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trina;

brino, que de cada dia iban en aumento, se resolvió de nes puso Pedro, arzobispo de Tarragona, en la segunda seguir mejor partido. Tratose dello, y el concierto se hizo el año del Señor de 1301. Las capitulaciones del verdad, muchas dellas son muy duras y malsonantes, y asiento fueron estas : que ante todas cosas dejase el que al parecer no concuerdan con lo que siente y ensenombre de rey que usurpara; que restituyese todas las ña la santa madre Iglesia. Esto nos parece; debe ser ciudades y pueblos de que se apoderó en el tiempo de por nuestra rudeza y grosería, que impide no alcancela guerra; que el principado de Vizcaya, que pretendia mos y penetremos aquellas sutilezas en que los aficioser dote de su mujer, le dejase á don Diego Lopez de nados de Raimundo hallan sentidos maravillosos y misHaro, y a él diesen en trueco á Medina de Ruiseco, terios muy altos como los que tienen ojos mas claros, o Castronuño, Mansilla, Paredes y Cebreros, lugares de por ventura adivinan y fingeo que ven ó sueñan lo que que le hicieron merced la Reina y el Rey, su hijo, por no ven, y procuran mostrarnos con el dedo lo que no excusar nuevas alteraciones y para que tuviese con hay. De los cuales hay en este tiempo gran número, y qué sustentar su vida como persona que era tan prin- cátedras en Barcelona, Mallorca y Valencia para declacipal.

rar los dichos libros, buscados con gran cuidado y esCAPITULO IV.

timados despues que fueron reprobados; que si no se

hiciera dellos caso, De Raimundo Lollo.

el tiempo por ventura los hobiera

sepultado en el olvido. Esto de Raimundo Lullo. Sus Dos cosas sucedieron este año, ni muy pequeñas ni discípulos dicen que fué de noble linaje y que falleció muy señaladas, de que pareció todavía hacer mencion en edad de setenta y cinco años, el de Cristo de 1315. en este lugar. La una fué la muerte de Raimundo Lu- Sospecho que en esto se engañan por lo que de los liHlo, persona que tuvo gran fama de santidad y de do- bros del mismo se saca. Lo cierto que fué casado y que

la otra el agravio que se hizo á don Garci Lo- dejó mujer y hijos pobres, por donde se ve que no fue pez de Padilla, maestre de Calatrava, en deponelle de tan grande alquimista como algunos le hacen. Al maesaquella dignidad. Raimundo fué catalan de nacion, tre de Calatrava derribó el desabrimiento que contra el nacido en la isla de Mallorca. Ocupóse siendo mas mo- tenian los caballeros de su órden, causado de su sevezo en pegocios y mercadurías con pretension de ade- ridad y recia condicion. Ofrecióseles buena ocasion lantarse en riquezas y seguir en esto las pisadas de sus para ejecutar su saña, y fué que los nuestros no tenian antepasados, gente de honra y principal. Llegado á ma- fuerzas para reprimir á los muros por ser los tiempos yor edad se recogió al yermo, cansado de las cosas deste tan revueltos y turbios, y aun liallo que el año pasado mundo y con deseo de huir la conversacion de los hom

los moros se apoderaron de la villa de Alcaudete y la bres. En aquella soledad escribió un arte, que por nue- quitaron a los caballeros de Calatrava. Acometieron á cos atajos y senderos en breve introduce al lector en Vaena, pero ya que tenian ganada buena parte de aqueconocimiento de las artes liberales, de la filosofía y aun lla villa, fueron lanzados por el valor y esfuerzo de los tambien de las cosas divinas. Cosa de tan grande ma- soldados que dentro tenia. Pusieron cerco á Jaen y la favilla, que persona tan ignorante de letras, que aun no combatian con todo su poder. Imputaron todo este dasabia la lengua latina, sacase, como sacó á luz, m de ño al Maestre, y en particular le achacaron que por su veinte libros, algunos no pequeños, en lengua catala- culpa se perdió Alcaudele; demás que decian de secrena, en que trata de cosas, así divinas como humanas, to lenia inteligencias y favorecia á don Alonso de la de suerte empero que apenas con industria y trabajo los Cerda. Esta era la voz y el color, como quier que, mal hombres muy doctos pueden entender lo que pretende pecado, aborreciesen su áspera condicion y su severi- . enseñar, tanto, que mas parecen deslumbramientos y dad; su valor y esfuerzo y gran destreza en las armas trampantojos, con que la vista se engaña y deslumbra, los atemorizaba, y por el miedo le aborrecian. Juntaron burla y escarnio de las ciencias, que verdaderas artes y capítulo, en que absolvieron del maestrazgo á don Garci ciencias. Puesto que él testifica alcanzó lo que enseña Lopez de Padilla, y pusieron en su lugar á don Aleman, por divina revelacion en un monte en que se le apare- comendador de Zorita, á siorazon y contra justicia, ció Cristo, nuestro Dios y Señor, como enclavado en la como poco despues lo sentenciaron los jueces que socruz. Lo que en el merece sin duda ser alabado es que bre este caso señaló el Papa, es á saber, los padres de la con deseo de extender la religion cristiana y convertir órden del Cistel. Volvió pues a su dignidad al fin deste los moros pasó en Africa , y llegado á Bugia en la costa año y 'gobernó mucho tiempo aquella órden; mas como de Mauritania, como quier que no cesasc de amonestar el aborrecimiento que le tenian los caballeros quedase y reprehender aquella gente bárbara, de dos veces que mas reprimido que remediado, adelante al cabo de su alla fué, la primera le prendieron y maltrataron, la se- vejez le tornaron á poner nuevos capítulos y acusaciogunda le mataron á pedradas. Su cuerpo, traido á Ma- nes, con que de nuevo le depusieron, y en su lugar eliilorca, de aquellos isleños es tenido en grande venera- gieron al maestre don Juan Nuñez de Prado, no con me cion, dado que no está canonizado ni su nombre puesto jor derecho que al pasado. Verdad es que, como quier en el número de los santos. Sobre sus libros hay diversas

que

don García por la vejez se hallase muy cansado y opiniones. Muchos los tachan como sin provecho y aun sin fuerzas, no solo para los trabajos de la guerra, sino dañosos, otros los alaban como venidos del cielo para aun para las cosas del gobierno, de su voluntad dejó á remedio de nuestra ignorancia. A la verdad quinientas su contrario el maestrazgo, que tan contra justicia y sin proposiciones sacadas de aquellos libros fueron conde- razon le quitaron. Solo se reservó algunos pueblos en nadas en Aviñon por el papa Gregorio XI á instancia de Aragon con que pasar su vejez; caballero de gran valor, Aimerico, sraile de la orden de los Predicadores y inquisi- no solo por sus grandes hazañas, sino en particular dor que era en España, ciento de las cuales proposicio- por menospreciar aquella dignidad y honra con deseo paz. Fué

de la paz y sosiego, perdonando con ánimo muy gene- dos en confesion se le dé cárcel perpetua, y para su roso el agravio recebido de sus contrarios. Volvamos sustento solamente pan y agua. El octavo cánon manda con nuestro cuento al camino y órden

que
llevamos. que se paguen á la Iglesia los diezmos de todas aquellas

cosas que la tierra produce, aunque no sea cultivada. CAPITULO V.

Probíbese en el nono que las hostias con que se ha de

decir misa no se hagan sino por mano de los sacerdoDe las bodas del rey don Fernando.

tes ó en su presencia. Demás desto, se determinaron Tratábase con gran cuidado de alcanzar dispensacion otras muchas cosas provechosas para aumento del culto del Papa para efectuar los casamientos que entre Por- divino. El mes de mayo siguiente inurió Mahomad Mitugal y Castilla tenian concertados, ca eran prohibidos ro, rey de Granada; sucedióle su hijo mayor Mahomad por derecho á causa del parentesco entre los desposa- Alhamar. Dió este trueco mucho contento á los nuesdos. Tenian esperanza otorgaria con lo que pretendian, tros por dos respetos, el uno que hobiese faltado el paporque, demás de ser el negocio muy justificado, el dre, que era valeroso y de grande industria; el otro pontífice Bonifacio se preciaba traer su origen y des- por suceder su hijo, que era ciego. Verdad es que Farcendencia de España, con que parecia favorecer á los raquen, señor de Málaga, que era su cuñado, hombre españoles, y aun comenzaba a desabrirse con los fran- de valor y lealtad para con el nuevo Rey, se encargó ceses. Los reyes de Castilla y de Portugal sobre esta ra- del gobierno público, así de las cosas de la guerra como zon se juntaron en Plasencia; acordaron de enviar sus de la paz. En Sicilia por el mismo tiempo á cabo de tanembajadores á Roma, por cuyo medio consiguieron lo tas alteraciones y guerras en fin se asentó la que deseaban. Demás desto, dispensó tambien el Pon- así, que junto a la isla de Ponza en una batalla naval tilice en el casamiento de la reina doña María y del rey fueron vencidos los sicilianos y preso Conrado Doria, don Sancho, que tenia la misma falta, si bien don San- ginovés, general que era de la armada. Los sicilianos cho era ya muerto, y muchos decian no poderse reva- por esta rota comenzaron á temer, y los franceses colidar los casamientos de difuntos que de derecho eran braron esperanza de mejorar su partido, tanto, que sin nulos, como gente que ignoraba cuán grande sea la tardar se pusieron sobre Mecina, que es el baluarte y autoridad de los sumos pontífices, cuyos términos ex- fuerza principal de toda la isla. Llegó á peligro de pertienden algunas veces por respetos que tienen y consi- derse, defendióse empero por la constancia y valor de deraciones, otras por el bien y en pro comun. Como los ciudadanos y la buena diligencia del rey don Fadrivino la dispensacion, con nuevo gozo y alegría se hizo que, que sabia muy bien cuánto le importaba aquella el casamiento del rey don Fernando y doña Costanza ciudad. La reina doña Violante acompañó á Roberto, en Valladolid, y se celebraron las solemnidades de las su marido, en aquella jornada, que á la sazon estaba en

Catania. A su instancia y por sus ruegos los dos princi

pes se juntaron para verse y tratar de sus cosas en las la casa real, y el Rey se encargó del gobierno. Don marinas de Siracusa, en la torre llamada de Maniaco. Juan Nuñez de Lara fué nombrado por mayordomo de Procuraron asentar las paces; solo pudieron acordar palacio. Al infante don Enrique, tio del Rey, dieron á treguas por algunos dias con esperanza que se dieron Atienza y á Saptistéban de Gormaz en recompensa del que en breve se concluiria lo que todos deseaban. Hi gobierno del reino que le quitaban. Todas estas cari- zose así, sin embargo que sobrevinieron á mala sazon cias no bastaban para sanar su mal pecho, porque se dos cosas, que pudieran entibiar y aun desbaratar tohalla

que á un mismo tiempo con trato doble y mues- das estas práticas, es á saber, la muerte de doña Viotras fingidas de amistad tenia suspensos á los aragone- lante, que falleció en Termini, ciudad que se tenia por ses y á los moros. Era su condicion y costumbre estar jos franceses, no lejos de Palermo; el otro inconvesiempre á la mira de lo que sucediese y seguir el partido niente fué la venida de Cárlos de Valoes, que con inque le pareciese estalle mejor, que fué la causa de ha- tento de recobrar el imperio de los griegos abajó á Itacer se alzase el cerco que tenia sobre Almazan, villa que lia, y por hallar en Toscana las cosas muy alteradas se tenia por los Cerdas; y la gente de guerra de Castilla pasó en Sicilia. Contra este peligro proveyó el rey don que estaba sobre ella fué enviada á otras partes. En Fadrique que alzasen todos los bastimentos y los recoHariza se vió con el rey de Aragon sobre sus haciendas giesen en las plazas mas fuertes , y los que no pudiesen y aliarse, lodo con la misma llaneza que tenia de cos- recoger los echasen á mal; todo esto con intento de tumbre con los demás. Tuvo el rey de Aragon cercada excusar de venir á batalla con los enemigos. Con esto y mucho tiempo a Lorca, ciudad bien suerte en el reino con que se resfrió aquella furia con que los franceses de Murcia, y al principio del año del Señor de 1302 la vioieron, los redujo á términos de mover ellos mismos vino á ganar. Hay una villa muy noble en Castilla la Vie- tratos de paz, que tambien él mucho deseaba. Finalja á la ribera del rio Duero, que se llama Peñafiel; allí mente, entre Jaca y Calatabelota , plaza en que don Fase celebró concilio de los obispos y prelados de la pro-drique se hallaba, por ser lugar muy fuerte, los tres viacia de Toledo. Abriose á 1.o dia del mes de abril, príncipes se juntaron. Hobo muchos dares y tomares Presidió en este Concilio don Gonzalo, arzobispo de To- sobre asentar el concierto; por conclusion, las paces se ledo. Entre otras constituciones mandaron que los clé- asentaron con las capitulaciones siguientes: Filipo, prinrigos no tuviesen concubinas públicamente, pena de ser cipe de Taranto, sea puesto en libertad, asimismo todos por ello castigados. Tales eran las costumbres de aquel los cautivos de la una y de la otra parte; el rey don Fasiglo, que les parecia bacian harto en castigar los pe- drique deje todo loque tiene en la tierra firme de Italia, cados públicos. Esto contiene el tercer cánon. El sexto y al contrario, los franceses las ciudades y fuerzas de manda que al sacerdote que revelare los pecados sabi- que en Sicilia están apoderados; doña Leonor, berman

bodas, que dilataran hasta entonces, así por la edad del Cat

na de Roberto, case con don Fadrique, con retencion que estaba apoderado, á tal que lo entregasen á Alicande Sicilia en nombre de dote hasta tanto que por per- te. Esto no le pareció á propósito á la Reina, antes á mision y con ayuda del Papa conquiste á Cerdeña ó don Juan de Lara, que comenzaba á privar con el Rey, otro cualquiera reino; si esto no sucediere, sus here- hizo quitar el cargo que tenia y poner en su lugar al inderos dejen á Sicilia luego que los reyes de Nápoles fante don Enrique para que fuese mayordomo mayor contaren docientos y cincuenta mil escudos; á los sora

de la casa real. No le duró mucho el mando , que poco jidos y desterrados de Sicilia y de Italia sea perdonada despues le dejó, si de grado ó contra su voluntad do su poca lealtad por la una y por la otra parte. Hicié- se sabe. Lo cierto es que destas cosas y principios proronse estos conciertos el postrer dia del mes de agosto, cedieron entre el Rey y su madre algunas sospechas con que todos dejaron las armas. Juan Villaneo , que se y division entre los grandes. En particular don Juan de halló en esta guerra, y Dante Aligerio, poeta de aque- Lara y el infante don Juan, olvidadas las diferencias y llos tiempos, en extremo elegante y grave, tachaná Cár- disgustos pasados, hechos á una, tenian grande mano los de Valoes, y le cargan de que en Toscana lo albo- y privanza acerca del Rey. Los ruines y gente de malas rotó todo con discordias y guerras civiles, y en Sicilia mañas con chismes y decir mal de otros, que suele ser concertó una paz infame; finalmente, quecon tanto es

camino muy ordinario, eran antepuestos a los buenos truendo y aparato en efecto no hizo nada. Fué este año y modestos. El infante don Enrique y don Juan, hijo muy estéril, en especial en España, por la grande se- del infante don Mapuel, y don Diego de Haro llevaban querlad y á causa que las tierras se quedaron por arar mal que la Reina madre fuese maltratada, á quien ellos por haberse consumido, como se decia comunmente se tenian por muy obligados por muchos respetos, y lo afirman graves autores, en aquellas alteraciones la principalmente se quejaban que las cosas se trastornacuarta parte por lo menos de los labradores y gente del sen al albedrío y antojo de dos hombres semejantes. campo.

Pasaron en este sentimiento tan adelante, que comuCAPITULO VI.

nicado el negocio entre sí, enviaron á llamar á don Alon

so de la Cerda para concertarse con él. Fué con esta De la muerte del pontifice Bonifacio.

embajada Gonzalo Ruiz á Almazan para mover estas Por este tiempo el hijo mayor de don Jaime, rey de práticas y procurar que los aragoneses hiciesen entraMallorca, que tenia el mismo nombre de su padre, re- da en Castilla, sin tener cuenta con la fe y lealtad que nunciado el derecho que tenia á la herencia de aque

debian, á trueco de llevar adelante sus pasiones y baullos estados, se metió fraile francisco, con que sucedió dos. Esto pasaba en Castilla al mismo tiempo que con por muerte de aquel Rey, su hijo menor don Sancho; y increible osadía y impiedad fué amancillada la sacrocomo estaba obligado, hizo homenaje por aquellos es

santa majestad de la Iglesia romana con poner mano en tados y juró de ser leal al rey de Aragon. En Castilla el papa Bonifacio. El caso, por ser tan exorbitante, será no estaban las cosas muy sosegadas; en particular se

bien contar por menudo. Estaban los franceses por una padecia grande falta de dineros. Tuviéronse Cortes en parte, y por otra los de casa Colona, caballeros de Búrgos y en Zamora, en que se reformaron los gastos Roma, en un mismo tiempo desabridos con el papa Bopúblicos, y las ciudades sirvieron con gran suma de di- nifacio por agravios que pretendian les hiciera. Las cauneros. Demás desto, el papa Bonifacio concedió á la sas del disgusto al principio eran diferentes; mas á la Reina madre una bula, en que le perdonaba las ler- postre se aliaron para satisfacerse del comun enemigo. cias de las iglesias que cobraron los reyes don Alonso,

Parecia que el Papa hizo burla de Carlos de Valoes, por ,. don Sancho y el mismo don Fernando sin licencia de la no acordarse de las promesas que le tenia hechas. El Sede Apostólica hasta entonces, y de nuevo se las daba rey de Francia se entregaba en los bienes de las igley hacia gracia dellas por término de tres años. Los áni- sias y en sus rentas. Apamea es una ciudad que cae en mos de los grandes andaban muy desabridos con la la Gallia Narbonense; antes era de la diócesi de Tolosa, Reina madre; quejábanse que las cosas se gobernaban y el papa Bonifacio la hizo catedral. El Rey tenia preso por su antojo sin razon ni órden. Los infanles don En- al obispo desta ciudad, porque claramente reprchenrique y don Juan, tios del Rey, y con ellos don Juan, dia aquel sacrilegio; lo uno y lo otro llevaba el Pontihijo del infante don Manuel, don Juan de Lara y don fice muy mal; enviáronse embajadores de una parte y Diego de Haro, con otros caballeros principales, bus- de otra sobre el caso. Lo que resultó fué quedar mas caban traza y órden para poner con artificio y maña desabridas las voluntades. Paró el debate en que se promal á la Reina con su hijo y desavenillos. Para dar nunció contra el Rey sentencia de descomunion, que principio á esto apremiaron al abad de Santander, que es el mas grave castigo que á los rebeldes se suele dar. era chanciller mayor, diese cuentas del patrimonio Demás desto, los obispos de Francia fueron llamados real, cuya administracion tuvo á su cargo , maña que á Roma para proceder contra el Rey. Grande es la ause enderezaba contra la Reina, por cuya instancia le loridad de los sumos pontífices, pero las fuerzas de los encomendaron aquellos cargos y honras. Poco aprove- reyes son mas grandes; así fué que por orden del rey charon por este camino, porque conocida su inocen- Filipo de Francia, para hacer rostro al Pontífice, se juncia y integridad, cayeron por tierra todas estas tramas. taron muchos obispos y tuvieron concilio en Paris. En Filipo, rey de Francia, al principio del año 1303 en- él se decretó que el papa Bonifacio era intruso y que la vió sus embajadores para pedir aquellos pueblos de renunciacion de Celestino no fué válida. Hobo denuesNavarra sobre que tenian diferencias; fueron despedi- tos sobre el caso de la una y de la otra parte. Hoy dia dos sin alcanzar cosa alguna. El rey de Aragon envió hay cartas que se escribieron llenas de vituperios y ulá ofrecer condiciones de paz, que tambien desecha- trajes; si verdaderas, si fingidas, no se puede averiron. Promelia que volveria toda la tierra de Murcia, de guar; mejor es que sean tenidas por falsas. Los de casa Colona fueron perseguidos y forzados á andar huidos de rencia de la religion , que con las fuerzas y el poRoma, desterrados y despojados de sus haciendas por der. Villaneo dice en su historia que Bonifacio era muy espacio de diez años, como el Petrarca lo atestigua, y docto y varon muy excelente por la grande experiencia encarece lo mucho que padecieron. Estos señores des- que tenia de las cosas del mundo; pero que era muy de tiempo antiguo fueron capitanes del bando de los cruel, ambicioso, y que le amancilló grandemente la gibelinos, contrarios de los pontífices romanos, de abominable' avaricia por enriquecer los suyos, que es quien se hicieron mucho tiempo temer por su nobleza, un grandísimo daño y torpeza afrentosa. Hizo veinte y riquezas y parentelas. A Pedro y Jacobo, que eran car- dos obispos y dos condes de su linaje. Por el sexlo libro denales y de aquel linaje y familia, por edicto público de los Decretales que sacó á luz mereció gran loa cerlos privo del capelo. Estéfano Colona, cabeza de aque- ca de los hombres sabios y eruditos. Fué en su lugar Ila familia, fué forzado á irse á Francia. Lo mismo hizo elegido por sumo pontifice en el próximno conclave NiSarra Colona, que era enemigo capital de Bonifacio; colao, natural de la Marca Trevisana, general que fué nuevos daños y desastres que en esta huida se le re- antes de la orden de los Predicadores. En su pontificrecieron le acrecentaron la saña, porque un capitan cado se llamó Benedicto XI, en memoria de Bonifade cosarios le prendió y puso al remo. El Rey dió cargo cio, que tuvo este nombre antes de ser papa y era criaá Guillelmo Nogarelo, natural de Tolosa, hombre atre- tura suya , ca le hizo antes cardenal. Fué este Papa vido, de apelar de la sentencia de Bonifacio para la santa para con los franceses demasiadamente blando , porSede Apostólica romana, privada entonces de legítimo que les alzó el entredicho que tenian puesto y revocó pastor. Estos dos comunicaron entre sí cómo podrian todos los decretos que su predecesor fulminó contra desbaratar los intentos del Pontífice; si fué con con- ellos. Verdad es que Sarra Colona y Nogareto fueron sentimiento del Rey ó por su mandado, aun entonces citados para estar á juicio, y porque no acudieron al no se pudo averiguar; en fin, ellos vinieron á Toscana tiempo señalado , los condenaron por reos del crímen y se estuvieron en un pueblo llamado Stagia, mien- | laesae majestatis y fulminaron contra ellos sentencia de tras que fuesen avisados por espías encubiertas y tu- descomunion. A Pedro y Jacobo Colona, bien que los viesen oportunidad para acometer la maldad que tenian admitió en su gracia , no les permitió usasen del capeordenada. El Papa se hallaba en Anagni. Cecano y Su-lo y insignias de cardenales, conforme a lo que por su pino, personas principales, hijos de Mafio, caballero antecesor quedó decretado. de la misma ciudad de Anagni, fueron corrompidos á poder de dinero para que ayudasen á poner en efecto

CAPITULO VII. esta maldad. Ya que todo lo tenian bien trazado, metieron dentro de Anagni trecientos caballos ligeros y un

De la paz que entre los reyes de España se hizo en el Campilla. buen escuadron de soldados. Sarra Colona era el prin- Los españoles cansados de trabajos y alteraciones cipal capitan. Al alba del dia se levantó un estruendo y tan largas gozaban de algun sosiego; mas les faltaban vocería de soldados, que con clamores y voces apellida- las fuerzas que la voluntad ni ocasion para alborotarban el nombre del rey Filipo. Los criados del Papa to- se. Las diferencias que aquellos principes tenian entre dos huyeron. Bonifacio, conocido el peligro , revestido sí eran grandes y necesario apaciguallas. Los reyes con sus ornamentos pontificales, se sentó en su sacra de Castilla y de Aragon altercaban sobre el reino de cátedra. En aquel hábito que estaba llegó Sarra Colona Murcia. Don Alonso de la Cerda se intitulaba rey de y le prendió. Escarneciendo del Nogarelo y haciéndole Castilla, sombra vana y apellido sin mando. El nuevo mil amenazas, le respondió Bonifacio con grande cons- rey de Granada, conforme á la enemiga que con los tancia : «No hago yo caso de amenazas de Paterino.» fieles tenia , hizo entrada por las tierras que poseia el Este fué abuelo de Nogareto, y convencido de la here- rey de Aragon; demás desto, tomó á Bedmar, que es jía y impiedad de los albigenses, murió quemado. Con

una villa no léjos de Baeza. Estas eran las discordias aquella voz del Pontifice cayó la ferocidad de Nogareto. públicas y comunes; otra particular, de no menos iinPusieron guardas al Pontifice y saqueáronle su palacio. portancia, andaba entre la casa de Haro y el infante Dos cardenales solamente estuvieron perseverantes con don Juan, tio del Rey. Pretendia el Infante el señorío el Pontífice, el cardenal de España Pedro Hispani y el de Vizcaya como dote de su inujer; cuidaba salir con cardenal de Ostia; todos los demás se pusieron en hui- su intento á causa del deudo y cabida que con el Rey da. Desde allí á tres dias los ciudadanos de Anagni, por tenia. Los de la casa de Haro por lo mismo andaban compasion que tuvieron de su pastor y por miedo que muy desabridos , y parece que se inclinaban á tomar las no fuesen imputados de ser traidores contra el sumo armas. El rey don Fernando, como á quien la edad haPontifice, su ciudadano, con las armas echaron de la cia mas recatado, por el mucho peligro que desta disciudad á los conjurados. El Pontifice se tornó luego á cordia podia resultar, deseaba con todo cuidado comRoma, y del pesar y enojo que recibió le dió una enfer- poner estas diferencias. La autoridad del rey de Aramedad, de que con grandes bascas, á manera de hom- gon á esta sazon era muy grande, y parece que lenia bre furioso, falleció á los 12 dias de octubre y á los puestas en sus manos las esperanzas y fuerzas de toda treinta y cinco de su prision. Dichoso pontífice, si cuan España. Eoviáronle pues por embajador á don Juan, fácilmente acostumbraba á burlarse de las amenazas, tio del Rey, para que con él y por su medio se tratase tan fácilmente pudiera evitar las asechanzas de sus ene- de tomar algun buen medio y dar algun corte en todos migos. Con su desastre se dió aviso que los imperios y estos debates. En Calatayud por el mes de marzo, año inandos de los eclesiásticos mas se conservan con el del Señor de 1304, despues de muchos dares y tomabuen crédito que dellos tienen y con buena fama, que res, por conclusion acordaron que de consentimiento debeu ellos procurar con buenas obras y con la reve- de las partes se señalasen jueces para tomar asiento en

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todas estas diferencias, y que para que esto se efec- ña Isabel, hermana del rey don Fernando, la que estutuase, mientras se trataba, bobiese treguas. Señalaron vo primero desposada con el rey de Aragon. El acomtiempo y lugar para que los reyes se viesen. En el en. pañamiento y corte era conforme á la calidad de príntre tanto el rey don Fernando, con el cuidado en que cipes tan grandes, en particular el rey de Portugal se le ponian las cosas del Andalucía, partió de Burgos, señaló mas que todos, conforme á la condicion de do á la sazon estaba , y por el mes de abril llegó á Ba- , aquella pacion, por ser deseoso de honra, y á causa dajoz con intento de visitar al Rey, su suegro, con quien de la larga paz rico de dineros; se dice que trujo en su eso mismo tenia algunas diferencias, y pretendia co- compañía de Portugal mil hombres de á caballo, y que brar ciertos lugares que en su menor edad le empeña- en todo el camino no quiso alojar en los lugares, sino ron. Lo que resultó destas vistas, fué lo que suele, en tiendas y pabellones que hacia armar en el campo. desabrimientos y faltar poco para quedar del todo ene- En lo que tocaba á la pretension de los Cerdas, los reyes migos. Solamente se pudo alcanzar del Portugués ayu- de Aragon y Portugal, nombrados por jueces árbitros, dase á su yerno con algunos dineros que le prestó, con llegado el negocio á sentencia, mandaron que don Alonque se partió la vuelta del Andalucía. No se llegó á so en adelante no se llamase rcy; que restituyese todas rompimiento con los moros, antes á pedimento del las plazas y castillos de que estaba apoderado. Señamizmo rey de Granada el rey don Fernando envió em- láronle á Alba, Bejar, Valdecorneja, Gibraleon, Sarria, bajadores á aquella ciudad, y él se detuvo en Córdoba. con otros lugares y tierras para que pudiese sustentar Por medio desta einbajada se tomó asiento con el rey su vida y estado, recompensa muy ligera de tantos Moro; concertóse y prometió de nuevo de pagar el reinos. Pocas veces los hombres guardan razon, prinmismo tributo que se pagaba en tiempo de su padre, cipalmente con los caidos; todos les faltan y se olvicon que deshicieron los campos. El infante don Enri- dan. El rey de Francia no acudia , solo el rey de Araque cargado de años falleció por este tiempo en Roa; gon sustentaba el peso de la guerra contra Castilla; su cuerpo enterraron en el monasterio de San Fran- deseaba por tanto concertar aquellos debates de cualcisco de Valladolid. Tuvo este Príncipe ingenio vario quier manera que fuese. Esta sentencia dió tanta pey desasosegado, extraordinaria inconstancia en sus sadumbre á don Alonso de la Cerda, que aun no se costumbres, y hasta lo postrero de su edad grande quiso hallar presente para oilla , antes se partió echanapetito de gloria y mando, codicia desenfrenada y la do mil maldiciones á los reyes. Restaba de acordar la postrera camisa de que se despojan aun los hombres diferencia del infante don Juan y Diego Lopez de Haro. sabios. Muy grande contento fué el que recibió todo el El Rey tenia prometido al Infante que, efectuadas las reino con la muerle deste caballero, ca todos se rece- paces, él mismo le pondria en posesion del señorio de laban no desbaratase todas las práticas que se comen- Vizcaya. Concluida pues y despedida la junta de los rezaban de paz. No dejó hijos, que nunca se casó; así yes, don Diego de Haro fué citado para que en cierto las villas de su estado se repartieron entre otros caba- dia

que

le señalaron pareciese en Medina del Campo, lleros, y la mayor parte cupo a Juan Nuñez de Lara para donde tenian convocadas las Cortes del reino. Sepor la mucha privanza que con el Rey á la sazon alcan- ñaláronse jueces árbitros que determinasen la causa. zaba. En prosecucion de lo concertado en Calatayud de Don Diego Lopez de Haro, sea por fiar poco de su justiconsentimiento de las partes fue nombrado por juez cia y entender tenia usurpado aquel estado, 6 por sospeárbitro para componer aquellas diferencias Dionisio, char que el Rey no le era nada favorable, sin pedir lirey de Portugal, y por sus acompañados el infante don cencia para partirse se salió de las Cortes, las cuales Juan de la parte de Castilla, y por la de Aragon don acabadas que fueron , como entendiesen que don DieJimeno de Luna, obispo de Zaragoza. Los reyes de go de Haro no haria por bien cosa ninguna, y el inPortugal y Aragon tuvieron primero habla en Torre- fante don Juan, que siempre andaba al lado del Rey, llas, que es una villa á la raya de Aragon y á las haldas diese priesa á que el negocio se concluyese, en Vallade Moncayo, puesta en un sitio muy deleitoso. Allí los dolid, vistas sus probanzas, se sentenció en su favor, jueces, oido lo que por las partes se alegaba , pronun- solamente se difirió la ejecucion para otro tiempo, en ciaron selencia, y fué que el rio de Segura partiese tér- que se pretendia que con alguna manera de concierto mino entre los reinos de Aragon y Castilla, cosa de entre las partes se alajase la tempestad de la guerra que grande comodidad y ventaja para el Aragonés, porque podia desto resultar. En el año del Señor de 1305 eslase le añadió lo de Alicante con otros pueblos de aque- ban las cosas desta manera en Castilla, unas diferenlla comarca, y de su bella gracia le otorgaron lo que cias soldadas, otras para quebrar; ya 17 dias del mes él con tanto aliinco antes deseaba. Pronunciósc la sen- de enero Rugier Lauria, general del mar, murió en Catencia á los 8 del mes de agosto, y luego el dia siguien- taluña, capitan sin segundo y sin par en aquel tiempo, to los tres reyes se juntaron en el Campillo, que está determinado en sus consejos, diestro por sus manos, allí cerca , y por la memoria del concierto que en aquel querido y amado de los reyes, en especial del rey don lugar se hiciera veinte y tres años antes desto entre don Pedro, que con su ayuda y por su valor sujetó á Sicilia. Alonso, rey de Castilla, y don Pedro, rey de Aragon, El solo dió fin á grandes hazañas con próspero suceso; parecia de buen agüero. Confirmóse allí lo asentado; los reyes nunca hicieron cosa memorable sin él; su desde allí los reyes fueron á Agreda, y pasaron á Tara- cuerpo sepultaron en el monasterio de Santa Cruz con zona. Grandes regocijos y recebimientos les hicieron; su túmulo y letra junto al enterramiento del rey don muy señalada fué esta junta, porque fuera de los tres Pedro en señal del grande amor que le tuvo. A los 6 dias reyes se hallaron asimismo presentes tres reinas, las del mes de abril murió doña Juana , reina de Navarra, dus de Castilla , suegra y nuera , y doña Isabel, reina de en Paris; su cuerpo enterraron en el monasterio de San Portugal, persona muy santa, demás de la infanta do- Francisco con real pompa y célebre aparato; está de

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