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á retirarse dél. Ayudó otrosí para renovar la disciplina la bijo suyo por nombre Manastabal. Envible el rey Midiligencia de Cayo Mario, aquel que desta escuela y cipsa , su tio, con diez elefantes y un grueso escuadron destos principios se hizo con el tiempo y salió uno de de caballos y de peones, con deseo que tenia de ayudar los mas famosos capitanes del mundo. Pasada en estas á los romanos, y juntamente con deseño de poner á cosas gran parte del año y llegado el estío, movió Sci- peligro aquel mozo brioso, por entender el que corrian pion con todas sus gentes la vuella de Numancia. Nose sus hijos si la vida le duraba; consejo sagaz y prudente atrevió por entouces de ponerse al riesgo de una bata- que no tuvo efecto, antes Jugurta, ganada mucha lla, porque todavía sus soldados estaban medrosos por honra en aquella guerra , luego que se concluyó, dió la memoria que tenian fresca de las cosas pasadas. vuelta á Africa con mayor crédito y pujanza que antes. Contentose con correr los campos enemigos por muchas partes y hacer en ellos todo mal y daño. Desde

CAPITULO X. allí pasó haciendo asimismo correrías hasta los Vaceos,

Cómo Numancia fué destruida. enojado principalmente contra los palentinos por la rota con que maltrataron y el daño que hicieron al cónsul Lé- El año luego adelante, que se contó de la fundacion pido. Alli Scipion se vió puesto casi en necesidad de venir de Roma 621, siendo cónsules Publio Mucio Scévola y á batalla por la temeridad de Rutilio Rufo, el cual, con Lucio Calpurnio Pison, á Scipion alargaron el tiempo intento de reprimir á los palentinos, que por todas partes del gobierno y del mando que en España tenia, traza se mostraban y con ordinarios rebates daban pesadumbre, con que Numancia fué de todo punto asolada, ca pasasalió contra ellos, y con poco recato se adelantó tanto, do el invierno y con varias escaramuzas quitado ya el que se iba a meler en una emboscada que los enemigos miedo que los soldados tenian cobrado, con intencion le tenian puesta; cuando Scipion, advertido el peligro de apretar el cerco de Numancia, de unos reales hizo desde un alto donde estaba , mandó que las demás gen- dos, dividida la gente en dos partes. El regimiento de les se adelantasen y que la caballería cercase por todas los unos encomendó á Q. Fabio Máximo, su hermapartes el lugar donde la celada estaba, y escaramu- no; los otros tomó él á su cargo, dado que algunos zando con el enemigo, diese lugar á los soldados que dicen que dividió los reales en cuatro parles, y aun no se metian en el peligro para que se pusicsen en salvo. concuerdan todos en el número de la gente que tenia. En este camino y entrada que Scipion hizo vió por sus Quién dice que eran sesenta mil hombres , quién que ojos la ciudad de Caucia, destruida por engaño de cuarenta , como no es maravilla que en seinejanle cuenLucullo; y movido con aquella vista á compasion, á ta se halle entre los autores variedad. Los numantinos, voz de pregonero prometió franqueza de tributos y al- orgullosos por lantas victorias, como antes ganaran, cabalas a todos los que quisieson reedificarla y hacer en aunque eran mucho menos en número, porque los

que ella su asiento y su morada. Esto fué lo que sucedió mas ponen dicen que eran ocho mil combatientes, y aquel verano, que estaba ya bien adelante; y casi co- otros deste número quitan la mitad, sacadas sus geumenzaba el invierno, cuando vuelto el ejército á Nu- les fuera de la ciudad y ordenadas sus haces, no dudamancia, cerca de aquolla ciudad se asentaron los rca- ron de presentar la batalla al enemigo, resueltos de les de los romanos. Dende no dejaron en todo el in- vencer ó perecer antes que sufrir las incomodidades de vierno de salir diferentes cuadrillas á robar y talar los un cerco tan largo. Scipion tenia propósito de cxcusar campos que por allí caian. Entre estos un escuadron, por cuanto pudiese el trance de la batalla, como prudende cierto peligro en que se hallaba de perecer, fué li- te capitan, y que consideraba que el oficio del buen brado por la buena maña y vigilaucia de Scipion en caudillo no menos es vencer y concluir la guerra con esta manera. Estaba allí cerca una aldea rodeada en astucia y sufrimiento que con atrevimiento y fuerzas. gran parte de ciertos pantanos, que sospechan sea la Ni le parecia conveniente contra poner sus ciudadanos que se llama al presente Henar por estar junto á una la- y soldados á aquella ralea de hombres desesperados. guna. Cerca de aquel lugar se alzaban unos peñascos á Con este intento determinó cercar la ciudad con reparos propósito de armar allí alguna celada. Escondióse alli y palizadas para reprimir el atrevimiento y acometicierto número de numantinos, y sin falta maltrataran mientos de los cercados. Demás desto, mandó á lasciuy degollaran los soldados romanos, que, derramados dades confederadas enviasen nuevos socorros de gente, y ocupados en robar, andaban por aquella parte, si municiones y vituallas para la guerra. Hizose un foso Scipion desde sus reales, conocido el peligro, no dicra al rededor de la ciudad, y levantóse un valladar de nueva luego señal de recogerse, para que los soldados, dejado manera, que tenia diez piés en alto y cinco en ancho, el robar, acudiesen á sus banderas. Y para mayor segu

armado con vigas y lleno de tierra , con sus torres, troridad, Iras mil caballos que envió delante, él mismo se neras y saelias á ciertos trechos, de suerte que repreapresuró para cargar sobre los contrarios con lo demás sentaba semejanza de una muralla continuada. Solamendel cjército. Los numantinos, entre tanto que con igua- te por el rio Duero se podia entrar en la ciudad y salir; Jes fuerzas y núinero se peleaba , se resistieron y hicie- pero tambien esta comodidadquitaban á los cercados las ron reparar á un gran número de los contrarios; pero compañías de soldados y los ranchos que en la una ribera luego que vieron acercarse los estandartes de las le- y en la otra tenian puestos de guarda. Para remedio giones, se pusieron en huida con grande maravilla de desto los buzanos, zabulléndose en el agua, debajo los romanos, porque de largo tiempo no habian visto della sin ser sentidos pasaban, cuando era necesario, las espaldas de los numantinos. Estas cosas acontecie- de la una parle á la otra. Otros con barcas, por la ligeron en el consulado de Scipion en el tiempo que Jugur- reza de los remeros ó por la fuerza del viento que daba ta desde Africa vino á juntarse con los romanos, nieto por popa, escapaban de ser heridos con lo que los solque era de Masinisa, nacido fuera de matrimonio de un dados les liraban; y por esta manera se podia incter als guna vitualla en la ciudad. Duróles poco este remedio este razonamiento y con abundancia de lágrimas que y consolacion tal cual era, porque con una nueva dili- derramaba , con echarse en tierra y á los pies de cada gencia levantaron dos castillos de la una y de la otra uno, tenia ablandados los corazones de mucbios; pero parte del rio con vigas que le atravesaban, y en ellas como quier que a los desdichados y caidos todos les wuos largos y agudos clavos para que nadie pasase. Los falten, prevaleció el voto de los que sentian que noconnumantinos, sin perder por esto ánimo, no dejaban de venia enojar á los romanos, aules decian que sin taracometer las centinelas y cuerpos de guarda de los ró- danza echasen de toda su tierra á los numantinos, manos; mas sobreviniendo otros, fácilmente eran re- porque no les achacasen y hiciesen cargo de haber oido batidos y encerrados en la ciudad; que á sabiendas no en su junta aquella embajada. Lo que despues desto los querian matar, para que gastasen mas presto cuantos hizo Retogenes no se sabe; solo consta que la gente mas fuesen las vituallas, y forzados de la hambre y moza de Lucía, pueblo que estaba á una legua de Nuextrema necesidad se entregasen. En esta coyuntura mancia, acudió á socorrer los cercados; pero fué rebaun hombre de grande ánimo y osadía , llamado Retoge- tida su osadía por la diligencia de Scipion; y con cortar nes Caravino, con otros cuatro, por aquella parte que las manos derechas por mandado del mismo á cuatrolos reparos de los romanos eran mas flacos y tenian cientos dellos, los demás quedaron escarmentados menos guarda, escalado el valladar y degolladas las para no imitar semejante desatino. Con esto los nucentinelas y escuchas, se enderezó á los pueblos llama- mantinos, perdida toda esperanza de ser socorridos y dos Arevacos, donde en una junta de los principales por el largo cerco quebrantados de la hambre, movieron que para esto se convocó, les rogó y conjuró por la amis- tratos de paz. Enviaron para esto a Scipion una embatad antigua y por el derecho de parentesco no desam- jada : el principal, por nombre Aluro, dada que le fuc parasen a Numancia para ser saqueada y asolada por audiencia, se dice habló en esta manera : « Quiénes el enemigo , que, encendido en coraje y en deseo de sean los ciudadanos de Numancia, de qué lealtad, de vengarse, no tenia olvidadas las injurias que ellos le qué constancia, no hay para que traello á la memoria; habian hecho; considerasen que aquella ciudad solia pues tú con la larga experiencia lo puedes tener enser el refugio y reparo comun de todos, y al presente, tendido, y no está bien á los miserables lacer alarde por la adversidad de la fortuna y por la astucia de los de sus alabanzas. Solo diré que te será muy honroso que la cercaban, mas que por valor y esfuerzo, se ha- haber quebrantado los ánimos de los numantinos, y á llaba puesta en extremo riesgo y cuila : «¿Por qué, di- nos no será del todo afrentoso, ya que así habia de ser, ce, en tanto que las fuerzas están enteras y los romanos ser vencidos de tan gran capitan. Lo que la presente por tantas pérdidas rehusan la pelea y por malas mañas fortuna pide y á lo que nos fuerzan los males deste cery astucias pretenden apoderarse de aquella nobilísima co, confesámonos por vencidos, pero con tal que te ciudad, vos, juntadas las fuerzas, no quitaréis el yugo contentes con nuestra penitencia y emieoda, y no prodesta servidumbre, y echaréis de vuestra tierra esta tendas destruirnos. No pedimos del todo perdon, dado peste comun? ¿Aguardais por ventura hasta tanto que que en ninguna parte pudieras mejor emplearle; concunda este mal, y de unos a otros pase y llegue á vues- tentámonos con que el castigo sea templado. Que si tra ciudad? Pensad que esta llama, consumido todo lo nos niegas las vidas y no das lugar a la pelea, deterque se le pone delante , será forzoso que todo lo asue- minados estamos de probar cualquier cosa hasta morir le. Por ventura ¿no conoceis Ja ambicion de los roma- por nuestras manos, si fuere necesario, antes que por nos, sus robos y sus crueldades? Los cuales muchas las ajenas, que será el postrer oficio de varones esforzaveces habeis visto y oido que sin causa alguna, solo con dos. Tú debes considerar una y otra vez lo que la fama deseo de extender su señorío, ponen asechanzas á la y el mundo dirá de lí, así de presente como en el tiempo libertad y riquezas de toda España. Diréis que teneis adelante.» Maravillóse Scipion por este razonamiento hecho concierto con ellos, y con esto os asegurais. En que los corazones de aquella gente con tantos trabajos no que si no hubiera muchos ejemplos frescos y puestos estuvieran quebrantados, y que, perdida toda esperandelante los ojos de la deslealtad, codicia y fiereza de za , todavía se acordasen de su dignidad y constancia. Jos romanos, la destruicion poco ha de Caucia y ahora Con todo esto, respondió a los embajadores que no hala confederacion de los numantinos con Mancino que- bia que tratar de concierto, si no fuese entregándoseá brantada injustamente son bastante muestra como la voluntad del vencedor. Con esta respuesta los numanninguna cosa tienen por santa por el deseo de ense- tinos, como fuera de sí, matan á los embajadores, los morearse de todo. Mirad que si anteponcis ahora vues- cuales ¿qué culpa les tenian? Pero cuando la muchetro reposo particular á la salud comun, la cual en gran dumbre se alborola, muchas veces acurrea daño decir parte depende del valor y esfuerzo de Numancia, no la verdad. Estaban ya sin ninguna esperanza de salvarseais en algun tiempo forzados á quejaros por demás, se ni de venir á batalla; acuerdan de hacer el postrer ojalá yo me engaño, de haber perdido y desamparadó esfuerzo. Emborráchanse con cierto brebaje que hacian lo uno y lo otro. Afuera pues toda tardanza y cobardía; de trigo, y le llamaban celia ; con esto acometen los reen tanto que hay tiempo y que las cosas están en tér- paros de los romanos, escalan el valladar, değüellan mino que se pueden remediar, volved vuestros ánimos todos los que se les ponen delante, hasta que, sobreviy pensamiento á procurar la salud de la patria. Juntad niendo mayor número de soldados y sosegada algun armas y fuerzas, cargad sobre el enemigo, que está tanto la borrachez, les fué forzoso retirarse á la ciudad. descuidado, cercándole los vuestros por una parle, y Despues desla pelea dicen que por algunos dias se susJos nuestros por otra, por frente y por las espaldas. tentaron con los cuerpos muertos de los suyos. Demás Considerad que en nuestro peligro corre riesgo la sa- desto, probaron á huir y salvarse. Como tampoco eslo lud, la libertad y las riquezas de toda Espai a.) Con les sucediese, por conclusion, perdida del todo la es

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peranza de remedio, se determinaron á acometer una i no pararon hasta España. Mas por el esfuerzo de los romemorable hazaña, esto es, que se mataron á sí y á manos y de los naturales fueron forzados á dar la vuelta todos los suyos, unos con ponzoña, otros metiéndose á la Gallia y á Italia año de la fundacion de Roma de 645.' las espadas por el cuerpo. Algunos pelearon en desalío En este año, Quinto Servilio Cepion venció en una baunos con otros con igual partido y fortuna del vencedor talla á los lusitanos, si que se entienda qué cargo o may vencido, pues en una misma hoguera, que para esto gistrado tuviese. Verdad es que, pasados tres años, sientepian encendida, echaban al que era muerto, y luego do cónsul el mismo Cepion, los lusitanos se vengaron tras él le seguia el que le quitaba la vida. Por esta ina- de los romanos, ca les hicieron mayor daño del que annera fué destruida Numancia pasados un año y tres meses tes dellos recibieron. Fué aquel año, el que se contó despues que Scipion vino á España. Grande fué su obs- de la fundacion de Roma 648, señalado mas que por linacion, pues los mismos ciudadanos se quitaron las otra cosa alguna por el nacimiento de Marco Tulio Ci. vidas. Apiano dice que, entrada la ciudad, hallaron ceron, que nació este año en Arpino, pueblo de Italia. algunos vivos. Contradicen á esto los demás autores; y Su madre se llamó Helvia, su padre fué del orden Ecueses cosa averiguada que Numancia se conservó por la tre y de la real sangre de los Volscos. Ennobleció Ciceconcordia de sus ciudadanos, que tenian entre sí y con ron las cosas de Roma no menos en paz y desarmado sus comarcanos, y pereció por la discordia de los mis- con su prudencia, erudicion y elocuencia maravillosa, y mos; demás desto, que vencida quitó al vencedor la ganó no menor nombradía que los otros excelentes caupalma de la victoria. Los edificios á que perdonaron los dillos de aquella república con las armas. Pasados otros ciudadanos, que no les pusieron fuego, fueron por dos años, que fue el año de 650, los cimbros mezclamandado de Scipion echados por tierra, los campos re- dos con los alemanes, rompieron segunda vez por Espapartidos entre los pueblos comarcanos. Hechas todas ña; pero fueron de nuevo rebatidos por los celtiberos, estas cosas y fundada la paz de España, se volvió Sci- y forzados á volverse á la Gallia. Las alteraciones de los pion á Roma á gozar el triunfo, que le era muy debido lusitanos sosego Lucio Cornelio Dolabella , quo con por hazañas tan señaladas, por las cuales, demás de nombre de procónsul tenia el gobierno de aquella prolos otros títulos y blasones, le fué dado y tuvo adelante vincia el año de la ciudad de Roma de 655. Apaciguadas el renombre de Numantino. Triunfó otrosi Decio Bruto estas alteraciones, luego el año siguiente se emprenpoco antes en Roma por dejar vencidos y sujetos los dió otra guerra de los celtiberos, para la cual vino en gallegos, con que ganó asimismo sobrenombre de Ca- España el cónsul Tito Didio. Acercáronse los dos camlaico, como se dijo poco antes deste lugar.

pos, ordenáronse las haces y adelantáronse; dióse la

batalla con igual esperanza y denuodo de ambas parCAPITULO XI.

tes. El suceso fué que los departió la noche y puso fin á

lu pelea sin declarar la victoria por ninguna de las parDe lo que sucedió en España despues de la guerra de Numancia.

tes, antes el daño fué igual. Valióse el Cónsul de su asDespues desto se siguieron en España temporales lucia y de maña en aquel trance, y fué que luego hizo pacíficos, de grande y señalada bonanza. La forma del

correr el campo y sepultar los cuerpos muertos de los gobierno por algun tiempo fué que diez legados, envia- suyos. Con esto el dia siguiente los españoles, por endos de Roma y mudados á sus tiempos tuvieron el go- tender que el número de sus muertos era mayor que el bierno de España, cada cual en la parte que de toda ella de los contrarios, perdida la esperanza de la victoria, le señalaban. Los mallorquines, lechos cosarios, cor- se dieron á partido con las condiciones que los romarian aquellos mares y las riberas cercanas. Acudió con- nos quisieron ponerles. En aquella batalla y en todo el tra ellos el cónsul Quinto Cecilio Metello, que los su- progreso de la guerra murieron de los arevacos veinte jetó y puso en sosiego el año de la ciudad de Roma mil hombres, que fué gran número, si los autores no do 631, por lo cual el dicho cónsul fué llamado Balea- se engañan o los números no están mudados. Los terrico, que es tanto como mallorquin. Por el mismo tiem- meslinos, por ser bulliciosos y levantarse muchas veces po Cayo Mario, que era gobernador de la España ulte- confiados en el suerte sitio de su ciudad, fueron castirior, abrió y aseguró los caminos , quitados los saltea- gados en que la echasen por tierra y ellos se pasasen dores, de que habia gran número y gran libertad de á morar en lo llano, divididos en aldeas sin licencia de hacer mal : merced y reliquias malas de las alteracio- fortificarlas y sin tener forma y manera de ciudad. Una nes y revueltas pasadas. Restituyó asimismo en su pro- compañía de salteadores, acostumbrada á robar, se vincia las leyes y la paz, dió fuerza y autoridad á los concerto con el Cónsul, y debajo de su palabra se vino jueces, que todo en ella faltaba. Y doce años adelante, para él con hijos, mujeres y ropa; pero todos fueron pacomo aquella provincia se hobiese allerado, primero sados á cuchillo , por no tener confianza que mudarian Calpurnio Pison, despues Sulpicio Galba , hijo del otro la vida y trato hombres acostumbrados á sustentarse do Galba que hizo en la Lusitania lo que arriba queda con- Jos sudores ajenos con robos y saltos. Hecho que de tal tado , apaciguaron aquellos movimientos. Hállanse á manera no fué en Roma aprobado, que sin embargo cada paso en España muchas monedas acuñadas con otorgaron á Didio que por las demás cosas que hizo el nombre de Pison. Fundada pues la paz por la buena triunfase. En esta guerra fué Quinto Sertorio, tribuno maña y valor de Pison y de Galba, otra vez se encargo de soldados, que era como al presente coronel ó macsel gobierno de España á diez legados en el tiempo que tre de campo, en que ganó gran prez y

loa los cimbros, gonte septentrional, en gran número, a salvado la guarnicion de romanos que estaban en Casmanera de un raudal arrebatado, se derramaron y-mo- tulon de la muerte que los de aquella ciudad, concortieron por las provincias del imperio rouano, y con el tados con los girisenos, que se entiende eran los do gran curso de victorias que en diversas partes ganaron, Jaen, por el deseo que siempre tenian de la libertad, les

por haber pretendian dar cierta noche; cosa que les parecia fácil á verse con Craso, porque así lo pedia el tiempo; solo de ejecutar por ser el tiempo de invierno y estar los mandó á un esclavo suyo que, en un peñasco cerca de soldados descuidados, muy dados á los convites y al la cueva, pusiese todos los dias la provision que le davino. Sintió Sertorio el alboroto de los castulonenses rian en la ciudad, con órden que so pena de muerte no que daban principio a la matanza, arrojóse fuera del pasase adelante ni quisiese saber para quién llevaba lo lecho, de su posada y de la ciudad, recogió los que por que le mandaba; que si lo ejecutaba con fidelidad, le los piés escaparon, y con ellos cargó sobre los contra- prometió de ahorrarle. Con esta diligencia y cuidado, rios, y vengó los que de sus soldados fueron muertos Craso se entretuvo algun tiempo hasta tanto que llegó en aquel rebate. Informóse, y supo lo que pasaba y la nueva cómo Mario y Cinna fueron desbaratados y muerconjuracion que tenian tramada; pasó con presteza á los por Silla, su contrario. Con este aviso, salido de la los girisenos, que engañados por los vestidos que los cueva en que estaba , fácilmente atrajo á su devocion y soldados llevaban de los castulonenses muertos, los sa- parcialidad muchas ciudades de España, que se le enlian á recebir y dar la enhorabuena de la matanza que tregaron con mucha voluntad; entre las otras, la de pensaban quedar hecha de los romanos; mas engañóles Málaga fué saqueada por los soldados contra voluntad su imaginacion, ca fueron pasados á cuchillo en gran del mismo, á lo menos así quiso que se entendiese por número, y los demás vendidos por esclavos. Estas co- toda la vida, si ya no fué que usó de disimulacion, y sas sucedieron en la España citerior el año presente y quiso con daño ajeno y con dalles aquel saco, como los cuatro luego siguientes, que fué todo el tiempo que acontece, granjear la voluntad de sus soldados. De EsDidio tuvo el gobierno de aquella provincia; porque a paña pasó en Africa, donde el bando de Silla andaba Ja España ulterior vino el cónsul Publio Licinio Cruso mas valido y tenia mas fuerzas. La cueva en que Craso el año de la fundacion de Roma de 657, y por lo que estuvo escondido se muestra entre Ronda y Gi!rallar en aquella su provincia hizo, triunfó en Roma al fin del cerca de un lugar llamado Jimena, en la cual dicen año sexto de su gobierno, donde se cree, y no sin cau- cuadrar todas las señales que de lo que Plutarco dice en sa, que juntó aquellas riquezas con que Marco Craso, este propósito se coligen. Tambien es cosa averiguada, su hijo, llegó á ser uno de los mas señalados de los ro- por lo que autores antiguos escriben , que en aquel manos, y por un tiempo el mas rico de todos ellos. An

tiempo hobo en España linaje de paciecos; pero los que tonio de Nebrija dice, como cosa averiguada, que este quieren sacar destos principios y suente el que en nuesCraso fué el que abrió y empedró el camino y calzada tra edad tiene el mismo apellido, en autoridad y riquemas famosa de España, llamada vulgarmente el camino zas de los mas principales que hay en el reino de Tolede la Plata, que va desde Salamanca hasta Mérida; y do, fundan su opinion solamente en la seinejanza del esto por las columnas, en que dice vió por todo aquel nombre, argumento que ni siempre se debe desechar, camino entallado el nombre de Craso; argumento bas- ni tenelle tampoco por concluyente, dado que muchos tante para probar lo que pretende , si en este tiempo se acostumbran å engerir como árboles unos linajes en hallara en aquellas columnas y leyera tal pombre. Por otros del mismo nombre mas antiguos, no sin perjuicio ventura soño lo que se le antojó, y pensó ver lo que de la verdad y daño de la liistoria. imaginaba: engaño que suele suceder muy de ordinanario á los anticuarios. En el tiempo que Craso estuvo

CAPITULO XII. en España, Fulvio Flaco por su industria y buena ma

Cómo se comenzó la guerra de Sertorio. na sosego ciertas alteraciones nuevas de los celtiberos el año de 660, en el cual Italia comenzó á abrasarse en De las guerras civiles que tuvieron los romanos reguerras civiles. Fué así, que Cayo Mario y Cinna se sullo en España otra nueva guerra de pequeños princiapoderaron por las armas de la república romana; y pios, y que por espacio de nueve años puso en cuenlos para establecer mas su poder, condenaban á muerte á la el poder de Roma por los varios trances que en ella innobleza que habia seguido la parcialidad de Silla, su con- - tervinieron; el fin y remale fué próspero para los mistrario. Entre los demás mataron al padre y hermano de mos romanos. El que la movió fué Quinto Sertorio, itaMarco Craso, y él sué forzado para salvarse de huir á lo liano de nacion y nacido de bajo suclo en Narsio, pucpostrero de España, do tenia muchos aliados, y los nalu- blo cerca de Roma; pero que fué hombre de valor, rales muy aficionados por las buenas obras que así de su de que antes en España dió bastante muestra, como padre como del mismo recibieran, ca acompañó á su queda arriba apuntado. Despues en las guerras civiles padre cuando se encargó del gobierno de España. Con de Italia, en que siguió las partes de Mario, perdió el todo esto, porque la lealtad de los hombres muchas veces uno de los ojos; y por el vencedor Silla fué proscripto cuelga de la fortuna, y porque muchas ciudades de Es- Sertorio con otros muchos, que es lo mismo que conpaña estaban declaradas y á devocion de Mario, no se denado a muerte en ausencia y en rebeldía. El, por deatrevió a parecer en público; antes se encerró en una seo de salvarse, y tambien porque en tiempos tan recueva que estaba cerca del mar en cierta heredad de un vueltos entendia que cada uno se quedaria con lo que hombre principal, grande amigo suyo, llamado Vibio primero apañase, además que tenia granjeadas las voPacieco. Para avisarle de su llegada le envió un esclavo juntades de los soldados y de los naturales, acordó de de los pocos que tenia consigo, el cual le dijo el estado venirse á España y hacerse en ella fuerte. Tomó los en que estaban las cosas de su señor; y por el derecho puestos y entradas de España, dejó en los Pirineos un de amistad le pidió no le desamparase en aquel peligro capitan llamado Salinator con buena guarnicion de soly aprieto. Sabido él lo que pasaba, se alegró de tener dados; él, entrando mas adelante en la provincia, leocasion para dar muestra del amor que le tenia; y para vantó pendon ,locó atambores para hacer gente, junto que el negocio fucse mas secreto, no quiso él mismo ir todas las municiones y ayudas que le parecieron á pra

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pósito para enseñorearse de todo ; pero sus trazas atajó dos piedras que están en Ebora, en Portugal, con sus lcla renida y presteza de Cayo" Annio, ca desbarato la tras muestran cómo Sertorio residió inucho liempo en guarnicion que quedó en guarda de los Pirineos , y dió aquella ciudad, y hizo muchos y grandes beneficios y la muerte a su capitan Salinator por medio de Calpur- honras á sus moradores. Fuera desto, de Plinio y de Plonio Lanario, su grande amnigo, que le mató alevosa- Icmeo se entiende claramente que en España hobo dos mente. Con esto Sertorio desmayo de manera , que por pueblos, ambos llamados Osca : el uno en los llergetes, no farse en sus fuerzas ni arriscarse á venir á las ma- que es parte en Aragon, parle en el principado de Cacos con el enemigo, desde Cartagena se pasó á Africa, taluña; el otro en lo que hoy es Andalucía. En cual desdonde fué asimismo trabajado con diversas olas y tema las dos ciudades haya Sertorio fundado la universidad pestades de la fortuna, que le era contraria. Sin embar- y puesto los estudios, no se sabe con certidumbre. Los go, se apoderó de la isla de Ibiza con una armada par- mas dan esta honra á la de Aragon, que antiguamente ticular que él tenia , y con ayuda de ciertas galeotas de se llamó Osca, y al presente Huesca; á nosotros todavía cosarios asianos que acaso andaban por el mar. De allí nos parece mejor fuese la que estaba en los Bastetanos, tambien fué echado; y pensando pasar á las Canarias y hoy se dice tambien Huéscar, por estar mas cerca de (hay quien diga que de hecho pasó allá por buir de la donde él á la sazon andaba. Cuando primeramente vino crueldad de que sus enemigos usaban), sué llamado por

de Africa á la Lusitania Irajo consigo dos mil y seislos lusitanosó portugueses, que cansados del imperio de cientos hombres de nacion romanos, además de setcRoma , les parecia buena ocasion para recobrar por me- cientos africanos; fuera destos en España se le llegaron dio de Sertorio la libertad que tanto deseaban, y tantas cuatro mil peones y setecientos caballos. Con estas genveces en valde procuraron. Sertorio asimismo, por en- tes y no mas venció primeramente en una batalla naval tender era buena ocasion esta para echar sus enemigos á Cota, capitan de los contrarios, á la entrada del esde España, acordó de acudir sin dilacion. Entendia las trecho de Gibraltar y á vista de un pueblo llamado Mccosas del gobierno y de la paz no menos que las de la laria ; despues á las riberas del rio Guadalquivir desbaguerra, por donde con su afabilidad y trato amigable y raló otrosi al pretor Didio, y maló de sus gentes dos con abajar los tributos granjeaba grandemente las vo

mil hombres. Con esto ganó mucha reputacion y autoluntades de todos. Demás desto, para representacion de ridad entre los suyos, y á los eneinigos puso espanto; majestad ordenó un senado de los españoles mas prin- consideraban que el poder de España, ayudado de la cipales a la manera de Roma con los mismos nombres prudencia de tal caudillo, de que careciera hasta ende magistrados y cargos que allá se usaban. A todos tonces, podria acarrear a los romanos grandes dificulhonraba , y todavía bacia mas confianza de los que eran tades y ser causa de grandes pérdidas antes que de de nacion romanos, así por ser de su tierra, como por

todo punto se apaciguase. que no le podian fullar lan fácilmente ni reconciliarse con sus contrarios. Derramóse la fama de todo esto,

CAPITULO XIII. por donde no solo se bizo señor de la España ulterior,

Cómo Metello y Pompeso vidieron a Espaus. donde andaba, sino granjeó tambien las voluntades de la citerior ; ca todos se daban á entender que el poder Todo esto movió á Silla para que, el año de la funde los españoles por medio de Sertorio podria escure- dacion de Roma de 674, en su segundo consulado cer la gloria de los romanos, abajar sus brios y quitar enviase á España contra Sertorio á Q. Melello, su su tiranía. Para que esta aficion fuese mas funilada, compañero, aquel que tuvo sobrenombre de Piadoso usó de otro nuevo artificio, y fué que hizo venir desde por las lágrimas con que alcanzó que á su padre fuese Italia profesores y maestros de las ciencias, y fundada alzado el destierro en que le condenaran. Envió con él una universidad en cierla ciudad que antiguamente se al pretor Lucio Domicio : Plutarco le llamó Toranio, llamó Osca, procuraba que los hijos de los principales que cra sobrenombre muy ordinario de los Domicios. españoles fuesen alli á estudliar, diciendo que lodas las Este, á la entrada de España y á las mismas haldas do naciones no menos se ennoblecian por los estudios de los Pirincos, fué muerto por Hirluleyo, capitan de Serla sabiduría que por las armas; que no era razon lus torio, y sus gentes destrozadas; desman que movió á que en todo lo demás se igualaban a los romanos les Manilio, procónsul de la Gallia Narbonense, á pasar en reconociesen ventaja că esta parte. Esto decia en pú- España; pero no le fué mucho mejor, porque el mismo blico ; mas de secreto con esta maña pretendia tener capitan de Sertorio le desbarató en una batalla, si bien aquellos mozos como en relienes y asegurar su partido él escapó con la vida dentro de Lérida, donde se resin ofensioy alguna de los naturales. Allegábase á todo tiró mas que de paso. Metello con su campo rompió la csto el cullo de la religion, que es el mas eficaz medio tierra adentro y llegó hasta el Andalucía, do muchas para prendar los corazones del pueblo. Fingia y publi- veces fué vencido por Sertorio y forzado por no liarso caba que Diana le habia dado una cierva que le decia á en sus fuerzas á barrearse en los pueblos á propósito la oreja todo lo que debia liacer; y era așí, que todas de entretener un enemigo tan feroz, con mayor conlas veces que le venian cartas ó en el Senado se trataba fianza que hacia de las murallas que del valor de sus algun negocio grave, la cierva se le llegaba á la oreja soldados. Solo se atrevió á acometer la ciudad de Lapor estar acostumbrada á hallar alli alguna cosa de co- briga, lioy Lagos, cerca del cabo San Vicente, y ponerse mer. El pueblo entendia que por voluntad divina le al improviso sobre ella, y esto por estar las gentes do daba aviso de los secretos o de lo que estaba por venir, Sertorio repartidas en diversas partes. Fué este acoy aun tambien que le enderezaba en lo que debia hacer. metimiento en vano, porque así los españoles como los Hállanse en España monedas con el nombre de Scrlo. soldados de Africa, movidos del premio que Sertorio les rio por una parte, y por reverso una cierva. Asimisno propuso, sin ser sentidos de las centinelas enemigas,

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