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para' seguridad; demás que como en rehenes, para por visitar los lugares santos, cuando era mas mozo cumplimiento de lo concertado, entregó la fortaleza de pasó á Italia y á Roma. y dende a las partes de Levanla misma ciudad de Baeza para que el maestre de Ca- te. Fué contemporáneo de don Rodrigo, arzobispo de latrava la tuviese en fieldad. Los moros de Capilla , por Toledo, y ejercitose en los mismos estudios, porque ser aquella plaza muy fuerte, su sitio áspero y empina- compuso una historia de las cosas de España, en cuyo do, no quisieron pasar por este concierto ni recebir los principio engirió el Cronicon de San Isidoro; que dio soldados que les enviaban de guarnicion; de que resultó ocasion á algunos de tener y citar la primera parte de que el castillo de Baeza quedó en propriedad por los aquella historia por del mismo santo. Escribió demás cristianos, y sin embargo, el Rey con todo su campo se de la historia la vida del dicho san Isidoro y otro libro fué á poner sobre Capilla con intento de rendilla ó for- grande de sus milagros ; obra en que de la mitad ade zalla. Era esta buena ocasion para adelantarse los nues- lante confuta la secta de los albigenses y sus errores, tros y mejorar su partido; pero era necesario, por- que son los mismos de los luteranos. De la confutacion que la genteerà poca , afirmalla con nuevas compañías. consta que estos herejes entraron en España, segun Por esta causa acordó el Rey dejar su gente en el cerco que arriba se mostró por un pedazo que deste libro y volver él atrás, muy dudoso en lo que debia hacer, tomamos. Escribió estas obras, como él mismo lo tes. si continuar la guerra del Andalucía, si acudir á Fran- tifica, por mandado de la reina doña Berenguela', se cia al socorro de su tia , la reina doña Blanca, que por ñora muy devota y favorecedora de los hombres virsus cartas y embajadas le hacia instancia la ayudase pa- tuosos y letrados. fa apaciguar las alteraciones de aquel reino y sujetar á los señores, que por ser el Rey de pocos años, que no

CAPITULO XIII. pasaba de doce, y ella mujer y extranjera, se les atre

Quo se volvió de nuevo a la guerra de los moros. vian ylos desestimaban, Parecióle al Rey cosa fea desam

parar aquellos reyes, sus deudos, mayormente en aquellos moros de Baeza tenian apretado el castillo de

aprieto y trance; pero sucedieron dos cosas que le im- aquella ciudad, que, como se dijo, quedó en poder de pidieron aquella empresa : la una, que los soldados que cristianos; que si bien eran en pequeño número, por quedaron sobre Capilla, sin embargo de su ausencia, to- estar proveidos de vituallas, se defendieron y entretumaron aquella plaza, á que era necesario acudir para vieron hasta tanto que el rey don Fernando sobrevino que no se tornase á perder; la segunda, que camino de con un grueso ejército. Con su venida los moros, visto Almodóvar su misma gente dió la muerte al rey de Bae- que no tenian fuerzas bastantes para resistir , no solo za, que se huia por miedo de los suyos, que tenia muy desistieron del cerco, sino desamparada la ciudad, se irritados por la amistad y asiento que puso con los cris- retiraron á lo mas dentro del Andalucía. Quedó por tianos ; con que la guarnicion del castillo de Baeza gobernador de aquella ciudad nuevamente gauada don quedaba á mucho riesgo, si con presteza no le acorrian. Lope de Haro; merced debida á sus servicios, pues en Por estas dos causas el Rey se determinó de sobreseer todas las empresas de importancia se ballaba. El cui. en lo de Francia y proseguir la empresa del Andalu- dado de Mártos se encargó á Alvar Perez de Castro y cía, pues era no menos justo y honroso vengar la á Tello de Meneses. No se hizo alguna otra cosa que muerte de aquel Rey, sų amigo y confederado, que sea digna de memoria en esta jornada , salvo que desayudar á sosegar las pasiones de Francia; en especial pues que el Rey dió la vuelta á Toledo, don Tello con que con aquella ocasion pretendia, si pudiese, lanzar to- sus soldados entró á correr los campos de Vaena y de da la morisma de toda España. A la verdad la reina do- Lucena, sin parar hasta dar vista á la campiña de Sevi. ña Blanca con la ayuda de Dios y sú buena maña y lla y hacer por todas partes grandes talas y presas. Por el prudencia, sin socorro de su sobrino sosegó los albo- contrario, el rey de Sevilla, para divertille con su gente, rotos de su reino, de que se temian graves daños. Todo llegó á la ciudad de Baeza y le corrió sus campos. Los esto pasaba el año de nuestra salvacion de 1227; en él moros que se ausentaron de aquella ciudad, por ser se abrieron los cimientos de la iglesia mayor de Tole- restituidos en su patria , le incitaron á emprender esta do, tan célebre edificio y de tanta majestad como hoy jornada; pero visto que no tenia fuerzas bastantes para se ve, en el mismo sitio en que estaba la antigua, aun- salir con la empresa, trató de hacer paces con los crisque mudada la traza. El Rey y el Arzobispo se halla- Lianos y se concerto de pagar cada un año de tributo ron á poner la primera piedra , debajo de la cual echa- trecientos mil maravedís, en especial que de su misma ron medallas de oro y plata , conforme a la costumbre gente se le armaba otra mayor tempestad; y fué que antigua de los romanos. Otros templos se podrán aven- los moros de Murcia por este tiempo alzaron por rey un tajar á este en la hermosura y primor de la traza, en la moro, por nombre Abenhut, que venia del linaje de grandeza y capacidad; mas en la muchedumbre y.ri- los reyes de Zaragoza, y era grande enemigo de los queza de sus preseas y de su ornato, en la grandeza de almohades, Decia públicamente que la causa de los las rentas, en el número de los ministros, en la ma- males y calamidades pasadas y de hallarsę su nacion, jestad de ceremonias y culto divino, ninguno en toda en aquel término y tan sio fuerzas eran las novedades la cristiandad se le iguala; muestra muy ilustre de la que aquella secta introdujo en España. No hay cosa cristiandad y piedad de España, en especial de la di- mas poderosa para mover al pueblo que la capa de reeha ciudad. Falleció á los 18 de julio el papa Hono- ligion, debajo de la cual se suelen encubrir grandes rio III; sucedióle en el pontificado Gregorio IX, na- engaños. Arrimósele pues gran morisma por esta causa, tural de la ciudad de Anagni. Floreció otrosí en España gran muchedumbre de gentes, en especial en la comardon Lúcas, primero diácono de Leon, y despues obispo ca de Granada y en lo restante de Andalucía, con espede Tuy. Deseoso de adelanturse en virtud y letras y rapza en que todos entraban, que por medio deste mo

ro se mejoraria y adelantaria su partido, que iba muy los Cabreras se apoderaron por fuerza. Ellos, no solo no de caida. Los demás de aquella nacion, y aun los prín- hacian caso de aquella demanda, mas aun mostraban cipes cristianos, estaban con cuidado no resultase de burlarse de la autoridad real, y no querian dejar el esaquella centella y de aquel principio algun fuego con tado que poseian de años atrás. Vinieron á rompimienque todo se abrasase. Esto pasaba en España el año to y á las manos; el Rey, que hacia las partes de aqueque se contó de Cristo 1228. En Francia, el mismo lla señora, quitó a los Cabreras muchos de aquellos Año, Ramon, postrer conde de Tolosa , apretado con pueblos, unos por fuerza, otros que se rindieron de la guerra que el rey Luis le hacia por causa de su he- su voluntad, en especial la ciudad de Balaguer, cabeza rejía, se redujo y se reconcilio con la Iglesia. Las con- de aquel estado de Urgel. Hecho esto, acordó casar diciones y cargas que el mismo Rey y romano cardenal aquella 'doncella Aurembiase, para que vadie se le de San Angel, como legado del Papa , le impusieron, atreviese, con don Pedro, infante de Portugal, tio susueron las siguientes: que el Conde con todo cuidado yo, primo hermano de su padre, que á la sazon andaba procurase desterrar de su tierra la secta de los albigen- huido en la corte de Aragon. Gerardo Cabrera el desses; que su hija y heredera , por nombre Juana , casase poseido tomó el hábito de los templarios, quién sabo con uno de los hermanos de aquel Rey, el que mas le si por devocion, si por otro respeto; lo cierto es que agradase; si deste matrimonio no quedase sucesion, el los años adelante don Ponce, su hijo, por el derecho que condado de Tolosa se juntase con la corona de Fran- su padre pretendia, alcanzó el condado de Urgel á caucia. La ignorancia suele acarrear grandes daños; para sa que Aurembiase no dejó sucesion alguna de su mala enseñanza del pueblo mandaron que en la ciudad de rido el infante don Pedro, como se dirá en otro lugar; Tolosa asalariase á su costa cuatro lectores de teolo- con tanto tuvieron fin aquellos debates. El deudo del gía, dos juristas, seis maestros de las artes liberales y Rey y del Infante era desta manera. El infante don Pedos gramáticos. Para seguridad que cumpliria todo es- drosué hijo de don Sancho, rey de Portugal, habido to puso en poder del Rey y le entregó cinco castillos y en la reina doña Aldonza, hermana que fué de don su misma bija. Tomóse este asiento en la ciudad de Alonso, rey de Aragon, abuelo del rey don Jaime; de Paris; y hechas las capitulaciones, por el mes de abril suerte que el Infante era tio del Rey, primo hermano compareció el Conde en la iglesia mayor de aquella de su padre el rey don Pedro, que mataron en Franciudad desnudo, fuera de la camisa; allí le absolvió el cia. Legado de las censuras incurridas por los excesos pasados; juntamente le dió la divisa de la cruz, como se

CAPITULO XIV. acostumbraba , para que dentro de cierto tiempo pa

Que el rey de Aragon ganó la isla de Mallorca, sase á la guerra de la Tierra-Santa y en ella residiese por espacio y término de cinco años, que era una de En un mismo tiempo en Castilla y en Aragon se halas condiciones que se capitularon; tan grande auto- cia guerra contra los moros. Los aragoneses adelantaridad tenian por estos tiempos los papas, tanta fuerza ron mucho sus cosas, los de Castilla po hicieron de prela Iglesia , ayudada del favor y asistencia de los reyes, sente grande progreso. El nuevo rey Abenhut lenia para castigar los rebeldes y malos y escarmentar a los puesto en cuidado al rey don Fernando por verle do demás. Fallecieron otrosí en España algunos grandes nuevo apoderado de Granada, ciudad populosa y prinpersonajes, y entre ellos don Ramiro, obispo de Pam- cipal, Juntó sus huesles y llegó con ellas hasta dar vista plopa, de la nobilísima alcuna de los reyes de Navar- á aquella ciudad y pasó adelante hasta Almería; mas ra. Sucedióle en el obispado don Pedro Ramirez, en no hizo otro efecto de importancia, a causa que el enecuyo tiempo el papa Gregorio IV tomó debajo de su migo, escarmentado en cabeza ajena, se excusó de veproteccion aquella iglesia y sus prelados; que era exi- nir á las manos. Con esto se pasó lo restante deste año milla de la jurisdiccion de los metropolitanos de Espa- y del juego siguiente 1229, en el cual tiempo se tuvo ña. En Aragon el Rey con su buena maña conquistaba aviso de Alemaña que los caballeros teutónicos, que por aquellos caballeros parciales para que se le rindiesen. espacio de muchos años mostraron mucho valor en las Recibió en su gracia á su tio el infante don Fernando, guerras de la Tierra-Santa, con la cruz negra que traian sin embargo de las revueltas pasadas, y púsole por por divisa sobre manto blanco, luego que se perdió la condicion diese órden como los conjurados se alzasen ciudad de Plolemaide, se volvieron a su patria, que entre sí unos á otros los homenajes y la palabra que eran nalurales de Alemaña, y con licencia del emperase tenian dada, Don Sancho, obispo de Zaragoza, pre- dor Federico II, hicieron su asiento en la Prusia, protendia le restituyesen los pueblos que eran de su her- vincia áspera é inculta, puesta entre Sajonia y Polonia, inano don Pedro Ahones, de que el Rey se apodero cuyos moradores aun no eran cristianos. AumentáJuego que le mataron. Otorgóle que estuviese á dere- ronse poco adelante estos caballeros en poder y fuercho y que pasasen por lo que los jueces determinasen. zas con apoderarse y conquistar la provincia de LivoHizose así, y oidas las partes, pronunciaron que los nia, que se cuenta entre los sármatas y cae sobre el pueblos que ienian en tenencia quedasen por el Rey; reino de Polonia. Mantuviéronse por muchos años y bilos demás heredados de sus padres, se restituyesen al cieron buenos efectos hasta tanto que Alberto, último Obispo, pues no era justo que por la falta de uno 'pa- maestre de aquella caballería, se inficionó con la heredeciese todo el linaje. Parecia con esto quedar el reino jía luterana, y con la libertad de aquella secta dejó el sosegado. Los de la casa de Cabrera no acababan de hábito y renunció, por casarse, aquellas provincias y apaciguarse. Aurembiase, hija de Armengol, conde las entregó al rey de Polonia. Volvamos al rey don Jaide Urgel, segun que se concertara, pretendia en jui- me de Aragon. Luego que vió apaciguado su reino, coçio que lo restituyesen el estado de su padre, de que menzó a tratar de qué manera podria emplear sus fuerzas contra los enemigos de Cristo. Acaeció que cierto, sí; y sin embargo, determinaron que el hijo, como ledia un hombre principal de Tarragona, por nombre gítimo, heredase reino de su padre. Dada la senten, Pedro Martello, le convido á comer en su casa; las ven- cia, la reina doña Leonor , ya'ni viuda di casada, se tanas de la sala en que era el convite caian sobre la mar, partió de buena gana para hacer compañía á su hermay por frente la isla de Mallorca. Con esta ocasion, de pa doña Berenguela y consolarse con ella en aquella su una plática en otra vivieron á tratar de la fertilidad, soledad. Dejáronle los pueblos que lenia en Aragon frescura y riqueza de aquella isla y de las demás que como en arras y parle de dote, llevó otrosi muchas precaen en aquel paraje. Tomó la mano Pedro Martello, seas de paños ricos, oro, plata y pedrería. Despedida la como el que tenia larga experiencia de todo lo que pa- | junta, el Rey acudió á Tarragona para hallarse al tiempo saba en este caso. Encareció con muchas palabras las señalado. Lo restante del estío gastó en aprestar la flota excelencias de Mallorca, su fertilidad y abundancia, los y en juntar los soldados, que de cada dia le venian en grandes daños que desde allí se hacian en las costas de gran número con gran voluntad de tener parte en aqueCataluña y las otras comarcanas de España. Sucedió muy la empresa. Luego que todo estuvo á punto se embará propósito que pocos dias antes aquellos moros toma- có la gente, y por el mes de setiembre, con buen tiem'ron ciertas naves catalanas; y al embajador que envia- po, se hicieron á la vela y se alargaron á la mar. El núron para requerir que las restituyesen, como hiciese mero de la gente quince mil infantes y mil y quiniensu demanda en nombre del rey don Jaime de Aragon, tos caballos. Ciento y treinta y cinco velas entre naves respondió el rey moro, que se llamaba Retabohihes, con de alto borde, que eran veinte y cinco, doce galeras, y grande arrogancia: ¿Qué rey me nombrais aquí? El los demás bergantines y vasos pequeños; iban otrosi embajador : Al hijo, dijo, del rey de Aragon, que en las algunos bajeles, que servian para llevar los caballos. La Navas de Tolosa desbarató y destrozó un grande ejér- navegacion es corta; así en breve llegaron á vista de cito de vuestra nacion. Indignose el Moro de suerte Mallorca. Allí de súbito les sobrevino tal tempestad y les con esta respuesta tan resoluta, que poco faltó no pu- cargó el tiempo de suerte, que la armada se derrotó siesen la mano en el embajador; mas en fin prevaleció en gran parte y estuvieron á riesgo de no pasar adelanel derecho de las gentes; solo le hicieron luego salir de te. Fué Dios servido que á puesta de sol el viento leste la isla. Alterose el rey de Aragon oidas estas cosas, y y levante, que traia desasosegado el mar y sopla de orresolvióse de emprender aquella guerra, en que tantas - dinario por aquellas partes, calmó y se trocó en cierzo, comodidades se representaban. Para apercebirse de muy á propósito para proseguir su navegacion y acatodo lo necesario juntó Cortes en Barcelona, dió cuen- balla. En todo este peligro mostró el Rey grande consta de la empresa que pensaba tomar; de que los pre- tancia y ánimo; con que todos se animaron y se remesentes recibieron tanto gusto, que con grande voluntad diaron los daños. La figura de Mallorca es cuadrada, para este efecto le otorgaron segunda vez el bovático, con cuatro cabos y remates, que miran á las cuatro tributo que se solia dar á los reyes una vez solamente. partes del mundo. A la parte de poniente tiene el puerto Con esto despachó sus cartas, en que mandó que para de Palumbaria, y por frente la isla llamada Dragonera, mediado el mes de mayo los soldados y las compañías el cabo ó promontorio de las Salinas cae a mediodía, y se juntasen en el puerto de Salu, cerca de Tarragona, en medio del puerto y deste cabo, casi á igual distando se aprestaba la armada y se hacia toda la masa de cia, está asentada la principal ciudad, que tiene el misla gente para pasar á Mallorca. En este medio vino de

mo nombre de la isla, ca se llama Mallorca; los cabos Roma á Aragon por legado del Papa, Juan, monje de de la Piedra y de San Vicente miran a las partes de Cluñi y cardenal sabinense, sobre negocios muy graves. levante y de setentrion. Cerca del cabo de la Piedra esAcudió el Rey á Calatayud para verse con el Legado. tá situado un pequeño lugar, pero que tiene buen puerVino asimismo á aquella ciudad Zeit, rey de Valencia, to y abrigo para las naves; llámase Polencia, y antiguadespojado de aquel reino y de aquella ciudad por otro mente fué colonia de romanos. Quisiera el Rey tomar moro llamado Zaen. El amistad que tenia con los cris- este puerto; pero el viento contrario le forzó á surgir tianos le acarreó este daño y este revés tan grande, de- en el de Palumbaria, distante de la ciudad treinta mimás que se rugia queria hacerse cristiano. Por esto el llas. La galera capitana, en que el Rey iba, fué la prirey don Jaime se resolvió de recebille debajo de su pro- mera á entrar en el puerto y tras ella lo restante de la teccion, no solo á él, sino tambien á su bijo Abahomat, armada, sin que fallase bajel alguno de toda ella. Acuy para restituillos en su estado hacer guerra á aquel dió gran morisma para impedir que no saltasen en tiertirano, como lo cumplió adelante. El negocio princi- ra; por esto les fué forzoso pasarse al puerto de Santa pal sobre que vino el Legado era el casamiento del Rey, Poncia, que está mas adelante entre poniente y medioque pretendia apartarse de la Reina, y para ello alega- día. Allí echaron anclas, y á pesar de los moros, saltaba el impedimento de consanguinidad, si bien tenia ya ron en tierra. Hobo algunas escaramuzas al desembarun bijo, por nombre don Alonso, para suceder en la co- car, en que siempre los cristianos llevaron lo mejor. El rona y estados de su padre. Para averiguar este pleito intento era enderezarse la vuelta de la ciudad de Mael Rey y el Legado pasaron á Tarazona. Acudieron alli llorca; porque ella tomada, lo demás de la isla se rendon Rodrigo, arzobispo de Toledo, y Aspargo, arzo- diria con mucha facilidad. No ignoraba esto el rey Mobispo de Tarragona, con otros muchos obispos de Cas- ro, antes para su defensa tenia hechas sus estancias en tilla y de Aragon para hallarse á la determinacion de el monte Portopi, que está á vista de la ciudad. La aquel negocio tan grave y que a todos tocaba. Alegaron gente que tenia era mas en número que en fuerzas selas partes de su justicia, formóse el procéso, y por con- ñalada. Acordó valerse de maña y parar una celada en clusion se pronunció que el casamiento era ninguno y el camino entre unas quebradas y bosques para tomar que el Rey y la Reina quedaban libres para disponer de á los enemigos descuidados y de sobresalto. Sucediole como lo pensaba, que los cristianos se descuidaron como que se guardasen las puertas y portillos con todo cuisi caminaran por tierra segura. Visto el desórden, los dado porque no huyesen los enemigos. Al alba concermoros cargaron con tal denuedo, que los pusieron en tó y puso en orden Jos suyos para dar el asallo, y de grande aprieto. Murieron en la refriega, entre otros parte que pudo ser oido les habló en esta manera : Bien muchos, don Guillen de Moncada, vizconde de Bearne, conozco, amigos, que para premiar vuestros trabajos y y don Ramon de Moncada, personajes de gran cuenta vuestro valor no tengo fuerzas bastantes; el reconociy que iban en la avanguardia, y fueron los primeros miento y estima será perpetua por cuanto la vida duá hacer rostro en aquel trance, que fué una pérdida rare. La ocasion que de presente se ofrece de hacer un muy grande y notable desgracia. Bajaban del monte, nuevo servicio á Dios, á vuestra patria y á mi corona, que cerca está, los moros en gran número para ayudar y para vos ganar prez y honra inmortal es, cual veis, la á los suyos, de suerte que de una parte y de otra se mejor que se pudiera pensar. Con la toma desta ciudad trabó una reñida batalla , y los fieles se vieron en gran y con sus despojos quedaréis ricos y bien parados; con peligro y cercados de todas partes. El esfuerzo y valor şu sangre vengaréis la de vuestros deudos y hermanos, del Rey y su buena dichia venció estas dificultades; ca y yo por vuestro trabajo conquistare un nuevo reino y sin saber el daño que los suyos recibieron al principio, estado. Los de dentro son pocos en número, sin aliento peleó valientemente y forzó á los moros, primero á re- por la hambre que padecen , enfermedades, trabajos. tirarse poco a poco, despues á huir y recogerse en sus ¿Quién será tan de tan poco ánimo que no arremela y reales. La pelea fué con poca órden á fuer de Africa, cierre con los enemigos y por aquellos muros aportide tropel, y que ya acometen, ya vuelven las espaldas, llados no se haga camino con la espada para entrar en aquí se retiran, allí cargan. Los cristianos siguieron el la ciudad? A Dios teneis favorable, por cuyo nombre alcance, subieron al monte al son de sus cajas y en- peleais; este será el remate de vuestros largos trabajos traron los reales de los moros, con que la victoria y el y fatigas, principio de alegría y de descanso. Los flacos campo quedó de todo punto por ellos. No pasaron ade- y temerosos, si alguno hobiese, correrán mas peligro; Jante pi se curaron de ejecutar la victoria y de seguir en el ánimo y osadía consiste la seguridad de los que á los vencidos, porque tenian lạ guarida cerca y mas valientemente pelearen.» Dichas estas razones, mandó noticia de toda aquella tierra. Contentáronse con lo dar señal de acometer y cerrar por una, dos y tres vehecho y con asentar sus reales á vista de la ciudad para ces. Los soldados se detenian; no se qué miedo y escombatilla, por entender que los de dentro estaban muy panto los tenia casi pasmados. El Rey, a ¿qué esperais, proveidos y de su voluntad no se rendirian. Los dias dice, soldados? Qué haceis ? Acometed y embestid con adelante pusieron diligencia en levantar todo género vuestro ánimo acostumbrado; los enemigos son los de máquinas, trabucos, torres y mantas para batir y mismos que hasta aquí; ¿qué dudais ?» Despertados arrimarse á las murallas. Cegaron el foso de la ciudad, con estas palabras como de un sueño, arremeten de que era ancho y hondo, con hornija y otros materiales, golpe y de tropel con gran grita y alarido; los moros Salian los moros de rebato para desbaratar é impedir acuden a todas partes con gran coraje para defender la estos ingenios, pero las mas veces volvian con las ma- entrada; hacen el último esfuerzo. Encendióse la banos en la cabeza. Finalmente, los soldados se arrima- talla y la refriega en diversos lugares. Por conclusion, ron al muro, y con picos arrancaron las piedras de los muertos y heridos muchos de los enemigos, se entró cimientos de cuatro torres, que apuntalaron con vigas, la ciudad, que saquearon los soldados á toda su voluny despues les pegaron fuego; con que las dichas cuatro tad, en que los upos y los otros se ensangrentaron. El torres dieron en tierra, y en el muro quedó abierta una rey Moro, perdida toda esperanza, se escondió en cier, grande entrada. Los moros, visto el peligro que corrian to lugar secreto. De allí le sacaron; el rey don Jaime, si la ciudad se entraba por fuerza de ser muertos y sa- como lo tenia jurado, para mayor afrenta le tomó por queadas sus casas, winieron en pedir concierto. Preten- la barba, si bien con palabras corteses le animó y prodian les dejasen las vidas y las haciendas y que con su metió que todo se laria bien. Tomada la ciudad, sin Rey se pudiesen pasar en Africa. A muchos parecia bue- dilacion se entregó la fortaleza, en que hallaron un hijo no este partido y que se debia venir en lo que pedian. de aquel Rey, en edad de trece años, que adelante bauDeste parecer era don Nuño, conde de Ruisellon, que tizaron y se llamó don Jaime. Heredole el Rey en tierra era el medianero en estos tratos; los amigos y deudos de Valencia, y dióle por juro de heredad la villa de del príncipe de Bearne, con deseo de vengarse, preten- Gotor, de que toman su apellido sus descendientes, dian que era afrenta é infamia acabar la guerra antes caballeros principales de aquel reino; asi bien como de de tomar venganza de tantos y tan buenos caballeros otro caballero por nombre Carrocio, natural de Alemacomo aquellos bárbaros mataron. Loś cercados, perdi- ña, noble, y que sirvió muy bien en esta guerra, y en da la esperanza de concierto, tornaron con furia ra- recompensa de sus trabajos le dieron el lugar de Rebobiosa á la pelea y con mayor ímpetu que antes á de- lledo, decienden los Carrocios, gente noble y principal, fender la ciudad. La desesperacion es una muy fuerte y que dura hasta nuestros tiempos, en el mismo reino arma; hicieron mucho daño en los nuestros, tanto, que de Valencia. Ganóse la ciudad de Mallorca, postrero dia ya se arrepentian los que estorbaron el concierto y hol, de diciembre, entrante el año de Cristo de 1230. Acordó garan se admitiera de nuevo. Finalmente, derribada el Rey hacella catedral y poner en ella obispo, si bien los gran parte del muro, era forzoso á los nuestros que por canónigos de Barcelona pretendian pertenecerles aquel las piedras y rainas procurasen hacer camino. Algunos obispado por escrituras que alegaban, del todo olvidadecian convenia acometer la ciudad de noche cuando das y dosuşadas; así po salieron con su pretension. Los las centinelas están cansadas; el Rey, por excusar la demás castillos y pueblos de toda la isla, con facilidad libertad y desórdenes que trae consigo la noche, mando vinieron é poder de cristianos; mas ¿cómo pudieran sustentarse perdida la ciudad principal? Apaciguada ro, abrieron las puertas a los vencedores, que fué el la tierra y dado asiento en Tas cosas del nuevo reino, fruto principal de la victoria. Demás que desta vez se los mas soldados dieron vuelta para sus casas y el Rey ganó y vino á poder de cristianos la ciudad de Badajoz, pasó a Cataluña. En este misino año la religion de pues- puesta en aquella parte por do parten términos Extretra Señora de la Marced, que se instituyó pocos años madura, Andalucía y Portugal. El rey don Alonso, que antes, segun que de suso queda apuntado, su modo de en el cuento de los reyes de Castilla y de Leon se pode vivir y la regla que profesan, fué aprobada por el papa por noveno de aquel nombre, acabadas cosas tan granGregorio IX, como parece por su bula, dada en Perosa, des y porque el tiempo cargaba , despidió su gente para ciudad de Toscana, á 17 de enero deste mismo año, que se fuese á invernar , resuelto de revolver con masegun que rezan las constituciones desta orden al prin- yores fuerzas sobre los moros luego que el tiempo diese cipio.

lugar. Atajó la muerte sus buenos intentos, que le so

brevino en Villanueva de Sarria , de una dolencia aguda CAPITULO XV.

que allí le acabó al fin deste año, yendo a visitar el se

pulcro del apóstol Santiago, para en él cumplir sus voQue el reino de Leon se unió con el de Castilla.

tos y dar gracias á Dios por inercedes tan señaladas; su En el mismo tiempo que los de Aragon emprendie- cuerpo sepultaron en aquella iglesia de Santiago. De ron la conquista de Mallorca y la ganaron, el rey don doña Teresa, su primera mujer, dejó dos hijas, doña Alonso de Leon con sus huestes ylas de su hijo hizo una Sancha y doña Dulce; de la reina doña Berenguela que nueva entrada en tierra de moros. Púsose con sus gen- daron dop Fernando, que ya era rey de Castilla , y don tes sobre Cáceres , villa principal de Extremadura y que Alonso, que fué señor de Molina, y doña Berenguela, que otras veces habia intentado de tomalla y no pudo salir caso con Juan de Brena , rey de Jerusalem. Tuvo otro con ello. Era principe brioso y denodado , las fuerzás bijo fuera de matrimonio, que se llamó don Rodrigo que llevaba eran mayores que antes, y así pudo salir de Leon. Reinó por espacio de cuarenta y dos años, con la empresa, y aun paso adelante animado con este fué valeroso y esforzado en la guerra, tan amigo de principio á poner sitio sobre la ciudad de Mérida, que justicia , que á los jueces, porque no recibiesen de las en otro tiempo fué la mas principal de aquellas partes partes ni se dejasen negociar, señaló salarios públicos, y de presente era populosa y grande. El rey moro Aben- y los castigaba con todo rigor si en esto excedian. Verbut, sabido lo que pasaba , por ganar reputacion en- dad es que escureció y amancilló las demás virtudes de tre su gente acordó de ir con su hueste en socorro de que fué dotado con dar orejas á chismes y reportes de los cercados. Su venida y determinacion puso en cui- los que andaban a su lado; falta muy perjudicial en los dado al rey don Alonso; por una parte se recelaba de grandes principes. El odio que tuvo á su hijo don Ferponerse al trance de una batalla por la poca gente que Dando, de cuya virtud y santidad se debiera honrar mas tenia, por otra el miedo de la infamia, si se retiraba, que de otra cosa , fué grande, y le duró por toda la vile aquejaba mucho mas; que á tales personajes la afren- da, tanto que en su testamento nombró por sus hereta suele ser mas pesada que la misma muerte. Para re- deras á las dos infantas, sus hijas mayores. Por esta causolverse junto a consejo los capitanes, los pareceres sa, para prevenir inconvenientes y pasiones, era forzo fueron diferentes, como es ordinario. Los mas en nú

el don Fernando, pospuesto todo lo al, se mero y de mayor prudencia querian se excusase la ba

apresurase para tomar posesion de aquel reino , si bien talla con aquel enemigo que venia poderoso y bravo; à la sazon se hallaba ocupado en la guerra que hacia en mas el Rey todavía se arrimó al parecer contrario de Andalucía; príncipe esforzado y valeroso y que no salos que se mostraban mas animosos y honrados. To- bia reposar ni miraba por su salud á trueque de ademada esta resolucion, ordenó sus haces en guisa de pe- lantar el partido de los cristianos. Puso cerco sobre lear; lo misino hicieron los moros, que ya tenian allí Jaen, pero aunque la apretó con todo su poder, teníanla cerca sus estancias. Dióse la señal de acometer; reso- tan pertrechada de gente y de todo lo demás, que no naban las trompetas, las cajas, los atabales por todas pudo ganalla. Pasó con su campo sobre Daralherza. En partes. Cerraron con grande ánimo los unos y los otros. este cerco estaba ocupado cuando le vinieron nuevas La batalla por algun espacio fue muy herida y sangrien- de la muerte de su padre. Aconsejábanle los que con él ta , pero en fin, el valor de los cristianos sobrepujó la estaban, y entre ellos don Rodrigo, arzobispo de Tolemuchedumbre de los paganos. La victoria fué tan se- do, diese la vuelta. Solicitábale sobre todos su madre, ñalada y el destrozo de los enemigos de Cristo tan gran- y cada dia cargaban mensajes de todas partes en esta de, que de miedo muchos pueblos de aquella comarca misma razon. Bien entendia él que le aconsejaban lo. quedaron yermos por huirse sus moradores por diver- que era bueno y que la dilacion le podria empecer mas. sas partes. Dijose por cosa cierta que el apóstol Santiago que todo; pero aquejábale en contrario el deseo delles y en su compañía otros santos con ropas blancas en lo var adelante la empresa del Andalucía. Su madre, con mas recio de la batalla esforzaron a los nuestros yame- el cuidado que el amor de hijo le daba y por los miedos drentaron a los contrarios; y aun en Zamora no falta- que él mismo le ocasionaba , acordó partirse para haron personas que publicaron haber visto á san Isidoro, blalle. En Orgaz, que está cinco leguas de Toledo, caque con otros santos se apresuraba para hallarse en mino del Andalucía, se encontraron madre y hijo. Allí aquella batalla en favor de los cristianos. La verdad tomaron su acuerdo, que fué sin mas dilacion apresu¿quién la podrá averiguar? La alegría de victorias se- rar el camino para el reino de Leon, sin detenerse ni mejantes suele dar ocasion á que se tengan por ciertos en Toledo ni en otra parte alguna. Hizose así, y el Rey cualquier suerte de milagros. Despues desta rota los de luego que llegó al reino de Leon, le halló mas llano de Merida, por no tener esperanza les vendria otro socor- lo que se pensaba. Los pueblos le abriap las puertas y

so que

rey

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