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esta no puede extenderse á otros casos de los señalados por derecho.

„Es necesario , Señor, que V. M. tenga absoluta confianza en los obispos; de lo contrario vacilará la que los fieles deben tenerles. Si ha habido abusos , ha sido en el tiempo que para su eleccion no se ha consultado como regla única, la que sacada de la escritura, tradicion y concilios nos dió San Isidoro quando dixo: Ecclesiasticus doctor, et vita , et doctrina clarere debet: nam doctrina sine vita arrogantem reddit; vita sine dectrina inutilem facit. No se prefieran en las ternas los que pretenden los que la virtud

y sabiduría contiene , para que no busquen un cargo que solo debe obtener el que fuere llamado : haya mas circunspeccion y delenimiento en las translaciones, y examinese si son dignos de pasar a otra iglesia los que lo solicitan con anhelo, sin haber conocido la grey de la que dexan ,, faltando á los sagrados preceptos tantas veces repetidos de la visita episcopal. De este modo, Señor , renacerán los tiempos de los ilustres prelados españoles respetados en todas partes. Sigamos las reglas ciertas y seguras, evitando sendas peligrosas, que con aquellas se logrará precaver quanto alcanza la prudencia humana , los abusos contra que se declama. Creo que es tos mismos sentimientos animan á todo el Congreso; y sin embargo del buen zelo

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fin con que los señores de la comision han propuesto estos dos artículos , me prometo que no se aprobarán.

„No me detendré á demostrar que en muchas provincias de América son impracticables estos artículos , quando hablo delante de mis dignos compaSieros los señores diputados de Goatemala , que saben que en la catedral me tropolitana no hay mas que dos canónigos de oficio, y en las otras sufragáneas ninguno. Pero aun en el caso que los hubiera , munca aprobaria los articulos, por ser opuestos al derecho, autoridad y honor de los obispos."

El Sr. Gordoa : „Aprobado el artículo primero, por el qual se restituye á su primitivo vigor la ley il, tít. XXV1, part. vii, en quanto dexa expedia tas las facultades de los reverendos obispos y sus vicarios para conocer en las causas de fe , con arreglo á los sagrados cánones y derecho comun ( declaracion tan importante como despues inanifestaré, por la necesidad que habia de ella para abolir la ley que se los prohibia) se logrará con su exacta observancia el objeto que pudo proponerse la comision al extender el tercero, el qual, si se aprobara, con el tiempo derogaria infaliblemente el primero; y al paso que V. M. intenta por este restablecer con mano católica y generosa la autoridad incontestable de los reverendos obispos, por el otro con mano tímida y rezelosa , aunque fuerte, derriba y destruye lo que con aquella apoya y protege, dando márgen á que despues de algunos años se repitan causas semejantes á la de Fr. Froylan Diaz, y se usurpe por los consiliarios ó calificadores una jurisdiccion y potestad que con tan sólido y loable empeño se ha procurado derivar inmediatamente del sublime fundador de nuestra divina religion. Sí, se conseguirá seguramente el fin de este artículo tercero con la exacta observancia del primero, como por el contrario la sancion de aquel y su inviolable práctica hará despaTezca este, lo irá debilitando hasta convertirlo en superfluo é ilusorio, poniendo trabas y embarazos que á la potestad temporal no es dado ni decoroso poner quando religiosamente desea y quiere con sinceridad dewar expeditas las facultades de los jueces ordinarios del crimen de heregía.

„Señor, no es nuevo en la iglesia de Dios que los obispos se acons

en ú oygan el dictámen de los presbíteros en las causas graves é importantes (de cuya clase son indisputablemente las que versan sobre el dogma y la moral) de sus respectivas diócesis. Ni por esto creeré se pretenda confundirme con Calvino, ó se tema que reproduzco yo los errores de este heresiarca, igualando á los presbíteros con los obispos ; pues mi pro posicion dista tanto de la del herege, quanto una católica de una heterodoxa. Es un dogma que los obispos son superiores á los presbíteros, no solo en la potestad de órden, sino tambien en la de jurisdiccicn. Así lo definió el concilio de Trento contra Calvino en la sesion 23 de sacramento Ordi nis can. 6. Estoy , pues, muy lejos de cpinar cosa alguna opuesta á esta verdad divina , y solo he dicho, y repito, que no es nuevo en la iglesia de Jesucristo que los obispos consulten con los presbíteros , ó les pidan su dictámen, como consta del cánon 35, alias 27, entre los apostólicos de la version de Dionisio el Exiguo; y porque los críticos convienen ya en que algunos de los cánones que se publican con el nombre de apostólicos , son apócrifos unos y otros interpolados por los hereges, añadire á este testimonio (siempre respetable) el del concilio IV de Cartago (al qual asistió S. Agustin), que dice expresamente en el cap. xxii (tom. 1 Collection. Harduini col. 980): Ut et episcopus nullius causam audiat absque praesentia clericorum suorum. Por esto el autor de las constituciones apostólicas llamó á los presbíteros consiliarios del obispo , y S. Gerónimo dice: et nos habemus in ecclesia senatum nostrum , caetuin presbyterorum. Senado que comparó Orígenes con los civiles establecidos para la administracion de los negocios de los pueblos.

„Pero es singular y mas decisivo aun el testimonio de San Cipriano, que han alegado los dos señores preopinantes, cuya equivocacion me permitirán sus señorías deshacer. San Cipriano , pues , en la epistola 5 ad Praesbyteros et Diaconos asegura á estos que no habia podido contestar a la carta de sus compresbíteros Fortunato , Donato , Gordio y Novato , esperando verificarlo con su consejo y anuencia. Pero hay algunas palabras mas, que por olvido , ó porque sin duda no creyó del caso , omitió el Sr. 0-Gatan, pero que ciertamente no son de omitirse , porque su contexto literal convence su inteligencia con la imposibilidad de imitar la conducta de tan célebre obispo. Las palabras olvidadas, pero importantísimas , son estas: et sine consensu plebis. Ni se puede entender esto, como ha indicado el Sr. Larrazabal, de las causas o negocios propios del concilio diocesano; porque el Santo afirma que desde su ingreso al gobierno de aquella iglesia, se habia propuesto no hacer cosa alguna sin el consejo de su senado , y sin el consentimiento de la plebe: Solus rescribere nihil potui , quando à primor. dio episcopatus mei statuerim , nihil sine consilio vestro , et sine consensu plebis mea privatim sententia gerere. ¿Y qué podremos ahora Jisonjearnos, ó seducirnos con la idea tan alegre como impracticable de que los reverendos obispos, á imitacion del santo prelado de Cartago , convoquen ó reunan tambien en estos , como en aquellos dichosos y sencillos tiempos, su clero y pueblo para conferenciar y decidir con él los negocios eclesiásticos de sus respectivas diócesis? No es posible: ha pasado aquella época, y es preciso confesar que en la nuestra , aun respecto del clero, variado mucho la disciplina; porque habiéndose aumentado despues considerablemente el número de los presbíteros , y no siendo ya fácil que los

ha

prelados los convocasen ó reuniesen todas las veces que lo exigian los asuntos de sus iglesias , les sucedieron los canónigos de las catedrales: de suerie, que generalizada la institucion de San Crodegando , segun refieren 11.0illon (tomo in Innalium Benedictinann. .837) y Tomassini parte i . 3 capítulo ix y siguientes) los cabildos eclesiásticos vinieron a formar desa de aquel tiempo el senado de los reverendos obispos, y sus individuos fueron desde entonces los consiliarios de estos.

„No puede, pues , dudarse, como enseña el doctísino Pontifice Benedicto XIV, que aun bɔy por derecho de las decretales son los canónigos consiliarios natos de los reverendos obispos, y que así lo convence la decision de Alexandro in que se ha ciiado y el capítulo siguien:e: Quanto ad eumdein del mismo título, que concluye con estas notables palabras et cum corum consilio, (el de los canónigos ) vel sanioris partis eadem peragas et pertractes : quae statuendi sint , statuas, et errata corrigas , et rellen. da dissipes et evellas. Podrán , pues, los reverendos obispos consultar con

los canónigos , y consultarán efectivamente quando lo crean oportuno conforme al derechó nuevo y antiguo; pero no se pretenda obligarles á que lo verifiquen siempre, y mucho menos al forzoso requisito o dura calidad de que hayan de oir ó tener por consiliarios aquellos canónigos , cuyo os.cio justamente será no sin frequencia el motivo ú origen del retraso, ó entorpecimiento de las causas de fe, por la atencion á las de su iglesia , ó al

contrario. Se ha pretendido inferirse de los textos citados , y especialmente del capítulo Norit, de his quae fiunt à praelatis sine consensu capituli, que los reverendos obispos en semejantes causas deben oir previamente el dictámen de sus consiliarios natos , por las palabras: Unde non deces ti omis-sis membris , aliorum consilio in ecclesiae tuae negatiis uti ; pero a la verdad aquí no aparece tal obligacion; porque ni en estos (como que en ellos no se habla sino de concesiones y confirmaciones de abadesas, y administracion de los bienes de la iglesia ) ni en algun otro del expresado título , y creo que en ninguno del derecho carónico hay cosa por donde se pueda hacer constar esa pretendida obligacion, y si la hay manifiestese.

„Demuestrese igualmente que los canónigos no solo deben dar su dictámen, sino tambien expresar al margen de las causas de fe su asenso ó diseaso (prévia ademas su calificacion de la doctrina , y no como quiera, sino precisamente de los de oficio ); porque distinguiendo todos los canonistas los casos en que los reverendos obispos deben pedir consejo a sus cabildos, de aquellos en que deben explorar su consentimiento, está fuera de duda que las causas de que se trata no pertenecen al número de estos segundos. ¿Con qué objeto, pues , se ha de poner al márgen de los proveidos el asenso ó disenso de los consiliarios ? Para que pueda servir (se dice) á los justes seculares de luz y guia en la imposicion de las penas civiles. ¡Y no re

sultará de aquí la postergacion de la sentencia del juez legítimo al dictá, men de los consiliarios? ¿Y es esto dexar expeditas las facultades de los reverendos obispos ? ¡Y no es esto impedir el libre exercicio de la jurisdiccion episcopal , poniendo tales trabas y limitaciones, que con el tiempo quizá y sin quizá harán inútil, ó enteramente frustráneo el artículo 1:... Yo ruego á V. M. con el mayor encarecimienio dexe verdaderamente expeditas las facultades de los jueces ordinarios eclesiásticos para que procedan con arreglo á los sagrados cánones contra los delinquentes de hers

gía. Ello es tanto mas necesario (como indiqué á V. M. en un principio) quanto es menos disputable que no lo estaban. ¿Pero quién inhibió , po? drá preguntarseme , a los reverendos obispos del conocimiento de estas causas , ó quién pudo impedirles el exercicio de su divina jurisdiccion? He procurado con la mayor diligencia posible indagarlo, leyendo las bulas de la materia , y solo encuentro una que habla de los obispos parientes de los judíos. Sin embargo ninguna he visto , ni creo podrá presentarse la que se supone existir á favor de los inquisidores s por la qual se les otorga exclusivamente el conocimiento de las causas de heregía y de confesores solicitantes. En conseqiiencia estoy firmemente persuadido de lo cor.traric, porque para mí es muy respetable el testimonio de Benedicto xiv, que en el libro ix de synodo diories, capítulo iv dice: Neque per hoc, quod à Sede apostolica institutun fuerit Inquisitionis tribunal.... 101 est inquam per hoc episcopis subductuin onus , aut adempta facultas in haereticos inquirendi , sicut dissertè declararit Bonifacius viu in cap. xvii de boereticis in vi. Y si aun se quisiesen suponer posteriores esas bulas al pontificado del sabio Lambertini, apelaria yo a las recientes reclamaciones, que con motivo de la repetida suposicion de esas bulas hicieron al rey los reverendos obispos de Tuy, Plasencia y Huesca , que obran en el actual expediente de Inquisicion , y estan sobre la mesa.

No obstante, V. M. va á cir con admiracion lo que yo no pude leer sin la mayor sorpresa y dolor. La real cédula, Señor (no la he visto criginal, pero es á la letra lo que voy á recitar del bien conocido P. Pedro Murillo, edicion tercera de Madrid de 1791, en el título vi de kaereticis, sobre el libro v , núm. 97 , donde podrá verlo quien dudare), esta real cedula , dirigida a los reverendos obispos por el Rey D. Felipe u en el año de 1583, dice asi : „Os rogamos y encargamos (nadie. ignora que esta frase en boca de un rey significa : os prevenimos y mandamos ) que vos ni vues tro provisor ó fiscales ( aquí llamo la atencion de V. M.) no os entrome

tais á conocer de lo susodicho, y que las informaciones que teneis , ó tuviéredes de aquí adelante, tocante al dicho delito y crímen de heregía, las remitais al inquisidor ó inquisidores apostólicos del distrito donde residen los delinqüentes, para que él ó ellos lo vean y hagan en los tales casos justicia." Que en los casos (es decir que no siempre, y que aunque los inquisidores puedan por sí solos substanciar ý terminar definitivamente estas causas, contra lo que previenen la clementina y extravagante de haereticis, no así los reverendos obispos) „que conforme á derecho (cortinúa la cedula ) vos ó vuestro provisor debais ser llamados de dichos inquisidores, os llamarán para que asistais con ellos , como siempre se ha hecho y se

hace." . Señor, ¡Lo ha oida V. M. }; Entremetimiento! La observancia de un precepto que les impuso el mismo Autor supremo de nuestra fe

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divina religion. ¡ Entremetimiento! Tratar de mantener y conservar el depósito precioso é inestimable de las verdades reveladas que tanto recomendó el Apóstol á Tito y Timotco, y en la persona de estos a todos los obispos que existian entonces , y existirán hasta la consumacion de los sia glos. ¡Entremetimiento! El desempeño de una de las primeras y mas es. irechas obligaciones del ministerio episcopal, so la pena en caso de omi. sion ó descuido de ser calificados por indignos de continuar en él , y por lo tanto depuestos de sus sillas,

que

„Me lisonjeo pues, Señor, de haber aprobado, y aprobaria eternamente el artículo 1 ; pero si este se ha de observar, cómo puede aprobarse el 3 sin caer en una contradiccion manifiesta , y lo que aun es mas extraño, sin temer el fatal resultado de que acaso antes de muchos años ruelvan á verse acontecimientos y procesos semejantes al de Fr. Froylan Diaz? Porque aun prescindiendo de que la comision en su informe dexa para esto abierta la puerta , y allanado el paso á las futuras Córtes y al Rey, ¿quién ao ve en la comparacion de los antiguos consejeros , respecto del inquisidor generál , con los nuevos que ahora se dan al reverendo obispo, la mayor fuerza y apariencia de las razones en que pretenderán estos fundar en lo sucesivo su jurisdiccion: Nuevos consejeros he dicho Señor , porque así podremos llamarles desde ahora , y tambien de S. M. como aquellos

; pues que nombrados

sean por

el obispo, en su caso, segun la letra del artículo , serán tambien aprobados por el rey. Sigimos si no la compara • cion,

, y veremos que los primeros , segun afirma la misma comision en su informe, no tuvieron otro orígen que la libre eleccion de Fr. Tomus de Torquemada; pero los segundos, aunque no precisamente los que expresa el artículo , son consiliarios natos del reverendo obispo por institucion eclesiástica , como miembros de su senado. Alegaron sin embargo aquellos en la causa de Fr. Froylan Diaz jurisdiccion y voto decisivo , é igual al del inquisidor general;' i y no es óbvia la prevision de un funesto por venir, siendo innegable que estos podrán hacer lo mismo en adelante? Igualmen: te que estos , Señor , no tenian aquellos bula en que apoyar su jurisdiccion: sí, no la tenian seguramente, y esta ha sido una de las poderosas razones que me decidió

por la aprobacion del artículo prinero. Y para que se vea la buena fe con que procedo , yo añadiré , que no solo una consulta, como se ha dicho en el Congreso, sino dos, la primera del consejo Real, y la segunda del supremo de Inquisicion , contradicen mi aserto; pero como no se adquiera con silogismoś , sino con bulas (que hasta ahora no se han exhibido) la jurisdiccion, es preciso confesar por lo menos, que es dudosa é incierta la de los ministros del consejo Supremo , y por lo mismo para el intento nula , ó como si no la tuvieran.

„Hay mas : véase el apéndice al proceso criminal contra el R. P. Fr, Froylan Diaz, impreso en Madrid año de 1788 ( reconocido por el consejo por la mas fidedigna de todas las copias, y que se imprimió con la intervencion de un literato de la satisfaccion del consejo), tom. III, pág. 88. „El duque, en carta de 28 de marzo de 1705 , dice que habiendo recibido los despachos de la presentacion del obispado, y no teniendo tiempo de hablar al Papa, se valió de monseñor Olivieri, destinado por S. S. para tratar estas materias, pidiéndole le diese cuenta de la llegada de estos despachos, é insistiendo en los motivos que facilitaban la expedicion de las bulas representados al Papa antecedentemente: que se les respondió, que S. S. no podia aquíetar su escrúpulo.sin ver los autos para reconocer si la sentencia estaba legítimamente pronunciada, y si hubo alguna nulidad, si los votantes tienen voto decisivo 6 consultivo , sobre que escribia al nuncio &c. Y en la pág. 124; pero habiendo sido despues electo por P. obispo, pastor espiritual, y administrador de los santísimos sacramentos , do este mismo sugeto aquel que fué infamado de las acusaciones del fiscal del tribunal de la Inquisicion, , de una tan prolongada prision, es obliga

sien

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