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rian y serian mas seguros; perdido aquel pueblo, que

CAPITULO VII. era como baluarte, la lama y el fuego pasaria á las ha

Cómo el rey don Sancho de Castilla falleció. ciendas particulares y tierras de cada cual. Sucedieron estas cosas al principio del año 1158. El Rey hizo do- A este tiempo don Ramon, príncipe de Aragon, por nacion del señorío de Calatrava y de su tierra á Santa entender que con la muerte del Emperador espiró la María, de la orden del Cistel, y en su nombre al abad confederacion pasada , en cuya virtud tenia como en Raimundo y compañeros para siempre. Es de grande feudo la parle de Aragon que cae desta parte del rio momento la fama para cualquier negocio; que las mas Ebro, acordó de verse con el rey don Sancho. Señalaveces es mayor que la verdad. Así, como se divulgase ron para estas vistas un pueblo llamado Najama; allí en el ruido deste apercebimiento que se hacia para defen- presencia de los grandes y de don Juan, primado de der aquel pueblo, los moros, perdida la esperanza de Toledo, se trató desta diferencia. El Aragonés pretenganalle ó embarazados en otras cosas, no vinieron so- dia que Zaragoza , Calatayud y otros pueblos y ciudabre Calatrava. Este fué el principio dichoso y bienaven- des quedaban libres de toda jurisdicion de Castilla; turado de aquella milicia y órden, porque muchos mas como quier que no pudiese alcanzar esto, por consoldados siguieron al Abad y tomaron el hábilo que él clusion se concertaron que el de Castilla no poseyese les dió, señalado y á propósito para no impedir el uso en aquella comarca algunos castillos ó lugares, y sin de las armas; y luego vuelto á Toledo, hinchó al Rey embargo, los reyes de Aragon les hiciesen homenaje á los ciudadanos y corte de alegría por lo que acome- por nguellas ciudades y fuesen obligados cuando los tiera y hiciera; juntamente de su monasterio, do era llamasen de venir á las Cortes del reino de Castilla; deprelado, trajo gran copia de ganado, y de los lugares más deslo, la liga que tantas veces se hiciera contra el comarcanos hasta veinte mil personas, á quien repartió rey de Navarra se renovó y confirmó, sin que fuese de los campos y pueblos cercanos á Calatrava para que en mayor efecto que antes, dado que la fresca memoria ellos poblasen y viviesen, por estar yermos de morado- de la guerra pasada estimulaba á don Sancho, á don res. Con esta diligencia el pueblo de Calatrava quedó Ramon el dolor de habelle quitado á sin razon aquel muy bien fortificado para cualquier cosa que sucediese. reino. Acabadas estas vistas, que fueron por el mes de El abad Raimundo falleció algunos años despues en febrero, los aragoneses movieron guerra contra el rey Ciruelos, aldea en que tambien estuvo sepultado. La de Navarra. Las armas de Castilla no pudieron acudir, gente de aquel lugar, por la diligencia que usó en defen- como quedó concertado, á causa de las muertes, que der á Calatrava, le hace tanta honra , que se persuade sucedieron casi á un mismo tiempo del Rey y de la Reiva. haber hecho milagros , y le ponen en el número de los La Reina falleció á 24 de junio el año 1158 de Cristo. santos. Dende fué trasladado el año 1471 · Nuestra Fué sepultada en Najara en el monasterio real de SaaSeñora de Monte Sion, monasterio de bernardos, junto ta María, en que estaban los sepulcros de los reyes de á Toledo, por bula de Paulo II, expedida á instancia Navarra; y ella poco antes le habia hecho donacion de del doctor Luis Nuñez de Toledo, arcediano de Madrid un pueblo llamado Nestar, por la cual causa todos los y canónigo de Toledo. Diego Velazquez, despues que años le hacen allí un aniversario el dia de su muerte. vivió muchos años adelante, falleció en Gumiel en el El Rey, aquejado del dolor que recibió muy grande por monasterio de San Pedro, en que está enterrado. Des- la muerte de su mujer o de otra dolencia que le sobretos principios la sagrada milicia y orden de Calatrava vino, falleció en Toledo, postrero de agosto luego siha llegado al lustre que hoy tiene y vemos. Alejandro III guiente, en sazon que se apercebia para la guerra sala confirmó con su bula, siendo un caballero, llamado grada, que juntados socorros y gentes de todas partes, don García, el primer maestre de aquella órden, que con todo su poder pensaba hacer contra los moros. Sefué el año 1164; á don García sucedió Fernando Es- pultáronle junto al sepulcro de su padre en la iglesia caza, á este don Martin Perez, á don Martin Nuño Pe. mayor de la misma ciudad, á la cual iglesia dejó á Illesrez de Quiñones, á estos otros. El convento que la pri- cas y Hazaña. Reinó un año y once dias; fué esclarecimera vez fué puesto en Calatrava, despues le pasaron do en la guerra y en la paz, y que se igualara con la á Ciruelos, y mas adelante á Bujeda, y de alli á Corco- gloria de sus antepasados si tuviera mas larga vida. les y á Salvatierra, últimamente á Covos en tiempo de Dejó sin duda increible deseo de sí, que parece encenNuño Fernandez, el maestre duodécimo de aquella dieron mas las desventuras y alteraciones del reino, que orden. Hay otros menores conventos de aquella órden por su muerte resultaron y se siguieron. Con todo esto, fundados en otros lugares, pero este es el principal. las gentes que tenia apercebidas, con la divisa que cada Esta milicia adquirió adelante riquezas, autoridad y uno llevaba de la cruz, y por tanto espantosas á los eneseñorío de muchos lugares por sus servicios y por la migos de la religion cristiana, aunque el Rey era fallegran liberalidad de los reyes. Estos lugares y encomien-cido, luego que entraron por el Andalucía, vencieron das se daban antiguamente á los soldados viejos de en una grande batalla á Jacob, miramnamolin, que iba la aquella órden para que con aquellas rentas sustentasen vuelta de Sevilla. Fué grande el destrozo de la morishonestamente la vida, sin que los pudiesen dejar en su ma; el Moro, pasado este peligro, rehaciéndose de Lestamento á los herederos; al presente con la paz, mu- fuerzas, acometió á otros reyes moros que no le quedadas de lo antiguo las cosas, sirven por voluntad de los rian obedecer, y dando la vuelta , hizo guerra al rey de reyes á los deleites, estado y regalo de los cortesanos; Valencia y de Murcia; mas no pudo salir con su intenasí ordinariamente las cosas de la tierra de buenos to, porque le defendió don Ramon, príncipe de Aragon principios suelen trocarse con el tiempo y alterarse. y Barcelona, á cuya devocion estaba. Desde allí, vuel

las sus fuerzas contra Alhagio, rey de Mérida , le puso en término, que se le rindió, aparejado á hacer lo que se le mandase y ayudar y servirle en todas las cosas. arriba se ha hecho mencion y dijimos fué muerto en Pusieron sus asientos, con que dos hijos de Alhagio, el cerco de Bayona. Madre de los mismos era una serey de Mérida , llamados Fadala y Omar, ayudados de ñora, llamada doña Aba , que estuvo casada la primera la gente de Jacob, en una entrada que hicieron por tier- vez con don García, conde de Cabra; y por haber nara de cristianos, se metieron por las comarcas de Pla- cido deste matrimonio don García Acia, heredero de sencia y de Avila; y dada la vuelta hácia tierra de Ta- aquel estado, era ocasion que el poder de los tres herlavera, como por todas partes hobiesen puesto espan- manos se aumentase mucho mas. Estos mostraron lleto, cargados de despojos se volvian á Mérida. En esto var mal que siéndoles antepuesto por juicio del rey don Jas gentes de Avila y sus capitanes, Sancho y Gomez, Sancho don Gutierre de Castro, se hobiese escurecido hijos de don Jimeno, que eran de la mas principal no- el lustre y resplandor de su casa. Extrañábanlo en públeza de Avila , los alcanzaron, y en una batalla que les blico y en secreto; deciau que los Castros quedaban por dieron en un lugar que se llama Siete Vados, los ven- reyes; que esto solamente entre las cosas que el rey cieron y desbarataron, quitáronles otrosí toda la presa don Sancho mandó no se debia ejecutar; ni sufririan y cautivos que llevaban. Diestros y grandes capitanes ellos que al albedrío de uno se revolviese el estado del en este tiempo fueron los ya dichos Sancho y Gomez, reino, ni otro alguno reinase fuera de aquel que era rey pues cuatro años adelante con una entrada que hicieron natural. Esto decian con tanta porfía, que mostraban por aquella parte de Extremadura en que están los deseo de llevar el negocio por las armas y llegar a las campos de la Serena, tierra de abundosos pastos, ro- puñadas. Don Gutierre, con deseo del bien comun y baron muchos ganados y vencieron en un encuentro con ejemplo señalado de modestia mas que de prulos moros que salieron contra ellos; con que trujeron á dencia, fácilmente se dejó persuadir que entregase el sus casas muy grandes despojos. Del linaje destos ca- Rey en poder de don García Acia, hombre sin duda pitanes vienen los señores de Villatoro y los marque-templado, pero de más sencillo ánimo que parece reses de Velada, caballeros en riquezas, aliados y deu- queria el estado de las cosas, en tanto grado, que con dos; demás desto, en la privanza de los principes es- excusa de los gastos que le era forzoso hacer en la crianclarecidos y señalados, en especial en nuestra era y la za del Rey, por no estar las rentas reales del todo desde nuestros padres. El rey don Sancho cuando estaba embarazadas, entregó el Rey niño á don Manrique de á la muerte encomendó su hijo don Alonso, que era Lara, su hermano de madre, para que él le criase, que de cuatro años, á don Gutierre Fernandez de Castro, era concederle todo lo que en esta porfía pretendia y que otro tiempo fué su ayo. Los demás señores mandó deseaba. Quejábase don Gutierre que con esto le que que luviesen en su poder las ciudades y castillos que a brantaban la palabra; y por el testamento del rey don su cargo estaban , hasta tanto que el Rey fuese de quin- Sancho pretendia tornarse á encargar de la crianza del ce años cumplidos, acuerdo y consejo en lo uno y en Rey. Burlábanse los contrarios; y claramente por esta lo otro poco acertado; pero la prudencia humana es via se tramaban alteraciones y bullicios de guerra. Don corta para prevenir los inconvenientes todos, y muchas Fernando, rey de Leon, movido por esta discordia con veces lo que parecia estar saludablemente determinado, que todo el reino se dividia en parcialidades y pretenreveses que suceden lo desbaratan. Dióse sin duda con diendo se le hizo injuria en no le nombrar para el goesto ocasion y fuerzas para revolver el bato á los que ma! bierno y crianza de su sobrino, tomadas las armas, enpensaban. Los demás señores, no menos nobles que tró por las tierras de Castilla muy pujante, principaldon Gutierre, llevaron mal que el peso del gobierno mente hacia mal y daño en aquella parte por do corre fuese puesto en los hombros de uno solo, y que en su Duero y donde la casa de Lara tenia muy grande sepoder quedase el Rey en aquella edad flaca y delez- ñorío. Don Manrique y sus hermanos por miedo de don pable.

Fernando llevaron el Rey á Soria para que estuviese

muy lejos y mas seguro del peligro de la guerra. FalleCAPITULO VIII.

ció á la sazon don Gutierre de Castro; sepultáronle en De nuevos movimientos que se levantaron en Castilla.

el monasterio de Encas, que tiene nombre de San Crise

tóbal. Don Manrique de Lara, hecho mas insolente con Entre los grandes y ricos hombres de Castilla por el poder, requirió á los herederos del difunto, sobrieste tiempo dos casas se aventajaban a las otras, las

nos suyos, le entregasen las ciudades y castillos que mas principales en estados, riquezas y aliados; los Cas- tenian encomendadas. Excusábanse ellos con el testatros y los de Lara. Estos tuvieron por largo tiempo la mento del rey don Sancho. Decian que antes de la leprimera voz y voto en las Cortes del reino. Entre los

gítima edad del Rey niño no podian lícitamente hacer Castros, don Gutierre, á quien se encomendó la crian- lo que les demandaban. Con esto el cuerpo de don Guza del Rey, alcanzaba grande autoridad, que le daba tierre por mandado de don Manrique fué desenterrado, su larga edad y la grandeza de las cosas que por él pa- como de traidor y que habia cometido crímen contra saron. Carecia de hijos y sucesion. Su hermano menor, la majestad. Nombráronse jueces sobre esta diferencia, por nombre don Rodrigo, tenia cuatro, que eran don que dieron sentencia en favor de don Gutierre, por ser Fernando, don Alvaro, don Pedro y don Gutierre, una cosa inhumana embravecerse y mostrar saña contra los hija, por nombre doña Sancha, que casó con don Alvaro muertos; así por su mandado fué vuelto á la sepultura de Guzman, por donde era de poco menos autoridad y y á enterrar. Entre tanto que esto pasaba , las armas de poder que su hermano. Los de Lara eran tres hermanos; don Fernando, rey de Leon, volaban libremente por don Enrique, don Alvaro y don Nuño; á las riberas del toda la provincia, sin que se juntase para resistir algun rio Duero tenian grandes heredamientos y lugares. Fué ejército señalado en número ó en esfuerzo, por no tepadre de todos estos el conde Pedro de Lara, de quien ner capitan y estar el reino dividido en bandos. No se puede pensar género de trabajo que los naturales no las injurias pasadas y recobrar por las armas lo que los padeciesen , cansados no mas con el sentimiento de los reyes de Castilla le tomaron en la Rioja y en lo de Bure males presentes que con el miedo de los que amenaza- va, con un grueso ejército que de los suyos juntó se apo ban, en tanto grado, que el mismo don Manrique, per- deró de Logroño, de Entrena, de Briviesca y de otros dida la esperanza de poderse defender y movido por el lugares por aquellas partes. Tenia soldados muy buepeligro que sus cosas corrian, fué forzado hacer ho- nos y ejercitados en muchas guerras. Los señores de menaje al rey don Fernando que le entregaria el go- Navarra eran personas muy escogidas. Entre los demás bierno del reino y las renlas reales, que las tuviese por se cuentan los Davalos, casa muy noble y poderosa, espacio de doce años juntamente con la crianza del Rey. como lo muestran las escrituras y memorias de aquel Para que esto se confirmase con comun consentimien- tiempo. Con esto no tenian lin ni término las guerras ai to del reino llamaron Cortes para la ciudad de Soria, do los males, todo andaba muy revuelto y alterado. guardaban al Rey niño. Eu este peligro que amenazaba mayores males, la resolucion y esfuerzo de un hombre

CAPITULO IX. noble, llamado Nuño Almexir, sustentó y defendió el

De la muerte de don Ramon, principe de Aragon. partido de Castilla. Este, viendo llevar el niño á su tio, le arrebató á los que le llevaban, y cubierto con su man- Estaba Castilla encendida con alteraciones civiles en to le llevó al castillo de San Esteban de Gormaz, con la un tiempo muy fuera de propósito por quedar en la cual diligencia quedaron burlados los intentos del rey provincia gran número de gente bárbara; solo con las don Fernando, porque los tres hermanos de Lara , con armas de Portugal y de Aragon eran los moros aprelamuestra de querer seguir y alcanzar al niño Rey, des-dos; mas en el Andalucía, donde tenian mayor señorío, pedidos de don Fernando, bicieron para mayor segu- vivian con todo sosiego, y el poder de aquella nueva ridad fuese el niño llevado á Atienza, plaza muy fuerte. gente de los alınohades con el tiempo se arraigaba mas Segun esto, arrepentidos del consejo y asiento que lo- de lo que fuera razon. En este tiempo Italia era trabajada maran, últimamente andando con él buyendo por di- con no menores males y discordias que lo de España. versas partes, pararon en Avila, ciudad muy fuerte. Allí Dos se tenian en Roma por pontífices, y cada cual precon grande lealtad los ciudadanos le defendieron hasta tendia que él era el verdadero, y el contrario no tenia el año onceno de su edad. Por este hecho los de Avila razon ni derecho alguno. Estos eran Alejandro III, nase comenzaron á Hamar vulgarmente los fieles. El rey tural de Sena, y Victor IV, ciudadano romano; á este don Fernando, burlada su esperanza, con que se pro- ayudaba mucho el emperador Federico Barbaroja por melia el reino de Castilla, y por esta razon movido á la grande amistad que con él tenia. A Alejandro nombró furor, acusó primero á don Nuño de Lara , despues á por pontifice la mayor y mas sana parte de los cardedon Manrique, su hermano, de habelle quebrantado la nales; pero como no tuviese bastantes fuerzas para fe y palabra; envió para esto reyes de armas para de- resistir al Emperador, que se apoderaba de las ciudasaliallos; pero la revuelta de los tiempos no dió lugar á des y lugares de la Iglesia, en una armada de Guillerque defendiesen por las armas su inocencia ni se pur- mo, rey de Sicilia , se huyó á Francia, y en ella para gasen en el palenque de lo que les era impuesto, como sosegar estas discordias y este scisma juntó en Turs, el era de costumbre. Recelábanse que si les sucedia al- l año 1163, un concilio muy principal. Acudieron a su guna desgracia, se pondria en cuentos y peligro todo llamado ciento y cincuenta obispos, y entre ellos don el reino. Solamente respondieron á don Fernando que Juan, primado de Toledo. Por el mismo tiempo don Ra. la conciencia de lo hecho y lealtad que guardaron con mon, aragonés, era muy nombrado por la fama de las el Rey niño, si no á los otros, á lo menos á sí mismos cosas que acabó y su perpetua felicidad, tanto, que tenia daban satisfaccion bastante. Era grande el regocijo que por sugeto en España á Lope, rey moro de Murcia, ya los tenia todo el reino por ver el Rey niño escapado de las Baucios en Francia, que movian guerra en la Proenza, asechanzas de su tio; pero en breve toda aquella alegria los trabajaba con muchos daños que les hacia, porque, se desvaneció, porque toda Castilla fué trabajada con no solamente defendió la Proenza sobre que contenlas armas del rey don Fernando. Las ciudades y los lu- dian, sino tambien les quitó de su estado antiguo treinta gares, ó por fuerza ó de grado, á cada paso se ponian castillos, y la villa de Trencatayo, que era muy fuerte, en su poder y le hacian homenaje, en tanto grado, que lomado que la lobo por fuerza , la allanó y arrasó el fuera de una pequeña parte del reino que perseveró en año 1161. Con aquella victoria quedaron de todo punto la fe del niño , todo lo demás quedó por el vencedor. quebrantadas las fuerzas de los Baucios. El emperador Toledo tambien ciudad real, y don Juan, su prelado, Federico, que parecia favorecer á los enemigos y consiguieron las partes de don Fernando, creo por algun trarios, con nueva confederacion que con él hizo quedó desabrimiento que tenian ó por acomodarse al tiempo. muy su amigo. Trajo don Ramon de Castilla á Aragon Hay un privilegio del rey don Fernando dado en Alien- á Rica, viuda del emperador don Alonso, y á su hija za, 1.° de febrero, año 1162, en que entre los otros doña Sancha, que estaba desposada con el hijo del grandes y ricos hombres y obispos firma tambien el ar- mismo don Ramon. A instancia pues del emperador zobispo don Juan; demás desto, consta de los Anales de Federico se concerló que Rica, que era deuda suya, Toledo que el rey don Fernando entró en Toledo á 9 del casase con don Ramon Berengario ó Berenguel, conde mes de agosto luego siguiente. Allegóse á estas desgra- de la Proenza; y que los aragoneses y proenzales juracias una nueva guerra que hicieron los navarros , por- sen por pontifice y diesen la obediencia al que él ayuque el rey don Sancho de Navarra despues de gran- daba. Con esto les hacia merced que, no solo quedasen des alteraciones se concertó con el Aragonés. Hecho con el principado de la Proenza, que se comprehendia y esto, por entender que era buena ocasion para vengar extendia desde el rio Druenza hasta el mar, y desde el rio Ródano hasta los Alpes, sino demás desto de la ciudad En ellas la reina doña Petronilla, á persuasion de los de Arles con toda su tierra. Para que todo esto fuese grandes, dió y renunció el reino á su hijo, que andaba ya mas firme, se decretó y concerto que ambos los don en trece años. Don Ramon, conde de la Proenza, que Ramones, el aragonés y el proenzal, fuesen á Turin, un poco de tiempo gobernara a Cataluña por el Rey su ciudad de Italia, á verse con el Emperador. Señalóse primo, dejado el gobierno, se volvió á su tierra, que el primer dia de agosto para estas vistas del año 1162. andaba alborotada otra vez y trabajada por las armas En este camino, en San Dalmacio, que es un pueblo á de los Baucios. Para fortificarse contra aquella familia las raíces de los Alpes hácia Italia , adoleció don Ra- y linaje y apercebirse de socorros de fuera procuro mon, príncipe de Aragon, yfalleció de aquella enferme- hacer liga con el conde de Tolosa y concertar casadad a 6 dias de aquel mismo mes. Parecia que aquella miento de su hija', una sola que tenia, con el hijo de muerte sucedia en muy mala sazon, dado que don Ra- aquel Conde; práticas que se impidieron por su mon, conde de la Proenza, fácilmente alcanzó del Em- muerte, que sucedió el año 1166. El rey de Aragon, perador todas las cosas por que eran idos, luego que se que se hallaba á la sazon en Girona, avisado que su vió con él en Turin, como tenian concertado; y aun el primo era muerto, á ejemplo de su padre y á persuaEmperador dice en sus letras que se expidieron sobre sion de los grandes, se llamó marqués de la Proenza. Así el caso gratificar al difunto porque habia tratado muy pretendian estar decretado por el privilegio del empehonradamente á la reina Rica y mirado por la honra rador Federico, que aquel principado, no solo se daba de aquella malrona viuda. De aquí tomaron ocasion los al conde de la Proenza, sino asimismo á don Ramon, escritores catalanes de fingir que don Ramon, príncipe príncipe de Aragon, y sus decendientes; ocasion de de Aragon, en Alemaña defendió en un desafío y nuevos movimientos y alteraciones que sucedieron en campo que hizo, la fama de una reina viuda que la Francia. acusaban haber liecho lo que no debia, y que el premio de defender la honestidad de aquella señora fué darle

CAPITULO X. el principado de la Proenza. Nosotros, siguiendo la ver

Cómo don Alonso, rey de Castilla, visitó el reino. dad de la historia, contamos la cosa como pasó. El cuerpo del difunto traido á su tierra sepultaron en el Gran mudanza de las cosas se hizo en Castilla; pormonasterio de Ripol, como él mismo á la muerte lo dejó que los naturales, cansados del gobierno del rey de Leon, ordenado. Hiciéronse Cortes del reino en Huesca, y aficionados al mozo rey don Alonso, como es cosa refirióse el testamento de aquel Príncipe, que hizo á la natural y lo merecia la memoria agradable del rey don hora de su muerte solo de palabra, en que nombró por su Sancho, su padre, no cesaban de movelle con cartas y heredero á don Ramon, su hijo, que trocado este nom- embajadores para que tomase el ceptro y mando del bre en el de don Alonso, entró en posesion del principado, reino paterno. Ofrecíanle que no le faltarian las volunde su padre. A don Pedro, hijo segundo, mandó á Cer- tades de los suyos ni sus fuerzas, que siempre de sedania, Carcasona y Narbona con el mismo derecho que creto estuvieron por él, dado que por acomodarse al él las tenia. Don Sancho, que era el menor de todos, tiempo y forzados suportaban el señorío forastero. El quedó nombrado en lugar de don Pedro para que le Rey á la sazon andaba en el año undécimo de su edad; sucediese si muriese sin hijos. De doña Dulce, su á los grandes que le tenian en su poder parecia aquehija, que adelante fué reina de Portugal, no hizo men- lla edad bastante, especial que les movia el ejemplo cion alguna; tampoco de don Berengario ó Berenguel, fresco de los aragoneses, que entregaron el gobierno á que fué obispo de Tarazona y de Lérida y abad de su Rey, que tenia poca mas edad. A persuasion pues Montaragon, al cual el Principe hobo fuera de malri- dellos y por su consejo delerminó partir de Avila para monio. La edad del nuevo rey don Alonso no era bas- visitar el reino y hacer entrada en cada una de las ciudatante para el gobierno, porque apenas tenia once años. des, el año de nuestra salvacion de 1168, como algunos Esto y la flaqueza y pocas fuerzas de la Reina, su madre, dicen; nosotros de la razon destos años y deste número pareció á propósito á los amigos de novedades para quilamos dos años con fundamento bastante y cierto, revolver el reino. Un cierto embaidor se hizo caudillo pues cuando murió su padre se sabe era este Rey de de los que mal pensaban con afirmar públicamente era cuatro años, y ahora once no cumplidos. No le engaño el rey don Alonso, aquel que veinte y ocho años antes su esperanza; muchas ciudades y pueblos en toda la deste fué muerto en la batalla de Fraga, como de suso provincia, como lo tenian ofrecido, abrian con gran queda dicho. Decia que cansado de las cosas humanas voluntad las puertas al Rey y le ayudaban con dinero, estuvo por tanto tiempo disfrazado en Asia, y se halló provision y todas las demás cosas. Al principio pocos en muchas guerras que los cristianos hicieron contra eran los que acompañaban al Rey, que fueron algunos los moros en la Tierra-Sanla. Su larga edad hacia que grandes de Castilla que perseveraran con él 6 de nuevo muchos le creyesen, y las facciones del rostro no de se le juntaron. Demás destos, una compañía de guartodo punto desemejable; el vulgo, amigo de fábulas, da de ciento y cincuenta de á caballo, que los de Avila acrecentaba estas mismas cosas, por donde el gobiernó le dieron para que le acompañasen; poca gente para de la Reina, como de mujer, era de muchos menos- acabar cosas tan grandes y para recobrar el reino, preciado. Grandes males se aparejaban por esta causa, parte del cual tenian los grandes, parte estaba en poder si el embaidor no fuera preso en Zaragoza y no le die- de los leoneses con guarniciones que tenian puestas ran la muerte en los mismos principios del alboroto. por todas partes. No hay cosa mas segura en las reEste fué el pago de la invencion y fin de toda esta tras vueltas civiles que apresurarse. Al Rey parecia que togedia mal trazada. El año próximo de 1163 se tuvie- das las cosas le serian fáciles; y así, determinaron de ron otrosí Cortes del reino de Aragon en Barcelona. I probar á Toledo, cabeza del reino, y experimentar cuánta lealtad hobiese en sus ciudadanos. Poca esperanza te- bruno, persona de igual ánimo y prudencia, agradable pian que don Fernando Ruiz de Castro, que la tenia en al rey don Alonso, ca fué su maestro y le enseñó las su poder, la entregase de su voluntad. El color que to- primeras letras. Fué arcediano de Toledo antes, y maba era no ser lícito, como él decia, entregar aque- obispo de Sigüenza, y aun se sospecha era francés de la ciudad á alguno antes de la edad que por el Rey di- nacion. A este prelado parece se enderezó sin duda la funto quedó señalada. Lo que principalmente le movia epístola decretal del mismo Alejandro III, que es el caera que tenia pena de que le hobiesen quitado la tutela pítulo 11 en el título de Simonía, sobre la que se del Rey y sus contrarios estuviesen apoderados del cometió en la eleccion del obispo de Osma. Conforma gobierno del reino. Don Estéban Illan, ciudadano prin- con esto lo que ordenó el mismo rey don Alonso en su cipal de aquella ciudad, en la parte inas alta della á testamento, su fecha en Fuentidueña , á 8 de diciemsus expensas edificara la iglesia de San Roman, y áella bre, era 1242; dice que sus tutores, el conde don Nuño y pegada una torre, que servia de ornato y fortaleza. Era don Pedro, por elegir al obispo de Osma, recibieron este caballero contrario por particulares disgustos de cinco mil maravedís; manda que se restituyan. Era por don Fernando y de sus intentos. Salió secretamente de el mismo tiempo prelado de Tarragona Hugo Cervellon, la ciudad, y trajo al Rey en hábito disfrazado con que sucedió á Bernardo Torte. El rey de Castilla, socierta esperanza de apoderalle de todo. Para esto le segado que tuvo á Toledo, á persuasion del conde don metió en la torre susudicha de San Roman; campearon Manrique, salió contra don Fernando de Castro, ca ayulos estandartes reales en aquella torre y avisaron al dado de las gentes de Huete , que le eran aficionadas y pueblo que el Rey estaba presente. Los moradores, al- muy leales, salió al encuentro al ejército del Rey. terados con cosa tan repentina, corren á las armas, unos Dióse la batalla dos leguas de aquel pueblo junto á Garen favor de don Fernando, los mas acudian á la majes- cinabarro; era grande la fama del esfuerzo de don Mantad real; parecia que si con presteza no se apagaba rique; era tenido por gran defensor de la autoridad aquella discordia, que se encenderia una grande llama real, tales eran las muestras, si bien muchos peny revuelta en la ciudad; pero como suele suceder en saban que en nombre ajeno queria mandallo todo, por los alborotos yruidos semejantes , á quien acudian los ser, como era, atrevido, astuto, presto y conforme a los mas, casi todos los otros siguieron la autoridad real. negocios y ocurrencias, cuándo seguia la virtud, cuándo Don Fernando, perdida la esperanza de defender la ciu-lo malo. Don Fernando, por recelarse en la pelea de sus dad por ver los ánimos tạo inclinados al Rey, salido fuerzas, entró en la batalla, quitadas las sobrevistas y della, se fué á Huete, ciudad en aquel tiempo, por ser disfrazado. Don Manrique, por yerro, con todas sus frontera de moros y raya del reino, muy fuerte, así por fuerzas embistió y mató á un caballero ordinario, el el sitio como por los muros y baluartes. Los de Toledo cual, porque llevaba vestidura de general, creyó era su librados del peligro á voces y por muestra de amor de- contrario. Quedó cansado de aquella pelea y á propócian: «Viva el Rey.» Esto hacian no mas los que ha- sito para ser agraviado; así fué él mismo muerto; uno bian estado por él, que la parcialidad contraria entra- de los que acompañaban á don Fernando le metió por ban donde estaba á besarle la mano, y cuanto mas fin- el cuerpo la espada. Con la muerte del general los del gido era lo que algunos hacian, tanto daban mayores Rey, parte se pusieron en huida, parte fueron muertos muestras de voluntad y le adulaban con mas cuidado. en la pelea. Sabido el engaño y astucia, don Nuño, A don Estéban en gratificacion de aquel servicio le hizo hermano de don Manrique, acusaba á don Fernando el Rey mucha honra y le encomendó el cuidado de la de aleve. No paró en esto, sino que le desafió á pelear do ciudad. Despues de su muerte los ciudadanos, para persona á persona y hacer campo, como se acostummemoria de tan gran varon, en la iglesia catedral, en braba en casos semejantes. Intervinieron varones sanlo mas alto de la bóveda, detrás del altar mayor, hicie- | tos y personas graves, por cuyo medio por entonces la ron pintar su imágen á caballo como está hoy. Entró el diferencia se sosegó algun tanto, pero el odio entre Rey en Toledo á 26 de agosto, dia viérnes. Luego el aquellas dos casas quedó muy mas arraigado que antes, dia de san Miguel, don Juan, arzobispo de Toledo, sa- con grande daño muchas veces de las cosas y del reino, Sleció cansado de la pesadumbre de tantos males o por anteponer cada cual de las partes sus particulares por su larga edad. La letra dominical muestra que la pasiones y debates al bien comun. Verdad es que la entrada del Rey no pudo ser sino el año 1166. Confor- guerra que hizo el Rey por entonces po fué muy grande man los Anales de Toledo y el letrero del sagrario de nicontinuada, y muchas ciudades y castillos, por estar aquella iglesia, que señalan la muerte del arzobispo, obligados con beneficios que recibieran, quedaron en era 1204, que es el año dicho puntualmente, y así sc poder de don Fernando de Castro, con que el Rey dedebe tener. Gobernó aquella iglesia loablemente como sistió del intento y esperanza de atropellalle, y vuelto diez y seis años; su cuerpo se entiende fué allí mismo hacia otras partes, no dejaba de sujetar á su señorío las sepultado. Algunos dicen que renunció y que de su vo- ciudades y castillos que hallaba sin guarnicion. Demás luntad dejó el arzobispado, y dél explican la ley ponti- desto, pareció por la comodidad del lugar probar el casficia y cánon promulgado por Alejandro III, pontifice tillo de Zurita, que está puesto en un collado empiromano, que es el primer capítulo en el tilulo de las ór- nado, cuyas raíces y lialdas baña el rio Tajo. Tenia la denes hechas despues de renunciado el obispado, en- guarda desta fuerza Lope de Arenas como teniente de derezado al arzobispo de Toledo, como se contiene en don Fernando de Castro. Convidado á que se rindiese, su título. La verdad es que en las decretales de mano se excusó con la edad del Rey, como otros muchos, quo antiguas no reza aquel título al arzobispo de Toledo, él no era señor, sino lugarteniente, y como tal tenia jusino al coloniense; así, lo de la renunciacion no se debe rado á don Fernando; que si no fuese con su licencia, tener por verdadero. Sucedió don Cerebruno ó Cenc- no entregaria el castillo á persona alguna; que no su

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