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galle Tenia él pocas fuerzas para contrastar. Valióse ainistad, en que nunca hobo quiebra , no obstante la de inana, que fué enviar sus embajadores á Lérida , do competencia en la pretension de aquel reino. Final el Rey era llegado, para prestal!e los debidos homena- mente, le aseguraba que de mejor gana terciaria para jes; y así los hicieron en nombre de su señor á los 28 de concertallos que arrimarse á ninguna de las partes conoctubre; todo encaminado solamente á que el nuevo tra el otro. Despidiéronse con tanto los embajadores. Rey descuidase y deshiciese su campo, y mas en parti- El cerco se apretaba de cada dia mas, y los ciudadanos cular para que enviase á sus casas los soldados de Cas- padecian falta y aun deseaban concertarse. La condesa tilla, como se hizo, que despidió la mayor parte dellos. dona Isabel, visto esto y por prevenir mayores inconJuntáronse á vistas el Rey y el pontífice Benedicto en venientes, con licencia de su marido y beneplácito del Tortosa. Lo que resultó demás de otras pláticas fué que Rey salió á verse con él y intentar si por algun camiel Pontífice dió la investidura de las islas de Sicilia y no le pudiese aplacar. Uso de las diligencias posibles, de Cerdeña y Córcega al nuevo Rey, como se acostum- mas no pudo del Rey, su sobrino, alcanzar para el Conbra , por ser feudos de la Iglesia , como las luvieron los de mas de seguridad de la vida, si venia á ponerse en reyes de Aragon, sus antepasados. Despedidas estas sus manos. El aprieto era grande ; así fué forzoso acovistas, al fin deste año y principio del siguiente 1413 se modarse. Salió el Conde de la ciudad á postrero de ocjuntaron Cortes de los catalanes en Barcelona. Todos lubre, y cun aquella seguridad se fué á løs reales. Lledeseaban sosegar al conde de Urgel para que no altera- gado á la presencia del Rey y hecha la mesura acosse la paz de aquellos estados, con el cual intento le tumbrada, los hinojos en tierra y con palabras muy hiuotorgaron todo lo que sus procuradores pidieron, en mildes, le suplicó por el perdon del yerro que como mozo particular que el infante don Enrique casase con la hi- confesaba haber cometido, que ofrecia en adelante-reja y heredera del Conde. No se aplacaba con estas ca- compensar con todo género de servicios y lealtad. La ricias su ánimo; antes al mismo tiempo traia inteligen- respuesta del Rey fué que si bien tenia merecida la cias con Francia y con Inglaterra para valcrse de sus muerte por sus desórdenes, se la perdonaba y le hacia fuerzas. El Rey, avisado desto y porque de pequeños gracia de la vida. De la libertad y del estado no hizo principios no se incurriese, como suele acontecer, en mencion alguna; solo mandó le llevasen á Lérida y mayores inconvenientes, mandó alistar la mas gente en aquella ciudad le pusiesen á buen recaudo. Hecho que pudo en aquellos estados. De Castilla asiinismo vi- esto, lo primero se entregó aquella ciudad, y se dio nieron cuatrocientos caballos, que le enviaba la reina órden en las demás cosas de aquel estado; consiguien donia Catalina, bien que tardaron, y al fin se volvieron temente se formó proceso contra el Conde, en que le del camino. Ofreciósele elrey de Navarra , mas no quiso acusaron de aleve y haber ofendido a la majestad. Oidos aceptar su ayuda por recelarse se ofenderian los natu- los descargos y sustanciado el proceso, finalmente se rales si se valia de tantas gentes extrañas. Todavía vino á sentencia, en que le confiscaron su estado y toJofre, conde de Cortes, hijo de aquel Rey fuera de ma- dos sus bienes, y á su persona condenaron á cárcel pertrimonio, le acudió acompañado de número de cabar petua. Tenia lodavía gentes aficionadas en aquella collos, gente lucida. Con estus diligencias se juntó buen rona; para evitar inconvenientes le enviaron á Castilla, campo, con quo rompió, por las tierras del conde de donde por largo tiempo estuvo preso, primero en el casUrgel sin reparar hasla ponerse sobre la ciudad de Ba

tillo de Ureña, adelante en la villa de Mora ; finalmente, laguer, cabecera de aquel estado, en que el Conde por acabó sus dias sin dalle jamás libertad en el castillo de su fortaleza pretendia afirmarse y estaba dentro. El cer- Játiva , ciudad puesta en el reino de Valencia. Principo co fué largo y dificultoso, durante el cual las demás desgraciado no mas en la prelension del reino que por plazas de aquel estado se rindieron al Rey. En esta sa- uu destierro tan largo, junto con la privacion de la lizon le vinieron embajadores de dos reyes, el de Francia bertad y estado grande que le quitaron. Entre los mas y el de Nápoles. El Francés le avisaba que por la inso- declarados por el Conde uno era don Antonio de Luna, lencia del duque de Borgoña y estar alborotado el pue- que se hacia fuerte en el castillo de Lobarri; mas visto blo de Paris, sus cosas se hallaban en extremo peligro, lo que pasaba , acordó desamparalle y desembarazar la él y su hijo, y otros señores como cautivos y presos. tierra junto con su estatlo propio, que vino eso mismo Peiliale le acorriese en aquel trance; que el respeto de en poder del Rey. Desta manera se concluyeron y se. la humanidad le moviese y de la amistad de tiempos sosegaron aquellas alteraciones del Conde mas fácilatrás trabada entre aquellas dos casas y reinos. El rey mente que se pensaba y temia. Ladislao pretendia que juntasen sus fuerzas contra el duque de Anjou, su competidor en aquel reino de Ná

CAPITULO VI. poles, pues si salia con aquella pretension, era cierto

Que se convocó el Concilio constanciense. que revolveria con tanto mayores fuerzas sobre Aragon, cuya corona asimismo pretendia. Al Francés respondió Al mismo tiempo que lo susodicho pasaba en Arael rey don Fernando que sentia mucho el afan y aprieto gon, de todo el orbe cristiano hacian recurso los prínen que, así él como aquel su noble reino, se liallaban. cipes por medio de sus embajadores al emperador SiQue tendria cuidado de lo que deseaba por cuanto sus gismundo para dar órden con su autoridad y buena fuerzas alcanzasen y el tiempo le diese lugar. Al rey maña de sosegar las alteraciones de la Iglesia, causadas Ladislao dió por respuesta que estimaba en mucho la del scisma continuado por tantos años. Habido con él amistad que le ofrecia ; pero que entre él y el duque y entre sí su acuerdo, requirieron a los que se llainade Anjou intervenian grandes prendas de parentesco y ban pontifices viniesen con llaneza en que se juntase

concilio general de los prelados, en cuyas manos re- que á él mismo tocaba; y vuelto al matrimonio , pasó nunciaseo el pontificado y pasasen por lo que alli se de- lo restante de la vida en pobreza y necesidad a causa terminase. A la verdad hasta este tiempo la muestra que le quitaron el inaestrazgo y no le volvieron los esque dieron de querer venir en esto no fué mas que lados que tenia de su padre. Concluidas las fiestas de una máscara para entretener y enganar, como quier Zaragoza, que se hicieron muy grandes, volvió el nucque las intenciones fuesen muy diferentes. Los papas vo Rey su pensamiento a las cosas de la Iglesia, couforJuau y Gregorio se mostraban enas blandos á esta de ine á lo que aquellos principes deseaban. Comunicóse manda, y parece daban oidos á lo que comunmente se con el pontífice Beyelicto, acor/larou de verse y hadeseaba; el ánimo de Benedicto estaba muy duro y blarse en Morella, villa puesta en el reino de Valencia obstinado sin inclinarse á ningun medio de paz. Encar á los confines de Cataluña y Aragon. Acuilieron el dia garou al rey de Aragon le pusiese en razon; él y el rey aplazado, que fué á 18 de julio. Señalóse el Rey en honrar de Francia para este efecto le despacharon sus embaja al Pontifice con todo género de cortesía. Lo primero llevó dores, personas de cuenia. En sazon que el de Aragon, de diestro el palafren en que iba debajo de un palio hasta concluida la guerra de Urgel y fundada la paz pública la iglesia del pueblo. De alli hasta la posada le llevó la falde su reino, se encaminó á Zaragoza y entró en aquella da. Luego el dia siguiente en un convile que le tenia ciudad á mauera de triuufante; junlamente se coronó aprestado, él mismo sirvió á la mesa , y el infante con por rey á los 11 de febrero, año del Señor de 1411, 50 Enrique de paje de copa. Para que la solemnidad fuese lemnidad dilatada hasta entonees por diversas ocurren mayor trocó la vajilla de peltre, de que usaba el Ponticias, y ceremonia que hizo el arzobispo de Tarragona co lice para muestra de tristeza por causa del scisma, en mo cabeza y el principal de los prelados de aquel reino, aparador de oro y plata; todo enderezado, no solo á acaPúsole en la cabeza la corona que la reina doña Calali- tar la majestad pontificia , sino ú ablandar aquel duro na, su cuñada, le envió presentada, pieza muy rica y vis pecho y granjealle para que hiciese la razon, Jundútosa, y en que el primor y el arle corria á las parejas ronse diversas veces para tratar del negocio principal. con la inateria, que era de oro y pedrería de gran va- El Papa no venia en lo de la renunciaeiou, y mucho lor. Halláronse presentes diversos embajadores de menos sus cortesanos, que decian el daño seria cierto, principes extraños, los prelados y grandes de aquel y el cumplimiento de lo que le proinetiesen quedaria eui reino, en particular dun Bernardo de Cabrera, conde | mano y á cortesía del que saliese con el pontificailo sin de Osona y de Modica, que ya estaba en gracia del poderse bastantemente cautelar. Eu cincuenta dias que nuevo Rey, y don Enrique de Villena, notable perso se gastaron en estas demandas y respuestas no se punaje, asi bien por sus estudios, en que fué aventajado, do concluir cosa alguna. De Italia á la misma sazon llocomo por las desgracias que por él pasaron, y á la sa garon nuevas de la muerte de Ladislao, rey de Nipozon se hallaba despojado de su patrimonio y del maes- les, que le dieron con yerbas, segun que corria la fama, trazgo de Calatrava. Fué así, que por muerte de don en el mismo curso sin duda de su mayor prosperidad y Goozalo de Guzman y con el favor del rey don Enrique en el tiempo que parecia se podia enseñorear de toda el Tercero, el dicho don Enrique de Villena pretendió | Ilalia. No dejó sucesion; por donde enlró en aquella y alcanzó aquella diguidad. Alegaban muchos de aque corona su hermana, por noinbre Juana, viuda de Guia llos caballeros que era casado, y por tanto conforme á 1 llen, duque de Austria, con quien casó los años pilna sus leyes no podia ser maeslre. Deterininóşe, tal era la | dos, y å la sazon tenia pasados treinta años de edad; ambicion de su corazon, de dar repudio á su mujer | hembra ni mas lionesta ni mas recotada en lo de adelaute doña María de Albornoz, si bien su dole era muy rico, i que la otra reina de Nápoles de aquel mismo nombre, por ser señora de Alcocer, Salmeron y Valdolivas con de quien se trató en su lugar. Muchos principes con el los demás pueblos del insanlado. Para hacer este divor cebo de dote tan grande entraron en pensamiento de cio confesó que naturalmente era impotente. Para que casarse con ella; en particular por medio de embajailosus propios estados no reca yesen en aquella órden por res que de Aragon sobre el caso se despacharon se concl mismo caso que aceptaba el maestrazgo , cautelose certo casase con el infante don Juan, bijo segundo del con renunciar al mismo Rey las villas de Tineo y Can | rey don Fernando; y así como á cosa liecha pasó por gas, junto con el derecho que pretendia al marquesado mar á Sicilia; sin embargo, este casamiento no se efecde Villena. Olieron los comendadores de aquella órden, tuó, antes aquella señora por razones que para ello lucomo era fácil, que todo era invencion y engaño. Juntá vo casó con Jaques de Borbon, francés de nacion y ronse de nuevo, y considerado el negocio, depuesto conde de la Marcha , mozo muy apuesto y de gentil padon Enrique como elegido contra derecho, nombra recer. Rugiase que otro jóven, por nombre Papılolso ron en su lugará don Luis de Guzman. Resultaron des Alopo, lenia mas cabida con la Reina de lo que la mata eleccion diferencias, que se continuaron por el espa jestad real y la honestidad de mujer pedia, de que el vulcio de seis años. Los caballeros de aguella orden no se go, que no sabe perdonar á nadie, sentia mal, y los deconformaban todos; antes andaban divididos, unos apro más nobles se tenian por agraviados. Perdida la espebaban la primera eleccion, otros la segunda. La con ranza de reducir al pontilice Benedicto, los principes clusion fué que por orden del pontilice Benedicto los todavía acordaron celebrar el concilio general. Señalamonjes del Cistel, oidas las partes, pronunciaron sen- | ron para ello de comunacuerido á Constancia , ciudad de tencia contra don Enrique, y en favor de su competi- Alemaña, por querello así el Emperador ca era de su se dor y contrario. Por esta manera el que se preciaba de ñorío. Comenzaron á concurrir en primer lugar los.' muchas letras y erudicion pareció saber poco en lo l obispos de Italia y de Francia. El pontifice Gregorio

envió sus embajadores con poder, si menester fuese, tifical á los 4 de marzo, y acabada , prometió públicade renunciar en su nombre el pontificado. Juan, el otro mente con grande alegría y aplauso de los circunstancompetidor, acordó ballarse en persona en el Concilio, tes que haria la renunciación tan deseada de todos. Inconfiado en la amistad que tenia con el César y no me- vencion y engaño por lo que se vió; que dende á pocos nos en su buena maña. El rey don Fernando no cesaba dias de noche se hurtó y huyó de aquella ciulad con por su parte de amonestar á Benedicto que se allanase intento de renovar los debates pasados. Enviaron perá ejemplo de sus competidores. Despues de muchas plá

sonas en pos

dél

que le prendieron; y vuelto á Consticas sobre el caso se convinieron los dos de hacer ins- tancia, mal su grado fué forzado á hacer la renunciatancia con el Emperador para que se viesen los tres en cion postrero dia del mes de mayo, y para atajalle los algun lugar á propósito. Para abreviar le despacharon pasos de todo punto dieron cuidado al Conde palatino por embajador á Juan Ijar, persona en aquel tiempo que le tuviese debajo de buena guarda , mas huyó tres muy conocida por sus partes aventajadas de letras y de años adelante. Finalmente, para sosegalle , por conprudencia , en que ninguno se la ganaba; diéronle por cierto le fué vuelto el capelo , con que, pasados algunos acompañados otras personas principales. Pasábase ade- años, falleció en Florencia, cabeza de la Toscana. SepulJante en la convocacion del Concilio. La reina de Casti- taron su cuerpo en aquella ciudad en el bautisterio de lla en particular envió á Constancia por sus embajado- san Juan, en frente de la iglesia mayor. Sus tesoros, rès á don Diego de Anaya, obispoá la sazon de Cuenca, que allegó muy grandes en el tiempo de su pontificado, y á Martin de Córdoba, alcaide de los Donceles. Con- quedaron en poder de Cosme de Médicis, ciudadano currieron de todas las naciones gran número de prela- principal de aquella señoría; escalon por donde él misdos, que llegaron á trecientos , todos con deseo de mosubió á gran poder, y los de su casa adelante se enseponer paz en la Iglesia y excusar los daños que del scis- ñorearon de aquella república; tal es la comun opinion del ma procedian. Abrióse el Concilio á los 5 del mes de vulgo. La alegría que los prelados recibieron por la denoviembre en tiempo que en Aragon gran número de posicion del pontífice Juan se dobló con la renunciacion judíos renunciaron su ley y se bautizaron á persuasion que cinco dias adelante Carlos Malatesta, procurador de san Vicente Ferrer, que tuvo con los principales de- del pontífice Gregorio, conforme á los poderes que llos y en sus aljamas muchas disputas en materia de reli- traia muy amplos hizo en su nombre. Restaba solo Begion con acuerdo del pontífice Benedicto, que dió mu-nedicto, cuya obstinacion ponia en cuidado á los pacho calor á esta conversion; creo con intento de servir á dres , si antes que renunciase nombraban otro pontifiDios y tambien de acreditarse. Pareció expediente para ce, no recayesen en los inconvenientes pasados. Acuadelantar la conversion apretar á los obstinados con le- dieron al medio que les ofrecieron de España, que el yes muy pesadas, que contra aquella nacion promulga- césar Sigismundo en algun lugar á propósito se viese ron. Hállase hoy dja una bula del pontífice Benedicto en con el rey de Aragon y con el dicho papa Benedicto, esta razon, sudata en Valencia á los 11 de mayo del año ca no tenian de todo punto perdida la esperanza; antes veinte y uno de su pontificado. Las principales cabezas cuidaban se dejaria persuadir y seguiria el comun son las siguientes: Los libros del Talmud se prohiben; acuerdo de todas las naciones y el ejemplo de sus comlos denuestos que los judíos dijeren contra nuestra re- petidores. Para estas vistas señalaron á Niza , ciudad ligion se castiguen; no puedan ser jueces ni otro car- puesta en las marinas de Génova , y en esta razon desgo alguno tengan en la república; no puedan edificar pacharon para los dos, el Rey y el Papa , sus embajade nuevo alguna sinagoga ni tener mas de una en cadadores, personas de cuenta y de autoridad. ciudad; ningun judío sea médico, boticario ó corredor; no puedan servirse de algun cristiano; anden todos se

CAPITULO VII. ñalados de una señal roja ó amarilla, los varones en el

Que los tres principes se vieron en Perpiñan. pecho, y las hembras en la frente; no puedan ejercer las usuras, aunque sea con capa y color de venta ; los Al mismo tiempo que estas cosas pasaban en Consque se bautizaren, sin embargo, puedan heredar los tancia , el rey de Aragon en Valencia festejaba con todo bienes de sus deudos; en cada un año por tres veces se género de demostracion el casamiento del príncipe don junten á sermon que se les haga de los principales ar- Alonso, su hijo, con la infanta doña María , hermana tículos de nuestra santa fe. El tanto deste edicto se envió del rey don Juan de Castilla. Para mas autorizar la fies

ta se halló presente el pontifice Benedicto. Concurrió entre los papeles de la iglesia mayor de Toledo. En Cons- toda la nobleza y señores de aquel reino, grandes intancia la noche de Navidad, principio del año que se venciones, trajes y libreas. Acompañó á la Infanta descontaba de 1415, se hallaron presentes á los maitines de Castilla, con otras personas de cuenta , don Sancho el pontífice Juan y el Emperador. Pusiéronles dos sillas de Rojas, que á la misma sazon de obispo que era de juntas , la del Pontífice algo mas alta ; en otros lugares Palencia, trasladaron al arzobispado de Toledo por se asentaron la Emperatriz y los prelados. Pasada la muerte de don Pedro de Luna, que finó en Toledo á festividad, comenzaron á entrar en materia. Parecia á los 18 de setiembre y le enterraron en la capilla de San todos que el mas seguro camino y mas corto para apa- Andrés de aquella su iglesia, junto á don Jimeno de ciguar la Iglesia seria que los tres pontífices de su vo- Luna, su pariente; al presente yace en propio lucillo luntad renunciasen. Comunicaron esto con el pontífi- que le pusieron en la capilla de Santiago. La promo'ce Juan, que presente se hallaba , y al fin, aunque con cion de don Sancho se hizo por intercesion y á instandificultad , le hicieron venir en ello. Dijo misa de pon- cia del rey de Aragon, y él mismo por su persona y

á todas las

partes de España, y uno dellos se guardata

aventajadas prendas era digno de aquel lugar y por los | mo se hizo con los demás conforme á cada uno era. Los muchos servicios que á los reyes hízo en tiempo de paz moros, unos pasaron a cuchillo, otros se salvaron por y de guerra. Su padre Juan Martinez de Rojas,

señor

los piés y algunos quedaron por esclavos. Deste buen de Monzon y Cabra, que falleció en el cerco de Lisboa principio entraron los portugueses en esperanza de suen tiempo del rey don Juan el Primero; su madre doña jetar las muy anchas tierras de Africa. Mudaron otrosi María de Leiva. Hermanos Martin Sanchez de Rojas, este mismo año la manera de contar los tiempos por la y Dia Sanchez de Rojas y doña Inés de Rojas, la cual ca- era de César, como se acostumbraba, en la del nacisó con Fernan Gutierrez de Sandoval. Nació deste casa- miento de Cristo, por acomodarse á lo que las otras miento Diego Gomez de Sandoval, conde de Castro Je- naciones usaban y en conformidad de lo que poco antes riz, adelantado mayor de Castilla y chanciller mayor deste tiempo, como queda dicho, se estableció en los del sello de la puridad. Fué gran privado de don Juan, reinos de Aragon y Castilla. El cuidado de sosegar la rey de Navarra, cuyo partido y de los infantes, sus her- Iglesia todavía se llevaba adelante, y los Padres del Conmanos, siguió en las alteraciones que anduvieron los cilio continuaban en sus juntas. No pudo el rey don años adelante, que fué ocasion de perder lo que tenia Fernando ir á Niza por cierta dolencia continua que en Castilla, grandes estados y de adquirir la villa de mucho le fatigaba; acordaron que el César llegase hasDenia por merced que le hizo della el mismo rey don ta Perpiñan; villa puesta en lo postrero de España y en Juan de Navarra. El arzobispo don Sancho le hizo do- el condado de Ruisellon; príncipe de renombre inmornacion de la villa de Cea que compró de su dinero, tal por el celo que siempre mostró de ayudar á la Iglepero con tal condicion que tomase el apellido de Ro- sia sin perdonar á diligencia ni afan. El pontífice Bejas, homenaje que despues le alzó. Caso segunda vez nedicto y el rey don Fernando, como los que se hallala dicha doña Inés con el mariscal Fernan García de ban mas cerca , acudieron los primeros. El Emperador Ilerrera, que tuvo en ella muchos hijos, cepa y tronco llegó á los 19 de setiembre, acompañado de cuatrode los condes de Salvatierra, que adquirieron asimis- cientos hombres de armas á caballo y armados, asaz mo la villa de Empudia por donacion del mismo don grande representacion de majestad. El vestido de su Sancho de Rojas. Las bodas del príncipe don Alonso se persona ordinario y la vajilla de su mesa de estaño, secelebraron á los 12 del mes de junio. Dejó á la Infanta ñal de luto y tristeza por la afliccion de la Iglesia. Consu padre en dote el marquesado de Villena; mas dėl la

currieron al mismo lugar embajadores de los reyes de despojaron y la dieron á trueque docientos mil duca- Francia, Castilla y Navarra. Todo el mundo estaba á la dos, por llevar mal los de Castilla que los reyes de mira de lo que resultaria de aquella habla. El miedo y Aragon quedasen con aquel estado, puesto á la raya de la esperanza corrian á las parejas. No podia el Rey por ambos reinos en parte que se podian fácilmente hacer su indisposicion asistir á pláticas tan graves. Todavia entradas en Castilla. El rey de Portugal desde el año desde su lecho rogaba y amonestaba á Benedicto restipasado aprestaba una muy gruesa armada. Los prínci- tuyese la paz á la Iglesia , y se acordase del homenaje pes comarcanos, con los celos que suelen tener de or- que en esta razon hizo los tiempos pasados; el Concilio dinario, sospechaban no se enderezase á su daño; al de los obispos se celebraba; no era razon engañase las de Aragon en especial le aquejaba este cuidado por ru- esperanzas de toda la cristiandad, acudiese al Concilio girse queria tomar debajo de su amparo al conde de

у hiciese la renunciacion que todos deseaban, conforUrgel y por este camino alteralle el nuevo reino de me al ejemplo de sus competidores; ¿cuánto podia queAragon. Engañóles su pensamiento, porque el intento dar de vida al que por sus muchos años se hallaba en lo del Portugués era asaz diferente, esto es, de

pasar en

postrero de su edad? Pudiera Benedicto con mucha Africa á conquistar nuevas tierras. Animábale su bue- honra doblegarse y ponerse en las manos de tan granna dicha, con que ganó y con poco derecho se afirmó des principes y de toda la Iglesia si el apetito de manen aquel su reino, y poníanle en necesidad de buscar dar se gobernara por razon, afecto desapoderado, y mas nuevos estados los muchos hijos que tenia para deja- en los viejos; mas él estaba resuelto de no venir en ninllos bien heredados, por ser Portugal muy estrecho. gun partido de su voluntad, solo pretendia entretener En la Reina, su mujer, tenia los infantes don Duarte, y alargar con diferentes cautelas y mañas. Apretábanle don Pedro, don Enrique, don Juan, don Fernando y los dos principes para que se resolviese y acabase. Un doña Isabel; fuera destos, á don Alonso, hijo bastardo, dia hizo un razonamiento muy largo en que declaró los que fué conde de Barcelos. Armó treinta naves grue- fundamentos de su derecho; que si en algun tiempo se sas, veinte y siete galeras, treinta galeotas, sin otros dudó cuál era el verdadero papa , la renunciacion de sus bajeles, que todos llegaban hasta en número de ciento dos competidores ponia fin en aquel pleito, pues quiy veinte velas. Partió el Rey con esta armada la vuelta tados ellos do por medio, él solo quedaba por rector de Africa , sin embargo que á la misma sazon pasó des- universal de la Iglesia ; que no era justo desamparase la vida la reina doña Filipa, que liizo sepultar en el el gobernalle que tenia en su mano de la nave de san nuevo monasterio de la Batalla de Aljubarrola. De pri- Pedro; cuanto tenia la edad mas adelante, tanto mas mera llegada se apoderó por fuerza á los 22 de agosto se debia recelar de no ofender á Dios y á los santos por de Ceuta , ciudad puesta sobre el estrecho de Gibral- falta de valor y de amancillar su nombre con una mentar. El primero á escalar la muralla fue un soldado por gua perpetua. Siete horas enteras continuó en esta plánombre Cortereal; otro que se decia Albergueria se tica sin dar alguna señal de cansancio, si bien tenia seadelantó al entrar por la puerta; al uno y al otro remu- tenta y siete años de edad, y los presentes de cansados neró el Rey y honró como era debido y razon; lo mis- unos en pos de otros se le salian de la sala. Alegaba so

bre todo que si él no era el verdadero pontífice, por lo que gracia, de grande ingenio y destreza en granjear menos la eleccion del que se habia de nombrar perte- las voluntades y aficionarse la gente, no solo despues necia á solo él, como al que restaba de todos los carde- que fué Rey, sino en el reino de otro, cosa mas dificulnales que fueron elegidos antes del scisma por pontifi- tosa. No faltó quien le tachase de algunas cosas, en esce cierto sin alguna duda y tacha. Gastábase mucho pecial que en su habla y ucciones era tardo, que desamtiempo en estas alteraciones sin que se mostrase espe- paró á Benedicto y se aprovechó de las rentas reales de ranza de hacer algun efecto. El Emperador, cansado Castilla, que era pródigo de lo suyo, y codicioso de lo con la dilacion, se partió de Perpiñan. Amenazaba á ajeno para suplir lo que derramaba. A los grandes persoBenedicto usarian contra él de fuerza , pues no queria najes sigue la envidia, y nadie vive sin tacha. Reinó por doblegar su voluntad. Todavía se entretuvo en Narbo- espacio de tres años, nueve meses y veinte y ocho dias. na por si con la diligencia del rey don Fernando, que se Su cuerpo yace en Poblete en un sepulcro humilde y ofrecia á hacella, se ablandase aquel obstinado cora- muy ordinario. En su testamento, que otorgó los mezon. Todo prestó poco, antes con toda priesa Benedicto ses pasados en Perpiñan, heredó á sus hijos en esta se robó y se partió para Peñíscola, con cuya fortaleza, forma : á don Juan en el estado de Lara junlo con Meque está sobre un penon casi por todas partes rodeada dina del Campo y la villa de Momblanc, con título de del rnar, cuidaba a firmarse y defender su partido. Lle- duque, que le mandó, en Cataluña; item, otros muchos góse al último plazo y remedio, que fué quitalle en Ara- pueblos. A don Enrique dejó á Alburquerque, á don gon la obediencia, como se hizo por un edicto que se Sancho á Montalvąn. Por heredero del reino nombró al publicó á los 6 de enero del año que se contó 1416, en príncipe don Alonso, su hijo mayor. Caso que todos los que se vedaba acudir á él en negocios y lo mismo tene- hermanos faltasen sin dejar sucesion, llamó á la corolle por verdadero papa. El principal en este acuerdo y na los hijos y nietos de las infantas doña María y doña resolucion fué fray Vicente Ferrer, que el tiempo pasa- Leonor, sus hijas, si bien á ellas mismas dejó excluidas do se le mostró muy aficionado y parcial. La larga cos- de la sucesion; cláusula digna de memoria, mas que ya tumbre puede mucho; así en los ánimos de algunos otra vez se estableció en aquel reino lo mismo, segun todavía quedaba algun escrúpulo, y se les hacia de mal que en otro lugar queda declarado. La muerte del rey aparlarse de lo en que por tantos años continuaron. El don Fernando fué ocasion que Castilla por algun tiempueblo fácilmente se acomodó á la voluntad del Rey, po se mantuviese en la devocion de Benedicto. Tenia como el que poca diferencia hace entre lo verdadero y en ella muchos obligados con beneficios y gracias; en lo falso. Desabrióse Benedicto por esta causa ; decia especial los arzobispos, el de Toledo y el de Sevilla, don que el que le debia mas, ese era el primero á hacelle Sancho de Rojas y don Alonso de Ejea , se mostravan contraste, que esperaba en Dios gue el reino que él muy declarados en su favor. mismo le dió se le quitaria como á ingrato; amenazas vanas y sin fuerzas para ejecutallas. Al mismo tiempo

CAPITULO IX. que con mayor calor se trataban estos pleitos falleció

De la eleccion del papa Martino V. doña Leonor, reina de Navarra, en Pamplona á los 5 de marzo. Yace en la iglesia mayor de aquella ciudad en En Castilla resultaron nuevas alteraciones y bulliun sepulcro de alabastro con su letra que esto declaracios, principios de mayores males y muestra de cuin

to importaba para el sosiego de la España la prudencia CAPITULO VIII.

y el valor del rey don Fernando. La reina doña CataliDe la muerte del rey don Fernando.

na , luego que, como es de costumbre, hizo las lionras

del Rey, su cuñado, en Valladolid, ella sola se apoderó La indisposicion del rey don Fernando continuaba; de todo el gobierno del reino. La crianza del Rey encotenia gran deseo de volver á Castilla por probar si con mendó al arzobispo de Toledo junto con Juan de Veláslos aires naturales, remedio á las veces muy eficaz, me- co y Diego Lopez de Zúñiga, justicia mayor. Quejábanjoraba. A los dolientes, en especial con las bascas de la se muchos que en el repartimiento de oficios y cargos muerte, se les suelen antojar sus esperanzas. Demás no les cupo parte, sobre todos se señalaban en esto el que pretendia mirar por el bien de Castilla como cosa almirante don Alonso Enriquez y el condestable don que por el deudo y el cargo que tenia de gobernador Ruy Lopez Davalos , desgustos que amenazaban mayomucho le tocaba. En particular deseaba que aquel reino res revueltas y daños. Con mejor acuerdo por principio alzase la obediencia á Benedicto á ejemplo de Aragon del año que se contaba 1417, asentaron treguas con el y que de todo punto le desamparase. Con este propósi rey de Granada por término de dos años, en que le sato de Perpiñan dió la vuelta a Barcelona; desde aque- caron por condicion diese en cada un año libertad á la ciudad , pasados los frios del invierno, al principio cien cautivos cristianos. Los prelados que continuaban del verano se puso en camino para Castilla. Con el mo- en el concilio de Constancia acudian á todas las partes, vimiento se le agravó la dolencia; que en cuerpos en- y cuidaban de lo que concernia al buen estado de la Iglefermos y facos cualquiera ocasion los altera. Reparó en sia y á su pacificacion. Para sosegar las revueltus de Igualada, seis leguas de Barcelona. Allí le desafiuciaron Bohemia y reducir á los herejes procuraron muy de velos médicos, y recebidos los sacramentos como buen ras que sus cabezas y caudillos, Jerónimno de Praga y cristiano, pasó desta vida, jueves, a los 2 de abril. Prin- Juan Hus, viniesen á aquella ciudad con salvoconduto cipe dolado de excelentes partes de cuerpo y alma, pre- que el Emperador les dió para su seguridad. El mal de sencia muy agradable , y que no tenia menos autoridad ! la herejía es casi incurable, mayormente cuando está

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