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en que mucho trabajó ; su buena gracia, maña y des- Francia y á sus tios los duques, el de Borgoña y el de treza con que se granjean mucho las voluntades. En su Berri , y al duque de Orliens un embajador, por nomasumpcion se llamó Benedicto XIII. Despues que se vió bre Gụillen de Copones , para querellarse de aquellos papa comenzó a tratar de pasar la silla á Italia, sin desórdenes ; diligencia con que se atajó aquella tempesacordarse del juramento hecho ni de dar órden en re- tad, y los franceses dieron la vuelta en sazon que el rey nunciar el pontificado. Alterose mucho, la nacion fran- don Juan de Aragon murió de un accidente que le so-, cesa por la una y por la otra causa. Tuvieron su acuerdo brevino de repente. Salió á caza en el monte de Foja, en Paris en una junta de señores y prelados. Parecióles cerca del castillo de Mongriu y de Urriols en lo postrero que para reportar el nuevo Pontífice, que sabian era per- de Cataluña. Levantó una loba de grandeza descomusopa de altos pensamientos y gran corazon, como lo nal; quier fuese que se le antojó por tener lesa la imadeclaró bien el tiempo adelante, era necesario envialle ginacion, quier verdadero animal, aquella vista le caugrandes personajes que le representasen lo que aquel só tal espanto, que á deshora desmayó y se le arranreino y toda la Iglesia deseaba. Señalaron por embaja- có el alma, que fué á los 19 de mayo, dia miércoles. dores los duques de Borgoña y de Orliens y de Bourges, Principe á la verdad mas señalado en flojedad y ociolos cuales, luego que llegaron á Aviñon, habida au- sidad que en alguna otrạ virtud. Su cuerpo fué sepuldiencia, le requirieron con la paz, y protestaron la res- tado en Poblete, sepultura ordinaria de aquellos reyes. tituyese al mundo, y que se acordase de las calamida- No dejó hijo varon, solamente dos hijas de dos matrides que por causa de aquella division padecia la cris- monios, doña Juana y doña Violante. La primera dejó tiandad; acusábanle el juramento que hizo, y mas en casada con Mateo, conde de Fox; la segunda concertáparticular le pedian juntase concilio general en que los da con Luis, duque de Anjou , sègun que de suso queprelados de comun acuerdo determinasen lo que se da apuntado. Nombró en su testamento por heredero debia hacer. Respondió el Papa que de ninguna suerte de aquella corona á su hermano don Martin , duque de desampararia la Iglesia de Dios vivo y la nave de san Momblanc , lo que con gran voluntad aprobó el reino Pedro, cuyo gobernalle le habian encargado. No se por no caer en poder de extraños, si admitian las hemcontentaron aquellos príncipes desta respuesta ni ce- bras á la sucesion. Hallábase don Martin ausente, ocusaban de hacer instancia; mas visto que nada aprove-pado en allanar á sus hijos la isla de Sicilia' y componer. chaba, dieron la vuelta mal enojados, así ellos como

mo aquellas alteraciones. Doña María, su mujer, persona su Rey y toda aquella nacion. Procurába el Pontífice de peclio varonil , hizo sus veces, ca se llamó luego con destreza aplacar aquella indignacion, para lo cual reina, y en una junta de señores que se tuvo en Barconcedió al rey de Francia por término de un año la dé- celona. mandó se pusiesen guardas á la reina doña cima de los frutos eclesiásticos de aquel reino. Esto pa- Violante, que decia quedar preñada, para no dar lugar saba por el mes de mayo del año del Señor de 1393 años, á algun embuste y engaño. La misma Reina viuda denen que se comenzó a destemplar poco á poco el con- tró de pocos dias se desengaño de lo que por ventura tento del nuevo Pontífice y trocarse su prosperi- pensaba. Pretendia el conde de Fox que le pertenecia dad en miserias y trabajos. El gobernador de Aviñon aquella corona por el derecho de su mujer, como de con gente de Francia por órden de aquel Rey le puso | hija mayor del Rey difunto. Contra el testamento que cerco dentro de su palacio muy aprelado. Publicose hizo su suegro se valia del del rey don Pedro, su paotrosi un edicto en que se mandaba que ningun hom- dre, que llamó á la sucesion las hijas, de la costumbre de Francia acudiese á Benedicto en los negocios bre tan recebida y guardada de todo tiempo que las eclesiásticos. Sobre todo los cardenales mismos de su hembras heredasen el reino, la cual pi se debia ni se obediencia le desampararon, excepto solo el de Pam- podia alterar, mayormente en su perjuicio. Estas razoplona, que permaneció hasta la muerte en su compa- nes se alegaban por parte del conde de Foxy de su muñía. Finalmente, por todas estas causas se vió tan apre- jer, si no concluyentes, á lo menos aparentes asaz. tado, que le fué forzoso salirse de Aviñon en bábito Sin embargo, las Cortes del reino , que se juntaron en disfrazado y pasarse á Cataluña para poderse asegurar; Zaragoza por el mes de julio, adjudicaron el reino de pero esto aconteció algunos años adelante. Las nego- comun acuerdo de todos á don Martin, que ausente së ciaciones entre los principes sobre el caso andaban hallaba , las insignias, nombre y potestad real. Platicamuy vivas y las embajadas que los unos á los otros se ron otrosí de los apercibimientos que se debían hacer enviaban. El rey de Francia procuraba apartar de la para la guerra que de Francia por'el mismo caso ameobediencia de aquel Papa á los reyes, al de Navarra, nazaba. al de Aragon y al de Castilla. Hacíaseles cosa muy grave,

CAPITULO VI. á estas naciones apartarse de lo que con tanto acuerdo

Como la reina doña Leonor volvió a Navarra. abrazaron, en particular el de Castilla despachó á don Juan, obispo de Cuenca, persona prudente y de trazas, El reino de Aragon andaba alterado por las sospechas para que reconciliase al rey de Francia con el Papa, ca у recelos de guerra que los aquejaban. En las ciudades entendian la causa de aquella alteracion

y mudanza

y villas no se oia sino estruendo de armas, caballos, eran disgustos particulares; poco prestó esta diligencia. municiones, vituallas. Castilla sosegaba por haberse los En Aragon por la parte de Ruisellon entró gran nú- demás grandes allanado y el de Gijon ausentado y parmero de soldados franceses para robar y talar la tierra. tido para Francia, conforme a lo que con él asentaron. La reina doña Violante, como la que por el descuido de La reina de Navarra , asimismo mal su grado , fué forç su marido ponia en todo la mano, despachó al rey dę zada á volver con su marido, negocio por tantas veces tratado. Para aseguralla hizo el Rey, su marido, jara- neros, armas, soldados ni naves. Por otra parte, el rey mento de tratalla como á reina é hija de reyes. Para de Castilla, avisado de la sentència, pedia que le enhonralla y consolalla el mismo rey de Castilla, su sobri- tregasen la villa de Gijon conforme a las condiciones no, la acompañó hasta la villa de Alfaro, que es en la que asentaron. La Condesa, que dentró estaba, no veraya de Navarra. En la ciudad de Tudela la recibió el nia en ello, sea por ser mujer varonil, ó por los conseRey, su marido, magníficamente con loda muestra de jeros que tenia a su lado. Acudió el Rey á esto, porque alegría y de amor. Hiciéronse por esta vuelta proce- con la dilacion no se pertrechase ; púsose sobre aquella siones en accion de gracias por todas partes, fiestas y villa cerco, que no duró mucho á causa que los cercaregocijos de todas maneras. Juan Hurtado de Mendoza, dos, perdida toda esperanza de socorro, en breve se mayordomo de la casa real, tenia gran cabida con el rindieron. El Rey hizo abatir los muros de la villa y las rey de Castilla ; por esto y en 'recompensa de sus ser- casas para que adelante no se pudiese rebelar. A la Convicios le hizo poco antes donacion de la villa de Agre- desa entregaron a su hijo don Enrique , que estaba en da, y en el territorio de Soria de los lugares Ciria y Bo- poder del Rey, á tal que desembarazase la tierra y se rovia. El pueblo llevaba mal esto por la envidia, que, fuese fuera del reino con su marido, que á la sazon se como es ordinario, se levanta contra los que mucho hallaba en tierra de Santonge con poca ó ninguna esprivan, y suélese llevar mal que ninguno se levante peranza de recobrar su estado. Hecho esto, el Rey dió demasiado. Los vecinos de Agreda no querian sujetarse la vuelta á Madrid, resuelto de visitar en persona el A2ni ser de señor ninguno particular, con tanta determi- dalucía, que lo deseaba y los negocios lo pedian, y por pacion, que amenazaban defenderiau con las armas, si diversas causas lo dilatara hasta entonces. Pasó á Talanecesario fuese, su libertad. Tenian por cosa pesada que vera con este intento, allí por el mes de noviembre le aquel lugar de realengo se hiciese de señorío, gobierno llegaron embajadores del rey de Granada para pedir que al principio suele ser blando y adelante muy pesa- que el tiempo de las treguas, que ya espiraba, ó era del do y grave, de que cada dia se mostraban ejemplos muy todo pasado, se alargase de nuevo. Recelábanse los moclaros. Demás que por estar a los confines de Navarra ros que, apaciguadas las pasiones del reino y de los y Aragon corrian peligro de ser acometidos los primeros grandes, no revolviesen las fuerzas de Castilla en daño sin que los pudiesen defender las fuerzas de ningun se- de Granada para tomar emienda de los daños que ellos

or particular. Querellábanse, otrosi que no les pagaban hicieron en enor edad por aquellas fronteras, No bien los servicios suyos y de sus antepasados y la leal- los despacharon luego; solo les dieron órden que fuesen tad que siempre con sus reyes guardaron. Partióse el á Sevilla en compañía del Rey, al cual recibió aquella rey de Castilla para allá con intencion y fiúcia que con ciudad con grandes fiestas y regocijos, como es ordisu presencia se apaciguarian aquellos disgustos. Poco nario. En ella hizo prender al arcediano de Ecija por faltó que no le cerrasen las puertas, si no intervinieran amotinador de la gente y atizador principal de los grapersonas prudentes que les avisaron con cuánto peligro ves daños que los dias pasados se hicieron en aquella se usa de fuerza para alcanzar de fos reyes lo que con ciudad y en otras partes á los judíos. Esta prision y el modestia y razon se debe y puede hacer, consejo muy castigo que le dieron fué escariniento para otros y aviso saludable, porque el Rey, oidas sus razones, con faci- de no levantar el pueblo con color de piedad. Por todas lidad se dejó persuadir que aquella villa se quedase en estas causas una nueva y clara luz parecia amanecer en su corona, con recompensa que hizo á Juan de Mendoza Castilla despues de tanlos torbellinos y tempestades, y en las villas de Almazan y Santisteban de Gormaz que una grande seguridad de que nadie se atreveria á hacer á lrueco le dieron, con que se sosegó aquella alteracion. desaguisado á los miserables y flacos. Las treguas asiEl rey don Enrique para seguir al conde de Gijon envió mismo se renovaron con los moros, que mucho lo desus embajadores á Francia, que comparecieron en Pa- seaban, con que quedaba todo sosegado sin miedo ni ris al plazo señalado. El Conde no compareció, sea por recelo de alguna guerra ni alboroto. Mucho importó no poder mas, sea por maña; verdad es que al tiempo para todo la prudencia y buena maña del rey don Enque los embajadores se aprestaban para dar la vuelta rique, que, aunque mozo, de cada dia descubria mas tuvieron aviso que el Conde era llegado á la Rochela, prendas de su buen natural en valor y todo género ciudad y puerto en tierra de Santonge, puesto entre la de virtudes. Verdad es que las esperanzas que deste Guiena y la Bretaña. Por esta causa se detuvieron. Príncipe se tenian muy grandes en breve se regalaron Pusiéronle demanda delante del rey de Francia, alega- y deshicieron como humo por causa de su poca salud, ron las partes de su derecho, y sustanciado el pro- roal que le duró toda la vida. Grande lástima y daño ceso y cerrado, se vino á sentencia, en que el Conde fué muy grave; con la indisposicion traia el rostro amaridado por aleye y mandado se pusiese en manos de su llo y desfigurado, las fuerzas del cuerpo flacas, las del Rey y se allanase; si así lo cumpliese, podia tener es- juicio á veces no tan bastantes para peso tan grande, peranza del perdon y de recobrar su estado, en que tantos y tan diversos cuidados. Finalmente, los años aquel Rey ofrecia interpondria su autoridad y ruegos; adelante no continuó en las buenas muestras que antes si perseverase en su rebeldía, le avisaban que de Fran- daba y que las gentes se prometian de su buen natural. cia no esperase ningun socorro ni lugar seguro en Fué esto en tanto grado, que apenas se puede relatar aquel reino. En esta sustancia se despacharon cartas cosa alguna de las que hizo los años siguientes. Algupara el duque de Bretaña y otros señores movientes de nas atribuyen esta dificultad á la falta que hay de meaquella corona y á los gobernadores, en que les avisa- morias de aquel tiempo y mengua de las corónicas de ban no ayudasen al Conde para volver a España con di- | Castilla. Es así, pero juntamente se puede entender que

que

que se hici

la continua indisposicion del Rey y la grande paz de la ciudad de Barbastro con cuatro mil caballos y gran que por beneficio del cielo gozaron en aquel tiempo número de infantería. En aquellos reales se hicieron fueron ocasion de que pocas cosas sucediesen dignas de él y su mujer alzar y pregonar por reyes de Aragon memoria y decuenta. Elduque de Benavente estaba preso con las ceremonias que en tal caso se acostumbran. en Monterey por cuenta y á cargo del maestre de San- Tembló la tierra en Valencia, mediado el mes de ditiago; pasaronle adelante dende á la villa de Almodóvar. ciembre, con que muchos edificios cayeron por tierra, El arzobispo de Santiago, prelado, aunque pequeño de otros quedaron desplomados; que era maravilla y láscuerpo, de gran corazon y que no sabia disimular , se tima. El pueblo, como agorero que es, pensaba eran mostraba desto agraviado, pues el Duque, fiado de su señales del cielo y pronósticos de los daños que temian. palabra, deshizo su gente, y se vino á la corte para po- Desbaratose este nublado muy en breve á causa que el nerse en las manos del Rey. Demás desto, tenia por pe- de Fox, alzado el cerco, fué forzado á dar la vuelta por la ligroso para la conciencia obedecer a los papas de parte de Navarra á su tierra con tal priesa, que mas paAviñon, que cuidaba ser falsos, y verdaderos los que recia huida que retirada, de que daba muestra el fardaje residian en Roma. Este color tomó y esta ocasion para que en diversas partes dejaba. La falta de vituallas le pudejar á Castilla y pasarse á Portugal. Allí le criaron, so en necesidad de volver atrás, por ser la tierra no muy primero obispo de Coimbra, y despues arzobispo de abundante y tener los naturales alzados los manteniBraga en recompensa de la prelacía muy principal que mientos y la ropa en lugares fuertes; demás que el conde dejaba en Castilla, de Santiago, en que por su ausencia de Urgel en todos lugares y ocasiones le hacia siempre entró don Lope de Mendoza. Era en la misma sazon algun daño con encuentros y alarmas que le daba. Lareobispo de Palencia don Juan de Castro, personaje mas tirada de los enemigos y el sosiego de Aragon y Cataluña conocido por la lealtad que siempre guardó al rey don fué por principio delaño del Señor de 1396, en sazon que Pedro y sus descendientes que por otra prenda alguna. el nuevo rey don Martin, alegre con las nuevas que de Anduvo fuera de España en servicio de doña Costan- Aragon le vinieron y allanados los alborotos de Sicilia, za , hija del rey don Pedro, por cuya instancia y á con- acordó de dar la vuelta a España en una buena armada templacion de su marido el duque de Alencastre le hi- de naves y galeras aprestó en Mecina. Aporto de cieron obispo de Aquis en la Guiena. Despues, al tiempo camino á Cerdeña, en que apaciguó asimismo en gran las paces entre Castilla é Inglaterra, parte

alteraciones de aquella isla. Parecia que el volvió entre otros del destierro para ser obispo de Jaen, cielo favorecia sus intentos y que todo se le allanaba. y finalmente de Palencia. Refieren que este Prelado es- En la costa de la Provenza por el rio Ródano arriba llecribió la corónica del rey don Pedro con mas acierto gó hasta la ciudad de Aviñon para verse con el papa y verdad que la que anda comunmente llena de enga- Benedicto y hacelle el homenaje debido. El le presentó ños y mentiras por el que quiso lavar su deslealtad con la rosa de oro con que suelen los pontifices honrar á infamar al caido y bailar al son que los tiempos y la los grandes principes, y le dió la investidura de Cerdefortuna le hacian. Añaden que aquella historia se per- ña y de Córcega con título de rey y como á feudatario dió y no parece, mas por diligencia de los interesados, de la Iglesia con las ceremonias y juramentos acosque por la injuria del tiempo, ó por otro demérito suyo. tumbrados. Despedido del Papa, finalmente con su arTal es la fama que corre; así lo atestiguan graves au- mada surgió en la playa de Barcelona. Allí hizo su entores. Nos en los hechos y vida del rey don Pedro se- trada en aquella ciudad á manera de triunfo por las guimos la opinion comun, que es la sola voz de la fama, victorias que ganara y tantos reinos como en breve se y de ordinario va mas conforme á la verdad; y es ave- le juntaron; y en una pública junta de los mas principariguado que no menos ciega el amor que el odio los les tomó la posesion de aquel reino por el derecho que ojos del entendimiento para que no vean la luz ni re- á él tenia y por el que le daba el testamento de su herfieran con sinceridad y sin pasion la verdad. En Ara- mano el rey don Juan. Al conde de Fox y á su mujer, gon no andaba la gente sosegada ; la mudanza de los porque tomaron nombre de reyes y por la entrada que príncipes , en especial si el derecho del sucesor no es hicieron por fuerza en aquel reino, los hizo publicar muy claro, suele ser ocasion de alteraciones. Prendie- por traidores y enemigos de la patria; si á tuerto, si ron á don Juan , conde de Ampúrias; achacábanle se con razon, ¿quién lo podrá averiguar? Pero destas coinclinaba a la parte del conde de Fox , quier por tener sas se tornará á tratar en otro lugar; al presente volsu derecho por mas fundado y su demanda mas justa, vamos á lo que se nos queda rezagado. quier por satisfacerse del agravio que pretendia le hicieron los años pasados. Amenazaba guerra de parte de

CAPITULO VII. Francia. Juntaron Cortes del reino en San Francisco

Que de nuevo se encendió la guerra de Portugal. de Zaragoza muy generales y llenas á 2 de octubre; acordaron se hiciese gente por todas partes para la de- El estado de las cosas de España en esta sazon era fensa, y por general señalaron á don Pedro, conde de tolerable. El imperio oriental de los griegos padecia Urgel. Ninguna diligencia era demasiada, porque el mucho y amenazaba alguna gran ruina por las discorconde de Fox, con un grueso campo, pasadas las cum- dias que en tan mala coyuntura se levantaron entre bres de los Pirineos, corria la comarca que baña con aquellos príncipes y la perpetua felicidad de los otosu corriente el rio Segre y los pueblos llamados anti- manos, emperadores de los turcos. La parcialidad de guamente ilergetes. Robaba , saqueaba , quemaba y los griegos mas flaca, como es ordinario, sin tener resfinalmente á los postreros de noviembre se puso sobre peto al bien comun, buscó socorros de fuera, y lo que fué peor, llamó en su ayuda á Amurates, gran empera- deró por fuerza del reino su hijo menor, por nombrè dor de aquella gente. No le pareció al Turco dejar pasar Mahomad, y por sobrenombre Balva. Quedó excluido la ocasion que aquellas discordias le presentaban de y privado el hijo mayor, llamado como el padre Juzef; apoderarse de todo. Pasó con gran gente el estrecho venció su mejor derecho la maña que su hermano tuvo de Hellesponto, y cerca del se apoderó de primera en- en granjear las voluntades del pueblo y sus buenas trada de Gallipoli y Adrianópoli, dos ciudades famosas partes de ingenio vivo y valor, en que no tenia par. Solo y principales. Aspiraba a hacer lo mismo de lo restante le popia en cuidado el rey de Castilla no emprendiese de aquel imperio, y aun sus gentes se derramaron por con sus fuerzas de restituir á su hermano en el reino diversas partes. El daño que hizo fué grande, y mayor de su padre. Para prevenirse partió para Toledo , reel espanto, no solo en lo de Grecia, sino en las nacio- suelto de conquistar con dones y con su buena maña nes comarcanas, en especial en Hungría, cuyo rey era aquel Rey y á sus cortesanos. Salióle bien la jornada, Sigismundo, mas conocido y famoso por la paz que los que , renovado el concierto puesto con su padre, de años siguientes puso en la Iglesia, quitado el scisma, nuevo se tornaron á asentar las treguas. Teníanse á la que venturoso en las armas. En este aprieto despachó sazon Cortes en Toledo, en que se publicó una premásus embajadores á Cárlos VI, rey de Francia, para avi- tica sobre las prebendas eclesiásticas, que no las pusalle del peligro que corria toda la cristiandad, si pres- diese poseer ningun extranjero, excepto algunos potamente todos no acudian á apagar aquel fuego antes cos, con quien pareció en particular dispensar, y en que cobrase mas fuerzas y el imperio de aquella gen- general con toda la nacion portuguesa, ca la pretendian te bárbara y fiera con el tiempo se arraigase en Euro- conquistar y su aficion con semejantes caricias. Pupa. Oyeron los franceses por su nobleza y valor esta blicó otrosí el Rey esle año una ley, en que mandó que einbajada de buena gana. A prestaron buen golpe de ninguno pudiese tener mula de silla que no mantuviegente á caballo, y por caudillo Juan, hijo del duque de se caballo de casta, con algunas modificaciones que Borgoña, y Filipe, condestable de Francia , Enrique se pusieron, todo á propósito que en el reino se criaso de Borbon con otras personas de cuenta. Llegados á número de caballos. En Sevilla un jueves, 5 de octuHungría, consultaron con el rey Sigismundo en la ciu- bre, falleció Juan de Guzman, conde de Niebla. Sudad de Buda sobre la manera en que se debia hacer la cedióle Enrique de Guzman, su hijo , que fué padre guerra. Acordaron convenia presentar la batalla al de otro Juan de Guzman , por merced de los reyes enemigo lo mas presto que pudiesen antes que se res- primer duque los años adelante de aquella nobilísima friase el calor que los franceses traian de pelear. Hicie- casa. Los caballeros de Calatrava trocaron la mucela ron algunas cabalgadas, no de mucha cuenta, y quita- de que antes usaban con su capilla de color negra en ron de poder de los enemigos algunos pueblos de poco la cruz roja de que hoy usan por bula del papa Benenombre, pero que les dió avilanteza para aventurar el dicto, ganada á instancia y suplicacion de su maestre resto y menospreciar al enemigo , cosa de ordinario don Gonzalo de Guzman. Los porlugueses , por apromuy perjudicial en la guerra. Marcharon con su gente vecharse de la ocasion que la poca salud del rey don hasta los confines de Tracia y hasta dar vista al ene- Enrique les presentaba, trataban de volver á las armas. migo cerca de la ciudad de Nicópoli. Ordenaron sus Era necesario buscar algun color para acometer aquehaces con resolucion de pelear, lo mismo hicieron los lla novedad. Parecióles bastante que algunos grandes contrarios, dióse la señal por ambas partes de acome- de Castilla no firmaron en tiempo las treguas que se ter. Los franceses, con el orgullo que llevaban, se ade- asentaron. Juntaron sus huestes, con que de primera laptaron sin dar lugar á que los húngaros saliesen de entrada se apoderaron de Badajoz, ciudad puesla á la sus reales y les hiciesen compañía. Cerraron antes de raya de Portugal, en que prendieron al gobernador, tiempo, que fué ocasion de perder aquella memorable que era el mariscal Garci Gonzalez de Herrera. Destos jornada; muchos quedaron muertos en el campo, otros principios de rompimiento se continuó la guerra por cautivaron, y entre los demás á Juan, hijo del duque de espacio de tres años con el mismo teson y porfía que la Borgoña, á quien su padre adelante rescató por gran pasada. Para hacer resistencia mandó el de Castillajundinero. El rey Sigismundo escapó á uña de caballo. tar y alistar sus gentes, y por general á don Ruy Lopez Sucedió este grave daño y revés la misma fiesta de San Dávalos, que poco antes hiciera su condestable, sea por Miguel, 29 de setiembre, con que el resto de la cris- muerte del conde de Trastamara , ó por despojalle de tiandad quedó atemorizado, no solo por el estrago pre- aquella dignidad; lo del mar, como negociono menos imsente, sino mucho mas por los males que para ade- portante, encargó al almirante Diego Hurtado de MenJante amenazaban. En unas partes se oian llantos por doza. Sucedió por el mes de mayo del año siguiente 1397 la pérdida de los suyos, en olras hacian procesiones que cinco galeras castellanas se encontraron con siete y rogativas para aplacar á Dios y su saña. En Grana- portuguesas, que volvian de Génova cargadas de armas y da falleció el rey Juzef; rugíase que por engaño del otras municiones. Embistiéronlas con tal denuedo, que rey de Fez, que con muestra de amistad le envió entre las desbarataron; las cuatro tomaron, una echaron á fonotros muy ricos presentes una marlota inficionada de do, las otras dos se escaparon. Pareció gran crueldad ponzoña, tal y tan eficaz, que luego que la vistió con- que despues de la victoria echaron á la mar cuatrovidado de su hermosura, se hirió de tal suerte, que cientas personas, si ya no juzgaron que con semejante dentro de treinta dias espiró atormentado de gravísi- rigor se debia enfrenar el orgullo de aquella nacion. El mos dolores; las mismas carnes se le caian á pedazos, Almirante otrosí con su armada costeó las marinas de cosa maravillosa, si verdadera. Muerto Juzel, se apo- | Portugal, saqueo y quemó pueblos , taló los campos y

robó toda la tierra, sin que le pudiesen ir a la mano. | esperanza de poder resistir á torbellinos tan grandes y Muchos nobles y fidalgos de Portugal, unos por tener mantenerse en el pontificado. Solo le alentaba contra la guerra por injusta y aciaga, otros por estar cansados I el odio comun que los reyes de España casi todos tedel gobierno de su Rey, se pasaron á Castilla; personas nian recio por él, sin embargo que el rey de Francia de valor, de que dieron muestra en todas las ocasiones traia gran negociacion por medio de sus ernbajadores que se presentaron. Los de mas cuenta fueron Martin, para apartailos de aquella obediencia. Decian que ninGily Lope de Acuña, todos tres hermanos ; Juan y Lo gun olro camino se descubria para la union de la Iglepe Pacheco, hermanos asimismo. A estos caballeros sia, tan deseada y tan importante, sino que Beneheredaron magníficamente los reyes de Castilla en pre dicto renunciaše simplemente, como él mismo lo temio de sus servicios y recompensa de la naturaleza y lo nia prometido y jurado cuando le sacaron por papa. demás que en su tierra dejaron; zanjas y cimientos so Hízose junta general de obispos y otras personas grabre que adelante se levantaron en Castilla muy princi ves en ciencia y prudencia. Asistieron de parte del pales casas y estados de estos apellidos y de otros. Con rey de Aragon Vidal de Blanes, un caballero de su. tinuábase la guerra, en que los portugueses se apode casa y otro gran jurista, por nombre Ramon de Franraron de Tuy, ciudad de Galicia puesta á la raya de cia. No se alteró nada en esta juntà, si bien el Rey dePortugal. Demás desto , por otra parte en la Extrema seaba venir en lo que el de Francia le pedia; solo acordura pusierou sitio sobre la villa de Alcántara, bien daron se procurase que con efecto los dos papas revoconocida por ser asiento de la caballería de aquel casen lascensuras que el uno contra el otro tenianfulminombre. Acorrió á los cercados en tiempo el nuevo con nadas, y de comun consentimiento con toda brevedad sedestable de Castilla, con que no solo desbarató el cerco ñalasen lugar en que los dos se comunicasen sobre los é bizo retirará los enemigos, pero rompió por las fron medios que se podrian tomar para unir la Iglesia y asenteras de Portugal, corrió y robó la tierra y aun se apo-. tar una verdadera paz. En Pamplona la principal parte deró de algunos pueblos de poca cuenta y enfrenó el de la iglesia Catedral estaba por tierra, que se cayó siete orgullo y osadía de los contrarios. Por otra parte, el años antes deste en que vamos. Deseaban reparalia, maestre de Alcántara y Diego Hurtado de Mendoza, el pero espantábales la mucha costa, para que no eran almirante, y con ellos Diego Lopez de Zúñiga, justicia bastantes ni los proventos de la iglesia ni las limosnas mayor de Castilla, se pusieron sobre Miranda de Duero. particulares. El rey don Carlos, visto esto, con granliAcudió asimismo con su gente el Condestable, con que beralidad señaló para la fábrica la cuadrágesima parte de tal guisa apretaron el cerco, que los de dentro fue de sus rentas reales por término de doce años, de que ron forzados á rendirse. Así por la una y por la otra bay pública escritura , su data en San Juan de Pie de parte resultaban pérdidas y ganancias, con que los por Puerto, á las vertientes de los Pirineos de la parte de tugueses algun tanto se templaron, y lodos comunmen Francia, deste año á 25 de mayo. Deseaba este Rey en te entraron en esperanza se podria con buenas condi gran manera recobrar el estado que sus antepasados ciones asentar paz entre aquellas dos naciones, que era poseyeron en Francia, que era el condado de Evreus y Jo que mejor les venia.

gran parte de Normandía. Trató desto por medio de

sus embajadores con el rey de Francia, y como quier CAPITULO VIII. .. .

que en ausencia no se efectuase cosa alguna , acordo Como se renovaron las treguas entre Castilla y Portugal.

en persona pasar á la corte de aquel Rey, que aun no

estaba del todo sano de su enfermedad, antes á tiempos Al principio desta guerra dos frailes franciscos, cu se le alteraba la cabeza de suerte, que mal podia atender -yos nombres no se saben, solo se dice que encendidos | al gobierno. Por esto el Navarro, sio acabar cosa en deseo de extender la religion cristiana y de enseñar alguna de las que pretendia, cansado y gastado, dió á los moros descaminados y errados el camino de la la vuelta para su reino por el mes de setiembre del verdad, se atrevieron á predicalles en público en Gra- | año 1398. Llegado, dió órden que todos los estados junada con gran concurso del pueblo, que se maravillaba rasen por heredero de aquella corona un hijo que el de aquella povedad. Mandáronles dejasen aquella por año pasado le nació de su mujer, y le llamaron asifía; y como no quisiesen obedecer, si bien los maltra | misino don Carlos. La ceremonia y solemnidad se hizo taron de palabra y obras, los alfaquíes, para atajar el en Pamplona á los 27 de noviembre; la alegría duró escándalo, de consuno se fueron al Rey y se querella poco á causa de la muerte del Infante que le soron del desacato que con aquella libertad se hacia á su brevino en breve. Los portugueses, hostigados con los religion. Salió decretado que les echasen mano é hi reveses pasados, tomaron mejor acuerdo de mover pláciesen dellos justicia como de amotinadores del pueblo. ticas de paz. Despacharon embajadores en esta razon; Fué fácil prender a los que no huian y convencer a los respondió el rey don Enrique que ni él rompió la guerra que no se descargaban; cortáronles las cabezas y ar- ni pondria impedimento a la paz á tal que las condiciorastraron sus cuerpos con todo género de denuestos nes fuesen honestas y tolerables. Dieron y tomaron soyultrajes que les dijeron é hicieron. Los cristianos des bre el caso; era dificultoso asentar paces perpetuas; pues de muertos los tienen y honran como á mártires. acordaron de confirmar las treguas pasadas. ReceláEn Aviñon el papa Benedicto, desamparado de sus car banse los de Castilla de los de Aragon que querian todenales, como se tocó arriba, y por tener enojado y mar las armas; que causas de disgustos entre reyes por.enemigo al rey de Francia, y él mismo estar cer comarcanos nunca faltan, ni razones con que cada cual cado dentro de su sacro palacio, se hallaba con poca | abona su querella. El marqués de Villena pouia en cuir

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