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CAPITULO PRIMERO.

te sobre los judíos y moros que en aquel reino vivian,

por contradecir los señores y pueblos que sobre la otra Del scisma que hobo en la Iglesia.

gente se echasen pechos ni derramas de nuevo, bien GOZABA por estos tiempos España de paz y quietudá que decian estaban prestos, segun costumbre de sus causa del parentesco y afinidad con que los reyes, aun- antepasados , a voluntad del Rey de tomar á su costa que diferentes en leyes, lenguas, costumbres y pre- las armas por la defensa y libertad de su patria. Hicié

Гу tensiones, estaban entre sí en muchas maneras y con ronse levas, alistóse y juntose mucha gente, y aparejadiversos casamientos trabados; demás que se hallaban ronse todas las demás cosas necesarias para acudir cansados con las guerras de antes, tan pesadas y tan aquella guerra peligrosa y la mas grave que por aquel

y largas. Parecia que la paz asentada duraria por mucho tiempo hobo. Hay fama que se armaron cuarenta gatiempo. Con los moros, por ser diferentes en la secta leras en las marinas de Francia y se juntaron cualro y creencia, no podia intervenir matrimonio ni asentar mil hombres de armas; y hechas las paces con los incon ellos amistad que fuese firme y durable; pero te- gleses, como se entendia las asentarian por la grande nian concertadas treguas. Al duque de Alencastre de instancia que sobre ello hacia el sumo Pontífice, tecada dia se le regalaban masó sus esperanzas y pensa- mian mucho en Aragon no viniesen.y revolviesen en su miento que tuvo de apoderarse de Castilla, así por la daño todas las fuerzas de Francia. Llegóse á esto un nueuniversal concordia de los príncipes de España como vo temor de guerra por cierta ocasion ligera y no de porque en Francia de nuevo se emprendió una muy mucho peso, como quier que a veces de pequeñas cen

á reñida guerra, con que trocada la fortuna y mudada tellas, si con tiempo no se acorre, se suelen emprenen contrario, los ingleses, hasta allí vencedores, comen- der grandes fuegos. La cosa pasó así. Habia el obispo zaban á caer de su prosperidad. La fama y nombradía de Sigüenza don Juan García Manrique ido á seguir del rey don Enrique volaba por todo el mundo, por ha- su pretension sobre el arzobispado de Toledo, por difiber conquistado un reino tan poderoso como es el de cultades que sus contrarios sobre su eleccion ponian, Castilla. Tenia en su mano la paz y la guerra como el á delante del sumo Pontifice; iba en su compañía don Juan quien todos los demás acudian. Concluidas pues y so- Ramirez de Arellano. A la vuelta en Barcelona delante segadas las guerras, volvió su pensamiento á asentar del rey de Aragon el vizconde de la Rota, mozo brioso, las cosas de la paz y del gobierno, castigar insultos, le desafió y le llamó de traidor, porque siận embargo que con la ocasion de la guerra tomaran mucha licen- de tantas mercedes como habia del rey de Aragon recia. Procuraba restituir las buenas y ancianas costum

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cebido poco antes, movió á don Jaime el Mallorquin bres de los pasados, fortalecer las villas y ciudades, au- á que viniese sobre Aragon. El Rey daba muestras de mentar el bien comun y mirar por él con todas sus favorecer el partido del Vizconde por estar muy sentifuerzas. Solo Aragon en esta sazon no estaba sin algun do de don Juan, no por alguna culpa, sino por la mutrabajo y nuevas sospechas de guerra, porque, como ar- cha cabida que tenia con el rey de Castilla y porque riba hemos dicho, Luis, duque de Anjou, á quien don usaba mucho de su buen consejo. Acepłóse el riepJaime, príncipe mallorquin, traspasó su derecho del to; señalóse el plazo para de alli á noventa dias. El rey reino de Mallorca, tomó esta empresa por suya y la don Enrique tomó este agravio y negocio de su privado quiso llevar adelante. Junto Cortes el Rey en Monzon, por suyo; tratóse por terceros de alzar aquel desafío y donde se trató de la defensa desta guerra. Hiciéronse desbaratalle; mas por estar el rey de Aragon por el para juntar dinero nuevas imposiciones, mas solamen- Vizconde, no se efectuó. Avisó el rey de Castilla desM-11.

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que supo el caso que era contento combatiesene mas presto de tomar las armas contra Francia, si viniese en
que para seguridud del campo acordaba enviar tres mil dalle como en feudo el ducado de Guiena. Poco secreto
caballos. Era esto en buenas palabras denunciar la guer- se guarda en las casas de los reyes. Tuvo el Francés
ra á Aragon; por tanto, aquel Rey desistió de su intento, aviso de todas estas tramas y trazas, echó mano del di-
que fué acuerdo no menos prudente que saludable y á cho Rya, púsole á cuestion de tormento, y como con-
todos cumplidero. En Brujas, mercado muy famoso de fesase lo que se le preguntaba, le condenaron á muerte,
los estados de Flandes, se juntaron con seguridad bas- que se ejecutó en Paris. A Balduino mandaron entre-
tante para tratar de paces entre Francia é Inglaterra gase las fortalezas que en Normandía se tenian por su
el duque de Anjou y el de Borgoña con los duques de Rey, y para ello declarase las contraseñas y cifra con
Alencastre y el de Yorchi, ingleses de nacion. Acudie- que los alcaides entendiesen era aquella su voluntad y
ron asimismo á aquella junta por el rey de Castilla determinacion. Alinfante don Carlos, primer herede-
Pedro Fernandez de Velasco, su camarero mayor, y don ro de Navarra , mandaron no saliese fuera de aquella
Alonso Barrasa , obispo de Salamanca. Su intento era corte; á sus hermanos don Pedro y doña María pusie-
que con los demás le comprehendiesen en aquella con- ron presos y arrestaron en Bretol. Las tierras que en
federacion y alianza que pensaban asentar; no se pudo
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Francia dejaron al Navarro sus antepasados, muchas concluir cosa alguna, si bien se procurú con todo cui- y muy buenas, lo de Evreux y las demás ciudades, fuerdado. Ni en aquella junta ni en la que despues el año zas y plazas en un punto se las quitaron, parle por de 1377 se tuvo en Boloña la de Francia, ciudad asen- fuerza, otras por concierto. Con este revés lal y tan tada sobre el mar, no lejos de Brujas y de los estados grave, cual en aquel tiempo ninguno mayor, quedaron de Flandes, no se pudo efectuar lo que tanto se desea- castigadas las demasías y pretensiones de aquel Rey. ba. La nueva que á desliora llegó de la muerte del rey Los caudillos en aquella guerra y empresa fueron, dede Inglaterra Eduardo VI, que avino á los 10 de julio, más de Beltran Claquin, los duques de Borbon y de Bordesbarató todas estas pláticas y las esperanzas que co- goña. Solos dos pueblos no se sabe por qué causa quemunmente tenian. Falleció asimismo poco antes que daron en Francia por el Navarro, demás destos Queresu padre su hijo mayor, que se llamó, tambien Eduar- bourg, que tenia en su poder el Inglés empeñado por

, do, principe de Gales; por donde quedó por heredero cierta cuantía de dinero que le prestó los años pasados del reino Ricardo , nieto deste Rey, é hijo del Principe, y para seguridad de la amistad que entre sí tenian asencomo su abuelo lo dejó dispuesto en su testamento, que tada. El Francés, no contento con esta satisfaccion, no se cumplió enteramente, si bien el niño quedaba en dejaba de solicitar al rey don Enrique para que por su edad de once años, y tenia tios que pudieran haceralу

parte hiciese entrada en Navarra, que por ir tan dećaiguna contradiccion, pero no quisieron; que fué un

da sus cosas no podria aquel Rey hacelle contraste. ejemplo notable de modestia y de nobleza, en especial Nunca los principes dejan pasar ocasiones semejantes, en tiempos tan estragados y revueltos. Despedida que y el de Castilla se conocia muy obligado al de Francia; fué aquella junta, el duque de Borgoña con grande pero era necesario buscar algun buen color para romper acompañamiento y repuesto vino á España, por volo con el que era su deudo, amigo y aliado. Ofrecióse una que tenia hecho de visitar en Galicia personalmente el ocasion acaso, que le pareció bastante. Quejábase el cuerpo del glorioso apóstol Santiago. Cumplido su voto Navarro que el dinero que concertaron de contalle en y su devocion, antes que diese la vuelta para sus esta- la confederacion y asiento que tomara con Castilla, y dos se vió en Segovia con el rey don Enrique; fué tra- debian pagalle todo en oro, parte le dieron en plata, tado con todo género de regalo y cortesía, como era moneda baja de ley, y que llevaba liga demasiada. Acurazon y justo con tal huésped se hiciese. Lo demás del ñaban la moneda por estos tiempos muy baja , que era estío pasó el Rey en Leon, el invierno tuvo en Sevilla. la causa de concertar en los contratos la suerte en que Todo el aparato de guerra que en Francia se hacia re- se debian hacer las pagas. Para satisfacerse desle agravolvió en daño del rey de Navarra y de sus tierras, de vio sobornaba á Pedro Manrique, adelantado de Castiquien los franceses estaban gravemente sentidos por las lla, y gobernador que era de Logroño, le entregacosas que el liempo pasado en su perjuicio hiciera. Ha- se aquella plaza , con grandes ofertas que le bacia, si Dábanse á la sazon en Normandia infantes de Na- venia en lo que le importunaba. El. Adelantado como varra don Pedro y doña María, que en el viaje de Francia

caballero leal avisó á su Rey de lo que pasaba. La acompañaron á la Reina, su madre, para con su tierna respuesta fué que le cebase con buenas esperanzas, y edad mover á compasion al rey de Francia, su tio, para con color de querelle entregar aquella ciudad le me

tiese en el lazo y le echase mano. Hizolo asi; vino el que lernplase la saña que contra su padre teniaCon el mismo intento pasó otrosí á Fraucia don Cárlos, hi- Navarro acompañado de cuatrocientos de á caballo, de jo mayor de aquellos reyes, si bien nuevamente des

los cuales envió parte al pueblo para apoderarse dél; posado con la infanta de Castilla doña Leonor, quede que por recelarse de algun trato doble, él no se aseguró jó en casa de su padre, y su suegro no aprobaba esta de entrar. Acertólo; los que envió, luego que estuviejornada que hizo. Dióle el padre por acompañado á

ron dentro, fueron presos y despojados, excepto alguBalduino, famoso capitan, que tenia á su cargo inuchas nos pocos que con ánimo varonil se pusieron en defenfortalezas y plazas de Normandía, y á Jaques de la Rua, sa y pudieron escapar. Entre los demás se señaló de

muy valiente Martin Enriquez, alférez real, que con la su muy privado, y que por el mismo caso tenia mucha mano en el gobierno. A este dió órden en puridad que

espada desnuda se defendió de gran número del puese viese con el Inglés y le significase cómo él estaba blo que cargaron sobre él, y por salvar á sí y el estan

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heredeaquella

que en

muchas

S, fuera

7, de Bore

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si violese en

darte, como lo hizo, se arrojó de la puente en el rio dad, los mas se fueron á sus casas. Quejábanse de la Poco secreto

Ebro, que por debajo pasa. Destos principios se vino á fuerza y ponian dolencia en la eleccion; pero todos de el Francés

rompimiento y á las puñadas. El rey don Enrique nom-
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comun consentimiento, sea por estar mudados de voMano del di

bró por general de aquella guerra a su hijo el infante luntad, sea por conformarse con el tiempo, se ballaron com) Cou

don Juan, que rompió por las tierras de Navarra, taló á la coronacion del nuevo Papa, que se hizo á los 18 dc á muerte, los campos, hizo presas de hombres y de ganados, lo- abril, que fué el principal fundamento en que estribó

mó á la Guardia y á Viana, quemó á Larraga y Arta- la defensa de Urbano en el scisma gravísimo que luego jan por su jona. El odio con que peleabau era implacable; á nin- resultó; porque si fueron forzatios, ¿qué les movió á cisra con guna cosa perdonaban en que el fuego y la espada se volver á Roma y hallarse á la coronacion ? Y si de voluntad pudiesen emplear. Mucho padecian los navarros, pues luntad eligieron, ¿qué desvario retratar con daño co

en un mismo tiempo eran forzados á sustentar la guer- mun y tan grave lo que una vez aprobaron? Alegaban

ra contra dos reyes muy poderosos, sin ser bastantes que los caminos estaban tomados y todos los pasos a pusie para contrastar al uno solo, á su grandeza y poder. Es- con guardas de soldados. Color y capa que tomaron,

to pasaba el año que se contó de Cristo de 1378, ale- como á la verdad no pudiesen llevar la severidad del gre para Castilla , para las demás naciones de la cris

nuevo Pontífice, mayor por ventura que podian llevar tiandad aciago. Hallábase el rey de Castilla en Burgos, tiempos tan estragados. Urbano tambien se pudiera

, le por

presto para acudir á las cosas de la guerra, y alegre por templar algun tanto de suerte que la gente no se alles tan

las buenas nuevas que le venian de Navarra. Junto con rara, acomodarse á lo presente y desear lo mejor para daron

esto celebraba en aquella sazon y ciudad las bodas de adelante. Luego al principio de su pontificado quitó el Rey. sus hijos. Don Alonso, conde de Gijon, su hijo bastar. gobierno de la Campania á Honorato Cayetano, conde

do, estaba concertado con doña Isabel, hija otrosi fue- de Fundi, ocasion cual deseaban los cardenales mal

ra de matrimonio del rey de Portugal; era el Conde contentos para intentar novedades y alterar la paz de queo mozo liviano y mal inclinado; huyóse con color de no у

la Iglesia , que con acliaque de los grandes calores queresse casar, hízole su padre volver del camino, y y el cielo de Roma malsano se salieron de Roma, y finalmente se efectuó el matrimonio. Concertó asimis- por diversos caminos se juntaron en Fundi. En esta mo otras dos hijas bastardas que tenia con los dos hi- ciudad, á los 19 de setiembre, nombraron por papa jos de don Alonso de Aragon, conde de Denia y mar- á Roberto, cardenal de Ginebra, con nombre de Clequés de Villena; la mayor, por nombre doña Juana, mente VII, que fué dar principio al scisma y á los decasó luego con don Pedro, el liijo menor, cuyos hijos bates entre los dos pontífices y á las descomuniones y fueron el famoso don Enrique de Villena y con Alon

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censuras que el uno contra el otro fulminaron. El papa so. Doña Leonor, la menor, quedó desposada con don Urbano, para suplir el colegio y consistorio, en un dia Alonso, á la sazon ausente y en poder de ingleses crió veinte y nueve cardenales de diversas naciones, por prenila del rescate que su padre concertó cuan- rones todos señalados. Clemente se partió luego para do á él mismo le prendieron en la batalla de Naja- Aviñon con harta duda de la cristiandad sobre cuál fue. ra; bodas que por entonces se dilataron por esta cau- se el verdadero papa. Los italianos, los alemanes y los sa, y despues nunca se efectuaron. Concertáronse otrosí

ingleses seguian al papa Urbano; los franceses y los desposorios de doña Beatriz, hija legitima del Portu- escoceses a Clemente; los españoles al principio estugués, con don Fadrigue, hijo bastardo del rey de Cas- vieron neutrales y á la mira, si bien de la una y de la tilla. 'En Roma falleció el papa Gregorio XI á los 27 de otra parte les hacian gran instancia con embajadas pamarzo. Hechas las honras al difunto como es de cos

ra que se declarasen,
tumbre, se juntaron en conclave los cardenales para
nombrar sucesor. Acudieron los senadores y la noble-

CAPITULO II.
za romana para suplicalles no desamparasen á Roma

De la muerte del rey don Enrique. * pi se volviesen á Francia; que pues la Iglesia era Roma, nombrasen pontífice de aquella ciudad; las men- En el mismo tiempo que la república cristiana se guas y revueltas pasadas los moviesen á compasion de comenzaba á turbar con el scisma de dos pontilices que la que era cabeza de la cristiandad, origen y albergo se continuó por largos años, los porlugueses gozabani de toda santidad. Juntaban con los ruegos amenazas; de una larga y grande paz; cuanto á lo demás las cosas que el pueblo estaba tan alterado, que con razon se de aquel reino no se podian hallar en peor estado. La podria temer no se descomidiese y resultase algungra- Reiua apoderada del Rey mas de lo que fuera razon; ve escándalo. Hallábanse en el conclave cuatro carde- la fama de su honestidad no tal ni tan buena. Decian nales italianos y trece franceses; los intentos, trazas tenia puestos los ojos y la aficion en don Juan Fernan

por Jos

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y voluntades de todo punto diferentes y contrarias. La dez de Anteiro, conde de l'ren. A sus parientes yaliados

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vocería y estruendo del pueblo los atemorizaba y aun en- solamente se daban los cargos y gobiernos; la demás frenaba, que con las armas en la mano decia á gritos: nobleza por el mismo caso estaba descontenta y persePor Dios crucificado, dadnos pontifice romano, á lo me- guida, ó de callada, ó al descubierto. Amenazaba alnos italiano. Con esto á los 9 de abril salió por papa guna gran tempestad, por cuyo miedo el infante don Burtolomé Bulillo, neapolitano, arzobispo de Bari; en Donis, hermano de aquel Rey, se retiró á Castilla, como el pontificado se llamó Urbano VI. Entre el ruido y re- queda dicho de suso. Poco despues hizo lo mismo el gocijo del pueblo algunos cardenales se retiraron al infante don Juan, su hermano. A don Juan, hermano castillo de San Angel, otros se salieron fuera de la ciu- de los mismos, aunque bastardo y maestre de Avis, pu

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sieron en prision y le amenazaron de muerte. El, como se persuadia estuviese el rey don Enrique olvidado, ni prudente, acordó disimular y acomodarse al tiempo y que le faltase voluntad de tornar de todo omienda. Las con algunos servicios y muestras de dolor aplacar el fuerzas no eran bastantes, si se venia á rompimiento y ánimo irritado de la Reina. En Lisboa, cabeza de aquel á las puñadas. Acordó valerse de arte y de maña. Perreino, se fortaleció con muros la parte mas baja de suadió á un moro que con muestra de huir de Granada aquella ciudad, que remata con el mar. Hizo esto el rey se pasase á Castilla y procurase dar la muerte al Rey. don Fernando, así por el daño que por allí se recibió los El moro era sagaz como la pretension lo pedia; proaños pasados como para pertrecharse y apercebirse

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curó ganar la gracia del Rey, ya con servicios á propara todo lo que pudiese suceder. Los dos pontífices pósito, y con ricas joyas y preseas que le presentaba. no se descuidaban en solicitar por sus legados á los Entre los demás presentes le dió unos borceguíes á la reyes de España para que se declarasen. El de Aragon morisca muy vistosos y primos, pero inficionados de todavía se quiso estar neutral, bien que sentido en par- veneno mortal. Así lo atestiguan autores muy graves; ticular del pontifice Urbano que trataba de desposeelle conseja á que dió crédito la dolencia que desde que se de Cerdeña y de Sicilia; todavía no dió lugar que en los calzó le sobrevino, que en diez dias le acabó en la su reino se leyesen los edictos que Clemente contra él misma ciudad de Santo Domingo; su muerte fué dofulminaba. Solo proveyó que las rentas eclesiásticas y mingo á 29 del mes de mayo. Bien es verdad que auloaprovechamientos que pertenecen al Papa se pusiesen res mas atentados y graves testifican falleció del mal de en terceria en poder de un depositario que las tuviese gota. Vivió cuarenta y seis años y cinco meses; reinó de manifiesto hasta tanto que la Iglesia determinase despues que se llamó rey en Calahorra trece años y á quién se debia acudir con ellas. Los legados de dos ineses. Varon de los mas señalados, y príncipe Urbano enviados al rey don Enrique le hallaron en en la prosperidad y adversidad constante contra los enCórdoba , do era ido para proveer á las cosas del cuentros de la fortuna, de agudo consejo y presta ejeAndalucía. Pedian en nombre del que los enviaba cucion, y que el mundo le puede llamar bienaventurado que le tuviese por verdadero pontifice , y declarase por la venganza que tomó de las muertes de su madre á su competidor por falso, elegido contra los cá- y de sus hermanos con la sangre del matador y con nones y derecho. Oyólos benignamente; pero antes quitalle de la cabeza la corona. Ejemplo finalmente con de resolverse en negocio tan grave, acordó juntar que se muestra que la falta del nacimiento no empece a en Toledo las personas mas señaladas del reino para la virtud y al valor, y que si enfrenara sus apetitos determinar lo que se debia responder. Hallábase en deshonestos en que fué suelto, pudiera competir con aquella ciudad el infante don Juan, su hijo, de vuelta los reyes antiguos mas señalados. La franqueza dede la guerra y con intento de pasar el invierno en aque- masiada de que algunos le tachan desculpa asaz la rellas partes. Acudieron embajadores del rey de Francia, vuelta de los tiempos y la codicia de los nobles, que no que vinieron á hacer las partes de Clemente. Hizose la se dejaban granjear sino á precio de grandes y excesijunta; los obispos, los ricos hombres y letrados que en vas mercedes. Además que estaba puesto en razon hiella se hallaron, habido su acuerdo, finalmente respon- ciese parte de los premios de la victoria á los que se la dieron no tocaba á ellos el juicio y determinacion de ayudaron á ganar y se hallaron á los peligros y traaquella controversia, mas que estaban prestos de se- bajos. Todavía en su testamento corrigió en gran parte guir lo que la Iglesia en el caso determinase, y en el esta liberalidad con excluir de la herencia de aquellos entre tanto las rentas y proventos pertenecientes al Papa estados que dió á los deudos trasversales, y admitir estarian guardados para el que ella juzgase era verda- solamente a los decendientes, hijos y nietos, traza con dero papa. Con esta respuesta se volvieron los emba- que gran parte de los pueblos que por esta causa se jadores el año de 1379. Don Enrique se fué de allí á enajenaron y de las donaciones enriqueñas han vuelto Burgos, donde estando apercibiendo las cosas necesa- á la corona real. Hallóse á su muerte don Juan Manririas para la guerra de Navarra, le vinieron embajado- que, obispo de Sigüenza; con él comunicó sus cosas, res de parte de aquel Rey, hombres muy principales, y nombradamente con el envió á don Juan, su hijo, los con muy cumplidos poderes para hacer conciertos de avisos siguientes : que en el scisma que corria no se paz, que se asentó final

nte con estas condiciones: inclinase fácilmente á ninguna de las partes; trajese que saliesen de Navarra todos los soldados ingleses; siempre ante sus ojos el santo temor de Dios y el amque para mayor seguridad veinte fuerzas, y entre ellas paro de su Iglesia; conservase con todas las fuerzas y fuesen las tres, Estella , Tudela y Viana, por diez años con toda buena correspondencia la amistad de Francia, tuviesen guarnicion de castellanos; que el rey de Castilla de donde les vino en sus cuitas el remedio; pusiese en para ayuda de los gastos hechos en aquella guerra pres- libertad todos los cautivos cristianos; procurase buenos tase al de Navarra hasta en cantidad de veinte mil du- ministros y criados, que son el todo para gobernar bien. cados Juego que se firmasen las paces. Concluido el Advirtióle empero que de tres raleas y suertes de genconcierto, los dos reyes se vieron en Santo Domingo de tes que se ballaban en el reino, los que siguieron su Ja Calzada. Llevaron gran repuesto, y á porsia pretendia parcialidad, los que al rey don Pedro y los que se mancada cual aventajarse en todo género de grandeza, cor- tuvieron neutrales, á los primeros consérvase las mertesía y comedimiento. El rey de Granada por el mismo cedes que él les bizo, mas que de tal suerte se fiase decaso se recelaba no revolviesen las fuerzas de los cris- llos, que se recelase de su deslealtad y inconstancia; á tianos en daño suyo. Acusábale su conciencia por lo Jos segundos podria cometer cualesquier oficios y carque hizo en tiempo del rey don Pedro en su ayuda; no gos, como á personas constantes, y que procurarian

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