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concluirse, cuando el Rey, a persuasion de sus grandes, entregó al Rey, y ellas se pusieron debajo de su ampacasó con madama María, hija y lieredera de Guillen, ro.Con esto la sucesion del gran Borello, anliguamento señor de Mompeller, por la comodidad de aquel estado. conde de Barcelona y de Urgel , cayó del señorio de Con esto los deseos piadosos del Pontifice quedaron aquella ciudad, si bien su padre mandó y dejó en su burlados, que con aquel casamiento pretendia hacer testamento la mitad de su villa de Valladolid al pontisique las fuerzas de Aragon se empleasen en la guerra ce Inocencio con intento que amparase á su hija en lo de la Tierra-Santa. Dona Urraca, tercera hija de don demás; pero no entiendo que el Papa entró en posesion Alonso, rey de Castilla , que pretendia antes casar con de aquella manda y legado. el Aragonés, perdida esta esperanza , casó el año 1206 con don Alonso, bijo primogénito de don Sancho, rey

CAPITULO XXII. de Portugal. Este año, postrero de febrero, hobo grande

De las paces que se hicieron entre los reyes. eclipse del sol, tanto, que por espacio de seis horas el dia se mudó en escura noche. A 1.° de julio dió el Rey Espiraba el tiempo de las treguas asentadas con los al arzobispo de Toledo doo Marlin el oficio de chanci- moros, y el deseo de volver a hacerles guerra tenia á ller mayor de Castilla. Los rios con las continuas llu- todos puestos en cuidado, mas que a todos al rey de vias crecieron tanto, que Tajo en Toledo, á 27 de di- Castilla, como el que caia mas cercano al peligro. Era ciembre, principio del año siguiente, sobrepujó la puer- menester sosegar las diferencias entre los cristianos y ta del Almofala un estado de hombre. Esto dicen los los movimientos, y concertar los reyes entre sí para Anales de Toledo. La puerta del Almofala puede ser que de buena gana hiciesen liga contra el comun eneque fuese la que liny se llama de San Isidoro. El rey de migo, poderoso con la junta de tantos reinos, ferozcon de Navarra, perdida la esperanza de rehacerse, vino á tantas victorias y que amenazaba á nuestras tierras. verse con el rey de Castilla á Guadalajara, donde hi- Los reinos comarcanos, mayormente si los reyes son cieron treguas por cinco años. Para mayor seguridad bulliciosos, no pueden largamente estar sosegados, se dieron como en rehenes algunos pueblos de la una por nacer cada dia entre ellos nuevas causas de guerparte y de la otra ; y en particular se concertó que el ras y pleitos trabadas unas de otras. Don Alonso, rey rey don Alonso procurase que el de Aragon enlrase en de Leon, fué el primero que por acometer los lugares la misma confederacion. El año adelante de 1208 sué que tenia en dote su madrastra turbó el reposo coseñalado por la muerte de muchos príncipes y señores. mun. Reprehendia a su padre y quejábase que por ser A 28 de agosto murió don Martin, arzobispo de Toledo; liberal con sus mujeres diminuyó la majestad del reino sucedióle algo adelante don Rodrigo Jimenez, navarro y enflaqueció las fuerzas. Don Diego de Haro, por ser de nacion, natural de Puente de Rada , su padre Jimeno hermano de la Reina viuda, como hiciese rostro á los Perez de Rada, su madre doña Eva. Tuvo

por

herma- intentos del Rey, despertó contra sí las armas de Leo! na á doña Guiomar de Rada , por sobrino don Gil de y de Castilla de tal guisa , que ni pudo defender el esRada, á quien él mismo dió la tenencia de algunos cas- tado y derecho de su hermana , y él, ofendidas las votillos. Todo consta de papeles de la su iglesia de To- luntades de los dos reyes, fué forzado á retirarse á ledo, y fué primero obispo de Osma ; de allí le trasla- Navarra. Hacia desde allí ordinariamente correrías en daron á Toledo. Las raras virludes y buena vida, y la los campos de Castilla ; sobrevinieron los reyes, que le erudicion, singular para en aquellos liempos, hicieron vencieron cerca de la ciudad de Estella y le forzaron á que, sin embargo que era extranjero, subiese á aquel meterse dentro de aquel pueblo, que era muy fuerte, grado de honra y á aquella dignidad tan grande; y por- por las murallas y baluarles; así, no trataron de comque las treguas entre los reyes se concluyeron en gran batille. Todavía los cuatro reyes de Castilla, Leon, Naparte por su diligencia, tenia ganada la gracia de los varra y Aragon, con seguridad que entre si se dicron, principes y las voluntades de la una y de la olra nacion. se juntaron á vistas en Alfaro, en que hicieron entre si Por el mes de noviembre falleció doña Sancha, madre las paces ; don Diego de Haro, desamparado de todos y del rey de Aragon, en el monasterio de Jijena, que era desconfiado de sus fuerzas, se fué á Valencia á valerse de monjas, y ella le fundó á su costa debajo de la obe- de los moros. Avino que el rey de Aragon, con el cuidiencia y gobierno de los comendadores de San Juan, dado que tenia de la guerra contra los moros y pory en el mismo, cansada de las cosas del mundo y con que así quedó en la habla concertado, entró por las deseo de vida mas perfecta, habia tomado aquel hábi- tierras de Valencia. Matáronle el caballo en cierto ento. En Toledo el mismo dia de San Martin falleció don cuentro, y sin duda viniera en poder de los moros si Estéban Illan; fué enterrado en la iglesia de San Ro- don Diego de Haro, que se halló con ellos, movido de man; persona señalada en todo género de virtud y su humanidad y olvidado de las injurias, no le diera que tenia el gobierno de la ciudad y la tenencia de los un caballo, con que se libró del peligro; cosa que á él alcázares en premio del servicio que hizo los años pa- fué causa de grande odio, y le fué mal contado entre los sados al Rey cuando le apoderó de Toledo. Fué piadoso bárbaros, tanto, que para purgarse y aplacallos le sue para con Dios, de ánimo liberal con los pobres; las ri- necesario pasar á Africa y dar razon de sí al Miramaquezas que alcanzó igualaron á su ánimo. Demás desto, molin y defender por derecho y por las leyes su inofalleció el conde de C'rgel ; de su mujer doña Elvira cencia. Concluido el pleito por una parte, y por otra dejó una sola hija , llamada Aurenbiasis. Esta doncella, aplacados los reyes cristianos, volvió dende á Castilla Gerardo de Cabrera, hijo de Ponce, despertadas dife- el año, como yo pienso, de 1209. Sea lícito en la razon rencias y pleitos pasados, como quier que por ser mu- de los tiempos á veces andar á tiento, porque otros dijer la trabajase y tratase de despojarla, por voluntad cen que la confederacion de los reyes en Alfaro se bizo de doña Elvira , su madre, dió el estado de Urgel y le dos años antes deste, á instancia y por grande diligencia de doña Sancha, madre del rey de Aragon, que aun cuánta ayuda y fuerzas hay en la agradable compania no era difunta á la sazon, segun dicen. La verdad es y alianza entre los príncipes comarcanos. Dado que don que los dos reyes don Sancho, de Navarra, y don Pedro, Alonso, rey de Leon, en sazon por cierto muy mala, rede Aragon, que tenian entre si mayores diferencias, se pudió á doña Berenguela, su mujer, por causa del parenjuntaron á vistas y habla este mismo año en una llanura tesco y por mandado del pontisice Inocencio, y la enviacerca del lugar llamado Mallen. En aquel lugar, á 4 del ra á su padre. Hay una carta del mismo Inocencio sobro mes de junio, se hicieron las paces, y por muestra de esto á don Alonso, rey de Castilla, que hacia contradicion amistad don Sancho prestó al rey de Aragon veinte mil al divorcio, grave y llena de amenazas. Por otra del misducados, con prendas de cuatro lugares que consigno mo se entiende puso entredicho en el reino de Leon, porel Aragonés para que los tuviese en tercería don Jimeno que no se apartaba aquel matrimonio, y luvo descomulde Rada, que sospecho era pariente de don Rodrigo, gado aquel Rey sobre el caso. Los moros con su rey Maarzobispo de Toledo, que tenia el mismo sobrenombre, honad, el cual los años pasados sucediera en lugar do ca se llamó don Rodrigo Jimenez de Rada. Pusieron Abenjuzef, su hermano, entraron en grande esperanpor condicion que si al tiempo señalado no se pagase za de apoderarse de toda España, que determinaban de la deuda, él entregase aquellos lugares en poder del seguir hasta el cabo y deshacer el nombre cristiano y rey de Navarra. Don Alonso, rey de Castilla, fué el desaraigalle de toda ella. A los fieles no les faltaba ánia principal movedor y causa destas paces, que se asenta- mo ni brio para defender lo que tenian ganado, ni vua ron entre los reyes por el miedo que de fuera amena- luntad de echar los moros de la tierra. Los unos y los zaba, que suele entre ciudadanos y parientes muchas otros con gran resolucion y igual esperanza se movieron veces quitar grandes diferencias. Procuraba tambien á las armas y entraron en este debate. Los cristianos so hacer venir socorros de Francia; pero impidió estos aventajaban en esfuerzo y en la prudencia del capitan; intentos y práticas la guerra que entre ingleses y fran- los moros sobrepujaban en muchedumbre, y con granceses, mas brava que antes, andaba de nuevo encendi- de diligencia juntaban en uno para aquella guerra las da, dado que con deseo de pacificar aquellos reyes en- fuerzas de Africa y de España. En el mismo tiempo las tró armado en la Guiena con intento de emplear sus armas de Castilla y de Aragon se movieron contra los fuerzas contra la parte y nacion que no quisiese venir moros. En el reino de Valencia se apoderó el rey don en las paces. Su trabajo fué en balde, porque toda la Pedro de Aragon de Adamuz y de otros lugares. Hizo Francia ardia en guerras y discordias, sin mostrarse donacion de Tortosa á los templarios en premio de lo alguna esperanza de paz. Además que los apercebi- que trabajaron y sirvieron en las guerras pasadas. Enmientos que bacian los moros para la guerra le pusieron trególa al maestre de aquella órden, que se llamaba don en necesidad de dar la vuella para España. En el tiem- | Pedro de Montagudo. Don Fernando, hijo de don Alonso, po que las treguas duraron con los moros, & persuasion rey de Castilla, por mandado de su padre acometió las del arzobispo don Rodrigo, se fundó una universidad tierras de Andalucía , taló las campañas de Baeza, de en Palencia por mandado del Rey y á sus expensus Andújar y de Jaen por todas partes, cautivó hombres, para la enseñanza de la juventud en letras y humani- hizo robos de ganados. En el mismo tiempo que Mahodad; ayuda y ornamento de que solo hasta entonces mad, rey de los moros, que llamaron el Verde, del turEspaña carecia , a causa de las muchas guerras que los bante o bonete que acostumbraba á traer desta color, tenian ocupados. De Italia y de Francia, con grandes se apoderó por fuerza del lugar de Salvatierra; los mopremios y salarios que les prometieron, trajeron cate- radores, parte fueron pasados á cuchillo, parte tomados dráticos para enseñar las facultades y ciencias. En las por esclavos. Por el mes de junio del año de Cristo Huelgas otrosi, cerca de la ciudad de Burgos, se edilicó de 1210 sitiaron el lugar y el mes de setiembre le tomaá costa del Rey un monasterio muy grande de monjas ron; iba don Alonso, rey de Castilla, con gente escogida con nombre de Santa María , para que fuese enterra- de los suyos á socorrer los cercados; mas llegado que miento de los reyes, y junto con él un hospital. Dona hobo á Talavera, don Fernando, su hijo, que volvia de la Constanza, liermana del rey de Aragon, que quedara empresa del Andalucía, le liizo tornar del camino dándoviuda de Eimerico, rey de Hungría, del cual parió un le à entender el peligro en que se ponia y que era mehijo, llamado Ladislao, á persuasion del pontífice Ino- nester mayor ejército para hacer rostro á los enemigos. cencio III, casó con don Fadrique, rey de Sicilia, y este Los intentos del Rey que tenia concebidos en favor de la mismo año en una flota la llevaron á su marido. Feste- religion cristiana no poco alteró y entretuvo la muerte jaron los sicilianos asaz eslas bodas, si bien fueron des- del mismo infanledon Fernando, que se siguió el añoluegraciadas por la muerte del conde de la Proenza y de go adelante, dia viernes, á 14 del mes de octubre.Fué tanotros grandes que acompañaron la casada hasta Sici- to mayor el sentimieuto de su padre y el lloro de toda la lia, que fallecieron en Palermo. El cielo y aire de Es- provincia, que daba ya asaz claras muestras de un paña y Francia son muy sanos; aquellos lugares de Si- grande y valeroso príncipe. Su cuerpo llevaron desde cilia no tan saludables, á lo menos para extruños; csta Madrid, donde falleció, á las Huelgas; acompañóle el mudanza les acarreó este daño.

arzobispo don Rodrigo y su hermana la reina doña BeCAPITULO XXIII.

renguela para horralle mas. Esta fué causa por quó

la empresa contra los moros se dilató hasta el año siCómo se comenzó la guerra contra los moros.

guiente. Solamente se hicieron por entonces Cortes del Este era el estado de las cosas en España. Las paces

reino en la ciudad de Toledo para a prestar las cosas que hechas entre los príncipes cristianos despues de tantas eran necesarias para la guerra. En estas Cortes se hidiscordias henchian los ánimos de los naturales de es- cieron premáticas contra los demasiados gastos, porperanza muy grande y alegría. Que todos consideraban que las costumbres se iban estragando con los deleites. Mandóse que en todo el reino se hiciesen procesiones pa- porque falleció en este mismo tiempo en Coimbra; hira aplacar a Dios. A los reyes despacharon embajadores zose allí el enterramiento en el monasterio de Santa para requerilles no faltasen de acudir con sus gentes al Cruz en un humilde sepulcro, de donde en tiempo del peligro comun. Don Rodrigo, arzobispo de Toledo, fué rey don Manuel le trasladaron á otro mas magnífico. á Roma por mandado de su Rey para alcanzar indulgen- Sucedióle don Alonso, su hijo, segundo deste nombre, cia y cruzada para todos los que conforme a la costum- que ya tenia dos hijos infantes en su mujer doña Urrabre de aquellos tiempos, tomada la señal de la cruz, ca, llamados don Sancho y don Alonso; don Fernando, acudiesen á sus expensas á la guerra sagrada. El mis- tio del nuevo Rey, hermano del difunto don Sancho, el mo con grande cuidado se apercebia de caballos, ar- año pasado casó con madama Juana, condesa de Flánmas, dineros y vituallas. Los moros al contrario, avisa- des, hija y heredera de Balduino, emperador de Conse dos de tan grandes apercebimientos y de la determina- tantinopla. Todavía de Porlugal vino un buen golpe de cion de los cristianos, fortificaban con muros y baluar- soldados movidos de sí mismos o enviados de socorro tes cuanto el tiempo daba lugar, y ponian guarniciones por su Rey. A toda la muchedumbre de soldados señaló en los lugares de su señorío, que tenian en el reino el rey de Castilla sueldo para cada dia, á cada uno de los de Toledo y en el Andalucía y lácia el cabo de San Vi- infantes cinco sueldos, a los hombres de á caballo veincente, por tener entendido que el primer golpe de la te; á los príncipes conforme á cada cual era y á su digguerra descargaria sobre aquellas partes. Demás desto nidad se hicieron presentes muy grandes. Tenian aperllamaban nuevas gentes de socorro desde Africa. Don cebidas viluallas en abunduncia y almacen para que no Alonso, rey de Castilla, en tanto que se juntabap to- faltase alguna cosa necesaria á lan grande ejército, en das las gentes, con deseo de poner espanto al enemigo, tanto grado, que solo para llevar el bagaje tenian juntarompió por las tierras de los moros, y á la ribera de dos sesenta mil carros, como lo testifica el arzobispo don Júcar les ganó algunas plazas. Con tanto dió la vuella Rodrigo ,que fué testigo de vista en toda la empresa , Y á la ciudad de Cuenca, que cae por aquellas partes. Allí puso por escrito para memoria de los venideros todo lo se vió con el rey de Aragon, y comunicó con él sus ha- que en ella pasó; otros dicen que fueron bestias de carciendas, todo lo que á la guerra tocaba. Don Sancho, rey ga hasta aquel número. Lo uno y lo otro fué cosa de de Navarra, por sus embajadores que envió, avisó que gran maravilla en tan grande apretura de tiempos y no faltaria de hallarse en la jornada. El arzobispo don pobreza de los tesoros reales; pero no hay cosa tan diRodrigo dejó en su lugar para el gobierno del arzobis- ficultosa que con diligencia no se alcance, y las naciopado y iglesia de Toledo á don Adam, obispo de Palen- nes y principes extranjeros á porfía enviaban caballos, cia; y él en Italia y en Francia, con esperanza de la in- mulos y dinero. Partieron de Toledo á 21 de junio. Redulgencia que alcanzó del pontífice Inocencio III, y nos- gia la avanguardia don Diego de Haro, en que iban las trando el peligro si no socorrian á España, no cesaba de naciones extranjeras. En el segundo escuadron el rey despertar á los grandes y prelados para la empresa sa- de Aragon, y por caudillo de la relaguardia el rey de grada, asimismo a la gente popular. Decia ser tan Castilla don Alonso, en que se contaban catorce mil grande la soberbia del Bárbaro, que a todos los que de á caballo. La infanteria apenas se podia contar, poradoraban la cruz por todo el mundo amenazaba guer- que de toda Castilla los que eran de edad á propósito eran ra, muerte y destruicion : afrenta del nombre cristiano forzados todos á lomar las armas. El tercero dia llegaron á intolerable y que no se debia disimular; hízose gran fru- Malagon, lugar que tenia guarnicion de moros y está disto con esta diligencia. Tan grande era el deseo de pe- tante de Toledo catorce leguas. Los bárbaros por miedo lear contra los enemigos de la religion cristiana y en de tan grande muchedumbre fueron forzados á desamtanto grado, que dicen se juntaron de las vaciones ex- parar el lugar y recogerse á la fortaleza que tenian en tranjeras cien mil infantes y diez mil caballos, gran un cerro agrio; pero por el esfuerzo y ímpetu de las número y que apenas se puede creer; la verdad ¿quién naciones extranjeras, tomado el castillo por fuerza la podrá averiguar? Como quier que en otra parte halle á 23 dias de junio, todos sin faltar ninguno fueron degoque fueron doce mil caballos, cincuenta mil peones lados; lan grande era el deseo que tenian de destruir los que de fuera vinieron. A todos estos, porque con la aquella nacion impía. A 1.0 de junio, Calatrava, lujunta y avenida de tantas naciones no se alterase Tole- gar muy fuerte puesto de la otra parte del rio Guado, donde se hacia la masa, señalaron la huerta del Rey, diana , se ganó por entrega que dél hicieron los moraque es de muy grande frescura, y con ella otros lugares dores У

vecinos que

consideraban el extremo peligro cerca de la ciudad á la ribera de Tajo para sus aloja- que sus cosas corrian y que no tenian esperanza algumientos. Comenzaron estas gentes á venir á Toledo na de socorro. Los soldados extranjeros, conforme á su por el mes de febrero, año de nuestra salvacion de 1212. condicion, querian pasar á cuchillo los rendidos, y apeLevantóse un alboroto de los soldados y pueblo en nas se pudo alcanzar que se amansasen por intercesion aquella ciudad contra los judíos. Todos pensaban hacian de los nuestros, que deciun cuán justo era y razonable servicio á Dios en maltratallos. Estaba la ciudad para se guardase la fe y seguridad dada á aquella gente, bien ensangrentarse, y corrierran gran peligro si no resis- que infiel; y que no era razon con la desesperacion, tieran los nobles á la canalla , y ampararan con las ar- que suele ser la mas fuerte arma de todas , exasperar mas y autoridad aquella miserable gente. Don Pedro, mas y embravecer los ánimos de los enemigos. El puerey de Aragon, acudió y fué recebido en la ciudad con blo se restituyó á los caballeros de Calatrava, á quien pública alegría de todos y con procesion la misma fies- los moros le habian tomado; los despojos se dieron á ta de la Trinidad. Venian con él desde Aragon veinte los aragoneses y soldados extraños, á los cuales los desmilinfantes, tres mil y quinientos caballos. Don Sancho, acostumbrados calores, cielo malsano y falta de lorey de Portugal, no pudo hiallarse en la guerra sagrada, das cosas, segun ellos decian, forzaban, dejada aques la empresa, á volverse á sus tierras. Arnaldo, obispo de Narbona , y Teobaldo Blazon, natural de Potiers,

CAPITULO XXIV. como mas aficionado á nuestras cosas por ser castella

Cómo la victoria quedo por los cristianos. . no de nacion de parte de su madre, el uno y el otro con sus compañías particulares perseveraron en los reales. Toda muchedumbre, especial de soldados, se rige Acusaban la cobardía de su nacion, determinados de por ímpetu y mas por la opinion se mueve que por las ponerse á cualquier peligro antes de faltar al deber. La

mismas cosas y por la verdad, como sucedió en este nepartida de los extraños, puesto que causó miedo y tris

gocio y trance; que los mas de los soldados, perdida la teza en los ánimos del resto, fué provechosa por dos ra- esperanza de salir con la dernanda, trataban de deszones: la una, porque los extranjeros no tuviesen parte amparar los reales. Parecíales corrian igual peligro, ora en la honra y prez de tan grande victoria; la otra, que con los reyes pasasen adelante, ora volviesen atrás; lo uno aquella ocasion Maliomad, que estaba en Jaen en ba- daria muestra de temeridad, lo otro seria cosa afrenlanzas y aun sin voluntad de pelear, se determinó á dar tosa. Ponian mala voz en la empresa, cundia el miedo la batalla. Así que los nuestros con sus reales llegaron por lodo el campo. La ayuda de Dios y de los santos vaá Alarcos, el cual lugar porque pocos años antes fué lió para que se sustentasen en pié las cosas casi perdidestruido y desmantelado por los moros, desampara- das de toilo punto. Un cierto villano, que tenia grande ron los moradores que quedaban, y vino á poder de los noticia de aquellos lugares por haber en ellos largo cristianos. En este lugar, don Sancho, rey de Navarra, tiempo pastoreado sus ganados (algunos creyeron ser con un buen escuadron de los suyos alcanzó á los reyes, ángel, movidos de que mostrado que hobo el camino, y se juato con los demás. Fué su venida muy alegre; no se vió mas), prometió á los reyes que si dél se fiasen, con ella la tristeza que por el suceso pasado de la par- por senderos que él sabia, todo el ejército y gente lletida de los extranjeros recibieran, se trocó en regocijo. garian sin peligro á encumbrar lo mas alto de los mon. Algunos castillos en aquella comarca se entraron por les. Dar crédito en cosa tan grande á un hombre que fuerza. En tierra de Salvatierra se hizo reseña; pasaron no conocian no era seguro, ni de personas prudentes alarde gran número de á pié y de á caballo. Esto he

no hacer de todo punto caso en aquella aprelura de lo cho, con todas las gentes llegaron al pié de Sierramo- que ofrecia. Pareció que don Diego de Haro y Garci rena. El Moro, avisado de lo que pasaba, marchó para Romero, como adalides, viesen por los ojos lo que deBaeza , determinado de, alzadas las vituallas, atajar el cia aquel pastor. Era el camino al revés de lo que prepaso de aquellos montes y particularmente guardar el tendian, y parecia iban a otra parte diferente, tanto, que pueblo de la Losa, por donde era forzoso pasasen los los moros, considerada la vuelta que los nuestros hacian, nuestros. Si pasaban adelante, prometíase el Moro la

pensaron que por falta de vituallas huian y se retiraban victoria; si se detenian, se persuarlia por cierto pere- á lo mas adentro de la provincia. Conveníales subir por cerian todos por falta de bastimentos; si volviesen atrás, la ladera del monte, pasar valles en muchos lugares, “seria grande la mengua y la pérdida de reputacion for

peñascos empinados que embarazaban el camino. Pero zosa. Sus consejos, aunque prudentes, des baraló otro no rehusaban algun trabajo con la esperanza cierta que inas alto poder. Hizose junta de capitanes para resol- tenian de la victoria si llegasen á las cumbres de los ver por qué parte pasarian los montes y lo que debian monles y á lo mas allo; el mayor cuidado que tenian hacer. Los mas eran de parecer volviesen atrás; de- era de apresurarse por recelo que los enemigos no se cian que rodeando algo mas por camino mas llano so apoderasen antes del camino y les atajasen la subida. podrian meter en los campos del Andalucía; que debian Pasadas pues aquellas fraguras, los reyes en un llano de excusar aquellas estrechuras de que el enemigo es- que hallaron fortificaron sus reales. A percibióse el enetaba apoderado. Por el contrario, el rey de Castilla don migo á la pelea y ordenó sus haces repartidas eu cuaAlonso tenia por grande inconveniente la vuelta, por ser tro escuadrones, quedóse el Rey mismo en el collado la fama de tan gran momento en semejantes empresas, mas alto rodeado de la gente de su guarda. Los fieles, que conforme á los principios seria lo demás; con vol- por estar cansados con el trabajo de tan largo y mal caver los reyes atrás se daria muestra de huir torpemente, mino, así hombres como jumentos, determinaron de con que á los enemigos creceria el ánimo, los suyos se esquivar la pelea ; lo mismo el dia siguiente, con lan acobardarian, que de suyo parecia estar inclinados á des- grande alegría de los moros, que entendian era por amparar los reales, como poco antes por la partida de los miedo; que el Miramamolin con embajadores que envió extranjeros se entendió. Contra las dificultades que se y despachó a todas partes y muy arrogantes palabras présentaban, invocasenelauxilio y socorro de Dios, cuyo prometia que dentro de tres dias pondria en su poder negocio trataban, que les asistiria sin duda , si ellos no los tres reyes que tenia cercados como con redes. La faltaban á sí mismos; muchas veces á los valerosos se fama iba en aumento como suele, cada uno añadia algo hacen fáciles las cosas que á los cobardes parecian im- á lo que oia para que la cosa fuese mas agradable. El posibles. Esta resolucion se tomó y este consejo. Con dia tercero, que fué lúnes, á 16 del mes de julio, los esto don Lope, hijo de dou Diego de Haro, enviado por nuestros, resueltos de presentar la batalla, al amanecer, su padre con buen número de gente, en lo mas alto de confesados y comulgados, ordenaron sus batallas en los montes se apoderó del lugar de Ferral y bizo con es- guisa de pelear. En la avanguardia iba por capitan don caramuzas arredrar algun tanto á los moros. No se atre- Diego de Haro. Del escuadron de en medio tenia cuivió á pasar el puerto de la Losa ni acometerle, por pa- dado don Gonzalo Nuñez y con él otros caballeros recelle cosa áspera y temeraria pelear juntamente contemplarios y de las demás órdenes y milicias sagradas. la estrechura y fragura del lugar y paso; y con los ene- En la retaguardia quedaban el rey don Alonso, el arzoinigos que le guardaban.

bispo don Rodrigo y otros prelados. Los reyes de Ara. M-1.

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gon y de Navarra con sus gentes fortificaban los lados, el más se mejoró la pelea. Los que parecia titubeaban, Navarro á la derecha, a la izquierda el Aragonés. El por no quedar afrentados, vueltos a la ordenanza, tornaMoro, al contrario, con el mismo órden de antes puso ron á la batalla con mayor ferocidad. Los moros, cansus gentes en ordenanza. La parte de los reales en que sados con el continuo trabajo de todo el dia, no pudiearmaron la tienda real cerraron con cadenas de hierro, ron sufrir la carga de los que estaban de respeto los y por guarda los mas fuertes moros y mas esclarecidos postreros y de nuevo entraban en la pelea. Fué muy en lipaje y en hazañas; los demás eran en tan gran nú- grande la huida , la matanza no menor que tan grande mero, que parecia cubrian los valles y los collados. victoria pedia. Perecieron en aquella batalla docientos Exhortaron los unos y los otros y animaban los suyos mil moros, y entre ellos la mitad fueron hombres de á á la pelea. Los obispos andaban de compañía en com-caballo, otros quitan la mitad deste número. La mapañía, y con la esperanza de ganar la indulgencia ani- yor maravilla que de los fieles no perecieron mas de maban á los nuestros. El rey dou Alonso desde un lu- veinte y ciaco, como lo testifica el arzobispo don Rogar alto para que le pudiesen oir dijo en sustancia es- drigo; otros afirman que fueron ciento y quince; petas razones : «Los moros, salteadores y rebeldes al em- queño número el uno y el otro para tan ilustre victoria. perador Cristo, antiguamente ocuparon á España sin Otra maravilla, que con quedar muerta tan grande muningun derecho, ahora á manera de ladrones la maltra- chedumbre de moros, que no se acordaban de mayor, tan. Muchas veces gran número dellos fueron vencidos en todo el campo no se vió rastro de sangre, segun que de pocos, gran parte de su señorio les hemos quitado, y lo atestigua el mismo don Rodrigo. El rey Moro, por apenas les queda donde poner el pié en España. Si en amonestacion de Zeit, su hermano, se salvó en un mulo, esta batalla fueren vencidos, lo que promete el ayuda con que huyó hasta Baeza; desde allí, mudada la cabalde Dios y se puede pronosticar por la alegría y buen ta- gadura, no paró hasta llegar aquella misma noche a lante que todos teneis, habrémos acabado con esta Jaen. A puesta de sol fueron tomados los reales de los gente malvada. Nosotros peleamos por la razon y por la enemigos, que robaron los aragoneses, porque los dejusticia; ellos por ninguna república, porque no están más siguieron y ejecutaron el alcance. Las preseas del entre si atados con algunas leyes. No hay á do se reco- rey Moro y sus alhajas, que solas quedaron enteras, jan los vencidos, ni queda alguna esperanza salvo en fueron por don Diego de Haro dadas por iguales partes los brazos. Comenzad pues la pelea con grande ánimo. á los reyes de Navarra y de Aragon. En particular la Confiados en Dios tomaştes las armas, coufiados en el tienda de seda roja y carmesí en que alojaba el rey Bármismo arremeted á los enemigos y cerrad.» El Moro, baro se dió al rey de Aragon por orden de don Alonso, al contrario, avisó á los suyos y les dijo: «Que aquel dia rey de Castilla; el cual, como quier que deseoso soladebian pelear con extremo esfuerzo, que seria el fin de mente de honra se quedase con la mayor loa de la guerla guerra, quier venciesen, quier fuesen vencidos. Si ra y con el prez de la victoria, de buena gana dejó lo venciesen, toda España seria el premio de la victoria, demás á sus compañeros. Lo restante de la presa y por tener juntadas los enemigos para aquella batalla despojos no pareció sacallo en público y repartillo, cocon suma diligencia todas las fuerzas della; si fuesen mo era razon, conforme á los méritos de cada cual, vencidos, el imperio de los moros quedaba acabado en antes dejaron que cada uno se quedase con lo que toEspaña; no era justo que en aquel peligro perdonasen mó, porque tenian recelo de algun alboroto y entendian á sí ó á sus cosas. Su ejército constaba de una nacion, que á los particulares seria mas agradable lo que por su el de los cristianos de una avenida de muchas gentes, mano tomaron que si de la presa comun se lo restitudiferentes en leyes, lengua y costumbres; la mayor yesen mejorado y multiplicado. Algunos escriben que parte habia desamparado las banderas, los demás no ayudó mucho para la victoria la señal de la cruz que de pelearian constantemente por ser de unos el peligro, el varios colores se vió en el aire ya que querian pelear. provecho y premio particular de otros.» Dichas estas Otros resutan esto por no hacer el arzobispo don Rodrirazones, por una y por otra parte se comenzó la pelea go mencion de cosa tan grande, ni aun el Rey en la carcon grande ánimo y coraje. La victoria por largo espa- ta que escribió del suceso y prosecucion desta guerra cio estuvo dudosa de ambas partes; peleaban todos al pontífice Inocencio. Verdad es que todos concuerdan conforme al peligro con grande esfuerzo. La vista de que Pascual, á la sazon canónigo de Toledo, y que los capilanes y su presencia no sufria que la cobardía despues fué dean y aun arzobispo, cuya sepultura está ni el valor se ocultasen, y encendia a todos á pelear. Los en la capilla de Santa Lucía de la iglesia mayor de Todel escuadron de en medio y cuerpo de la batalla fue- ledo, con la cruz y guion que llevaba, como es de cosron los primeros á acometer, siguiéronles los navarros tumbre, delante el arzobispo don Rodrigo, pasó por los yaragoneses sin mejorarse al principio, dado que por escuadrones de los enemigos dos veces sin recebir altres veces dieron carga á los contrarios; antes, al con- gun daño, dado que todos le pretendian herir con sus trario, nuestros escuadrones algun poco desalojados dardos, y muchas saetas que le tiraban quedaron hiuparece ciaban y se querian poner en huida. En esto el cadas en el asta de la cruz; cosa que á los nuestros dió rey don Alonso , movido juntamente del peligro y de la mucho ánimo y puso grande espanto en los moros. Fué afrenta , se queria meter por lo mas espeso de los ene- tan grande la muchedumbre que hallaron de lanzas y inigos, si no le detuviera el arzobispo don Rodrigo, que saetas de los enemigos, que en dos dias enteros que tenia a su lado. Advirtióle que en su vida consistia la allí se detuvieron los nuestros, aunque para los fuegos suma de la victoria y esperanza de los cristianos; que no usaban de otra leña y de propósito procuraban acaperseverase, como comenzara, á confiar del favor de barlas, no lo pudieron hacer. La victoria se divulgó por Dios y no se metiese en el peligro. Con esto el postrer todas partes, primero por la fama, despues por mensaescuadrou se adelantó, y por su esfuerzo y el de los de- / jeros que venian unos en pos de otros. Fué grande el

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