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( 633 ) tal de la iglesia, ¿qué podrá esperarse ndo á ambas se agrega la jurisdiccion puramente temporal, propia solo de jueces legos dependientes de la potestad temporal en materia de delitos y penas corporales, que es la que ha exercido la Inquisicion? ,, Esta mezcla compuesta no de dos, sino de tres elementos enteramente distintos, es la verdadera causa de la confusion que se nota, porque á prácticas absolutamente temporales y profanas, se trata de darles el mismo carácter, la misma eficacia que á las cosas puramente espirituales y divinas; y de aquí nace la resistencia á la intervencion de los jueces legos en el exàmen de los procesos, queriendo que sean solamente ciegos executores de las sentencias de los jueces eclesiásticos en esta materia, para lo qual es suficiente un solo testimonio del fallo del eclesiástico; pero no reparan los defensores de esta opinion en que baxo de esta hipótesi los eclesiásticos vendrian á ser jueces criminales, impondrian como han impuesto hasta ahora los inquisidores penas corporis aflictivas, cayendo en irregularidad. , Lejos de nosotros la idea de suplir la verdad con ficciones legales. Los reos condenados á la hoguera por la Inquisicion han sufrido este suplicio terrible en fuerza de las sentencias de aquel tribunal desapiadado compuesto de ministros eclesiásticos. Las fórmulas de la entrega y relaxacion al brazo secular, quando este ni tiene facultad para inspeccionar el proceso, ni para variar en un ápice la sentencia, son en verdad puras fórmulas, ficciones ingeniosas para eludir la verdad. ,,Yo apoyaria la opinion del Sr. O-gavan y del Sr. Larrazabal, á quienes respeto y estimo, si la hallase compatible con la verdad y con los sanos principios. Díganme estos señores : quando un juez lego procede contra eclesiásticos en los delitos que conocemos con el nombre de atroces, y que por su carácter no pueden ser castigados por la lenidad eclesiástica, se contentan los jueces eclesiásticos para la degradacion con un testimonio de la sentencia del juez lego ? ¿ No tenemos por desgracia exemplos bien recientes de haber quedado impunes varios eclesiásticos que han cometido delitos de esta especie por haberse resistido los jueces de su fuero á proceder á la degradacion en virtud del proceso formado por el juez lego? ¿Por qué, pues, se intenta que este proceda á la execucion de la sentencia sin ver siquiera el proceso formado por el eclesiástico contra el lego? ,,En el órden de justicia todos somos iguales. Si la inmunidad personal del eclesiástico es tan respetada de sus jueces propios, por qué la seguridad, el honor y la vida de un lego ha de ser menos considerada por su propio juez ? , De nuestro tiempo es el asesinato que en los canceles de la iglesia de Sanlúcar cometió un fray le carmelita descalzo en la persona de una infeliz doncella, que resistia virtuosamente sus torpes solicitaciones. El quedó impune, no porque se dudase un momento de la realidad de su crímen, del qual estaba convencido y confeso; pero las dificultades que se promovieron en razon del fuero y de la intervencion del juez lego, fueron tales que al cabo quedó terminado el negocio con un simple destierro á PuertoRico, donde lejos de haberse entregado á llorar y expiar su crímen, se ocupó en incomodar al Gobierno con memoriales y quejas de que no era

tratado con el decoro correspondiente á su carácter. Llll

de Castilla, reunió en la respuesta que dió acerca de este negocio otros casos igualmente atroces, verificados en tiempos antiguos, para demostrar la necesidad de remover tales embarazos en los de su especie para lo venidero; mas no se atrevió á proponer el remedio verdaderamente radical. , Tal es la fuerza de las opiniones buenas ó malas que se hallan consagradas por la práctica y por la antigüedad. La inmunidad personal eclesiástica es un don, es una merced de los príncipes temporales; pueden revocarla y dexar á los eclesiásticos, que por ser tales no dexan de ser súbditos y ciudadanos, al nivel de los demas hombres; y esto sin herir ni tocar en nada su carácter espiritual; pero el respeto debido á la religion, retraxo entonces y retraerá siempre á los príncipes católicos de derogar esta prerogativa. , Los religiosos dominicos del convento de Llerena asesinaron poco tiempo despues á su prior, tal vez porque queria reducirlos á la observancia de sus mas esenciales obligaciones. Lo hicieron de un modo tan bárbaro y atroz, que los mismos asesinos, fingiendo que habia muerto de accidente, celebraron en el siguiente dia sus exequias, y une de ellos le cantó la misa de Requiem. ,Iguales dificultades, iguales recursos, iguales embrollos é iguales empeños produxeron al fin los mismos efectos que en el caso anterior, daudo márgen á otros posteriores como vamos á ver. Un capuchino en cierto pueblo del distrito de la chancillería de Valladolid, despues de haber embriagado al marido de su manceba, y de acuerdo con esta, lo asesinó en el mismo lecho que tantas veces habia servido de teatro á sus sacrílegos adulterios, y tuvo la bárbara audacia de sacarlo sobre sus hombros, y arrojar el cadáver en el campo. El juez real comenzó á conocer de este atentado en union con el eclesiástico, único fruto y remedio que se habia inventado para prevenir estos males despues de treinta años que el expediente sobre el modo de conocer en los delitos atroces, rodaba por los tribunales superiores, cuyos ministros, tímidos é irresolutos, nunca se atrevieron á proponer un remedio radical. ,, Sin embargo de la intervencion del eclesiástico, todavía no se encontró obispo que quisiese proceder á la degradacion, alegando que para ella debia formarse de nuevo el proeeso, y solo intervenir en él la autoridad eclesiástica. El reo se eternizó en las cárceles de Valladolid, donde no se le notaron mas señales de compuncion y arrepentimiento que al carmeli. ta de Sanlúcar; pero al cabo consiguió su bertad al tiempo de la entrada de los franceses en Valladolid, con los quales se asoció; y en verdad que era digno de la sociedad de tales monstruos. ». Qué diferencia de proceder, y qué diferencia tambien en las causas de tales procedimientos, quando vemos la ligereza y arbitrariedad con que se emplean las censuras, con que se usa de esta terrible arma! Abandonaremos al ciudadano á los caprichos de un eclesiástico que por pura fórmula y por seguir el estilo curial impone censuras á un miserable procurador que no devuelve unos autos sobre posesion de una capellanía, sobre el pago de una deuda, ó sobre cosas todavía mas despreciables? ¿Le dexaremos que vaya todos los años á solicitar, como se practica, que se le absuelva ad costelor de estas ridículas censuras:

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, Quando hallamos prohibida ¿? igual peña la lectura de los discursos del piadoso Fleury sobre la historia eclesiástica, si se hallan en un tomo en dozavo, y permitida quando estan unidos á su historia eclesiástica impresa comunmente en quarto marquilla, no podemos contener la risa de tal prohibicion. El que posea ambas ediciones, y las tenga delante de los ojos, como podrá quedar persuadido de que está excomulgado si dirige su vista hácia la derecha, y tranquilo y seguro si la endereza á la izquierda, quando en uno y en otro lado no encuentra mas que las mismas palabras, los mismos conceptos, y hasta los mismos puntos y comas? ¿Puede haber cosa mas absurda?

, No tengo el don de improvisar: si lo poseyese, hubiera presentado á V. M. un quadro harto triste de las conseqtiencias que yo mismo he visto seguirse del modo absurdo de proceder de los tribunales eclesiásticos , que aunque recomendables y beneméritos en otro sentido, no son infalibles, ni estan exèntos de las faltas inherentes á la condicion humana, ni de las peculiares que nacen de su imitacion servil al foro de la curia romana; así es que apoyo la necesidad de adoptar sin excepcion y sin glosa el artículo propuesto por la comision; quando esta ni altera la graduacion del delito, ni ofende á la jurisdiccion eclesiástica, ni hace mas que asegurar el cumplimiento de las leyes canónicas por medios compatibles con la justicia y con la defensa natural del ciudadano.”

El Sr. Gordoa: , Si en los juicios del crímen de heregía ú otros semejantes de que conoció el tribunal de la Inquisicion, y en adelante conocerán los reverendos obispos y sus vicarios, hubieran de observarse los mismos trámites, el mismo secreto, y para decirlo de una vez, hubiera de permanecer unido el exercicio de ambas potestades espiritual y temporal en los jueces eclesiásticos, podria fundarse la necesidad de pasar el testimonio de que habla el artículo, con el fin de que el juez secular viese si aquellos, en lo respectivo á la potestad temporal, habian procedido con arreglo á la ley civil; pero dividido ya el exercicio de las dos potestades, dexando expedita á los obispos la que les es propia é indisputable, si han de pasar estos á los jueces seculares el testimonio propuesto, y con el objeto que se ha manifestado inevitablemente, se deprime su autoridad; sus juicios vendrán á ser inútiles é ilusorios; serán verdaderamente nulos, y germen de perpetuas y escandalosas disensiones entre ellos y los jueces seculares.

,, Señor, no es esta del número de aquellas qüestiones que deben resolverse por casos particulares; pues que haciéndose enumeracion de los respectivos á los jueces eclesiásticos, podré yo oponer otros mil y mas, en que los seculares retardaron ó entorpecieron el cumplimiento de las leyes con perjuicio de la potestad eclesiástica, y lo que es aun mas conducente al intento, demostraria tambien hasta la evidencia con hechos que la potestad civil, ó cada uno de sus funcionarios, tienen y tuvieron siempre que han querido, ó les ha parecido, la energía necesaria para hacerse obedecer y llevar adelante la execucion de todo aquello que creen conforme á la observancia de las leyes de que estan encargados. Sin ir muy lejos, la gazeta de México de 1 1 de junio del inmediato año pasado de 12, nos ofrece un exemplar bien terminante de lo que acabo de decir., El presbítero Salto ( dice el gefe de Valladolid al obispo), que acaban de traer mortalmente herido, tengo resuelto decididamente, y sin demora, que patanto crímen.... antes de que espire por la gravedad de sus heridas.... Lo comunico á V. S. I. C concluye su oficio dado á las 9 de aquella noche) por si alguna ceremonia de la iglesia tiene que mediar conmigo, entendido de que nada retardará la execucion;” y en efecto se verificó. No pretendo disculpar en manera alguna al presbítero Saito, pues que era un insurgente; sino que se vea nada detuvo al juez, quando creyó debia aprovechar aun su moribunda existencia para el suplicio, que juzgó no debia suspender, aunque lo exijieran las leyes eclesiásticas. No há mucho tiempo que la audiencia de Guadalaxara, en ultramar, se mantuvo firme contra todas las solicitudes y conminaciones oficiales del juez eclesiástico, haciendo llevar al cadalso á un reo, que al intimarle la sentencia dixo no estaba bautizado; persuadido aquel tribunal de que el no executar el suplicio al término señalado por mas que lo reclamase el provisor, seria abrir una fatal puerta al abuso de aquel ó semejantes efugios.

,, Prescindiendo pues de hechos por parecerme su enumeracion inoportuna; no siendo este, como he dicho, el medio propio para exáminar punto tan interesante, veamos ya qual puede ser el objeto con que se pasa el testimonio de la causa del ordinario al juez secular. Dícese que son dos los fines de este trámite: primero, la clasificacion del delito que deberá hacer el juez secular para imponer la pena; pues que de otra suerte su oficio se envileceria y confundiria con el de un verdugo; y segundo, calificar si el ordinario abusó de su autoridad, convirtiendo en dogmas ortodoxós las opiniones rancias de ultramontanos, que deben proscribirse. Esto si que es meter la hoz en mies agena: esto si que es deprimir la autoridad episcopal, y desconfiar de ella hasta un punto que deroga el artículo primero, y da en tierra con los tribunales protectores de la fe. No seria verdaderamente esto mas que sembrar discordia perpetua y ominosa á la religion y al estado entre ambas potestades: porque quien ha dicho jamas que el juez secular en materias políticas es un verdugo de las juntas de Censura establecidas por V. M. para calificar los escritos de esas materias, así como los reverendos obispos lo fueron por el mismo Jesucristo para juzgar en las de fe y moral cristiana ? ¿Qué, no debe estar el juez á la calificacion de la junta de Censura, y si así no lo hace, y V. M. lo oye, y lo consiente, puede gloriarse de que protege la libertad política de los españoles? Déxese al arbitrio de los jueces seculares arreglarse ó no á la calificacion de las juntas, y se dexará tambien roto el dique al torrente de interpretaciones arbitrarias, perjudiciales, y esencialmente destructoras de esa libertad.

, Pero como puede imponerse la pena sin el conocimiento del delito ? Pues este es el conocimiento peculiar y privativo de los reverendos obispos, porque el crímen civil en estas materias debe seguir la naturaleza, ó qualidad y grado del espiritual, cuya clasificaciones exclusivamente de la potestad espiritual.- Pero el obispo puede errar.— ¿Y son infalibles las juntas, de Censura? ¿Y pueden serlo los jueces seculares en sus fallos 3 Pero el derecho de proteccion que debe dispensar el soberano temporal á sus súbditos, le executa imperiosamente á que tome las precauciones que crea necesarias, para que estos no sean atropellados nive, xados. - Señor, yo hablo siempre en estos asuntos con toda la reflexion de que soy coPaz; soy eclesiástico, y me glorio de serlo; pero tambien sé que

(6 en este lugar soy un diputado del ¿á, español; y si como eclesiástico me creo obligado á defender los derechos de la iglesia, como representante de la nacion, no puedo en conciencia desentenderme, ni permita Dios que jamas me desentienda, de sostener con razon y con justicia los de mis representados. Me he propuesto constantemente combinar del mejor modo posible los derechos sagrados del sacerdocio con los del imperio. En tal concepto digo que la calificacion de una doctrina, ó de un delito contra la fe, es propia del juez eclesiástico, y creo y creeré siempre que el envilecimiento de la soberanía consiste en traspasar los límites de su potestad, como lo haria indudablemente calificando las doctrinas en materia de religion, á pretexto y so color de favorecer á sus súbditos. ¿No tienen estos medios y recursos justos y legales para implorar la proteccion del juez secular? ¿No tendrá el delinqüente un abogado zeloso defensor de sus derechos? ¿La apelacion, el recurso de fuerza, no son tambien otros medios que le quedan expeditos para su defensa? ¿Por qué se dice, pues, que el reo ueda indefenso? ¿Y qué se hará llegado el caso de que el obispo califique á uno como delinquente protervo en materias de fe, si el juez secular con presencia del testimonio es de dictámen contrario: He aquí, Señor, la manzana de la discordia, y la semilla mas funesta de escándalos y emulaciones. Si se dixera que pasa el testimonio al juez secular para que conozca en lo formulario, y no en lo substancial del delito, seria esto menos depresivo de la autoridad episcopal, aunque en breve veria V. M. desaparecer el respeto debido á los tribunales protectores de la religion. Yo estimo debidamente el don precioso de la libertad: deseo vivamente que todos los españoles sean felices en su posesion; pero no quiero, y temo mucho y creo no lo sean verdaderamente, si consultando á su mayor felicidad perjudicamos los derechos de la iglesia. ,Vaya, pues, el testimonio, dixo uno de los señores preopinantes, á fin de averiguar si el eclesiástico obró conforme á los sagrados cánones; es decir, pónganse unos interventores ó fiscales á e:os jueces, cuya divina potestad tanto ensalzábamos. Ayer mucha confianza en los reverendos obispos , y hoy nimios temores y rezelos.... Que por desgracia se sostienen todavía como verdades de fe proposiciones ultramontanas, mezclando y confundiendo la doctrina revelada con la que está aun sub judice, y se controvierte libremente en la iglesia.... Como si no fuese mas propio de los jueces constituidos por el mismo Jesucristo discernir lo verdadero de lo falso, lo cierto é indisputable de lo que se duda y controvierte; como si una sola sentencia hubiese de producir todos los efectos que se temen y ponderan; como si los reverendos obispos procedieran aislados sin oir á su provisor, promotor, y otras muchas personas de las mas sábias é ilustradas; como si fuese fácil la connivencia de los diversos jueces eclesiásticos, que deben entender en las respectivas instancias que tendrán estos juicios, ó como si fuese una clase de jueces de quienes se cree que olvidados, de su carácter y de su santo y terrible ministerio, pecho por tierra, sin mirar por su propio decoro, ni cuidarse de la circunspeccion con que deben proceder en todo, y señaladamente en las causas de fe, cerrando los ojos al tiempo futuro, y despreciando la fácil prevision de las fatales conseqüencias de un capricho, de una preocupacion ó de una ligereza, no trataran de asegurar sus juicios, y rectificarlos del mejor modo posible.

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