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embajadores, al rey de Aragon para que fuese ó enviase lla y en el valor de sus soldados, se aprestasen á la baá tomar la posesion de aquel estado y provincia, como talla, la cual les presentaria luego que se apoderase de finalmente lo hizo.

Almoida, y para combatillos les saldria al encuentro

espacio de dos jornadas, confiado en Dios, que volveria CAPITULO V.

por la justicia y por su causa. Deseaban los ingleses veDe la guerra de Portugal.

nir á las manos como gente briosa y denodada; entre

teníalos empero la falta de caballos, que ni los traian en Una nueva tempestad y muy brava se armó en España la armada ni los podian tan en breve juntar en Portuentre Portugal y Castilla, que puso las cosas en asaz gal. La respuesta fué prender al rey de armas contra grande aprieto, y al rey don Juan en condicion de per- toda razon y derecho. Cerraba en esta sazon el invierder el reino. Ligáronse los portugueses y ingleses; jun- no, tiempo poco á propósito para estar en campaña. Retaron contra Castilla sus fuerzas y armas. Pensaban tiróse sin hacer otro efecto el rey de Castilla, resuelto aprovecharse de aquel Rey por su edad, que no era mu- de volver a la guerra con mas gente y mayor aparato cha, y no faltaban descontentos, reliquias y remanen- luego que el tiempo diese lugar y abriese la primavera tes de las revueltas pasadas. Los ingleses pretendian del año de 1382. Tornó el conde de Gijon, mozo liviaderecho y accion á la corona por estar casado el duque no, á alborotarse; retiróse á Berganza para estar mas de Alencastre con la hija mayor del rey don Pedro; el seguro y con mas libertad; desamparáronle los suyos de Portugal llevaba mal que le hobiesen ganado por la que llevó consigo. Esto y la diligencia de don Alonso mano y cortado las pretensiones que tenia á aquel reino de Aragon, conde de Denia y marqués de Villena, que de Castilla, á su parecer no mal fundadas, además que se puso de por medio, fueron parte para que se redujesc al rey don Juan tenia por descomulgado por sujetarse, á obediencia, y el Rey, su hermano, segunda vez le percomo seguia, al papa Clemente, ea en Portugal no reco- donase. Al tercero por este servicio y por otros nombró nocian sino á Urbano. Aprovechóse de esta ocasion don por su condestable, cosa nueva para Castilla, entre las Alonso, conde de Gijon, para alborotarse conforme a otras naciones y reinos muy usada; crió otrosi dos masu condicion y alborotar el reino. Su hermano el rey riscales, que eran como los legados antiguos y los modon Juan, porque de pequeños principios , si con tiem- dernos maestres de campo, sujetos al Condestable; espo no se alajan, suelen resultar muy graves daños, acu- los fueron Fernan Alvarez de Toledo y Pero Ruiz Sardió a la hora á Oviedo, cabeza de las Astúrias, para so- miento. Pretendia el Rey, como prudente, con estas segar aquel mozo mal aconsejado. Junto con esto man- honras animar á los suyos y juntamente hermosear la dó hacer gente por tierra, y armar por el mar para por república y autorizalla con cargos semejantes y preemientrambas partes dar guerra á Portugal y desbaratar nencias. Pasóse en esto el invierno; la masa de la gente sus intentos, por lo menos ganar reputacion. Los bulli- se hizo segunda vez en Simancas. La fertilidad de la cios del Conde fácilmente se apaciguaron, y él se alla- tierra y su abundancia era á propósito para sustentar nó á obedecer; si de corazon, si con doblez, por lo de el ejército y proveerse de vituallas; luego que todo esadelante se entenderá. Hacíase la masa de la gente en tuvo en órden, el Rey con toda priesa se enderezó la Simancas. Acudió el Rey desde que supo que estaba vuelta de Badajoz por tener aviso que los enemigos todo á punto, marchó con su campo la vuelta de Portu- pretendian romper por aquella parte y que eran llegagal, púsose sobre Almoida , villa que está á la raya, no dos á Yelves, distante de aquella ciudad tres leguas solejos de Badajoz. El sitio y las murallas eran fuertes, y lamente. Traia el rey de Portugal tres mil caballos y los de dentro se defendian con valor , que fué causa de buen número de infantes. Los ingleses otrosí eran tres ir el cerco muy á la larga. Por otra parte, diez y seis ga- mil de á caballo y otros tantos flecheros. En el campo leras de Castilla se encontraron con veinte y tres de de Castilla los hombres de armas llegaban á cinco mil y Portugal. Dióse la batalla naval, que fue muy memora- quinientos caballos ligeros; el número de la gente de á ble. Vencieron los castellanos; tomaron las veinte ga- pié era muy mayor, todos muy diestros, ejercitados en Jeras contrarias y en ellas gran número de portugueses las guerras pasadas, acostumbrados á vencer, y sobre con el mismo general don Alfonso Tellez, conde de Bar- todo con gran talante de venir á las manos y á las puñacelos. Fuera esta victoria asaz importante por quedar das y con las armas humillar el orgullo de los contralos de Castilla señores de la mar y los enemigos ame- rios, que emprendian mayores cosas que sus fuerzas aldrentados, si el general castellano, que era el almiran- canzaban. Todavía el rey de Castilla, por ser manso de te Fernan Sanchez de Tovar, la ejecutara á fuer de buen condicion y por no aventurar lo que tenia ganado en guerrero; pero él, contento con lo hecho, dió la vuel- el trance de una batalla, acordó de requerir á los eneta á Sevilla, con que los portugueses tuvieron lugar de migos de paz. Para ello envió á don Alvaro de Castro rehacerse, y la armada inglesa tiempo de aportar á para avisar seria mas expediente tomar algun asiento en Lisboa, que fué el daño doblado. Todavía el rey don aquellas diferencias que poner á riesgo la sangre y la Juan, animado con tan buen principio y confiado que vida de sus buenos soldados; que la victoria seria de serian semejables los remates, acordó emplazar la bata- poco provecho para el que venciose, y al vencido acarla á los contrarios. Escribióles con un rey de armas un rearia mucho daño; finalmente, que las prendas de cartel desta sustancia: que sabia era venido á Portugal amistad y parentesco eran tales, que debian antes del Emundo, conde de Cantabrigia, en lugar de su herma- | rompimiento atajar los males que ainenazaban y acorno el duque de Alencastre, acompañado de gente luci- darse cuáles y cuán tristes podrian ser los remates si da y brava; que și confiaban en la justicia de su quere- una vez se ensangrentaban. Por esto juzgaba, y era así, que a cualquiera de las dos partes vendria mas á cuento ciudad de Yelves , en que poco antes se dió asiento en componer aquel debate por bien que por las armas. la paz. Esto pasaba en España al remate del año. En el Los ingleses daban de buena gana oidas á estas pláticas mismo tiempo en el Atica tenian sus rencuentros de arpor estar pesantes de haber emprendido aquella guerra mas los navarros y aragoneses sobre el principado de tan dificultosa y tan lejos de su tierra, si bien demás del Atenas y de Neopatria. Filipe Dalmao, vizconde de Roreino de Castilla que pretendian les ofrecian el de Por caberti, general de la armada aragonesa , allanó aquel tugal en dote de la infanta doña Beatriz, que pospues estado al Rey, ca mató y echó fuera de aquellas tierras tos los demás conciertos, daba su padre intencion de toda la gente de guarnicion de los navarros y dejó en casalla con Duarte, hijo de Emundo, conde de Canta ella con suficiente presidio á Roman de Villanueva que brigia. Tratose pues de concierto, en que intervinieron quedó por gobernador, con que él pudo dar la vuelta. personas principales de las dos naciones, por cuya in | En Sicilia andaban tambien las cosas alteradas, porque dustria se conformaron en las capitulaciones siguientes: Artal de Alagon, conde de Mistreta, por la mucha auque doña Beatriz de nuevo desposase con el infante don toridad y poder que en aquella isla alcanzaba , queria á Fernando, hijo menor del rey de Castilla; pretendian su voluntad casar á la Reina y poner de su mano á quien por este camino que el reino de Portugal no se juntase él quisiese en el reino. A este fin llamó de Lombardia á con Castilla, como fuera necesario si casara con el hijo Juan Galeazo, que aun no era duque de Milan; pero él mayor; que los prisioneros y las galeras que se tomaron no pudo hacer este viaje ni acudir con presteza, porque en la batalla naval se volviesen al de Portugal; demás las galeras de Aragon los años pasados en el puerto de desto, que el rey de Castilla proreyese de armada y de Pisa le habian tomado su armada. Los señores de Siciflota en que los ingleses se volviesen á su tierra. Pu lia llevaban muy mal que don Artal quisiese mandar dieran parecer pesadas estas capitulaciones al rey de tanto, y que solo él pudiese mas que todos los demás Castilla, que se hallaba muy poderoso y pujante; mas juntos. Don Guillen Ramon de Moncada, comunicado ordinariamente es acertado prevenir los sucesos de la su intento con el rey de Aragon, de secreto entró en guerra, que pudierany ser muy perjudiciales para Espa Catania , y apoderándose de la Reina , la llevó á Augusña, y no hay alguno tan amigo de pelear que no huelgue ta , que era una de las fuerzas de su estado, fuerte por mas de alcanzar lo que pretende con paz que por medio su sitio , que está sobre la mar, por sus murallas y por de las armas. Por todo esto el de Castilla se inclinó á la la grande guarnicion que en ella puso de catalanes que paz y aceptar aquellos partidos, y aun entregó al de el Rey le envió con el capitan Roger de Moncada. Don Portugal en rehenes personas muy principales para se Artal, visto que con esto le burlaban sus trazas, acuguridad que se cumpliria enteramente lo concertado; dió con furor y rabia. Púsose sobre Augusta y combacon que por entonces se impidió la batalla y juntamen tiala por tierra y por mar. Avino muy á propósito que te se dió fin á aquella guerra, que amenazaba grandes Dalmao, á la vuelta de Grecia , aportó á Sicilia. Supo lo males.

que pasaba , y con su armada forzó al enemigo á alzar CAPITULO VI.

el cerco; con tanto puso á la Reina en sus galeras, tocó

á Cerdeña, y finalmente llegó con ella á salvamento á De la muerte del rey de Portugal.

las riberas de España. La Reina casó adelante en AraEl contento que resultó destas paces se destempló gon, con que á cabo de años los reinos de Sicilia y Aramuy en breve por causa de algunas muertes que se si gon se volvieron á juntar con nudo muy mas fuerte y guieron de grandes personajes; tal es nuestra fragili mas duradero que antes. Don Carlos, hijo mayor del dad. El rey don Juan se fué al reino de Toledo, y estaba rey de Navarra, lodavía le tenian arrestado en Francia. enfermo en Madrid, cuando murió en Cuellar, villa de Intercedió el rey de Castilla para que el Francés le puCastilla la Vieja, su mujer la reina doña Leonor de par siese en libertad, el cual otorgó con ruegos tan justos; to de una hija , que vivió pocos dias. El sentimiento y con esto aquel Príncipe junto con el deudo, ca eran cullanto del Rey y de todo el reino fue extraordinario ñados, quedó tan obligado y reconocido, que por toda por ser ella un espejo de castidad y santidad; sepulta- la vida con muy buen talante acudió a las cosas de Casron su cuerpo en Toledo en la capilla de los Reyes. Esta tilla. Llegó á Pamplona por principio del año que se muerte dió ocasion al rey de Portugal de tomar nuevo conto de Cristo 1383. Regocijaron su veuida todos los acuerdo y alterar el primer capítulo de los conciertos de aquel reino como era razon. El Rey, su padre, eso pasados. El rey de Castilla, aunque tenia dos hijos, que mismo con la edad se mostraba mas cuerdo y emendaba daba viudo y en la flor de su edad. Envióle embajadores con buenas obras las culpas de la vida pasada. En Pampara ofrecerle por mujer á doña Beatriz, su hija. Pa | plona y en otros lugares quedan memorias desta murecióle que con este vínculo se daria mejor asiento á la danza de vida, con que procuraba aplacar á Dios, y nueva amistad y á la sucesion del reino de Portugal; acerca de los hombres borrar la infamia y mala voz que que era cosa larga esperar que el infante don Fernando corria de sus cosas por todas partes. Cargábanle por fuese de edad para casarse, y que en el entre tanto po lo menos que trató de dar yerbas al rey de Francia, su dian intervenir cosas que impidiesen el casamiento y cuñado, á los duques de Borgoña y de Berri y al condesbaratasen todas las trazas, concertáronse pues muy de de Fox; si con verdad ó levantado, lo que mas creo, fácilmente. Entre las demás capitulaciones fué una que no se puede averiguar; lo cierto es que aquellos rumopor muerte del rey don Fernando gobernase á Portu res le hicieron grandemente y en todas partes odioso. gal la Reina viuda hasta tanto que la Infanta tuviese Las bodas del rey de Castilla con la infanta de Portuhijo de edad competente. Señalóse para las bodas lal gal se celebraron en el lugar scñalado; el concurso de las dos naciones faé grande, las fiestas yregocijos al tan- | bien que con poco concierto pretendían que de su nato, si bien el rey de Portugal no se pudo ballar por causa cion fuese alguno nombrado por rey; los hombres, las de estar á la sazon doliente. El conde de Gijon don mujeres, los niños en secreto y en públicos corrillos de Alonso, conforme á sus mañas, volvia á revolver la fe- ninguna otra cosa trataban. Los señores tuvieron junta ria en las Astúrias, mozo mal inclinado y bullicioso. en Lisboa sin se acabar de resolver en un negocio tan Envió el Rey alguna gente que allanasen aquellos al- grave. El miedo hacia por el rey don Juan de Castilla, borolos , y él dió la vuelta para Segovia á tener Cortes el antojo los volvia contra él; dos malos consejeros y á sus vasallos. Los bullicios de las Astúrias fácilmente perjudiciales. Algunos principales de secreto por carse sosegaron, y el Conde se redujo al deber. En las Cor- tas le convidaban con la posesion de aquel reino con intes ninguna cosa se estableció, que se sepa , de mayor lento de granjear la gracia del nuevo Príncipe mas que momento, salvo que á imitacion de los valencianos, que por deseo del pro comun. Entre estos fué uno don Juan, en esto ganaron por la mano á los demás pueblos de Es- el maestro de Avis, de suso nombrado, todo con artipaña, se hizo una ley en que se ordenó trocasen la ma- ficio y maña por no tener aun granjeadas para sí las nera de contar los años que antes usaban por las eras voluntades del pueblo. Las trazas de los que andaban de César en los años del nacimiento de Cristo, como de mala y los deseños que con la presteza se debieran hasta lioy se guarda. Celebrábanse estas Cortes cuando cortar, con la tardanza se hicieron fuertes y prevalecieen Lisboa falleció el rey don Fernando de Portugal de ron. Gastábase el tiempo en Castilla en consultas y deuna larga dolencia que al fin le acabó en 20 de octu- bates; asi se les salió la buena ocasion de entre las mabre. Vivió cuarenta y tres años, diez meses y diez y nos para nunca mas volver. Los pareceres eran diferenocho dias; reino diez y seis años, nueve meses y diez tes, como suele acontecer ; unos sentian que se debia dias. Púdose contar entre los buenos príncipes por su esperar hasta tanto que por comun acuerdo de los princondicion muy suave, su mansedumbre y elocuencia, cipales y del pueblo el Rey fuese llamado á recebir la si no se ponen los ojos en la infamia de su casa. En el corona. Alegaban que al no se podia hacer á pena de ser gobierno se señaló mas que en las armas por la larga perjuros, pues en los asientos próximos de la paz jurapaz de que gozó en su reinado. Su cuerpo enterraron ron que dejarian la gobernacion del reino á la Reina en Santaren en el monasterio de los franciscos juoto al viuda basta tanto que dona Beatriz tuviese algun hijo sepulcro de su madre la reina doña Costanza. Cerdeña en edad que pudiese gobernar á Portugal. Los de mas no acababa de sosegar. Hugo Arborea, hijo de Maria- sano consejo y mas avisados decian que en tanta alterano, llevaba adelante las pretensiones de su padre, y cion del reino las armas eran las que habian de allanar, continuaba en la codicia y trazas de hacerse rey, mal que de voluntad no harian cortesía los portugueses. incurable. Era de condicion intratable y fiera; por esto Tomóse un acuerdo medio que fué de ningun momensu misma gente se hermanó contra él, y le dieron muer- to, antes perjudicial, de ir ni bien de paz ni bien de te, ejecutando en él los tormentos y crueldades de que guerra , esto es , que fuese el Rey delante de paz, y tras él mismo contra otros usara ; que fué justo juicio de del fuese el ejército para allanar los rebeldes y mal inDios. Con su muerte se pensó tendrian fin aquellas re- tencionados. El obispo de la Guardia, que es en la raya vueltas; por esto Brancaleon Doria, que en las guerras de Portugal, estaba en servicio de la Reina. Diósele el pasadassirviera muy bien al Rey, acudió á Aragon para Rey, su padre, para que con él comunicase todos sus dar traza á sosegar la isla. Echáronle empero mano á secretos. Este Prelado se ofreció de dar llana al Rey su causa que su mujer Leonor Arborea , dueña de pecho ciudad. Antes de acometer esta jornada era necesario varonil, pretendia con las armas vengar la muerte de atajar en Castilla los siniestros intentos de algunos. A su hermano y recobrar el estado de su padre; sujetaba don Juan, hermano legítimo del Rey difunto de Portuotrosí por toda aquella isla fortalezas y plazas, ya por gal, que se habia pasado á Castilla por miedo de la Reifuerza; ya de voluntad. Llevaron á su marido Branca- na, como está dicho, puso el Rey en el alcázar de Toleon con la guarda necesaria para sosegar á su mujer y ledo como en prision, no por otro crímen, sino porque hacella que viniese en lo que era razon. No pudo alcan- su nobleza y derecho, que podia pretender a aquel reino, zar cosa alguna della , si bien usó de toda la diligencia hacian que dél se recalasen. Al conde de Gijon le puque pudo ; así él estuvo mucho tiempo arrestado en la sieron en prisiones en el castillo de Montalvan, no léciudad de Caller sin poder salir della; y el partido de jos de Toledo, porque despues de perdonado tantas veAragon iba de caida por estar el Rey embarazado con ces, se carteaba con los porlugueses y trataba de rebeotros cuidados que mas le aquejaban y no acudir con Jarsc; confiscáronle otrosi todos sus bienes y estado. presteza a las necesidades de aquella guerra como fuera Encomendóse su guarda á don Pedro Tenorio, arzoconveniente.

bispo de Toledo, por cuyo órden estuvo mucho tiempo CAPITULO VII.

preso en el castillo de Almonacir, tres leguas de Tole

do. Asentadas todas estas cosas, el Rey y la Reina se Que el rey de Castilla entró en Portugal.

fueron á Plasencia, y de allí con priesa pasaron á PorCon la muerte del rey don Fernando de Portugal se tugal. Los sacerdotes de la Guardia, como lo prometió recrecieron nuevas y muy sangrientas guerras entre el Obispo, los salieron á recebir con cruces y capas de Portugal y Castilla. La gente plebeya y aun la princi- iglesia, en altas voces dándoles el parabien del nuevo pal por el odio que á Castilla tenia, como suele aconte-reino y rogando á Dios le gozasen por largos años. El cer entre reinos comarcanos, no podia llevar que rey alcaille de la fortaleza hizo resistencia por no estar deextraño los mândase. El deseo de libertad los encendia, terminado en lo que debia hacer hasta ver el suceso de aquellas alteraciones y qué partido tomarian los demás. de mala sonada que grande , y principio del cual el pueAntes de la venida del Rey, Lisboa le juró por rey á blo pronosticaba que la empresa seria desgraciada , y persuasion de don Enrique Manuel, conde de Sintra, tio que la Virgen tomaria emienda de los que despojaban su que era del rey don Fernando difunto. Vino tambien en templo, de aquel desacato y osadía. Don Carlos , inello doña Leonor, la reina viuda , por entender que para fante de Navarra , por no faltar al deudo y amistad que reprimir las voluntades y intentos, así de los grandes tenia con el rey de Castilla y no mostrarse ingrato á como del pueblo, era menester mayor fuerza que la su- los beneficios que dél tenia recebidos, se aprestaba para ya. Deste principio comenzó el pueblo á alterarse y di- acudille con buen golpe de su gente. El de Aragon por vidirse en bandos, de que resultaron muertes de mu- su edad y aquejalle otros cuidados y guerras, á que le chos. El primero que mataron fué el conde de Andeiro, convenia acudir, acordó estarse á la mira, en especial á quien en el mismo palacio real dió de puñaladas el que comunmente los principes llevan mal que ninguno maestre de Avis. La demasiada cabida que con la Reina de sus vecinos se acreciente mucho, antes pretenden tenia , de que muchos sentian mal, le empeció y acar- siempre balanzar las potencias. En Portugal se hicieron reó su perdicion. Nunca paran en poco los alborotos; grandes consultas. Acordaron finalmente que la reina el vulgo deste principio pasó tan adelante , que sin nin- doña Leonor renunciase en el Rey, su yerno , la gobergun término ni respeto dieron al tanto la muerte á don pacion de aquel reino. Lo que pareció seria medio para Martin, obispo de Lisboa, en la misma lorre de la iglesia allanallo todo fué causa de mayor alboroto. La nobleza mayor, donde se recogió para escapar de aquel suror; y el pueblo aborrecian á par de muerte sujetarse con no dudaron de poner sus sacrílegas manos en aquel va- esto á Castilla por el odio que entre sí estas dos pacioron consagrado, no por otra culpa sino porque nació nes tienen. Lamentábanse de la Reina, acusábanle el en Castilla, y parecia que no sentia bien de los alboro- juramento que les tenia hecho y la disposicion y testatos que se movian en Portugal y que favorecia las par- mento del Rey, su marido, en que dejó proveido lo que tes del rey don Juan. Entre gente furiosa el seso suele se debia hacer en esto. El sentimiento era general, bien dañar, y entre los alevosos la lealtad. La reina doña Leo- que algunos de los principales, como tenian que pernor, por recelo no le hiciesen algun desacato, con vo- der, no quisieran se revolviera la feria, y se mostraban luntad del maestre de Avis, se salió de la ciudad de Lis- de parte del rey don Juan. Estos eran don Enrique Maboa y se fué á Santaren. En tan confusa tempestad y nuel, conde de Sintra , Juan Tejeda , que fuera chancirevueltas tan grandes ningun lugar se daba al consejo ller mayor de aquel reino, don Pedro Pereira, prior ni á la mesura; todo lo regia la saña y la locura de que de San Juan en Portugal, por otro nombre de Ocrato, el pueblo estaba tomado como de vino y como bestia en que adelante en Castilla fué maestre de Calatrava, y con celo. El maestre de Avis tenia partes aventajadas ; era él dos hermanos suyos, Diego y Fernando, sin otros alagraciado, bien apuesto, cortesano, comedido, libe- gunos de los mas granados. Demás destos, muchos pueral, y por el mismo caso bienquisto generalmente ; fi- blos seguian esta voz, en especial la comarca toda ennalmente, sus calidades tales, que suplian la falta de no tre Duero y Miño, por la buena diligencia de Lope do ser legitimo. Por el contrario, el rey don Juan, bien que Leira, que aunque nacido en Galicia, tenia el gobierno manso y apacible, sino le alteraba ninguna injuria, en de aquella tierra. Alonso Pimentel entregó á Berganza, el hablar, que es con lo que se granjean las voluntades, en cuya tenencia estaba. Lo mismo hicieron Juan Pory por esto lo hizo tan fácil la naturaleza , era corto en tocarrero y Alonso de Silva de otras fuerzas que á su demasía; por esta causa, aunque con su presencia luego que llegó á Portugál se ganaron algunos, los mas se extrañaron , como gente que es la portuguesa de su pa

CAPITULO VIII. tural apacible y cortés, cumplida y acostumbrada á ser tratada con afabilidad de sus reyes. De la Guardia,

Del cerco de Lisboa.

al principio del año de 1384, pasó el Rey á Santaren por Las pretensiones del rey de Castilla en la manera divisitar á la Reina , su suegra, y á su instancia y para to- cha procedian en Portugal hasta aquí sin daño notable. mar con ella acuerdo de lo que se debia hacer y cómo se Tenian esperanza que todo el reino de conformidad hapodrian encaminar aquellas pretensiones. Acompaña- ria lo que pedia la razon y el tiempo, que tiene gran banle quinientos de á caballo, bastante número para en- fuerza; pues constaba que si bien todos se conformatrar de paz, mas para sosegar los alborotados muy peque- ban en un parecer, no eran bastantes para hacer rostro ño. El condestable don Alonso de Aragon, el arzobispo al poder de Castilla, tanto menos estando divididos en de Toledo y Pero Gonzalez de Mendoza, nombrados por bapdos y desconformes, camino para mas presto pergobernadores del reino de Toledo en ausencia del Rey, derse; esperanza que muy presto se sué en for, y finalno se descuidaban en hacer gente por todas partes y en- mente prevaleció la parte contraria, y los descontentos caminar á Portugal nuevas compañías de soldados. La pasaron siempre adelante, en que se mostró claramenmayor dificultad para la expedicion de todo era la falla te de cuánto mayor eficacia es el valor que las fuerzas, del dinero. Con las guerras y gastos pasados el patrimo- la maña que todo lo al. Los portugueses llevaban mal nio real estaba consumido y todo el reino cansado de ser gobernados por extraños y mucho mas por los casimposiciones. Acordaron aprovecharse en aquel aprieto tellanos por la competencia que entre sí tienen, como de las ofrendas muy ricas y preseas del famoso templo acontece entre los reinos comarcanos. Extrañaban mude Guadalupe, santuario muy devoto. Tomaron hasta cho que les quebrantasen las capitulaciones con que eu cantidad de cuatro mil marcos de plata , ayuda mas últimamente asentaron la paz. Querellábanse que el ia

cargo tenian.

fante don Juan, en quien tenian puestos los ojos para estuviese en Tordesillas, destierro y prision honrada remedio de sus daños, le tuviesen arrestado en Toledo en que murió adelante, y castigo del cielo en lo mismo sio alguna culpa suya, solo porque no les acudiese. que hizo padecer a los infantes, sus cuñados, ya otros. Decian que por tener poca razon y justicia se valian de Yace sepultada en Valladolid en el claustro de la Merla violencia y engaño. Lo que solo les restaba, todos co- ced. Hecho esto, se trató en consejo de capitanes somunmente volvieron los ojos y pensamiento al maestre bre poner silio á Lisboa , ciudad la mas rica de Portude Avis, que era persona sagaz y de negocios, y que gal, por ser la cabeza de aquel reino y de presente con su buena manera y afabilidad sabia granjear las vo- haberse recogido á ella lo mejor y mas granado con sus Juntades y prendallas. Conoció él la ocasion que le pre- haberes y preseas. Los pareceres no se conformaban. sentaba la gran aficion del pueblo; ofrecióse á ponerse Algunos decian seria mas acertado dividir ol ejército, á cualquier riesgo y trabajo por el bien comun y pro de que era grande en número de soldados, en muchas la patria. Todavía los alborotados por entonces no pa- | partes , acometer y allanar las demás fuerzas y plazas saron mas adelante de nombrar por su gobernador al de menos importancia ; que allanado lo demás, Lisloa infante don Juan, que, como queda dicho, le tenian seria forzada á rendirse; donde no, la podrian con mapreso en Toledo. Para mas alterar la gente sacaron en yor fuerza cercar y combatir. Pero prevaleció el conlos estandartes su retrato aherrojado y puesto en cade- sejo de los que sentian se debia en primer lugar acunas; el cuidado de acaudillar la gente se encargó al dir á aquella ciudad, como á cabeza del reino y raíz de maestre de Avis. Decian que doña Leonor no era rei- toda la guerra, que ganada, no hallarian resistencia en na, ni su matrimonio con el Rey era válido por ser vivo lo restante del reino. Acudieron pues al cerco. De casu marido, á quien el Rey la quitó por su hermosura mino talaron los campos , quemaron las aldeas, prensin otras ventajas de linaje y de valor, solo para que dieron hornbres y ganados, con que gran número de fuese un tizon con que todo el reino se abrasase; que pueblos se rindieron y entregaron.Llegados á la ciudad, por el mismo caso su hija doña Beatriz, como bastar- asentaron sus reales y los barrearon en aquella parte da, era incapaz de la sucesion y de la corona ; que si la do al presente está edificado el monasterio de los Sanjuraron fué por condescender con la voluntad del Rey, tos. Parå mas apretar el cercó por tierra y por mar arsu padre, á que no se podia contrastar; finalmente, maron en Sevilla trece galeras y doce vaves, sin otros que su testamento cuanto a este punto no se debia bajeles de menor consideracion. Entró esta armada guardar. Todo esto pasaba en la ciudad de Lisboa, que por la boca del rio Tajo y echó anclas enfrente de la estaba ya declarada contra Castilla. Arrimáronsele mu- ciudad, con intento de estorbar que no entrase por chos señores y fidalgos, unos al descubierto, otros de aquella parte alguna provision ni socorro á los cercacallada; el que mas se señalaba era Nuño Alvarez Pe- dos. La muchedumbre del pueblo era grande, por ser reira , hijo del prior de Ocrato Alvar Gonzalez Pereira, | aquella ciudad de suyo muy populosa y por los muchos y nieto de don Gonzalo Pereira, arzobispo de Braga, i que se recogieran á ella de todas partes. Por donde si bien sus hermanos seguian el partido de Castilla. Era muy presto se comenzó a sentir la falta de las vituallas y este caballero mozo brioso, de grande ingenio, acer- mantenimientos, que suelen encarecerse por la necesitado consejo y muy diestro y osado en las armas; fun- dad presente, y mucho mas por el miedo que cada uno dador adelante, despues que alcanzaron la victoria, de tiene no le falte para adelante. Los portugueses, para la casa de Berganza la mas poderosa de Portugal. Im- acudir a esta necesidad , salieron con diez y seis galeporta mucho la reputacion en la guerra; acordaron ras y ocho naves que tenian aprestadas en la ciudad de Jos levantados que el Nuño Pereira con golpe de gente Portu. Ayudóles el viento que les refresco y la creciencorriese las tierras de Castilla. Hizose asi; acudió gen- le del mar muy favorable, con que por medio de los te del rey don Juan por su órden; vinieron a las ma- enemigos, aunque con pérdida de tres naos, se pusienos cerca de Badajoz, en que los castellanos quedaron ron en parte que proveyeron bastantemente la falta que vencidos, muerto el maestre de Alcántara don Diego de bastimentos padecian los cercados, principio con Gomez Barroso; huyeron don Juan de Guzman, conde que las cosas de todo punto se trocaron, mayormente de Niebla, y el almirante Tovar; el daño fue grande, que el otoño fué muy enfermo y muchos adolecieron de pero muy mayor la mengua y el pronóstico de los ma- los que alojaban en los reales, por la destemplanza del Jes que deste principio se continuaron. Don Gonzalo, cielo y no estar los de Castilla acostumbrados á aquellos hermano de la Reina viuda, estaba en Coimbra con aires. Por esta causa pareció al rey don Juan mover guarnicion de soldados. Acordó el rey don Juan ir allá tratos de paz; tuvieron habla sobre el caso Pero Feracompañado de las reinas madre e hija , confiado que nandez de Velasco por la una parte, y por la otra el le abririan luego las puertas, Salió vana esta esperanza, maestre de Avis que acaudillaba los alborotados. Dijéca el Gobernador quiso mas volver por su nacion que ronse muchas razones, los daños que podian resultar tener respeto al deudo. Desta burla quedó el Rey muy de la guerra, los bienes que se podian esperar de la sentido, tanto mas que don Pedro, su primo, conde de concordia. El Maestre, cou el gusto que tenia de malTrastamara é hiijo del maestre don Fadrique, se retiró dar de presente y la esperanza que se le representaba dél y se acogió á aquella ciudad. Sospechóse que en de cerca de ser rey , respondió finalmente á la demanesta huida tuvo parte la reina doña Leonor, y que el da que no vendria en ningun asiento de paz, si á él Conde se comunicó con ella, que cansada de su yerno, mismo no le dejasen por gobernador del reino basta se inclinaba á las cosas de Portugal. Por esto acordó en- tanto que dona Beatriz tuviese hijo de edad bastante vialla á Castilla con noble acompañamiento para que para poderse encargar de aquel gobierno. Que esto pe

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