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LIBRO TERCERO.

CAPITULO PRIMERO.

cosas nuevas, comenzaron en puridad á confederarse Del principio de la guerra de Numancia.

con otros pueblos sus vecinos, y junto con esto á forti

ficar sus murallas, sin dejar cosa alguna que fuese ë Una guerra muy larga y muy brava se emprendió en propósito para defenderse y ofender si alguno les diese España el año que se contada 601 de la fundacion de guerra. Como por el Senado romano les fuese vedado Roma, dudosa por los varios trances de las batallas que pasar adelante en aquellas fortificaciones y les mandase dieron, y cuyo remale últimamente fue muy perju- son pagar el tributo que conforme á lo asentado eran dicial para España. Los primeros movedores destas al- obligados, demás desto, que los que tuviesen edad de teraciones fueron los numantinos, gente asaz feroz y tomar armas acudiesen al campo de los romanos, con brava, por estar cansaios del señorío de Roma y irri- diversas excusas que alegaban, se entretenian y excusalados con los agrarios que los romanos les hacian. La ban deliacer lo que les era mandado. De aquí nació la priciudad de Numancia, lemblor que fué y espanto del mera ocasion de aquella guerra, en que se envolvió pueblo romano, gloria y honra de España, estuvo apli- tambien Numancia por estar á ellos cercana y tener guamente asentada en la postrera punla de la Celtibe- otrosi con los belos hecho asiento de juntar con ellos ria, que miraba hacia el septentrion, entre los pueblos las armas y fuerzas contra los romanos. Ellos, con rellamados Arevacos. Mas de una legua sobre la ciudad de celo que si al principio no hacian caso podria cundir Soria, donde al presente está la puente de Garay, aquel mal, determinaron de tomar luego las armas. lejos del nacimiento del rio Duero, se muestran los Por aquel mismo tiempo se hacia la guerra en la Lusirastros de aquella noble ciudad. Era mas fuerte por el tania entre los romanos y un capitan de la tierra llasilio que por otros pertrechos hechos a mano. Su asiento mado Cesaron, el cual, con grande voluutad de loda la en un collado de subida no muy agria, pero de dificul- provincia, tomó á su cargo de restituir la en su antigua losa entrada, á causa de los montes que la rodeaban por libertad. Fué primero lugarteniente, y despues sucetres partes. l'or un solo lado tenia una llanura de mucha sor de otro caudillo de aquella gente llamado Africano, frescura y fertilidad, que se tiende por la ribera del rio que no mucho antes se levantara tambien contra los roTera espacio de tres leguas liasta que mezcla sus aguas manos, pero fué muerto de una pedrada que le dieron con las del rio Duero. A la costumbre de los lacedemo- desde una ciulad que batia y pretendia forzar. Estas nios, ni estaba rodeada de murallas, ni fortificada de alteraciones, luego que en Roma se supieron, pusieron torres ni baluartes, antes á propósito de apacentar los en gran cuidado á los del Senado en tanto grado, quo ganados, se extendia algo mas de lo que fuera posible despues que Lucio Mummio fué señalado por pretor do cercarla de muros por todas partes. Bien que tenia un la España ulterior, acordaron para domar los celtiberos, alcázar, de donde podian hacer resistencia á los enemi- genle indómita y feroz, que partiese para la España gos, y en las asonadas de guerra soliaa encerrar en él cilerior uno de los cónsules con ejército consular. Esto todo lo que tenian, sus preseas y sus alhajas. El número acordado, con una priesa no acostumbrada hicieron de los ciudadanos era mediano hasta cuatro mil hom- que los cónsules que solian ser nombrados por el fin do bres de armas tomar, dado que otros doblan este nú. diciembre y comenzar el oficio adelante meiliado el mero y dicen que podian poner en campo ocho mil sol- mes de marzo, aquel año sc anticipasen y diesen prindados. Por la manera de vida que tenian y los muchos cipio á su gobierno desde el primero dia del mes de trabajos á que se acostumbraban, endurecian los cuer- enero, acuerdo que deste principio se continuó adepos y aun fortalecian los ánimos. Grande era la osadía Janle. Fué pues enviado á España el cónsul Quinto que lenian para acomcler la guerra , y mucha la pru- Fulvio Nobilior con muchas compañías de socorro. No dencia para continualla. Sempronio Graco, en el ignoraban los segedanos que todo aquel aparato de

hizo con lus Numantinos y con otros pueblos comarcanos icnian acabadas las fortilicaciones de su ciu lad; así, asiento y confederacion con estas condiciones : que no enviaron sus mujeres y hijos á los Arevacos para mayor edificasen pueblos ni fortalezas ni las fortificasen sin seguridad, y ellos para apercebirse de lo necesario nomavisar dello al Senado romano; pagasen el tribulo braron por su capitan un hombre llamado Caro, que cuanto y en los pueblos que les fuese ordenado; si- tenia grande experiencia en las armas. Este, con iuguiesen los reales de los romanos cada y cuando quc lento de hacer algun efecto y con algun buen principio para ello fuesen llamados. Estaba otrosi y se contaba ganar mayor reputacion, armó una celada contra cl entre los pueblos Arevacos otra ciudad llamada Segeda, campo del Cónsul que era llegado, y traia consigo hasta de cuarenta estadios en circuito. Apiuno la pone en lo treinta mil hombres. Sucedióle bien su pensamiento, postrero de la Celtiberia entre los pueblos llamados ca malo seis mil de los contrarios, y puso en huida á Belos, por ventura donde al presente está la ciudad de los demás. Pero como siguiese desapoderadamente el 0.ima. Esta ciudad y á su ejemplo los pueblos que lla- alcance, la caballería romana que venia en la retaguarda maban Titios, á ella comarcanos, encendidos en deseo de revolvió sobre él, y le quitó la victoria de las manos y

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la vida; destrozó olrosí gran número de los suyos. los lusitanos casi por toda España á manera de triunfo Diósc csla batalla á 29 de agosto, dia en que Roma ce- y para muestra de valentía. Descuidáronse con la proslebraba las fiestas de Vulcano, que llamaban Vulcana- peridad, que dió ocasion á Lucio Mummio poco adeJia. El espanto y daño de ambas parles fué tan grande, lante para que con los suyos, que eran en número hasta que los unos y los otros, si no eran forzados, rehusaban cinco mil, y con ellos se habia entretenido en lugares por algunos dias de encontrarse. La misma noche los fuertes, cargase sobre los contrarios de improviso en arevacos se juntaron en Numancia, que la batalla se dió cierta fiesta que hacian para celebrar la victoria quo por alli cerca , y en lugar de Caro nombraron por sus ganaron. Desbaratólos fácilmente, y con la victoria rccapitanes á Haraco y á Leucon, y aparte por capitan cobró muchas banderas de las que perdiera antes. En de los numantinos fue nombrado otro hombre llamado lugar de Cesaron, que parece murió en aquel rebale, Lintevon. El tercero dia despucs de aquella pelea sucedió otro que se llamaba Canteno. Este, en los asentó el Cónsul sus reales á cuatro millas de Numan- pueblos llamados Cunios, en aquella parte del Andalucia; fuera de las demás gentes tenia diez elefantes y cía donde hoy esta Niebla, se apoderó de Cunistorgis, quinientos caballos númidas, que Masinisa poco antes ciudad que era de los romanos, de donde pasó al estrede Africa le enviara de socorro. Desafió el Cónsul á los cho de Cádiz, y desde allí una parte del ejércilo se fué á enemigos, que asimismo determinaron de probar ven- Africa, por miedo de los romanos, ó por ser de aquella tura y encomendarse á sus manos. Dióse otra batalla, tierra , ó por ventura era su orgullo tan grande, que en la cual ya que estaba trabada , alargadas las hileras les parecia para su valor ser estrecha toda España. Los de los romanos, se hicieron adelante los elefantes, con demás de aquel ejército por el prelor Mummio, que se cuya vista los celtiberos, por no estar acostumbrados, rehizo de soldados y tenia hasta nueve mil hombres, se espantaron asi hombres como caballos, y vueltas las fueron trabajados y deshechos en algunas batallas que espaldas, se melieron en la ciudad. Iban los romanos en les dió. Por conclusion, pasó á cuchillo olro escuadron pos dellos, y por amonestacion del Cónsul pretendian á de aquella gente, sin dejar ni uno solo que pudiese llevueltas de los que huian entrar la ciudad; hicieranlo var á su patria las tristas nuevas, con que en fin los de así si no fuera por un elefante, que herido en la cabeza Lusitania se sosegaron y redujeron á lo que era razon. con una gran piedra, con la furia del dolor, como acon- Por estas cosas se determinó el año siguiente, que sc tecc, se embraveció de lal suerte, que así él como á su contó 602 de la fundacion de Roma, que Mummio en ejemplo los demás elefanles, bestias peligrosas en la Roma triunfase. En lugar de Fulvio, sabido su desasguerra, vueltos contra los suyos, pusieron en desórden y tre y la aprelura en que se hallaba, enviaron al cónsul confusion á los romanos, y dieron la muerte á todos los M. Claudio Marcello con ocho mil peones y quinientos que se les ponian delante. Los numantinos, visto lo quo caballos de socorro. El gobierno de la España ulterior pasaba y la buena ocasion que se les presentaba, hi- se encargó á Marco Atilio. El cónsul Marcello, luego cieron una salida, con que hirieron en los romanos y los que con toda su gente aportó á España, procuró lo mas forzaron a recogerse á sus reales. Dellos en dos encuen- presto que pudo de apoderarse de la ciudad Ocile, para tros perecieron cualro mil liombres, y de los celtiberos que la que fué principal en la culpa, fuese la primera en dos mil. Estaba por aquellas partes una ciudad llamada el castigo; pero dado que la tomó y que su culpa era Ajenia, plaza y mercado donde acudian los mercaderes grande, no la quiso asolar, solamente la mandó dar rcde la comarca á sus tratos. Desta ciudad, despues de la henes y acudille con treinta talentos de oro para los batalla susodicha, pretendió el Cónsul apoderarse, mas gastos. Caia cerca de allí la ciudad de Nertobriga, y fué rechazado con ufrenta y pérdida de soldados. Di- como se puede sospechar por las tablas de Ptolemeo, 110 vulgadas que fueron estas cosas, la ciudad de Ocile , lejos de Tarazona, y de donde hoy está Calatayud. Do donde los romanos tenian recogidos su bagaje y su nl- allí vinieron embajadores al Cónsul para ofrecerle la macen, se pasó a los celtiberos; que muchas veces la ciudad. Mandoles al principio solamente que le acudiefe y lealtad andan al paso de la fortuna, y la blanda у

sen con cien hombres de á caballo; despues, porquo muchas veces engañosa esperanza de libertad hace des- algunos de aquella ciudad, á manera de salteadores, peñar á muchos. Con esto espantado el Cónsul, y te- acometieron el postrer escuadron de los romanos y el miendo que las otras ciudades no imitasen este ejem- carruaje, sin admitille la excusa que daban, es á saber, plo, barreado que hobo los reales que tenia cerca de que aquel desacato fué de pocos, y que el pueblo no teNumancia, invernó alli con su campo, donde por la nia parte, los cien caballeros fueron vendidos en púfalta de vituallas y fuerza del frio pereció gran parte

blica almoneda, y puesto cerco sobre la ciudad, la code los soldados. Esto sucedió en la España citerior; en

menzaron á batir. Enviaron de nuevo embajadores do la ulterior por el mismo tiempo Mummio hacia guerra paz con un una piel de lobo delante como por pendon á los lusitanos con varios sucesos, pero cuyo remate

en una lanza, que tal era la costumbre de la nacion, los últimamente le sué muy favorable. Fué así, que en la cuales en presencia del Cónsul dijeron que, ora el delito primera pelea los romanos siguieron con grande im- pasado fuese público, ora particular, se debia dar por pelu y sin órden á los lusitanos, que habian desbaratado contento con lo liecho, pues era bastante castigo ver sus y puesto en huida, cosa que dió ocasion á Cesaron, campos talados, quemadas sus casas, y sus ciudadanos caudillo de los contrarios, para revolver contra los cnc- hechos esclavos y vendidos por tales; que los corazomigos y quilalles de las manos la victoria. Diez mil de nes de los miserables se suelen mas enconar con quilos romanos fueron muertos y cntrados ambos los rea- tarles del todo la esperanza del perdon, que suele dar Jes, asi los que habian perdido los lusitanos como suerzas y ánimo á los sacos, pues ni aun los animalillos adonile alojaban los romanos. Desta manera pasó esta y sabandijas perecen sin que se pretendan vengar. Respelea. Los despojos que de los romanos ganaron traian pondió el Cónsul que era por demás tratar ellos en particular de concierto y de paz, si no enlrasen en la mis- mo para diferencialle del ya dicho Scipionel Mayor, el ma confederacion y liga los Arevacos, los Belos y los que, como queda dicho, venció al gran Aníbal y sujetó Titios, que fueron los primeros á levantarse. No reliu- à la ciudad de Cartago. Volviendo al propósito, en tarito saban aquellos pueblos de concertarse, pero con tal que que se esperaba la venida de Lucullo, Marcello, con defuese el asiento conforme a las condiciones que se seo que tenia de ganar el prez de haber acabado aquella asentaron con Graco. Inclinábase el Cónsul á esto, y guerra, sacó lo mas presto que pudo sus gentes de los no le parecia mal partido; mas los amigos y confedera- invernaderos. Anticipóse Nertobriga, que junto para su dos le fueron a la mano, ca decian no era justo recebir defensa y metió dentro de los muros cinco mil arevaá la confederacion y condiciones antiguas a los que tan- cos. Numancia asimismo no se descuido en armar si tas veces habian faltado y hecho tantos daños, así á los gente, contra la cual, por ser cabeza de las demás, Marromanos como á los comarcanos, no por otra causa cello enderezaba en primer lugar su pensamiento, y así sino por mantenerse en la amistad y devocion del pue- se adelantó y puso á cinco millas de aquella ciudad, blo romano. El Cónsul, dudoso sin saber qué resolucion que hacen poco mas de una legua. Pero á instancia do tomase, acordo se enviasen por ambas partes embaja- Lintevon, caudillo de los numantinos, se concluyeron dores á Roma para que allá, oido lo que los unos y los últimamente las paces con condicion que los de Nuotros alegaban, se determinase lo que pareciese al Se- mancia desamparasen á los Belos, a los Titios y á los nado, y en el entretanto otorgó á los contrarios cierta Arevacos. Pretendia en esto el Cónsul, y confiaba que manera de treguas. Fulvio Nobilior, que en este medio aquellos pueblos, desamparados de la ayuda de Numanera llegado a Roma, se opuso á aquellos tratos , y con cia, no se le podrian defender, como sucedió en hecho encarecer en el Senado la deslealtad y agravios de de’verdad, que sin dilacion aquellos pueblos se rindieaquella gente hizo tanto, que sin concluir cosa alguna, ron á los romanos, y fueron por ellos recebidos en gradespidieron los embajadores con órden que acudiesencia con tal que entregasen rehenes y pagasen seiscienalcónsul Marcello, y que él les daria la respuesta de lo tos talentos, como lo dice Estrabon. Llegó Lucullo a que pedian; resolucion que quilaba del todo la esperanza su provincia deseoso y determinado de hacer mal y dade la paz, y que ponia en necesidad de volver á las ar- ño; por esto, como quier que la guerra de los celtibemas. Así se trató en Roma de enviar á los suyos nuevas ros estuviese apaciguada , enderezóse con sus gentes á ayudas, con iutento de no parar hasla tener sujetos á los Carpelanos. De allí pasó el rio Tajo y los puertos los contrarios. El miedo que los soldados tenian era hasta llegar á los Vaceos, que eran gran parte de lo quo tan grande y la guerra tan peligrosa, que no se hallaba hoy es Castilla la Vieja. En aquella comarca se deterde todas las legiones quien se ofreciese á emprender minó acometer la ciudad de Caucia, asentada donde al aquella jornada. Ordenaron pues que por una nueva presente vemos la villa de Coca. El color que dió para manera se scrleasen los que liobiesen de ir á España. esta guerra fué vengar los Carpetanos, á los cuales los

de aquella ciudad decia él haber hecho mal y daño, CAPITULO IT.

mas á la verdad la hambre del oro le despertaba, por ser Como Publio Cornelio Scipion vino por legado o lugarleniente

liombre de poca hacienda entre los romanos: grave ená España.

fermedad para gobernadores y capitanes. Salieron los

de aquella ciudad á pelear con el Cónsul, pero fueron En el mismo tiempo Marco Alilio en la España ulle- vencidos y rechazados. Acordaron de rendirse á partirior maltrataba á los lusitanos, y se apoderaba por con- do que diesen rehenes, y de socorro cierto número do cierto de muchas ciudades que se le entregaban á par

hombres á caballo; demás desto, los penaron en cien tido ya que se llegaba el año siguiente, en el cual cupo talentos de plata. Asegurados con este concierto los por suerte la España citerior al cónsul Lucio Licinio ciudadanos, se allanaron para que entraše co su ciudad Lucullo, y al gobierno de la ulterior vino el pretor Ser- la guarnicion de soldados que el Cónsul quiso. Ellos, liegio Galba, y por legado o lugarteniente del Cónsul vino cha señal con una trompeta, como lo tenian concertado, Publio Cornelio Scipion, llamado el Menor, á quicn el pasaròn á cuchillo aquella miserable gente que estaba cielo reservaba la gloria de sujetar y destruir a la gran descuidada, sin perdonar á mujeres ni hombres de ninCartago. Era de edad de veinte y cuatro años, y con guna edad: deslealtad y fiereza mas que de bárbaros. deseo que tenia de hacer algun servicio señalado á su Por esto, atemorizados los pueblos comarcanos sin colle república , vino á aquella guerra, que los demás solda- fiarse en la fortaleza de sus murallas ni asegurarse do dos tanto aborrecian y temian. Hay quien diga que la fe y palabra de los romanos, se retiraron con los suvenido que fué Lucullo á España , Scipion pasó en Afri- yos y con sus haciendas á los bosques y montes ásperos ca enviado á Masinisa en einbajada para que por res- y enriseados, puesto primero fuego a lo que consigo no pelo de la amistad que con aquel rey tenia su casa, al- pudieron llevar. Lucullo, á quien la pobreza hacia avacanzase dél les enviase elefantes de socorro; pero yo riento y la avaricia cruel, perdida la esperanza de gozar por mas cierto tengo lo que afirma Marco Ciceron, que de aquellos despojos, pasó con sus gentes para sitiar esto sucedió adelante en el consulado de Manlio. Fué una ciudad llamada Intercacia, que estaba antiguaeste Scipion casado con hermana de los Gracos, nicta del otro Scipion Africano, liija de Cornelia, que fué hija desde Valladolid á Astorga. Asentados sus reales, rede Scipion. Fué otrosí esle Scipion nieto por udopcion quirió a los moradores de paz y que se rindiesen. Ellos de Scipion el Mayor, hijo adoptivo de su hijo, ca el pa- respondieron que si lo hacian, les guardaria la fé y padre natural deste Scipion fué Paulo Emilio, hermano labra que guardo a los de Caucia. Alterose el Consul de la mujer del otro Scipion; por donde se llamó por con esta respuesta ; ordenó sus haces delante de sus sobrenombre Emiliano, así por causa de su padre co- reales para presentar la batalla á los cercados, que ellos excusaron con todo cuidado, resueltos de defender su seoso de satisfacerse, rompió por la Lusitania 6 Portulibertad con las murallas y guarnicion y con las vitua- gal, corrió los campos, mató, quemó y robó todo lo llas que tenian recogidas para mucho tiempo, sin em- que topaba. Acudieron embajadores de aquella gente bargo que los moradores eran muchos, y asaz gran nú

movidos destos daños. Hizoles el Pretor un razonamien. mero de gente de á pié y de á caballo de los pueblos.co- to muy cuerdo y muy elegante, como persona que era marcanos se habian acogido á aquella ciudad. Solo li- de los mas señalados oradores de Roma, y como tal encieron algunas salidas y trabaron algunas escaramuzas, tre los demás le cuenta Ciceron. Excusó lo que habian en que no sucedió cosa que sea de contar, sino fué que hecho, por ser forzados de la necesidad, Dijoles que Scipion venció en desafío cierto español principal, ros pues la falta y esterilidad de la tierra los ponia en sea, busto y de grandes fuerzas, con quien , dado que ordi- mejantes ocasiones, avisasen á los suyos de su volunnariamante delante los reales desaliaba á los romanos, tad, que era darles muy mejores campos donde moraninguno dellos se alrevió á liacer armas. Padocia el sen y tuviesen sus labranzas para que sin agravio de los Cónsul grande salla de vituallas; el-sustento ordinario comarcanos se pudiesen sustentar. Señalóles dia e.. de sus soldados çra trigo cocido y cebada además de alguna caza; la falta de la sal era la que mas los trabaja- Ellos, persuadidos que les venia bien aquel partido, sin ba. Por estas incomodidades y por las aguas que, como sospechar mal ni engaño, obedecieron y cumplieron la de sierra, eran muy delicadas, muchos soldados comen- que les era mandado. Engañólos su pensamiento, y el zaron á enfermar de cámaras; entrelenialos empero Prelor, no solo no les guardó su palabra, antes como vela esperanza de apoderarse de aquella ciudad. Para bas nian descuidados fueron todos despojados de sus armas tirla juntaron madera , hicieron ingenios á propósito, y muertos : brava carnicería y deslealtad. Parte de los con que gran parte de la muralla echaron por tierra. despojos se dió á los soldados; con lo demás se quedó Los soldados por las ruinas y por la batería pretendian el mismo Galba, con que se entiende vino á ser adelante entrar en la ciudad, y aun Scipion fué el primero que el mas rico de los ciudadanos romanos. subió á lo mas alto; por lo cual despues fué públicamente alabado, y le fué dada la corona murul. Mas

CAPITULO III. acudieron los de dentro con tanto esfuerzo, que reba

De la guerra de Viriato. tieron á los romanos, sin que puliesen pasur adelante; y la carga que les dieron fué tan grando, que por la

Está crueldad de Galba dió ocasion para que los napriesa del retirarse no pocos se ahogaron en una laguna

turales, mas alterados que espantados, emprendiesen que por allí estaba. La noche siguiente los cercados re- de nuevo otra guerra muy famosa , llamada de Viriato; pararon la parle del muro derribado con grande dili- y es así comunmente, que unos males vienen asidos de gencia y cuidado. Vióse el Cónsul á pique de alzar el de otros, y el fin de un desastre y daño suelo ser mucerco sin lacer efecto, si la hambre no forzara á los de clias veces principio de otra mayor desgracia, y el redentro á cntregarse. Tratúse pues de concierto, y por medio convertirse en mayor daño. No hay duda sino medio de Scipion, de quien se fiaban mas que del Cón- que

la

guerra de Viriato por espacio de catorce año3 sul, hicieron sus asientos. Las condiciones fueron to- enteros que duró;" con diferentes trances que tavi), lerables, ca solamente se mandó á los ciudadanos que trabajó grandemente el poder de los romanos. Fué Vi. diesen diez mil sayos y cierto número de jumentos y riato de nacion lusitano, hombre de bajo suelo y ligaje, rehenes para la seguridad. Dinero, ni le tenian vi le de- y que en su mocedad se ejercitó en ser, pastor de gaseaban , por ser hombres montañeses que vivian de la nados. En la guerra fué diestro; dió principio y mueslabranza

у de la cria de sus ganados. Movió el Cónsul tra siendo salteador de caminos con un escuadron de con sus gentes de aquella ciudad; revolvió sobre Pa- gente de su mismo talle. Eran muchos los que le aculencia, pero no pudo sujetarla ni rendirla. Algunos sos- dian y se le llegaban , unos por no poder pagar lo que pechan que desde Castilla la Vieja dió la vuelta Lúcia debian, otros por ser gente de mal vivir y malas mañas; el Andalucía, y no paró hasta el estrecho de Cádiz, don- los mas por verse consumidos y gastados con guerras de, como dice Plinio, presentaron á Lucullo la cabeza tan largas deseaban meter la tierra á barato. Con esta de un pulpo de grandeza increible. Añaden que desde gente, que ya llegaba á campo formado, comenzó á allí corrió toda aquella tierra hasta la Lusitania. Sergio trabajar los comarcanos, en especial los que estaban Galba, á quien, como se dijo, encargaron el gobierno de á devocion de los romanos, por aquella parte por done la España ulterior, no estaba ocioso, antes en el Anda. de Guadiana desboca en el inar. A la sazon que las colucía hacia rostro á los lusitanos, que hacian correrías sas se hallaban en estos términos, Galba se partió de y entradas por aquellas partes, con que trabajaban á España acabado su gobierno, y vino en su lugar Marco los confederados del pueblo romano. Pero como se atre- Vililio, año de la fundacion de Roma de 604, el cual viese en cierta ocasion á pelear con los enemigos en sa- puso todo cuidado en deshacer á Viriato y apagar zon que sus soldados se hallaban cansados del camino, aquella llama; pero él, dejada la Lusitania, se pasó fué desbaratado y muertos siete mil de los suyos, for- al estrecho de Cádiz , y con resolucion de excusar zado con los demás á huir y meterse en Carmena, como la batalla , se entretenia en lugares fuertes y áslo dice Apiano (entiendo que ha de decir Carmoni, peros. Acudió el Pretor, y con un cerco que tuvo 50ciudad en aquel tiempo la mas fuerte de aquellas par- bre aquella gente muy apretado, redujo a aquellos soltes, y que estaba asentada cerca de los pueblos llama- dados, que ya comenzaban á sentir la hambre, á prodos Cuneos), donde se refiere que el Pretor pasó el in- bar secretamente si habria esperanza de concertarso. vierno, sin descuidarse punto en rehacerse de fuerzas y Pedian campos donde morasen, y prometian de manjuntar gentes. Con que luego que abrió el tiempo, de- tenerse en la amistad y sé del pueblo romano. Daba de

ADORMECIDO DE LAS HERIDAS EL EMPERADOR CLAUDIO USIMAXO

buena gana el Pretor oidos a estas práticas. Supo Vi- sin embargo que Lucio Scribonio Libon, tribuno del rialo lo que pasaba , y con un razonamiento que hizo á pueblo , y Marco Caton le aprelaron con todas sus fuersus soldados, mudaron de parecer. Púsoles delante con zas. Despues, desto Claudio Unimano, con nombre de cuánto peligro pondrian en manos de los romanos sus pretor, vino de Roma el año de 606 contra Viriato; vidas y libertad, en quien ninguna cosa se conocia de mas fué por él vencido y muerto con gran parte de su hombres fuera de la apariencia y el sonido de la lengua ejército que pereció en aquella batalla. Los haces de humana; que si ningun ejemplo hobiera para muestra varas y alabardas, que eran insignias del inagistrado, desto, como quier que eran muchos y sin número, por fueron puestas por memoria de aquella victoria y á malo que hizo Galba podian entender que no les era seguro nera de trofeo en los montes de la Lusitania, con tanto dejarse enganar de buenas palabras; que les estaria espanto de los romanos en adelante, y tanto atrevimejor seguirle á él, que era su caudillo, y por sus con- miento de los españoles, que trecientos lusitanos nó sejos y mandado llevar adelante lo comcızado, como dudaron de trabar pelea con mil soldados romanos, y gente esforzada no rendirse por verse á la sazon apre- en ella mataron mas en número que ellos eran. Acontados, que los tiempos se mudan. Aprobaron todos este teció otrosí que un peon español puso en luida á muparecer, y para engañar a los romanos sacaron sus gen- chos hombres de á caballo de los romanos, que espanles con muestra de querer pelear. Pusieron la caballe- tados y atónitos quedaban de ver que aquel hombre de ría por frente, y los peones entretanto se pusieron en un golpe mató un caballo y cortó á cercen la cabeza salvo en los bosques que cerca estaban. Despues todos del que en él iba. La batalla en que Claudio Unimano juntos se fueron á una ciudad llamada Tribola, donde quedó desbaratado muestra se dió en el campo y copensaba Viriato entretenerse y continuar la guerra. marca de Urique en Portugal una piedra que allí está Acudieron los romanos; armóles cerca de aquella ciu- de las mas notables que hay en España de romanos, y dad una celada, en que mató hasta cuatro mil dellos y la pone Andrés Resendio en las Antigüedades de Porcon ellos al mismo Pretor. Los demás se salvaron por lugal, cuyas palabras, vueltas en castellano y suplidas los piés, y se recogieron á Tarifa; allí como los roma- algunas letras que faltan, son: nos ayudados de nuevos socorros de los celtiberos tor

CAYO MINUCIO HIJO DE CAYO LEMOXIA LUBATO TRIBUNO DE LA LEnasen á probar ventura , todos perecieron en la pelea.

GIOX DÉCIMA GEMINA: AL CUAL EN LA BATALLA CONTRA VIRIATO En lugar de Vitilio vino al gobierno de la España ulterior el pretor Cayo Plaucio, año de la fundacion de DESAMPARO POR MUERTO, GUARDADO POR DILIGENCIA DE EBUCIÓ Roma 605. Llegó á sazon en España que Viriato cor- SOLDADO LUSITANO, Y MANDADO CURAR SOBREVIVÍ POR ALGUNOS sia los campos, primero de los turdelanos, y despues

DIAS : HORÍ TRISTE POR NO GRATIFICAR Á LA MANERA DE ROYA

NOS Á QUIEN BIEN LO MERECIA. de los carpelanos. Llegados los romanos á vista, dió muestra de huir; siguiéronle los contrarios desapode- El año siguiente, que se contaba de Roma 607, Caradamenle, revuelve sobre ellos , y pasa á cuchillo yo Nigidio, enviado en lagar del Pretor muerto, peleo cuatro mil qne se habian adelantado mucho. El Pre- ño con mejor suceso contrà Viriato cerca de la ciudad tor, con deseo de librarse desta infamia mas que de Visco en la Lusitania ó Portugal, do escriben está por esperanza que tuviese de la victoria, pasó adelante un sepulcro de Lucio Emilio, que murió en aquella en seguimiento del enemigo hasta llegar al monte de pelea. Fué este año memorable y señalado, no tanto por Vénus, donde pasado el rio Tajo, Viriato se hizo fuerte. las cosas de España como por el consulado de Publio Allí vinieron de nuevo á las manos en una batalla en Cornelio Scipion, de quien arriba hablamos, y al cual que fué destrozado no menor número de roinanos que el cielo guardaba la gloria de destruir a Carlago la Granantes. De lo cual quedó el Pretor tan escarmentado y đe, como lo hizo por este mismo tiempo, de donde fué medroso, que en medio del eslío, como si fuera en in- llamado Africano, sobrenombre que pudo heredar de vierno, se estuvo encerrado en las ciudades con mayor su abuelo. Consta asimismo que c. Lelio, aquel quo confianza que tenia en las murallas que en sus fuerzas. en Roma tuvo sobrenombre de Sabio, como lo testilicó Esta batalla creen algunos que se dió en la Lusitania Ciceron, vino por este mismo tiempo á España y fué el y cerca de la ciudad de Ebora, por causa de un sepulcro primero que comenzó á quebrantar las fuerzas y feroque se ve hoy en aquella ciudad con una letra en latin cidad de Viriato, por ser persona que ayudaba el esfuerque en romance quiere decir:

zo y destreza con la prudencia, experiencia y uso que

tenia de muchas cosas; y con esta empresa se liizo LUCIO SILON SABINO EN LA GUERRA CONTRA VIRIATO, EN EL DIS

mas

esclarecido TRITO DE EBORA DE LA PROVINCIA LUSITANA, PASADO CON MUCHAS

y nombrado que antes. Tambien es cosa SAETAS Y DARDOS, Y LLEVADO EN HOMBROS DE LOS SOLDADOS Á averiguada que el año que se contó 609 de la fundacion CATO PLAUCIO PRETOR, MANDÉ QUE DE MI DINERO SE ME HICIESE de Roma, Q. Fabio Máximo Emiliano, hermano de SciAQUÍ ESTE SEPULCRO, EN EL CUAL NO QUERRIA QUE ALGUNO pion, lecho cónsul, vino en España contra Viriato por FUESE PUESTO NI ESCLAIO, NI LIBRE, SI DE OTRA MANERA SE órden del Senado , que, cuidadoso de aquella guerra, HICIESE, QUERRIA QUE LOS HUESOS DE CUALQUIERA SE SA QUEN

mandó que el uno de los cónsules partiese para España, DE MI SEPULCRO, SI LA PATRIA SERÁ LIBNE.

y para suplir la falta que tenian de soldados viejos, liiEste letrero es el mas antiguo de todos los que en cieron de nuevo gente en Roma y por Ilalia, con que España de romanos se hallan. En el entretanto que es- se juntaron quince mil infantes y dos mil caballos. Estas cosas en España pasaban , Galba fué en Roma acu- tos se embarcaron para España, y llegaron á una ciu, sado de baber quebrantado la fé y palabra á los lusita- dad llamada Orsuna , la cual so entiende sea la que hoy nos, y por el mismo caso dado causa á los males y da- se llama Osuna en Andalucía. Detúrose allí el Cónños que resultaron en aquella tierra. Valióle para que le sul algun tiempo hasta tanto que con el ejercicio se hidiesen por libre el mucho dimero que llevó de España, ciesen diestros los soldados; y en el entretanto fué à

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