Imágenes de páginas
PDF
EPUB

tenia por el rey de Castilla. Entró el Conde en ella lúa roso ejército en que se halla toda la flor de Francia, Innes 10 dias del mes de marzo; no se sabe si la entrega- glaterra, Alemania y Aragon'y lo mejor del propio reino ron por no estar tan bien fortificada y bastecida que se de Castilla, todos soldados viejos muy ejercitados y que pudiese poner en defensa, ó porque los ciudadanos es- se han hallado en grandes jornadas. Tienes muchos retuviesen mal con el rey don Pedro. Aquí en Calahorra yes amigos, y sobre todo tu ventura y felicidad y granse hizo consejo para determinar cómo se procederia en de benevolencia con que de todo este ejército eres amaesta guerra. Los pareceres eran diferentes y contrarios; do. Deséate toda Castilla, los buenos del reino te esperan, - Unos decian que era bien ir luego á Búrgos como á cao y te quieren favorecer y servir; no habrá ninguno que, beza de Castilla, otros fueronde parecer que el conde don sabido que te han alzado por rey, no se venga á nuesEnrique tomase título de rey para que, perdida del todo tros reales. A otros pudiera en algun tiempo ser proJa esperanza de reconciliarse con su hermano, con ma- vechoso el nombre de rey, mas á tí en este trance es nce yor ánimo y constancia se hiciese la guerra para cesario del todo para sustentar la autoridad que es memeter á todos en la culpa y empeñallos. Beltran Cla- nester para que te respeten y para descubrir las aficioquin, como quier que era varon de grande pecho y ani- nes y voluntades de los hombres. Si, como yo lo espero, mo y por la grande experiencia que tenia en las cosas el cielo nos ayuda , á tí se te apareja una gloria grande, de la guerra el hombre de mas autoridad que venia en nos quedarémos contentos con la parte de la merced y el ejército, dicen que habló desta manera: «Cualquie-honra que nos quisieres hacer. Si sucediere al revés, ra que hobiero de dar parecer y consejo en cosas de lo que de pensarlo tiemblo, no puede avenirte peor de grande importancia está obligado á considerar dos co- lo que de presente padeces. Todos corremos el mismo sas principales : la una, cuál sea lo mas útil y cumpli- riesgo que tú; por tanto, nuestro consejo se debe tener dero al bien comun; la otra, si hay fuerzas bastantes por mas fiel y seguro, pues es igual para todos el pelipara conseguir el fin que se pretende. Como es cosa in- gro. No ha lugar ni conviene entretenerse cuando la humana y perjudicial anteponer sus intereses particu- tardanza es peor que el arrojarse. Ea pues, ten buen lares al bien público y pro comun, así intentar aquello ánimo, ensancha y engrandece el corazon y toma á la con que no podemos salir, y á lo que no allegan nues- hora aquel nombre, para el cual le tiene Dios guardado tras fuerzas, no es otra cosa sino una temeridad y locu- de tantos peligros. Ayúdale con presteza, y haz de tu ra. Ninguoa cosa, Señor, te falta para que no puedas enemigo lo que él pretende hacer de tí; acábale desta alcanzar el reino de Castilla; todo está bien pertrecha- vez, o si fuere menester, muere valerosamente en la dedo; por tanto, mi voto y parecer es que lo pretendas, manda, que la fortuna favorece y teme á los fuertes y ca será utilísimo a todos, á tí muy honroso , y á nos de esforzados, derriba a los pusilánimes y cobardes.» Desgrandísima gloria, si con nuestras fuerzas y debajo de pues que Beltran acabó su plática , todos los demás cauta pendon, ysiguiéndote como á cabeza y capitan, echá- dillos del ejército rodearon á don Enrique y le animaron remos del mundo un tirano y un terrible monstruo que á que se llamase rey; trujérople á la memoria pronóstien figura humana está en la tierra para consumir y cos en esta razon, aseguráronle que Dios y los homacabar las vidas de los hombres. Restituirás á tu patria bres le favorecian. Con esto despliegan los pendones, y y al nobilísimo reino de tų padre la libertad que con su con mucho regocijo por las calles públicas de la ciumuerte perdió, y darásle lugar á que respire de tan in- dad dicen á voces: «Castilla , Castilla por el rey don Ennumerables trabajos y cuitas como desde entonces hasta rique.» El nuevo Rey, segun el estado y méritos de el dia de hoy han padecido. ¿Por ventura no ves como cada uno, hizo muchas mercedes; á unos dió ciudades, las casas, campos y pueblos están cubiertos de la mise- y á otros villas, castillos, lugares , oficios y gobiernos. rable sangre de la nobleza y gente de Castilla? ¿No mi- Holgaba de parecer liberal, y era fácil serlo de hacienda ras tus parientes y hermanos cruelmente muertos, que ajena. Cada uno pensaba que cuanto pidiese tanto se ni aun á las mujeres ni niños no se ha perdonado? No hallaria, que todo le seria concedido. A Beltran Clatienes lástima de tu patria? No sientes sus males y te quin dió á Trastamara , y á Hugo Carbolayo á Carrion, compadeces y avergüenzas de su miserable estado , lan- aluno y al otro con título de condes. A los hermanos del tos destierros, confiscaciones de bienes, perdimientos nuevo Rey, á don Tello restituyó el estado de Vizcaya, de estados, robos, muerles? Tan grandes avenidas y don Sancho dió el de Alburquerque, el maestrazgo de tempestades de trabajos, ¿quién , aunque tuviese el co- Santiago se dió á don Gonzalo Mejía, y á don Pedro razon de

las podria mirar con ojos que no se Muñiz, que tambien él era muy querido de don Enrideshiciesen en lágrimas? No lo has de haber con aque- que, dieron el maestrazgo de Calatrava; á don Alonso llos antiguos y buenos reyes de Castilla los Fernandos de Aragon, conde de Denia y Ribagorza, que era tio y Alonsos, aquellos que, confiados mas en el amor que hermano del padre del rey de Aragon, le hizo merced les tenian sus vasallos que en las armas, alcanzaron de de Villena con título de marqués y con todo el señorío los moros tan señaladas y gloriosas victorias. Ofréce- que fué de don Juan Manuel; a otros dió villas y castisete un enemigo, que en ser aborrecido puede compe- llos, con que los contento de presente y los heredó en tir con el tirano que mas malquisto haya sido en el el reino para adelante. mundo, desamado de los extraños, insufrible y molestísimo á los suyos; una carga tan pesada, que cuando

CAPITULO VIII. no hobiera quien la derribara, ella misma se viniera por sí al suelo. Falto y desguarnecido de gente, y si

Que el rey don Pedro fué echado de España. tiene algunos soldados, estarán como su príncipe cor- Con los dos reyes que se intitulaban de Castilla el rompidos y estragados con los vicios, y que vendrán á reino andaba alborotado. El rey don Pedro, por su mula batalla ciegos, flacos y rendidos. Tú tienes un vale- | cha crueldad, tenia poca parte en las voluntades de sus

acero,

pueblos, todos deseosos de poderse rebelar y vengar la pero ofrecíanle la corona de rey si la fuese á tomar en sangre de sus parientes. Ninguna cosa los tenia sino su ciudad, pues por su antigüedad y nobleza se le deel miedo que, si les fuese contraria la fortuna, serian sin

bia

que en ella y no en otra diese principio á su reinamisericordia castigados. Los dos reyes con grande por- do. Aceptó su oferta, y luego se partió para aquella fía y ahinco comenzaron la contienda sobre el reino. ciudad, en que le recibieron con grandes aclamaciones Cada cual tenia por sí grandes ayudas y valedores. De y regocijos ; en el monasterio de las Huelgas fué coroparte de don Enrique estaba el ejército extranjero, el nado y recebido por rey de Castilla. Con el ejemplo de odio de su competidor, y el ser los hombres natural- Búrgos las mas ciudades y fortalezas del reino de su mente aficionados á cosas nuevas. A don Pedro ayuda- propia voluntad en espacio de veinte y cinco dias des: ba que casi antes fué rey que hobiese nacido, que era pues de su coronacion Je vinieron á dar la obediencia. hijo de rey y descendia de otros muchos reyes, y que Con esto no quedó nada inferior á su contrario ni en él solo quedaba por heredero legitimo de todos ellos. En fuerzas ni en vasallos; los grandes y los pueblos todos ambos el nombre y majestad real era respetado y vene- á porfía deseaban con apresurarse ganar la gracia del rable. Punzaba á don Pedro la ofensa que se le hacia; á nuevo Rey. Asentadas las cosas de Castilla y Leon, se don Enrique le encendia en cólera y animaba á la ven- fué don Enrique á Toledo. Alli sin ninguna dificultad, ganza la sangre que de su madre y hermanos, amigos y antes con mucho regocijo, le abrieron las puertas. Reparientes derramaron, y los grandes trabajos que el nunció el maestre de Santiago, don Garci Alvarez de reino padecia. Finalmente, mayor cuidado tenia de sus- Toledo. Dióle el rey don Enrique en recompensa del lentar el nuevo nombre de rey que su propia vida. Con maestrazgo y de que se pasó á su servicio lo de Oropesa esta resolucion don Enrique y los suyos se determi- y de Valdecorneja, con que don Gonzalo Mejía quedó sin naron ir luego á Búrgos; en el camino pasaron cerca contradiccion, por maestre de Santiago. Por muerte de de Logroño, mas no quisieron llegar á él porque enten- don Garci Alvarez lo de Oropesa quedó á su hijo Fernan dieron que los ciudadanos no harian nada de su volun- Dalvarez de Toledo, que en su mujer doña Elvira de Agar tad, y que si les cercaban seria cosa muy larga; Na- la tuyo á Garci Alvarez de Toledo, seños de Oropesa, varrete y Briviesca se les dieron luego. Mientras esto y á Diego Lopez de Ayala, cabeza de los Ayalas de Taasi pasaba, don Pedro se hallaba en Burgos con pocos lavera, señores de Cebolla. Lo de Valdecorueja quedó á amigos, ca muchos dellos él mismo los hizo matar; otro Fernan Dalvarez de Toledo, hermano ó sobrino del suspenso y dudoso de lo que haria, no se atrevia á fiar- Maestre, y.dél vienen los duques de Alba. Llámanse se de nadie ni tomar resolucion si se iria, si esperaria Valdecorneja el Barrio, Dávila, Piedrahita, Horcajada á su enemigo. Resolvióse finalmente en ir con grande y Almiron, Apoderado don Enrique de tan principal presteza á Sevilla, porque tenia en aquella ciudad sus ciudad como Toledo, todo lo demás del reino quedó llahijos y tesoros, y temia perderlo todo. No se atrevió á no, de manera que don Pedro no se atrevió mas á estar arriscarse por saber cuán pocos eran los que le querian en el reino, antes perdida del todo la esperanza, se debien. Los de Burgos todavía le ofrecieron su ayuda; él terminó de ponerse en salvo en una galera, en que emse lo agradeció, y dijo que entonces no se queria valer barcó sus hijos y tesoros, con que se fuéá Portugal. Al de su buen ofrecimiento y lealtad, antes les alzó el ho- que Dios comenzaba a desamparar parecia que le falmenaje que le tenian hecho para que, si se viesen en taba el consejo y tambien el favor de los hombres. El aprieto, pudiesen entregarse á don Enrique sin incur- rey de Portugal no le quiso tener en su reino, antes le rir infamia ni caso de traicion. Cególe Dios para que envió á decir que no cabian dos reyes en una provinno acelase el favor que le hacian, mayormente que co- cia. Don Fernando, hijo del rey de Portugal, estaba mo toda su perdicion le viniese por su crueldad, acre- inclinado á don Enrique; favorecíale, y enviábanse mucentó de nuevo el odio que le tenian, con que al tiempo chos recados el uno al otro, y estaba mal con el rey que se queria partir hizo matar á Juan Fernandez de don Pedro. Verdad es que en Portugal no se le hizo Tovar no por otra culpa sino porque su hermano aco- ningun desaguisado por no violar el derecho de las gengió en Calahorra á don Enrique. Esto hecho, se partió tes, antes se le dió paso seguro para Galicia, para do de Burgos en 28 dias del mes de marzo. Dende el ca- se encaminaba con intento de juntar en aquellos puemino mandó á los capitanes y alcaides de las villas y blos alguna flota en que pasarse á Bayona de Francia. castillos que tomara en Aragon les pegasen fuego, y Llegado á Compostella, hizo malar á don Suero, arzodesamparados, sacasen luego las guarniciones, y que bispo de Santiago, y al dean de aquella iglesia, que se lo mas presto que pudiesen se fuesen para él á Toledo. decia Peralvarez, ambos naturales de Toledo. No amanDesta suerte en un instante perdió lo que con gran saban tantos peligros el cruel ánimo del Rey, y él miscosta y trabajo en muchos años tenia ganado. Uno des- mo sin necesidad aumentaba las causas de su destos pueblos fué la ciudad de Calatayud; la libertad que truicion. Ordenó su partida á Francia; parecióle que cobró en el postrero de marzo, hasta hoy la celebra con le era muy peligroso ir por tierra; así, allegó de aquella fiesla solemne y procesion, en que van fuera de la ciu- costa una armada de veinte y dos navios y algunos otros dad á Santa María de la Peña á cumplir el voto que en- bajeles menores. Embarcóse en ella con don Juan, su tonces hicieron en memoria de la merced recebida. hijo, y otras dos hijas, que doña Beatriz, la mayor, era Llegó el rey don Pedro á Toledo; allí se detuvo algunos muerta, aunque Polidoro escribe que falleció en Bayodias en asegurar aquella ciudad y dejalla á buen recau- na de Francia. Con buen viento llegaron á Bayona en do. Mandó quedar en ella por general á don Garci Al- la Guiena, que á la sazon se tenia por los ingleses; llevó varez de Toledo, maestre de Santiago. Partido el rey consigo una buena parte de sus tesoros. Verdad es que don Pedro de Burgos, los de la ciudad enviaron por sus la mayor cantidad dellos, que enviaba en una galera cartas á llamar á don Enrique. Diéronle título de conde, con su tesorero Martin Yañez, se la tomaron los ciudadanos de Sevilla con deseo de hacer algun notable ser- hobiese nombrado, y recibieronle por su prelado; dié. vicio á don Enrique, al cual todo se le allanaba. Córdo- ronle las insignias episcopales é hicieronle consagrar. ba se le habia entregado, y por horas le esperaban en En estos dias el arzobispo don Lope de Luna vino otra Sevilla. Desta manera entendió don Pedro por su mal vez á Castilla enviado por el rey de Aragon con embaque las cosas humanas no permanecen siempre en un jada á don Enrique para pedille cumpliese con él lo que ser, y que muchas veces muy grandes príncipes, por tenia capitulado y acusalle los juramentos que le tenia mas dichosos y mas poderosos que fuesen, aunque es- hechos y las pleitesías; en particular queria le pagase tuviesen rodeados de grandes ejércitos, fueron destrui- mucha suma de moneda que le prestara. El rey don dos por ser malquistos del pueblo, y llevaron el pago Enrique le respondió que él confesaba la deuda y ser que sus obras merecian. El nuevo rey don Enrique, así todo lo que el Rey decia; todavía que aun no estadespues de llegado a Sevilla, asentó paces con los reyes ban sosegadas las cosas del reino, y que si no era con de Portugal y de Granada. Hecho esto, del ejército de grande riesgo de alguna gran revuelta y escándalo, no los extranjeros escogió mil y quinientas lanzas, y por podia tan presto enajenar de la corona real lantas villas sus capitanes Beltran Claquin y don Bernal, hijo del y ciudades como le prometió; que pasado este peligro, conde de Fox, señor de Bearne; con tanto, como si todo él estaba presto para cumplir lo asentado; que le tenia lo al quedara llano, despidió los demás soldados. De en lugar de padre y le debia el ser , vida y reino que Aragon le enviaron á sa mujer y á su nuera da infanta poseia y todo lo al. Esto decia por entretener al rey de doña Leonor, en cuya compañía vivieron don Lopez Aragon; por lo demás muy resuelto de no enajenar ninFernandez de Lụna, arzobispo de Zaragoza, y otros se- guna parte de lo que antiguamente era reino de Castinores principales. Era necesario asentar el gobierno Ha. Desta manera suelen los principes mirar mas por del reino y poner buen recaudo en las rentas reales, lo que les es útil y provechoso que tener cuenta con el proveer de dineros, porque el tesoro real le balló muy deber y promesas que tengan hechas y juradas. consumido con la guerra pasada. No se ponia duda sino que de Francia bajaria otra tempestad de guerra, y que

CAPITULO IX. don Pedro, por ser de corazon tan ardiente, no sosegaria hasta que dejase juntamente el reino y la vida. Por

De las guerras de Navarra. tanto, se hicieron en Búrgos Cortes generales de todo el reino, y en ellas el infante don Juan, hijo de don En- Estas cosas pasaban en Castilla ; entre los navarros y rique, fué jurado por sucesor y heredero del reino para franceses con varia fortuna se proseguia en Francia la despues de los dias de su padre. En estas Cortes asi- guerra que tres años antes deste se comenzara , aunque mismo se concedió la décima parte de las cosas que se con mayor daño del rey de Navarra por estar ausente y vendiesen, sin limitar el tiempo desta concesion. La ocupado en negocios de su reino. Tomáronle algunas gana de que se administrase bien la guerra y el abor- villas y ciudades, cercáronle y combatieron otras. Los recimiento que tenian á don Pedro les hizo en parte reyes de Francia y de Aragon hicieron liga en la ciudad que no advirtiesen por entonces cuán grave carga ha- de Tolosa, que es en la Gallia Narbonense, por sus bia de ser este tributo en los tiempos venideros. La cie- procuradores, que cada uno dellos para este efecto enga codicia de venganza y el dolor y peligro presente vió. El principal en asentar los capítulos desta liga fué fácilmente turba y desbarata la corta providencia de los Luis, duque de Anjou, hermano del rey de Francia. entendimientos de los hombres. Hizo don Enrique mer- Quedaron de acuerdo que el rey de Aragon hiciese ced á la ciudad de Burgos de la villa de Miranda de guerra al de Navarra dentro de su reino, y que el rey Ebro por los servicios que le hicieron en su coronacion de Francia le ayudase con quinientas lanzas pagadas á y en recompensa de la villa de Briviesca, que era de su costa, todo sin lener ningun respeto al estrecho paBúrgos y la diera á Pedro Fernandez de Velasco, su rentesco que con él tenian, porque entrambos reyes camarero mayor; y porque la villa de Miranda era de eran sus cuñados por estar el de Navarra casado con la iglesia de Burgos, le dió en pago sesenta mil mara- hermana del rey de Francia, y el de Aragon tenia asivedis de juro cada un año situados en los diezmos del mismo por mujer una hermana del mismo Navarro, mar, para que se gastasen en las distribuciones ordi- Aquellos principes, que tenian obligacion á defendelle narias de las horas nocturnas y diurnas y se repartie- cuando otros le movieran guerra, esos se conjuraban sen entre los prebendados que asistiesen á los divinos contra él. ¡Oh fiera codicia de reinar! El mal modo de oficios en la dicha iglesia mayor, que antes desto no proceder del rey Carlos de Navarra y su aspereza le hatenian estas distribuciones. Era á la sazon obispo de cian odioso á los reyes sus vecinos, y era la causa que Búrgos don Domingo, único deste nombre, cuya elec- tuviese muchos enemigos. Entendida esta liga por cion fué memorable; por muerte de su antecesor don el Navarro, el se estuvo quedo en España para hacer Fernando los votos del cabildo se dividieron sin poderse resistencia al rey de Aragon, mayormente que ya por concordar en dos bandos. Conviniéronse en que aquel su mandado Luis Coronel desde Tarazona hacia guerfuese de comun consentimiento de todos electo por ra en Navarra , robaba y destruia toda aquella fronteobispo á quien nombrase el canónigo Domingo, como ra. A la Reina, su mujer, envió á Francia, dado que preárbitro que le hacian desta eleccion, ca le tenian por nada, para que procurase aplacar al Rey, su hermano, y hombre santo y de buena conciencia. El, acetado que buscase algun remedio para salir del aprieto en que se hobo la accion que le daban, sin hacer caso de ninguno hallaban. Esta ida po fué de provecho alguno, á causa de los competidores, dijo por si aquella sentencia que que el rey de Francia pensaba y pretendia quedarse despues se mudó en resran : (Obispo por obispo séa- desta vez con toda la tierra que el de Navarra lenia en selo Domingo.» Holgaron todos los canónigos que se su reino. Estando pues la Reina en su villa de Evreux en Normandla, en el postrero dia del mes de marzo dez de Luna, arzobispo do Zaragoza, y Beltran Claquin. parió al infante don Pedro, su segundo hijo, conde que La confederacion que estos principes hicieron sué que fué de Moretano ó Mortaigne en Normandía, y con él el rey de Navarra no diese paso á los ingleses; que en en el medio del estio se volvió a Navarra; por no hallar la guerra que esperaban ayudase con su persona y con buena acogida en el rey de Francia, de necesidad el todo su ejército al rey don Enrique, y que para seguNavarro hobo de buscar de quien favorecerse. Pareció- ridad diese ciertas villas y castillos en rehenes de que le el mejor medio de todos aliarse y juntar sus fuerzas cumpliria estos conciertos. Por el contrario, que don con el rey don Pedro, que andaba desterrado, y le ro- Enrique le diese á él á Logroño, la misma ciudad que gaba biciese liga con él; y como los hombres cuando poco antes don Pedro le prometió. En estos dias don se ven en algun grande aprieto son muy liberales, pa- Luis, hermano del rey de Navarra, se casó con Juana, ra traelle á su amistad le hacia una muy larga promesa duquesa de Durazo; en la Macedonia, bija mayor de de pueblos en Castilla, ca le ofrecia toda la lierra de Cárlos, de quien heredó este estado, y á quien algunos Guipúzcoa, Calahorra, Logroño, Navarrete, Salva- años despues el papa Urbano VI dió la envestidura del tierra y Victoria; parecen hoy dia, si no son fingidas, reino de Nápoles. Y porque comunmente se yerra en la Jas escrituras que hicieron deste concierto en este año decendencia destos principes, me pareció ponerla en en la ciudad de Lisboa, cuando el rey don Pedro desde este lugar. Carlos II, rey de Nápoles, tuvo por hijo á Sevilla se retiro á Portugal. Al presente el rey don Pe- Juan, duque de Durazo; hijos de Juan fueron Carlos y dro desde Bayona procuraba socorros para poder vol- Luis; Carlos fué padre de Juana y Margarita. De Luis, ver á cobrar el reino de Castilla. En particular solicita- el otro hijo de Juan , Dacieron Cárlos, que vino á ser ba & Eduardo, principe de Gales, que por su padre el rey de Nápoles, y Juana, la que dijimos casó con el inrey de Inglaterra gobernaba el ducado de Guiena, para fante don Luis, hermano del rey de Navarra. Las visque le ayudase con sus gentes. Viéronse en Cabreron, tas del rey de Navarra y de don Enrique, que se hique es un pueblo cerca de la canal de Bayona; hallóse cieron en Campezo, fueron en el principio del año en aquellas vistas don Carlos, rey de Navarra. Convidó- de 1367, en el cual, quién dice el año siguiente, Jos á comer el Principe, sentáronse con este órden en en 18 de enero murió en Estremoz, villa de Portula mesa; don Pedro a la mano derecha y luego junto á él gal, el rey don Pedro. Vivió por espacio de cuarenel Príncipe, y á la mano izquierda se sento solo de por ta y seis años, nueve meses y veinte y un dias; reisí el rey de Navarra. Confederáronse allí estos tres prin- nó nueve años y otros tantos meses y veinte y ocho cipes, y confirmaronconsolemne juramento los concier- dias. Enterráronle en el monasterio de Alcobaza junto tos que hicieron , que fueron estos, que el rey don Pe- á doña Inés de Castro; hízosele un real y solemnísimo dro fuese restituido en su reino, y que al príncipe enterramiento con grande aparato y pompa. Entre otras Eduardo se le diese en recompensa de su trabajo el se- cosas dejó buena renta para seis capellanes que alli diñorío de Vizcaya; que el rey de Navarra hobiese á Lo-jesen cada dia misa por su ánima y por las de sus antegroño, y que don Pedro dejase en Guiena sus hijas pa-pasados; fué aventajado en ser justiciero; loráronle ra seguridad y prenda de que cumpliria lo capitulado mucho sus vasallos, y sintieron su muerte como si con y pagaria, alcanzada la victoria, el dinero que se le él en la misma sepultura se hobiera enterrado la pública prestaba para el sueldo de la gente de guerra. Sabida alegría y bien de todo el reino. Tenia mandado que sus esta liga por el rey de Aragon , receloso del daño que despenseros no comprasen ninguna cosa fiada, sino della le podia venir, para hallarse con mayores fuer- todo de contado y por justo precio. Hizo muy santas zas y poder mejor resistir á sus enemigos, renovó leyes contra la avaricia de los jueces y abogados, pacon el rey de Francia la confederacion y amistades que ra que con su codicia y largas no fuesen los pleitos incon él tenia hechas. El rey de Navarra estaba con gran mortales. Fué severísimo contra los malhechores, escuidado y miedo no descargasen estos nublados sobre pecialmente era rigurosísimo contra los adúlleros; llesu reino, como el que caia en medio de dos enemigos gó á que por haber cometido este delito el obispo de tan poderosos como eran los reyes de Francia y Ara- Portu, con sus propias manos lo multrató muy regon. Por otra parte temia á los ingleses; juzgaba que ciamente; así se decia vulgarmente, que traia co sigo para pasar en Castilla ó les habia de dar el camino por un azote para castigar á los que cogiese en algun delisus tierras, ó se le abririan con las armas. Hallábase to. Tenia costumbre de distribuir cada año muchos muy congojado; aquejado con este pensamiento, nosa- marcos de plata, parte labrada, y parte acuñada, entre bia que consejo se tomase. La peor resolucion que él los suyos, segun la calidad y méritos de cada uno. Repudo tomar fué quedarse neutral , porque desta ma- fiérese dél aquella sentencia : «Que no era digoo de nera á ninguno obligaba , y á todos dejó querellosos. nombre de rey el que cada dia no hiciese bien y merTodavía despues que lo hobo todo bien ponderado, to- ced á alguna persona. » Hizo el puente y villa de Limia mó por mejor partido concertarse con el rey don En- en Portugal; dejó por heredero de su reino a su hijo rigue, ora lo hiciese con disimulacion y engaño, ora don Fernando, cuyo reinado no fué tal y tan feliz coque hobiese mudado su voluntad y quisiese salir suera mo el del padre. Con los embajadores que el rey de de la liga hecha con don Pedro y el príncipe de Gales. Aragon envió á su padre asentó él paces en 4 dias Como quiera que esto fuese, él tuvo sus hablas con el del mes de marzo deste año en los palacios de Alrey don Enrique en Santacruz de Campezo, que es una canhaaes, que son cerca de Santaren. Tuvo amores villa en la frontera de Navarra; halláronse presentes deshonestos con doña Leonor de Meneses, mujer de don Gomez Manrique, arzobispo de Toledo, que fuera Lorenzo Vazquez de Acuña, á quien se la quitó. El maelegido en lugar de don Vasco, don Alonso de Aragon, rido por tanto anduvo mucho tiempo huido en Castilla, conde de Depia y marqués de Villena; don Lope Fernan- y se dice del que traia en la gorra unos cuernos de pla

ro

ta como por divisa y blason, para muestra de la desho- des y de ningun valor. Que si el ánimo no faltaba , 80nestidad del Rey y de su afrenta , mengua y agravio. braban las fuerzas y ciencia militar para desbaratar y

vencer dos tantos ingleses que fuesen. Sobre todo que CAPITULO X.

á tau justa demanda Dios no faltaria, y con su favor esQue don Enrique fué vencido junto a Najara.

peraban se alcanzaria una gloriosa victoria. Aprobó don

Enrique este parecer, mandó marchar su campo la via Toda Castilla y Francia ardian llenas de ruido y aso- de Alava para hacer rostro á algunas bandas de cabanadas de guerra; hacíanse muchas compañías de hom- llos ligeros del enemigo, que se habian adelantado у bres de armas, jinetes é infantería; todo era proveerse baban aquella tierra. Llegó con su ejército junto á Salde caballos, armas y dineros. Las partes ambas igual- drian, yavista del de su enemigo asentó su campo en un mente temian el suceso y esperaban la victoria. Don lugar fuerte, porque le guardaban las espaldas unas sierEnrique en Burgos, do era ido, se apercebia de lo ne- ras que allí están, con que podia pelear con ventaja si cesario para salir al camino a su enemigo, que sabia no le forzaban a desamparar aquel sitio. Considerando con un grande y poderoso campo era pasado los Piri- esto, los ingleses levantaron sus reales y tiraron la via neos por las estrechas sendas y montañas cerradas de de Logroño, ciudad que tenia la voz de don Pedro, Roncesvalles. Llegó á Pamplona sin que

el rey Cárlos con intento de traer á don Enrique á la batalla ó ende Navarra le hobiese hecho ningun estorbo á la pasa- traren medio del reino, por donde tenian esperanza quo da, ca estaba á la sazon detenido en Borgia. Prendióle todas las cosas podrian acabar á su gusto. Entendido andando á caza cerca de allí un caballero breton, lla- por don Enrique, que estaba en Navarrete, el fin del mado Olivier de Mani, que la tenia en guarda por Bel- enemigo, volvió atrás camino de Najara, que es una tran Claquin, su primo. Entrambos los reyes sospecha- ciudad que se piensa ser la antigua Tritin Metallo en ron que era trato doble, concierto con este capitan que los autrigones; y de que sea ella no es pequeño indile prendiese, para tener color de no favorecer á ningu- cio que dos millas de allí está una aldea que retiene el no dellos, y despues excusa aparente con el que ven- mismo nombre de Tritio. Esta ciudad alcanza muy linciese. A los príncipes ningun trato que contra ellos se do cielo y unos campos muy fértiles, y por muchas cohaga, aunque sea con mucha cautela, se les puede en- sas es un noble pueblo, y con el suceso desta batalla cubrir; antes muchas veces les dicen mas de lo que se hizo mas famoso. Escribiéronse estos principes; čahay, y eso lo malician y echan á la peor parte. Don En- da cual daba a entender al otro la justicia que tenia de rique partió de Búrgos con un lucido y grueso ejército su parte y que no era él la causa desla guerra; antes la de mucha infantería y cuatro mil y quinientos hombres hacia forzado y contra su voluntad, y tenia mucho de. de á caballo, en que iba toda la nobleza de Castilla y seo y gana de que se concordasen y no se viniese al la gente que de Francia y Aragon era venida en su ayu- riesgo y trance de la batalla por la lástima que signifida. Llegó con su campo al Encinar de Bañares, llamó á caban tener a la mucha gente inocente que en ella peconsejo los mas principales del ejército, y consultó con receria. Mas como quier que no se concordasen en el ellos lo tocante á esta guerra. Los embajadores de punto principal de la posesion del reino, perdida la esFrancia, que eran enviados á solo este efecto, y Beltran peranza de ningun concierto, ordenaron sus laces en Claquin procuraron persuadir que se debia en todas ma- guisa de pelear. Don Enrique puso a la mano derecha neras excusar de venir á las manos con el enemigo y no la gente de Francia, y con ella á su bermano don Sandarle la batalla, sino que fortificasen los pueblos y forta- cho con la mayor parte de la nobleza de Castilla; á su Jezas del reino, tomasen los puertos, alzasen las vitua- hermano dun Tello y al conde de Denia mandó que riJlas, y le entretuviesen y gastasen; que la misma tardanza le echaria de España por ser esla provincia de tal Alonso se quedó en el cuerpo de la batalla. Los enemicalidad, que no puede sufrir mucho tiempo un ejército gos, que serian diez mil hombres de á caballo y otros y sustentarle. Que se considerase el poco provecho que tantos infantes, repartieron desta manera sus escuase sacaria cuando se alcanzase la victòria , y lo mucho drones. La avanguardia llevaban el duque de Alencasque se aventuraba de perder lo ganado, que era no tre y Hugo Carbolayo, que se era pasado á los ingleses. menos que los reinos de Castilla y Leon y las vidas de El conde de Armeñac y mosiur de Labrit iban por catodos. Que en el ejército de don Pedro venia la flor de pitanes en el segundo escuadron; en el postrero quedala caballería de Inglaterra, gente muy esforzada y acos- ron el rey don Pedro y el príncipe de Gales y don Jaitumbrada á vencer, á quien los españoles no se iguala- me, hijo del rey de Mallorca, el cual, despues que se ban ni en la destreza en pelear ni en la valentía y luer- soltó de la prision en que le tenia el rey de Aragon,cazas de los cuerpos. Finalmente, que se acordasen que sara con Juana, reina de Nápoles. Halláronse en esta no es menos oficio del sabio y prudente capitan saber batalla trecientos hombres de á caballo navarros, que vencer al enemigo con industria y maña que con fuer- con su capitan Martin Enrique los envió el rey Cárlos za y valentía. Esto dijeron los embajadores de Francia de Navarra en favor del rey don Pedro. Corria un rio de parte de su Rey, y Beltran Claquin de la suya. Otros, en medio de los dos campos; pasóle don Enrique, y en que tenian menos experiencia y menor conocimiento del un llano que cstá de la otra parte ordenó sus haces. En valor de los ingleses, y eran mas fervorosos y esforzados este campo se vinieron á encontrar los ejércitos con que considerados y sufridos, instaron grandemente en grandísima furia y ruido de las voces, de los combates, que luego se diese la batalla. Decian que la cosas de la del quebrar de las lanzas y el disparar de las ballestas, guerra dependian mucho de la reputacion, y que se El escuadron de la mano derecha, que regia Beltran perderia si se rehusase la batalla, por entenderse que Claquin, sufrió valerosamente el impetu de los enemitenian miedo del enemigo y seriau tenidos por cobar- gos, y parecia que llevaba lo mejor; empero en el otro

M-1.

:

33

« AnteriorContinuar »