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los suyos mas odioso, se decretó que á la primavera se dieron al de Navarra, así él las podia ahora recebir, que enviase ejército á la frontera de Navarra para cobrar las de su voluntad tomaban su voz y se querian reducir á ciudades y villas que las revoluciones pasadas los na- su servicio y obediencia. Logroño y Victoria ni por varros usurparon en Castilla. Al arzobispo de Toledo fuerza ni de grado quisieron por entonces mudar opidon Gomez Manrique por sus muchos servicios dió el nion, sino permanecer y tenerse por el rey de Navarra. Rey la villa de Talavera, y en trueque á la Reina , cuya era aquella villa, la ciudad de Alcaráz, que era del Ar

CAPITULO XVII, zobispo, el cual adquirió tambien á su dignidad la villa de Yepes. Ordenóse en estas Cortes que los judíos y Do otras confederaciones que se hicieron entre los reyes. moros que habitaban en el reino mezclados con los cristianos, que era una muchedumbre grandísima, tru- Mayor era el miedo de la guerra que amenazaba de jesen cierta señal con que pudiesen ser conocidos. Man- la parte del rey de Aragon, enemigo poderoso y que se dóse tambien bajar el valor de las monedas de cruza

ofendido. A muchas ocasiones que se ofrecian dos y reales, que dijimos se acuñaron para del aprove- para estar mal enojado se allegó otra de nuevo, esto chamiento é interés que se sacase dellas pagar los es, la libertad que se dió al infante de Mallorca don soldados extraños. No pareció que era bien por entonces Jaime, rey de Nápoles, contra lo que el Aragonés de consumillas por estar muy gastado el tesoro y hacienda seaba y tenia rogado por medio del arzobispo de Zareal. En estas mismas Cortes quisiera el Rey que se re- ragoza que no le diese libertad por ningun tratado que partieran entre los señores los otros pueblos de las be- sobre ello le moviesen. Recelábase y aun tenia por hetrías que no fueron de la caballería de San Bernardo. cierto que pretenderia con las armas recobrar á MallorDecia el Rey que esta licencia que tenian aquellos pue- ca, como estado que fué de su padre. Por esta causa blos de mudar señores era de mucho inconveniente se trataron de aliar el Aragonés y el duque Juan de y cousa de grandes escándalos y revueltas. Suplicáron- Alencastre para quitar el reino á don Enrique; intentos je algunos grandes fuese servido de no hacer novedad que se resfriaron por una muy reñida guerra que á esta en este caso por algunas razones que le representaron; sazon se encendió entre los franceses é ingleses. Alrey á la verdad lo que principalmente les movia no era el de Aragon tenia eso mismo con cuidado la guerra de pro comun, sino su particular interés ; así se quedaron Cerdeña; además que se temia del infante de Mallorca en el estado que antes. Despedidas las Cortes, el rey no viniese con las fuerzas de Francia, do se hacian mudon Enrique envió su ejército á Navarra como en ellas chas compañías de gente de guerra, á conquistar el esse acordara. Hizose la guerra algunos dias en aquel rei- tado de Ruisellon, fama que corria hasta decirse cada no. Despues se convino con la Reina gobernadora que dia que llegaba. El papa Gregorio XI, deseoso de poner aquellos pueblos sobre que era la diferencia se pusie- paz entre estos príncipes, envió a Aragon al cardenal sen en secresto y fieldad del sumo pontilice Grego- de Cominge para que los concordase; venido, concerto rio XI, lemosin de nacion, que fué en el principio des- se ratificase el compromiso que tenian hecho, y se pusiete año elegido por papa en lugar de su antecesor Urba

ron graves penas contra el que quebrantase las treguas no V. Este papa Gregorio ilustró asaz su nombre con la

que para este efecto se concertaron en 4 dias del mes restitucion que hizo de la Silla Apostólica á su antiguo de enero del año de 1372. Todavía el rey don Enrique, asiento de la ciudad de Roma. Entre los cardenales que por recelo que el Papa no favoreciese en la sentencia crió, el primero fué don Pero Gomez Barroso, arzobis- mas al rey de Aragon que á él, entretuvo la conclusion po de Sevilla, que falleció el cuarto año adelante en la mucho tiempo con dilaciones que buscaba y procurar ciudad de Aviñon. Era este prelado nalural de Toledo, otros medios para la concordia. En estos dias el mismo y los años pasados tuvo el obispado de Sigüenza. Dió rey de Castilla se puso sobre la ciudad de Tuy y la tomó, asimismo el capelo á don Pedro de Luna, aragonés, que la tenian por el rey de Portugal Men Rodriguez de hombre de negocios, y que con sus muchas letras col- Sanabria y otros forajidos de Castilla. Envió otrosí en maba la nobleza de su linaje. Púsose en los conciertos ayuda del rey de Francia, para mostrarse grato de la que el legado del Papa , cuya venida de cada dia se es- que dél tenia recebida, doce galeras con su almirante peraba, fuese juez de todas las diferencias y pleitos que micér Ambrosio Bocanegra, capitan famoso y de ilustre tenian Castilla y Navarra. Tomó estos pueblos en fieldad sangre. El Almirante, juntado que se hobo con la armaun caballero navarro, que se decia Juan Ramirez de da de Francia, desbarató y venció la flota de los ingleArellano, muy obligado á don Enrique por la merced ses junto a la Rochela, tomóles todos sus bajeles, que que le hizo del señorío de los Cameros en remuneracion eran treinta y seis navíos, prendió al conde de Peñadel gran servicio con que le obligó cuando no le quiso broch, general de los ingleses, y á otros muchos señoentregar á los reyes de Aragon y de Navarra en las vis- res y caballeros , y les tomó una grandísima cantidad tas de Uncastel o de Sos. Hizo este caballero juramen- de oro que llevaban para los gastos de la guerra que to y pleito homenaje de tener estos pueblos en nombre querian hacer en Francia. Locual todo juntamente con de su Santidad, y de entregallos á aquel en cuyo favor el General y los prisioneros, que eran sesenta caballese pronunciase la sentencia. Desta manera cesó por en- ros de espuelas doradas y de timbre, envió á Búrgos al tonces la guerra entre Navarra y Castilla; sin embargo,

rey

don Enrique en señal de su victoria, que fué de las poco despues el rey don Enrique lué á Búrgos, y envio mas señaladas que en aquel tiempo hobo en el mar su ejército á la frontera de Navarra, y contra lo capitu- Océano. Deste Ambrosio Bocanegra, primer almirante lado, se apoderó de Salvatierra y de Santacruz de Cam- de Castilla, decienden como de cepa los condes de pezo. Hecho que algunos excusaron, y decian que lo Palma. La Rochela , que es una ciudad muy fuerte de pudo hacer, porque como estas villas de su voluntad se Francia en Jantogne, y entonces se tenia por los ingle

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ses, con esta victoria se entregó al rey de Francia, á estorbar la guerra que tan trabada vela. Con esto se dio causa que los ciudadanos, perdida la flota de los ingleses, tomaron las armas y echaron fuera la guarnicion con intento de hablar á ambos los reyes. En el entre que tenian dentro de la ciudad. Derribaron asimismo tanto Portugal se abrasaba en guerra y era miserableun castillo que les labraron los inglesos, y levantaron mente destruido, ca en principio del año de 1373 el rey banderas por Francia. Tenia el rey de Aragon tres hi- don Enrique tomó por fuerza de armas y forzó la ciujos en su mujer la reina doña Leonor, hija del rey de dad de Viseo, que se entiende es la que antiguamente Sicilia; estos eran el infante don Juan, heredero del se llamaba Vico Acuario. De allí dió vista a la ciudad de reino, y don Martin y doña Costanza, la que arriba di- Coimbra; no le pareció detenerse en cercalla , antes se jimos casó con don Fadrique, rey de Sicilia. En el mes determinó de ir en busca de su enemigo, que tenia de junio deste año se celebraron las bodas del infante nueva alojaba con su ejército en Santaren. Quisiera mudon Martin con la condesa doña María de Luna , única cho venir con él á las manos y darle la batalla; pero, heredera del conde don Lope de Luna. Llevó en dote aunque llegó cerca del pueblo, no osó el Portugués salos estados de Luna y de Segorve, y el Rey, padre dél, lir de los muros por no tener suficiente ejército para le dió mas la baronia de Ejerica con título de condado, poder hacer jornada, ni tampoco se fiaba de la voluntad y poco despues le hizo condestable del reino. El infante de sus soldados. Sabia que tenia á muchos descontendon Juan desposó con doña Marta, hermana del conde tos; en particular su hermano don Donis se era pasado de Armeñaque, con dote de ciento y cincuenta milfran- | á Castilla por medio de Diego Lopez Pacheco, caballecos; deste matrimonio nació la infanta doña Juana, que ro portugués, al cual en remuneracion de haber hecasó adelante con Mateo, conde de Fox. En 22 dias del cho lo mismo, le hizo el Rey merced de Béjar. Este mes de agosto á don Bernardino de Cabrera, nieto de persuadió al infante don Donis, que vió andaba congodon Bernardo de Cabrera , hijo de su hijo el conde de jado y desabrido, hiciese lo que él, y con esto se venOsona, que por este tiempo falleció, le restituyó el Rey gase de los agravios que de su hermano tenia recebidos. el estado que era de su abuelo, excepto la ciudad de Visto pues que el rey de Portugal esquivaba la batalla Vique con una legua en contorno. Túvose lástima á una el de Castilla pasó a Lisboa. Luego que llegó se apodenobilísima casa como esta, y al Rey y á la Reina remor- ró de los arrabales de la ciudad, que entonces no estadia la conciencia de la injusta muerte de tan gran se- ban cercados, en que los soldados pusieron fuego á muy ñor y buen caballero como fué don Bernardo. Entre ricos edificios. La parte alta de la ciudad, que llaman Castilla y Portugal se volvió á encender la guerra con la villa, era fuerte y bien cercada, y tenia dentro gente mayor cólera y peligro que antes, por ocasion que los valerosa que la defendió esforzadamente, que fué cauportugueses tomaron ciertas naves vizcaínas que iban sa que don Enrique no la pudo ganar; pero quemó mucargadas de hierro y acero y de otras mercadurías de chos navios que surgian en el puerto, otros tomó el las que lleva aquella provincia. No se sabe qué fuese armada de Castilla que por mandado del Rey era allí la causa por que los portugueses rompiesen la guerra. venida; fueron muchos los cautivos que prendieron y A los forajidos de Castilla, que eran muchos, por grande el despojo que se hobo. En este medio tiempo ventura pesaba de la paz y temian de ser en algun con- el Cardenal legado no reposaba, hablaba muchas veces cierto entregados á su señor, como se hiciera en tiem- al un rey y al otro sin excusar ningun trabajo, ni el po del rey don Pedro. Hallábase á la sazon el rey don riesgo en que ponia su salud con tantos caminos como Enrique en Zamora, dende envió su embajador á hacia. Tanta diligencia puso, que en 28 dias del mes Portugal á que pidiese la restilucion de los navios, de marzo los reyes y el Legado se hablaron en el rio emienda y satisfaccion de los daños, con órden de Tajo en una barca junto á Santaren, y se concertaron denunciarles la guerra si no lo quisiesen bacer. Destos debajo de las condiciones siguientes: que el rey de Porprincipios se vino á las armas. Don Alonso , hijo bas- tugal, dentro de cierto término que señalaron, echase tardo del rey de Castilla , fué despachado para que die- de su reino los forajidos de Castilla , que serian como se guerra á Portugal por la parte de Galicia y cercase quinientos caballeros; que los pueblos tomados por á Viena. Al almirante Bocanegra se dió órden que ar- ambas las partes en aquella guerra se restituyesen; mase doce galeras en Sevilla y fuese con ellas á correr que doña Beatriz, hermana del rey de Portugal, casase la costa de Portugal. Tenia don Enrique buena ocasion con don Sancho, hermano del rey de Castilla y conde para hacer alguna cosa notable, por estar el rey don de Alburquerque; y doña Isabel, hija natural del misFernando mal avenido con los de su reino. Por no per- mo rey de Portugal, casase con don Alonso, conde de der esta oportunidad dejó en Zamora el carruaje que le Jijon, hijo bastardo del rey don Enrique. Estas fueron podia embarazar, y entró en Portugal poderosamente las condiciones con que se hicieron las paces; el rey destruyendo los campos, robando los ganados y que- don Fernando dió ciertos rehenes para seguridad que mando los lugares y aldeas que topaba. Tomó las villas cumpliria lo capitulado. Celebráronse luego en Santade Almoida, Panel

, Cillorico y Linares. Esto fué en los ren las bodas de don Sancho y de doña Beatriz; doña postreros dias deste año. En esto tuvo cartas del car- Isabel se puso en poder del rey don Enrique, que é denal Guido de Bolona, que era llegado á Castilla por causa de su edad de solos ocho años no podia efectuarlegado del papa Gregorio á poner paz entre él y el rey se el matrimonio. Compuestas en esta forma las difede Portugal. Envióle don Enrique á rogar le esperase rencias que estos principes tenian, hechos amigos se en Guadalajara, do quedó la Reina. Replicóle el Carde- partieron de Santaren; el rey don Enrique volvió toda nal que no era justo estarse él quedo sin hacer diligen- ja fuerza de la guerra contra Navarra, y con su ejército cia en aquello para que el Papa le mandaba, que era fué á la ciudad de Santo Domingo de la Calzada para entrar por aquella parte. Intervino tambien el Legado | dineros á los ingleses cuanto señalasen los jueces que apostólico entre estos reyes, y por su medio se con- para arbitrarlo se podrian nombrar en conformidad. cordaron. El rey de Navarra restituyó al de Castilla las Con tanto el Navarro, sin alcanzar lo que pretendia, se ciudades de Logroño y Victoria; demás desto, se concer- volvióá Pamplona, don Enrique partió para el Andalucía. taron desposorios entre doña Leonor , hija de don En- Siguiósc otra pretension y demanda de una buena parrique, y don Carlos, hijo del rey de Navarra, y que se te de Castilla. La condesa doña María, hija de don Ferdiesen al Navarro ciento y veinte mil escudos de oro, nando de la Cerda y de doña Juana , hermana de don pagados á ciertos plazos por razon de la dote, y en re- Juan de Lara el Tuerto, en Francia casara con el conde compensa de lo que tenia gastado en la fortificacion y de Alanzon, nobilísimo señor de la sangre real de Franreparos de los dichos pueblos que entregó al de Casti-cia, de quien tenia muchos hijos; envió un embajador Ma. Viéronse los reyes en Briones, villa que está á los á pedir al Rey le mandase entregar los estados de Vizmojones de los dos reinos; allí se hicieron los desposo- caya y Lara, que por ser hija de doña Juana de Lara y rios de los dos infantes don Cárlos y doña Leonor, y ser muertos todos los que la precedian en derecho le por prenda y mayor firmeza destas paces el rey de Na- pertenecian. Venido el Rey del Andalucía á Búrgos, varra envió á Castilla al infante don Pedro, que era el se trató en aquella ciudad deste negocio, que tuvo muy menor de sus hijos, para que se criase en ella. Cuando apretados al Rey y á su consejo; por una parte parecia el rey de Navarra volvió de Francia en España halló que esta señora pedia razon en que se le admitiese su que don Bernardo, obispo de Pamplona, y Cruzate, demanda y se le biciese justicia; por otra era "cosa dudean de Tudela, los que arriba dijimos dejó por coad- ra, y de que podian resultar grandes daños, enajenar jutores de la Reina para lo tocante al gobierno, no ha- dos estados de los mas grandes y mas ricos de Castibian administrado las cosas como era razon y eran lla y ponerlos en poder de franceses. Despues de muobligados. Indignose mucho contra ellos, tanto, que de chas consultas y acuerdos respondió el Rey con artifimiedo se ausentaron fuera del reino. El Dean fué por cio á la Condesa que holgaria volviesen estos estados á asechanzas muerto en el camino, sospechose que por su casa, á tal que le enviase para dárselos dos hijos que mandado del Rey; el Obispo fué mas dichoso, que tuvo se quedasen á vivir en su corte; que Vizcaya y Lara eran lugar de huirse en Aviñon. De allí pasó á Roma con el tan grandes señoríos, que era forzoso á los reyes de papa Gregorio, y murió en Italia sin volver mas á Es- valerse muchas veces del servicio de los señores que paña. Tales fines suelen tener los que no corresponden los poseian, y por esta causa no podian dejar de residir á la confianza que dellos hacen los príncipes, aunque dentro del reino. Con esta aparencia de buen despacho tambien es verdad que muchas veces en los reinos se y de venir en lo justo fue despedido el embajador; mas peca á costa y riesgo de los que gobiernan, sin culpa bien se entendió que no le daban nada, por ser cosa ninguna suya; esto especialmente acontece cuando los cierta que ninguno de cinco hijos que tenia la Condesa reyes son fieros é implacables, como se refiere lo era aceptaria la oferta del Rey, como ninguno lo aceptó. Los cl rey Cárlos de Navarra.

tres poseian en su tierra tres grandes condados, de

Alanzon, Percha y Estampas, y no se quisieron desnaCAPITULO XVIII.

turalizar de su patria , en que eran ricos y podero

sos. Los otros dos eran prelados, y no podian hereDe las paces que se hicieron con el rey de Aragon.

dar estados seculares. Por el mes de octubre deste año

Baltasar Espinula, ginovés, vino á Aragon con embaDespedidas las vistas de Briones y asentada la es- jada de los ingleses para confederarse con aquel Rey peranza de la paz de España, el rey de Castilla se fué contra el de Castilla; prometíanle , en caso que se gaal reino de Toledo, y el de Navarra se torno á su rei- pase aquel reino, las ciudades de Murcia, Cuenca, Sono; dende envió á la Reina, su mujer, á Francia para ria y todas las villas adyacentes á ellas. El de Aragon, que aplacase y satisficiese aquel Rey, que estaba ma- oida esta demanda , como era sagaz y de grande inlamente airado contra él, por entender hobiese per- genio, no hizo caso destas ofertas por tener en mas la suadido á ciertos hombres que le diesen yerbas, los amistad del rey don Enrique, que en aquella sazon era cuales fueron presos, y convencidos del delito, paga- tenido por famoso capitan, muy poderoso por lo muron con las cabezas. El Navarro, partida su mujer, fué cho

que sus vasallos le querian, y le caia muy cerca de en persona á la villa de Madrid para tratar con el rey sus estados; además que era mucho de temer tomar por don Enrique que dejase la parte de Francia y favore- enemigo al que tenia tanta noticia de las cosas de Araciese á los ingleses; que si pagaba lo que el rey don gon, y en aquel reino muchos aficionados que ganara Pedro debia al príncipe de Gales del sueldo que él y el tiempo que anduvo en él huido, y aun en Aragon se sus soldados ganaron cuando vinieron á Castilla á res- tenia entendido que Dios con particular providencia le tituille en el reino, el rey de Inglaterra y sus hijos el puso de su mano en aquel reino y le quitó á su contraPríncipe y el duque de Alencastre se apartarian de la rio. Muchos asimismo se amedrentaban por señales demanda del reino de Castilla y de los demás derechos que se vieron en el cielo, en especial un gran temblor que contra él pretendian. Respondió el de Castilla que en de tierra que por el mes de febrero sucedió en el conninguna manera desampararia al rey de Francia ni de- dado de Ribagorza, con que se hundieron muchos puejaria su amistad, ca tenia muy en la memoria el gran- blos. Los supersticiosos interpretaban que por aquella de amparo que halló en él cuando salió huido de Cas

parte amenazaba algun gran desastre al reino. Dióse á tilla; todavía si ellos hiciesen paces con Francia, que esto mas crédito porque en los confines de Ruisellon se de muy buena gana entraria a la parte, y satisfaria con vian ya juntas muchas compañías de hombres de ar

mas franceses, que tenia asoldadas el infante de Ma- Juan, duque de Alencastre, con un grueso ejército llorca para hacer guerra en aquel estado. En fin, los pasó al puerto de Cales, llamado lccio por los antiguos, pretensos de los ingleses salieron vanos, y por medio que está en los morinos, provincia de la Gallia Bélgide don Luis, duque de Anjou, se comenzó a tratar con ca. Juntose con él Juan de Monforte, duque de Bretamucho calor la paz entre Aragon y Castilla. Vino el ña, que andaba en deservicio del rey de Francia, y faDuque á Carcasona con deseo de efectuar estas amista- rorecia á los ingleses por estar casado con una hermana des, por miedo que tenia, si las discordias se continua- del de Alencastre. Entraron estos principes con sus ban, no se apoderasen de España los ingleses, capita- gentes en el Artoes y Vermandoes; hicieron gran estrales enemigos de Francia. Enviáronse á Aragon embaja- go en los campos, villas y aldeas que topaban, y hartos dores sobre este hecho ; pedia don Enrique que la in- ya de los robos y muertes con que dejaron asoladas fanta doña Leonor, hija del rey de Aragon, que estaba aquellas provincias, enderezaron su camino al ducado prometida a su hijo el infante don Juan, le fuese en- de Guiena , y pasado el rio Ligeris, llamado hoy Loire, tregada. No rehusaba el Aragonés de hacer cosa tan llegaron á Burdeos con pensamiento de entrar en Esjusta, si don Enrique le entregase aquellas ciudades paña y conquistar el reino de Castilla. Enviaron sus emque le tenia prometidas. Excusaba él de darlas; alega-bajadores á los reyes de Aragon y de Navarra para que ba que no tenia obligacion á cumplirle aquella promesa, les asistiesen y ayudasen; mas el Aragonés y el Navarpues no solo no le ayudó cuando andaba huido y des- ro eran prudentes y sagaces, no quisieron por una esterrado, antes hizo liga contra él con su cruel enemigo. peranza incierta de interés ponerse en un peligro cierto Finalmente, se concordaron de dejar sus diferencias de ser destruidos, sino como muchos hombres suelen en mano del legado el cardenal Guido de Boloña, que hacer, les pareció seria mejor estarse á la mira y tofué al presente mas dichoso que antes en hacer las pa- mar el partido conforme las cosas se encaminasen. El ces entre los españoles. En el tiempo que estas cosas rey don Enrique, avisado de la tempestad que sobre él se trataban en Aragon, en 15 de octubre el papa Gre- venia, estaba con gran cuidado. Acudió á Búrgos para gorio XI confirmó la regla de los monjes, que comun- resistir y juntar sus gentes de todas las partes del reimente en España se llaman frailes de San Jerónimo, no, y hacer de nuevo otras muchas compañías. Llamó cuyo instituto es aventajarse á las demás religiones en particularmente á los soldados viejos, cuyo valor tenia guardar con gran paciencia una estrecha y loable clau- experimentado en las guerras pasadas. Acudieron al sura y ocuparse los dias y las noches con suavísimo tanto todos los grandes con gran deseo de servir y acomcanto y dulce melodía en perpetuas alabanzas de Dios. pañar á su Rey. Los micmos que en las revueltas pasaHa crecido mucho en España esta religion , y poseen das le fueron contrarios, en esta ocasion le querian remuchas y muy ricas casas de magníficos y sumptuosi- compensar y con su diligencia y alegría dar ciertas simos edificios. El hábito destos religiosos es las túni- muestras del amor y lealtad con que le servian; de suercas y lo interior de lana blanca, la capas de paño buriel. te que los que de antes andaban divisos en bandos y Dieron principio á esta santa religion ciertos ermitaños parcialidades , visto el riesgo que corrian de ser señoitalianos, que, encendidos con el deseo de servir á reados por extraños, se juntaron en una conformidad nuestro Señor, hicieron su habitacion en un lugar apar- para defender su patria y su libertad; verdad es que tado cerca de la ciudad de Toledo, en que al presente en 19 de marzo sucedió en aquella ciudad un gran deestá el monasterio de aquella órden llamado de la Sisla, sastre que causó en todos gran pesar y tristeza, esto es, del nombre de una aldea que allí estaba antiguamente. que el conde de Alburquerque don Sancho, hermano del Creció la opinion de su santidad, con que tomaron su Rey, por apaciguar una revuelta que se levantó entre modo de vivir y se le juntaron algunos hombres princi- sus soldados y los de Pero Gonzalez de Mendoza sobre pales, que fueron Fernando Yañez, capellan mayor de las posadas, sin ser conocido, por ser la refriega de noJos Reyes Viejos y canónigo de la santa iglesia de Tole- che, fué herido en el rostro con una lanza por un homdo, y don Alonso Pecha, obispo de Jaen, que renunció bre de armas, de que desde á un rato murió. Alborosu obispado, y su hermano Pedro Fernandez Pecha, tóse el Rey, como era razon, por la muerte tan desgracamarero que fuera del rey don Pedro. El primer mo- ciada de su hermano; pero no hizo demostracion por nasterio que se fundó debajo destas constituciones y suceder acaso y por ignorancia. La condesa doña Bearegla, fué junto á la ciudad de Guadalajara, encima de triz, mujer del muerto, quedó preñada y parió á dona un pueblo que se llama Lupiana, en una ermita que les Leonor, que casó con el infante don Fernando, adelandió este mismo año el arzobispo don Gomez Manrique. te rey de Aragon. Despues que el rey don Enrique tuvo Despues por la magnificencia de los reyes y otros se- junto su ejército, partió de Burgos, y cerca de la villa nores de Castilla se han edilicado otras muchas casas. de Bañares hizo alarde; halló que tenia mil y docientos Los años adelante salió tambien desta religion la de los caballos y cinco mil infantes, todos gente escogida, y isidorianos ó Isidros. En el mes de diciembre, como que con su valor suplian el pequeño número, y estaban quier que no se concerlasen las paces entre los reyes de prestos para acudir a la parte que fuese menester. AmeCastilla y de Aragon, se hicieron treguas hasta el dia de nazaba esta hueste principalmente, así á los de Aragon, Pentecostes, pascua de Espíritu Santo; asentaron es- porque ya espiraban las treguas, como á los ingleses de tas treguas los procuradores destos reyes, que fueron Francia, de quienes se tenian nuevas sordas que no por el de Aragon don Juan, conde de Ampúrias, su pri- pasaban ya en España, porque su ejército se hallaba mo liermano y yerno, ca estaba casado con doña Jua- muy menoscabado y menguado, á causa que Filipo, duna , hija del Rey, y por el de Castilla Juan Ramirez de que de Borgoña, y un famoso capitan llamado Juan do Arellano, señor de los Cameros. En el año de 1374 Viena, que era almirante de Francia, vinieron en pos dellos, y por todo el camino les hicieron grandes da- alteza en que al presente se veia; con este fin envió otra ños; que de treinta mil combatientes que eran, casi no vez á Barcelona por embajadores á Juan Ramirez de llegaban á seis mil cuando entraron en Burdeos. Ofre- Arellano y al obispo de Salamanca para que hiciesen cíase buena ocasion de hacer alguna cosa notable, y paz con él. En 3 de noviembre deste año en el castillo echar á los ingleses de toda Francia; parecia que ya de Evreux en Normandía murió doña Juana , reina de la fortuna y buena dicha de la guerra los desamparaba Navarra, por cuyas lágrimas muchas veces su hermano y favorecia á los franceses. Luis, duque de Anjou, es- el rey de Francia perdonó grandes ofensas que su macribió al rey don Enrique que juntasen sus fuerzas y rido le tenia hechas. Al presente en esta ida que hizo cercasen á Bayona, ciudad de los antiguos tarbellos. á Francia, como quier que hallase cerradas las orejas Decia que esto importaba mucho para ganar reputa- del hermano, recibió tan grande pena, que della le socion, si diesen á entender que eran poderosos, no so- brevino una dolencia que la acabó. Su cuerpo sepultaJamente para defenderse de sus enemigos, sino tam- ron en el monasterio de San Dionisio entre los reyes sus bien para irles á hacer guerra dentro de su casa. Con antepasados; hiciéronle las obsequias con real pompa y esto animado el rey don Enrique, pasó á Bayona, y la aparato Su marido dió nuevas ocasiones para que con cercó en los postreros del mes de junio; mas como so- mucha razon el pueblo le aborreciese, porque persiguió breviniesen muchas aguas, que impedian las labores con muertes, destierros y confiscaciones de bienes á los que se hacian para combatir la ciudad, y faltasen bas- parientes y allegados de aquellos que en las revueltas y timentos, que por ser muy estéril la provincia de Viz- calamidades de aquel tiempo siguieran el partido de sus caya de que se proveian, bastecia mal el ejército, can- enemigos. Si estos castigos él los hiciera en las personas sados todos con estas descomodidades, levantaron el de los que le ofendieron, pudiérale excusar el dolor de cerco y se volvieron á Castilla. Asimismo el duque de la ofensa y el deseo de la venganza, mas pagaban los Anjou no pudo venir, como tenia prometido , por estar inocentes por los culpados. Sobre los trabajos que heocupado en el cerco de Montalvan. Sirvió muy bien en mos referido que padecia el reino de Aragon con las esta jornada al rey don Enrique Beltran de Guevara, guerras le vino otro muy mayor de una gran liambre señor de la villa de Oñate y de la casa de Guevara; y á la que en este año padeció toda aquella provincia, mas venida de Bayona en remuneracion de sus servicios le algun tanto se remedió con trigo que se trujo de Afrihizo merced del valle de Leñiz con su acostumbrada lar- ca. Fuéles por otra parte provechosa esta hambre, pore gueza en hacer dádivas, cosa que puso en necesidad á que compelidos della se fueron del reino sus enemigos. los reyes sus decendientes de reformallas. En el mes de En Castilla asimismo, do pasaron los franceses á busagosto el infante de Mallorca entró por el condado de car mantenimientos, luego en principio del año de 1375 Ruisellon con un grande y poderoso ejército, con el murió de enfermedad su capitan el infante de Mallorca cual las fuerzas de los aragoneses no se pudieran igua- don Jaime, rey de Nápoles; enterraron su cuerpo en la lar, si se hubiera de hacer jornada y dar la batalla. Pre- ciudad de Soria en el monasterio de San Francisco. valeció en este aprieto la buena dicha de Aragon, que Acompañó en esta guerra al Infante su hermana doña en esta entrada no hizo el Infante cosa notable mas de Isabel, que estaba casada con el marqués de Monferdesbaratar algunas banderas de enemigos con muy rat, animada de la esperanza que tenia de vengar las poco provecho suyo y llevar alguna presa de hombres injurias que el Rey, su padre, recibió del rey de Aragon. y de ganados. Los que en esta entrada del Infante pa- Esta señora, muerto su hermano, se hizo cabeza, y dem decieron mayores daños fueron los del condado de bajo de su conducta se volvió el ejército de los franceUrgel. Por otra parte, el señor de Bearne y Jofre Rec

ses á sus casas. En aquella tierra renunció ella y cedió co, breton, que tenian muchos pueblos y vasallos en los derechos paternos que tenia contra la casa de AraCastilla, sea por orden del rey don Enrique, o de su gon, en Luis, duque de Anjou, hermano del rey de propio motivo, hicieron entrada en los campos de Bor- Francia, de que se recrecieron nuevos pleitos y debagia y molestaron con guerra toda su tierra , combatien- tes, en sazon que las paces entre los reyes de Castilla do algunas villas, destruyendo y abrasando las aldeas, y de Aragon se concluyeron por intervencion y diligenJabranzas, rozas y heredades de aquella comarca. En cia de la reina de Castilla doña Juana, que para este estos dias el rey de Aragon envió a Inglaterra á Francés efecto fué á la villa de Almazan. Por parte del rey de de Perellos, vizconde de Roda, á pedir ayuda al duque Aragon se hallaron allí el arzobispo de Zaragoza y Rade Alencastre y á convidalle se confederase con él; y mon Alaman de Cervellon. En 12 dias del mes de abril como este embajador con recio temporal corriese for- se concluyeron y firmaron las paces con estas condiciotuna y aportase á la costa de Granada , fué preso por nes : que la infanta doña Leonor, que antes estaba otormandado del rey Moro, y encarcelados los mercaderes gada al infante don Juan, le fuese entregada para que se catalanes en venganza de que Pedro Bernal, capitan de celebrase el matrimonio; en dote le señalaron docienunas galeras de Aragon, pocos dias tomara una nave tos mil florines, que al rey don Enrique dió prestados del rey de Granada, que enviaba á Túnez con ciertos el rey de Aragon en los principios de las guerras civiles; recados suyos. Pretendia el Moro otrosí en prender es- que Molina se restituyese al de Castilla, que á ciertos tos aragoneses hacer placer al rey de Castilla , cuyos plazos contaria al de Aragon ciento y ochenta mil florienemigos eran. Con tantos desastres y malos sucesos, nes por los gastos de la guerra. La nueva desta con¿qué podian hacer los de Aragon? ¿De quién valerse? cordia, que se entendia seria por muchos tiempos, so ¿Qué ayudas podian buscar ? El rey don Enrique pre- festejó en ambos reinos con parabienes por la paz y lendia sanar al rey de Aragon, y no destruir al que con grandes banquetes que se hicieron, juegos, fiestas y su ayuda fué parte para que él llegase á la cumbre de alegrías por la esperanza que tenian que despues de

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