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don Sancho en el liempo siguiente volvió su ánimo al de su sucesor, don Pedro de Roda, se puso esto que se eelo de la religion y deseo que fuese su culto aumen- pretendia en ejecucion. A lo último de su vida hizo el tado. Era en aquella sazon famoso el monasterio de los Rey que se reedificase la ciudad de Palencia por una monjes de Cluñi, que está situado en Borgoña, como en ocasion no muy grande. Estaba de años atrás por tierra el que se reformara con leyes mas severas la religion de á causa de las guerras, solo quedaban algunos paredoSan Benito, que por causa de los tiempos se habia rela- nes, montones de piedras y rastros de los edificios que jado. Para que el fruto fuese mayor, desde allí envia- alli hobo antiguamente; demás desto, un templo muy ban colonias y poblaciones á diversas partes de Francia viejo y grosero con advocacion de San Antolin. El rey y de España, en que edificaban diversos conventos. El don Sancho, cuando no tenia en qué entender, acosrey don Sancho, movido por la fama desta gente, los lumbraba ocuparse en la caza por no parecer que no hizo venir al monasterio de San Salvador de Leire, an- hacia nada ; demás que el ejercicio de montería es á tiguamente edificado por la liberalidad de sus predece- propósito para la salud y para hacerse los hombres diessores los reves de Navarra. Lo mismo hizo en el mo- tros en las armas. Sucedió cierto dia que en aquellos nasterio de Oña, ca las monjas que en él vivian, pasó al lugares fué en seguimiento de un jabali, tanto, que llepueblo de Bailen, y en su lugar puso monjes de Cluñi. gó hasta el mismo templo á que la liera se recogió, por El primer abad deste monasterio fué uno llamado Gar- servir en aquella soledad de albergo y morada de fiecia, que con los otros monjes vino de Francia. espue ras. El Rey, sin tener respeto a la santidad y devocion

У de García Iñigo. De la vida solitaria que hacia en los del lugar, pretendia con el venablo herille, sin mirar montes de Aragon, el Rey le sacó y forzó á tomar el que estaba cerca del altar, cuando acaso echó de ver cargo de aquel nuevo monasterio. Su virtud fué tal, que que el brazo de repente se le había entumecido y faltádespues de muerto, aquellos monjes de Oña le honra- dole las fuerzas. Entendió que era castigo de Dios por ron con fiesta cada año y le hicieron poner en el nú- el poco respeto que luvo al lugar santo, y movido deste mero de los santos. El monasterio de San Juan de la

escrúpulo y temor, invocó con humildad la ayuda de Peña, que dijimos está cerca de Jaca, famoso por los san Antolin; pidió perdon de la culpa que por ignoransepulcros de los antiguos reyes de Sobrarve, fué tam- cia cometiera. Oyó el Santo sus clamores; sintió á la bien entregado á los mismos monjes de Cluni para que liora que el brazo volvió en su primera fuerza y vigor. morusen en él, y porque no fuese necesario hacer venir Movido otrosí del milagro, acordó desmontar el bosque de Francia tanta muchedumbre de monjes como era y los matorrales á propósito de edificar de nuevo la ciumenester para poblar tantos monasterios, el Rey con dad, levantar las murallas y las casas particulares. Lo su providencia envió á Francia á Paterno, sacerdote, mismo se hizo del templo, que le fabricaron magníficay doce compañeros para que acostumbrados y amaes- mente, con su „obispo para el gobierno y cuidado de trados a la manera de vida del monasterio de Cluñi y aquella nueva ciudad. Parece que escribo tragedias y cultivados con aquellas leyes, trajesen á España aque- fábulas; á la verdad en las mismas historias y corónicas lla forma de instituto. No pararon en esto los pensa- de España se cuentan muchas cosas deste jaez, no como mientos deste buen Principe , antes considerando que fingidas, sino como verdaderas. De las cuales no hay por la revuelta de los tiempos, hombres seglares por para que disputar, ni aproballas ni desechallas; el lecser poderosos se entraran en los derechos y posesiones tor por sí mismo las podrá quilatar y dar el crédito que de las iglesias, las puso en su libertad. Hállase un pri- merece cada cual. Concluyamos con este Rey con devilegio del rey don Sancho, en que con autoridad de cir que acabadas tantas cosas en guerra y en paz, ganó Juan XIX, pontífice romano, dió poder á-los monjes de para sí gran renombre, para sus descendientes estados Leire, el año de nuestra salvacion de 1032, para elegir muy grandes. Sus hechos ilustran grandemente su en aquel monasterio el obispo de Pamplona. Las ordi- nombre, y mucho mas la gravedad en sus acciones, la narias correrías de los moros y el peligro forzaron á que constancia y grandeza de ánimo, la bondad y cxcelenlos obispos de Pamplona pasasen su silla al dicho mo- cia en todo género de virtudes. El fin de la vida fué desnasterio de Leire por estar puesto entre las cumbres de graciado y triste; camino de Oviedo, donde iba con los Pirineos, y por el consiguiente ser mas segura mo- deseo de visitar los sagrados cuerpos de los santos, por rada que la de la ciudad. Al presente con la paz de que cuyo respeto y con euya posesion aquella ciudad siemgozaban por el esfuerzo y buena dicha del rey don Sany

pre se ha tenido por muy devota y llena de majestad, cho se tuvo en Pamplona un Concilio de obispos sobre fué muerto con asechanzas que le pararon en el camiel caso. Juntáronse estos prelados : Poncio, arzobispo no. Quién fuese el matador, ni se refiere en las historias de Oviedo; los obispos García, de Najara; Nuño, de Ala- ni aun por ventura entonces se pudo saber ni averiguar. va; Arnulfo, de Ribagorza; Sancho, de Aragon, es á sa- Sospéchase que algun principe de los muchos que enviber, de Jaca; Juliano, de Castilla, es a saber, de Auca. En diaban su felicidad le hizo poner la celada. Su cuerpo esté Concilio lo primero de que se trató fué de la pre- enterraron en Oviedo. Las exequias le hicieron, segun tension de don fray Sancho, abad que era de Leire y la costumbre, magníficamente. Pasados algunos años, juntamente obispo de Pamplona, que por tener gran por mandado de su hijo don Fernando, rey de Castilla, cabida con el Rey, causada de que fué su maestro, pro- le trasladaron á Leon y sepultaron en la iglesia de San

у curaba se restituyese la antigua silla al obispo de Pam- Isidoro. La letra de su sepulcro dice: plona y volviese á residir en la ciudad. Dilatóse por entonces su pretension, que ordinariamente los hom- AQUÍ YACE SANCHO, REY DE LOS MONTES PIRINEOS Y DE TOLOSA, bres quieren perseverar en las costumbres antiguas, y

VARON CATÓLICO Y POR LA IGLESIA. las nuevas, como se desechan de todos, dificultosamente se recibèn y mal se pueden encaminar; mas en tiempo Letra harto notable. Fué muerto á 18 de octubre, asio

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de nuestra salvacion de 1035. Dejó á sus hijos grandes dos, como ordinariamente los pecados y desórdenes de contiendas, y al reino materia de grandes males por la los principes suelen redundar en perjuicio del pueblo y division sin propósito que entre ellos hizo de sus esta- pagarse con dano de sus vasallos.

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LIBRO NONO.

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CAPITULO PRIMERO.

el nombre de Conde que antes solia tener aquel esta

do en apellido de rey. A don Gouzalo, el menor do Del estado de las cosas de España.

los tres hermanos legitimos, cupieron Sobrarve y RiLos temporales que se siguieron turbios y alborota

bagorza, con los castillos de Loharri y San Emeterio. A dos, sus calamidailes y desgracias y las guerras crue

y

don Ramiro, hijo fuera de matrimonio, aunque de males que se emprendieron entre los que eran deudos y dre principal y noble, dió su padre el reino de Aragoa, herinanos, serán bastante aviso para los que vinieren fuera de algunos castillos que quedaron en aquella paradelante cuánto importa que el reino, en especial te en poder de don García, y se le adjudicaron en la cuando es pequeño y su distrito no es ancho, no se di- particion; traza enderezada á que los hermanos estuvida en muchas partes ni entre diversos herederos. viesen trabados entre sí y por esta forma se conservaBuen recuerdo y doctrina saludable es que la naturaleza sen en paz. Todos se llamaron reyes, y usaban de corte del señorío y del mando no sufre compañía, y que la У

y aparato real, de que resultaron guerras perjudiciales ambición es un vicio desapoderado, cruel, sospechoso, y sangrientas. Cada cual ponia los ojos en la grandeza desasosegado, que ni por respeto de amistad ni de pa- de su padre, y pretendian en todo igualarle. Llevaban rentesco, por estrecho que sea, se enfrena para no re- otrosí mal que los términos de sus estados fuesen tan volver y trastornar lo alto con lo bajo. No hay gente en cortos y limitados. Eo Leon reinaba a la misma sazon el mundo ni tan avisada y política , ni tan fiera y sal- don Bermudo, tercero deste nombre, cuñado de don 'vaje , que no entienda y confiese ser verdad lo que se Fernando, ya rey de Castilla. En el reino de Leon se ha dicho; y sin embargo, vemos que muchos, olvidados comprehendian las provincias de Galicia y de Portugal y desto y vencidos del amor de padres, o movidos de parte de Castilla la Vieja hasta el rio de Pisuerga. Condo otras consideraciones y recatos sin propósito, dividie- de Barcelona era don Ramon, por sobrenombre el Viejo; ron á su muerte entre muchos sus estados; en lo cual falleció el mismo año que el rey don Sancho, que se liaber errado grandemente los tristes y desastrados su- contaba de nuestra salvacion 1035. Sucedióle don Becesos que por esta causa resultaron lo mostraron bas- renguel Borello, su hijo, aunque pequeño de cuerpo, en tantemente; y todavía los que adelante sucedieron no ánimo y esfuerzo no menos señalado que sus antepadudaron de imitar en este yerro á sus antepasados. Es sados. A la verdad ganó por las armas a Manresa y así, que muchas veces las opiniones caidas y olvidadas olro pueblo, que llaman Prados del rey Galafre. Gano se levantan y prevalecen, y los hombres de ordinario otrosí y bizo que volviesen á poder de los cristianos tienen esta mala condicion de juzgar y tener por mejor Tarragona y Cervera , demás de otros pueblos comarlo pasado que lo presente, además que carla cual de

canos, que por negligencia de su padre ó por no pomasiadamente se fia de sus esperanzas, y halla razones der mas se perdieron los años pasados. Muchos señores para aprobar lo que desea. Esto le aconteció al rey don moros que tenian sus estados por aquellas partes los Sancho, cuya vida y hechos quedan relalados en el li- sujeto con las armas y forzó á que le pagasen parias. Cabro pasado. Estaba la cristiandad, cuan anchamente só con dos mujeres : la una se llamó Radalmuri, la otra se extendia en España , casi toda reducida y puesta de. Almodi. De la primera luvo dos hijos, don Pedro y don bajo del mando de un príncipe; merced grande y pro- | Berenguel. La segunda parió á don Ramon Bereguel, videncia del cielo para que el señorío de los moros que que se llamó Cabeza de Estopa por causa de los cabede sí mismo se despeñaba en su perdicion, con las fuer- llos espèsos, blandos y rubios que tenia. Este era el zas de todos los cristianos juntas en uno, se desarrai- estado y disposicion en que se hallaban por este tiempo gase de todo punto en España. Pero desbarató estos

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las cosas de los cristianos en España. Los reinos de los intentos la division que este Rey hizo entre sus hijos y

moros,

como de suso se dijo , eran tantos en número herederos de todos sus estados; acuerdo perjudicial y cuantas las ciudades principales que poseian. El reino errado. Entramos en una nueva selva de cosas, y la de Córdoba todavía se adelantaba a los demás con aunarracion de aquí adelante irá algo mas extendida que toridad y fuerzas por ser el mas antiguo y mas extendihasta aquí. Por esto será bien en primer lugar relatar do, si bien los bandos domésticos y alborotos le traian el estado en que España y sus cosas se hallaban despues puesto en balanzas. El segundo lugar tenia el de Sevide la muerte del ya dicho rey don Sancho. Dividió sus lla, lu Toledo, Za goza, Huesca, sin otros reyereinos entre sus hijos en esta forma: don García, el hi- zuelos moros, en fuerzas, riquezas y valor de menor jo mayor, llevó lo de Navarra y el ducado de Vizcaya, cuenta que los demás, y que fácilmente los pudieran con todo lo que hay desde la ciudad de Nojara hasta los atropellar y derribar si los nuestros se juntaran para montes Doca. A don Fernando, lijo segundo, dieron acometellos y conquistallos. Las discordias que de reen vida su padre y madre doña Nuña á Castilla, trocado

pente y sin propósito resultaron entre los principes,

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dado quo eran hermanos y deudos, estorbaron que no muerto del caballo. Con su muerte se puso fin á su reise tomase esta empresa tan santa. Don García, rey de no y juntamente á la guerra, á causa que don FernanNavarra , por voto que tenia hecho dello, 6 sea por al- do, ganada la victoria , se entró por el reino de Leon, canzar perdon del pecado que cometió en acusar falsa- que por derecho le venia, para apoderarse de él, de mente, como está dicho, á su madre, era ido á Roma á sus castillos y ciudades; cosa muy fácil por estar los Ja sazon que su padre falleció á visitar las iglesias de ánimos de aquella gente amedrentados y cobardes por San Pedro y San Pablo, segun que lo acostumbraban los la muerte de su Rey y la pérdida tan fresca, si bien cristianos de aquel tiempo. Don Ramiro, su hermano, por el comun afecto de todas naciones aborrecian quiso aprovecharse de aquella ocasion de la ausencia de el gobierno y mando extranjero, por donde , y mas por don García para acrecentar su estado; que en materia obedecer á su Rey, tomaran primero las armas, y de de reinar ningun parentesco ni ley divina ni humana presente pretendian hacer resistencia á los vencedores. puede bastantemente asegurar. Para salir con su in- La osadía y ánimo sin fuerzas poco presta. Cerraron tento puso liga y amistad con los reyes de Zaragoza, y

pues los de Leon al principio las puertas de su ciudad Huesca, Tudela, si bien eran moros; juntó con ellos al ejército victorioso, que acudió sin tardanza; mas cosus fuerzas, rompió por las tierras de Navarra, y en mo quier que no estuviese reparada despues que los ella puso sitio sobre Tafalla , villa principal en aquellas moros abatieron sus murallas ni tuviese soldados, , mupartes. Sucedió que el rey don García volvió a la sazon niciones, almacen y bastimentos para sufrir el cerco á

y de su romería, y avisado de lo que pasaba , con golpe la larga , mudados luego de parecer, acordaron de rende gente que juntó arrebatadamente de los suyos dió dirse. Llevaron los ciudadanos al Rey con muestra de de sobresalto sobre su hermano y su hueste con tal grande alegría á la iglesia de Santa María de Regla, donimpetu y furia, que le hizo huir de todo su reino de Ara- de á voz de pregonero alzaron los estandartes por él gon sin parar hasta Sobrarve y Ribagorza. El sobresal- y le coronaron por su rey. Hizo la ceremonia don to fué tal y la priesa de huir tan arrebatada, que le Servando, obispo de Leon, que fue el año de Cristo fué forzado saltar en un caballo que halló á mano sin de 1038. Reinó don Fernando en Leon veinte y ocho freno y sin silla por escapar de la muerte y salvarse. años, seis meses y doce dias; en Castilla otros doce años Principios fueron estos de grandes revueltas y desma- mas, parte dellos en vida de su padre, parle despues de nes, que se siguieron adelante. Los del reino de Leon no sus dias. Era entonces Castilla de estrechos términos, estaban bien con el rey de Castilla don Fernando. Los pero de cielo sano, templado y agradable; la campiña cortesanos, falsos y engañosos aduladores, que ni son fresca, y en todo género de esquilmos abundante. buenos para la paz ni para la guerra, alizaban contra él al rey don Bermudo. El de suyo se mostraba lastima

CAPITULO II. do, así bien por la mengua de liaberle tomado su her

De las guerras que hizo el rey don Fernando contra moros. mapa por mujer contra su voluntad como por el menoscabo de su reino por la parte que conquistaron los Con el nuevo reino que se juntó al rey don Fernanreyes don Sancho y don Fernando, padre y hijo, y los do se hizo el mas poderoso rey de los que á la sazon desaguisados que en aquella guerra le hicieron, segun eran en España. Con la grandeza y poder igualaba el queda arriba declarado. Ofrecíase buena ocasion para grande celo que este Príncipe tenia de aumentar la satisfacerse destos agravios por la discordia que co- religion cristiana, demás de las muchas y muy granmenzaba entre los hermanos, en especial por ser flacas des virtudes en que fué muy acabado; y en la gloria las fuerzas del rey don Fernando y su estado no muy militar tan señalado, que por esta causa cerca del puegrande; acordó pues de juntar su gente, salió á la guer- blo ganó renombre de grande, como se ve por las hisra y acometió las fronteras de Castilla. Don Fernando, torias y memorias antiguas de aquel tiempo, en que el avisado del peligro que sus cosas corrian, llamó en su favor o sea adulacion de la gente pasó tan adelante, socorro á su hermano don García, rey mas poderoso que le llamaron emperador o igual á emperador. Fué que los demás por el grande eslado que alcanzaba y otrosi dichoso por la sucesion que tuvo de muchos hique de nuevo estaba ufano y pujante por la victoria que jos y hijas. La primera , que le nació antes de ser rey, ganó contra don Ramiro, su hermano; vino por ende fué doña Urraca; despues della don Sancho, que le de buena gana en lo que don Fernando le pedia. Junta- sucedió en sus reinos; luego doña Elvira, que casó ron las fuerzas, marcharon con sus huestes en busca adelante con el conde de Cabra; demnás destos, don del enemigo, y' á vista suya asentaron sus reales à la Alonso, en quien despues vino á parar todo, y don ribera del rio Carrion en el valle de Tamaron y cerca García , el menor de sus hermanos; todos nacidos de de un pueblo llamado Lantada. Tenian grande gana de un matrimonio. De cuya crianza tuvo el cuidado que pelear; ordenaron las haces por la una y por la otra par- era razon, que los hijos en su tierna edad fuesen te; la batalla fué reñida y sangrienta; muchos de los amaestrados y enseñados en todo género de virtud, unos y de los otros quedaron tendidos en el campo. En buena crianza y apostura, las hijas se criasen en toda lo mas recio de la pelea don Bermudo , confiado en su cristiandad y en los demás ejercicios que á mujeres edad, que era mozo, y en la destreza que tenia en las pertenecen. Gozaba en su reino de una paz muy sosearmas grande, y en su caballo, que era muy castizo, y gada, las cosas del gobierno las tenia muy asentadas; Te llamaban por nombre Pelayuelo, con gran denuedo mas por no estar ocioso acordó hacer guerra á los rompió por los escuadrones de los contrarios en busca moros. Parecíale que por ningun camino se podia mas de don Fernando con intento de pelear con él, sin mie- acreditar con la gente ni agradar mas á Dios que con do alguno del peligro tan claro en que se ponia. En esta volver sus fuerzas á aquella guerra sagrada. Los moros, demanda le hirieron de un bote de lanza , de que cayó que habitaban hácia aquella parte que hoy llamamos

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Portugal, so, tendian largamente a las riberas del rio con viluallas que le dieron, las que con el trabajo de Duero; por donde aquella comarca se llamó entonces sus manos tenian recogidas en cantidad, sin que los Extremadura , y de allí con el tiempo pasó aquel ape- moros, en cuyo distrito moraban, lo supiesen. No so lido á aquella parte de la antigua Lusitania que cae sabe qué gratificacion les hizo el Rey por este servicio, entre los rios Guadiana y Tajo, y liasta hoy conserva pero sin duda debió de ser grande. Con la toma desta aquel nombre. Caianle aquellos moros mas cerca que

ciudad los términos del reino de Leon se extendieron los demás, y por esta causa, aumentado que hobo su basta el rio Mondego, que pasa por ella y riega sus ejército con nuevas levas de soldados, marchó contra campos, y en latin se llama Monda. Puso el Rey por los que acostumbraban a hacer cabalgadas y grande gobernador de Coimbra, de los pueblos y castillos que estrago en las tierras de los cristianos, y á la sazon se ganaron en aquella comarca un varon principal, con una grande entrada que hicieron robaran muchos por nombre Sisnando, que era muy inteligente de las hombres y gapados. Dióse el Rey tan buena maña, y cosas de los moros, de sus fuerzas y manera de pelear, siguió los contrarios con tanta diligencia, que venci- | á causa que en otro tiempo sirvió á Benabet, rey de dos y maltratados les quitó lo primero la presa que lle- Sevilla, en la guerra que hacia á los cristianos que movaban, despues, alentado con tan buen principio, pasó raban en Portugal; tales eran las costumbres de aqueadelante. Dió el gasto á los campos de Mérida y Bada- llos tiempos. Mientras duraba el cerco de Coimbra , un joz, sin perdonar á cosa alguna que se le pusiese de- obispo griego, por nombre Estéban, segun en el libro lante; los ganados y cautivos que tomó fueron muchos, del papa Calixto Il se refiere, que viniera á visitar la ganó otrosi dos pueblos llamados, el uno Sena, y iglesia de Santiago, como oyese decir que muchas rem el otro Gani. Dentro de lo que hoy es Portugal rindió ces el Apóstol en lo mas recio de las hatallas se aparcla ciudad de Viseo cou cerco muy apretado que le puso, cia y ayudaba á los cristianos, dijo : Santiago no fué si bien los moros que dentro tenia pelearon valerosa y soldado, sino pescador. Esto dijo él. La noche siguienesforzadamente, como los que en el último aprieto y te vió entre sueños como el mismo Apóstol ayudaba á peligro se hallaban. La toma desta ciudad dió mucho los cristianos que estaban sobre Coimbra para que tocontento al Rey, no solo por lo que en ella se interesa- masen aquella ciudad. Averiguóse que a la misma hora ba, que era pueblo tan principal, sino porque hobo a las que aquel obispo vió aquella vision se tomó la ciudad manos el moro, de quien se dijo arriba que mató al de Coimbra; con que el griego y los demás quedaron rey don Alonso, su suegro, con una saeta que le tiró satisfechos que el sueño fué verdadero y no vano. El desde el adarve. La cual muerte el Rey vengó con darla Rey, dado que hobo asiento en todas las cosas, acudió al matador despues que le sacaron los ojos y le corta

у

de nuevo á visitar la iglesia de Santiago y dalle parte ron las manos y un pié, que fué género de casligo muy de las riquezas y presa que en la guerra se ganaron, en ejemplar. En la prosecucion desta guerra se ganaron reconocimiento de las mercedes recebidas y por prenasimismo de los moros los castillos de San Martin y de da de las que para adelante esperaba por su favor alTaranzo. Cae cerca de aquella comarca la iglesia del canzar. Concluido con esta visita y devocion, dió la apóstol Santiago, patron y amparo de España, cuyo

vuelta para

visitar á manera de triunfador las ciudades favor muchas veces esperimentaran los nuestros en las de sus reinos de Castilla y de Leon. Daba en todas partes batallas. Acordó el Rey de ir á visitalla para hacer en asiento en las cosas del gobierno, y de camino recogii ella sus rogativas, cumplir los votos que tenia bechos de sus vasallos subsidios y ayudas para la guerra que el

У y hacer otros de nuevo para suplicarle no alzase la año siguiente pretendia hacer con mayor diligencia mano del socorro con que la asistia y no se le trocase contra los moros que moraban descuidados á las ribeaquella prosperidad y buepandanza ni se le añubla- ras del rio Ebro, y sabia eran ricos de mucho ganado. se, ca tenia determinado de no parar ni reposar hasta que robaran á los cristianos. Tocaba esta conquista y tanto que desterrase de España aquella secta malvada pertenecia mas propiamente a los reyes de Navarra y de los moros. Esto pasaba el año segundo despues que Aragon; mas la guerra que entre sí se hacian muy bra88 apoderó del reino de Leon. El siguiente, que se va no les daba lugar á cuidar de otra cosa alguna. Don contaba de Cristo 1040, torno de nuevo con mayor Ramiro acrecentó por este tiempo su reino con los esánimo y brio á la guerra. Puso cerco sobre la ciu- tados de Sobrarve y Ribagorza, en que sucedió por dad de Coimbra, y aunque con dificultad, al sin la muerte de su hermano don Gonzalo. Algunos, por esganó por entrega que los moros le hicieron con tal so- crituras antiguas que para ello citan, pretenden quo lamente que les copcediese las vidas. Los trabajos lar- don Gonzalo falleció en vida de su padre; otros que gos del cerco, falta de vituallas y almacen les forzó á uno llamado Ramoneto de Gascuña, en una zalagarda tomar este acuerdo. Algunos dicen que el cerco duro que le armó junto á la puente de Montclus, le dió por espacio de siete años; pero es yerro, que no sue- muerte volviendo de caza; lo cierto es que enterraron con sino siete meses, y por descuido mudaron en años su cuerpo en la iglesia de San Victorian. El rey don Rael número de los meses. Era en aquel tiempo aquella | miro, aumentado que hobo por esta manera su reino, ciudad de las mas nobles y señaladas que tenia Portu- daba guerra á los navarros que le tenian usurpado para gal; al presente en nuestros tiempos la ennoblecen mu- te de su reino de Aragon. No se les igualaba en las cho mas los estudios de todas las artes y ciencias que fuerzas ni en el número de la gente por ser estrecho su con muy gruesos salarios fundó el rey don Juan el Ter- estado; pero demás de ser por sí mismo muy diestro cero de Portugal para que fuese una de las universi- en las armas y de mucho valor, tenia socorros de Fraudades mas principales de España. Los monjes de un cia que le acudian por estar casado con Gisberga, ó comonasterio que se decia Lormano se refiere ayudaron mo otros la llaman, Hermesenda, hija de Bernardo Romucho al rey don Fernando para proseguir este cerco gerio, conde de Bigerra, y de su mujer Garseuda. En

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ella tuvo á don Ramiro, á don Sancho, á don García y que las guerras, y cuando estas faltan, el tiempo y la á doña Sancha, que casó con el conde de Tolosa, y á antigüedad todo lo gastan. La reina doña Sancha era doña Teresa, que fué mujer de Beltran, conde de la una muy devota señora; persuadió al Rey, su marido, la Proenza. Fuera de matrimonio tuvo asimismo otro hijo, reparase, y para mas ennoblecella

, la escogiese para su por nombre don Sancho, á quien liizo donacion de Ai- sepullura y de sus descendientes; que antes tenia pensavar, Javier, Latres y Ribagorza con título de conde; no miento de enterrarse en el monasterio de Sahagun. El dejó sucesion, y así volvió este estado a la corona de Rey, que no era menos pio y devoto que la Reina, y los reyes de Aragon. Las armas de don Ramiro fueron mas aina la excedia en fervor, fácilmente otorgó con su una cruz de plata en campo azul, que adelante muda- voluntad. Para dar principio a lo que tenia acordado, ya ron sus descendientes, y las trocaron, como se apuntará que el edificio iba muy alto, hicieron traer de Oviedo, en su lugar. Volvamos al rey don Fernando, que con donde yacian los huesos del rey don Sancho de Navarra, intento de hacer guerra á los moros ya dichos y revol- l padre del Rey; y para aumentar la devocion del pueblo ver contra los del reino de Toledo, que con cabalgadas tralaron de juntar en aquel templo diversas reliquias de ordinarias hacian mucho daño en tierra de cristianos, santos de los muchos que en España se hallaban, en estomadas las armas sujetó á Santisteban de Gormaz, Va- pecial en Sevilla, ciudad la mas principal del Andaludoregio, Aguilar, Valeranica, que al presente se dice cía, que si bien estaba en poder de los moros, todavía Berlanga. Pasó adelante, puso á fuego y á sangre el se conservaban en ella muchos cuerpos de los santos territorio de Tarazona, corrió toda la tierra hasta Me- que antiguamente murieron en aquella ciudad. Era cosa dinaceli, en que abatió todas las atalayas, que habia dificullosa alcanzar lo que pretendian. Acordó el Rey muchas en España, y dellas hacian' los moros señas con valerse de las armas y hacer guerra á Benabet rey de Seahumadas para que los suyos se apercibiesen contra los villa. Parecióle que por este camino saldria con su precristianos. Desde allí, pasados los puertos, frontera á tension. Corrible la tierra; muchos pueblos del Andala sazon entre moros y cristianos, revolvió sobre el reino lucía y de la Lusitania, que eran deste Príncipe, á unos de Toledo. Taló los campos de Talamanca y Uceda. Lo

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laló los campos, otros tomó por fucrza ó de grado. El mismo hizo en los de Guadalajara y Alcalá, que están rey Moro, acosado destos daños tan graves, deseaba topuestas a la ribera del rio Henares, sin parar hasta dar mar asiento con los cristianos. Ofrecia cantidad de oro vista á Madrid. El rey Almenon de Toledo, movido por y plata de presente, y para adelante acudir cada un año estos daños y con recelo de que serian mayores ade- con ciertas parias. El rey don Fernando aceptó aquellos lante, compró, á costa de gran cantidad de oro y plata partidos y la amistad del Moro, á tal empero que sin dique ofreció, las paces y amistad que puso con el rey lacion le enviase el cuerpo de santa Justa, que fué la ocadou Fernando. Lo mismo hicieron los reyes de Zarago- sion de emprender aquella guerra. Otorgó fácilmente za, Portugal y Sevilla, demás que prometieron acudir- el Moro con lo que se le pedia. Hicieron sus juras y le con parias cada un año. Lo cual todo, no menos bon- homenajes de cumplir lo que ponian, con que se alzó ra acarreaba á los cristianos y reputacion que men

mano de las armas. Para traer el santo cuerpo despagua á los moros, que de tanto poder y pujanza como chó el Rey al obispo de Leon Alvito, y al de Astorga, poco antes tenian, se veian de repente tan flacos y aba- por uombre Ordoño, y en su compañía por sus embatidos, que ni sus fuerzas les prestaban, ni las de Africa | jadores al conde don Nuño, don Fernando y don Gonque tan cerca les caia; y eran forzados á guardar las zalo, personas principales de su reino; dióles otrosi Jeyes de los que antes tenian por súbditos y los manda- para su seguridad soldados y gente de guarda. Los ciuban. Mudanza que no se debe tanto alribuir a la pru- dadanos de Sevilla, avisados de lo que se pretendia, Sea dencia y fuerzas humanas cuanto al favor de Dios, que y

movidos de sí mismos por entender cuánto importan á quiso ayudar y dar la mano á la cristiandad, que muy los pueblos la asistencia y ayuda de los santos por meabatida estaba. Mayormente quiso gratificar la grande dio de sus santas reliquias, ó lo que mas creo, á perdevocion que en toda la gente se veia, así grandes co- suasion de los cristianos que en Sevilla moraban, se pumo menores, con que todos, movidos del ejemplo de sieron en armas resueltos de no permitir les llevasen de su Rey, se ejercitaban en todo género de virtudes y su ciudad aquellos huesos sagrados. Los embajadores obras de piedad. Tal era la virtud y vida de los cristia- se hallaban confusos sin saber qué partido tomasen. nos, que muchos de su voluntad se les aficionaban, y Por una parte les parecia peligroso apretar al rey Modejada la secta de Mahoma, se bautizaban y se hacian ro; por otra tenian que seria mengua suya y de la cris

У cristianos. Otros, si bien eran moros, estimaban en tiandad si volviesen sin la santa reliquia. Acudióles nues tanto los cuerpos de los santos que tenian en su lierra, tro Señor en este aprieto; san Isidoro, arzobispo quo por ver que los cristianos los honraban y estar persua

у

fué de aquella ciudad, apareció en sueños al obispo Aldidos que su ayuda para todo era de grande impor- vito, principal de aquella embajada, y con rostro ledo tancia,

que ningun oro ni plata ni joyas preciosas te- y semblante de gran majestad le amonestó llevase su nian en tanto, segun que por el capitulo siguiente se cuerpo á la ciudad de Leon á trueco del de santa Justa, entenderá,

que ellos pretendian. Avisóle el lugar en que le halla

ria con señas ciertas que le dió, y que en confirmacion CAPITULO III.

de aquella vision y para certificallos de la voluntad de Cómo trasladaron los huesos de san Isidoro, de Sevilla á Leon.

Dios, él mismo dentro de pocos dias pasaría desta vida

mortal. Cumplioso puntualmente lo uno y lo otro con En la ciudad de Leon tenian una iglesia muy princi- grande admiracion de todos. Hallóse el cuerpo de san pal, sepultura de los reyes antiguos de aquel reino; su Isidoro en Sevilla la Vieja, segun que el Santo lo avisuadvocaciou de San Juan Baptista. Estaba maltratada; 'ra, y el obispo Alvito enformó luego de una dolencia

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