Imágenes de páginas
PDF
EPUB

partida, señalándole personas principales de cuyo con- sucesion, consuelo para la vida y heredero para la sejo se ayudase. Mucho sintió todo el reino de Aragon muerte. Pero si acaso fuese otra su voluntad, lo cual la falta deste Príncipe. Muchos debates se levantaron no permita su clemencia, ¿quién se podrá anteponer sobre la sucesion de aquellos reinos. El Rey, su padre, á Luis, hijo del duque de Anjou? Quién correr con como áquien mastocaba el daño, ¿cuántas lágrimas der- él á las parejas, pues es nieto de vuestro hermano, naramó? ¿Qué extremos y demostraciones de dolor no hi- cido de su hija? No dudaré decir lo que siento. Cada zo? Cada cual lo juzgue por sí mismo. Reporlóse empe

cual en su negocio propio tiene menos prudencia que ro lo mas que pudo, y hechas las honras de su hijo, en el ajeno; impide el miedo, la codicia , el amor, y esvolvió su cuidado á asentar y asegurar las cosas de su curece el entendimiento. Pero si á vos no tuviéramos, reino. Sus privados le aconsejaban se casase, pues esta- por ventura, ¿no diéramos la corona á la hija del Rey, ba en edad de tener hijos, con que se aseguraria la su- vuestro hermano? Que si vos, lo que Dios no permita, cesion y se atajarian las tempestades que de otra suer- faltárades sin hijos, ¿quién quita que no se reponga la te les ainenazaban. Parecióle al Rey buen consejo este; misma y se restituya en su antiguo derecho? Si le emcasó con doña Margarita de Prades, dama muy apues- pece para la sucesion ser mujer, ya sustituye en su luta y de la alcuna real de Aragon. Celebráronse las bodas gar y derecho a su hijo, aragonés de nacion por parte en Barcelona á los 17 de setiembre. No pasaba el Rey de madre, y legítimo porende heredero del reino.» Acade cincuenta y un años; pero tenia la salud muy que- bada esta razon, los mas de los que presentes estaban brada, y era grueso en demasía ; las medicinas con que la mostraban aprobar con gestos y con meneos. Repliprocuró habilitarse para tener sucesion le corrompie- có Bernardo Centellas: a Muy diferente es mi parecer; ron lo interior y aceleraron la muerte. Luis, duque de yo entiendo que el derecho del conde de Urgel va mas Anjou, avisado de lo que pasaba, fué el primero que fundado. Don Pedro, su padre, es cierto que tiene por volvió á las esperanzas antiguas de suceder en aquella abuelo el mismo que vos, en quien pasara la corona, corona. Despachó al obispo de Conserans para suplicar muerto el rey don Alonso el Cuarto, si vuestro padre el al Rey declarase por sucesor de aquel reino á Luis, su rey don Pedro no fuera de mas edad que don Jaime, hijo y de doña Violante, que, por ser su sobrina hija del su hermano, abuelo del Conde. Que si aquel ramo falrey don Juan, era la que le tocaba en mas estrecho gra- tase con sus pimpollos, ¿por qué no volverá la sustando de parentesco, mayormente que su hermana mayor cia del tronco y se continuará en el otro ramo menor ? la infanta doña Juana era ya muerta, que falleció en Va

Va- | La hembra ¿cómo puede dar al hijo el derecho que lencia dos años antes deste. Pedia otrosí que diese li- nunca tuvo? Como quier que sea averiguado ser las cencia para que la madre viniese á Aragon para criar á hembras incapaces desta corona. Que si admitimos á su hijo conforme a las costumbres de la tierra. Túvose las hembras á la sucesion, en esto tambien se aventaá mal pronóstico que durante la fiesta de las bodas que ja el Conde, pues tiene por mujer á vuestra hermana el Rey celebraba le pidiesen nombrase sucesor. Los doña Isabel, hija del rey don Pedro y de doña Sibila, del reino tenian por mas fundado el derecho del conde deuda mas cercana vuestra que la hija de vuestro herde Urgel. Favorecian lo que deseaban y lo que comun- mano, si que la hermana en grado mas estrecho está mente apetecen todos, que era no tener rey extraño, que la sobrina.» Movieron asimismo estas razones á sino de su misma nacion. La descendencia del Conde los circunstantes, cuando Bernardo Villalico acudió con se tomaba del rey don Alonso el IV, su bisabuelo, cuyo su parecer, que era asaz diferente y extraño: «No puehijo don Jaime fué padre de don Pedro y abuelo del do, dice, vegar sino que se han tocado muy agudamenConde. Demás que estaba casado con hermana del rey te los derechos del Duque y del Conde ya nombrados, don Martin, la cual su padre el rey don Pedro hobo en si don Alonso, marqués de Villena y conde de Gandia, la reina doña Sibila. Semejantes pretensiones y espea no se les aventajara. El cual tiene por padre á don Peranzas tenia, bien que de masléjos, don Alonso de Ara- dro, hijo que suédel rey don Jaime el Segundo. De suergon, conde de Denia y marqués de Villena, que por im- te que vuestro bisabuelo es abuelo del Marqués, y portunacion de los suyos, aunque muy viejo, entró en vuestro abuelo el rey don Alonso el Cuarto, tio del misesta demanda como el que continuaba su descendencia como al contrario el bisabuelo del conde de Orde don Jaime el segundo, rey de Aragon.

gel, que es el mismo rey don Alonso, es vuestro abue

lo. Así, el Marqués y su hermano el conde de Prades, CAPITULO XX.

abuelo de vuestra mujer la reina doña Margarita , tieDe una disputa que se hizo sobre el derecho de la sucesion

nen con vos el mismo deudo que vos con el conde de en la corona de Aragon.

Urgel. Que si el deudo es igual, deben ser antepuestos Dió el rey de Aragon audiencia al Obispo francés y los que de mas cerca traen su decendencia de aquellos enteróse bien de todo lo que pedia y de las razones en reyes, de donde como de su fuente se toma el derecho que fundaba el derecho y la pretension del Duque. Con- de la corona y de la sucesion. No hay para qué traer en cluido aquel auto y despedida la gente, luego que se consecuencia la mujer del conde de Urgel, ni ponerretiró a su aposento, los que le acompañaban continua- nos en necesidad de declarar mas en particular quién ron la plática , y de lance en lance trabaron en presen- fué su madre doña Sibila antes que fuese reina.» Oyecia del Rey una disputa formada, que me pareció po- ron todos con atencion lo que dijo Villalico, si bien ner aquí por sumarse en ella los fundamentos de todo poco aprobaron sus razones. Pareciales fuera de propóeste pleito. Guillen de Moncada fué el primero a hablar sito valerse de derechos tan antiguos para hacer Rey á en esta forma: «Será, señor, servido Dios de daros persona de tanta edad. De suerte que mas faltaba vo

mo,

tie

hermana de padre y de madre, en que se aventaja á la

luntad á los que oian, que probabilidad á las razo- brino, a todos los demás, á quien sus virtudes y proenes que alegó. Tomó el Rey la mano y habló en esta zas y haber menospreciado el reino de Castilla hacian manera: «Con claridad habeis alegado lo que liace por merecedor de nuevos reinos y estados. Todavía el Rey los tres ya nombrados, y aun pudiérades añadir otras por la mucha instancia que sobre ello hizo el conde de cosas en favor de cualquiera de las partes. Pero hay Urgel le nombró por procurador y gobernador de aquel otro cuarto que, si mi pensamiento no me engaña, reino; oficio que se daba a los sucesores de la corona, ne su derecho mas fundado. Este es el infante don Fer

y resolucion que pudiera perjudicar á los otros pretennando, tio del rey de Castilla y hijo de doña Leonor, mi sores si él mismo de secreto no diera órden á los Urreas

y á los Heredias, dos casas las mas principales de Zacondesa de Urgel. Voestras particulares aficiones sin

ragoza, que no le dejasen entrar en aquella ciudad ni duda os cegaron para que no echásedes de ver lo que ejercer la procuracion general, sin embargo de las prow hace por esta parte. El marqués de Villena y el conde visiones que en esta razon llevaba; trato doble de que de Urgel de mas lejos nos tocan en deudo. Lo mismo mucho se sintió el conde de Urgel y de que resultaron puedo decir del hijo del duque de Anjou; en mas es- grandes daños. trecho grado está el hijo de mi hermana que el nieto de mi hermano, por donde es forzoso que se antepon

CAPITULO XXI. ga á los demás pretensores. Para que mejor lo enten

De la muerte de don Martin, rey de Aragon. dais os propondré un ejemplo. Así como el reguero del agua y el acequia, cuando

la quitan de una parte y la El tiempo de las treguas asentadas con los moros echan por otra, deja las primeras eras á que iba enca- era pasado, y sus demasías convidaban y aun ponian minada sin riego, y no las torna á bañar hasta dejar en necesidad de volver á la guerra y á las armas, en esregados todos los tablares á que de nuevo encaminaron pecial que tomaron la villa de Zahara, y talaban de orel agua, así debeis entender que los hijos y descen- dinario los campos comarcanos y hacian muchas cadientes del que una vez es privado de la corona que- balgadas. Para reprimir estos insultos y tomar emienda dan perpetuamente excluidos para no volver á ella, si de los daños el infante don Fernando, hechos lós aperno es á falta del que le sucedió y de todos sus deudos, cibimientos necesarios de soldados y armas, de dinero los que con él están de mas cerca trabados en paren- у de-vituallas, por el mes de febrero del año que se tesco. Que por estar el reino en poder del postrer po- contaba 1410 se encaminó con su campo la vuelta de seedor, quien le tocare de mas čerca en deudo, ese Córdoba en sazon que los moros, por no poder forzar tendrá mejor derecho para sucedelle que todos los de- el castillo, desampararon la villa de Zahara, y los más que quier que aleguen en su defensa. Conforme a nuestros á toda prisa repararon los adarves y pusieron esto, gerran los que para tomar la sucesion ponen los aquella plaza en defensa. La gente de don Fernando ojos en los primeros reyes don Jaime, don Alonso, don eran diez mil peones y tres mil y quinientos caballos, la Juan, dejándome á mí, que al presente poseo la coro- flor de la milicia de Castilla , soldados lucidos y bravos. na, y cuyo pariente mas cercano es dona Leonor, mi Acompañábanle don Sancho de Rojas, obispo de Pahermana, y despues della su hijo el infante don Fer- lencia , Alvaro de Guzman, Juan de Mendoza , Juan de Dando, cuyo derecho en igualdad fuera razon apoyar y Velasco, don Ruy Lopez Davalos, otros señores y ridefender, pues mas que todos los otros pretensores cos hombres. Con este campo se puso el Infante sobre se adelanta en prendas y partes para ser rey. Mienten la ciudad de Antequera á los 27 de abril con resolucion á las veces á cada cual sus esperanzas, y de buena de no partir mano de la empresa hasta apoderarse de gana favorecemos lo que deseamos; pero no hay duda aquella plaza. El rey Moro envió para socorrer á los sino que las muestras que hasta aquí ha dado de virtud cercados cinco mil caballos y ochenta mil infantes, y valor son muy aventajadas. Este es nuestro parecer; gran número, si las fuerzas fueran iguales. Dieron vista ojalá se reciba tan bien como es cumplidero para vos, á la ciudad y fortificaron sus estancias muy cerca de en particular los que presentes estáis, y para todo el los contrarios. Ordenaron sus haces para presentar la reino en comun. Las hembras no deben entrar en esta batalla, que se dió á los 6 de mayo; en ella quedaron cuenta, pues todo el debate consiste entre varones, en los moros desbaratados con pérdida de quince mil que quien no se debe considerar por qué parte nos tocan perecieron en la pelea y en el alcance; con el mismo en parentesco, sino en qué grado.» Este razonamiento ímpetu les entraron y saquearon los reales. Victoria del Rey, como se divulgase primero por Barcelona, en en aquel tiempo tanto mas señalada , que de los cristiacuyo arrabal se trabó toda la disputa, y despues por toda nos no faltaron mas de ciento y veinte. Dió don Ferla cristiandad volase esta fama, acreditó en gran ma- nando gracias a Dios por aquella merced; despacho nera la pretension de don Fernando, y aun fué gran correos á todas partes con las buenas nuevas. Para parte para que se la ganase á sus competidores. Destas apretar mas el cerco hizo tirar un foso de anchura y cosas se hablaba públicamente en los corrillos y á ve- hondura suficiente en torno de los adarves, y en el ces en palacio en presencia del Rey, de que mostraba borde de fuera levantar una trinchea de tapias con sus gustar, si bien de secreto se inclinaba mas á su nieto torreones á trechos, todo á propósito de impedir las don Fadrique, que ya era conde de Luna, y para deja- salidas de losmoros y hacer que no les entrase provision lle la corona pretendia legitimalle por su autoridad y ni socorro. Fue muy acertado aprovecharse deste ingecon dispensacion del papa Benedicto. Que si esto no le nio por estar el campo falto de gente, á causa que disaliese, claramente anteponia á don Fernando, su so- versas compañías se derramaban por su órden para robar y talar aquellos campos, como lo hicieron muy guerra de los moros. Hizo un público auto, en que cumplidamente, sin reparar hasta dar vista á la ciudad aceptó la sucesion y el reino que nadie le ofrecia; junde Málaga. Los daños eran grandes y mayor el espan- tamente despachó por sus embajadores á Fernan Guto. Mandó el rey Moro que todos los que fuesen de tierrez de Vega, su repostero mayor, y al doctor Juan edad se alistasen y tomasen las armas, diligencia con Gonzalez de Acevedo, personas inteligentes y de maña, que junto gran número de gente , si bien estaba re- para que en Aragon hiciesen sus partes; que él mismo suelto de no arriscarse segunda vez, y solo se mostra- no quiso alzar la mano del cerco por la esperanza que ba para poner miedo por los lugares cercanos, mas se- tenia de salir en breve con la empresa , y se aumentó guros por su fragura ó la espesura de árboles. Los cer- por cierta refriega que parte de su gente trabó cerca cados padecian necesidad, y lo que sobre todo les

de Archidona con los moros, y la venció. De cuyo suaquejaba era la poca esperanza que tenian de ser so- ceso y de la ocasion será bien decir alguna cosa, tocorridos. Rendirse les era á par de muerte; entrete- mado de la bistoria elegante que Laurencio Valla escrinerse no podian; ¿qué debian hacer los miserables ? bió de los hechos y vida deste infante don Fernando, Avino que trecientos de á caballo de la guarnicion de que fué poco adelante rey de Aragon. -Jaen entraron con poco órden y recato en tierra de moros; que todos fueron sobresaltados y muertos. Este

CAPITULO XXII. suceso de poca consideracion animó á los cercados pa

De la Peña de los Enamorados. ra pensar podria haber alguna mudanza y suceder algun desman á los que los cercaban. Al tiempo que esto A poderábanse los cristianos de diversos pueblos por pasaba en Antequera , falleció en Boloña de Lombardia aquella comarca, como de Coza , Sebar , Alzana , Mara, Alejandro, el nuevo y tercero pontifice, á 3 de mayo. de unos por fuerza , y de otros que por miedo se renSepultaron su cuerpo en San Francisco de aquella ciu- dian. Temian los moros no fuese lo mismo de Archidodad. Juntáronse los cardenales que le seguian; y á 17 na, villa principal distante de Antequera por espacio del mismo mes sacaron por papa á Baltasar Cosa , diá- de dos leguas. Con este cuidado metieron dentro buen cono cardenal, natural de Nápoles, y que á la sazon era golpe de soldados para que la defendiese, con la provilegado de aquella ciudad de Boloña. Llamóse Juan XXII, sion y municiones que pudieron juntar. Hecho esto y Era hombre atrevido, sagaz, diligente, acostumbrado a animados con este buen principio, corrian los campos valerse, ya de buenos medios , ya de no tales, como las comarcanos, hacian alzar las vituallas para que los que pesas cayesen y segun los negocios lo demandasen. Di- estaban sobre Antequera padeciesen necesidad y menchoso en el pontificado de su predecesor, en que tuvo gua. Tenian mas gente de á caballo que los nuestros, mucha mano; en el suyo desgraciado, pues al fin le der- que era la causa de llevar adelante sus intentos. Supieribaron y despojaron de la tiara. Siguióse la muerte del ron que todos los dias salian de los reales los jumentos rey don Martin de Aragon, que falleció de modorra, y caballos , que los llevaban á pacer con poca guarda al postrero de aquel mes en Valdoncellas , monasterio de rio Corza , que por allí pasa. Con este aviso acordaron monjas pegado á los muros de la ciudad de Barcelona. dar sobre ellos de rebato y aprovecharse de aquella Su cuerpo sepultaron en Poblete con enterramiento y ocasion. Una centinela, desde un peñol que llaman la honras moderadas por estar la gente afligida con la Peña de los Enamorados, avisó con ahumadas del pepérdida presente y lo que para adelante los amenazaba. ligro que corria la escolta, los mochileros y los forrajeTenianse á la sazon Corles en Barcelona de aquel prin- ros, si no les acorrian con presteza. Los cristianos, tocipado, no sin sospechas de alteraciones y desasosie- madas las armas, salieron de los reales y cargaron sobre gos. Acordaron que de todos los brazos se nombrasen los moros con tal denuedo, que los forzaron á retirarse personas principales que visitasen al Rey en aquella do- hácia Archidona. No se pudieron recoger tan presto por Jencia y le suplicasen que para excusar reyertas deja- estar muy trabada la escaramuza y refriega, en que a se nombrado sucesor. Hizose asi; llevó la habla con be- vista de la misma villa quedaron desbaratados los conneplácito de los acompañados Ferrer, cabeza de los ju- trarios con muerte de liasta dos mil dellos y otros murados ó conselleres de aquella ciudad. Preguntóle si chos que quedaron presos. Fué este encuentro tanto mas era su voluntad que sucediese en aquella corona el que importante, que de los fieles solos dos faltaron y pocos á ella tuviese mejor derecho; abajó la cabeza en señal salieron heridos. El lugar y la ocasion desta victoria pide de consentir con la demanda. A otras preguntas que le se dé razon del apellido que aquella peña tiene, puesta hicieron no le pudieron sacar palabra ni respuesta. eulre Archidona y, Antequera , y por qué causa se llamó Con su muerle se acabó la sucesion por línea de varon la Peña de los Enamorados. Un mozo cristiano estaba de los condes de Barcelona, que se continuó primero cautivo en Granada. Sus partes y diligencia eran tales, en Cataluña, y despues en Aragon por espacio de seis- su buen término y cortesía, que su amo hacia muclia cientos años. Añublóse la buenandanza de Aragony su confianza del dentro y fuera de su casa. Una hija suya al prosperidad muy grande. Despertáronse otrosi las espe- tanto se le aficionó ypuso en él los ojos. Pero como quier ranzas de muchos personajes para pretender la corona que ella fuese casadera y el mozo esclavo, no podian en aquella, como vacante de aquel reino. En semejan- pasar adelante como deseaban, ca el amor mal se puede les ocasiones suele ser la presteza muy importante, y encubrir; y temian, si el padre della y amo del lo sabia, la diligencia , como dicen, madre de la buena ventura. pagarian con las cabezas. Acordaron de huir á lierra El infante don Fernando, á quien Dios tenia reser- de cristianos, resolucion que al mozo venia mejor por vada aquella grandeza, ie tenia á la sazou ocupado la volver á los suyos, que á ella por desterrarse de su patria ; si ya no la movia el deseo de hacerse cristiana, lo virtió don Fernando que lo alto de cierta torre le falque yo no creo. Tomaron su camino con todo secreto taba por estar echado por tierra; parecióle hacer por hasta llegar al peñasco ya dicho, en que la moza can- aquella parte el último esfuerzo, y que arrimadas las sada se puso a reposar. En esto vieron asomar á su pa- escalas, los soldados escalasen la muralla. Hizose así, dre con gente de á caballo, que venia en su seguimien- aunque con dificultad y peligro por causa del gran esto. ¿Qué podian hacer o á qué parte volverse ? Qué fuerzo con que los de dentro defendian la subida y la consejo tomar? i Mentirosas las esperanzas de los hom- entrada de su ciudad. Finalmente, los nuestros subiebres y miserables sus intentos! Acudieron a lo que so- ron y forzaron á los moros que se recogiesen al castillo lo les quedaba , de encumbrar aquel peñol trepando con esperanza de entretenerse en él ó rendille con por aquellos riscos, que era reparo asaz flaco. El padre partidos aventajados. El dia siguiente se levantó concon un semblante sañudo los mandó bajar; amenaza- tienda entre los soldados sobre quién fue el primero á bales si no obedecian de ejecutar en ellos una muerte

subir la muralla. Muchos salieron a la demanda, que muy cruel. Los que acompañaban al padre los amo- fué asaz porfiada por los valedores que acudian á cada nestaban lo mismo, pues solo les restaba aquella espe- cual de las partes, deudos, amigos ó naturales de la ranza de alcanzar perdon de la misericordia de su padre misma tierra. Temian no resultase algun motin por con hacer lo que les mandaba y echársele á los piés. aquella causa. Los jueces que señalaron sobre el caso, No quisieron venir en esto. Los moros puestos á pié oidas las partes y examinados los lestigos, pronunciaacometieron á subir el peñasco; pero el mozo les de- ron que Gutierre de Torres, Sanchio Gonzalez, Serva, fendió la subida con galgas, piedras y palos y todo lo Chirino y Baeza fueron los primeros á acometer la sudemás que le venia a la mano y le servia de armas en bida; pero que se adelantó y se la ganó á los demás aquella desesperacion. El padre, visto esto, hizo venir Juan Vizcaíno, que perdió la vida en la misma torre, y de un pueblo allí cerca ballesteros para que de léjos los tras él Juan de San Vicente, que llevó el prez á todos flechasen. Ellos, vista su perdicion, acordaron con los otros. El Infante los alabó á todos y los premió lisu muerte librarse de los denuestos y tormentos mayo- beralmente con razon, pues tomada aquella ciudad, los res que temian. Las palabras que en este trance se di- enemigos , no solo perdieron una plaza tan principal, jeron no hay para qué relatallas. Finalmente, abraza- sino se quebrantaron las esperanzas de aquella gente. dos entre sí fuertemente, se echaron del peñol abajo | Ganose Antequera á los 16 de setiembre. Los que se por aquella parte en que los miraba su cruel y sañudo recogieron al castillo dende a ocho dias le rindieron á padre. Desta manera espiraron antes de llegar á lo bajo partido de salir libres con sus personas y haciendas, con lástima de los presentes y aun con lágrimas de al- que se les guardó enteramente, y juntos se pasaron á gunos que se movian con aquel triste espectáculo de Archidona. Los vencedores hicieron procesion para aquellos mozos desgraciados; y a pesar del padre, co- dar gracias a Dios por merced tan señalada. La mezmo estaban, los enterraron en aquel mismo lugar; cons- quita del castillo se consagró en iglesia para celebrar tancia que se empleara mejor en otra hazaña, y les fuera en ella los oficios divinos. Quedó nombrado por alcaide bien contada la muerte, si la padecieran por la virtud del castillo y gobernador de aquella ciudad Rodrigo de y en defensa de la verdadera religion, y no por satisfa- Narvaez, que hizo sus homenajes al rey de Castilla. cer á sus apetitos desenfrenados. Volvamos al cerco de Tomáronse algunos pueblos y otros castillos por aquella Antequera, en que despues de la refriega de Archidona comarca, talaron los campos de los moros muy á la no cesaban con la artillería de batir las murallas y apor- larga; con tanto, casi pasado el otoño, dieron la vuelta tillallas por diversas partes. Los de dentro de noche re- á la ciudad de Sevilla, que los recibió con grandes hacian con toda diligencia lo que de dia les derribaban, muestras de alegría y contentamiento universal. por donde con mucho įrabajo se adelantaba poco. Ad

LIBRO VIGÉSIMO.

CAPITULO PRIMERO.

radera, pero necesario para enfrenar á la gente. Las Del estado de las provincias.

ciudades y pueblos y campos asolados con el fuego y

furor de las armas , profanadas las ceremonias, menosTEMPORALES ásperos, enmarañados y revueltos , guer- preciado el culto de Dios, discordias civiles por todas ras, discordias y muertes, hasta la misma paz arrebo- partes, y como un naufragio comun y miserable de todo lada con sangre afligian no solo á España, sino á las el cristianismo, avenida de males y daños, si causados demás provincias y naciones cuan anchamente se ex- de alguna maligna concurrencia de estrellas, no lo satendia el nombre y el señorío de los cristianos. Ninguna bria decir, por lo menos señal cierta de la saña del cievergüenza ni miedo , maestro, aunque no de virtud du- lo y de los castigos que los pecados merecian. A Italia traia alborotada el scisma continuado por tantos años za y en poder. El punto principal de la diferencia era y la ambiciou desapoderada de tres pontifices, preten- acordar si en aquella sucesion se habia de tener cuenta sores todos de la silla y cátedra de San Pedro. El des- con las personas que pretendian ó con el tronco que cada cuido y flojedad de los emperadores de Alemaña, que cual representaba, y por el cual le venia el derecho de debian , por el lugar que tenian, principalmente atajar la sucesion. Muchas juntas se tuvieron sobre el caso, estos daños; por una parte las armas de Ladislao, rey que al principio ninguna cosa prestaron. Estas revuelde Nápoles, en favor del pontífice Gregorio XII la tra- tas eran causa que el partido aragonés empeorase en bajaban; por otra les hacia rostro Luis, duque de An- Cerdeña , si bien Pedro de Torrellas le sustentaba con jou, á persuasion de los pontífices de Aviñon, de los de poca esperanza de prevalecer, por ser sus fuerzas flacas su valía y obediencia. En la Lombardia en particular y no acudille socorros de España. En Sicilia asimismo Galeazo Vicecomite , duque de Milan, se aprovechaba don Bernardo de Cabrera hacia grandes demasías, lasta para ensanchar grandemente su estado de la ocasion tener cercada la misma Reina viuda dentro del castillo que aquellas revuellas le presentaban. Apoderóse antes de Siracusa sin ningun respeto de la majestad real. El desto de Boloña, ciudad rica y abastada; aspiraba á ha- rey de Navarra, avisado del peligro que corria su hija, cer lo mismo de las otras ciudades libres de Lombar- á la vuelta del viaje que hizo á Francia pasó por Bardía. Por la muerte del emperador Alberto, que falle- celona , do llegó a los 29 de diciembre, entrante el año ció 1.° de junio , la vacante del imperio en Alemaña da- de 1411, para tratar en aquella ciudad, como lo proba , como es ordinario, ocasion de revueltas, además curó, que la Reina, su bija, diese la vuelta , que pues de la flojedad de Wenceslao, antes emperador que fué no tenia hijo alguno, no era razon gobernase aquel y á la sazon rey de Bohemia, con que los decretos anti- reino de Sicilia con su riesgo y en provecho de otros. guos y sagradas ceremonias en aquel reino alteraban en En Castilla, por la minoridad del Rey, gobernaban aquel gran parte gente novelera y sus cabezas y caudillos reino la reina doña Catalina , su madre, y el infante dun principales Juan Hus y Jerónimo de Praga. Recelábanse Fernando, su tio, divididas entre sí las ciudades y parno cundiese el daño y á guisa de peste se pegase en las tidos que debian acudir a cada cual; traza poco acertaotras provincias. El imperio de levaute gozaba de al- da y que pudiera acarrear graves daños, en especial gun sosiego despues que el gran Tamorlan con su fa- que no faltaban, como es ordinario, personas mal inmosa entrada sujetó muchas naciones y abatió algun tencionadas que torcian las palabras y hechos de don tanto el orgullo de los turcos. Mas todavía ponian en Fernando para ponelle mal con la Reina. La prudencia cuidado despues que soldada aquella quiebra y pasado del Infante y su mucha paciencia fué causa que todo el estrecho de Tracia, se entendia pretendian apode-procediese bien, sin tropiezo y sin inconveniente. Derarse de Europa, por lo menos conquistar aquel impe- bíanle todos en comun lo que cada cual á sus padres, y rio de Grecia. Emanuel Paleologo, emperador griego, concluida tan á gusto la guerra contra moros, quedó antevista la tempestad y el torbellino que venia a des- con mas renombre y fama. Asentó con aquella gente cargar sobre su casa, para apercebirse de lo necesario treguas en Sevilla por término de diez y siete meses; pasó por mar á Venecia, y dende por tierra á Francia con tanto, ordenadas las demás cosas del Andalucía, á solicitar algun socorro contra el enemigo comun. Poco dió vuelta para Castilla. En esto resultaron nuevas sosprestó esta diligencia y viaje; fuera de buenas palabras pechas de revueltas á causa que don Fadrique, duque no pudo alcanzar otra ayuda, á causa que la misma de Benavente, escapó de la prision en que le tenian de Francia ardia eu discordias y revoluciones despues de años atrás en el castillo de Monreal, muerto que hobo la muerte que dió Juan, duque de Borgoña, á Luis, á Juan Aponte, alcaide de aquella fuerza. Puso este caso duque de Orliens, à tuerto. Grandes revueltas, inten- en gran cuidado al Infante, que temia, por ser persona tos y pretensiones contrarias, asonadas de guerra por poderosa y de sangre real, no fuese parte para turbar todas partes , miserable avenida de males y tiempos al- la paz. Mandó con presteza atajar los caminos, tomar terados, en tanto grado, que el pueblo de Paris, divi- los puertos á la raya de Portugal y por aquellas partes. dido en parcialidades, unos contra otros trataban pa- No prestó esta diligencia, porque el Duque, ó acaso ó sion, con que la ciudad muchas veces se ensangren- confiado en la amistad que tenia con su cuñado el rey taba. Los mismos carniceros, ralea de gente por el ofi- de Navarra , acudió á valerse dél. Engañóle su esperancio que usa desa piadada y cruel, entraban à la parte za , ca don Fernando envió sus embajadores á requerir con las armas en favor del Borgoñon. El Rey, si bien se le entregasen , en que vino aquel Rey; y puesto el en su dolencia y alteracion tenia algunos lucidos inter- Duque en el castillo de Almodovar, tierra de Córdoba, vallos, no era bastante para atajar tantos males, ocasion en aquella prision feneció sus dias. Solo Portugal Domas aína del daño que remedio. Los ingleses á cabo recia con los bienes de una larga paz, y el nuevo Rey de tanto tiempo por aprovecharse desta ocasion anda- con obras muy señaladas recompensaba la falta de su bao sueltos por Francia con mayor porfía y esperanza nacimiento. Levantó un monasterio de dominicos en que tuvieron jamás. En Aragon por la muerte del rey Aljubarrota, que se llama de la Batalla, para memoria don Martin los naturales, por no conformarse en un de la que alli venció contra los castellanos. A la ribera parecer sobre la sucesion de aquel reino, se hallaban de Tajo fundó y pobló la villa de Almerin, en Sintra un alterados asaz y divididos. La discordia amenazaba al- palacio real, sin otros edificios, muchos y magníficos, guna guerra civil, puesto que con todo cuidado se tra

que á sus expensas levantó en diversas partes. Señalóse taba de asentar por las leyes y en juicio aquel debate. en el celo grande de la justicia, con que enfrenó las deLos prelegsores erau priucipes muy señalados en noble- | masías, y tuvo trabados los mayores con los menores.

« AnteriorContinuar »