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Los á cuarenta mil. De los nuestros apenas faltaron mil, andaban alborotados. El mismo pontifice Urbano, en pocos en número para tan señalada victoria , y perso- Claramonte, ciudad que Sinodio y los antiguos llamanas no de mucha cuenta, ni por su linaje ni hazañas. El ron Arverno, celebraba Concilio general de prelados conde don Garcia fué preso; despues de la pelea reco- y señores seglares, que de todas las provincias acudiegieron los despojos; los campos cubiertos de cuerpos ron á su llamado el año de 1096. Desde allí despertó muertos, armas, ropa, caballos, miembros cortados, como con trompeta á todas las naciones, cuan anchapechos atravesados con hierro, la tierra leñida y ba- mente se extendian los términos del imperio cristiano. ñada de sangre. Algunos dicen que san Jorge fué visto Leyéronse en el Concilio las cartas de Simon, obispo de andar entre las haces, y que con su ayuda se ganó Jerusalem; refirióse la embajada y comision que Pedro, aquella victoria; otros que un cierto del linaje de los natural de Amiens, traia. Muchos ciudadanos de JeruMoncadas, que liabia estado el mismo dia en la Suria salem y de Antioquía, hombres santos y nobles, huiy ciudad de Antioquía, anduvo en un caballo en esta dos de sus casas, con lágrimas, gemidos y maltratabatalla. El vulgo, amigo de milagros y para hacer mas miento que representaban en su traje movian á comalegre lo que se cuenta, suele añadir fábulas á la victo- pasion los ánimos de todos los que presentes estaban. ria; bastará á nuestro cuento que lo que es verisimil El Pontilice con esta ocasion à manera de orador en se reciba por verdad. Concuerdan los autores en que la junta hizo un razonamiento deste tenor : «Oido haen adelante las armas de los reyes de Aragon fueron beis, hijos carísimos, los males que vuestros hermanos una cruz en campo plateado, en los cuarteles del es- padecen en Asia ; sus desastres son afrenta nuestra, cudo cuatro cabezas rojas con la sangre de otros tan- mengua y deshonra de la religion cristiana, digna, si tos reyes y capitanes que murieron en esta batalla, fuésemos hombres, de que se remediase con la vida y que se dió á 18 de noviembre, y el noveno dia adelante con la sangre. Ninguno puede escapar de la muerte aquella muy noble ciudad, perdida toda esperanza de por ser cosa natural. El mayor de los males es con dedefenderse, se rindió. El siguiente mes, á 17 de di- seo de la vida sufrir torpezas y fealdades y disimularciembre, consagraron la mezquita mayor en iglesia. las. Justo es que restituyamos el espíritu, salud y vida Halláronse á esta consagracion los obispos Berenga- á Cristo que nos la dió; la virtud y el valor , propia exrio, el que Bernardo, arzobispo de Toledo, de Vigue | celencia del nombre y linaje cristiano , suele rechazar le pasó a Tarragona, como se dirá luego; Amato, pre- la afrenta. Las fuerzas y ejércitos que hasta aquí, mal lado de Burdeos; Folch, de Barcelona; Pedro, de pecado, habeis gastado en las guerras civiles, emPamplona; Sancho, de Lascar , y con los demás otro pleadlas por Dios en empresa tan honrosa y de tanta Pedro, que se intitulaba obispo de Aragon y de Jaca, y gloria. Vengad las afrentas de Cristo, hijo de Dios, tomada esta ciudad, se llamó obispo de Huesca. En el que cada dia y tantas veces es herido, azotado y lugar de la batalla mandó el Rey edificar una iglesia de muerto de la impia y bárbara gente cuantas sus sierSan Jorge, patron de la caballería cristiana. Por el mis vos son oprimidos, afligidos y ultrajados, y profanan mo tiempo se dió principio en Pamplona á la nueva aquella tierra y la ensucian que Cristo consagró con fábrica de la iglesia mayor, cuyos rastros todavía se sus pisadas. ¿Por ventura puede haber causa mas justa ven. Mandóse que los canóuigos viviesen como religio- de hacer la guerra que volver por la religion, librar sos conforme á la regla de san Agustin ; estatuto que los cristianos de servidumbre, cuales Dios inmortal de aquel principio se guarda tambien el dia de hoy, que quiso fuesen señores de todas las gentes? Si de las son canónigos reglares y siguen vida comun. En el guerras se pretende y desea interés, de dónde le pomismo tiempo que Pedro era obispo de Pamplona fué deis esperar mayor que en hacella á una gente sin tambien Gomesano obispo de Burgos, sucesor de Jime- fuerzas y que mas trae á la guerra despojos que arno, aquel en cuyo tiempo la silla obispal desde Oca, mas? Nunca Asia fué igual en fuerzas á Europa ; allí. do liasta entonces de muy antiguo tiempo estuvo, se las riquezas, oro, plata , piedras preciosas, de que los trasladó á Burgos. Los arzobispos de Tarragona y To- hombres hacen tanta eslima. Si se busca la gloria, ¿por Jedo pretendian cada cual que la iglesia de Burgos le ventura puédese pensar cosa mas honrosa que dejar á era sufragánea; el pleito duró tiempo y fué ocasion que los hijos y descendientes tal ejemplo de virtud, ser los pontífices romanos, por no podellos conformar ni llamados libertadores del mundo, conquistadores del concertar, mandasen que aquel obispado quedase oriente , vengadores de las afrentàs de la religion crisexempto sia reconocer á la una iglesia ni á la otra por tiana ? Riquezas no faltan para los gastos, gente y solmetropolitana; lo cual se guardó por largos años hasta dados excelentes en la edad , fuerza, consejo, ejercitaque poco ha la erigieron en arzobispal.

dos en las armas. ¿Por ventura, apercebidos de tanlas

ayudas, dejarémos que la gente malvada y sucia haga CAPITULO III.

burla de la majestad de la religion cristiana ? Cristo Cómo don Bernardo, arzobispo de Toledo, se partió para la será el capitan, el estandarte la cruz, ninguna cosa guerra de la Tierra Santa.

hará constraste á la virtud y piedad. Sola vuestra vista En el tiempo que estas cosas que se han dicho suca- les pondrá espanto, no la podrán sufrir. Yo a lo menos dieron en Aragon y en otras partes de España, las de- lo que debo á Dios, lo que á la religion cristiana, por más provincias de cristianos andaban ocupadas en los la cual puesto como en atalaya y centinela estoy deteraparejos que se hacian para la guerra de la Tierra-San- minado de velar dias y noches, cuanto pudiere con ta; caballos, armas, libreas, ruido de atambores y so- cuidado, trabajo, vigilias, autoridad y consejo, todo nido de trompetas, asonadas de guerra por todas par- lo emplearé en esta demanda. Que si otros no me sites. Los mares, tierras, campos, pueblos con mezcla y gnieren , estoy determinado meterme por las espadas revolucion de todas las gentes y rumores de la guerra de los enemigos y procurar con nuestra sangre el rcmedio de tan grandes cuitas, desventuras y desastres guerra y porque Toledo por ser de nuevo ganada pacomo padecen nuestros hermanos. Ningun trabajo en recia tener necesidad de la ayuda , presencia y diligentanto que viviere, ningun afan, ningun riesgo rehu- cia de quien la gobernase. Absolvióle del voto que tesaré de acometer por el bien de la república y honra nia hecho de ir a la Tierra-Santa , á tal que los gastos de la religion.» Con este razonamiento del Pontífice y dinero que tenia apercebido para aquella guerra eminflamados todos los presentes, los mayores, media- please en reedificar a Tarragona, ciudad que por el nos y menores, se encendieron a tomar las armas; toda esfuerzo y armas del conde de Barcelona en esta satardanza les era pesada. Ademaro, obispo de Anicio, zon era vuelta á poder de cristianos. Era muy noble de los vellaunos, de Puis por otro nombre, y Guiller- antiguamente y poderosa por su antigüedad y ser silla mo, obispo de Oranges, fueron los primeros que pros- del imperio romano en España; mas en aquel tiempo trados á los pies del Pontífice tornaron la señal de la se hallaba reducida á caserías y era un pueblo pequeño. cruz, que era la divisa y blason de la guerra; despues Reparóla pues don Bernardo, y en ella puso por ardellos hicieron lo mismo nobilísimos príncipes de Fran- zobispo á Berengario, obispo de Vique, ciudad que cia, Italia y España, y por su ejemplo un infinito nú- | quiso asimismo suese sufragánea de Tarragona , para mero de otra gente menuda. Hugon, hermano de Fi- mas autorizarla. La verdad es que el nuevo arzobispo lipe, rey de Francia, fué el mas principal; tras dél Go- Berengario, olvidado deste beneficio, puso despues tifredo Ó Jofre, hijo de Eustacio, conde de Boloña y pleito á Bernardo, que le habia entronizado, sobre el duque de Lorena, al cual, tomado que hobieron la ciu- de la primacía , por antiguas historias, ejemplos y esdad de Jerusalem, porque fué el primero á la entrada, crituras desusadas de que se valia para defender los por volos libres de todos nombraron por rey de Jeru- derechos y libertad de su iglesia; como quier que el salem; honra perpetua de Francia y de Boloña, su pa- de Toledo , por concesion muy fresca del pontífice UrOcéano. Demás destos, se ofrecieron para aquella em- do de toda España , sino de presente como legado del presa los hermanos del Gotifredo ó Jofre, Eustacio y Pontífice romano tenia superioridad sobre todas las Balduvino, los condes Roberto, de Flandes; Estéban, iglesias y poder de ordenar sus cosas y enderezallas, de Bles; Alpino, de Burges; Ramon, de Tolosa; en cuya dalles prelados y reformallas. Con este intento de ejecompañía fué doña Teresa, su mujer, y parió en la cutar lo que le ordenó el Papa, de Francia, cuando Suria el segundo hijo, que se llamo Alonso Jordan, por por aquella provincia volvia á España, trajo consigo á haber sido baptizado en el rio Jordan. De España otrosi Toledo algunas personas de grande erudicion y bondad; acudieron a la empresa los condes Guillen, de Cerdania, honrólos de presente con cargos y gruesos beneficios que murió en aquella jornada de una saeta con que le que les dió, y su virtud el tiempo adelante los promovió hirieron en la ciudad de Tripol de la Suria , por donde á mayores cosas. Estos fueron Gerardo de Mosiaco, que asimismo le llamaron por sobrenombre Jordan; Gui- luego le hizo primiclerio ó chantre de Toledo, despues

tardo, de Ruisellon, y Guillen, conde canetense. En arzobispo de Braga; Pedro, natural de Burgos, de arItalia Boamundo, principe de la Pulla, dejado á su cediano de Toledo pasó á ser obispo de Osma. Al uno y hermano Rogerio su estado, sobre que traian diferen- al otro la santidad de la vida y excelente virtud puso cias, acompañado de doce mil combatientes, siguió á en el número de los santos. Fuera destos vinieron Berlos demás principes en aquella sagrada jornada. Ber- nardo y Pedro, naturales de Aagen; Bernardo, de nardo, arzobispo de Toledo, como quier que era de primiclerio de Toledo fué obispo de Sigüenza y desgran corazon , dado que hobo asiento en las cosas de pues de Santiago; Pedro, de arcediano de Toledo suaquella su diócesi , y puesto en la iglesia mayor de To- bió á ser prelado de Segovia. Otro Pedro, obispo de ledo para su servicio treinta canónigos y otros tantos Palencia. Jerónimo, nalural de Periguex , que á insracioneros, tomada la señal y divisa de la cruz se par- tancia del Cid tuvo cuidado de la iglesia de Valencia tió para esta guerra. De su partida resultó un gran luego que la ganó de los moros; y despues que se perdesórden. Apenas era salido de la ciudad, cuando los dió, hizo oficio de vicario de obispo en Zamora. Muerto canónigos que dejó, sea por odio que le tuviesen por este, otro Bernardo, del mismo número, fué el primer ser extranjero, 6 entender que no volveria, arrebata obispo de aquella ciudad. En este mismo rebaño, bien damente se juntaron y nombraron nuevo prelado en que de diferentes costumbres entre sí, se cuentan Railugar de Bernardo. Defendian algunos la razon; pero muodo y Burdino; Raimundo, natural de la misma los mas votos, como muchas veces acontece, prevale- patria del arzobispo Bernardo, despues de Pedro, de cieron contra los menos, aunque sintiesen mejor, y los suso nombrado, fué obispo de Osma, y adelante preecharon de la ciudad. Bernardo, avisado de lo que pa- lado de Toledo por muerte y en lugar de dicho Bersaba , con aquella mala nueva tornó á Toledo y allano nardo. Burdino, natural de Limoges, de arcediano de la revuelta; echados aquellos sacerdotes que fueron Toledo pasó á ser obispo de Coimbra y de Braga; últiautores y ejecutores de aquel mal consejo, puso en su mamente se hizo falso pontífice romano, de que resultó lugar monjes del monasterio de Sahagun, en que él discordia sin propósito y scisma en el pueblo cristiano, fuera antes abad; ocasion, segun dicen algunos , que У

él por el mismo caso se mostró ser indigno del núinuchas maneras de hablar y vocablos propios de mon- mero y compañía de los varones excelentes que de jes y ceremonias se pegaron a la iglesia mayor de To- Francia vinieron en compañía de Bernardo, coino en ledo, que de mano en mano se han conservado y usado otro lugar mas á propósito se declarará. hasta el dia de hoy. Hecho esto, se puso de nuevo en camino. Llegado a Roma , fué forzado por el pontífice Urbano á volver atrás, por quedar en España tanta

danos,

CAPITULO IV.

fuese antes aborrecido, de nuevo por la amistad de los

cristianos lo fué mas; y el odio se aumentó en tanto Cómo el Cid gano a Valencia.

grado, que los ciudadanos llamaron a los almoravides, En este medio no estaban en ocio las armas de Ro- que á la sazon habian extendido mucho su imperio, y drigo de Bivar, por sobrenombre el Cid, varon grande con su venida fué el Rey muerto, la ciudad tomada. en obras, consejo, esfuerzo y en el deseo increible que El movedor deste consejo y trato, llamado Abenjafa, siempre tuvo de adelantar las cosas de los cristianos, y como por premio se quedó por señor de Valencia. El á cualquiera parteque se volviese, por aquellos tiempos Cid, deseoso de vengar la traicion, y alegre por tener el mas afortunado de todos. No podia tener sosiego, ocasion y justa causa de apoderarse de aquella ciudad antes con licencia del rey don Alonso en el tiempo que nobilísima, con todo su poder se determinó de combaél andaba ocupado en la guerra del Andalucía, como tir á los contrarios. Tenia aquella ciudad grande abunde suso queda dicho, con particular compañía de los dancia de todo lo que era á propósito para la guerra, suyos revolvió sobre los celtiberos, que eran donde guarnicion de soldados, gran muchedumbre de ciudaahora los confines de Aragon y Castilla , con esperanza

mantenimientos para muchos meses, almacen de hacer allí algun buen efecto, por estar aquella gente de armas y otras municiones, caballos asaz; la conscon la fama de su valor amedrentada. Todos los seño- tancia del Cid y la grandeza de su ánimo lo venció todo. res moros de aquella tierra, sabida su venida , desea- Acometió con gran determinacion aquella empresa; duban á porfia su amistad. El señor de Albarracin , ciudad ró el sitio muchos dias. Los de dentro, cansados con el que los antiguos llamaron, quién dice Lobeto, quién largo cerco y reducidos á extrema necesidad de manTuria , fué el primero a quien el Cid admitió á vistas y tenimientos, demás que no tenian 'alguna esperanza de luego á conciertos; despues el de Zaragoza , al cual por socorro, finalmente se le entregaron. El Cid, con el la grandeza de la ciudad fué el Cid en persona á visitar. mismo esfuerzo que comenzó aquella demanda, pre-Recibióle el Moro muy bien, como quier que tenia tendió pasar adelante; lo que parecia locura, se resolgrande esperanza de hacerse señor de Valencia con vió de conservar aquella ciudad; hazaña atrevida y que ayuda suya y de los cristianos que llevaba. La ciudad pusiera espanto aun á los grandes reyes por estar rode Valencia está situada en los pueblos llamados anti- deada de tanta morisma. Determinado pues en esto, lo guamente edetanos, á la ribera del mar en lugares de primero llamó á Jerónimo, uno de los compañeros del regadío y muy frescos y fértiles, y por el mismo caso arzobispo don Bernardo, desde Toledo para que fuese de sitio muy alegre. Demás desto, así en nuestra era obispo de aquella ciudad. Demás desto, hizo venir á su como en aquel tiempo, era muy conocida por el trato mujer y dos hijas, que, como arriba se dijo, las dejó en de naciones forasteras que allí acudian á feriar sus mer- poder del abad de San Pedro de Cardeña. Al Rey, por cadurías y por la muchedumbre, arreo y apostura de haber consentido benignamente con sus deseos, y en sus ciudadanos. Hiaya , que dijimos fué rey de Toledo, especial dado licencia que su mujer y hijas se fuesen tenia el señorío de aquella ciudad por herencia y dere- para él, envió del botin y presa de los moros docientos cho de su padre, ca fué sujeta á Almenon. El rey don caballos escogidos y otros tantos alfanjes moriscos colAlonso otrosí, como se concerto en el tiempo que To- gados de los arzones, que fué un presente real. En este ledo se entregó, le ayudó con sus armas para mante- estado estaban las cosas del Cid. Los infantes de Carnerse en aquel estado. El señor de Denia, que lo era rion, Diego y Fernando, personas en aquella sazon en tambien de Játiva y de Tortosa, quier por particulares España por sangre y riquezas nobilísimos, bien que de disgustos, quier con deseo de mandar, era enemigo de corazones cobardes, por parecerles que con las riqueHiaya y trabajaba con cerco aquella ciudad. El rey de zas y haberes del Cid podrian hartar su codicia , por no Zaragoza pretendia del trabajo ajeno y discordia sacar tener hijo varon que le heredase, acudieron al Rey y le ganancia. Los de Valencia le llamaron en su ayuda y suplicaron les hiciese merced de procurar y mandar les el deseaba luego ir, por entender se le presentaria por diesen por mujeres las hijas del Cid, doña Elvira y doña aquel camino ocasion de apoderarse de los unos y de Sol. Vino el Rey en ello, yá su instancia y por su manlos otros. Concertose con el Cid, y juntadas sus fuer- dado se juntaron á vistasel Cid y los infantes en Requena, zas con él, fué allá. El señor de Denia, por no ser igual pueblo no lejos de Valencia , hicieron las capitulaciones, á tanto poder, luego que le vino el aviso de aquel aper- con que los infantes de Carrion en compañía del Cid cibimiento, alzó el cerco concertándose con los de Va- pasaron á Valencia para efectuar lo que deseaban, Las lencia. Quisiera el de Zaragoza apoderarse de Valen- bodas se hicieron con grandes regocijos y aparato real. cia, que al que quiere hacer mal nunca le falta ocasion. Los principios alegres tuvieron diferentes remates. Los El Cid nunca quiso dar guerra al rey de Valencia; ex- inozos, como quier que eran mas apuestos y galanes cusóse con que estaba debajo del amparo del rey don que fuertes y guerreros, no contentaban en sus cosAlonso, su señor, y le seria mal contratado si comba- tumbres á su suegro y cortesanos, criados y curtidos tiese aquella ciudad sin licencia ó le hiciese cualquier en las armas. Una vez avino que un leon , si acaso, si desaguisado. Con esto el de Zaragoza se volvió a su de propósito, no se sabe ; pero en fin, como se soltase tierra. El Cid, con voz de defender el partido del rey de la leonera, ellos de miedo se escondieron en un lude Valencia, sacó para sí hacer, como hizo, sus tribu- gar poco decente. Otro dia en una escaramuza que se tarios a todos los señores moros de aquella comarca y trabó con los moros que eran venidos de Africa, dieron forzar á los lugares y castillos que le pagasen parias muestra de rehusar la pelea y volver las espaldas como cada un año. Con esta ayuda y con las prosas, que por

medrosos y cobardes. Estas afrentas y menguas, que ser los campos fértiles eran grandes, sustento por al- debieran remediar con esfuerzo, trataron de vengallas gun tiempo los gastos de la guerra. El rey Hiaya, como torpemente ; y es así, quo ordinariamente la cobardía es hermana de la crueldad. Suero, tio de los mozos, arriba dicho; y doña Sol con don Pedro, hijo del rey en quien por la edad era justo hobiera algo mas de con- de Aragon, llamado tambien don Pedro, que por sus sejo y de prudencia, atizaba el fuego en sus ánimos en- embajadores las pidieron y alcanzaron de su padre. De conados. Concertado lo que pretendian hacer, dieron don Ramiro y doña Elvira nació Garci Ramirez, rey muestra de desear volver a la patria. Dióles el suegro que fué adelante de Navarra. Don Pedro falleció en vida licencia para hacello. Concertada la partida, acompa- de su padre sin dejar sucesion. Con estas bodas y con ñado que hobo á sus hijas y yernos por algun espacio, su alegría se olvidó la memoria de la afrenta y injuria se despidió triste de las que muchas lágrimas derrama- pasada, y se aumentó en gran manera el contento que ban y como de callada adivinaban lo que'uparejado les recibiera el Cid muy grande por la venganza que tomó esperaba. Con buen acompañamiento llegaron a las de sus primeros yernos. La fama de las hazañas del fronteras de Castilla, y pasado el rio Duero, en tierra Cid, derramada por todo el mundo, movió en esta sade Berlanga, les parecieron á propósito para ejecutar su zon al rey de Persia á enviarle sus embajadores. Esto mal intento los robledales, llamados Corpesios, que es- bizo mayor y mas colmado el regocijo de las fiestas, que taban en aquella comarca. Enviaron los que les acom- un Rey tan poderoso, de su voluntad, desde tan lejos pañaban con achaques diferentes á unas y á otras par- pretendiese confederarse y tener por amigo un cabates, á sus mujeres sacaron del camino real, y dentro del llero particular. A vista de Valencia por dos veces, en bosque, donde las metieron, desnudas, las azotaron diversos tiempos, se dió batalla al rey Bucar, que de cruelmente sin que les valiesen los alaridos y voces con Africa pasara en España , y por el esfuerzo del Cid y su que invocaban la fe y ayuda de los hombres y de los buena dicha fueron vencidos los bárbaros, y se consersantos. No cesaron de herirlas hasta tanto que cansa- vó la posesion de aquella ciudad por toda su vida, que dos las dejaron por muertas, desmayadas y revolcadas fueron cinco años despues que la ganó. Llegó la hora en su misma sangre. Desta suerte las halló Ordoño, el de su muerte en sazon que estaba el mismo Bucar con cual, por mandado del Cid que se recelaba de algun un nuevo ejército de moros sobre la ciudad. Visto el engaño, en traje disimulado los siguió. Llevólas de allí, Cid que inuerto él no quedaban bastantes fuerzas para y en el aldea que halló mas cerca las hizo curar y re- defendella , mandó en su testamento que todos hechos galar con medicinas y comida. La injuria era atroz, la un escuadron se saliesen de Valencia y volviesen á Casinhumanidad intolerable ; y divulgado el caso, los in- tilla. Hízose así; salieron varones, mujeres, niños y fantes de Carrion cayeron comunmente en gran des- gran carruaje y los estandartes enarbolados. Entendiogracia. Todos juzgaban por cosa indigna que hobiesen ron los moros que era un grueso ejército que salia á trocado beneficios tan grandes con tan señalada afren- darles la batalla , temieron del suceso y volvieron las ta y deslealtad. Finalmente, los que antes sabian po- espaldas. Debíase á la buena dicha de varon tan señaco, comenzaron á ser en adelante tenidos por de seso lado que a los que tantas veces en vida venció, despues menguado y sandios. El Cid, con deseo de satisfacerse de finado tambien les pusiese espanto y los sobrepujade aquel caso y volver por su honra, faé á verse con el se. Los cristianos continuaron su camino sin reparar Rey. Teníanse á la sazon en Toledo Cortes generales, hasta llegar a la raya de Castilla. Con tanto, Valencia, y hallábanse presentes los infantes de Carrion, bien que por quedar sin alguna guarnicion, volvió al momento afeados y infames por hecho tan malo. Tratóse el caso, á poder de moros. Al partirse llevaron consigo los que y á pedimento del Cid señaló el Rey jueces para deter- se retiraban el cuerpo del Cid, que enterraron en San minar lo que se debia hacer. Entre los demás era el Pedro de Cardeña, monasterio que está cerca de Búrprincipal don Ramon, borgoñon, yerno del Rey. Ven- gos. Las exequias fueron reales; halláronse en ellas el tilóse el negocio; oidas las partes, se cerró el proceso. rey don Alonso y los dos gernos del Cid ; cosa muy honFué la sentencia primeramente que los infantes vol- rosa, pero debida á tan grandes merecimientos y hazaviesen al Cid enteramente todo lo que del tenian rece- ñas. Algunos tienen por fabulosa gran parte desta narbido en dote, piedras preciosas , vasos de oro y de pla- racion ; yo tambien muchas mas cosas traslado que ta y todas las demás preseas de grande valor. Acorda- creo , porque ni me atrevo á pasar en silencio lo que ron otrosí que para descargo del agravio combatiesen otros afirman, ni quiero poner por cierto en lo que y hiciesen armas y campo, era la costumbre de tengo duda , por razones que á ello me mueven y otros aquel tiempo, los dos infantes y el principal movedor las ponen. En el templo de San Pedro de Cardeña se de aquella trama, Suero, su tio. Ofreciéronse al com- muestran cinco lucillos del Cid, de doña Jimena, su mubate de parte del Cid tres soldados suyos, hombres jer, de sus hijos, don Diego, doña Elvira y doña Sol. principales, Bermudo, Antolin y Gustio. Los infantes, Si por ventura no son sepulcros vacíos, que en griego se acosados de su mala conciencia, no se atrevian á lo que llaman cenotafios, á lo menos algunos dellos, que adeno podian excusar, dijeron no estar por entonces aper- lante los bayan puesto en señal de amor y para perpecebidos, y pidieron se alargase el plazo. El Cid se fué á tuar sus memorias, como suele acontecer muchas veValencia, ellos á sus tierras. No paró el Rey hasta lan- ces, que levantan algunos sepulcros en nombre de los to que hizo que la estacada y pelea se hiciese en Car- que allí no están enterrados. rion, y esto por tener entendido que no volverian á Toledo. Fueron todos en el palenque vencidos, y por

CAPITULO V. las armas quedó averiguado haber cometido mal caso. Hecho esto, los vencedores se volvieron para su señor

Como fallecieron el papa Urbano, el rey Juzel y el infante

don Sancho. á Valencia. Las hijas del Cid casaron: doña Elvira con don Ramiro, hijo del rey don Sancho García de Navar- Gran daño recibieron con la muerte del Cid las cosas ra, al que mató su hermano don Ramon, como queda de los cristianos por faltar aquel noble caudillo, Cou cuyo estaerzo se conservaron en tiempo tan trabajoso y uno y lo otro se impetró por diligencia de Dalmaquio, en tan grande revuelta de temporales. La virtud del di- obispo de aquella ciudad, que por esta causa es contaJunto, la gravedad, la constancia, la fe, el cuidado de do por primero en el número de los obispos de Composdefender la religion cristiana y ensanchalla ponen admi- tella. El rey don Alonso, aunque agravado con la edad, racion á todo el mundo. Del año en que murió no concuerdan los autores, ni es fácil anteponer los unos ni olvidaba del cuidado de la guerra; antes porestos tiempos la una opinion á la otra; parece mas probable que su algunas veces hizo entradas en tierras de moros y corre.. muerte cayó en el año del Señor de 1098. En el mismo rías porlos campos de Andalucía, mayormenteque Juzef, año, el pontifice Urbano, trabajado con olas de diferen- dado que hobo órden en las cosas del nuevo imperio do tes cuidados por el cisma que Giberto, falso pontífice, España,se volvió á Africa, y con su ausencia pareció que Jevantó en tan mala sazon, para llegar ayudas de todas los cristianos por algun espacio cobraron aliento. Deste partes fué à Salerno con deseo de verse con Rogerio, sosiego se aprovechó el Rey para hermosear y ensanchar conde de Sicilia, y valerse dél, cuya piedad y reverencia el culto de la religion en diversos lugares y de muchas para con los romanos pontifices se alaba mucho por maneras. En Toledo edilicó á los monjes de San Benito aquel tiempo, demnás que por sus hazañas era muy es- un monasterio con título de los santos Servando y clarecido. Por estas obras y servicios que á la Iglesia Germano en un montecillo ó ribazo de piedra que está hizo le concedió á él y á sus herederos que en Sicilia en frente de la ciudad, no léjos de do al presente se ve tuviesen las veces de legado apostólico y toda la auto- el edificio de un castillo viejo del mismo nombre. Otros ridad que hoy llaman monarquía. Desta bula, porque dicen que le reparó, y que en tiempo de los godos fué es muy notable y provechoso que públicamente se sepa, primero edificado. La verdad es que le sujetó al moy porque sobre este derecho han resultado grandes nasterio de San Victor de Marsella , de do vino para controversias á los reyes de España, pondrémos aquí moralle entonces aquella nueva colonia y poblacion de un traslado en lengua castellana, que dice así: aUrbano, monjes. Dentro de la ciudad, á costa del Rey, se edifiDobispo, siervo de los siervos de Dios, al carísimo hi- caron dos monasterios de monjas, uno con nombre de njo Rogerio, conde de Calabria y de Sicilia , salud y San Pedro, en el sitio en que al presente está el hospidapostólica bendicion. Porque la dignacion de la ma- tal del cardenal don Pero Gonzalez de Mendoza; el otro vjestad soberana te ha exaltado con muchos triun- con advocacion de Santo Domingo de Silos, que en este o fos y honras, y tu bondad en las tierras de los sar- tiempo se llama Santo Domingo el Antiguo. En la ciu

1 da

dad de Burgos edificó fuera de los muros otro nuevo mosanta Silla Apostólica se ha mostrado siempre en mu- nasterio con nombre de San Juan; hoy se llama San Juan » chas maneras devota, te hemos recibido por especial y de Burgos. Dió asimismo licencia á Forlun, abad de otro scarísimo hijo de la misma universal Iglesia. Por tanto, monasterio, que por aquel tiempo se llamaba de San Sesconfiados de la sinceridad de tu bondad, como lo pro- bastian, y era muy principal en Castilla la Vieja; despues umetimos de palabra, así bien lo confirmamos con au- se llamó de Santo Domingo de Silos, por haber este » toridad destas letras, que por todo el tiempo de tu vida Santo en él vivido y muerto santísimamente, de edificar nó de tu hijo Simono de otro que fuere tu legitimo he- un pueblo cerca del dicho monasterio, que en nuestro o redero, no pondrémos en la tierra de vuestro señorío tiempo es de ciento y setenta vecinos, aunque los mupsin vuestra voluntad y consejo legado de la Iglesia ro- ros tienen anchura y capacidad para mas, y es del du» mana; antes lo que hobióremos de hacer por legado, que de Frias, hoy condestable de Castilla. El año si» queremos que por vuestra industria, en lugar de lega- guiente de 1099 fué señalado por la muerte del ponti»do, se haga todas las veces que os enviáremos de nues- fice Urbano y por la toma de la ciudad de Jerusalem, que otro lado para salud, es á saber, de las iglesias que estu- Ja ganaron los soldados cristianos. Sucedió por la muer

vieren debajo de vuestro señorío, á honra de san Pe- te de Urbano el cardenal Rainerio, persona de grande »dro y desu santa Sede Apostólica, á la cual devotamente bondad y experiencia, que por su predecesor fué envia» hasta aquí has obedecido, y á la cual en sus necesida- do por legado en España. Tomó nombre de Pascual II. ndes has fuerte y fielmente acorrido. Si se celebrare Este en el tiempo de su pontificado concedió á la igle» otrosí concilio, y te mandare que envies los obispos y sia de Santiago que, á imitacion de la majestad roma>> abades de tu tierra, queremos envies cuantos y cuales na , tuviese siete canónigos cardenales, y los obispos de oquisieres, los demás retengas para servicio y defensa de aquella iglesia usasen del palio, insignia de mayor auolas iglesias. Elomnipotente Dios enderece tus obras en toridad que la ordinaria de los otros obispos. El añoque

su beneplácito, y perdonados tus pecados, te lleve a la luego siguió, es á saber, el de 1100, fué no menos aleuvida eterna. Dado en Salerno por mano de Juan, diá

gre para los cristianos por la muerte de Juzef, que por scono de la santa Iglesia romana, á 3 de las nonas espacio de doce años tuvo el imperio de los moros en » de julio, indiccion siete, del pontificado del señor España, y el de Africa como treinta y dos, que aciago » Urbano II, año onceno. » Gaufredo, monje que trae y desgraciado por la muerte que en el sucedió del inesta bula, escribió su historia á peticion del mismo con- fante don Sancho. Era su ayo, por mandado del rey de Rogerio. La indiccion ha de ser seis para que con- don Alonso, su padre, don García, conde de Cabra; cierte con el año que pone del pontificado y con el de criábale como á sucesor que habia de ser de reino tan Cristo que señalamos. Esto en Italia. En España por principal. La desgracia sucedió desta manera. Ali, concesion del mismo Pontifice la silla y nombre epis- sucesor de Juzef, deseando comenzar el nuevo imperio copal de Iria, que es el Padron, se mudó en el nombre y ganar autoridad con alguna excelente hazaña y emy cátedra compostellana 6 de Santiago, y en particular presa , pasado el mar con un grueso ejército de moros la eximio de la juridicion del arzobispo de Braga. Lo que juntó en Africa, de mas de otros que en España se

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