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que

veces rendirse á la necesidad, que de ordinario tiene y para que la cortesía pareciese mayor, lo envió todo mayores fuerzas que la justicia y la razon. Tomado este con una de sus mujeres; que los moros segun su poasiento, dejó á Francia y se volvió á su tierra para pa- sibilidad cada cual acostumbra á tener muchas, en sar en ella su viudez y vida.

especial los reyes ; que es la causa de estimallas de

ordinario en poco por repartirse la aficion entre tantas. CAPITULO XII.

Las obras, finalmente, eran tales y las muestras de amor, Que nació un hijo al rey de Castilla.

bastaran á ligallos y hermanallos por mucho tiem

po si pagara bien la amistad y faese durable entre los Gozaba España de una muy grande paz y sosiego á que se diferencia, en la creencia y religion. Así, poco causa que las alteraciones de dentro calmaban y los adelante se rompió la guerra entre estos dos reyes, coenemigos de fuera no se movian ni inquietaban por ha- mo se verá en su lugar. En Roma falleció el papa Bonillarse todos cansados con las guerras y diferencias pa- facio IX á 1.° de octubre. Juntáronse sus cardenales sadas, que mucho duraron. Solo el rey de Navarra se ha- en conclave, y con toda priesa nombraron por sucesor llaba desgustado por verse despojado de los grandes del difunto al cardenal Cosmato Meliorato, natural de estados que tenia en Francia, de Evreux, de Campaña Sulmona , ciudad del Abruzo en el reino de Nápoles, á y de Bria. Y dado que sobre este punto andaban emba-los 17 del mismo mes. Llamóse Inocencio VII. Su pontifijadas y se hacia muy grande instancia , todavía no se al- cado fué breve, de solos dos años y veinte dias. Acomecanzaba cosa alguna; y aun él mismo por dos veces fué tieron de nuevo con esta ocasion los principes á concerá Francia sobre lo mismo, pero en balde. La pretension tar los papas y unir la Iglesia. Usaron de las diligencias era muy importante y claro el agravio que le hacian; posibles, pero todo su trabajo sué en vano. Alegaban las acordó pues tercera vez de probar ventura por si pu- partes que no hallaban lugar seguro en qué juntarse. diese alcanzar de su primo el rey de Francia y de sus Todo era color y hacer del juego maña para entretener grandes con presentes y caricias lo que la razon y la la gente y engañar en grave perjuicio de toda la Iglehonestidad no habia podido alcanzar. Encomendó el sia. En especial el papa Benedicto , como mas artero y gobierno del reino á su mujer; con esta resolucion se duro, por ningun camino se doblegaba , si bien desampartió para Francia , y llegado a aquella corte, trató sú parado de la mayor parte de sus amigos y valedores annegocio con todas las veras y por todos los caminos daba de una parte á otra sin hallar lugar que le contenque le parecieron á propósito para salir con la deman- tase ni persona alguna de quien fiarse; tan sospechoda; gastáronse muchas demandas y respuestas; final- sos le eran los de su casa como los extraños. Bien es mente, se tomó por postrera resolucion que el de Na- verdad que muchas personas señaladas por su docvarra se apartase de aquella pretension y sacase de Qui-trina y santa vida defendian su partido y le seguian; enreburg , que todavía se tenia por él, los soldados que tre otros fray Vicente Ferrer, gran gloria de Valencia, allí tenia de su guarnicion, y que en recompensa le su patria, y de su orden de Santo Domingo por el buen diesen á Nemurs, ciudad de la Gallia Céltica, con ti- olor que de sí daba y el gran fruto que hizo en todas tulo de duque; trueque á la verdad muy desigual, y las partes en que predicó la palabra de Dios, que fuemuy baja recompensa de estados tan principales y ron muchas, como trompeta del Espíritu Santo y gran grandes como renunciaba. Verdad es que le añadieron ministro del Evangelio. Averiguóse que las naciones exen las condiciones del concierto una pension de doce trañas le entendian, si bien predicaba en su lengua vulmil francos en cada un año además de una gran suma gar, los italianos, los franceses, los castellanos ; gracia de dinero que para acallalle de presente le contaron. singular, y despues de los apóstoles á él solo concedida. Pasó todo esto en Paris á 9 de junio del año que se con- Los milagros que obraba y con que acreditaba su doctaba de 1404. Dícese que de aquel dinero labró este rey trina, eran muy ordinarios; daba vista á los ciegos, sadon Cárlos en Olite y en Tafalla , villas de Navarra, dis

naba cojos, mancos, enfermos, y aun resucitaba los tantes entre sí por espacio de una legua, sendos pala- muertos. Todo lo hace mas creible lo que se dice de la cios de real magnificencia, muy hermosos y de habita- innumerable muchedumbre de gente que por su medio cion muy cómoda, ca era este Príncipe muy entendido, salió de las profundas tinieblas de vicios y de ignoranno solo en las cosas de la paz y de la guerra, sino asi- cia en que estaban. De los viciosos que convirtió, no mismo en las que sirven para curiosidad y entreteni- diré nada ; en sola España por su predicacion se bautimiento. Decian otrosí que si la muerte no atajara sus zaron ocho mil moros y treinta y cinco mil judíos, cosa trazas, pretendia juntar aquellos dos pueblos con un maravillosa. En particular en el obispado de Palencia pórtico ó portal continuado y tirado desde el uno hasta se hicieron cristianos casi todos los judíos, que, por el otro. Los reyes de Castilla y de Granada á porfía se ser hacendados y en favor del bautismo quedar libres de presentaban entre sí ricos y hermosos dones, que pa- diezmos y otros pechos y derramas, las rentas del obisrecia cada cual se pretendia adelantar en todo género de po don Sancho de Rojas, que á la sazon lo era de aquecortesía. A los moros vepia bien aquella amistad por Ila ciudad, se adelgazaron de suerte, que le fué necesasus pocas fuerzas y su estado, que no era grande; al rio hacer recurso al Rey y ganar un privilegio real que rey de Castilla por su continua indisposicion le era hoy se muestra, en que le concede para recompensa forzoso atender mas á conservarse que á quitar á de aquel daño cierta cantidad de maravedís de las renotros lo suyo. En particular el rey Moro envió al de tas reales. La alegría que por esta causa resultaba en Castilla un presente muy rico de oro y de plata , pie- todo el reino se aumentó con el parto de la Reina, que dras preciosas y adobos de vestidos muy hermosos; en Toro en el monasterio de San Francisco, viérnes á Jos 6 de marzo del año de 1405, parió un infante, que se en cuidado. En aquellas Cortes se establecieron leyes llamó del nombre de su abuelo, el príncipe don Juan; muy buenas, unas para acudir á los inconvenientes el gozo de todos fué tanto mayor cuanto mas desconfia- presentes, otras que se guardasen siempre, enderezados estaban por la dilacion y la poca salud del Rey. Hi- das todas al bien y pro comun. Ordenúse demás desto ciéronse fiestas y regocijos por todas las partes. Los que el rey don Martin de Sicilia, lo mas presto que principes extraños enviaron sus embajadas para con- fuese posible, viniese á España para que se acostumgratularse por el nacimiento del Infante. La Reina otro- brase á guardar los fueros de Aragon y no quisiese sí alcanzó del Rey con esta ocasion de su parto que per- adelante atropellar sus libertades y gobernar aquel donase é biciese merced á don Pedro de Castilla, su reico á fuer de los demás á su albedrío y voluntad. Saprimo, niño de poca edad. Don Juan, su padre, hijo bida él esta determinacion, la voluntad del Rey, su padel rey don Pedro, falleció poco antes deste tiempo en dre, y de todo el reino, aprestado que hobo una armala prision en que le tenian en el castillo de Soria. De su

da, se hizo á la vela en Trapana, ciudad de Sicilia ; mujer doña Elvira, hija del mismo alcaide Beltran Eril, de camino saltó en tierra en Niza , ciudad del Piamondejó dos hijos, don Pedro y doña Costanza; la lija vino te, para visitar y hacer homenaje al papa Benedicto, á las manos del Rey, y por su órden hizo profesion en que á la sazon se hallaba en aquellas partes con voz de Santo Domingo el Real, monasterio de Madrid. Don

querer dar corte con su competidor en aquellas difePedro se huyó, que le pretendian poner en prision. rencias y debates tan reñidos. Hallóse presente acasó La culpa del padre y de los hijos no era otra sino tener

ó de propósito á la habla Luis, duque de Anjou , quo el uno por padre y los otros por abuelo aquel príncipe se llamaba rey de Nápoles , y por el derecho de su mudesgraciado, que muchas cosas hacen los reyes para jer pretendia el reino de Aragon; mas por medio del su seguridad que parecen exorbitantes. Compadeciós Pontifice se concertaron y apaciguaron. Despedida esla Reina de aquel mozo; mandóle poner tras de las cor- ta habla, se torno á embarcar el rey de Sicilia,'y á tinas de la cama. Venida la ocasiou que el Rey entró á los 3 de abril finalmente surgió en la playa de Barcelovisitalla, le suplicó por el perdon. Otorgó el Rey con na. Por su venida hicieron fiestas por todo el reino, su demanda , que no era justo en aquella sazon negalle que pensaban seria por largo tiempo; mas engañólessu cosa alguna. Sacáronle á la hora vestido de clérigo para esperanza, porque con color que los de aquella isla no que le besase la mano. Diósela con amoroso semblante, sosegaban del todo y que de nuevo don Bernardo de y para que se sustentase en los estudios le proveyó del Cabrera con ocasion de su ausencia se tomaba mas auarcedianato de Alarcon. Adelante le promovieron al obis- toridad y mano en el gobierno de lo que era rázon, pado de Osma, y finalmente al de Palencia. Suplió la dejando las cosas medio compuestas en Aragon, á nobleza sus fallas; en particular tuvo poca cuenta con los 6 de agosto en la misma armada en que vino se emla honestidad. De dos mujeres, la una Isabel, de nacion barcó en Barcelona y pasó en Sicilia. Con su llegada inglesa, y la otra María Bernarda, dejó muchos hijos, mandó luego á don Bernardo de Cabrera salir de palacuatro varones, don Alonso, don Luis, don Sancho y cio, y poco despues de toda la isla, con órden de predon Pedro, y otras tantas hembras, doña Aldonza, do- sentarse delante de su padre el rey de Aragon para desña Isabel, doña Catalina, doña Costanza. Destos , y prin- cargarse de las culpus que le achacaban. Hizo él lo que cipalmente de don Alonso, que tuvo siete hijos de le- le fué mandado, y partió para España en sazon que por gítimo matrimonio, desciende la casa y linaje de Casti- el principio del mes de noviembre llegaron á Barcelona lla, asaz extendida y grande, aunque no de mucha ren- cuatro estatuas de plata vaciadas y cinceladas y semta ni estado. En Guadalajara falleció don Diego Hurtado bradas de pedrería, que envió el papa Benedicto para de Mendoza , almirante del mar. Sucediéronle en sus que pusiesen en ellas las reliquias que en Zaragoza teestados y tierras Iñigo Lopez de Mendoza, su hijo, que nian de los santos mártires Valerio, Vincencio, Lau

adelante fué el primer marqués de Santillana; en el ofi- rencio, Engracia, para sacallas con esta pompa en las

cio de almirante, don Alonso Enriquez, hermano menor de don Pedro, conde de Trastamara, ambos nietos de don Fadrique, maestre de Santiago.

CAPITULO XIII.

De la guerra que se hizo contra moros.

El reino de Aragon por este liempo andaba alborolado, y mas Zaragoza, por causa de dos bandos y parcialidades , cuyas cabezas eran, de la una Martin Lopez de la Nuza, de la otra Pedro Cerdan, hombres poderosos en rentas y vasallos. En Valencia asimismo prevalecian otros dos bandos, el de los Soleres y el de los Centellas. Trababan á cada paso pasion entre sí y riñas; matábanse y robábanse las haciendas sin que la justicia les pudiese ir a la mano. Juntó el Rey Cortes en Maella , villa de Aragon, á propósito de asentar el gobierno y apaciguar las alteraciones que ponian á todos

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procesiones mas solemnes y generales. En Castilla se continuaba la conversion de los judíos, y aun para domeñar á los obstinados y duros se ordenó de nuevo, entre otras cosas, que los judíos no pudiesen dar á logro, cosa entre ellos muy usada ; y que para ser conocidos trajesen sobre el hombro derecho por señal un redondo de paño rojo, como tres dedos de ancho. Lo mismo tres años adelante se ordenó de los moros, que trajesen otro redondo algo mayor de paño azul en forma de luna menguada, y lo que es mas, veinte y cinco años antes deste en que vamos estableció el rey don Juan el Primero en las Cortes que se hicieron en Soria que las mancebas de los clérigos se distinguiesen de las mujeres honestas por un prendedero de paño hermejo, tan ancho como los tres dedos, que les mandó traer sobre el tocado para que fuesen conocidas, leyes muy buenas, pero que no sé yo si en algun tiempo se guardaron. Lo que toca á los judíos, el tiempo presente se pidió por el

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reino en las Cortes que los meses pasados para jurar al taron su cuerpo en el monasterio de San Francisco de príncipe don Juan recien nacido se juntaron en Valla- Niza ; sucedióle en el obispado de Pamplona que vacó dolid, y el Rey lo otorgó por una ley que publicó en por su muerte Lanceloto de Navarra, en sazou que, esta razon en la villa de Madrid á los 21 dias del mes çansada Francia de las largas del papa Benedicto en rede diciembre. Ca habia pasado á aquellas partes para nunciar como le pedian y unir la Iglesia, de nuevo le proveer a la guerra de Granada, que entonces pensaba tornaron á negar la obediencia y apartarse de su devohacer de propósito, á causa que aquel Rey, sin embar- cion. go de los conciertos y amistad hechos, se apoderó por

CAPITULO XIV. fuerza de la villa de Ayamonte, puesta a la boca del rio Guadiana por la parte que desagua en el mar, y la qui

De la muerte del rey don Enrique. tó á Alvaro de Guzman, cuya era ; demás que no que- Teníanse Cortes de Castilla en Toledo, que fueron ria pagar el tributo y las parias que conforme a los muy señaladas por el concurso grande que de todos los conciertos pasados debia pagar en cada un año. Toda- estados acudieron , por la importancia de los negocios vía antes de venir á rompimiento intentó el rey de Cas- que en ellas se trataron y mucho mas por la muerte tilla si le podria poner en razon con una embajada que que en aquella sazon y ciudad sobrevino al Rey. Hallále envió para ver si podria con aquello requerille de paz ronse en ellas don Juan, obispo de Sigüenza, en su y que no diese lugar á aquellas novedades y demasías. nombre y como gobernador sede vacante del arzobisEl Moro, orgulloso por lo hecho y por pensar que aque- po de Toledo, que el electo don Pedro de Luna aun no lla embajada procedia de algun temor y flaqueza, no era venido a aquella iglesia ; don Sancho de Rojas, solo no quiso hacer emienda de lo pasado, antes por obispo de Palencia, don Pablo, obispo de Cartagena, principio del año 1406 envió un grande golpe de gente don Fadrique, conde de Trastamara, don Enrique de para que rompiesen por la parte del territorio de Baeza, Villena , maestre de Calatrava dos años habia por muercomo lo hicieron con muy grave daño de toda aquella te de Gonzalo Nuñez de Guzman, don Ruy Lopez Dacomarca. Saliéronles al encuentro Pedro Manrique, valos, condestable, Juan de Velasco, Diego Lopez de frontero en aquella parte, Diego de Benavides y Martin Zúñiga y otros señores y ricos hombres. Luego al prin. Sanchez de Rojas con toda la demás gente que pudie- cipio destas Cortes se le agravó al Rey la dolencia de ron en aquel aprieto apellidar. Alcanzaron á los enemi- guisa, que no pudo asistir. Presidió en su lugar su hergos, que era muy grande cabalgada; llegaban muy mano el infante don Fernando; las necesidades apretacerca de la villa de Quesada. Pelearon con igual es- ban y la falta de dinero para hacer la guerra á los mofuerzo sin reconocerse ventaja ninguna hasta que cerró ros y enfrenar su osadía. Tratóse ante todas cosas que la noche y la escuridad tan grande los despartió. Los el reino sirviese con alguna buena suma, tal que pucristianos, juntos y cerrados, rompieron por medio de diesen asoldar catorce mil de á caballo, cincuenta mil los enemigos para procurar mejorarse de lugar en un peñol que cerca cae, que fué señal de flaqueza ; demás tar y llevar seis tiros gruesos, que nuestros coronistas que en la pelea perdieran mucha gente, y entre ellos llaman lombardas , creo de Lombardía , de do vinieron personas de mucha cuenta, y en particular Martin San- primero á España, ó porque allí se inventaron, cien chez de Rojas y Alonso Davalos, el mariscal Juan de tiros menores con los demás pertrechos y municiones Herrera y Garci Alvarez Osorio, en que si bien vendie- y almacen. Que todo esto y no menos cuidaban seria ron caramente sus vidas, quedaron tendidos en el cam- necesario para de una vez acabar con la morisma de po. Esta batalla llaman la de los Collejares. El rey don España, como todos deseaban. Los procuradores del Enrique, sin embargo de su poca salud, no se descui- reino llevaban mal que se recogiese del pueblo tan gran daba en velar y mirar por todo. En Madrid, do estaba, suma de dinero como era menester para juntar tantas convocó Cortes para la ciudad de Toledo; queria con fuerzas, por estar todos muy gastados con las imposiacuerdo del reino proveer de todo lo necesario para ciones pasadas; mayormente que los obispos no venian aquella guerra, que cuidaban seria muy larga. El de en que alguna parte de aquel servicio se echase sobre Navarra, concluidas ya las cosas en Francia de la ma- los eclesiásticos. Hobo demandas y respuestas y dilanera que de suso queda dicho, al dar la vuelta pasó porciones, como es ordinario. Finalmente, acordaron que Narbona , dende atravesó á Cataluña , y en Lérida por de presente sirviesen para aquella guerra con un millon el mes de marzo se vió con el de Aragon, que le festejó de oro, gran suma para aquellos tiempos, en especial en aquella ciudad y en Zaragoza magníficamente, como que se puso por condicion, si no fuese bastante aquella lo pedia la razon. Llegó finalmente á Pamplona, y en cantidad, que se pudiesen hacer nuevas derramas sin aquella ciudad celebró el casamiento que de tiempo consulta ni determinacion de Cortes; tan grande era el atrás tenia concertado de su hija doña Beatriz, henor deseo que todos tenian de ver acabada aquella guerra. El que doña Blanca, con Jaques de Borbon, conde de la sueldo que en aquella sazon se daba á un hombre de á Marca , persona en quien la nobleza , gentil disposicion caballo era por cada dia veinte maravedís, y al peon y destreza en las armas corrian á las parejas. Hicieron- la mitad. La buena diligencia del infante don Fernando se las bodas á los 14 de setiembre, en el cual mes junto y su buena traza hizo que se allanasen todas las dificulal castillo de Monaco en la costa de Génova falleció de

tades. Llegó en esto nueva que en Roma falleció el peste Miguel de Salva, cardenal de Pamplona, que an- papa Inocencio á los 6 de noviembre y que los cardedaba en compañia del papa Benedicto; infeccion de nales á gran priesa pusieron en su lugar al cardenal que por aquella comarca pereció mucha gente. Sepul- | Angelo Corario, ciudadano de Venecia, ú los 30 del mis

mo mes, que se llamó en el pontificado Gregorio XII. | ñores al castillo en que el Rey posaba. Tenia dada orAsimismo en el mayor calor de las Cortes falleció el rey | den que como viniesen los grandes, hiciesen salir fuera don Enrique en la misma ciudad de Toledo á 23 de di- | los criados y sus acompañainientos. Hizose todo así ciembre, principio del año del Señor de 1407. Tenia como lo tenia ordenado. Esperaron los grandes en una veinte y siete años de edad; dellos reinó los diez y seis, sala por gran espacio todos juntos. A medio dia entró dos meses y veinte y un dias. Dejó en la Reina, su mujer, el Rey armado y desnuda la espada. Todos quedaron al príncipe don Juan y á las infantas doña María y do atónitos sin saber lo que queria decir aquella represenña Catalina, que le naciera poco antes. Sepultáronle con tacion ni en qué pararia el disfraz. Levantáronse en el hábito de san Francisco en la su capilla real de To pié, el Rey se asentó en su silla y sitial con talante, á lo ledo. El sentimiento de los vasallos fué grande, y las lá que parecia , sañudo. Volvióse al Arzobispo ; pregungrimas muy verdaderas. Veíanse privados de un prín tóle ¿cuántos son los reyes que habeis conocido en Cascipe de valor en lo mejor de su edad, y el reino, como tilla ? La misma pregunta hizo por su órden á cada cual nave sin piloto y sin gobernalle, expuesto a las olas y de los olros. Unos respondierop : yo conocí tres, yo cuatempestades que en semejantes tiempos se suelen le tro, el que mas dijo cinco. ¿Cómo puede ser esto, revantar. Fué este Principe apacible de condicion, afable plicó el Rey, pues yo de la edad que soy he conocido y liberal, de rostro bien proporcionado y agraciado, no menos que veinte reyes? Maravillados todos de lo mayormente antes que la dolencia le desfigurase, bien que decia, añadió : Vosotros todos, vosotros sois los hablado y elocuente, y que en todas las cosas que hacia reyes en grave daño del reino, mengua y afrenta nuesy decia se sabia aprovechar de la maña y del artificio. tra; pero yo haré que el reinado no dure mucho ni Despachaba sus embajadores á los príncipes cristianos pase adelante la burla que de nos haceis. Junto con esto, y moros, a los de cerca y á los de léjos, con intento de en alta voz llama los ministros de justicia con los insipformarse de sus cosas y de todo recoger prudencia trumentos que en tal caso se requieren y seiscienlos para el buen gobierno de su reino y de su casa y para

soldados que de secreto tenia apercebidos. Quedaron saber en todo representar majestad, á que era muy atónitos los presentes; el de Toledo, como persona de inclinado. Del valor de su ánimo y de su prudencia dió gran corazon, puestos los hinojos en tierra y con lá. bastante testimonio un famoso hecho suyo y una reso grimas pidió perdon al Rey de lo en que errado le halucion notable. Al principio que se encargó del gobier bia. Lo mismo por su ejemplo hicieron los demás; ofreno gustaba de residir en Burgos. Entreteníase en la cen la emienda, sus personas y haciendas como su vocaza de codornices, á que era mas dado que á otro gé luntad fuese y su merced. El Rey desque los tuvo muy nero de montería ó volateria. Avino que cierto dia vol amedrentados y humildes, de tal manera les perdonó vió del campo cansado algo tarde. No le tenian cosa al las vidas, que no los quiso soltar antes que le rindiesen guna aprestada para su yantar. Preguntada la causa, y entregasen los castillos que tenian á su cargo y contasen respondió el despensero que, no solo le faltaba el dinero, todo el alcance que les hicieron de las rentas reales que mas aun el crédito para mercar lo necesario. Maravi cobraron en otro tiempo. Dos meses que se gastaron Móse el Rey desta respuesta ; disimuló empero con en asentar y concluir estas cosas los tuvo en el castillo mandalle por entonces que sobre un gabau suyo mer

detenidos. Notable hecho, con que ganó tal reputacion, case un poco de carnero con que y las codornices que que en ningun tiempo los grandes estuvieron mas renél traia le aderezasen la comida. Sirvióle el mismo des didos y mansos. El temor les duró por mas tiempo, copensero a la mesa, quitada la capa, en lugar de los pa mo suele, que las causas de temer. De severidad semejes. En tanto que comia se movieron diversas pláticas. jante usó en Sevilla en las revueltas que traian el conde Una fué decir que muy de otra manera se trataban los de Niebla y Pero Ponce; y aun el castigo fué mayor, grandes y mucho mas se regalaban. Era así que elar que hizo justiciar mil hombres que halló en el caso mas zobispo de Toledo, el duque de Benavente, el conde de culpados. Benefició las rentas reales por su industria y Trastamara, don Enrique de Villena , el conde de Medi- la del Infante, su hermano, de suerte que grandes sunaceli, Juan de Velasco, Alonso de Guzman y otros mas se recogian cada un año en sus tesoros, que hacia señores y ricos hombres deste jaez se juntaban de or guardar en el alcázar de Madrid, al cual para mayor sedinario en convites que se hacian unos á otros como en guridad arrimó las torres, que hoy tiene antiguas, pero turno. Avino que aquel mismo dia todos estaban con de buena estofa. Suyo es aquel dicho : « Mas temo las vidados para cenar con el Arzobispo, que hacia tabla á maldiciones del pueblo que las armas de los enemigos.» los demás. Llegada la noche, el Rey disfrazado se fué á Así llegó y dejó grandes tesoros sin pesadumbre y sin ver lo que pasaba , los platos muchos en número, y muy gemido de sus vasallos, solo con tener cuenta y cuidaregalados los vinos, la abundancia en todo. Notó cada do con sus rentas y excusar los gastos sin propósito; cosa con atencion , y las pláticas mas en particular que | virtud de las mas importantes de un buen príncipe. sobre mesa tuvieron , en que por no recelarse de nadie, cada uno relató las rentas que tenia de su casa y las

CAPITULO XV. pensiones que de las rentas reales llevaba. Aumentose con esto la indignacion del Rey que los escuchaba; de Que alzaron por rey de Castilla á don Juan el Segundo. terminó tomar emienda de aquellos desórdenes. Para esto el dia siguiente luego por la mañana hizo corriese Hecho el enterramiento y las exequias del rey don voz por la corte que estaba muy doliente y queria otor Enrique con la magnificencia que era razon y con toda gar su testamento. Acudieron a la hora todos estos se- | representacion de majestad y tristeza, los grandes se comunicaron para' nombrar sucesor y hacer las cere- gaño ni lisonja. Subir a la cumbre del mando y del semonias y homenajes que en tal caso se acostumbran. ñorío por malos caminos es cosa fea; mas desamparar No eran conformes los pareceres, ni todos hablaban de al reino que de su voluntad se os ofrece y se recoge al una misma manera. A muchos parecia cosa dura y pe- amparo de vuestra sombra en el peligro, mirad no paligrosa esperar que un Infante de veinte y dos meses rezca flojedad y cobardía. La naturaleza de la potestad tuviese edad competente para encargarse del gobier- | real y su origen enseñan bastantemente que el cetro se no. Acordábanse de la minoridad de los reyes pasados, puede quitar á uno y dar otro conforme a las necesiy de los males que por esta causa se padecieron por dades que ocurren. Al principio del mundo vivian los todo aquel tiempo. Leyóse en público el testamento del hombres derramados por los campos á manera de ficRey difunto, en que disponia y dejaba mandado que la ras, no se juntaban en ciudades ni en pueblos; soluReina, su mujer, y el infante don Fernando, su herma- mente cada cual de las familias reconocia y acataba al no, se encargasen del gobierno del reino y de la tutela que entre todos se aventajaba en la edad y en la prudendel Príncipe. A Diego Lopez de Zúñiga y Juan de Ve- cia. El riesgo que todos corrian de ser oprimidos de los lasco encomendó la crianza y la guarda del niño, la en- mas poderosos y las contiendas que resultaban con los señanza á don Pablo, obispo de Cartagena , para que extraños y aun entre los mismos parientes, fueron ocaen las letras fuese su maestro, como era ya su chanci- sion que se juntasen unos con otros, y para mayor seller mayor, hasta tanto que el Príncipe fuese de edad guridad se sujetasen y tomasen por cabeza al que ende catorce años. Ordenó otrosí que los tres atendiesen tendian con su valor y prudencia los podria amparar y solo al cuidado que se les encomendaba, y no se empa- defender de cualquier agravio y demasía. Este fué el chasen en el gobierno del reino. Algunos pretendian origen que tuvieron los pueblos, este el principio de la que todas estas cosas se debian alterar; alegaban que majestad real, la cual por entonces no se alcanzaba por el testamento se hizo un dia antes de la muerte del Rey negociaciones ni sobornos; la templanza, la virtud y cuando no estaba muy entero, antes tenia alterada la la inocencia prevalecian. Asimismo no pasaba por hecabeza y el sentido; que no era razon por ningun res- rencia de padres á hijos; por voluntad de todos y de peto dejar el reino expuesto a las tempestades que for- entre todos se escogia el que debia suceder al que mozosamente por estas causas se levantarian. Desto se ria. El demasiado poder de los reyes hizo que heredahablaba en secreto, desto en público en las pla- las coronas los hijos, á veces de pequeña edad, de zas y corrillos. Verdad es que ninguno se adelanta- malas y dañadas costumbres. ¿Qué cosa puede ser mas ba á declarar la traza que se debia tener para evitar perjudicial que entregar á ciegas y sin prudencia al aquellos inconvenientes; todos estaban á la mira, nin- | hijo, sea el que fuere, los tesoros, las armas, las proguno se queria aventurar á ser el primero. Todos po- vincias, y lo que se debia á la virtud y méritos de la nian mala voz en el testamento y lo dispuesto en él; vida, dallo al que ninguna muestra ha dado de tener pero cada cual asimismo temia de ponerse á riesgo de bastantes prendas? No quiero alargarme mas en este ni perderse si se declaraba mucho. Ofrecíaseles que el in- valerme de ejemplos antiguos para prueba de lo que fante don Fernando los podria sacar de la congoja en digo. Todavía es averiguado que por la muerte del rey que se hallaban y de la cuita si se quisiese encargar del don Enrique el Primero sucedió en esta corona, no'doña reino; mas recelábanse que no vendria en esto por ser Blanca, su hermana mayor, que casara en Francia, sino de su natural templado, manso y de gran modestia, doña Berenguela, acuerdo muy acertado, como lo mosvirtudes que cada cual les daba el nombre que le pare- tró la santidad y perpetua felicidad de don Fernando, cia, quién de miedo, quién de flojedad, quién de co- su hijo. El hijo menor del rey don Alonso Sabio la razon estrecho; finalmente, de los vicios que mas á ellas ganó á los hijos de su hermano mayor el infante don se semejan. La ausencia de la Reina y ser mujer y ex- Fernando, porque con sus buenas partes daba muestranjera daba ocasion á estas pláticas. Entreteníase á tras de príncipe valeroso. ¿Para qué son cosas antila sazon en Segovia con sus hijos cubierta de luto y de guas? Vuestro abuelo el rey don Enrique quitó el reino tristeza, así por la muerte de su marido, como por el á su hermano y privó á las hijas de la herencia de su recelo que tenia en qué pararian aquellas cosas que se padre; que si no

padre; que si no se pudo hacer , será forzoso confesar removian en Toledo. Los grandes, comunicado el ne- que los reyes pasados no tuvieron justo título. Los años gocio entre sí, al fin determinaron dar un tiento al in- pasados en Portugal el maestre de Avis se apoderó de fante don Fernando. Tomó la mano don Ruy Lopez aquel reino, si con razon, si tiránicamente, no es deste Davalos por la autoridad que tenia de condestable y lugar apurallo; lo que se sabe es que hasta hoy le ha por estar mas declarado que ninguno de los otros. Pa- conservado y mantenidose en él contra todo el poder saron en secreto muchas razones primero, despues en de Castilla. De menos tiempo acá dos hijas del rey don presencia de otros de su opinion le hizo para animalle, Juan de Aragon perdieron la corona de su padre, que que se mostraba muy tibio, un razonamiento muy pen- se dió á don Martin, hermano del difunto, si bien se sado desta sustancia: «Nos, señor, os convidamos con hallaba ausente y ocupado en allanar á Sicilia; que la corona de vuestros padres y abuelos, resolucion siempre se tuvo por justo mudase la comunidad y el cumplidera para el reino , honrosa para vos, saludable pueblo conforme á la necesidad que ocurriese, lo que para todos. Para que la oferta salga cierta, ninguna ella misma estableció por el bien comun de todos. Si otra cosa falta sino vuestro consentimiento; ninguno convidáramos con el mando á alguna persona extraña, será tan osado que haga contradicion á lo que tales sin nobleza, sin partes, pudiérase reprehender nuestro personajes acordaron. No hay en nuestras palabras en- acuerdo. ¿Quién tendrá por mal que queramos por rey

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