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sESION DEL DIA 22 DE ENERO DE 1815.

Continuó el Sr. Alcayna la lectura de su papel en esta forma: , La única incompatibilidad, al parecer insuperable, no del tribunal, sino de su práctica, uso, reglamento ó modo de enjuiciar, es el secreto y la ocultacion de los nombres del delator y testigos; pues segun la constitucion estos deben hacérseles presentes al reo, y el proceso debe ser público en el modo y forma que determinen las leyes. Mas aunque á primera vista parece es preciso confesarla, si se hace análisis de la clase de delitos, institucion del tribunal , y el concepto en que procederia el Congreso quando aprobó la constitucion, acaso se hará palpable que no hay semejante incompatibilidad. Los delitos son por lo regular ocultos, cometidos delante de pocas personas, y de satisfaccion del delinqüente, y por otra parte deshonrosos en gran manera á sus autores. ¿Qué utilidad podria seguirse á estos de que se diese al público su proceso, y que se divulgara su deshonra ? Si la publicidad se desea por el bien de los acusados, ellos mismos habrian de desear y pedir que no se publicasen si son culpados; pues en confesando y retractándose, son absueltos, y no llega el público á tener noticia, ni padecen el mas mínimo deshonor; y si son inocentes, no dexa de convenirles el secreto, porque si desde luego se hiciera pública la causa, vivirian deshonrados entre los sabedores de ella mientras no se indemnizaran, y aun despues no dexaria de quedar vulnerada su buena fama , aunque se procurara darles la mas completa satisfaccion. Y así atendiendo al o de delitos, redunda el secreto en favor de culpados é inculpados. Leyes impuestas en nuestro favor, que han de sernos perjudiciales, es prudencia renunciarlas, y pedir no se nos apliquen. Si no me he olvidado, quando se discutió el artículo 3o2, que trata de esa publicidad, se dixo no estar comprehendidas las causas que las leyes previenen sean en secreto por no convenir tratarlas en público, y me parece hubo consentimiento general , por lo menos ímplíci-, to, para que se continuara lo mismo en adelante. ¿Y qué quiso significar el contexto del artículo, quando advierte que será público en el modo y forma que determinen las leyes, sino que estas determinarán quando, como y en qué materias ha de observarse publicidad? ,En quanto á la ocultacion de los testigos y delator, oygamos á Macanaz, tomo II, capítulo Iv , número 51.,, El punto de no nombrar los testigos, si hay algun católico que diga que en el tribunal de la Penitencia le es permitido al confesor nombrar ó dar señales tales que el penitente les conozcs, no lo haria sin caer en un error torpe; como el tribunal de la Inquisicion es el mismo que el de la Penitencia (hubo murmullo, y dixo el orador: , no yo, sino Macanaz es quien habla; mas no dice que es el tribunal de la Penitencia, sino tribunal de Penitencia). De aquí viene esta práctica de no nombrarlos, confrontarlos, ni dar motivo á que el reo pueda conocerlos.” Y en el tomo I, capítulo 1, número 2, nos dexó escrito: , Los jueces del santo tribunal de la Inquisicion comienzan por el tribunal de la Penitencia, adonde no es permitido decir al pecador, ni el delito que ha cometido, ni los que le acusan de él; pasan despues á explicarles el delito,

y aun á decirles los testigos que hay, y leerles sus dichos; y de este modo
van gradatin hasta ver si ellos se reducen á confesar y á pedir perdon.
Quando no lo hacen, se les pone la acusacion, y se les oye. Si durante el jui-
cio se arrepienten y piden perdon, son perdonados; y si no se arrepienten, y
han hecho su profesion de fe en debida forma, se les impone penitencia;
pero si hay error, y no le retractan, entra la jurisdiccion secular á practicar
las penas de las leyes segun la calidad y circunstancias del delito.”En el ca-
pítulo Iv , número 31 , tomo II , , impugnando á Jurieu , dice : , si este
autor fuera católico, bastaria decirle que en el tribunal de la Penitencia,
como lo es el de la Inquisicion, no puede presentarse ninguno sino como
reo.” ,, Quando quiere ser oido (número 32 ), los inquisidores le exhortan
con el mayor esfuerzo á que confiese su culpa, y si niega, le envian al mis-
mo encierro, diciéndole que le dan tiempo para pensar y exáminar su con-
ciencia.” Número 33, prosigue., Esto es lo que dice Jurieu contra el santo
tribunal de la Inquisicion en esta parte, y esto es lo que propiamente hace
un prudente y cristiano confesor con su penitente quando le encuentra en
un semejante embarazo.” -
, Y habrá quien diga que el tribunal de la Penitencia es incompatible
con la constitucion, ó que no debe subsistir? ¿O antes bien habremos de
decir que la constitucion no pudo ni quiso, ni intentó jamas comprehender
en sus artículos el tribunal de la Penitencia; de consiguiente subsiste este
y aquella, porque son de distinto órden, de diversa institucion, y de
reglas muy diferentes? Pues no de otra suerte hemos de discurrir y hablar
del tribunal de la Inquisicion, al menos mientras no llegue al extremo de
haber de usar de la autoridad civil que tiene delegada, ó relaxar á los
pertinaces al brazo secular. Su institucion es eclesiastica en quanto á impo-
Rer penas canónicas, sean censuras ó penitencias; y su jurisdiccion dele-
gada para absolver de los delitos dimana del Sumo Pontífice, quien la re-
cibió de Jesucristo, y así sus juicios deben ser lo mismo que los que usa-
ba la iglesia para imponer las penitencias segun los cánones penitenciales.
», La Inquisicion (dice Macanaz, tomo I, capítulo II, número 14) corno
un tribunal de la iglesia no impone pena alguna á los que se obstinan en
mantener sus errores, ni solicita otra cosa que el que á los reos no se les
quite la vida, y que no se les dexe con libertad sino para poderse arrepen-
tir y hacer penitencia. Si ellos se convierten, les aplica las penas canónicas
segun las causas y sus circunstancias.” Hasta este punto no pueden las Cór-
tes, tocar en cosa alguna la autoridad y jurisdiccion eclesiástica del tribunal
de la Inquisicion, sin alargar la mano á lo sagrado, adonde no puede alcan-
zar la potes ad civil, por mas soberana é independiente que sea; podrá si
no concederle facultad alguna secular, ó concederle estas ó aquellas, segun
lo estime conducente á la felicidad del estado.
» Si hasta ahora ha obtenido la facultad de prender y encarcelar, a será
conveniente quitérsela En caso de quitársela, puede nó se consiga precaver
el daño, que los lobos devoradores causan al rebaño de Jesucristo. Todos
los católicos conocen y confies:n que si la inquisicion prende y encarcela,
no es por autoridad propia, sino delegada de la potestad secular; concedi-
da esta procede por la eclesiástica á citar al reo, hacerle cargos para que
uelva sobre sí, reconozca sus yerros, y se arrepienta, porque á imitacion
del divino Salvador no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta

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y viva; con la misma autoridad lo re y si se arrepiente, le impone penitencias saludables para satisfacer á Dios; y quando conviene, son de alguna manera públicas para reparar escándalos. Es tambien indudable que si impone penas civiles, es en fuerza de la potestad civil que se le habia delegado; mas si se le restringe ó se le quita, no la exercerá en adelante, ó exercerá la que se le permita. Quando apura todos los recursos de misericordia sin ablandar la obstinacion de alguno, lo relaxa al brazo secular, pide sinceramente no se le quite la vida, por si con el tiempo quisiere arrepentirse, y el juez secular procede en adelante con arreglo á las leyes. Si para este último acto se requiere un juicio público, fórmese enbuenhora : el tribunal cumplió con su oficio, formándolo conforme á los cánones, y para imponer penas canónicas no podia menos de ser ocultísimo, y sin manifestar los testigos, mucho menos el delator, aunque se manifiestan á los reos todas las circunstancias de lugar, tiempo y número de testigos, ocultando solamente los nombres, dándoles tiempo para que exáminen su conciencia, y si reconocen sus autores, oy prueban ser calumnia, se les da por libres, y son castigados sus calumniadores. Recuerdo lo que dixe arriba de José Pereyra de Meneses, y de la muger de Leon de Francia.

, Sobre todo es indudable para mí que quando se sancionaron los artículos de la constitucion incompatibles con el secreto, no pensó el Congreso comprehender el que se observa en la Inquisicion; y si se hubiera anunciado que se comprehendia, no los habria aprobado sin haber puestó la excepcion. Pregunte cada uno á su propio corazon con candor y buena fe, escúchelo sin preocupacion, y me parece que les ha de responder: , , no fué mi ánimo comprehenderlo;” si se hubiese dicho expresamente que venia comprehendido en la generalidad, no habria dado la mayor parte el voto de aprobacion. Mas pregúntese á los individuos de la comision : si su intencion era comprehender en aquellos artículos el tribunal de la Inquisicion? Y si la tuvieron, ¿por que no lo especificaron con toda claridad? ¿ Quisieron sorprehendernos, poniéndonos un lazo oculto, para que cayendo en él, no pudiéramos ahora desenredarnos? ¿No podríamos repetir: decepit nos bona de zobis existimatio Y si no intentaron comprehenderlo, por qué al presente tanto empeño en que se entiende comprehendido 2 Supongamos, que el Congreso no quiso comprehenderlo en la generalidad, por ser un tribunal eclesiástico con facultades civiles determinadas, se deduce que no puede ser incompatible. Pero dado que V. M. haya querido se comprehenda, solo pudo ser por la parte de autoridad civil que exerce, y no por la eclesiástica; y así hemos de confesar que mientras permanezca la causa como eclesiástica, esto es, que no sea necesario usar de la primera que le han delegado los reyes, puede y debe usar de la reserva y sigilo que ordenó Urbaro Iv en su bula que comienza: Licet ea omnibus mundi partibus S. 9. Pero si viéreis que amenaza su peligro en los testigos, no se expresen públicamente sus nombres sino en secreto á presencia de algunas personas de probidad y honestas, llamadas á este fin, con cuyo consejo queremos se proceda á la sentencia y condenacion, no obstante no se hayan hecho públicos los nombres á aquellos contra quienes depusieron dichos testigos. Y en este estado el tribunal es de un órden muy distinto de los que habla la constitucion, y así no puede tener incompatibilidad. Quando el reo subsista pertinaz, y sea necesario aplicarle penas segun las leyes civiles, si las Cortes tienen á bien que use la modo y regla como haya de usar de ella, y désele á los procesos toda la publicidad que determinen las leyes, sin desviarse un ápice de la constitucion, aunque ha de ser mas gravosa y perjudicial á los culpados que útil y conducente. Y si todavía no se quiere el tribunal de la Inquisicion con estas limitaciones, niéguele V. M. toda la autoridad civil que ha exercido hasta ahora, y quédese un tribunal puramente eclesiástico, y con sola la autoridad pontíficia. » Porque entienda V. M. que no puede tocarle de modo alguno en esta. Yo tengo libertad como diputado para decirle: Nete misceas negotiis ecclesiasticisérc. No puedo menos de hacerle presente lo que decretó Sixto v en su oula 74, que empieza: Inmensa eterni Dei, S. 5, en todas estas cosas es nuestra intencion que sin consultar á nos ó á nuestros sucesores, no se innove cosa alguna en el oficio de la Santa Inquisicion, establecido por autoridad apostólica tiempos pasados en los reynos y señoríos de las Españas, del qual vemos cada dia salir copiosos frutos en el campo del Señor” Llamo la atencion para que se note primero: que el Santo Oficio estaba establecido de antemano en España por autoridad apostólica, y no por la real, aunque intervendria la peticion y consentimiento del rey segundo, que nada se innove ó varíe sin consultar al Sumo Pontífice: tercero, que cada dia se cogian frutos copiosos en la iglesia contra lo que se ha dicho repetidas veces de su inutilidad, y que las Córtes pueden extinguirlo. Si esta prohibicion ¿ suave, oygamos y estremezcámcaos de los terribles anatemas de Juio III en su bula, que principia: Licet á diversis; de la qual entresacaré algunas cláusulas por no molestar demasiado la atencion de V. M. , Aunque diversos Romanos Pontífices han decretado y sancionado bien y saludablemente que las potestades seculares.... favorezcan y asistan á los obispos ó inquisidores de la herética pravedad en el negocio de la Inquisicion, y que ninguna de las predichas potestades conozca ó juzgue, de qualquier modo que sea, sobre el crímen de heregía, siendo meramente eclesiástico, ni se atreva á oponerse ó impedir de algun modo al obispo diocesano ó al inquisidor, que se emplea en negocio de Inquisicion &c....; pues se ha promulgado sentencia de eterna condenacion contra los que hicieron lo contrario....; con todo ha progresado de tal manera la ambicion de gloria mundana, ó la ignorancia de los sagrados cánones, ó el desprecio de la disciplina eclesiástica, que unos, á pretexto de justicia para que á ninguno se le haga injuria; otros, so color de piedad para que los malvados sean castigados mas severamente, no se avergüenzan juntarse á los obispos diocesanos, y á los inquisidores instituidos por la Silla apostólica, quando estan exerciendo el oficio de Inquisicien &c.” » Requerimos y amonestamos á las potestades seculares...., y les mandamos en nombre de nuestro Redentor Jesucristo (cuyas veces, hacemos en la tierra, aunque sin merecerlo), que de ningun modo impidan ó perturben á los obispos diocesanos é inquisidores en su negocio de Inquisicion &c. abroguen y borren sin demora qualquiera órdenes, providencia y leyes dadas sobre el conocimiento del delito de heregía, opuestas á los sagrados cánones, y que impidan la jurisdiccion eclesiástica, como tambien Nos determinamos y declaramos que todas ellas han sido y son inválidas, y queremos y mandamos que desde ahora se tengan por abrogadas y borradas."

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, Los que no obedecieren estas nuestras amonestaciones, ó los que á sabiendas dieren en las predichas cosas consejo, auxilio ó favor, conozcan.... que por esta nuestra sancion, ó sentencia y declaracion, que ha de durar perpetuamente (que pronunciamos en estos escritos con autoridad de Dios omnipotente, y de los bienaventurados Pedro y Pablo, y por la nuestra contra los mismos que no obedezcan en qualquier dignidad que se hallen constituidos), quedan privados de la comunion de los fieles, y de la participacion de todos los sacramentos eclesiásticos, maldecidos, ligados con vínculo de maldicion eterna, heridos con la lanza del anatema y excomunion mayor; de suerte que ninguno de los que delinquen en lo precedente puede ser absuelto si no es por Nos ó nuestros sucesores, fuera del peligro de muerte.”

, No tiene duda de que esta bula trata de la autoridad eclesiástica; pero extinguido el tribunal se le impide totalmente que la exerza. Y sobre esta no puede V. M. innovar, mudar ó alterar cosa alguna , y msnos impedir ó perturbará los inquisidores en los negocios de lnquisicion , á no ser que le quieran hacer creer que esta bula ro está admitida en España, y aunque esté, que tiene facultades para suspender su continuacion. Pero, Señor, no es lo mismo suspender la publicacion de un rescripto pontificio hasta exáminarlo, y concederle el pase ó placitum regium , que obtenido este y dexada correr, pueda recogerse.

, Mas por lo tocante á la autoridad civil que ha obtenido el tribunal de la Inquisicion, confesando de plano que puede V. M. quitársela, ó moderarla segun estime conveniente, me atrevo á suplicarle encarecidamente que no se la quite, pues quitándosela, se quita un medio que la experiencia de tres siglos ha demostrado ser el mas á propósito para extirpar, las heregías del pueblo español, no matando hombres, sino convirtiendo á penitencia; aunque á los incorregibles los ha entregado á la justicia secular, que ha aplicado la pena de muerte á los que, segun las leyes, debian sufrirla, como se hace con los demas malhechores, y para impedir se introduzcan otros errores, velando de continuo para que ni corran libros de doctrina pestilencial, ni permanezcan en nuestro reyno maestros del error. Séame lícito transcribir el dictamen de Macanaz impugnando el de Tomasino, sobre el remedio que hubiera podido preservar las naciones de las heregías de los eutiquianos. ,, Si en los principios, dice, se hubiesen unido el sacerdocio y el imperio á contener á Eutiquio, si hubiese habido una Inquisicion tal como la de España, veria que hubiera sido esto tan poderoso remedio, que nada de quanto dice hubiera sucedido...; y se vió por experiencia en Europa, pues al mismo tiempo sin resistencia alguna la pusieron fuego Lutero y Calvino, y toda ella se vió arder en sus llamas, y teñida de la sangre de católicos, los templos arruinados, las sagradas imágenes abrasadas, los sacrosantos sacramentos en la mayor parte abolidos, y los católicos quedaron fugitivos, errantes, ocultos y sin libertad; al mismo tiempo se vió tambien que habierdo intentado entrar en España, por mas medios que para ello tentaron, jamas pudieron conseguir tener un pie seguro en ella, como todos los hereges lo han llorado y lo lloran, y los católicos lo han confesado y admirado; y no podria negarse que la causa de no haber podido tomar pie en España, fué únicamente el gran cuidado en que viven los centinelas de la fe y ministros del santo tribunal

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