Anales del Museo Nacional de Buenos Aires

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Imp. y Casa editora "Juan A. Alsina", 1905
 

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Página 176 - Para el beneficio de este metal tiene cada minero su asiento de fundición y en él los hornos y pertrechos necesarios para ella. Háse mudado varias veces el modo de beneficiar y fundir estos metales. El que se usaba antes que se inventara el que ahora se sigue se llamaba de jábecas, y era que, desmenuzado el metal en pequeños pedacillos, lo fundían en ciertas ollas ó vasijas de barro.
Página 297 - Uno de los personajes lleva dos cruces maltosas dispuestas vertiealmente en el centro de su escudo. El segundo lleva también dos, pero colocadas en sentido diagonal de izquierda á derecha y separadas entre sí por un doble zigzag combinado que baja en la dirección contraria formando cuatro especies de jaqueles unidos entre sí. De los personajes no aparece más que parte de las piernas, con indicación de los pies, marchando ambos hacia la derecha. La cabeza se halla cubierta por una figura alta...
Página 174 - No fundían con fuelles ni a soplos con los cañutos de cobre, como en otra dijimos que fundían la plata y el oro para labrarlo, que aunque lo probaron muchas veces nunca corrió el metal, ni pudieron los indios alcanzar la causa; por lo cual dieron en fundirlo al viento natural. Mas también era necesario templar el viento como los metales, porque si el viento era muy recio gastaba el carbón y enfriaba el metal, y si era blando no tenía fuerza para fundirlo.
Página 175 - La causa no se sabe; el metal cernido y lavado echábanlo a boca de noche en unas hornazas que llaman guairas, agujereadas, del tamaño de una vara, redondas, y con el aire que entonces es más vehemente, fundían su metal. De cuando en cuando lo limpiaban y el indio fundidor, para guarecerse, estábase al reparo de una paredilla sobre que sentaba la guaira y derretido el metal limpio de la escoria sacaba su tejo de plata y veníase a su casa muy contento, ya este paso, de noche, todo el cerro era...
Página 173 - ... un cabo a otro, hasta que estaba para tomarlo en las manos. Con todas estas inhabilidades hacían obras maravillosas, principalmente en vaciar unas cosas por otras, dejándolas huecas, sin otras admirables, como adelante veremos. También alcanzaron con toda su simplicidad que el humo de cualquiera metal era dañoso para la salud, y así hacían sus fundiciones grandes o chicas al descubierto en sus patios o corrales, y nunca sotechado.
Página 177 - Croquis de F. Voltmer. También es de piedra blanquizca y dura y más alto que el de las Capillitas, pues tiene 1 metro '20. La canana es una gran piedra plana que sobresale un poco del suelo. Este maray se diferencia del anterior en que la superficie de trituración es completamente pulida, sin estrias, y presenta en vez de ranuras, cuatro agujeros cerca de su borde superior: — dos en cada una de sus caras laterales. Estos agujeros son poco profundos, más bien pequeños y su objeto parece haber...
Página 164 - ... ríos, pues tenemos pruebas de que abrazaba el modo más formal de atacar las vetas de minerales en la superficie haciendo canteras abiertas y galerías de poca profundidad. Como las vetas de los minerales eran numerosas, no pudo haber motivo ni necesidad de profundizar considerablemente los trabajos. Se dice que algunas de las minas explotadas por los Incas estaban situadas cerca del Cuzco en el valle de Curimajo, al nordeste de Caxamarca, y en Porco, cerca del Potosí.
Página 172 - Del cobre, que ellos llaman anta, se servían en lugar de hierro, del cual hacían los hierros para las armas, los cuchillos para cortar y los pocos instrumentos que tenían para la carpintería, los alfileres grandes que las mujeres tenían para prender sus ropas, los espejos en que se miraban, las azadillas con que escardaban sus sementeras y los martillos para los plateros...
Página 174 - ... menos según que el uso y la experiencia les enseñaba de día en día; porque no todo metal de plata es de una misma suerte, que unos metales son de más plata que otros aunque sean de una misma veta : porque unos días...
Página 201 - Ciulapa pudo con ellos mandar hacer los cilindros de su trapiche para moler la caña de azúcar. «Las hay de todos tamaños y se cree servían como moneda. El Sr. Holmes juzga, atendiendo á su forma y grueso, que ellos han de haber servido de adornos para la cabeza, estando bien bruñidos, pues para ello son á propósito, ó es posible también que fuesen símbolos religiosos. •Nosotros vimos usar estos instrumentos que vulgarmente se llaman en Oaxaca, tajaderas, en el pueblo de Mixtepec, para...

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