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la Gallia , y apoderado de la ciudad de Viena, mató en quien diga que repudió á Termancia luego que la traiella á Constante el César, que lo vino á las manos. No cion de Silicon se descubrió, como quitadas las prenpasó adelante por entender que venia contra él Cons- das y ataduras de la lealtad, Stilicon se determinó de lancio y por miedo suyo. Vuelto en España, ó por des- poner en ejecucion la maldad que mucho antes en su precio que tuvieron dél, ó con deseo de agradar á Ho- corazon tenia forjada. Con esta determinacion hizo que norio, los españoles de noche acometieron su casa, y los vándalos, de cuyo linaje él venia, y los alanos, con dado que se defendió valientemente, con fuego que pe- promesa que les hizo de grandes premios, hiciesen engaron á la casa pereció dentro della. Máximo desam- trada en la Gallia. A los godos negó el sueldo que les parado de la ayuda de Geroncio, que era el que le con- daban con la misma astucia , traza con que ellos tomaservaba , dejadas las insignias imperiales, huido pasó ron las armas, y en lugar de Atanarico, saludado que miserablemente lo que le duró la vida, que fué basta el hobieron por rey á Alarico, talaron la Tracia y la llatiempo de Paulo Orosio, como el mismo lo testifica. lia; finalmente, despues de largo cerco se apoderaron En este medio, al tiempo que estas cosas se hacian en de la misma cabeza del mundo, Roma ; á 2 de agosto. España, Constantino, el tirano, y Juliano, su hijo, fueron Eran cónsules Flavio Vararo la primera y Terlullo la por esfuerzo de Constancio muertos en Arles; y no mu- cuarta vez. El descuido de Honorio, cuyo oficio era cho despues Jovio y Sebastiano tuvieron el mismo fin, acudir a la necesidad, fué tal, que diciéndolo cómo Rolos cuales sucesivamente se rebelaron en la Gallia con- ma era perdida, pensó que hablaban de un gallo que tra el imperio. Con esto toda la Gallia volvió á la su- él llamaba Roma, y poco antes, como solia de ordinario. jecion de Honorio, que fué el año de nuestra salva- se habia deleitado en verle pelear con otro. Muerto poco cion de 413. Los godos, para defensa de la una y de la despues Alarico, caudillo de los godos, en lo postrero otra provincia, es á saber de Francia y de España, con de Italia , 'Ataulfo que le sucedió, ablandado con los voluntad de Honorio y conforme al asiento que con él regalos de Galla Placidia, su mujer, la cual en Roma tomaron, se apoderaron dos años despues de las haldas de fuera presa, se inclinó á la paz y tomó asiento con Holos Pirineos. Gente que muchas veces antes destos tiem- norio, con que el ejército de los godos, sacado de Itapos, derramada de sus antiguos asientos y acometiende lia, hizo su asiento en los confines de la Gallia y de Eslas provincias del imperio romano, habia ganado grau paña. La silla del reino puso esta gente en Narbona año crédito por su valentia, en tanto grado, que se tuvo por de nuestra salvacion de 415. De aquí vino y procedió cierto que Alejandro Magno, rey de Macedonia, huyó que aquella parte se llamó Gallia Gótica, dado que no de encontrarse con ellos; Pirro, rey de Epiro, los temió; siempre tuvo los mismos términos, antes se variaban Julio César rehusó la pelea con ellos, segun que lo dice muchas veces conforme al vario suceso de las guerras Orosio. No es de nuestro propósito contar todas las en- que con los francos comarcanos y con los romanos tutradas y guerras desta gente ni relatar por menudo sus vieron los godos. Esta fué la ocasion que trajo así las bazañas, que seria mas largo cuento de lo que sufre demás gentes ya dichas como los godos á España. esta obra. Lo que hace al propósito es que el emperador Valente, como de suso se dijo, dió á los visogodos,

CAPITULO II. que salidos de sus antiguos asientos y tierra maltrataban las gentes del imperio, la provincia de Mesia donde

Cómo los godos vencieron a las demas naciones bárbaras

en España. morasen, con tal condicion que estuviesen á sueldo del imperio romano y recibiesen la creencia de Cristo, Estaba España dividida en muchos reinos, diferentes · nuestro Señor, por donde algo despues la secta de Ar- entre sí en leyes, costumbres y religion. Los romanos rio, con que los inficionaron y á que Valente era dado. y los españoles abrazaban la religion

católica , a los gofué causa de grandes desventuras y alteraciones en Es. dos tenia inficionados la peste de los arrianos. Las depaña. Las tierras que les entregaron sustentaron ellos más naciones bárbaras no habian aun recebido la relihasta el imperio de Arcadio y Honorio, y ensancharon gion cristiana, antes seguian las supersticiones de sus sus términos hasta Panonia, hoy Hungría, que sucedió antepasados. Todos con deseo de conservarse en la poco antes que rompiesen por Italia despues de haber parte de que se apoderaran en aquella turbacion y redestruido la Tracia. Fué la ocasion desta entrada que vueltas, cada cual por su parte pretendia hacer paces Stilicon, suegro de Honorio, con intento de hacer em- y concertarse con los romanos. Godigisco rey de los perador á su hijo Euquerio, movió aquella gente de vándalos, al cual algunos llaman Gunderico , y Jornansuyo inquieta y bulliciosa á tomar las armas. Estaba des Giserico, lo que sin duda es falso , fué el primocasado Stilicon con Serena, sobrina de Teodosio y hija ro á concertarso con estas condiciones : que viviesen de Honorio su hermano; della tuvo por hijos á Euque- en España sin hacer mal y daño á los antiguos morario, María y Termancia. Casó con Euquerio Galla Pla- dores, y no pudiesen por título de prescripcion de cidia, hermana de los emperadores Honorio y Arcadio. treinta años valerse en algun tiempo contra los romaDemás desto, Honorio, emperador, casó sucesivamente nos para efecto de retener lo que violenta é injustacon Marín, y despues con Termancia. No ha mucho que mente hobiesen usurpado. Palabras con que se daba á en tiempo del pontífice Paulo III se halló en Roma el entender que aquella paz no era tanto por voluntad cosepulcro de María en la iglesia de San Pedro en el Vati- mo por fuerza , y que no duraria mas de cuanto luviocano, y en él piedras de gran valor, mucho oro y plata, sen posibilidad para volver a la guerra y ú las manos. con los nombres de Honorio y de María esculpidos en De aquel concierto sin duda procedieron entre aquellas un joyel, segun que en la descripcion de la ciudad de Roma lorelata Marliano mas en particular. Muertas pues

gentes nuevas sospechas, y por ellas luego se encendió

nueva guerra. Los alanos, como mas feroces, acomela una y la otra mujer de Honorio, dado que no falta tieron a los vándalos y á los silingos, y los pusieron en Decesidad de desamparar la Bética y hacer recurso á le fué forzoso dar la vuelta á España y en ella tomar Galicia para que, juntando sus fuerzas con las de los asiento con Constancio. Las condiciones del concierto suevos, reprimiesen el atrevimiento de los alanos y re- fueron que entregase á Placidia, mujer que fué de cobrasen sus asientos, de que los habian echado. Die- Ataulfo, que por voluntad del Emperador, su hermano, ron los alanos la vuelta contra los celtiberos y la Car- estaba prometida al dicho Conslancio; y que los godos petania; ganaron de los romanos muchos pueblos y hiciesen la guerra en España á las otras naciones bárciudades. Los godos eso mismo, el año siguiente des- baras en pro del imperio romano para que lodo lo que pues que asentaron en Francia, pasaron en España, se ganase quedase por suyo, y ellos se contentasen con donde con su llegada y ayuda Atalo usurpó el nombre lo que en las haldas de la Gallia y de España antes pode emperador , título vano y dañoso, pues poco des- seian. Hizose esta paz el año de 418, segun que lo repues, falto de consejo y fuerzas, como procurase huir fiere Paulo Orosio, presbítero tarraconense, muy copor la mar, fué preso por Constancio, que con gruesas nocido por su erudicion y por la amistad que tuvo con armadas poseia aquellas riberas. Envióle a Honorio; por los santos Augustino y Jerónimo. Prosiguio este autor su mandado le cortaron el pulgar y el dedo segundo, la historia de las cosas romanas y hizo fin en el año y fué llevado en destierro á la isla de Lipara. Ataulfo, luego siguiente despues deste, en que fueron cónsules rey de los godos, ó por su natural condicion cansado Flavio Monaxio y Flavio Plinta. A Constancio demás de tantas guerras, ó por el nuevo parentesco que con de casalle con Placidia hizo Honorio su compañero en el Emperador tenia, aficionado á los romanos, se in- el imperio. A Walia dió graciosamente y añadió el seclinaba á dejar las armas y concertarse. Llevaba su ñorío de la Guiena en premio de la guerra que hizo y gente esto mal por ser feroces y bravos. Acordaron de de haber sujetado, como se concertó, las gentes bárconjurarse contra él y darle la muerte, como lo hicie- baras. Es la Guiena un pedazo principal de la Gallia, ron en Barcelona, do tenia hecho su asiento. Ejecutó que tiene por aledaños por la una parte los monles Pic este caso tan atroz un hombrecillo Hamado Vernulfo, rineos y por la otra el rio Garona. Las ciudades mas de pequeña estatura, pero muy atrevido y muy priva- principales son Tolosa dentro en la tierra, y junto al do del Rey. Este, como hallase buena ocasion, con la mar Océano la ciudad de Burdeos. La guerra entre los espada desnuda le atravesó por el costado. Olimpio- godos y las otras naciones se hizo y pasó en esta madoro, uno de los autores de la Biblioteca de Focio, le nera. Desde la Celtiberia hasta do Hegó Constancio con llama Dobio, y dice que dió la muerte á Ataulfo en cuidado de acudir á las cosas de España, los godos, venganza de la que él antes habia dado á su amo. El le- tomado que lobieron el cargo de la nueva guerra, acotrero de la sepultura deste rey, cuya parte hoy se ve melieron a los alanos, feroces por el buen suceso que en Barcelona, da á entender que seis hijos de Ataulfo tuvieron poco antes, tanto, que no contentos con las perecieron juntamente con él; al cual letrero cuánta primeras tierras y términos, aspiraban al imperio de

parece toda España. Malaron en una batalla á şu rey Atace con

otros llos tiempos. Añade Olimpiodoro que un niño llamado que dejada la Lusitania se pasasen á Galicia, do mezTeodosio, que tuvo Ataulfo en Placidia y murió en su clados con los suevos perdieron el nombre de su gente primera edad, estaba sepultado en un oratorio cerca y reino. Algunos sospechan que Alanquer , pueblo en de Barcelona en una caja de plata; demás desto, que a tierra de Lisboa, y otro que se llama Alanin, en los otros hijos de Ataulfo, habidos del primer matrimo- montes de Sevilla, tomaron estos nombres de los alanio, mató Sigerico, sucesor suyo, sacándolos de las nos, porque Alanquer antiguamente se dijo Jerabricu. faldas y regazo del obispo Sigesaro; últimamente, que La conjetura que hay para decir esto es sola la semePlacidia con otros cautivos fué forzada á ir corriendo janza de los nombres, ni cierta ni del todo vana. Con por largo espacio; que tales son las mudanzas de las el mismo ímpetu desta guerra fueron maltratados los cosas y los reveses del mundo. En lugar pues de Ataul- silingos y domados en una batalla que se dió cerca de fo pusieron á Sigerico por voto de la nacion, por ser Tarifa. Quedaron con esto tan oprimidos, que les pupersona de industria y de esfuerzo conocido en guer- sieron por gobernadores personas de la nacion de los ra y en paz. Fuera desto, era allo de cuerpo y de buena godos. Escarmentados con esto los vándalos y los sueaparencia, dado que de una caida de un caballo ren- vos, con 'retencion de lo que tenian, se sujetaron á los queaba de la una pierna. Este, como quier que siguiese romanos , en cuyo nombre se hacia la guerra , aunque las pisadas de Ataulfo en lo que era inclinarse á la paz, con las armas, trabajo y peligro de los godos. Pretendentro del primer año de su reinado murió tambien á dian los suevos otrosí ganar sueldo de los romanos; ellos manos y por conjuracion de los suyos. Sucedióle Wa- no quisieron venir en ello porque no les quedase con lia , hombre inquieto y belicoso. Deste escriben que al las armas poder de alborotarse. Walia, habiendo en breprincipio de su reinado con una armada que juntó ve concluido tan grande guerra y dejando á España suquiso pasar en Africa, sea perdida la esperanza de sus- jeta y sosegada, como volviese á la Gallia , falleció de tentarse en España por el espanto que Constancio de su enfermedad año de 419. Reinó solos tres años, en una parle y las naciones bárbaras de otra le causaban, el cual tiempo acabó cosas tales y tan grandes, quo sea por el deseo que él mismo tenia de apoderarse de ilustró grandemente su nombre y el de su nacion, adela Mauritania, provincia en aquellos tiempos sujeta y más de la Guiena que, como queda dicho, le dieron do moviente de España, sea por cualquiera otra ocasion. nuevo en premio de sus hazañas. Lo que sucedió es que con la fuerza de una tempestad deshecha que le sobrevino en lo mas angosto del Estrecho se desroto toda la armada de tal suerte, que

CAPITULO III.

peradores en España. Estas nuevas alteraciones forza

ron al emperador Honorio á hacer nuevas levas de genDel reino de Teodoredo.

tes y con ellas enviar á Castino, un excelente capitan, Despues de la muerte de Walia sucedieron dos cosas así contra los tiranos, que se intitulaban emperadores, de mucha incomodidad. La primera que el emperador como contra los vándalos. Jovino y Máximo, porque te Constancio, sosegadas la España y la Gallia y vuelto á nian pocas fuerzas y se confiaban mas en la revuelta de Italia, murió en Ravena año de nuestra salvacion de 421. los tiempos que en otra cosa, en breve fueron presos y Dejó de su mujer Placidia un hijo de pequeña edad, Ilamado Valentiniano; su tio el Emperador procuró se dosa. Así Castino, desconfiado de sus fuerzas , llamó á criase como quien le habia de suceder en el imperio. España al conde Bonifacio , persona por lo mucho que La otra cosa fué que las naciones bárbaras comenzaron sabia de la guerra y de la paz, no menos conocida que á levantarse en España y á recobrar la jurisdiccion y por la amistad que tuvo con san Agustin. Hizo pues autoridad que antes tenian; principalmente los vánda- que viniese desde Africa, donde era gobernador; llelos, cuyo esfuerzo entre las demás naciones era muy gado, nació entre los dos discordia, como es ordinario conocido y singular, con su rey Gunderico pensaban entre los que son iguales en poder, con extremo peligro apoderarse de toda España. Con este intento acome- y daño, así de España como de las cosas romanas. Voltieron a los suevos; las causas no se saben, solo consta vióse Bonifacio á Africa. Castino, privado de aquella que los forzaron a recogerse á los montes Ervasos, con ayuda , sin hacer cosa que de contar sca contra los vánfiados mas en la fortaleza de los lugares que en su va- dalos, fué forzado á volverse á Italia el año de 423, en lentía. Algunos piensan que estos montes son los que que el emperador Honorio pasó desta vida á 15 dias del en este tiempo se llaman Arvas, puestos entre Leon y més de agosto. Tuvo el imperio veinte y ocho años, Oviedo, conocidos por un antiguo monasterio que alli once meses y diez dias. Señalóse, así en la constancia de hay; y aun dicen que son los mismos que Ptolemeo lla- la religion como por la caida é infelicidad del imperio, ma Narbasos. Retirados en estos montes, cualesquiera que sucedió en su tiempo. Su cuerpo enterraron en la que hayan sido, los suevos, como nunca quisiesen pe- iglesia de San Pedro en el Vaticano. En su lugar sucelear con el enemigo, los vándalos, perdida la esperanza dió Valentiniano el Tercero, hijo que era de Constancio, de alcanzar victoria , en una armada que juntaron pa- y á la sazon niño de pequeña edad y de fuerzas no bassaron á las islas Mallorca y Menorca y las pusieron a tantes para llevar tan gran carga. Con esta ocasion Flafuego y á sangre. Desde alli dieron la vuelta á tierra vio Joan intento de apoderarse del imperio y de despofirme; echaron por tierra á Cartagena , que poco antes jar dél á Valentiniano. Sucedieron diferentes trances, babia sido quitada á los alanos y volviera al señorío de y por conclusion, pasados dos años, le vencieron los lealos romanos. Sucedió esto seiscientos años despues que les y mataron en batalla. Gobernaba la república en los cartagineses la fundaron para que fuese en España nombre de su hijo la emperatriz Placidia. Tenia con ella asiento y fortaleza del imperio cartaginés. Despues de grande autoridad y cabida Aecio, capitan de mucho esta destruicion se redujo á caserías; mas en el tiempo nombre. Bonifacio, el que gobernaba á Africa, envidioadelante, por la comodidad del buen puerto de que go- so y celoso desta privanza y con deseo, parte de satisza , se tornó á habitar. En nuestra era apenas hay en facerse, parte de mirar por sí, concerto con Genserico, ella seiscientos vecinos. Lo que mas hace al caso es en- rey de los vándalos, que de España pasase en Africa. tender que desde aquel tiempo los privilegios de la ciu- Pretendia de mantenerse en el gobierno de Africa con dad de Cartagena, que llamaban Cartago la Nueva, se las fuerzas destos bárbaros, y entregalles en recompenpasaron á Toledo, como lo testifica un antiguo escri- sa del trabajo una parte de aquella provincia, segun tor de las cosas de España; y algunos lo entienden de que de comun acuerdo la señalaron. En tanta manera la dignidad del metropolitano cartaginés, otros de la la peste de la ambicion ciega á los hombres, que ni el audiencia en que se administraba á los pueblos la jus- amor de la república, ni la lealtad que debia, ni el celo licia, que dicen antes estaba en Cartagena , y desde alli de la religion, á que singularmente era aficionado, fuese pasó á Toledo. Las razones por una y otra parte po ron parte para enfrenar á un hombre, por lo demás tan son concluyentes. Quedará el juicio libre al letor para señalado en bondad, para que no ejecutase su mal proresolverse por lo que en otros hallare. A mí mas me pa- pósito y saña. Genserico, con acuerdo de los suyos, rerece que lo que se trasladó fué la autoridad eclesiástica suelto en no dejar aquella ocasion de apoderarse del y la dignidad de metropolitano. Gunderico, rey de los imperio de Africa, partió mano de la esperanza que se vándalos, destruida Cartagena, acometió á los silingos, le presentaba de apoderarse de toda España; y desque seguian el partido de los romanos. Dió la tala á los ainparando la Bética ó Andalucía , pasó allende el mar campos, y apoderándose por fuerza de Sevilla, que es- con ochenta mil combatientes, que fué el año de 427, taba en poder desta gente, y puestola á saco, como en que fueron cónsules en Roma Hierio y Ardaburio. pretendiese con sobrado atrevimiento saquear el tem- Los silingos se quedaron en España, en especial en plo de San Vicente, que en aquella ciudad en riquezas aquella parte de la Bética donde está Sevilla, que fué y religion era muy notable, fué muerto en la misma el principio, por contarse ellos entre los vándalos y espuerta del terip'o; castigo muy justo de Dios en ven- tar mezclados con ellos, que en el tiempo adelante el gauza de aquel desacato cometido contra la religion. nombre antiguo de la Bética se mudase en el de VanSucedióle Genserico, su hermano bastardo; otros le dalosía, y al presente de Andalucía , si bien los aledalaman Guntaris. Todas estas cosas acontecieron den- ños destas provincias Bética y Andalucía no se correstro del mismo año que murió el emperador Constancio. ponden puntualmente. Los vándalos en Africa al prinEn el mismo tiempo Jovivo y Máximo se llamaron em- l cipio juntaron sus fuerzas con Bonifacio, con que sujetaron gran parte de aquella provincia ; despues, por taron su poder, que eran seis, es á saher : Turismundo, discordias que resultaron, que tal es la naturaleza del Teodorico, Eurico, Friderico, Riccinero, Himerico, mandar, no sufre compañía, por no contentarse los y dos hijas; la una casó con Hunerico, vándalo, hijo de vándalos con la parte de Africa que les señalaron y Genserico, hombre impío y cruel , que mallrató de muanhelar á cosas mayores conforme á la condicion de los chas maneras á los católicos en Africa, y á su mujer, hombres, llegaron á rompimiento. Pusieron cerco so- cortadas las narices, envió a su padre sin ocasion basbre Bona, do Bonifacio estaba y tambien san Agustin, lante, solo por ura sospecha liviana y falsa que le dió, obispo de aquella ciudad, bien conocido por su doctrina que intentaba de darle veneno y yerbus. La otra casú y santidad, que murió en aquel cerco. Hobo diversos con Recciario, rey de los suevos en España. Habian por encuentros, y finalmente los bárbaros forzaron aquella este tiempo entrado en la Gallia los huonos con su cauciudad, mataron á Bonifacio, y con tanto se apodera- dillo Atila, que vulgarmente llamaron Azole de Dios; ron de casi todo lo demás de Africa. Iban inficionados y esto, movidos con el deseo de ensanchar el señorío ó de la herejía arriana , puede ser que a causa de la co- inducidos por los romanos para enfrenar el poder yatremunicacion que en España tuvieron con los godos; de vimiento de los godos, ó lo que es mas verisimil, á perdonde las iglesias africanas por esta ocasion padecieron suasion de Genserico, vándalo, que temia las armas grandes y largas miserias. Hombres sin número fueron de los godos y la venganza de la maldad cometida conmuertos por la constancia y defensa de la verdadera y tra su mujer, como está dicho. La gente de los huonos . católica religion. Entre estos Arcadio, Probo, Pasca- dicen algunos que tenia su asiento dentro de los monsio y Eutiquio, que seguian la casa y corte de Genseri- tes Riseos. Marcellino los pone cerca del Océano y soco. Demás destos á un mozo llamado Paulillo, hermano bre la laguna Meotide. Eran hombres de aspecto feroz, de Pascasio y Eutiquio , vendieron por esclavo, con in- en trato y comida groseros, tanto, que ni de fuego ni de tento que la molestia del servicio bajo en que se em- guisados solian usar, sino de raíces y de carnes calenpleaba le haria mudar de parecer. Fueron estos már- tadas entre sus muslos; algunas veces sustentaban la tires de nacion españoles, y por cuanto se puede en- vida con la sangre de sus caballos, ca les abrian para tender de Próspero sufrieron la muerte el año de 437. esto las venas y los sangraban. Dícese que en tiempo Con la partida de los vándalos el poder de los suevos de Valente lo primero echaron los godos de sus anticomenzó a poner espanto á toda España. Tenian por guos asientos; despues, destruida la Armenia y otras rey á Hermenerico; y este muerto de una larga enfer- provincias del oriente , se apoderaron de la una y de la medad año de 440, y de su reinado treinta y dos, Re- otra Panonia y las quitaron á los godos; y como hiciequila, su hijo, mozo de ingenio encendido y bravo, si- ron entradas en la Gallia y otros lugares comarcanos, guiendo las pisadas de su padre, cerca del rio Jenil se dejaron por todas partes rastros de su natural fiereza. encontró con Ardeboto, enviado por el Emperador á Al presente, con intento que llevaban de apoderarse de España, vencióle en batalla y le mató. De la presa que- toda la Gallia, destruyeron, quemaron y asolaron la do rico de oro y plata y proveido para sufrir los gastos ciudad nobilísima de Rems, en que degollaron entre de la guerra. Despues desta victoria se enseñoreó de la otros á Nicasio, obispo de aquella ciudad, varon tan Bética, en que domó los silingos y se apoderó de Se- santo, que cantaba con las postreras voces y medio villa, ciudad en aquel tiempo ni de la anchura ni her- muerto los himnos sagrados. Despues desto pusieron mosura que antiguamente tenia y aliora tiene, por cau- cerco sobre Orliens, cosa que forzó á los godos, a los sa de los daños que las guerras suelen acarrear. Tras franeos y á los romanos á tratar de hacelles rostro. Paesto dió la vuelta hacia la Lusitania , tomó á Mérida, ra esto hicieron liga entre sí, y juntadas sus fuerzas, con que lo restante de los alanos quedó del todo opri- acudieron contra el comun enemigo. Teodoredo, rey mido y llano. Para que los suevos se animasen y aven- de los godos, por miedo que aquel fuego no prendiese tajasen en tanto grado, ayudó mucho hallarse á la sa- en la Guiena , fué el primero que con las armas acomezon la tierra sin defensa, á causa que Sebastian, general tió el peligro y forzó al enemigo que, alzado el cerco, que era de los romanos, se habia partido de España se retirase á los campos Cataláunicos, que otros llaman para acudir á las cosas de Africa, do murió á manos de Maroquios ó Mauricios , y están cercanos á Tolosa. Aculos vándalos, segun que lo refiere Paulo, diáccno. Con dió Aecio, por Valentiniano, hecho maestro de la miliesto los suevos pasaron adelante, sujetaron la Carpeta-cia, que era tanto como general. Los francos asimismo nia, que es el reino de Toledo, y la provincia Cartagi- acudieron con su rey y caudillo Meroveo. Luego que las nense, si bien en breve se concertaron con los roma- unas y las otras gentes esluvieron juntas ordenaron sus nos y les tornaron estas dos provincias. Falleció Re- haces á guisa de pelear. Dióse á Teodoredo el gobierno quila el año de nuestra salvacion de 448. Dejó por su- de la mano derecha ; Aecio estuvo a la izquierda junto cesor a su hijo Recciario; este fué el primero de los con los francos. Sanguibano, rey de los alanos, de aquereyes suevos que recibió la fe de Cristo y fundó en Es- llos que tenian su asiento en aquella parte de la Gallia paña entre los suyos la verdadera religion. Esto cuanto do está Orliens fueron puestos en medio por no siarse á los suevos. Los godos con su rey Teodoredo, que fué dellos y para que no pudiesen hacer traicion. Por el pariente de Walia y su sucesor, poseian en España muy contrario Alila repartió sus huestes en esta forma. Pupoca tierra, solamente lo que al presente es Cataluña; so á los reyes y á las demás naciones á los dos lados con en la Gallia florecian en riquezas y gloria militar. Por gran número de gente extendida por aquellos anchísiesto, quebrada la confederacion que tenian puesta con mos campos. Los ostrogodos, como los que entre los los romanos y por estar acostumbrados á sembrar y demás se señalaban en esfuerzo y valentía, se pusieron trabar unas guerras de otras, comenzaron á poner es- en el lado izquierdo contra los visogodos. El mismo Atipanto a todos. Los muchos hijos de Teodoredo aumen- la y los hunnos estuvieron en el escuadron de en medio y cuerpo de la batalla. Eran hombres de vista espan- Turismundo y Teodorico, hijos del muerto, con un estosa y mas morenos y loslados que los demás. El lu- cuadron cerrado turbaron los enemigos, y con la ferogar era cuesta abajo; parecia que los que primero se cidad y cólera que les causaba el dolor rompieron y desapoderasen de un collado que se empinaba alli cerca barataron los escuadrones contrarios. En conclusion, mejorarian mucho su partido. Los unos y los otros fue- pusieron en huida al capitan enemigo, dado que ninron allá con el mismo intento, pero previnieron los ro- guna cosa dejó él por hacer que perteneciese, o á buen, manos. Atila , visto que por este inconveniente sus sol- capitan, 6 á valeroso soldado. Los hermanos pasaron hidados se turbaron y temian de entrar en la pelea , les riendo y matando muy adelante, tanto, que con la eshabló, segun se dice, en esta manera : «A los vencedo- curidad de la noche llegaron á la vuelta muy cerca de res del mundo, domadores de las gentes no conviene los reales de los enemigos y corrieron grande peligro; encender y animar con palabras, ni aun á los cobardes el mismo Turismundo fué derribado del caballo y heridará esfuerzo este mi razonamiento. Los valientes sol- do en la cabeza, pero escapó por la ayuda y valentía de dados, cuales vos sois, se recrean y deleitan en la pe- sus soldados. El enemigo, que en su pensamiento tenia lea, y el salir con la victoria les es cosa muy ordinaria tragada la redondez de la tierra y pensaba hacerse sem y familiar. ¿Estáis por ventura olvidados de las Pano- ñor de todo, por no haber ganado la batalla , como vennias, Mesias, Germanias, Gallias, sujetas y vencidas cido, se retiró á sus reales, determinado, si el peligro por vuestro esfuerzo y los escondrijos de la laguna pasaba adelante, de tomar la muerte por sus manos y Mcolis, en que entraron vuestras armas ? Armáos pues echarse en una hoguera que para este efecto mandó endel ánimo que á vencedores conviene. Pudistes, sio po- cender. Los carros con que estaban rodeados los reales neros á trabajo, gozar del fruto de las victorias ganadas; le dieron la vida , y las tinieblas de la noche, cosa quo mas por no poder vuestros animosos corazones sefrir él tenia considerada , y por esto comenzó la pelea desla ociosidad, fuistes los primeros á mover la guerra. Es- pues de medio dia. Aecio no con menor miedo, hecho ta muestra de mayor esfuerzo os sirva al presente de un valladar de caballos muertos y paveses, pasó toda la estímulo y aguijon. En este dia por vuestra valentía se noche sin dejar las armas. Pero el siguiente dia, visto conquistará el imperio del mundo. ¿Podrá por ventura, que el enemigo rehusaba la pelea, le cercó primero denoh inclitos soldados, aquel ejército juntado con toda di- tro de sus reales ; despues como pudiese deshacerle sin ligencia de la avenida de varias gentes y aquella cana- dificultad le dejó salir de la Gallia y volverse á las Palla sufrir vuestra vista, ojos y manos? Por la poca con- noniás. Muy gran parte de la alegría de la victoria y del fianza que de su esfuerzo hacian iutentaron mejorarse regocijo se desminuyó, así con la huida de Atila como de lugar. Diréis que tienen en su ayuda á los visogodos, por el desastre y muerte del rey Teodoredo; dado que, gente brava. Poco les importa ese socorro si vienen á así á los romanos como á los francos, se entendia era vuestras manos. Que los romanos delicados y afemina- agradable que un rey tan poderoso faltase. Dicen que dos con los deleites, como cortados los nervios, sin un adevino , consultado por Atila, le dijo que muerto el que ninguno les baga fuerza, volverán las espaldas. capitan de los enemigos alcanzaria la victoria. Así penAcordaos pues de vuestra valentía , vestíos del coraje saban los hunnos que por una parte saldrian victoriosos acoslumbrado, mostrad vuestro esfuerzo, y si no pu- y Aecio seria muerto en la batalla. Tales son los adevidiéredes salir con la victoria, lo que los dioses no per- nos, genle engañosa y vana, tales sus pronósticos; nunmitan, con la muerte dad muestra del amor y lealtad ca aciertan ó por maravilla ; fuera de que, en casos seque nos teneis. Los magnánimos en la muerte ganan mejantes, muchas cosas se fingen que nunca pasaron. honra , la victoria les acarrea contento y con él abun- En la vida escrita en griego de Isidoro , filósofo, se dice dancia de todos los bienes. De mí no espereis solamen- que por espacio de tres dias despues de la batalla se te el gobierno, sino el ejemplo en el pelear. ¿Qué otro oyó estruendo de armas en el mismo lugar y grande emperador os recebirá si no salis victoriosos? Qué rea- alarido de los que peleaban, como si las almas, despues les, qué provincias? Principalmente que vuestra felici- de apartadas de sus cuerpos con gran pertinacia perdad tiene irritadas todas las naciones por la envidia que severaran en la pelea. La grandeza desta batalla dió os tienen muy grande.» Dicho esto, dióse la señal de ocasion á estas y semejantes fábulas. Verdad es que cosa pelear; acometieron los hunnos con grande impetu; re- semejante á esta cuenta Maseo al fin de su historia en cibiéronlos los contrarios no con menor esfuerzo, en- el naufragio de Manuel de Sosa, cerca del cabo de Buecendidos tambien ellos con las amonestaciones de sus na Esperanza; que de nocho se oian cantos de los que capitanes. Júntanse los escuadrones, encruelécese la en aquella tormenta finaron. Dióse esta batalla , segun batalla, mueren ahora destos, ahora de aquellos,

todos

Casiodoro, siendo cónsules Marciano Augusto y Clodio pelean, como el interés lo pedia, con singular denuedo Adellio el año que corria de Cristo de 451, y del reino y esfuerzo por el imperio del mundo. Era tanta la san- de Teodoredo ireinta y uno. Algunos sospechan que gre de los muertos, que, segun se dice, un arroyo que Recciario, rey de los suevos, se halló en esta jornada alli corria salió por esta causa de madre. Perecieron en por el deudo que tenia con el rey godo. Lo mas cierto aquella sangrienta batalla ciento y ochenta mil hom- es que, acometido que hobo á los vascones, que persebres, muchedumbre que dió ocasion á forjar estas y veraban en la obediencia de los romanos y moraban en otras mentiras. Al principio de la pelea murió el rey aquella parte de España que al presente se llama NaTeodoredo, por su mucha edad pisado y hollado de los varra, desde allí pasó á la Gallia con deseo de visitar á suyos, dado que con grande ánimo peleó y acometió lo

su suegro, y que, ayudado del socorro de los godos, dió mas suerte y apretado de los enemigos. Algunos dicen la tala por todas partes á la provincia Cartaginense y á que le mató un ostrogodo llamado Andaje. Lo que á los Carpetanos. Ultimamente, hecho que hobo paz y otros pusiera temor, a los suyos dió mayor corajo; ca tomado asiento con los romanos, se volvió á sụ tierra

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