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sus aventajadas partes, tomó la mano, y habló al Rey vuestra lealtad y prudencia todo el mundo da bastante en esta forma: «No con menos piedad y alegría hablaré testimonio. Yo mientras viviere no me olvidaré de lo agora , que poco antes en aquel sagrado altar dije misa mucho que os debo, antes estoy resuelto que como por vuestra salud y vida ; confio que con el mismo áni hasta aquí por vuestro consejo he gobernado mi persomo vos me oiréis. Este es el tercer año despues que por na , así en lo de adelante ayudarme de vuestros avisos el testamento de vuestro padre fuimos puestos por y prudencia en todo lo que concierne al gobierno de vuestros tutores y gobernadores del reino. Cuanto ha | mi reino. » Concluido este auto, se trataron otros neyamos en esto aprovechado quédese á juicio de otros. gocios. Muchos extranjeros pretendian las prebendas Esto con verdad os podemos certificar que ningun tra eclesiásticas destos reinos, tanto con mayor codicia y bajo ni peligro de nuestras vidas hemos excusado maña cuanto las rentas son mas gruesas. En las provipor esta causa, por el bien y pro comun destos vues siones que dellas se hacian por el Pontifice no se tenia tros reinos. Hablar de nuestras alabanzas es cosa pe cuenta ó poca con los méritos, ciencia y bondad de los nosa y ocasion de envidia; no puedo empero dejar proveidos. Muchas veces y en diversos tiempos se trade avisar como hasta ahora siempre hemos conser tó en las Cortes de remediar este grave daño y de suvado la paz y el reino ha estado en sosiego, que es de plicar al Padre Santo no permitiese se continuase mas estimar asaz en tanta variedad de pareceres y volunta el desórden. Últimamente en las Cortes de Guadalajara, des. En nuestro gobierno ni sangre ni muerte de algu como se dijo de suso, se propuso y apretó con mayor no no se ha visto, cosa que se debe atribuir á milagro cuidado este negocio de los extranjeros. Parecia cosa y á vuestra buena dicha y felicidad, que plegue á muy fea y cruel que desfrutasen las iglesias gente que Dios sea así y se continúe en lo restante de vuestro ni ellos ni sus antepasados las ayudaron en cosa algu- . reinado. Con los moros, enemigos perpetuos de la na ni las podrian ayudar. Continuaban, sin embargo, cristiandad, habiéndose rebelado para eximirse de las provisiones de la manera que antes, ca los papas vuestro imperio , hiciinos nueva confederacion. Apla no llevaban bien que les atasen las manos. Los gobercamos con treguas los ánimos feroces de los portu nadores del reino, visto esto, proveyeron los años pagueses. Honramos como convenia y granjeamos con sados que se embargasen los frutos que poseian los todas buenas obras y correspondencia á los france extraños. Por esta causa á instancia del Nuncio se trases, ingleses y aragoneses. Dirá alguno que los pueblos tó en las Corles que para la coronacion del Rey se están irritados y gastados con-nuestras imposiciones. juntaran muy de propósito este punto. Hobo consul¿Cómo puede ser esto, pues para aliviallos redujimos tas diferentes, muchas demandas y respuestas sobre el el alcabala á la mitad meños de lo que antes pagaban, caso. La resolucion finalmente fué que los extraños es á saber, á razon de uno por veinte? Todo á propósito no pedian razon en lo que pretendian, y que lo prode acudir a las necesidades del pueblo y atajar sus veido se llevase adelante. Pero como quier que muchos quejas y disgustos. Así, muchos que se habian dester corlesanos pretendiesen tener parte en los despojos y rado de sus tierras y desamparado sus haciendas por la alcanzar del Papa aquellas y semejantes gracias, hicieviolencia y crueldad de los alcabaleros, se hallan al ron tal y tanta instancia para que no se ejecutase presente en sus casas. Dirá otro que los tesoros y rentas aquel decreto, que al fin por entonces fué forzoso direales están consumidas y acabadas. No lo podemos simular. La edad del Rey era deleznable , y las negonegar; pero de otra suerte ¿cómo se pagaran las deudas ciaciones grandes en demasía. Todavía para resolver y las obligaciones que quedaban y se apaciguaran las con mas acuerdo este punto de las extranjerías y otros alteraciones de la nobleza y del pueblo si no fuera con negocios graves que instaban, acordaron se aplazasen hacelles mercedes y acrecentalles sus gajes ? Que si de nuevo Cortes generales del reino para la villa de pareciere demasiado, ¿quién quita que no lo podais Madrid. Entre tanto que las Cortes se juntaban, á ins-, todo reformar como pareciere mas expediente, asenta tancia de los vizcaínos, que mucho lo deseaban, el das las cosas de vuestro reino ? Ningun pueblo hasta la nuevo Rey fué en persona á tomar la posesion del se-, menor aldea hallaréis enajenada; todo está tan ente ñorío de Vizcaya. Juntáronse los principales de aquel ro como antes. De suerte que ninguna cosa falta para estado. Otorgóles que á ejemplo de Castilla, donde tovuestra felicidad y para nuestra alegría sino lo que davía se continuaba esta antigua y dañada costumbre, hoy se hace, que concluida tan larga navegacion , lle pudiesen decidir y concluir sus pleitos, que eran asaz, gados al puerto despues de tantos peligros y á salva por las armas y desafío. Lo que hizo á este año muy mento , caladas las velas y echadas anclas, muy de ga señalado fué la navegacion que de nuevo, á cabo de na descansemos en vuestra prudencia y benignidad, largo tiempo, se tornó á hacer á las Canarias. Armaseguros y ciertos que si en tanta diversidad de cosas ron los vizcaínos, en que hicieron grande gasto, cosalgo se hobiere errado, sin que sea menester interce tearon con sus naves las marinas de España, alargasor ni tercero, vos mismo lo perdonaréis. Esto tam ronse despues al mar, descubrieron las Canarias, bien aumentará vuestra gloria, que hayais tenido por reconociéronlas todas, informáronse de sus nombres, tutores personas que con las mismas virtudes de tem de sus riquezas y frescura. Surgieron en Lanzarote y planza, prudencia y diligencia con que han hecho saltaron en tierra, vinieron a las manos con los isleños, guerra á los vicios y llevado al cabo cosas tan gran prendieron al Rey, á la Reina y ciento y setenta de sus des, podrán de aquí adelante sufrir la vida particular, vasallos. Con tanto dieron la vuelta á España, cargados su recogimiento y sosiego.» A estas razones respondió los bajeles , demás de los cautivos, de pieles de cabras el Rey en pocas palabras : « De vuestros servicios, de y alguna cera, de que aquellas islas tienen abundau

M-u.

cia , para muestra de los trajes, de los frutos y ferti- ¡ hacedero reformar el gran número de compañías de lidad de la tierra y del útil que se podria sacar si soldados que por sus particulares los señores sustentacontinuasen las navegaciones, á propósito de sujetar ban y entretenian á costa del comun; por lo menos les aquellas islas á la corona de Castilla, como finalmente abajasen las pagas y sueldo conforme al que se daba en se hizo. ',

tiempo de los reyes pasados; lo mismo de las pensiones CAPITULO II.

que los señores cobraban. Este medio pareció el mas

acertado y mas fácil, demás que se reformaron y bor- De las Cortes de Madrid.

raron de los libros del Rey las pensiones y acostamienEn este medio, conforme al órden que se dió, acudie tos que en tiempo de la menor edad del Rey ó se conron á Madrid y se juntaron los tres brazos, gran nú- cedieron de nuevo ó en gran parte se acrecentaron. mero de obispos, grandes y los procuradores de las ciu Ofendiéronse muchos con esta determinacion, que esdades. El Rey asimismo, asentadas las cosas de Vizca taban mal acostumbrados al dinero del Rey, pero era ya y pasados los calores del estío en la ciudad de Se | la querella de secreto, que en lo público todos aprobagoria por su mucha templanza , llegó á Madrid por el ban el decreto. Hecho esto, se celebraron las bobas del mes de noviembre. En la primera junta habló á los con Rey con su esposa la reina doña Catalina por haber llegregados' en pocas razones esta sustancia. Despues de gado á edad de poderse casar legalmente; lo mismo se loar á su padre y declarar el estado en que el reino se hizo en el casamiento del infante don Fernando con dohallaba , dijo tenia muchos ejemplos y muy buenos de ña Leonor, condesa de Alburquerque, su esposa , consus antepasados para gobernar bien sus estados. Que certado de antes, y no efectuado por las razones que en su menor edad, si bien el reino se mantuvo en paz arriba se tocaron. Las alegrías, como se puede entender, con los extraños, pero llegó á punto de perderse por las fueron muy grandrs, con que las Cortes de Madrid se discordias y alteraciones de los naturales. Lo que por ra concluyeron y despidieron. El Rey al principio del año zón de los tiempos se estragó era razon concertallo con de 1394 , por causa de la peste que comenzaba á picar su autoridad y por el consejo de los que presentes se en Madrid, se parlió para Illescas, villa de buena comarhallaban. En la traza de su gobierno se pretendia apar ca y de aires saludables, puesta entre Toledo y Madrid tar de los caminos y inconvenientes en que sus buenos á la mitad del camino. Convidado el arzobispo de Tolevasallos tropezaron, en especial pondria todo cuidado en do con la ocasion del lugar, que era suyo, fué á hacer que ni la ambicion hallase entrada ni el dinero qué com reverencia al Rey, que le recibió muy bien, y á el fué prar. Sobre todo deseaba poner en su punto las leyes y

fácil volver á la autoridad y cabida que antes tenia, por dar toda autoridad a los tribunales que la libertad de su buena gracia y maña en granjear la gracia de los los tiempos les quitaran. Las rentas reales estaban con príncipes y de los cortesanos. El arzobispo de Santiago, sumidas y acabadas; para remedio deste daño se podia su gran contendor, llevó muy mal esta venida y privantomar uno de dos caminos, imponer nuevos tributos en

za , en tanto grado, que con ocasion fingida, á lo que se los pueblos ó revocar las donaciones que sus tutores

decia , de su poca salud se salió de la corte y se fué á hicieron con buen ánimo y forzados de la necesidad, Hamusco, villa suya en Castilla la Vieja, mal enojado .mas en gran perjuicio de su patrimonio real; en todo contra el Rey y contra el de Toledo, y aun resuelto de empero pretendia usar de blandura y clemencia , á que satisfacerse, si ocasion para ello se le presentase. Fuesu edad y su condicion mas le inclinaban que á rigor ni ron estos dos prelados en aquella era los mas señalados á severidad. El razonamiento del Rey y sus concertadas del reino, dotados de prendas y partes aventajadas, inrazones agradaron asaz á los que presentes se hallaron; genio, sagacidad, diligencia, bien que las trazaseran bien si bien se dejaba entender que por su boca hablaban diferentes. Parece por la ocasion que el lugar nos presus privados y cortesanos, los que en su nombre y por senta será bien declarar en breve sus condiciones y natusu mano lo gobernaban todo á su voluntad, no sin grave rales. La nobleza, la edad, la elocuencia, la grandeza de ofension de los demás, como es ordinario que unos se ánimo eran casi iguales; los caminos por donde se endemueven por envidia, otros por el menoscabo de la auto rezaban eran diferentes. El de Santiago usaba de cariridad real. Los que mas cabida tenian y alcanzaban con cias, astúcia y liberalidad; el de Toledo se valia de su el Rey eran tres : Juan Hurtado de Mendoza, mayor entereza, en que no tenia par, y de otras buenas mañas. domo de la casa real, Diego Lopez de Zúñiga, justicia El primero hacia placer y granjeaba la voluntad de los mayor, y Ruy Lopez Dávalos, su camarero mayor. Te grandes; el otro se señalaba en gravedad y mesura y senian entre sí conformidad, entre privados cosa seme veridad. El ano daba, el otro tenia mas que dar, aquel jante á milagro. Su mayor cuidado enfrenar la edad de amparaba á los culpados y los defendia, el de Toledo queleznable del Rey, mirar por el gobierno en comun, y ria que los ruines fuesen castigados. El uno era solicito, en particular amparar á los pequeños contra las dema vigilante, favorecia á sus amigos, y á nadie negaba to sías de los grandes. Preguntados los procuradores en que estuviese en su mano; el otro ponia todo cuidado en qué manera se podria acudir al reparo de las rentas la templanza, reformacion y todo género de virtudes. Al reales, dieron por respuesta que el pueblo estaba tan uno punzaba el dolor por la iglesia de Toledo, que los cargado de imposiciones y tan gastado por causa de las años pasados le quitaron á tuerto v contra razon, como revuellas pasadas, que no podrian llevar se mentase de él se persuadia; al de Toledo acreditaba habella alcancargalles con nuevos tributos. Todavía les parecia que zado sin pretension ni trabajo; era respetado y temido de las ventas y mercadurías se podria acudir al Rey á de sus contrarios por su valor, y si bien diversas veces razon de ubo por veinte. Que seria todavía mas fácil y | le armaron lazos y cayó en sus manos, siempre se libro dellas, y con los rayos de su luz deshizo las tinie- | no era justo ni necesario que él los firmase; el de Gijon * blas de muchas celadas que sus émulos le paraban. . antes de firmar pretendia que el de Portugal le entre

gase los pueblos que con su mujer le señalaron en dote; 'CAPITULO III. : ;

el unó tomaba la firma por torcedor, y el otro por punto : ... De la muerte del maestre de Alcántara. ;: .

de honra; caminos que suelen desbaratar grandes ne

gocios. Volviéronse los embajadores sin alcanzar cosa Sentian mucho los grandes y caballeros les reforma alguna, no sin recelo que las cosas, llegasen á rompisen los gajes y acostamientos que cada un año tiraban | miento. Nueva ocasion, que por cierto accidente resultó de las rentas reales, de que resultaron en Castilla la Vie- | de mayor cuidado, hizo, que no se reparase tanto en el ja alteraciones y revueltas en esta manera. El duque de desgusto de Portugal, Don Martin Yañez de la BarbuBenavente se salió de Madrid mal enojado; apoderába da, que fué en Portugal, do nació, clavero de Avis, se de las rentas reales y eclesiásticas en todas las par- los años pasados en tiempo del rey don Juan se desterro tes que podia. La pequeña edad del Rey y los tiempos de su patria y dejó el lugar que tenia por seguir las daban ocasion á estas demasías y desórdenés. Despa partes de Castilla en las guerras que andaban sobre charon al mariscal Garci Gonzalez de Herrera que le aquella corona de Portugal. Debia estar desgustado con reportase y pusieșe en razon y juntamente le avisase su maestre, o pretendia aventajarse en rentas y autorierá mal término 'usurpar por autoridad lo que se debia dad, que de su ingenio no sé si se puede y debe creer alcanzar con buenos medios y servicios. Llevó asimis- se moviese por la justicia de la querella. Finalmente, mo órden de verse con la reina de Navarra y los condes ayudó al rey de Castilla y se halló en aquella memorable de Gijon y Trastamara, que se mostraban sentidos por jornada de Aljubarrota. En premio de sus servicios y la misma causa y tramaban de juntar sus fuerzas y albo- recompensa de lo que dejó en su natural, se dió Grden rotar la tierra. La respuesta del de Benavente al recaudo como le hiciesen maestre de Alcántara, con que se acreque le dieron fué que no podia llevar ni era razon que centó en autoridad y renta. Era de ingenio precipitado, el Rey se gobernase por ciertos hombres que poco antes voluntario y resoluto. Avino que un ermitaño, por nomse levantaron del polvo de la tierra, y que ellos solos bre Juan Sago, tenido por hombre santo á causa de la tuviesen el palo y el mando. Que esta fué la causa de su vida retirada que por mucho tiempo hizo en el yermo, salida de la corte, do no pensaba volver si no pónian Je puso en la cabeza que tenia revelacion alcanzaria en su poder para su seguridad, como en rehenes, los grandes victorias contra moros, singular renombre y hijos de aquellos tres personajes más poderosos de pa- muy poderoso estado, si desafiase aquella gente en Jacio. La respuesta de los otros señores descontentos comprobacion de la verdad de la religión católica. Defué semejable, Diego Lopez de Zúñiga por órden del jóse el Maestre persuadir fácilmente por frisar cod su Rey fué asimismo á verse con el arzobispo de Santiago humor aquel dislate. Envió personas á Granada que rey amonestálle que, pospuesto todo lo al, se viniese á la tasen aquel Rey á hacer campo con él, con órden que corte, ca se entendia traia sus inteligencias con los al- si este riepto no se recibiese , ofreciesen que entrasen borotados. Respondió al mensaje que la enemiga que en la liza veinte, treinta ó cien cristianos, y que el nútenia con el de Toledo, que era antigua y muy notoria, mero de los moros fuese en cualquier destos casos dono le daba lugar á hacer presencia en la corte mientrasblado; que por la parte que la victoria quedase, aquella su contrario en ella estuviese. Supo el rey de Navarra religion y creencia se tuviese por la acertada, temeridad lo que en Castilla pasaba, los desgustos y pasiones. Pare- y desatino notable. Los moros fueron mas cuerdos; cióle buena ocasion para recobrar su mujer. Despacho maltrataron y ultrajaron a los embajadores, sin hacer sus embajadores sobre el caso, que hallaron alrey de dellos algun caso. El Maestre, mas indignado por esto y Castilla en Alcalá de Henares, do era ya ido. Hicieron confiado en la revelacion del ermitaño y la justicia de sus diligencias conforme al órden que traian; mas sin su querella, se determinó con las armas romper por la embargo que el Rey estaba torcido con la Reina por in frontera de moros. Ninguna cosa tiene mas fuerza para clinarse ella y favorecer á los señores desgustados, to alborotar el vulgo que la máscara de la religion; reseña , , davía tuvieron mas fuerza las excusas que daba, las á que los mas acuden como fuera de sí, sin reparar en mismas que antes diera y el respeto que á su persona inconvenientes. A la fama pues de la empresa que el por ser Reina y tia del Rey se debia. Propusieron que Maestre tomaba le acudió mucha gente, no de otra guiá lo menos les entregase dos hijas que tenia en su com sa que si tuvieran en las manos la victoria. Pasaron pañía para llevallas á su padre. No vino el Rey tampoco alárde de mas de trecientos de á caballo, hasta cinco en esto, antes dió por respuesta que en tanto que el ma- | mil peones de toda broza, los más aventureros, mal trimonio estaba apartado, era justo y puesto en razon armados, sin ejercicio de guerra, finalmente, mas ca-' que el padre y la madre repartiesen entre sí los hijos para nalla que soldados de cuenta. Desque el Rey supo lo con su presencia llevar mejor la viudez y soledad. Con que pasaba procuro apartalle de aquel intento. Asimismo, cluido con esta embajada , vinieron de Portugal nuevos los hermanos Alonso y Diego Fernandez de Córdoba, embajadores, que en nombre de su Rey con palabras de señores de Aguilar, caballeros de mucha cuenta, ya terminadas pidieron firmasen ciertos grandes las capi- | que marchaba con su gente , le salieron al camino para tulaciones de las treguas y asiento que tomaron, que con sus buenas razones y autoridad divertille de aquel no lo habian querido hacer. Estos eran el marqués de dislate. « z Dó vais, dicen, Maestre, á despeñaros? ¿Por Villena y el conde de Gijon; el de Villena alegaba que, qué llevais esta gente al matadero? Vuestros pecados pues no le dieron parte en los conciertos que hicieron los ciegan, estos pobrecillos nos lastiman, que preten

deis entregarlos á sus enemigos carniceros. Volved, por

CAPITULO IV. Dios, en vos mismo, desistid dese vuestro intento tan

· De nuevos alborotos que se levantaron en Castilla. errado, enfrenad con la razon el ímpetu demasiado de vuestro corazon; que si no tomais nuestro consejo ni Los grandes que en Castilla la Vieja andaban descondais orejas á nuestros ruegos, el daño será muy cierto tentos hacian de nuevo mayores juntas de gentes y de soly el llanto, junto con la mengua de toda la nacion y dados. La voz era para acudir al llamado del Rey , que reino.» No se doblegó con estas razones su pecho, no decian se apercebia en Toledo, do estaba, para acudirá la mas que si fuera de piedra. Saca por su divina permi guerra que de parte de Granada por la causa dicha de sion la ira divina á los hombres de seso, cuando no suso amenazaba; mas otro tenian en el corazon, que era quiere que se emboten sus aceros. Rompieron pues por llevar adelante sus desgustos y pasiones. Avino á la tierra de moros un domingo 26 de abril. Pusiéronse misma sazon que el rey de Castilla volvió á Illescas bien sobre la torre de Egea, puesta en la misma frontera, acompañado de gente, de grandes y ricos hombres. El para combatilla, cuando de sobresalto se mostró el rey maestre de Calatrava hizo tanto con el marqués de ViMoro, acompañado de cinco mil de á caballo y de cien llena, que le trajo consigo á aquella villa para reconto y veinte mil de á pié, grande número, pero que se cilialle con el Rey; muchos nobles para honralle desde hace probable por causa que el Moro so graves penas Aragon le hicieron compañía. Recibióle el Rey con mumandó que todos los de edad á próposito se alistasen.

chas muestras de amor y de contento; que es muy proLos cristianos con la vista de morisma tan grande á la pio de los reyes contemporizar y ganar con caricias y hora desmayaron. En los de á pié no hobo resistencia benignidad las voluntades, El Marqués hizo instancia por ser gente allegadiza y porque los moros los apar- que le restituyesen la dignidad de condestable que tetaron de sus caballos. Hirieron en ellos á toda su volun pia por merced del rey don Juan, y los tutores á tuerto tad, los mas quedaron tendidos en el campo: algunos la dieron al conde de Trastamara. Hobo el Rey su acuerse salvaron que con tiempo se encomendaron a los piés. do sobre la demanda; respondió era contento de otorLos de á caballo hicieron el deber, ca arremolinados gar con lo que pedia, á tal empero que le acompañase entre sí, por una pieza pelearon con valor y tuvieron á Castilla la Vieja , do era forzoso pasar para poner en en peso la batalla. Sobre todos se señaló el Maestre en razon los que andaban alborotados. Excusóse que no veaquel aprieto de valeroso y esforzado, y hizo grandes nia aprestado para aquella jornada; con tanto dió vuelta á pruebas de su persona; mas finalmente, como quier Aragon con algun sentimiento del Rey, que quisiera teque los enemigos eran tantos, cayó muerto y con él los Der á su lado un tal varon. Los bullicios de Castilla demás, sin que ninguno mostrase cobardía ni volviese continuaban y por el mismo caso los agrarios que se las espaldas; pequeño alivio de un revés y de una afren hacian á la gente menuda y desvalida. Pero visto que ta tan grande, con que la Dominica in Albis, que quie el Rey se aprestaba de gente, los grandes, que no tere decir blanca, y era aquel dia, se trocó en negra y nian fuerzas para resistir á la potencia real, tomaron aciaga. El cuerpo del Maestre con licencia de los moros mejor acuerdo. Diéronles seguridad, y así vinieron á llevaron á Alcántara y le sepultaron en la iglesia mayor la corte, primero el arzobispo de Santiago, y tras él el de Santa María en un lucillo, y en él una letra que él duque de Benavente. Alegaron en excusa suya el mumismo se mandó poner :

cho poder de sus enemigos y sus agravios, que los pu

sieron en necesidad para su defensa de acompañarse AQUI YACE AQUEL EN CUYO CORAZON NUNCA PAVOR TUVO

de gente. Ofrecieron de recompensar las culpas con ENTRADA.

mayores servicios y lealtad. Perdonólos el Rey de bueCierto caballero refirió este letrero al emperador Cár na gana; y aun para mas prendar al de Benavente le selos V, que dicen respondió: Nunca ese fidalgo debió apa ñaló de las sus rentas reales quinientos mil maravedis gar alguna candela con sus dedos. Era clavero de Ca de acostamiento en cada un año y la villa de Valencia en latrava Fernan Rodriguez de Villalobos, hombre de | Extremadura en recompensa del dote que le daban en valor y anciano. Juntáronse los caballeros, acudió el Portugal, á condicion émpero que se llegase á cuentas Rey con su favor, y nombraronle en lugar del muerto, de las rentas reales que por su órden se cobraron los si bien no era hijo legítimo de su padre, para que fue | años pasados. La esperanza de sosiego que todos cose maestre de Alcántara, eleccion que mucho sintieron munmente concibieron con esto se aumentó con la rem y murmuraron los de aquella órden; pero prevaleció | duccion de don Pedro, conde de Trastamara, que don la voluntad del Rey y los muchos servicios y valor del Alonso Enriquez, su liermano, le aconsejó y persuadió electo. Los moros, aunque agraviados de aquella en que dejase aquellas porfías y bullicios, que de ordinario trada del Maestre por habelles quebrantado las tre | paran en mal. Diéronle de acostamiento otra tanta canguas, todavía antes de romper la guerra despacharon tía de maravedís; y para igualalle en todo con el de Beal rey don Enrique un embajador, que le halló en San navente le restituyeron la villa de Paredes, que don Martin de Valdeiglesias; allí propuso sus quejas; la Alonso, conde de Gijon, contra razon y derecho le terespuesta fué que la culpa de aquel caso solo la tenia nia usurpada por fuerza. Trataba el Rey de sujetar con el Maestre, que su muerte y la de los suyos era bastan- | las armas al conde de Gijon, que solo restaba de los te emienda, con lo cual los moros se sosegaron. grandes alborotados, y no tenian esperanza que se deja

ria vencer por buenos medios y blandos, tan bullicioso era y tan arrestado de su natural, cuando vinieron por embajadores de don Carlos, rey de Navarra , el obispo de Huesca , que era francés de nacion, y Martin de Ai- | sentencia que se diese se cumpliese enteramente. Para var para intentar, lo que tantas veces acometieron en seguridad del cumplimiento y de todo lo concertado el vano, que la reina doña Leonor volviese á hacer vida Conde puso en poder del rey de Castilla a su hijo don con su marido. Lo que la razon no alcanzó, hizo cier- | Enrique, con que por el presente se dejaron las armas, to accidente que se efectuase. La Reina estaba muy y el reino se libró del cuidado en que por esta causa essentida que la hobiesen acortado gran parte de la pen taba. sion que tiraba de las rentas reales, por la cual causa

CAPITULO V. se salió de las Cortes de Madrid, en que se tomó este acuerdo, mal enojada. Comunicábase con los grandes

De la eleccion del papa Benedicto XIII. que andaban alborotados por la misma razon, y aun se Esto pasaba en Castilla en sazon que en Aviñon faentendia entraba á la parte de los bullicios. El rey de | lleció el papa Clemente á los 16 de setiembre. Los prínCastilla estaba por esto con ella torcido, que fué la oca- cipes y potentados, los de cerca y los de lejos, por sus sion de despachar de nuevo esta embajada. Avino que embajadores requirieron á los cardenales de aquella el conde de Trasta mara, sabido lo que se tramaba con- | obediencia se fuesen despacio en la eleccion del sucetra la Reina acerca de su partida , al improviso se salió sor. Que su principal cuidado fuese de buscar alguna de la corte y se fué para la Reina, que moraba en Roa, | traza como el scisma se quitase y con esto se pusieso para asistilla que no se le hiciese fuerza ni agravio. Pu- | fin á tantos males. A los cardenales no pareció dilatar so al Rey en cuidado esta partida tan arrebatada no el conclave y la eleccion. Solo por mostrar algun deseo fuese principio de nuevas alteraciones. Sospechose que de condescender con la voluntad de los principes, de el de Trastamara se comunicó en lo que hizo y pretendia comun acuerdo ordenaron que cada cual de los cardecon el duque de Benavente. Llamóle á la corte, y llegado, nales por expresas palabras jurase, en caso que le elile echaron mano y pusieron á buen recado, que fué un giesen por Papa, renunciaria el pontificado cada y cuansábado 25 de julio. Hecho esto, porque la Reina y el Con- do que hiciese lo mismo por su parte el pontífice de de no turiesen lugar de afirmarse, con la gente que pudo Roma; camino que les pareció el mejor que se podia y que tenia aprestada para ir contra el conde de Gijon, dar para apaciguar y unir toda la cristiandad. Creo será á grandes jornadas partió el Rey la vuelta de Roa. No bien poner en este lugar la forma del juramento que hipudo haber á las manos al Conde, que con tiempo se i cieron los cardenales : « Nos, los cardenales de la santa buyó á Galicia. La Reina , visto el riesgo que corria, | Iglesia romana , congregados en conclave para la elecpara aplacar la saña del Rey, sin ponerse en defensa, cion futura , todos juntos y cada cual por sí delante con sus hijas todas cubiertas de luto, le salió á recebir el altar donde es costumbre de celebrar la misa coná las puertas de la villa. Dió sus descargos que no tu- ventual, por el mayor servicio de Dios y unidad de su vo parte alguna en la partida del Conde, pero que veni- | Iglesia y salud de todas las ánimas de sus fieles prometedo á su casa , no era razon dejar de hospedar á su her- mos y juramos, tocando corporalmente los santos mano, mayormente que publicaba venia á consolalla en Evangelios de Dios, que sin algun dolo ó fraude ó ensu tristeza y trabajos. Mostró el Rey satisfacerse con gaño trabajaremos y procuraremos con toda fidelidad y sus descargos de tal guisa, que se apoderó de la villa, cuidado, por cuanto a lo que nos toca o adelante puede si bien dejó á la Reina las rentas para que con ellas se tocar, la union de la Iglesia, y poner fin cuanto en nos sustentase, y á ella mandó que le acompañase á Va- fuere al scisma que agora con intimo dolor de nuestros lladolid, do la inandó poner guardas para que no se pu corazones hay en la Iglesia. Item, que darémos para esdiese ausentar ni huir. En el entre tanto don Alonso, to auxilio, consejo y favor al Pastor nuestro y de la grey conde de Gijon, se fortalecia de armas , soldados y vi del Señor, que ha de ser y por tiempo será señor nuestro tuallas en la su villa de Gijon. Para atajalle los pasos acu- y vicario de Jesucristo, y que no darémos consejo o fadió el Rey con toda presteza á las Astúrias. Apoderóse vor directa o indirectamente, en público ó en secreto de la ciudad de Oviedo, que se tenia por el Conde. Den para impedir las cosas arriba dichas. Mas que cada de partió para Gijon y puso sobre ella sus estancias. uno de nos, cuanto le fuere posible, aunque sea eleEl sitio es tan fuerte por su naturaleza , que por fuerza gido para la 'silla del apostolado, hasta hacer cesion inno la podian tomar. Detenerse en el cerco muchos dias clusivamente de la dignidad del papado, guardará y proérales muy pesado por ser los mayores frios del año, curará todas estas cosas y cada una dellas y todas las que en aquella tierra son mayores por ser muy septen demás arriba dichas; junto con esto todas las vias útitrional, demás de muchas enfermedades que picaban en les y cumplideras al bien de la Iglesia y á la dicha union el campo y en los reales. Todavía no fué la jornada en con sana y sincera voluntad, sin fraude, excusa ó dilabalde, porque durante el cerco el conde de Trastamara cion alguna, si así pareciere convenir al bien de la Iglese redujo á mejor partido, y con perdon que le dieron sia y á la sobredicha union á los señores cardenales que vino á los dichos reales. Con el Conde cercado asimis al presente son ó por tiempo serán en lugar de los premo, visto que no le podian forzar, se tomó asiento á con- / sentes ó á la mayor parte dellos.» Hecho este juramendicion que, fuera de aquella villa de Gijon, en todos los to en la manera que queda dicho, se juntaron los cardemás pueblos de su estado se pusiesen guarniciones denales, número veinte y unos para hacer la eleccion. de soldados por el Rey. Ultra desto, que el Conde en Salió con todos los votos, sin que alguno le faltase, el persona pareciese en Francia para descargarse delante cardenal de Aragon don Pedro de Lupa. Su nobleza era: de aquel Rey, como juez árbitro que nombraban de co. | muy conocida; su doctrina muy aventajada en los demun acuerdo, del aleve que se le imputaba; y que la rechos civil y canónico, demás de las muchas legacías,

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