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friria que con color y voz de la autoridad real se burla- alterado, y de recobrar las ciudades y pueblos que aun sen de los demás aquellos que por la flaca edad del Rey no se querian entregar. Fué este año memorable por le tenian en su poder y le aconsejaban lo que les pare

las muchas lluvias y grandes crecientes, en particular cia. Como los del Rey perdiesen la esperanza que el al- en Toledo el rio Tajo salió de madre y llegó hasta caide haria por su voluntad lo que pretendian, deter- la iglesia de San Isidro, á 20 de febrero; el año luego minaron de usar de fuerza y apretar el cerco de aquel siguiente de 1169, á 8 de febrero, tembló la tierra en castillo. Convocaron para este efecto socorros de todas aquella ciudad; cosa que sucede pocas veces y que partes. Don Lope de Haro, avisado de lo que el Rey puso en cuidado á los ciudadanos, por pensar que aquel pretendia, de lo postrero de Vizcaya, en que tenia grande temblor era pronóstico de algunos nuevos y mayores estado, sin ser llamado, á causa que él y el conde don | trabajos. Nuño tenian diferencias particulares y andaban torci

CAPITULO XI. dos, de su voluntad vino á servir en aquel cerco. Lle

De las bodas de don Alonso, rey de Castilla. gado, miró el sitio del castillo, y se encargó de acometerle por aquella parte que parecia mas agria y de que Don Fernando, rey de Leon, los años pasados caso mayor peligro se mostraba; cosa propia de la nacion con doña Urraca, hija de don Alonso, rey de Portugal; vizcaína. Iba adelante el cerco. Los del Rey no tenian deste casamiento nació don Alonso, el que sucedió á esperanza de salir con su intento. Los cercados pade- su padre en el reino de Leon , dado que la misma doña cian falta de mantenimientos; por esta causa usaron Urraca, por el parentesco que tenia con su marido, fué de engaño, y con dar esperanza de rendirse, convidado dél repudiada y apartada. Este camino hallaban para que hobieron y recibido dentro para tratar desto a los deshacer los casamientos cuando nacian desabrimiencondes don Nuño y don Suero, los prendieron á traicion, tos entre los casados; que aun no estaba introducida por entender que el Rey, movido de su peligro, se apar- la costumbre de dispensar en las leyes matrimoniales, taria del propósito que tenia de combatir el castillo, ni los pontífices comenzaban a usar de semejantes dispor lo menos vendria en algun buen partido. En lo que pensaciones. Deste repudio resultaron grandes enepensaron consistia su remedio estuvo su destruición, mistades entre el suegro y el yerno , y dellas muchos Hallábase en los reales del Rey un cierto hombre, lla- daños que se hicieron y recibieron de una parte y de mado Domingo, que salió del castillo no se dice por otra. Don Fernando andaba ocupado en reedificar las qué causa; este, si le diesen algun premio, prometió ha- ciudades y pueblos que por la revuelta de los tiempos ria entregar aquella fuerza. Aceptado el partido, en pasados estaban destruidas, otros edificaba de nuevo. cierto ruido hechizo dió una herida á Pedro Ruiz, ciu- Cerca de Salamanca reparó la antigua Bletisa con nomdadano de Toledo; él mismo vino en ello y con volun- bre de Ledesma , á Granada cerca de Coria , demás tad del Rey; hecho esto, Domingo se puso en buida. Con desto Benavente, Valencia de Oviedo, Villalpando, esta ficcion las guardas le recibieron en el castillo. Era Mansilla , Mayorga. Fuera destas poblaciones, por concriado del alcaide, mañoso, servicial, y por aquella sejo de un forajido portugués edificó en los confines nueva hazaña le ganó mas la voluntad; trataba con él del reino, por do se divide de Portugal, á Ciudad Romuy familiarmente sin recelo de lo que le sobrevino. drigo, que antiguamente se llamó Mirobriga , para que El traidor, ballada ocasion à propósito para ejecutar su fuese como firme baluarte en que se quebrantasen los intento, á tiempo que el alcaide se afeitaba la barba le impetus de los portugueses y para hacer dende corremató; trás esto se huyó á los reales. El pueblo sin di- rías y cabalgadas por los lugares comarcanos. El delacion, muerto su caudillo, sin grande dificultad vino sabrimiento que comenzó destos principios entre leoen poder del Rey y se rindió luego; perdonó el Rey á neses y portugueses se encendió despues y paró en los soldados, y el lugar no fué puesto á saco; solo á Do- graves enemistades. Era don Fernando principe de mingo hizo sacar los ojos, que fué ejemplo señalado de grande corazon y bravo; y aunque de costumbres castigo contra los traidores, dado que le senalaron sus- suaves, condicion simple, liberal y manso, no dudaba tento bastante para pasar la vida, porque no pareciese hacer rostro á las armas y poder de dos los reyes de que el Rey quebrantaba su palabra. Este sustento no Castilla y de Portugal. Don Alonso, rey de Castilla , al mucho despues por mandado del mismo le quitaron principio del año de nuestra salvacion de 1170 fué á junto con la vida, porque magüer que ciego y castigado Burgos para tener Cortes del reino, en las cuales, por se alababa de aquella maldad; doblada alevosía que co- que el Rey era entrado en los quince años de su edad, metió en matar á su señor y hacer traicion á los cer- que era el tiempo señalado por el testamento de su pacados. Esto del traidor. Los soldados, alegres con la dre, y legal para que le entregasen las ciudades, se victoria, se partieron para sus casas. Don Lope de Haro, trato de que se ejecutase así; y con grande voluntad que entre todos se señaló de animoso, alabado con pa- de los grandes y de todos salió decretado se hiciese labras muy honrosas, se volvió a su tierra, sin querer guerra, así á los señores si no obedeciesen á la voluntad aceptar los dones que le ofrecian, por saber muy bien del Rey, como al rey don Fernando, su tio, que tenia cuánta falla y pobreza padecia el tesoro real. Este ca- todavía con guarniciones ocupada una parte no pequeballero dicen edificó en la Rioja la villa de Haro, po lé- ña del reino; pero esta guerra, á causa de otras disijos del rio Ebro, y que de aquel pueblo y de su nombre, cultades, se dilató mucho. Los grandes, interesados por así él como sus decendientes, tomaron este apellido. El no ser acusados de traidores y porque no les quedaba Rey se fué á Toledo á las Cortes del reino, para donde te- excusa alguna para no hacello, entregaron al Rey los nia convocados los grandes y ciudades de toda la pro- castillos, fuerzas y lugares que tenian en su poder. vincia. Tratóse en ellas de componer el estado del Entre los primeros hizo esto don Fernando de Castro; reino, que por la revuelta de los tiempos andaba muy dado que desconfiado de la voluntad del Rey por estar

muy muchos grandes irritados contra él y la parcialidad | Aragon ofendido del mismo, y pretendia hacelle guerra, contraria apoderada del gobierno, determinó dejar la porque rehusaba de pagar las parias que acostumbraba tierra; y públicamente renunciada la patria, conforme dar á don Ramon, su padre. Concertóse que aquel Rey á lo que entonces los españoles usaban, se retiró á bárbaro le quedase sujeto á tal que él desistiese de fatierra de moros, ca decia que el destierro seria tole- vorecer á los macemutes, bando entre los moros conrable, principalmente al que se hallaba inocente y no trario al rey Lope. Ibase por estos tiempos despeñando habia hecho vileza alguna; pero que él haria que al que el imperio de los moros en España, por estar dividido no querian por amigo experimentasen serles enemigo en parcialidades, en especial la ciudad de Murcia mumuy grave. Muchas veces la paciencia ofendida se mu- chas veces andaba alborotada con discordias civiles. da en furor; así, don Fernando, agraviado con muchas Despedidos entre sí los dos reyes y concluidas las injurias como él se quejaba , no dejaba de hacer mu- fiestas de Tarazona, las bodas se celebraron en Burgos chos daños en tierras de cristianos. Tratose demás con aparato increible, y concurso de gentes no menor. desto en las Cortes de Burgos del casamiento del Rey Acabadas las fiestas, se dió licencia á la compañía de por ser la edad á propósito y tener todos grande cuidado á caballo de los de Avila que hasta entonces acompade que quedase dél sucesion. Enrique, segundo deste ñaron y guardaron al Rey. A la ciudad de Avila, por la nombre, rey de Ingalaterra, muy poderoso á la sazon, fidelidad que guardó muy grande en tiempos tan áspeabrazaba debajo de su señorío lo de Angers y Norman- ros, otorgó el Rey grandes y señalados privilegios. día en Francia y toda Ingalaterra; y su mujer doña Concluidas estas cosas, el Rey y Reina se partieron Leonor en dote le ayuntó á los demás estados lo de para Toledo. En el mismo tiempo el rey de Aragon Guiena y Portiers, como arriba queda dicho. Parecía- procuró y bizo que la cabeza del mártir san Valerio, les á los grandes que seria á propósito Leonor, hija obispo que fué de Zaragoza , desde Roda do estaba fuese destos príncipes, doncella muy escogida, para casalla llevada á Zaragoza. Vino en ello, por dar contento al con su Rey, si su padre viniese en ello. Don Alonso, Rey, don Guillen Perez, obispo de Lérida y de Roda. rey de Aragon, con deseo de verse con el rey de Cas- Doña Garsendis, princesa de Bearne, muertos su padro tilla, su primo, y que era casi de la misma edad, vi- y hermano, á ejemplo de sus antepasados, hizo su hono á Sahagun; allí se puso confederacion entre aque- menaje al rey de Aragon; y en particular renovó la las dos naciones. Hecho esto, los dos reyes, mediado confederacion hecha antes , en que se mandaba no se el mes de julio, fueron á Zaragoza; desde allí se envió pudiese casar sin voluntad del Rey. Los obispos Bernaruna embajada muy principal á Francia para tratar lo do, de Oleron, y Guillelmo, de Lescar, fueron los que del casamiento del Rey. La cabeza desta embajada era hicieron los conciertos en su nombre. Algunos piendon Cerebruno, arzobispo de Toledo; aconspañábale san que casó, y fué inujer de Guillen de Moncada, home don Ramon, obispo de Palencia, con otros prelados bre principal en Cataluña y senescal; cosa que no se y caballeros en gran número. Llegados á Burdeos, do puede probar con bastantes fundamentos, y que nos estaba la reina de Ingalaterra con su hija , fácilmente pareció seria mejor dejalla sin resolver que poner por alcanzaron lo que pretendian.Concertáronse las bodas, cierto en lo que dudamos. la doncella vino á España , y en su compañía , no solo Jos que envió el rey don Alonso, sino tambien se jun

CAPITULO XII. taron con ellos Bernardo, prelado de Burdeos , y otros señores de Francia. Entre tanto que esto pasaba en

De la confederacion que se hizo contra don Pero Ruiz de Azagra. Francia, en España entre los dos reyes de Castilla y de Entre las ocupaciones y ejercicios de la paz no se deAragon se hizo liga y avenencia en que se juntaban las jaba el cuidado de la guerra, en especial las reliquias fuerzas de los dos reinos contra todos los principes, sa- de los moros eran trabajadas por las armas de los aracado solo el de Ingalaterra, en que se tuvo respeto al goneses de tal guisa, que apenas les quedaba por aquella nuevo parentesco. Para confirmar este concierto y pa- parte lugar en que pudiesen estar seguros. En Edetania Jabra de una parte y otra se dieron algunos pueblos la Vieja , á las riberas del rio Alga, los pueblos Favara, para que en poder del otro estuviesen como en rehe- Maella, Fresneda y otros muchos fueron con el próspenes y en tercería: al de Aragon dieron á Najara y Bi- ro suceso de las guerras quitados á los moros; demás guera, á don Alonso, rey de Castilla, Hariza y Daroca, desto, Caspe , -villa muy fuerte junto al río Ebro. Queque por aquel tiempo tambien como ahora, pertenecian daba por conquistar una parte del monte Idubeda en al reino de Aragon. La doncella esposa del rey de Cas- los confines de la Edetania y de la Celtiberia, porque tilla llegó finalmente á Tarazona. Allí, como antes te- gran número de moros, confiados en la fortaleza y franian concertado, se hicieron los desposorios con gran- gura de los lugares, se habian retirado á aquella parte. des regocijos por el mes de setiembre. Elrey de Aragon A los fieles por la aspereza de los montes era dificulfué el padrino; las arras que dieron a la esposa fué gran tosa la empresa y la entrada; con el esfuerzo vencieron parte de Castilla, Burgos, Medina del Campo con otros todas las dificultades y echaron de aquellos lugares á lugares en gran número ; fuera desto, le consignaron los enemigos, juntamente se apoderaron de la ciudad la mitad de todo lo que se ganase de los moros. El Rey, de Teruel , que es lo postrero de Aragon. Así el señorío aficionado á la hermosura de su esposa , que era apuesta de los moros por aquella parte desde allí adelante tuvo y agraciada, como era de poca edad, parecia querer por término y lindero la tierra y reino de Valencia. En en liberalidad demasiada aventajarse á los reyes pasa- el mismo tiempo Pero Ruiz Azagra, hijo de Rodrigo dos. Lope, rey moro de Murcia, tenia confederacion Azagra , señor que era de Estella , como arriba queda y amistad con el rey de Castilla , porque hallo tambien dicho, por cierla ayuda que dió á Lope, rey de Murque por estos años vino á Toledo. Estaba el rey de cia, le obligó de tal suerte, que alcanzó del que le hiciese donacion de Albarracin, ciudad puesta en un noinbre de Santo Tomás, que el conde don Nuño y su monte áspero y fragoso á las fuentes del rio Tajo. Poco mujer doña Teresa dotaron de los horelamientos que despues para que aquella ciudad tuviese mas autoridad, tenian en Alcabon. Devocion que yo entiendo se hizo Jacinto, cardenal y legado del Papa, y por su órden Ce- por respeto de la santidad del mártir y por agradar rebrulio, prelado de Toledo, pusieron el año 1171 en de camino á la Reina, que era natural de aquella tierra, ella porobispo á uno, llamado don Martin, conórden que y hermana del rey Enrique III, que le hizo matar. Hay la nueva iglesia fuese sufragánea de Toledo; llamaron grandes razones para entender que aquel allar estuvo el nuevo obispado arcabicense. A este obispado des. donde al presente se ve la capilla de Santiago, en quo pues por voluntad de Inocencio IV, pontisice máximo, está magníficamente sepultado el condestable don Aly de Alejandro IV, su sucesor, aplicaron la ciudad de varo de Luna. Lope, rey de Murcia , falleció el año 1172. Segorve en el tiempo que volvió a poder de cristianos Su muerte dió ocasion y despertó al rey de Aragón y la hicieron cabeza de aquella diócesi. Estaban los para que hiciese guerra á los moros de aquella comarreyes de Castilla y de Aragon ofendidos contra Pedro ca. Pensaba que por faltarles aquel Principe tan señade Azagra, por causa que el rey de Aragon prelendia lado podria ficilmenle destruir a los demás. Comenzó que la ciudad de Albarracin le pertenecia como de su primero por Valencia , cuyo Rey por temer las fuerzas conquista. Don Pedro, como se tuviese por libre y del Aragonés, su contrario, fué forzado á comprar lie exemplo, no queria hacer homenaje a ningun princi- paz por dineros y prometer que las parias que acospe. Quejábase el rey de Castilla que en sus tierras el tumbraba antes pagar las daria para adelante dobladicho don Pedro se apoderara de algunos castillos; de- das. Desde allí pasó la guerra á Murcia, y se puso sobre cia era justo con las armas de los dos y por voluntad la ciudad de Játiva, que era principal en aquel tieinpo. de entrambos domar la soberbia y insolencia de aquel Estaba casi para tomalla cuando fué forzado á dar lil hombre y sus demasías. Para confirmar este concierto vuelta á su tierra, porque los de Navarra le movian se dieron los dos reyes en rehenes algunos lugares de guerra en muy inala sazon, pues le apartaban de una ambas partes; al rey de Aragon entregaron á Agreda, empresa tan santa; pero los hombres suelen tener mas Cervera y Aguilar; al rey de Castilla Aranda, Borgia y cuenta con su interés particular que con religiou Argueda, Concertaron otrosí que Hariza con su castillo ni con hacer lo que deben. Solamente se hicieron Irefuese entregada al rey de Castilla, segun que en la guas con el nuevo rey de Murcia á tal que pagase el confederacion pasada quedó concertado. El ánimo era tributo que su padre acostumbraba a pagar. Hechu diferente, y no eran llanos estos tratos, porque como esto, el rey de Aragon dió la vuelta hácia Navarra sufuese entregada por industria de Nuño Sauchez sin que nudo asaz; no se vino á las manos y al trance de lu el rey de Aragon en particular lo mandase, fué oca- batalla , porque cada una de las partes reliusaba de avensiou de grandes discordias. Verdad es que solamente turar lodo lo que era en el suceso de una pelea; solo el se alteraron los ánimos y no se pasó á mas que pala- rey de Aragon por la parte de Tudela entró en Navarra bras. Esta discordia fué ocasion de confirmar las fuer- talando los campos y robando lo que hallaba , y redujo zas de Pedro de Azagra, ca ninguno de los dos le hizo á su poder la villa de Argueda. Esto se hizo al fin deste guerra, y el rey de Aragon, menospreciada la afinidad año, el cual pasado y venido el siguiente, que se conde Castilla y casainiento que su padre dejó concerta- taba de Cristo 1173, de nuevo volvieron a las armas y do, comenzó a tratar de hacer un nuevo casamiento, á la guerra, en que los aragoneses destruyeron y abade que se agradaba mas. Envió sus embajadores á tieron la villa de Milagro, puesta entre Calahorra y Emanuel Comneno, emperador de Constantinopla, pa- Alfaro; porque desde allí como desde frontera se haciau ra pedirle á su bija por mujer. Hallábase demás desto muchos daños en tierra de Aragon. Debió adelanto alteruda Aragon por la muerte de Hugo Cervellon, este pueblo reedificarse, pues el dia de hoy vemos que prelado de Tarragona, al cual, porque defendia los de- está en pié. Falleció doña Petronilla, madre del rey rechos de su iglesia, dió la muerte Guillen Aguilon. de Aragon, en Barcelona á 13 dias del mes de octuEra este Guillen hijo de Roberto, persona noble y que bre. Al principio del siguiente año, 18 dias andados por donacion de Ondegario, prelado de aquella ciudad, del mes de enero, en Zaragoza se hicieron en fin las alcanzó el señorío de Tarragona, y á causa de tener bodas del rey de Aragon y do doña Sancha, que el pupocas fuerzas la entregara á don Ramon, conde de dre del Rey dejó concertadas; y aunque el esposo esBarcelona y padre del rey de Aragon, con retencion pa- taba arrepentido y mudado , todavía mudada de nuera si de parte de las rentas. Su hijo Guillen , ensober- vo la voluntad, antepuso la afinidad y deudo de los becido por esta causa mas de lo que pedia el estado y reyes de Castilla , en que se contenian inuchos parenfuerzas que tenia , se atrevió hacer tan gran maldad. tescos de otros reyes y comodidades, al casamiento y Por la muerte de Hugo sucedió Pedro Tarrogio, que parentesco forastero del Emperador, de donde pocu era obispo de Zaragoza. La muerte de Hugo sué á 22 ayuda se podia esperar. Efectuó, como yo creo, todo de abril del año ya dicho, que fue otrosí año señalado esto Jacinto, legado del Papa , ca no liay duda sino que por la muerte de santo Tomás, cantuariense, que por se halló presente en la solemnidad de las bodas. La la misma causa mataron ciertos sacomanos malamente hija del Emperador griego casi en este mismo tiempo en Ingalaterra dentro de su iglesia; canonizóle y púsole y sazon llegó á Mompeller, ciudad de la Gallia Naren el número de los santos Alejandro III como á már- | bonense; allí, por hallarse burlada y por no poder mas, tir muerto injustamente. Y parece que en España se casó con el señor de aquella ciudad, que fué un trueco Je comenzó a hacer luego honra corno á santo, pues muy desigual de Reina en particular. consta de antiguas memorias que en la iglesia mayor de Toledo no mas de seis años adelante hobo altar con M-I.

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CAPITULO XIII.

Vicus Cuminarius cerca de Ocaña. Sucedió el año si

guiente de 1176 que don Alonso, rey de Castilla, sienDel principio de la caballería de Santiago.

do de mayor edad y estando determinado de vengar Por estos tiempos comenzaron á ser nombrados los los agravios que los navarros y leoneses le hicieron los caballeros que tienen el apellido de Santiago, que nos años pasados, se a parejaba para la guerra. Hizo sus voda ocasion para tratar brevemente de los principios los en Toledo antes que se pusiese en camino y saliese desta milicia y órden y en qué manera de bajos princi- en campaña; hizo donacion de Illescas, que parece hapios ha crecido y llegado á la grandeza que hoy tiene, bia vuelto á ser del Rey, y de Hazaña á la iglesia mayor poco menos que real, y que algun tiempo se hizo te- de Toledo por el mes de julio para alcanzar de los santos mer de los reyes. En el tiempo que se descubrió el se- patrones de aquella ciudad que la guerra que trataba de pulcro del apóstol Santiago comenzó la devocion de hacer tuviese próspero fin. Hecho esto, entró por la aquel lugar á extenderse, no solamente por toda Es- Rioja con grandes gentes hasta la ribera de Ebro. Lo paña, sino tambien acerca de las naciones extrañas; demás que sucedió en esta guerra no se sabe, sino que muchos de todas partes del mundo concurrian á visi- despues de maltratados los navarros, consta dió la vueltarle, á otros muchos espantaba la dificultad del ca- ta contra el reino de Leon, taló los campos, tomó y samino por la aspereza y esterilidad de aquellos lugares y queó y abrasó los lugares; y esto á causa que el Rey, las correrias de los moros, que se decia cautivaban á su tio, era de menores fuerzas y rehusaba de venir á muchos de los peregrinos. Los canónigos de San Eloy, las manos con aquel bravo y mozo príncipe. Pero la ira no se sabe puntualmente en qué tiempo, los años si- del rey de Leon se volvió contra los nuevos soldados do guientes, con deseo de remediar estos males , edilica- Santiago, por sospechar favorecian al rey de Castilla ron en muchas partes por todo aquel camino que llega como á su antiguo señor, tanto, que los echó a todos hasta Francia hospitales para recebir á los peregri- del reino y los forzó á retirarse á Castilla. Arrepintiósc nos. Entre estos el que se edificó en el arrabal de Leon, presto el rey don Fernando de lo que hizo, por despojar con nombro de San Marcos, sué el de mas cuenta y sin bastante causa su reino de una ayuda tan grande tuvo el mas principal lugar. Con este oficio de piedad, como era la destos caballeros; mas no lo pudo remcno solo ganaron los ánimos del pueblo, sino tambien diar, dado que por intercesion de prelados y grandes y las voluntades de los principales, tanto, que les dieron otras buenas personas, con cierta manera de treguas por entonces grandes riquezas y rentas; y adelante por por entonces se dejaron las armas y se apaciguaron essu ejemplo algunos en Castilla, ejercitados en la guer- tos bullicios. Esto nos pareció reserir y poner por escrito ra, personas nobles y ricas, con el celo que tenian de los principios de aquella órden , que parecerá corto de ensanchar el señorío de cristianos, juntaron en co- si se mira á su dignidad, si la brevedad que llevamos mun los bienes particulares de cada uno á manera de en esta obra, lo que basta. No ignoramos que algunos religiosos. Estos, por industria del cardenal Jacinto y le señalan mas alto principio; unos de don Alonso el á su persuasion, por estos tiempos determinaron de Casto, otros del rey don Ramiro; engañó sin duda a los unirse y juntar sus fuerzas con los canónigos de San unos y á los otros el deseo de ilustrar aquella milicia y Eloy, que tienen su convento fuera de Santiago. Con un privilegio que alegan en esta razon de don Fernando este acuerdo se partieron para Roma para alcanzar el Magno, primer rey de Castilla, con data y antigüedad aprobacion del pontilice Alejandro de su instituto y de mas de cien años antes deste tiempo, que dicen conccmanera de vida, que querian ordenar conforme a la dió al monasterio de monjas de Salamanca, que se llama regla de san Agustin, que abrazaban los dichos canó- de Sancti Spiritus; pero los mas eruditos le tienen por nigos. Pero Fernandez de Puente Encalada, que fué falso. Las razones que les mueven no hay para que deel principal en esta embajada, á persuasion de Cerebru- clarallas; la misma cosa se da á entender, ora se consi10, arzobispo de Toledo, ganó una bula del Pontili- dere el estilo diferente del que en aquellos tiempos tan ce, su data á 5 de julio, año de 1175, en que se señala groseros se usaba, ora la cuenta que sigue de los años ú los soldados la manera de vivir, poniéndoles leyes por el nacimiento de Cristo; cuenta por estos tiempos muy buenas; á la cual manera de vida se reciben tain- aun no recebida en España. Dejado esto aparte, on bien mujeres, con tal que no se puedan casar, Francia entre el rey de Aragon y el conde de Tolosa, fuere con consentimiento del maestre. Mandóse que de despues de grandes alteraciones se hicieron paces. Estodo el número de los caballeros señalasen trece que taba el de Tolosa sentido que el matrimonio de su hijo, nunca se apartasen del lado del macstre , y juntamente que dejó antes de su muerte concertado el Conde de con él todos los años en un lugar señalado hiciesen su la Proenza, don Ramon Berenguel, que falleció dicz capitulo general. Detrás desto, otras muchas cosas se años antes deste, con su hija y heredera, habida en Riorderaron., que seria largo relatarlas. El mismo Pero ca, la enperatriz, el rey de Aragon le hobiese impediFernandez fué criado por maestre de aquella milicia y do. Pretendia con las armas el condado de la Procnza, órden, y así fue el primero de los maestres; las insig- así por el derecho antiguo que mostraba tener como nias de los soldados en manto blanco una cruz roja he- nuevamente por tocar á su hijo como dote de aquella cha á manera de espada. Señalóseles por convento el doncella. Concertó el Rey y prometió de dalle tres mil Hospital de San Marcos, que estaba en Leon. Tenian marcos de plata porque se apartase de aquella qucpor este mismo tiempo en Castilla y en Leon grandes rella. Con esto una hermana de Trencavello, vizconde heredamientos, no pocos castillos y lugares, entre los de Carcasona, llamada doña Beatriz, casó con el hijo demás se cuentan Uclés, Mora , Estriana , Almodóvar, del conde de Tolosa; que no se pudo alcanzar del Rey Larunda, Santacruz de la Zarza, que así se llama en de Aragon le diese, como él lo pretendia , por mujer ba bula del Papa un lugar que antiguamente se llamó la bija del conde de la Proenza. Hizose esta confedera

sino

cion principalmente por diligencia y autoridad de Hugo' el cerco mucho tiempo, y no padecian mucho menor Jofre, macstre de los templarios, que intervino en falta de mantenimientos en los reales que dentro de la todo esto.

ciudad. Erales forzoso sustentarse con lo que robaban

y de las presas, de que tenian poca comodidad por la esCAPITULO XIV.

terilidad de los lugares; faltaba el dinero para pagar el

sueldo, que es lo que convida a los obligados y hace á Como los de Castilla ganaron la ciudad de Cuenca.

los regatones traer provisiones á los reales. Movido el Comenzaba Castilla despues de largas miserias á al rey de Castilla por estas dificultades, se partió para zar cabeza por el esfuerzo del rey don Alonso y como de Burgos con intento de juntar dineros. Hiciéronse Corunas linieblas muy profundas á mirar la luz. Las fuerzas tes del reino y procuróse que, no solo los pecheros y de los moros se iban enflaqueciendo y envejeciendo. gente popular, sino tambien los francos, que en EsLos almohades ocupados con los movimientos de Afri- paña llamamos hidalgos, cada año pagasen al Rey cinco ca, no podian cuidar de las cosas de España; tanto mas, maravedís de oro, y esto á causa que el pueblo, gastado que por muerte de Abdelmon, fundador de aquel nue- con tantas imposiciones, no podia llevar los gastos de vo imperio , su hijo Abenjacob los años pasados se la guerra; que era justo moviese á los demás el amor encargó del imperio de aquella gente, puesto que hom- de la patria y la falta del tesoro real, para que cediesen bre animoso, pero ni de igual esfuerzo ni de igual fe- en parte á su derecho y á su antigua liberlad; daño que licidad á su padre. Por lo uno y por lo otro se ofrecia se podia recompensar adelante con mayores provebuena ocasion de volver con mayor esfuerzo a la guerra chos. Daba este consejo dou Diego de Haro, señor de sagrada. Los fieles hasta ahora impedidos ó por la flaca Vizcaya , hombre poderoso por sus fuerzas y por el paedad de los reyes, ó por los movimientos civiles de la rentesco del rey de Leon, de grande presuncion y áni. provincia, no parece miraban bastantemente por la mo; porque don Fernando, rey de Leon, repudiado que dignidad del nombre cristiano. Don Alonso, rey de Cas- hobo la reina doña Urraca, como arriba queda dicho, tilla, venido á mayor edad, fué el primero á tomar casó con doña Teresa , hija de don Nuño, conde de Laaquel cuidado, y despues que en la guerra pasada se ra; por cuya muerte, que fué en breve, casó de nuevo satisfizo de los navarros y de los leoneses, se determi- con doña Urraca, hija de don Lope de Haro y hermana nó de tratar con el rey de Aragon de acometer la guerra deste don Diego. Deste casamiento nacieron don Sancontra los moros. Juntáronse para esto á vistas; trata- cho y don García. Opúsose á los intentos de don Diego ron en ellas por qué parte seria bien hacer la guerra don Pedro, conde de Lara. Arrimósele gran número de á los moros. Ofrecióse la ciudad de Cuenca, puesta en nobles, que arrebatadamente se salieron de las Cortes, los fines de la Celtiberia, edificada por los moros (que determinados de defender por las armas la franqueza en el imperio romano ni en la historia de los godos no ganada por las armas y esfuerzo de los antepasados. hay mencion alguna de aquella ciudad) y asentada en Decia que en ninguna manera sufriria que en su vida un collado áspero y empinado, que á manderecha y á se abriese aquella puerta , y se hiciese aquel principio mano izquierda estrechan los rios Júcar y Huecar con para oprimir la nobleza y trabajalla con nuevas imposilas riberas y hoces muy altas, de tal guisa, que es inex- ciones, bien que fuese necesario dejar el cerco de pugnable por la naturaleza del lugar. La subida difi- Cuenca. El Rey, movido por el peligro, desistió de cultosa, las calles estrechas y tan agrias, que muchas aquel pensamiento. A don Pedro, por lo que hizo y por veces no se pueden andar á caballo, y apenas se au- el valor que mostró, acordaron los nobles entre sí que dan á pié. No tenian en aquel tiempo fuentes ni pozos cada año á él y á sus sucesores le hiciesen un gran condentro de la ciudad; mas en nuestra cra han traido vite para que quedase memoria de aquel hecho y los de los montes cercanos fuentes y caños perpetuos, que descendientes fuesen por aquella manera amonestados corren por todas las partes; así, que podían!e quitar á no sufrir por cualquiera ocasion que se presente les el agua, mas no la podian ceñir con cerco por la aspe- sea menoscabado el derecho de la antigua libertad, reza de los lugares y sitio. Pareció á los reyes de com- Entre tanto que estas cosas pasaban en Burgos, pasabatir primero esta ciudad, porque era como un fortísi- dos nueve meses que duraba el cerco, fué Cuenca por mo baluarte de los moros y de su señorío. Hiciéronse el esfuerzo de los ganada por el mes de setiembre grandes juntas de gentes en la una provincia y en la el mismo dia de San Mateo, año de 1177. El cual año, no otra; capitanos muy señalados en sangre y en hazañas, solamente fué señalado por la memoria desta jornada prelados y grandes en buen número acompañaban a los y empresa, sino eso mismo dichoso por la virtud y felireyes, como fueron: Pedro, obispo de Burgos; Jocelin, cidad del pontilice Alejandro y haberse acabado la disde Sigüenza; Sancho, de Avila; Raimundo, de Palen- cordia y scisma que en Roma duraba , a causa que Inocia; sin estos Pedro, arcediano de Toledo, y Gonzalo, cencio, sucesor de Victor, de su voluntad renunció el arcediano de Talavera; don Gonzalo Marañon , paje de pontificado. Fué tambien alegre á los navarros por el armas del rey de Castilla ; Ordoño Garcés y Garci Gar- nacimiento de don Fernando, que le parió la reina docés. Entre todos, don Pedro de Azagra, ya reconciliado na Beatriz, abundante en sucesion, porque antes desto con los dos reyes, fué el primero de todos que con su tuvo estos hijos : don Sancho, don Ramon, doña Beparticular escuadron se presentó delante de aquella ciu- renguela , doña Teresa y doña Blanca. Los vencedodad. Comenzóse el cerco al principio del año; el silio res, concluida aquella empresa, con intento de ennodel lugar no susria que acometiesen la ciudad, ni se blecer la ciudad de Cuenca, ganada de nuevo, trataron aprovechasen de los ingenios. Y los moros, así por su de hacella catedral y trasladar á ella los derechos de esfuerzo como con la esperanza que tenian de ser so- Valera, en que hobo silla obispal en tiempo de los gocorridos de Africa, se defendian valientemente; duraba dos. Vino en esto el Pontífice romano y en que su prim

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