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trazgo de Santiago, al de Navarra la villa de Cuellar, á | todos pensaban se despertaron nuevos alborotos. La don Alvaro de Luna en recompensa della dieron á Seo causa fué la ambicion, enfermedad incurable, que cunpúlveda. El rey de Castilla, hecho esto, se sué á la ciu- de mucho y con nada se contenta. Siempre pretende dad de Toro. Allí le vino nueva que la infanta duña Ca pasar adelante sin hacer diferencia entre lo que es licitalina, mujer del infante de Aragon don Enrique, falle to y lo que no lo es. El Rey era de entendimiento poció de parto en Zaragoza á 19 de octubre sin dejar su co capaz, y no bastante para los cuidados del gobierno, cesion alguna. Fueron á dar el pésame al Infante de si no era a vudado de consejo y prudencia de otro. l'or parte del rey de Castilla el obispo de Segovia y don Juan entender los grandes esto, con varias y diversas made Luna, prior de San Juan. Don Alvaro de Luna en ñas y por diferentes caminos cada cual pretendia para cuinplimiento de lo concertado se partió á los 29 de si el primer lugar acerca del en privanza y autoridail. octubre á Sepúlveda con mayor sentimiento de lo que sobre todos se señalaba el almirante don Fadrique, fuera razon, tanto, que con ser persona de tanto valor, hombre de ingenio sagaz, vario, atrevido, al cual don ni podia enfrenar la sana ni templar la lengua; solo le Alvaro pretendió con todo cuidado dejar en su lugar, cntretenia la esperanza que presto se mudarian las co-. | y para esto hizo todo buen oficio con el Rey antes de sui sas y se trocarian. Hiciéronle compañía á su partida partida. Los infantes de Aragon llevaban mal ver bure Juau de Silva, alférez mayor del Rey, Pedro de Acuña y lados sus intentos y que el fruto de su industria en Gomez Carrillo con otros caballeros nobles que se fue echar á don Alvaro se le llevase el que menos que naron con él, quién por haber' recebido del mercedes, dic quisieran. Poca lealtad lay entre los que siguen la quién por esperanza que sus cosas se mejorarian. Esto corte y acompañan a los reyes. Sucedió que sobre reen España. En el Concilio basiliense últipamente con I partir en Toro los aposentos riñeron los criados y allca denaron al papa Eugenio, y en su lugar nombraron y gados de la una parte y de la otra, parecia quic de las adoraron á Amadeo, á 5 de noviembre, con nombre de palabras prelendian llegará las manos y á las puñadas. Félix V. Por espacio de cuarenta años fue primero conde El Rey tenia poca Iruza para reprimir á los grandes; de Saboya y despues duque; últinamente, renunciado así, por consejo de los que á don Alvaro favorecian, sc el estado y los regalos de su corle, vivia retirado en una salió de Medina del Campo, y con muestra que queria soledad con deseo ardiente de vida mas perfecta, acom ir á caza , arrebatadamente se fué á mclcr cu Sulamalje pañado de olros seis viejos que llevó consigo, escogidos ca, ciudad grande y bien conocida, por principio del de entre sus nobles caballeros. Sucedió muy á cuenta año 1440. Fueron en pos dél los infantes de Aragon, del papa Eugenio que los principes cristianos hicieron tos condes de Beraraule, de Ledesma, de tiro, llo muy poco caso de agnella nueva eleccion; hasta el mis Castaneda y de Valencia, demiis destos liigo Lopezilo mo Filipo, duque de Milan, bien que era yerno de Ama Mendoza. Todos salieron de Madrigal acompañados «le deo y enemigo de venecianos y del papa Engenio, no seiscientos de á caballo con intenlo, si les hacian resisse movió á honrar, acatar y dar la obediencia al nuevo tencia , de usar de suerza y de violencia, que cra to.lo Pontilice; lo mismo el rey de Aragon, no obstante que uu iniserable y vergonzoso estado del reino. Apenas so se lenia por ofendido del inismo papa Eugenio á causa hobo el rey de Castilla recogido en Salamanca, cuando, que favorecia con lodas sus fuerzas á Renalo, su cne avisado cómo venian los grimes, loda priesa partió mign. Todos creo yo se entretenian por la frosca mc para Bonilla; pueblo fuerte en arjullas comarcas, isi moria del scisma pasado y de los graves daños que del por la leallait de los moradores como por sus buenos resuliaron. Además que la autoridad de los padres de murallas. Desile allí envió el Rey embaja loros ii los 1.1Basilea iba de caiila , y sus decrelos, que al principio fantes de Aragon. Ellos, con seguridad que les dicroil, sucron estimados, ya Iepian poca fuerza, dado que no fueron primero a Salamanca, y poco despucs á Avila, se parlieron del Concilio hasta el año 47 desta centuria do eran idos los grandes conjurados con intento ito y siglo, en el cual liempo, amedrentados por las armas apoderarse de aquella ciutal. El principal que andaba de Ludovici, delfin de Francia, que acudió a desbara de por medio entre los unos y los olros fue dou Gutallos, y forza los del mandato del emperador Federico, tierre de Toledo , arzobispo á la sazon de Sevilla, que que sucedió á Alberlo, despedido arrebatadamente el en aquel tiempo se señaló tanto como el que mas en la Concilio, volvieron á sus tierras. El mismo Félix, nue lealtad y constancia que guarıló para con el Rey, csc:vo pontilice, poco despues con mejor seso, dejadas las lou para subirá mayor dignidad. De poco momento fuo insignias de pontifice , fué por el papa Nicolao, sucesor aquella diligencia. Solamente los grandes cou la bue: a de Eugenio, hecho carilenal y legado de Saboya. Este ocasion de hombre lun principal y lan á proposita ja Gn, aunque no en un misino tiempo, tuvieron las dife cribieron al Rey una carla, aunquc comedida, perollsrencias de Castilla y las revueltas de la Iglesia, princi na de consejos muy graves, sacados de la filosofia mopio de otras nuevas reyertas, como se declarará en el ral y politica. Lo principal á que se enderezaba era capitulo siguiente. .

cargar á don Alvaro de Lona. Decian estar acostuinCAPITULO XV.

brado á tiranizar el reino, apoderarse de los bienes pú

blicos y particulares, corromper los jueces, sin tener De otras quevas alteraciones que hobo en Castilla.

respeto ni reverencia alguna ni á los hombres ni á Parecia estar sosegada Castilla y las guerras civiles, Dios. El Rey no ignoraba que parte destas cosas cran no de otra suerte que si todo el reino con el destierro verdaderas, parle levanladas por el olio que le tenian; de don Alvaro de Luna quedara libre y descargado de pero como si con bcbcdizos tuviera el juicio perdido, malos humores, cuando repentiuamenley coutra lo que se hacia sordo a los que le ainouestaban lo que le coile venia. No dió respuesta a la carta. Los grandes envia- | ron órden de celebrar sus bodas con mayor presteza que ron de nuevo por sus embajadores á los condes de Haro pensaban. A doña Blanca, su esposa, trajo la Reina, su y de Benavente; ellos hicieron tanto, que el Rey vino madre, á la raya de Navarra, dende don Alonso de Caren que se tuviesen Cortes del reino en Valladolid. Que tagena , obispo de Burgos, el conde de Haro y el señor rian se tratase en ellas entre el Rey y los grandes de lo de Hita, que enviaron para este efecto, la acompañado el estado de la república; y en lo que hobiese dife | ron hasta Valladolid. Allí, á 25 de setiembre, se celerencias, acordaron se estuviese por lo que los dichos braron las bodas con grandes fiestas. En una justa ó condes como jueces árbitros determinasen. Sucedió que torneo fué mantenedor Rodrigo de Mendoza, mayordoni se restiluyeron las ciudades de que los señores antes. 'mo de la casa real, regocijo muy pesado. Murieron en desto se apoderaran, y de nuevo se apoderaron de otras, |él algunos nobles á causa que pelearon con lanzas de cuyos nombres son estos : Leon, Segovia , Zamora, Sa- hierros acerados á punta de diamante, como se hace en lamanca, Valladolid, Avila, Bürgos, Plasencia , Gua- la guerra. Sacaron todos los señores ricas libreas y tradalajara. Fuera desto, poco antes se enseñoreó el infanle jes á porfía , hicieron grandes convites y saraos, ca á don Enrique de Toledo por entrega que della le hizo la sazon los nobles no menos se daban á estas cosas Pero Lopez de Ayala, que por el Rey era alcaide del que á las de la guerra y á las armas. Aguó la fiesta que alcázar y gobernador de la ciudad, y como tal tenia en la nueva casada se quedó doncella , cosa que al princiella el primer lugar en poder y autoridad. En las Cor | pio estuvo secreto; despues como por la fama se divultes de Valladolid que se comenzaron por el mes de abril, gase, destempló grandemente la alegría pública de tolo primero que se trató fué dar seguridad á don Alva- da la gente. Por el mismo tiempo en Francia se trató de ro de Luna y hacelle volver a la corte. Estaba este de- i hacer las paces entre los ingleses y franceses. Púsose seo fijado en el pecho del Rey, á cuya voluntad era cosa de por medio el duque de Borgoña, que encomendó este no menos peligrosa bacer resistencia que torpe condes- cuidado á doña Isabel, su mujer, persona de sangre cender con ella. Tuvo mas fuerzas el miedo que el de- | real, tia del rey de Portugal, conforme á la costumbre ber , y así, por consentimiento de todos los estados, se recebida entre los franceses que por medio de las muescribieron cartas en aquella sustancia. Cada cual pro- ! jeres se concluyan negocios muy graves. A la raya de curaba adelantarse en ganar la gracia de don Alvaro, y Flándes fué doña Isabel y vinieron los embajadores pocos cuidaban de la razon. La vuelta de don Alvaro, ingleses; comenzóse á tratar de las paces, empresa de sin embargo, no se efectuó luego. Despues desto las gran dificultad y que no se podia acabar en breve. ciudades levantadas volvieron á poder del Rey, en par Dióse libertad á Cárlos, duque de Orliens. Vinieron en ticular Toledo. Tratóse que se hiciese justicia á todos ello el rey de Inglaterra , en cuyo poder estaba, y el y dar traza para que los jueces tuviesen fuerza y auto- | duque de Borgoña tambien interesado á causa de la ridad. A la verdad era tan grande la libertad y soltura de muerte de su padre, que los años pasados se cometió aquellos tiempos, que ninguna seguridad tenia la ino en Paris. Para concluir esta querella el Borgoñon por cencia; la fuerza y robos prevalecian por la flaqueza de | su rescate pagó al Inglés cuatrocientos mil ducados, y los magistrados. Toda esta diligencia fue por demás; se puso por condicion que entre los borgoñones y los de antes resultaron nuevas dificultades á causa que el prín Orliens hobiese perpetuo olvido de los disgustos pasacipe de Castilla don Enrique se alteró contra su padre | dos, y que por estar aquel Príncipe cautivo sio mujer, y apartó de su obediencia. Tenia mala voluntad á don | para mas seguridad casase con Margarita, hija del duAlvaro, y pesábale que volviese á palacio. Sospecho que que de Cleves y de hermana del duque de Borgoña. por la fuerza de alguna maligna constelacion sucedió Desta manera veinte y cinco años despues que el duque por estos tiempos que los privados de los principes tu- de Orliens en las guerras pasadas sué preso cerca de un viesen la principal autoridad y mando en todas las co- l pueblo llamado Blangio, volvió á su patria y á su estasas, de que dan bastante muestra estos dos principes, I do, y en lo de adelante guardó lo que puso con sus padre y hijo, ca por la flaqueza de su entendimiento y contrarios con mucha lealtad; el casamiento asimisno mucha prudencia se dejaron siempre gobernar por mo, que concertaron como prendas de la ainistad, se sus criados. Juan Pacheco, hijo de Alonso Giron, señor efectuó. de Belmonte, se crió desde sus primeros años con el

CAPITULO XVI. príncipe don Enrique, y por la semejanza de las costumbres ó por la sagacidad de su ingenio acerca del

Cómo el rey de Castilla fué preso. alcanzó gran privanza y cabida. Parecia que con derri En el mismo tiempo que se hacian los regocijos por bar á don Alvaro de Luna, que le asentó con el Príncipe, las bodas del príncipe don Enrique con doña Blanca pretendia, como lo hizo, alcanzar el mas alto lugar en falleció el adelantado Pedro Manrique, persona de pepoder y riquezas. Este fué el pago que dió al que debia queño cuerpo, de gran ánimo, astuto, atrevido, pero lo que era; poca lealtad se usa en las cortes, y menos buen cristiano y de gran industria en cualquier negocio agradecimiento. Las sospechas que nacieron entre el que tomaba en las manos. Sucedióle en el adelantaRey y su hijo en esta sazon llegaron á que el principe, miento y estado su hijo Diego Manrique, que fue tama don Enrique un dia se salió de palacio. Decia que no bien conde de Treviño. Don Alvaro, dado que ausente volveria si no se despedian ciertos consejeros del Rey, | y residia de ordinario en Escalona, todavía por sus conde quien él se tenia por ofendido. Verdad es que ya sejos gobernaba el reino, cosa que llevaban mal muy noche á instancia del rey de Navarra, su suegro, | alterados, y mas que todos el príncipe don Enriquez volvió á palacio y á su padre. Para mas sosegalle die- | tanto, que al fin deste año, dejado su padre, se partio

para Segovia, mostrándose aficionado al partido de los » en perdonar las ofensas de vuestros vasallos. Entoninfantes de Aragon. Ayudaba para esto Juan Pacheco | » ces la clemencia merece mayor loa cuando la causa como su mayor privado que era; soplaba el fuego de su » del enojo es mas justificada. Llamamos á vuestra alánimo apasionado. La ciudad de Toledo tornó otra vez » teza padre de la patria , nombre que debe servir de á poder de don Enrique de Aragon, ca Pero Lopez de » aviso y traeros á la memoria el amor de padre, que Ayala le dió en ella entrada contra el órden expreso » es presto para perdonar y tardío para castigar. Dirá que tenia del Rey. Añadieron á esto los de Toledo un » alguno ¿cómo se podrán disimular sin castigo desnuevo desacato, que prendieron los mensajeros que el » acatos tan grandes ? Por ventura ¿no será mejor forzar Rey enviaba á quejarse de su poca lealtad. Alterado » por mal aquellos que no se dejaron vencer por buenas pues el Rey, como era razon, á grandes jornadas se par »obras ? Verdad es esto, todavía cuando en lo que se tió para allanalla. Iba acompañado de pocos, asegu | » hace hay buena voluntad, no deseo de ofender, el rado que no perderian respeto á su majestad real; pero » yerro no se debe llamar injuria. En ninguna cosa se como quier que no le diesen entrada en la ciudad, repa » conoce mas la grandeza de ánimo, virtud propia de ró en el hospital de San Lázaro, que está en el mismo » los grandes principes, que en perdonar las injurias de camino real por donde se va á Madrid. Salió don Enri » los hombres, y es justo huir los trances varios y duque de Aragon fuera de la puerta de la ciudad acompa » dosos de la guerra y anteponer la paz cierta á la vicñado de docientos de á caballo. Los del Rey en aquell » toria dudosa, la cual si bien estuviese muy cierta , la peligro, bien que tenian alguna esperanza de prevale y desgracia de cualquiera de las partes que sea vencicer, el miedo era mayor, por ser en pequeño número » da redundará en vuestro daño, que por vuestros depara hacer rostro á gente armada. Con todo esto toma- » beis contar, señor, los desastres de vuestros vasallos. ron las armas y fortificáronse como de repente pudieron | » Ruego a Dios que dé perpetuidad á las mercedes que con trincheas y con reparos. Fuera muy grande la des- »pos la hecho, conserve y aumente la prosperidad de ventura aquel dia, si el infante don Enrique, por no » nuestra nacion, incline sus orejas á nuestras plegahacerse mas odioso si hacia algun desacato á la majes » rias, y las vuestras á los que os amonestan cosas satad real, sin llegar a las manos no se volviera á meter » ludables. El sea de vos muy servido, y vos de los en la ciudad. Esto fué dia de la Circuncision, entrante » vuestros arnado y temido, » Leida esta carta delante el año 1441. Mostróse muy valeroso en defender al Rey, del Rey y despues en consejo, diversamente fué recey fortificar el hospital en que estaba, el capitan Rodrigo bida conforme al humor de cada cual. Todos los demás de Villandrando. En premio y para memoria de lo que callabarr; solo el arzobispo don Gutierre de Toledo con hizo aquel dia le fué dado un privilegio plomado, en soberbia y arrogancia : Dénos, dice, Valera ayuda, que que se concedió para siempre a los condes de Ribadeo consejo no nos falta. Fué este Valera persona de gran que todos los primeros dias del año comiesen á la mesa ingenio, dado a las letras, diestro en las armas, demás del Rey y les diesen el vestido que vistiesen aquel dia. de otras gracias de que ninguna persona, conforme á El Rey partió para Torrijos; dejó para guarda de aquel su poca hacienda, fué mas dotado. En dos embajadas lugar á Pelayo de Ribera, señor de Malpica, con ciento en que fué enviado á Alemania se señaló mucho; comde á caballo. Desde allí pasó á Avila, acudió don Alvaro puso una breve historia de las cosas de España, que de à la misma ciudad para tratar sobre la guerra' que te su nombre se llama la Historia Valeriana; bien que hay nian entre las manos. Con su venida se irritaron y de otra Valeriana de un arcipreste de Murcia, cual se cita sabrieron mas las voluntades de los principes conjura en estos papeles. El príncipe don Enrique, llamado por dos; la mayor parte dellos alojaba en Arévalo, hasta la su padre, fué á Avila para tratar de algun acuerdo de misma reina de Castilla daba orejas á las cosas que se paz; en estas vistas no se hizo nada. El Príncipe, vueldecian contra el Rey por estar mas inclinada y tener to á Segovia, suplicó á las dos reinas, su madre y su mas amor á su hijo y á sus hermanos. Fueron de parte suegra, la cual á la sazon se hallaba en Castilla, se lledel Rey á aquel lugar los obispos de Burgos y de Avila gasen á Santa María de Nieva para ver si por medio para ver si se podria hallar algun camino de concordar suyo se pudiesen sosegar aquellas parcialidades. En aquellas diferencias. Hizo poco fruto aquella embajada. | aquella villa falleció la reina de Navarra dona Blanca Diego de Valera, un hidalgo que andaba en servicio del primer dia de abril; sepultáronla en el muy devoto y príncipe don Enrique, escribió al Rey una carta desta muy afamado templo de aquella villa. Asi se tiene cosustancia: «La debida lealtad de súbdito no me con | munmente, y grandes autores lo dicen, dado que nin»siente callar, como quiera que bien conozco no ser | gun rastro hoy se halla de su sepultura, ni alli ni en v pequeña osadía hacer esto. Cuántos trabajos haya pa Santa María de Ujue, donde mandó en su testamento » decido el reino por la discordia de los grandes, no hay que la llevasen, que hace maravillar haberse perdido lie » para que relatallo; seria cosa pesada y por demás to | memoria de cosa tan fresca. Los frailes de Santo Do»car con la pluma las menguas de nuestra nacion y mingo de aquel monasterio de Nieva afirman que los »nuestras llagas. Las cosas pasadas fácilmente se pue huesos fueron de allí trasladados, mas no declaran »den reprehender y tachar, lo que hace al caso es po cuándo ni á qué lugar. Sucedió en el reino don Carlos, » ner en ellas algun remedio para adelante. Tratar de príncipe de Viana, su hijo, como heredero de su ma» las causas y movedores destos males ¿qué presta? dre; no se llamó rey, sea por contemplacion de su padre, » Sen de quien se fuere la culpa, pues estáis puesto por sea por conformarse con la voluntad de su madre, y » Dios por gobernador del género humano, debeis prin que así lo tenian anles concertado. Este príncipe don ncipalmente imitar la clemencia divina y su benignidad | Cárlos fué dado á los estudios y á las letras, en que se ejercito, no para vivir en ocio, sino para que ayudado | á valerse de las armas y de la fuerza. Visto esto, la reide los consejos y arisos de la sabiduría , se hiciese mas na duña Leonor, perdido el marido, aparta la de sus idóneo para gobernar. Andan algunas obras suyas, co- liijos, despojada del gobierno, hasta el fin de la vida se mo son las Eticas de Aristóteles, que tradujo en lengua quedó en Castilla. Los infantes de Aragon, movidos castellana, una breve historia de los reyes de Navirra; del peligro que corrian, del reino de Toledo se sueron demás desto, elegantes versos, trovas y composiciones, apriesa á Castilla la Vieja para volver por lo que les toque él mismo solia cantar á la vihuela, mozo dignísimo | caba. Arévalo, por la aficion que los moradores les tede mcjor fortuna y de padre mas manso. Era de edad de nian, sin tardanza les abrió las puertas. Pasaron á Meveinté y un años cuando su madre finó. Con la muerte dina del Campo, do el Rey estaba ; pusieron sobre ella desta señora cesaron las prálicas de la paz, y la reina de sus estancias; hiciéronse algunas escaramuzas ligeras, Castilla se volvió á Arévalo, do antes se tenia. La llama, mas sin que sucediese alguna cosa memorable. No duro de la guerra se emprendió en muchos lugares. Los mucho el cerco á causa que algunos de la villa dieron principales capitanes y cabezas de los alterados eran de noche entrada en ella á los conjurados, con que la don Enrique de Aragon y el almirante del mar y el con tomaron sin sangre. El rey de Castilla , sabido el pelide de Benavente. Hacíase la guerra en particular en las gro, tenia puesta gente de á caballo en las plazas y á las comarcas de Toledo; don Alvaro de Luna desde Esca · hocas de las calles. Los del pueblo estábanse quedos en Jona con sus fuerzas y las de su hermano el arzobispo sus casas, sin querer acudir a las armas por miedo del de Toledo defendia su partido con gran esfuerzo. Los peligro ó por aborrecimiento de aquella guerra civil. sucesos eran diserentes , cuándo prósperos, cuándo | Don Alvaro de Luna y su hermano el Arzobispo, y con desgraciados. Inigo Lopez de Mendoza cerca de Alcalá, ellos el maestre de Alcántara, por la puerta contraria villa de que se apoderara, y se la habia quitado al ar sin ser conocidos, bien que pasaron por medio de los zobispo de Toledo, en una zalagarda que le paró Juan escuadrones de los contrarios, se salieron disfrazados. Carrillo, adelantado de Cazorla, se vió en gran peligro El Rey les avisó corrian peligro sus vidas, si con dilide ser muerto, tanto que, degollados los que con él gencia no se ausentaban, por estar contra ellos los alte iban, él mismo herido escapó con algunos pocos. Por rados mal enojados. Llegaron los conjurados á besar el mismo tiempo junto á un lugar llamado Gresmonda la mano al Rey asi como le hallaron armado, y con un escuadron de los malcontentos fué desbaratado por | muestra de humildad y comedimiento poco agradablo la gente de don Alvaro. Percció en la refriega Lorenzo le acompañaron hasta palacio. Entonces los vencidos y Davalos, nieto del condestable don Ruy Lopez Davalos, los vencedores se saludaron y abrazaron entre sí, alecuyo desastre desgraciado cantó el poeta cordobés Juan gría mezclada con tristeza; maldecian todos aquella de Mena con versos llorosos y elegantes; persona en guerra, en que ninguna cosa se interesaba, y las muereste tiempo de mucha erudicion, y muy famoso por sus tes y lloros erap ciertos por cualquiera parte que la poesías y rimas que compuso en lengua vulgar; el me- victoria quedase. Acudieron las reinas y el príncipe don trues grosero como de aquella era; el ingenio elegante, Enrique con la nueva deste caso, y despues de largas y a pacible y acomodado á las orejas y gusto de aquella secretas pláticas que con el Rey tuvieron, mudaron en edad. Su sepulcro se ve hoy en Tordelaguna, villa del odio de don Alvaro los oficiales y criados de la casa reino de Toledo; su memoria dura y durará en España. real. Juntamente hicieron salir de la villa á don Gutiera Por el mismo tiempo el rey de Navarra pasó con buen | re Gomez de Toledo, arzobispo de Sevilla, y á don Fernúmero de gente á Castilla la Nueva en ayuda de los nando de Toledo, conde de Alba , y á don Lope de desabridos, á causa que los enemigos eran mas fuertes Barrientos, obispo de Segovia. La mayor culpa que y llevaban lo mejor; los únos y los otros derramados todos tenian era la lealtad que con el Rey guardaron, por los campos y pueblos liacian robos, estragos, fuerza dado que les achacaban que tenian amistad con don á las doncellas y á las casadas; estado miserable. En Alvaro, y que podian ser impedimento para sosegar Castilla la Vieja el Rey se apoderó de Medina del Cam aquellas alteraciones. Tratose de hacer conciertos, sin po y de Arévalo, villas que quitó al rey de Navarra, cu que nadie contrastase; el Rey estaba detenido como en yas eran. En aquella comarca, en una aldea llamada prision y en poder de sus contrarios. Nombráronse Nabarro, tuvo el Rey habla con la reina viuda doña jueces árbitros con poderes muy bastantes. Eslos fueLconor que venia de Portugal. Tuvieron diversas plá ron la reina de Castilla y su bijo el principe don Enriticas secretas; no se pudo concluir nada en lo que toca que, el almirante don Fadrique y el conde de Alba, ba á la paz con los alterados por estar el Rey muy ofen que por este respeto le hicieron volver a la corle. En dido de lantos desacatos como le hacian cada dia. Solo la sentencia que pronunciaron condenaron á don Alvaresultó que para componer las diferencias de Portugal ro que por espacio de seis años no saliese de los lugares se enviarop embajadores que amonestasen y requiriesen de su estado que le señalasen. En especial le mandaron á don Pedro, duque de Coimbra, hiciese lo que era ra no escribiese al Rey sino fuese mostradas primero las zon. Lo mismo hizo el rey don Alonso de Aragon, que copias de las cartas á la Reina y al principe don Euria despachó sobre el caso una embajada desde Italia hasta que. Demás desto, que no hiciese puevas ligas ni tu. Portugal. Todas estas diligencias salieron en vano á | viese soldados á sus gajes; finalmente, que para cumcausa que don Pedro gustaba de la dulzura del mandar, plimiento de todo esto diese en relienes y por preuda y los portugueses persistian en no querer recebir ni á su hijo don Juan y pusiese en tercería nueve castillos sufrir gobierno extranjero. Las guerras que el uno y el suyos dentro de lreinta dias. Subidas estas cosas por otro principe tenian entre las manos no daban lugar don Alvaro, fué grande su seuliiniento, lanto, que du

podia reprimir las lágrimas ni se sabia medir en las ' y algun socorro dc soldados; pequeño alivio por la gran palabras ni templarse, lo cual unos echaban á ambicion, muchcdumbre que se hallaba en la ciudad, que lui otros lo excusaban; decian que por su nobleza y gran causa de encarccersc los mantenimientos y que el mocorazon no podia sufrir ufrenta tan grande. Sin embar yo de trigo costase mucho dinero. Ilobo personas quo So deste su sentimienlo y caida, no dejaba de pensar en junta pública con el atrevimiento que la haobre les nuevas trazas para tornar á levantarse; mas al caido po- daba persuadieron á Renato quc de cualquiera manera cos guardan lealtad, y lodas las puertas lo tenian cer se concertase con los contrarios. El cerco iba adelante, radas, en especial que los alterados se fortalecian con y juntamente crecia la falta de lo necesario; por esto nuevos parentescos y matrimonios. Concerlaron á doña uno, por nombre Anello, con olro su hermano, de proJuana, bija del almirante don Fadrique, con el rey de fesion albañires, huidos de la ciudad, dieron aviso se Navarra; con don Enrique, su hermano, á doña Bea- | podria tomar sin gran peligro, si les gratificasen su tratriz, hermana del conde de Benavente. El que movió bajo y industria. La entrada era por un acuerluclo o y concluyó estos desposorios sué don Diego Gomez de caños debajo de tierra, por donde para comodidad de la Sandoval, conde de Castro, que en aquella sazon anda- | ciudad el agua de una fuente que cerca caia se encaba en la corte del príncipe don Enrique y lo acompa minaba á los pozos. Prelendian mcter gente secretañaba, persona de grandes inteligencias y trazas; y en mente por estos caños. Escogieron docientos soldados, este particular pretendia que, unidos entre si estos hombres valientes, con órden que todos obedeciesen á principes y asegurados unos de otros, con mayor cui los dos hermanos. La subida era disicil, la entrada y dado tratasen, como lo hicieron, y procurasen la caida paso estrecho, los mas se quedaron atrás, espantados del condestable don Alvaro de Luna.

del peligro ó por ser pesados de cuerpo; solos cuarenta

pasaron adelante. Arrancaban piedras con palancas y CAPITULO XVII.

picos do impedian el paso, y á los que tenian por ser el

camino tan extraordinario, animaban los dos hiermanos Que el rey de Aragon se apoderó de Nápoles.

con palabras y con ejemplo, y algunas veces les ayuda** Concluida la guerra civil, parece comenzaba en Es- ban á subir con dalles la mano. La porfia y essuerzo sué paña algun sosiego; por todas partes liacian fiestas y se tal, que llegaron al pozo de una casa particular; una regocijaba el pueblo. Al contrario, Ilalia se abrásaba mujercilla , cuya era la casa , vistos los soldados, dio con la guerra de Nápoles. Las fuerzas de Renato con la luego gritos, con que se descubriera la celada, si prestardanza y dilacion se en aquecian; su mujer y hijos tamente no le taparan la boca. Gaslóse tiempo en la eneran idos á Marsella; muestra de tener muy poca espe trada, era salido el sol, y ninguna cosa avisaban ni daranza de salir con aquella empresa. Así lo entendia el ban muestra de ser entrados, no se sabe si por miedo ó vulgo, que a nadie perdona, y suele siempre echar las por descuido. Sospechaban que todos eran degollados, cosas á la peor parle. Es de gran momento la opinion y y todavía las compañías que tenian apercebidas acofama en la guerra; así, desde aquel tiempo lobo gran metieron a escalar la muralla; aflojaba la pelea por no mudanza en los ánimos, mayormente por la falta que les sentirse en la ciudad ruido ninguno. Los cuarenta sole hizo Jacobo Caldora, en quien estaba el amparo muy dados, movidos y animados por la vocería de los que grande de aquella parcialidad, ca era grande la expe peleaban ó forzados de la necesidad y darse por perdiriencia que lenia de la guerra y ejercicio de las arinas. dos si los sentian, se apoderaron de una torre del adar.' Su muerle fué de repente. Queria saquear el lugar de ve que cerca caia y no tenia guarda, llamada Sosia. Circello, que es de la jurisdiccion del Papa, cuando cayó Acudió el rey de Aragon para socorrellos; acudió al sin sentido en tierra, y llevado á su alojamiento, en bre tanto Renato al peligro. Fuera fácil recobrar la torre y ve riudió el alma; los demás de su linaje, que era muy lanzar della á los aragoneses; mas los de fuera acudiepoderoso y grande, se pasaron por su muerte á la parle ron muy de priesa y pusieron temor á los contrarios; lo aragonesa, que cada dia se mejoraba. Ganaron la ciudad que á los de dentro causó espanto, á los aragoneses quo de Aversa, rindieron lo de Calabria. Desbarataron la estaban en la torre hizo cobrar ánimo. Dióse el asalto genle de Francisco Esforcia cerca de Troya, ciudad de por muchas partes; finalmente, quebrantadas algunas la Pulla, todos efectos de importancia. Sin embargo, el puertas, entraron los de Aragon en la ciudad. Renalo, pontifice Eugenio hizo luego liga con los venecianos y sin saber á qué parte debia acudir, bien que se mostró, florentines y ginoveses con intento de echar los arago no solo prudente capitan, sino valiente soldado, tanto, neses de toda Italia. Con este acuerdo el cardenal de que por su mano mató muchos de los contrarios, perTrento con diez mil soldados se metió por las tierras de dida al fin la esperanza de prevalecer, se recogió al casNápoles. Hizo poco efecto toda aquella gente como le- | tillo. Algunas casas fueron saqueadas, pero no mataron vantada apriesa, y que tenia diversas costumbres, vo á nadie. Luego que entró el Rey se puso tambien fin lunlades y deseos; antes por el mismo tiempo la gente al saco; desta manera los aragoneses se apoderaron de aragonesa marchó la vuelta de Nápoles. Dentro de la Nápoles, dia sábado, á 2 de junio, año del Señor de 1442. ciudad se estuvo Renato con pretension que tenia de Los soldados fueron por el Rey en público alabados y defendella, visto que perdida aquella ciudad, se arrisca- premiados magníficamente conforme á como cada uno la todo lo demás. No salió á dar la batalla, creo por no | se señalara , don Jimeno de Urrea, don Ramon Boil y asegurarse de la constancia de los naturales, 6 descon- y don Pedro de Cardona, que eran los principales cupilado de sus fuerzas si se viniese á las manos. Los de tanes en el ejército; fué tambien premiado Pedro MarGénova trajeron algunas pocas vituallas á los cercados | tinez, capitan de los soldados que entraron por los cas

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