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( 263 ) que felizmente conservará como ¿ amado Fernando vuelva á reynar, á pesar de la opresion á que le ha reducido ese monstruo de Córcega. Pero fuera de esto su autoridad es puramente pastoral. La doctrina contraria á esta verdad ha acarreado infinitos males, no solo á la iglesia, sino tambien á los estados. En las cosas puramente espirituales, así el rey como el último ciudadano estan obligados á obedecer y respetar las regas que la iglesia les prescriba, y no hay absolutamente autoridad que sin dexar de ser católica pueda con radecirlas. Pero respecto de la policía tocante á la disciplina, sea interna, sea externa, puede hacerse lo contrario quando se roza con cosas temporales, que pueden destruir el órden civil establecido, pudiendo los príncipes exáminar la parte en que puedan comprometer sus estados aquellas Inismas resoluciones, no solo quando emanan de la Silla pontificia, sino aun de los concilios generales. Por esto se admiten ó no se admiten varios cánones, aun de los concilios ecuménicos: por esto se ervian los embaxadores ó legados á los mismos para que reclamen las regalías propias de sus príncipes. En esta doctrina se ha fundado constantemente el derecho de la detencion de las bulas en España. No hay qüestion sobre esto, y seria un dolor se atacase un principio tan proclamado, que seguramente defiende la libertad de la nacion, su independencia, y los dereches que antes se llamaban regalías; es decir, que se creyese que habia menos autoridad en V. M. que en el rey quando reunia los poderes. Señor, que nuestres príncipes exercieron esta autoridad es claro, y no puede haber duda en este punto. Quisiera que V. M. tuviera la bondad de oir dos textos, porque son de personas que ro son sospechosas, es á saber, Felipe II y Cárlos III. Por ellos se verá quanta es la consonancia de su dectina y principios con los de V. M. Dice Cá:los III ( Leyó el orador varios documentos en prueba de lo que decia. ) , Voy á entrar en la qüestion del momento, es decir, sobre la proposicion de la comision, para lo que me voy á hacer cargo de los discuros de los Sres. Ximenez Hoyo y Ocaña. • Decia el Jr. Ocaña que al fin no se le habia cortestado á su pregunta; y efectivamente pienso que no se le ha contestado, y que tenia razon en decirlo, y es necesario contestarle. Dos preguntas hizo á la primera se satísfizo completamente por varios señores; pero no á la segunda; y precisamente ahí estaba el hito de la dificultad. Decia su señoría en primer lugar, que si la proposicion era lo mismo que el artículo de la constitucion, por que se votaba ? Y si no lo era, ¿en qué estaba la diferencia? En quanto á lo primero se dixo lo suficiente, aunque no se dixo por qué; aun siendo lo mismo era menester sin embargo ponerlo. Pero á la otra pregunta que hizo el Sr. Ocaña, nadie le ha contestado. Es verdad que se respondió el mismo señcr por sí propio. Se reducia á esto su pregunta; pues se dice que la religion ha de ser protegida por leyes conformes á la constitucion; que se has e quando la religión presente leyes ó intereses contrarios á la constitucion . Se la ha de preteger? No, Señor. Se la dexará sin proteccion? Tampoco. Esta era la fatiga de su señoría. Pero luego leyó un papel, que tranquilizará á todo el mundo.... Mucho mas despues que oí al Señor diputado de Córdoba hacer una pintura tan triste del estado de ilustracion del pueblo español; Y creo que es menester que V. M. tenga paciencia, porque es necesario distinguir lo que constituye la diferencia entre la religion y la polícia eclesiastica. Lo primero es el dogma y la moral; y lo segundo, tambien respe

tabilísimo y siempre venerable, es la disciplina, que es de derecho humano aunque eclesiástico. Señor, uno de los dogmas de la religion cristiana es que toda ella íntegra ha existido desde la venida del Espíritu Santo. Por manera que desde entonces hasta ahora, y desde ahora hasta el fin de los siglos, ningun doma hay nuevo en la iglesia de Dios ni puede haberlo. Novedades, hablaalo de dogo is, no las hay, y el decir lo contrario seria una heregía. Esto es lo que constituye una de las pruebas mas convincentes de la verdad del catolicismo; y es la base de la gran demostracien, que dixe ayer, de que todos los principios que nos conducen á la religion cristiana nos conducen al catolicismo. Qualquiera que haya leido las Prescripciones de Tertuliano, verá que este es el resultado del analísis de todos los principios de la religion en esta materia. Por manera que entre los teólogos es una especie de axioma aquel dicho de Vicente de Lerin quod semper, qaod ubique, quod ab omnibus érc. Supuesto esto, pregunto ahora, esta religion es desconocida de los diputados que la profesan, y que la entienden cada uno segun sus luces? Y esta constitucion que dice su señoría ro la ha hecho y sancionado la mayor parte de los diputados? ¿Y no la hemos firmado y jurado todos: Que significa esta pregunta, quando la religion tenga intereses contrarios a la constitucion , que haremos?” Señor, en ese caso la respuesta mas óbvia es la que dió uno, quando le preguntaron en un sínodo: , Si estando diciende nrisa le cayera á vd. en el caliz una araña, que haria vd. Y contestó Señor, en mi tierra no hay arañas.» En España la constitucion no puede estar en contradiccion con la religion. Porque uno de sus dogmas políticos es el catolicismo. Y en este sentido la juraron y sancionaron de corazon todos los diputados, firmemente resueltes á cumplirla. Y si acaso se dudaba del sentido de esta proposicion, entonces debió decirse, no ahora. No hablo de intenciones; pero si hubiera este género de contrastes que se nos quiere mostrar, lo que resultaria seria echar abaxo la constitucion. Pero no, Señor, no sucederá así. La constitucion y la religion no pueden estar en contradiccion , porque, lo repito y lo repetiré eternamente, la religion es una, y de pues de la venida del Espíritu Santo , que acabó de iluminar á los apóstoies sobre quanto Jesucristo les habia dicho, no existe en la iglesia, ni hay revelacion alguna nueva dogmática. Y ya sea en los sagrados códigos, ya en los monumentos de la tradicion, siempre la religion es una, santa é inalterable. Si pues el dia 18 de marzo y siguiente de 1812 no estaba la religion en contradiccion con la constitucion, y personas católicas que tienen por obligacion y por oficio estudiarla, la han jurado, y la han creido compatible con la religion, así como los demas ciudadanos, prescindiendo de sus opiniones particulares, ¿í qué viene esta pregunta del Sr. Ocaña: ¿que se hará quando las leyes y la religion esten en contradiccion? Por lo qual me i:clino a creer que en esto habrá padecido el Sr. Ocaña (lo que á qualquiera puede suceder ), cierta inexictitud de expresiones, que no indican claramente la idea que uno concibe; y que la pregunta se reduciria á, qué se hará si sucede que las disposiciones que emanen de la potestad eclesiástica, ya sea del Sumo Pontífice, ya de concilios, esten en contradiccion con las leyes, no en lo dogmático, sino en materias de policía ó gobierno de la iglesia." La respuesta se la ha dado el mismo señor; porque se ha dicho por él mismo: en el caso que no pudiesen concordarse las leyes que emanen de las dos Po

testades, entonces si el bien espiritual es mayor que el temporal, debe

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preferirse aquel á este y al contrario o. trata de un gran bien temperal, y no hay sino apariencias de bien espiritual, debe ceder este. ¿Y cómo se hace esto? ¿Y qué reglas lo determinan ? ¿Y quién lo ha de hacer? Esto lo sabe qualquiera que estudia el derecho canónico y civil de España. Y el que no quiera fatigarse en leer todos los autores españoles en esta materia, que en nada son inferiores á Bossuet y demas publicistas extrangeros, lo haliará en nuestro Solórzano, Salgado, Covarrubias; y el que quiera enterarse de lo que estos dicen, no tiene mas que irse á la real resolucion de 177o, en que está el dictámen del colegio de abogados de Madrid, y allí estan sancionadas estas doctrinas, que son fruto de la experiencia, con motivo de las conclusiones que defendió en Valladolid el bachiller Ochoa. De donde infiero que ó es imaginario el argumento del Sr. Ocaña, ó no prueba nada contra el artículo; porque si algo probase, probaria contra las leyes de España anteriormente existentes. ¿Se protegia antes la religion en España por leyes no conformes á las leyes de España? No se presentará mas exemplo, que el de la Inquisicion.

- Vengamos á la proposicion que con este motivo hizo el mismo señor Ocaña, de que, pues estaba persuadido que S. M. no debia entender en esto, se le eximiese de votar en este negocio. Para que fuera concluyente su proposicion, deberia haber hecho este silogismo: , Yo no debo votar en lo que no es de la competencia de los diputados; esto no es de la competencia de los diputados; luego yo no, debo votar.” Yo le diria á este señor, pruebe vuestra señoría la menor, porque al que defiende le toca la prueba; y creo que seria algo larga la demostracion que hubiera de hacer; porque no basta decir: no debo votar en lo que las Córtes no deben hacerlo. Es menester probar que no deben hacerlo. Y al cabo quando se trata del interes nacional, cada diputado tiene obligacion de decir lo que le parezca, aunque sea víctima de su opinion,

» En quanto á la peticion de los señores diputados de Cataluña, me compadezco de la situacion terrible en que se han visto. No hay cosa mas natural que el pesar de no ir de acuerdo con las opiniones de su provincia, sobre todo quando son conocidas. Hay que exáminar entonces si ellas son compatibles con el bien general, y si no lo son, no deben atenderse; pero quando es una cosa problemátisa, porque se trata de puntos de conveniencia pública, entonces nada mas natural que el querer contemporizar con el dictámen de la provincia. Pero yo advierto que no se hace un uso imparcial y constante de esta loable delicadeza; y si no se ha hecho hasta aquí, ¿cómo se quiere que valga en el mes de enero de 1813: Qué, ¿hay aquí, alguna diferencia entre los diputados ? ¿Pues no me ha sucedido á mí (porque es menester que todo el pueblo español lo sepa, para que conozca sus derechos y los sostenga ) que representé yo (sin duda erradamente, porque V. M. creyó lo contrario) que acaso perjudicaria á cierto acto, el mas solemne é interesante de las Córtes, que yo interviniera en él, y que podia ser mas ó menos conveniente? Lo representé á V. M.; y fué solo fundado en conjeturas y cartas particulares de las provincias á quien represento No, Señor, presenté á V. M. un documento fehaciente, que todavía existe en su archivo, que me ponia una prohibicion expresa de intervenir en él. ¿Y que hizo V. M. Señor, lo que debia, ¿ obligó á concurrirá este acto concurrí; y con mis oro indicaciones salvé mis anteriores deferencias, que era lo que me tocaba hacer. Los señores de Cataluña alegaron entonces los principios que ahora? Estoy cierto que no; y es menester que todos seamos medidos por un rasero, porque todos somos iguales; todos aspiramos á un mismo fin. Estos señores se han conducido del modo mas delicado y juicioso en una cosa de que no debian desentenderse hasta cierto punto, presentando los medios con que han querido averiguar la opinion de su provincia y el resultado que tenian. El dictámen de la junta de aquel principado es muy digno de tenerse presente, porque exáminado despacio, dice smucho en favor de la comision, aunque parece que es contrario. Han hecho, repito, lo que deben los diputados; y decir lo contrario es no entenderlo. Nadie se figure que hay facciones en el Congreso, porque se atraviesa la qüestion de las hogueras. No, Señor. Si se atravesara la de la religion, infeliz del que tuviera la desgracia de apartarse de la opinion de los demas! Pero no se trata de esto, y todo lo que se ha hecho está decentemente hecho. Se votará, y la mayoría de los votos de los representantes así legalmente reunidos, es la mayoría de los votos de los representados. La votacion lo decidirá; y si resulta que la mayor parte de las provincias no quieren que se haga mutacion en esto, no se haga; porque no es cosa de tomarlo esto con tanto calor. Acordémonos que se trata de una qüestion de política, aunque sí muy respetable, porque se trata de un establecimiento que se instituyó en su principio para proteger la religion. , El Sr. conde de Toreno dixo ayer que lo principios mas democráticos apenas alcanzaban á creer que fuese necesario explorar la voluntad de los ciudadanos sobre esta qüetion. Prescindo de lo que se ha dicho por el Sr. García Herreros de que era imposible hacerlo. Pero es necesario que V. M. no olvide una cosa; á saber: que los democratas rabiosos y de principios mas exáltados se caracterizan y distinguen por negar la legalidad del sistema representativo. Pero una vez admitido este sistema, nada prueba qualquiera acto de indagacion para saber efectivamente las opiniones de los representados: mucho menos quando ya es conocida su voluntad por la ampliacion que tienen los poderes que han dado.

, En este supuesto, Señor, nos resta solo exáminar la qüestion por el aspecto político, por el que puede mirarse la proposicion. En primer lugar no será impolítico que yo diga á V. M. que ha sido una figura muy retórica y oportuna, pero que no ha surtido efecto, la de que se ha valido un señor preopinante, quando ha dicho que esta es una controversia entre Cristo y Napoleon. No hay nada de esto. Aquí no se trata de que exista ó no la religion. La qüestion es entre españoles igualmente católicos, que desean cumplir la promesa de proteger la religion católica, verdadera y única del estado, como lo ha sido siempre. La disputa está sobre escoger entre los medios disponibles el que sea mas conforme á la constitucion, á efecto de que se dispense una proteccion digna del objeto de quien la da, y de las personas para cuyo beneficio se da.

» Señor, Jesucristo dixo: , muchas mansiones hay en mi reyno.” Con esta alegoría, que despues en sus sermones desenvolvió, manifesté que para ir á estas mansiones hay muchas sendas: así como para conseguir qualquier fin santo hay muchos senderos, que no son el camino de los errores, ni los escollos de la impiedad. Quiero significar, Señor, que en las ( 267 )

materias mas repetables hay un é camino espacioso, dentro del qual se puede ir inocentemente por qualquiera parte. La qüestion es solamente política: con que á qué tratarla de otro modo: Se trata de política cristiana; porque debe serlo para ser sólida, y no lo es desde que no es cristiana. Se trata de escoger el medio mejor para proteger la religion; así la qiestion nada tiene que ver con Napoleon.

» Pero, Señor, quando se trató de la libertad de imprenta dixo un diputado (que pecador de mí soy yo). , Napoleon no la quiere: esto basta para que V. M. la ponga.” Este argumento, á que se le ha querido dar fuerza, es una supercheria retórica. Se dirá que yo dixe esto, y que se hizo lo que yo decia; pero no se hizo por esta razon, que no fué mas que una niñería, y no debe traerse á cuento en esta materia. Quando un hombre hace una cosa, para calcular el mérito de su obra, conocido el intento del autor, es necesario ver la relacion que tiene aquella con sus intenciones. Es claro y sabido que el objeto dominante de Napoleon es el despotismo y la dominacion absoluta. Con este objeto ha tratado de cohonestar por todos los medios posibles la usurpacion mas abominable. En Madrid estaba yo el dia 4 de diciembre de 18o8 quando el infame Charpain dixo, siguiendo los principios abominables, propios de una política infernal: , que pues todo lo necesario era lícito, y era útil á Francia tener á España, era España de Napoleon.” Y queriendo cohonestar la usurpacion con sentimientos de pudor, que no tenia, y que aparentaba, abolió la Isquisicion como el resultado feliz de sus operaciones, diciendo á toda Europa: , He hecho desaparecer este borron en un pais de Europa el mas privilegiado de la naturaleza. Qualquiera cosa que hayan padecido es bien empleada, porque es reparada per este beneficio.” Este era el verdadero espíritu que le animó en su extincion. Y pregunto ahora: ¿tiene esto conexion ninguna con el objeto que tratamos y miras que nos proponemos, quando se reducen solo á que la Inquisicion no sea un pretexto para acabar con la constitucion y libertad de los españoles? Por mi parte no es otro el objeto. Y no será una crueldad que V. M. descuide el cumplimiento de los cánones, quando es el protector de ellos? Pero quiero dar mas fuerza al argumento, y presentarle con toda la franqueza del mundo.

, En una sesion secreta de la Isla de Leon, no sé con qué motivo, se presentó en la discusion un decreto del intruso José, por el que lisonjeando á las Américas españolas, entre otras cosas les ofrecia la independencia. Vió V. M. como les hablaba de la extincion de la Inqui icie n. He dicho á V. M., y repito ahora, que aun la abolicion de la Inquisicion no la quisiera la América si habia de venirle por su mano; porque solo una cosa hay debaxo del cielo que sufriria tener de comun con los franceses, y no otra alguna, y es la religion, que si estuviera solo concentrada en los franceses, tendria comunion con ellos por ser católicos. Pero salvo esto: Timeo Danaos, et dona ferentes.... Con que dexemos que los franceses digan y piensen lo que quieran; en la inteligencia de que no basta que ellos quieran una cosa para que sea mala, ó al contrario, que la detesten para que sea buena; porque esto solo prueba, quando lo que hacen tiene conexion con los medios y con las intenciones, segun el objeto que se proponen; pero no teniendo relacion con lo que se proponen, no significa nada.

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