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en olros cuidados, ni con suceso alguno'digno de me- dades por ser ya de muchos años y estar en lo postrero moria por la una ni por la otra parte. Bien que don Ro- de su edad. Detúvose con ella y por su causa en aquel drigo Alfonso, por sobrenombre de Leon, hermano bas- lugar cuarenta y cinco dias. Estos pasados, doña Betardo del rey Fernando, en una entrada que hizo en las renguela se volvió a Toledo, el Rey á Andújar al printierras de Granada con intento de robar, quedó venci- cipio del año de 1243; la Reina , su mujer, que le hacia do en uua pelea por los moros, que en mayor número se compañía, se quedó en Córdoba. Las tierras de los mojuntaron. Murieron en la pelea don Isidro, comendador ros debajo de la conducta del mismo rey don Fernando de Mártos, que ya era aquella villa de los caballeros de maltrataron los cristianos por todas partes, las de Jaen y Calatrava, y Marlin Ruiz Argote con otras personas no- las de Alcalá, por sobrenombre Benzaide; Illora fué quebles y de cuenta y soldados en gran número; que fué una mada; llegaron con las armas hasta dar vista a la misgran pérdida para los nuestros, así de gento como men- ma ciudad de Granada. Don Pelayo Correa, maestre de gua de reputacion; por lo cual, mas que por la verdad y Santiago, que acompañó al infante don Alonso en la realidad de las cosas, se suelen gobernar los sucesos de guerra de Murcia y fué gran parte en todo lo que se la guerra. El rey Moro, ensoberbecido con esta victoria, hizo, por este tiempo pasó al Andalucía y persuadió al talaba nuestras tierras sin que ninguno le fuese á la Rey, que dudoso estaba, con muchas razones pusiese mano, mudada la fortuna de la guerra y trocado en cerco con lodas sus fuerzas sobre la ciudad de Jaen, que atrevimiento el temor y miedo que los moros tenian an- tantas veces en balde acometieran ó ganar; ofrecíanse tes. El rey don Fernando, avisado del peligro y del grandes dificultades en esta demanda: dentro de la ciudaño, mandó en Burgos á su hijo don Alonso se apre- dad gran copia de hombres y de armas y muchas vituasurase para asegurar con su presencia el nuevo reino Jlas, la aspereza del sitio y fortaleza de los muros,adede Murcia, por estar él determinado de partirse para el más que no era á propósito ei lugar para levantar máquiAndalucía. Luego pues que llegó á. Andújar, dió el gas- nas y aprovecharse de otros ingenios de guerra. Está lo á los campos de Arjona y de Jaen, ciudades que se aquella ciudad puesta al lado de un monte áspero, tentenian en poder de los moros. Arjona no mucho des- dida en largo entre leyante y mediodía, es menos ancha pues se ganó de los moros con otros pequeños lugares que larga, tiene mucha agua y bastante por las fuentes que se tomaron por aquella comarca. Desde allí envió rpetuas y muy frias de que goza, el rio Guadalquiel Rey á otro su hermano, don Alonso, señor de Moli- vir corre á tres leguas de distancia; los moros los años na, á lo mismo con un grueso ejército que le seguia, pasados para que sirviese de muy fuerte baluarte, la con que hizo entrada en los campos y tierra de Grana- tenian proveida de municiones, soldados y de todas da sin parar hasta poverse sobre aquella ciudad. El rey las cosas; ella por sí misrna era de sitio muy áspero, don Fernando, por sospechar lo que podria suceder, á las fortificaciones y soldados la hacian inexpugnable. causa que de todas partes acudirian los moros á dar Venció todo esto la autoridad y constancia de don Pesocorro á los cercados y con desco de apretar el cerco, layo para que se pusiese cerco á aquella ciudad; prosobrevino él mismo con mayor golpe de gente. Con su veyéronse todas las cosas necesarias, y el cerco se covenida y ayuda el ejército que acudió de los moros, aun- menzó y apretó con todo cuidado, que en muchos dias que era muy grande, fué vencido en la pelea y desbara- y con muchos trabajos poco parecia se adelantaba. Suiado; pero no pudieron los nuestros ganar la ciudad por cedió que en Granada se alborotó la parcialidad y banestar muy fortalecida, así por el sitio y baluartes como do de los Oisimeles, gente poderosa. Corria aquel rey por la muchedumbre que tenia de los ciudadanos, espe- Moro por esta causa peligro de perder la vida y el reino; cial que en el mismo tiempo vino aviso que los morus ga- suspenso y congojado con este cuidado, deseaba buszules, nombre de parcialidad entre aquella gente, tenian car socorros contra aquellas alteraciones; ninguna coapretado á Mártos con cerco que le pusieron. Movido el sa hallaba segura fuera de la ayuda de los cristianos. Rey por esta nueva, envió adelante á don Alonso, su her- Acordó, con seguridad que le dieron, venir á los reales mano, y al maestre de Calatrava para socorrer á los cer- á verse con el rey don Fernando. Tuvieron su habla y cados, cuya venida no esperaron los moros. Pareció al trataron de sus haciendas. El Moro prometia que ayuRey se habia hecho lo que bastaba para conservar su daria al rey don Fernando y le serviria fuerte y lealreputacion con la rota que dieron al enemigo, no me- mente, si le recibiese en su fe y proteccion, y en señal nor de la que los suyos antes recibieron, además que de sujecion de primera llegada le besó la mano. Tomóse les tomaron muchos lugares. Volvió con su ejército se con él asienlo y hízose confederacion y alianza con salvo á Córdoba, año de 1242. Don Alonso, su hijo, estas capitulaciones : Jaen se rinda luego, las replas por otra parte se gobernaba en lo de Murcia , uo con reales de Granada se dividan en iguales partes entre los menor prosperidad , porque de los tres pueblos que se dos reyes, que llegaban por año en aquella sazon á dijo no querian sujetarse á los cristianos, por fuerza hizo ciento y setenta mil ducados; el rey Moro coino feudaque Mula se rindiese á su voluntad. Dió otrosí el gasto á tario todas las veces que fuere llamado sea obligado á los campos de Lorca y de Cartagena y les hizo todo venir á las Cortes del reino; los mismos enemigos sean mal y daño, tanto, que perdido de todo punto el brio, comunes á entrambos y tambien los amigos. Era cosa trataban entre sí de entregarse. A Sancho Mazuelos por muy honrosa para el rey don Fernando que hombres lo mucho que en esta guerra sirvió le dió el infante don de diversa religion hiciesen dél confianza y pretendieAlonso la villa de Alcaudete, que está cerca de Bugar- sen su amistad y compañía con tan ardiente deseo y ra, tronco y cepa de los condes de Alcaudete, asaz no- partidos tan desaventajados. Con esto, hecha la confebles y conocidos en Castilla. El Rey, venido el invierno, deraciun, se rindió la ciudad; el Rey entró dentro con se fué al Pozuelo, do su madre doña Berenguela era una solemne procesion. Mandó rehacer los muros, y llegada con deseo de velle y comunicalle algunas puri- | limpiado el templo , procuró fuese consagrado á la

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manera de los cristianos por don Gutierre, obispo de los comunicaba sus consejos y puridades; sin ellos ni Córdoba ; y para que la devocion y veneracion fuese en la casa real ni fuera della se hacia cosa que de almayor, le hizo catedral y puso proprio obispo en aque- gun momento fuese. Por el antojo y para sus aproveIla ciudad. Sobre el tiempo en que se ganó Jaen no con

chamientos destos daba el Rey las honras y cargos, cuerdan los autores; los mas doctos y diligentes seña- perdonaba los delitos y el castigo las mas vecos, sin lan el año 1243; los Anales de Toledo añaden á este saber lo que se hacia ni ordenaba. Esto acarreó al Rey cuento tres años, y señalan que se tomó mediado abril. su perdicion, como suele acontecer que los excesos de Duró el cerco ocho meses; y aunque el invierno fué los criados redundan en daño de sus príncipes y señomuy recio, siempre los nuestros perseveraron en los res, y tambien al contrario. Los grandes llevaban mal reales. En este año puso fin á su historia el arzobispo que la república se gobernase por voluntad y consejo don Rodrigo, que dice fué de su pontificado

de hombres bajos y particulares. Tratado el negocio simotercio. En el siguiente hallo que los catalanes y entro sí, pretendieron lo primero que aquel matrimoaragoneses anduvieron alborotados entre sí y contras- nio se apartase con color de parentesco y porque la taron sobre los términos de cada uno de aquellos esta- Reina era estéril. Propúsose el negociado al romano dos, porque entrambos pretendian que Lérida era de Pontifice; personas religiosas otrosí acometieron á posu jurisdiccion. Los aragoneses alegaban que sus tier- ner sobre el caso escrúpulo al Rey, que, fuera de ser ras y sus aledaños llegaban hasta el rio Segre; los ca- descuidado, no era persona de mala conciencia. No talanes señalaban por término comun al rio Cinga. El aprovechó cosa alguna esta diligencia por no ser fácil şey don Jaime se mostraba mas aficionado á los catala- negociar con el Papa y estar el Rey de tal manera prennes, porque, dividido el reino, pretendia dejar á don dado con los halagos de la Reina, que el vulgo entendia Alonso, su hijo mayor, por heredero de Aragon, y el y decia que le tenia enhechizado y fuera de sí; dado principado de Calaluña queria mandar á don Pedro, que el ánimo prendado del amor no tiene necesidad de hijo menor y más amado, habido en doña Violante, su bebedizos para que parezca desvariar. Tenia don Sansegunda mujer. Nombraron jueces para que señalasen cho un hermano menor que él, de excelente natural, la raya y los términos, alegaron las partes de su de- por nombre don Alonso , casado con Matilde, condesa recho, finalmente, cerrado el proceso en unas Cortes de Boloña, en Francia. Acordaron los grandes du Porque se juntaron en Barcelona, dió el Rey sentencia en tugal que los obispos de Braga y de Coimbra fucsen á favor de los catalanes, á cuyo principado adjudicó to- informar al pontifice Inocencio sobre el caso, el cual do aquel pedazo de tierra que ciñen los rios Segre y en este tiempo, con deseo de renovar la guerra sagrada Cinga, resolucion que ofendió los ánimos de don Alon- de la Tierra-Santa, celebraba concilio en Leon de Fran60, su hijo, y de muchos señores de Aragon y aun de cia. Avisado el Pootifice de lo que pasaba y de las cauJos catalanes. Lo que principalmente les daba disgusto sas de la embajada que traian de tan lejos, sin embargo era que, dividido el reino en partes, era necesario se no pudieron alcanzar que don Sancho fuese echado del enflaqueciesen las fuerzas de los cristianos. Por esto reino; solamente les concedió que su hermano don el infante don Alonso claramente se aparto de su pa- Alonso en su nombre, en tanto que viviese, los godre, y sentido dél se estaba en Calatayud y con él los bernase. De que hay una carta decretal del mismo Inoque seguian su voz. Estos eran don Fernando, tio del cencio á los grandes de Portugal con data deste mismo Rey, abad de Montaragon, don Pedro Rodriguez de año, que es el capítulo segundo de supplenda negli Azagra, don Pedro, infante de Portugal, y otras per- gentia prælatorum , en el libro sexto de las Epistolas sopas principales y de grandes estados, de la una na- decretales. Don Alonso acudió primero á verse con el cion y de la otra , aragoneses y catalanes, que a todos Pontífice; tras esto juró en Paris las leyes y condiciocomunmente alteraba aquella novedad y acuerdo del nes que entre los principales de su nacion tenian acorRey muy errado.

dadas, que en sustancia eran miraria por el bien público

y pro comun. Hecho esto, pasó á Portugal. Los pobles CAPITULO IV.

le estaban aficionados; del Rey poca resistencia se poQue don Sancho, rey de Portugal, faé echado del reino.

dia temer, y poca esperanza tenian de su emienda.

Así, sin dilacion y sin que ninguno le fuese á la mano, Los portugueses andaban divididos en bandos y al- se apoderó de todo. De que todavía resultaron nuevas terados con revueltas domésticas y alborotos por la reyertas, en que anduvieron tambien revueltos los reocasion que se dirá. Don Sancho, segundo deste nom- yes de Castilla don Fernando y don Alonso, su hijo. Lo bre, llamado Capelo, de la forma y sombrero de que primero el rey don Sancho se retiró á Galicia, donde la usaba, tenia aquel reino, que gobernó al principio no Reina estaba , forzada á huir de la misma tempestad; de todo punto mal, porque se halla que trabajo los despues, come quier que lo que pretendia de ser restimoros comarcanos con guerras y que hizo donacion á. tuido en el reino no le sucediese, se fué á Toledo al rey los caballeros y orden de Santiago de Mertola y otros don Alonso, que á la sazon sucediera á don Fernando, lugares que ganó á los moros; en lo demás fué de con- su padre. Pensó recobrar el reino con las fuerzas de dicion tan mansa, que parece degeneraba en des- Castilla. Impidió sus trazas la diligencia de don Alonso, cuido y flojedad. Su mujer doña Mencía, hija de don su hermano, que prometió , repudiada la primera muLope de Haro, señor de Vizcaya, en tanto grado se jer , casarse con doña Beatriz, hija bastarda del rey apoderó de su marido, que no parecia ser ni ella mu- don Alonso, y salia á pagar tributo y parias por el reino jer, sino rey, ni él príncipe, sino ministro de los antojos de Portugal cada un año, segun que antiguamente se de la Reina. Con ella en privanza y autoridad podian acostumbraba. Esta comodidad prevaleció contra lo mucho los que menos de todos debieran, con estos so, que parecia mas honesto y justificado. Allegóse el de

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creto del Pontifice, que dió sentencia por don Alonso tiguamente pueblo muy principal. Alcalá, por sobrey le juzgó por libre del primer matrimonio. Tomado nombre Guadaira, a persuasion del rey de Granada se este asiento, sin dilacion las nuevas bodas se celebra- rindió. Desde allí un grueso escuadron pasó á Sevilla y ron. El dole fueron ciertos lugares en aquella parte de puso fuego a las mieses, que ya estaban sazonadas, á Portugal por do el rio Guadiana desagua en el mar, las viñas y olivares, que tiene muy principales; de tal que poco antes desto por las armas de Castilla se con- manera, que por todo aquel campo se veian los fuegos quistaran de los moros, y los portugueses pretendian y humo con que las heredades y cortijos se quemaban. que eran de su conquista y que les pertenecian. Algu- Iba por capitan desta gente don Pelayo Correa , maesnos entienden que desta ocasion la tomaron los reyes tre de Santiago. Otro buen golpe de soldados maltrade Portugal de añadir a las armas antiguas y á las qui- Laba de la misma manera y hacia los mismos daños en nas por orla los castillos, que hoy se pintan en sus es- los campos de Jerez; los capitanes, el rey de Granada cudos. El rey don Sancho, perdida toda la esperanza y el maestre de Calatrava. El mismo rey don Fernando de recobrar su reino, pasó lo demás de su vida en To- se quedó en Alcalá de Guadaira con intento de proJedo, con rentas que el rey de Castilla liberalmente le veer todo lo necesario y acudir a todas partes. Lo que señaló para sustentar su casa y corte. Muerto, le hi- principalmente pretendia era no aflojar en la guerra, cieron honras como á rey, y su cuerpo sepultaron en porque no tuviese el enemigo tiempo y comodidad de la misma iglesia mayor y en el mismo lugar en que el fortificarse; que fué causa de no poderse hallar á las emperador don Alonso y don Sancho, su hijo , delrás honras y enterramiento de doña Berenguela, su madre, del altar mayor, estaban enterrados. Del tiempo en que falleció por el mismo tiempo. Siguióse la muerte que murió no concuerdan los autores; quién dice que de don Rodrigo, arzobispo de Toledo; quién dice trece años adelante del en que la historia va, y que á 9 dias del mes de agosto del año de 1245, quién del tuvo nombre de Rey por espacio de treinta y cuatro año 1247, á 10 de junio, con lo cual va el letrero de años, primero con poca autoridad , despues con ningu- su sepulcro. Hace maravillar que en fallecimiento de na, por haberle quitado su estado; otros que solos persona tan señalada no recuerden los autores ni las tres años, que tengo por mas acertado. A la sazon que memorias , sin que se pueda averiguar la verdad. don Sancho falleció tenia don Alonso cercada á Coim- Ambas muertes fueron sin duda en grave daño de la bra, ca se mantenia todavía en la fe del rey don San- república por las señaladas virtudes que en ellos res

cho: apretábala grandemente; los cercados, aunque plandecian. La Reina era de grande edad; don Ro| tenian grande falta de todas las cosas, obstinadamente drigo, demás de estar muy apesgado con los años , so perseveraban en su propósito. Flectio, alcaide de la hallaba quebrantado con muchos trabajos, en especial fortaleza y gobernador de la ciudad, avisado de la de un nuevo viaje que hizo últimamente á Leon do muerte de doo Sancho, su señor, y no se asegurando de Francia, do se celebraba el Concilio lugdunense. Pretodo punto suese verdad, pidió licencia de ir á Toledo tendia, demás de liallarse en el Concilio y acudir a las para informarse mejor de lo que pasaba. Diósela don necesidades universales de la Iglesia, allanar a los araAlonso de buena gana, y entre tanto hicieron treguas goneses en lo tocante á su primacía. Los años pasados con los cercados. Flectio, llegado á Toledo y sabida la los pretados de aquella corona en un Concilio valentiverdad , abierto el sepulcro del Rey muerto , le puso no provincial publicaron una constitucion, en que en las manos las llaves de Coimbra, con estas palabras mandaban que el arzobispo de Toledo no llevase guion que le dijo. «En tanto, Rey y señor, que entendí érades delante en aquella su provincia, pena de entredicho vivo, sufrí extremos trabajos, sustenté la hambre con al pueblo que lo consintiese. Don Rodrigo en cierta comer cueros, bebí urina para apagar la sed; los áni- ocasion, por el derecho de su primacía, continuó á mos de los ciudadanos que trataban de rindirse ani- llevar su cruz delante alzada, como lo tenia de costummé y conforté para que sufriesen todos estos males. bre. Don Pedro de Albalate, arzobispo de Tarragona, Todo lo que se podia esperar de un hombre leal y principal atizador de aquella constitucion y de todo constante, y que os tenia jurada fidelidad he cumpli- este pleito, le declaró por descomulgado y transgresor do. Al presente que estais muerto, yo vos entrego de aquel su decreto. Acudieron á. Gregorio IX, sumo las llaves de vuestra ciudad, que es el postrer oficio pontifice, que pronunció sentencia por Toledo y en faque puedo hacer; .con tanto, habida vuestra licencia, vor de su primacía. No acababan de rendirse los de Araavisaré á los ciudadanos que he cumplido con el de- gon, que fué la causa de emprender en aquella edad bido homenuje, que pues sois fallecido, no hagan mas jornada tan larga , á lo que yo entiendo. Concluidos los resistencia á don Alonso, vuestro hermano.» Lealtad negocios, en una barca por el Ródano abajo daba la y constancia digna de ser pregonada en todos los si- vuelta, cuando le salteó una dolencia , de que falleció glos, loa propria de la sangre y gente de Porlugal. en Francia. Su cuerpo, segun que él lo dejó dispuesto,

trajeron á España y le sepultaron en Huerta, monasCAPITULO V.

terio de bernardos, á la raya de Aragon. Junto al altar Principio de la guerra de Sevilla.

mayor se ve su sepulcro con un letrero eu dos versos

latinos, grosero asaz como de aquel tiempo y sin priCon el concierto que el rey don Fernando hizo con mor, cuyo sentido es : el de Granada comenzó á tener grande esperanza de apoderarse de la ciudad de Sevilla. Quinientos caballos

NAVARRA NE ENGENDRA , CASTILLA ME CRIA;

MI ESCUELA PARIS, TOLEDO ES MI SILLA; ligeros, debajo de la conducta del mismo rey de Gra

EN HUERTA MI ENTIERRO; TÚ AL CIELO, ALMA, GUIA. vada , fueron delante en lapto que se apercebia lo demás para talar los campos de Carmona , que fué an- Su cuerpo murió, la fama de sus virtudes durará por muchos siglos. Fundo en su iglesia doce capellanías pláticas, vinieron en ello las partes, las bodas se cepara mayor servicio del coro y con cargo de misas que lebraron en Valladolid por el mes de noviembre con se le dicen. Sucedióle don Juan, segundo deste nom- aparato real y toda muestra de alegría, puesto que el bre entre aquellos arzobispos. Hállanse papeles en que rey don Fernando no se hallo presente. El cuidado que le llaman don Juan de Medina, creo por ser natural de tenia de la guerra de Sevilla le impidió, que prelenaquella villa. Por el mismo tiempo don Ramon, conde dia hacer con tanto mayor ánimo, que Ramon Bonide la Proenza, pasó desta vida, muy digno de loa por faz con una armada de trece naves que puso á punto el amor que tuvo á las letras y aficion a la poesía. Solo en Vizcaya, costeadas aquellas marinas y doblado el se nota en él una señalada ingratitud de que usó con Cabo de Finisterrae , aportó á la boca de GuadalquiRomeo, mayordomo de su casa, cuya industria, con vir por la parte que descarga en la mar. Venció otrosi buenos medios, hizo que valiesen al tresdoble las ren- alki en una batalla naval la armada de los enemigos. Los tas de aquel estado; mas como a la virtud acompaña moros de Tánger y Ceuta habian concurrido para sola envidia, fué acusado y forzado á que diese cuenta correr á Sevilla , avisados de la venida de los nuestros. del recibo y del gasto. Hizosele el cargo, dió su des- Salieron pues con sus bajeles del puerto, que llegacargo; y conocida su fidelidad, se partió como pere- ban á número de veinte entre galeras y naves; peleagrino con su bordon y talega, como al principio vino ron con gran porfía; los de Africa no reconocian de Santiago, sin que jamás se pudiese entender quién mucha ventaja á los de Vizcaya, por ser hombres do 4. era ni dónde se fué. De cuatro hijas que tuvo don guerra, ejercitados en las armas, y que sobrepujaban Ramon, Margarita casó con san Luis, rey de Francia; en el número de la armada. Los vizcaínos, confiados Leonor con Enrique, rey de Ingalaterra; Sancha con en la ligereza de sus navios y en la destreza de los piRicardo, hermano del dicho Enrique; Carlos, conde de lotos, burlaban los acometimientos de los enemigos, Anjou, casó con doña Beatriz; con la cual, dado

que

y cuando hallaban ocasion de venir á las manos, aferera la menor de lodas, por la grande aficion que le te- raban con sus naves y pasaban muchos dellos á cuchinian los proenzales y con la ayuda que le dió Luis, rey llo; tres naves de los moros se tomaron, dos echarou á de Francia, su hermano, por la muerte de su suegro fondo, á una pusieron fuego, las demás fueron forzadas heredó aquel principado. En este medio el rey don Fer- á huir. Envió el Rey en socorro de su armada buen núnando se tenia en Córdoba con resolucion de combatir mero de caballos, movido por el peligro de los suyos; á Sevilla y cercalla con todas sus fuerzas; envió á Ra- pero ¿qué podian prestar? Antes que llegasen á la ribemon Bonifuz, ciudadano de Burgos, muy ejercitado en ra tenian los nuestros desbaratados los enemigos y las cosas de la mar, para que en Vizcaya pusiese á ganada la victoria. Tanto mas creció el deseo que topunto una armada por la comodidad de los bosques, y dos tenian de acometer aquella empresa, en particular ser los de aquella nacion señalados en la industria y el Rey, dejados los demás cuidados a parte, solo en este ejercicios de navegar. En tanto que esta armada se pensamiento dias y noches se ocupaba. aprestaba , puso el cerco sobre Carmona con la mas gente que pudo, el año 1246, poco mas o menos, villa

CAPITULO VI. fuerte y que estaba apercebida para todo lo que podia suceder, fortificada contra los enemigos de muros,

Que en Aragon se puso entredicho general. municionada de armas, fuerzas y vituallas; no la pu- A esta sazon en Aragon estaba puesto entredicho ý tedieron tomar, solamente la forzaron á pagar de pre- nian cerrados todos los templos de la provincia; triste sente la cantidad de dineros que le fué impuesta , y silencio y suspension del culto divino, castigo de que los para adelante las parias que se señalaron cada un año. pontífices suelen usar contra los excesos de los prínciConstantina, Reina, Lora, pueblos que antiguamente pes y para curallos, como el postrero remedio, saludase llamaron el primero Iporcense municipium, el se- ble á las veces y eficaz medicina como entonces acongundo Regina , el tercero Ajalita, sin estos Cantillana teció. Fué así, que don Jaime, rey de Aragon, cuando y Guilleva se ganaron unos por fuerza , otros se rindie- era mas mozo, tuvo conversacion con doña Teresa Vi. ron por su voluntad. Reina fué dada al orden de San

daura, la cual le puso pleito delanle del romano Pontitiago, Constantina á la ciudad y ayuntamiento de fice y le pedia por marido; alegaba la palabra que lo Córdoba, Lora á los caballeros de San Juan. Todo su- dió, contra la cual no se pudo con otra casar. No tenia cedia prósperamente a los nuestros; solo se recelaban bastantes testigos para probar aquel matrimonio por ser del rey de Aragon no les fuese impedimento en aque- negocio clandestino. Así, se dió sentencia en el pleito lla tan buena ocasión, por estar desgustado contra el contra doña Teresa y en favor de la reina doña Violaninfante don Alonso, que residia en el reino de Murcia. le. Solo el obispo de Girona, á quien hay fama de sePretendia el Aragonés que el Infante no guardaba los creto le comunicó el Rey toda esta puridad, no se sabe términos y la raya de la conquista de aquellos reinos con qué intento, pero en fin, dió aviso al pontifice Inoque antiguamente señalaron, Temíase alguna revuelta cencio IV que el Rey no hacia lo que debia en no guarpor esta causa. Algunas personas principales y de au- dar la palabra que tenia dada ; que el postrer matrimotoridad, que para concertar esto señalaron de la una y nio se debia apartar como inválido, y parecia justo quo de la otra parte, buscaban algun camino para compo- doña Teresa fuese tenida por verdadera mujer; que el ner estas diferencias. Pareció el mejor que don Alonso Rey se lo babia así confesado en secreto, y su conciencasase con doña Violante, hija del rey don Jaime; par- cia no sufria que con tan grande pecado dejase enredar tido y traza que venia á cuento á ambas naciones y pro- al Rey, al pueblo y á sí mismo si callaba , de que revincias, que tan grandes reyes se trabasen de nuevo sultasen despues graves castigos; que esto le avisaba entre sí con vínculo de parentesco. Moviéronse estas por aquella carta escrita en cifra para que en todo se

guardase mas recato. Ninguna cosa se pasa por alto á reconciliar al Rey con la Iglesia, que se hizo el mes silos príncipes, por ser ordinario que muchos con derri- guiente á 19 de octubre. En Lérida con solemne cerebar á otros por medio de acusaciones verdaderas 6 fal- monia fué el Rey absuelto de las censuras en que insas y de chismes pretenden alcanzar el primer lugar currió por aquel caso. Del obispo de Girona no refieren de privanza y de poder en los palacios de los reyes. Pues mas de lo dicho, ni aun declaran qué nombre tuvo. De como el Rey tuviese aviso que en Roma, mudados de los archivos y becerro del monasterio benifaciano se parecer, ordinariamente favorecian la causa de doña Te- tomó todo este cuento; dado que los mas de los histoTesa, y que

Pontifice manifiestamente se inclinaba á riadores no hicieron dél mencion, pareció no pasalle en lo mismo, quier fuese que le dieron aviso del que le silencio. El lector le dé el crédito que la cosa misma descubrió, o que por su mala conciencia sospechase lo merece. De aquí sin duda y destos papeles se tomó ocaque era , hizo venir al obispo de Girona á la corte. Ve- sion para la fama que vulgarmente anduvo deste Rey y Dido, luego que le tuvo en su presencia, le mandó cor- anda sobre este caso. tar la lengua: cruel carnicería y torpe venganza de un desórden con otro mayor, y con nueva impiedad colmar

CAPITULO VII. el pecado pasado; si bien el Obispo era merecedor de

Que Sevilla se gano. cualquier daño, si descubrió el sigilo de la confesion y la religion de aquel secreto; cosa que nunca se permi- En lo postrero de España, hacia el poniente, está te. Luego que el pontífice Inocencio, que á la sazon en asentada Sevilla , cabeza del Andalucía, noble y rica Leon celebraba un concilio general, como poco antes ciudad entre las primeras de Europa, fuerte por las muse dijo, fué avisado de lo que pasaba , cuánto dolor ha- rallas, por las armas y gente que tiene ; los edificios ya concebido en su ánimo, con cuán grandes llamas de públicos y particulares á manera de casas reales son en saña se abrasase, no hay para qué declarallo; basta de- gran número, la hermosura y arreo de todos los ciudacir que puso entredicho en todo el reino, como de or- danos muy grande. Entre la ciudad, que está á mano izdinario los excesos de los principes se pagan con el da- quierda, y un arrobal llamado Triana pasa el rio Guaño de la muchedumbre y de los particulares, y al Rey dalquivir acanalado con grandes reparos y de hondo declaró públicamente por descomulgado. Conoció el bastante para naves gruesas, y por la misma razon muy Rey su yerro, y por medio de Andrés Albalate, obispo á propósito para la contratacion y comercio de los dos de Valencia, que envió por su embajador sobre el caso, mares Océano y Mediterráneo. Con una puente de mapidió humilmente penitencia y absolucion. Decia que dera fundada sobre barcas se junta el arrabal con la te pesaba de lo hecho; pero pues no podia ser otra cosa, ciudad y se pasa de una parte á otra. En la ciudad está que como padre y pontífice diese perdon á su indigna- la casa real en que los antiguos reyes moraban; en el cion, la cual fué si no justa, á lo menos arrebatada; que arrabal un alcázar de obra muy firme, que mira el naciestaba presto á-satisfacer con la pena y penitencia que miento del sol. Una torre está levantada cerca del rio, fuese servido imponerle. Oida la embajada, el Pontífice que por el primor de su edificio la llaman de Oro vulenvió por sus embajadores al obispo de Camarino y á garmente. Otra torre edificada de ladrillo, que está Desiderio, presbítero, para que en Aragon se informa- cerca de la iglesia mayor, sobrepuja la grandeza de las sen de todo lo que pasaba. Dióles otrosí poder muy lle- demás obras por ser de sesenta varas en ancho y cuano de reconciliar al Rey con la Iglesia, si les pareciese trotanto mas alta; sobre la cual se levanta otra torre que su penitencia lo merecia. Hizose en Lérida junta de menor, pero de bastante grandeza , que al presente de obispos y de señores; halláronse en particular presentes nuevo está toda blanqueada y al rededor adornada de Jos obispos de Tarragona, de Zaragoza, de Urgel, de variedad de pinturas, hermosas á maravilla á los que Huesca, de Elna. En presencia destos prelados el Rey, la miran. ¿Qué necesidad hay de relatar por menudo puestas en tierra las rodillas, despues de una grave ro- todas las cosas y grandezas desta ciudad tan vaga y lleprehension que se le dió, fué absuelto de aquel exceso. na de primores y grandezas? Hay en la ciudad en este La penitencia fué que acabase á sus expensas de edifi- tiempo mas de veinte y cuatro mil vecinos, divididos en car el monasterio benifaciano, que con advocacion de veinte y ocho parroquias ó colaciones. La primera y Nuestra Señora en los montes de Tortosa veinte años principal es de Santa María, que es la iglesia mayor, con antes desto, luego que se tomó el pueblo de Morella se el cual templo en anchura de edificio y en grandeza nincomenzara, y se edilicaba poco a poco, y acabada la fá- guno de toda España se le iguala. Vulgarmente se dice brica, le diese de renta para en cada un año docientos de las iglesias de Castilla: la de Toledo la rica, la de Samarcos de plata, con que los monjes del Cistel se pu- lamanca la fuerte, la de Leon la bella , la de Sevilla la diesen sustentar en el dicho monasterio. En Valencia grande. Tiene su fábrica de renta treinta mil ducados tenian comenzado a edificar un hospital para albergar en cada un año, la del Arzobispo llega á ciento y veinte los pobres y peregrinos. A este hospital señalaron ma- mil, las calongías y dignidades, así en número como en yores rentas, es á saber, seiscientos marcos de plata lo demás, responden á esta grandeza. Los campos son cada un año, con que los pobres y peregrinos se sus- muy fértiles, llanos y muy alegres por todas partes, por tentasen, y juntamente algunos capellanes para que di- la mayor parte plantados de olivas, que en Sevilla se dan jesen misa y ayudasen al buen tratamiento y regalo de muy bien, y el esquilmo es muy provechoso; de allí se los pobres. Añadióse á esto que en Girona, en la iglesia llevan aceitunas adobadas, muy gruesas, de muy buen mayor fundase una capellania para que perpetuamente sabor, a todas las demás partes. El trato es tan grande se hiciesen sacrificios y sufragios por el Rey y por sus su- y la granjería tal, que en los olivares llamados Ajarafe, cesores. El Pontilice expidió su bula á los 22 de setiem- en tiempo de los moros se contaban cien mil, parte corbre, año de 1246, en que da poder á los dos nuncios para tijos, parte trapiches ó molinos de aceite; y dado que

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