa Furio hicie- manera, limpiado el ejército de aquel vergonzoso se en España, no se sabe, sino que el año adelante, muladar, los soldados volvieron en sí y cobraron nuevo que se contó 619 de la fundacion de Roma, á Bruto aliento, y los que antes eran tenidos en poco, comenalargaron otra vez el tiempo de su gobierno por otro zaron á poner á sus enemigos espanto. Demás desto, año, que fué el tercero, y el cónsul Quinto Calpurnio ordenó que cada soldado llevase sobre sus hombros Pison, por el cargo que le dieron de la España citerior, trigo para treinta dias, y cada siete, estacas para las peleó con los numantinos mal, ca perdió en la pelea trincheas, con que cercaban y barreaban los reales, que parte de su ejército, y los demás se vieron en grandes de propósito hacia mudar y fortificar a menudo, para apreturas. Era el miedo que los romanos cobraran tan que desta manera los soldados con el trabajo tornasen á grande, que con sola la vista de los españoles se espan- cobrar las fuerzas que les habia quitado el regalo. Lo taban: no de otra guisa que los ciervos cuando ven los que hizo mas al caso para reprimir los vicios é insolenperros ó los cazadores , movidos de una fuerza secreta, cias de los soldados fué el ejemplo del general, por ser luego se ponian en huida. Muchos entendian que la cau- cosa cierta que todos aborrecen ser mandados, y que sa de aquel espanto era el gran tuerto que les hacian y el ejemplo del superior hace que se obedezca sin dilila fe quebrantada; mas a la verdau lus españoles en culiad. Era Scipion el primero al trabajo, y el poslrero

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á retirarse dél. Ayudó otrosí para renovar la disciplina la hijo suyo por nombre Manastabal. Envióle el rey Midiligencia de Cayo Mario, aquel que desta escuela y cipsa , su tio, con diez elefantes y un grueso escuadron destos principios se hizo con el tiempo y salió uno de de caballos y de peones, con deseo que tenia de ayudar los mas famosos capitanes del mundo. Pasada en estas á los romanos, y juntamente con deseño de poner á cosas gran parte del año y llegado el estío, movió Sci- peligro aquel mozo brioso, por entender el que corrian pion con todas sus gentes la vuelta de Numancia. Nose sus hijos si la vida le duraba; consejo sagaz y prudente atrevió por entonces de ponerse al riesgo de una bata- que no tuvo efecto, antes Jugurta, ganada mucha lla, porque todavía sus soldados estaban medrosos por honra en aquella guerra, luego que se concluyó,

dió la memoria que tenian fresca de las cosas pasadas. vuelta á Africa con mayor crédito y pujanza que antes, Contentose con correr los campos enemigos por muchas partes y hacer en ellos todo mal y daño. Desde

CAPITULO X. allí pasó haciendo asimismo correrias hasta los Vaceos,

Cómo Numancia fué destruida. enojado principalmente contra los palentinos por la rota con que maltrataron y el daño que hicieron al cónsul Lé- El año luego adelante, que se contó de la fundacion pido. Alli Scipion se vió puesto casi en necesidad de venir de Roma 621, siendo cónsules Publio Mucio Scévola y a batalla por la temeridad de Rutilio Rufo, el cual, con Lucio Calpurnio Pison, á Scipion alargaron el tiempo intento de reprimirá los palentinos, que por todas partes del gobierno y del mando que en España tenia , traza se mostraban y con ordinarios rebates daban pesadumbre, con que Numancia fué de todo punto asolada , ca pasasalió contra ellos, y con poco recato se adelantó tanto

, do el invierno y con varias escaramuzas quitado ya el que se iba á meter en una einboscada que los enemigos miedo que los soldados tenian cobrado, con intencion le tenian puesta; cuando Scipion, advertido el peligro de apretar el cerco de Numancia, de unos reales hizo desde un alto donde estaba , mandó que las demás gen- dos, dividida la gente en dos partes. El regimiento de les se adelantasen y que la caballería cercase por todas los unos encomendó á Q. Fabio Máximo, su hermaparles el lugar donde la celada estaba, y escaramu- no; los otros tomó él á su cargo, dado que algunos zando con el enemigo, diese lugar á los soldados que dicen que dividió los reales en cuatro partes, y aun no se metian en el peligro para que se pusiesen en salvo. concuerdan todos en el número de la gente que tenia. En este camino y entrada que Scipion hizo vió por sus | Quién dice que eran sesenta mil liombres , quién que ojos la ciudad de Caucia, destruida por engaño de cuarenta , como no es maravilla que en semejante cuenLucullo; y movido con aquella vista á compusion, á ta se halle entre los autores varicdad. Los numantinos, voz de pregonero prometió franqueza de tributos y al- orgullosos por tantas victorias como antes ganaran, cabalas a todos los que quisiesen reedificarla y hacer en aunque eran mucho menos en número, porque los que ella su asiento y su morada. Esto fué lo que sucedió mas ponen dicen que eran ocho mil combatientes, y aquel verano, que estaba ya bien adelante; y casi co- otros deste número quitan la milad, sacadas sus genmenzaba el invierno, cuando vuelto el ejército á Nu- tes suera de la ciudad y ordenadas sus laces, no dudamancia, cerca de aquella ciudad se asentaron los rea- ron de presentar la batalla al enemigo, resueltos de les de los romanos. Dende no dejaron en todo el in- vencer ó perecer antes que sufrir las incomodidades de vierno de salir diferentes cuadrillas á robar y talar los un cerco tan largo. Scipion tenia propósito de excusar campos que por allí caian. Entre estos un escuadron, por cuanto pudiese el trance de la batalla, como prudende cierto peligro en que se hallaba de perecer, fué li- te capitan, y que consideraba que el oficio del buen brado por la buena maña y vigilancia de Scipion en caudillo no menos es vencer y concluir la guerra con esta manera. Estaba allí cerca una aldea rodeada en astucia y sufrimiento que con atrevimiento y fuerzas. gran parte de ciertos pantanos, que sospechan sea la Ni le parecia conveniente contra poner sus ciudadanos que se llama al presente Henar por estar junto á una la- y soldados á aquella ralea de hombres desesperados. guna. Cerca de aquel lugar se alzaban unos peñascos á Con este intento determinó cercar la ciudadcon reparos propósito de armar allí alguna celada. Escondióse alli y palizadas para reprimir el alrevimiento y acometicierto número de numantinos, y sin falta maltralaran mientos de los cercados. Demás desto, mandó á las ciuy degollaran los soldados romanos, que, derramados dades confederadas enviasen nuevos socorros de gente, jocupados en robar, andaban por aquella parte, si municiones y vituallas para la guerra. Hizose un soso Scipion desde sus reales, conocido el peligro, no diera al rededor de la ciudad, y levantóse un valladar de nueva luego señal de recogerse, para que los soldados, dejado manera, que tenia diez piés en alto y cinco en ancho, el robar, acudiesen á sus banderas. Y para mayor segu- armado con vigas y lleno de tierra , con sus torres, troridad, tras mil caballos que envió delante , él mismo se neras y saetias á ciertos trechos, de suerte que repreapresuró para cargar sobre los contrarios con lo demás sentaba semejanza de una muralla continuada. Sulamendel ejército. Los numantinos, entre tanto que con igua- te por el rio Duero se podia entrar en la ciudad y salir; les fuerzas y número se peleaba., se resistieron y hicie- pero tambien esta comodidad quitaban álos cercados las ron reparar á un gran número de los contrarios; pero companias de soldados y los ranchos que en la una ribera luego que vieron acercarse los estandartes de las le- y en la otra tenian puestos de guarda. Para remedio giones, se pusieron en huida con grande maravilla de desto los buzanos, zabulléndose en el agua, debajo los romanos, porque de largo tiempo no habian visto della sin ser sentidos paşaban, cuando era necesario, las espaldas de los numantinos. Estas cosas acontecie- de la una parte á la otra. Otros con barcas, por la ligeron en el consulado de Scipion en el tiempo que Jugur- reza de los remeros ó por la fuerza del viento que daba ta desde Africa vino á juntarse con los romanos, nieto por popa , escapaban de ser heridos con lo que los solque era de Masinisa , nacido fuera de matrimonio de un dados les tiraban; y por esta manera se podia meler al

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