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ferido sus electores. Habiéndose enemistado con el Pontifice Bonifacio VIII, que apoyaba las pretensiones de Adolfo, unióse Alberto con Felipe el Hermoso de Francia, desistiendo de sus pretensiones al trono de Arlés, con tal de que le ayudase a hacer hereditaria en su familia la corona imperial. Dícese que de este modo sometió, no solo á Viena, sino á los mas poderosos Principes alemanes. Bonifacio VIII, deseando disminuir el número de sus enemigos, reconoció por fin al nuevo Emperador, que se obligó particularmente á proteger al Papa y á no tomar parte en las alianzas que se formaran en contra suya: no falta quien añada que le prometió tambien hostilizar a los franceses si aseguraba la sucesion del imperio á favor de la casa de Austria. Alberto murió asesinado por su sobrino y pupilo Juan de Suavia, á quien habia negado la herencia paterna (1308).

Siguiéronse muchas guerras y disturbios, de cuyas resultas la casa de Austria perdió la soberanía imperial de Alemania. En los dominios del ducado de Austria, Federico el Hermoso, sucesor de Alberto, pretendió el imperio en competencia con Luis de Baviera, favorito de los electores del Luxemburgo, resultando de aquí una doble eleccion, pues Luis fué coronado en Aquisgran y Federico en Bonn. La guerra civil ardió por espacio de ocho años en las orillas del Rhin y del Danubio, hasta que al fin Federico, que peleaba con la coraza dorada y el águila imperial sobre el yelmo, fué vencido y hecho prisionero en Mühldorf.

Su hermano Leopoldo (1322) sostuvo por algun tiempo su partido; mas viendo que no podia de ningun modo conservar la corona en su casa, se la ofreció al Rey de Francia, atizando el fuego de la discordia entre Luis el Bávaro y el Papa Juan XXII, que a toda costa pretendia la total independencia de Italia. Reconciliose además con el Rey de Bohemia por la renuncia que hizo de sus derechos á este reino, y en Burgan venció a Luis el Bávaro, el cual ya fuera por astucia, ya por un impulso de generosidad, se presentó en el castillo de Travesnitz (1325), donde se hallaba Federico en calidad de prisionero, y recordándole el parentesco que les unia y la amistad que habian contraido desde la infancia hasta que naturalmente se disputaron la corona, le propuso la paz. Entonces el duque de Austria renunció la dignidad real y prometió restituir todo lo que el Austria retenia con perjuicio del imperio, aliarse con Luis y auxiliarle contra sus enemigos, incluso el Papa; pero con la condicion de que si Federico no podia persuadir á su hermano para que admitiese este convenio, se volveria otra vez á su prision. Habiéndose abrazado y jurado sobre una hostia el cumplimiento de su promesa, salió Federico, y a pesar de haber sido absuelto de su juramento por el Papa, se volvió a la prision porque su hermano no quiso reconocer lo pactado.

Entonces Luis el Bávaro recibió á Federico en calidad de amigo, y con la intimidad de los primeros años, habitaron bajo un mismo techo, compartiendo el gobierno real, conviniéndose en llevar los dos el título de Rey de Alemania , firmando juntos todos los documentos, usando un sello comun y confiriendo de mútuo acuerdo los Teudos principales. No faltan autores, dignos de estima, que consideren el conjunto de estos hechos como una leyenda poética; pero sea de esto lo que fuere, lo cierto es que no se restableció la paz. Los electores creyeron que se les usurpaban injustamente sus derechos; el Papa se mostró disgustado, y para calmar en lo posible el descontento general, se propuso que uno de los dos monarcas reinase en Italia, y el otro en Alemania. Por último, Federico murió poco despues que su hermano Leopoldo (1330) y no habiendo dejado hijos, pasaron sus bienes á sus hermanos Alberto el Sabio y Othon. La simpatia que mostraron estos a favor de Luis de Baviera, les atrajo la enemistad de Juan de Luxemburgo, Rey de Bohemia, que despues de haber derrotado á varios Principes alemanes, volvió sus armas (1331) contra los Duques de Austria, que, hallándose á la sazon indefensos, por haberse sublevado las tropas, tuvieron que dejar impune al enemigo, que desoló completamente el pais.

Despues de la muerte de Enrique, Duque de Carinthia (1336), Alberto y Othon se hicieron adjudicar el ducado por el Emperador en perjuicio de Margarita Maultasch , hija de Enrique. Muerto Othon (16 de febrero, 1339), Alberto quedó como tutor de sus dos hijos, Federico y Leopoldo, los cuales no tardaron mucho en seguir á su padre. Obtuvo Alberto del nuevo Emperador Cárlos IV un documento, en cuya virtud este Principe le confirmaba, asi como á sus hijos, los derechos á la posesion de sus ducados. Despues de haber hechó la guerra á los suizos, sin resultado favorable, murió Alberto en Viena á la edad de setenta años (20 de julio, 1358), sucediéndole su hijo primogénito Rodulfo IV, llamado el Ingenioso, que reinó juntamente con sus tres hermanos Federico, Alberto y Leopoldo. Estos Principes fueron los primeros que llevaron el titulo de Archiduques, sin que a pesar de esto, ninguno de sus Estados tuviera la calidad de archiducado. Rodulfo transigió (18 de agosto, 1359) con Luis de Baviera, marido de Margarita Maultasch, Condesa del Tirol, y para cimentar mas la concordia, negoció el casamiento de su hermana Margarita con Mainard, hijo de Luis. En el acta que se estendió al efecto, ambos tomaron el titulo de Duques de Carinthia. Luis de Baviera murió el dia 13 de setiembre de 1361, y su hijo Mainard el dia 13 de enero de 1363, á la edad de catorce años. Entonces su madre Margarita del Tirol, por un acta estendida en Botzen (26 de enero), cedió sus derechos sobre los condados del Tison y Goritz á los Duques Rodolfo, Alberto y Leopoldo, cuyo hermano Federico, habia sido asesinado en una cacería por el Baron de Potendorff (10 de diciembre, 1362). Alberto IV, Conde de Goerz, habiendo legado (1364) á los Duques de Austria sus Estados, entre los cuales hallábanse comprendidos algunos fragmentos de la Carniola, quedaron definitivamente incorporados al Austria, asi como la Istria y Moettling, que formaban parte de la Carniola. Muerto Rodolfo en la flor de su juventud (1365), Alberto III y Leopoldo su hermano le sucedieron, sosteniendo una guerra con los alsacianos, que terminó por un tratado de paz (13 de enero, 1376) ventajoso para los dos hermanos. Muerta Margarita Maultasch (1379), Alberto y Leopoldo se repartieron su herencia, tocando al primero toda el Austria con algunas ciudades de la Stiria, y al segundo el resto de este pais con la Carinthia y todos los dominios de su casa situados en Alsacia, Suavia y Suiza. Sostuvo Leopoldo varias guerras con los suizos, disgustados por lo crecido de los impuestos, y murió en la batalla de Sempach, pueblo correspondiente al canton de Lucerna (1386). Sucediéronle sus cuatro hijos, que celebraron un convenio con su tio Alberto III (1386) confiándole el gobierno de todos sus Estados con ciertas condiciones muy moderadas. Alberto continuó con mal éxito la guerra contra los suizos, y muerto en 1395, le sucedió su sobrino Guillermo, reinando posteriormente Leopoldo IV con Ernesto, Alberto V y el póstumo Ladislao, que muerto sin sucesion á la edad de diez y siete años, puso término con su vida a la primera rama de los Duques de Austria, pertenecientes á la casa de Habsburgo (1457).

Hungria. Bajo el punto de vista del territorio y la poblacion, la Hungria está muy lejos de tener el mismo grado de importancia que la mayor parte de los Estados de Europa; mas por otros conceptos, puede sostener dignamente la comparacion, pues los usos, costumbres y leyes civiles y políticas de los hungaros, presentan rasgos notables á los ojos del observador atento à examinar las condiciones particulares de cada pueblo. Por otra parte, la historia de Hungria está llena de brillantes páginas, donde campean á porfía la caballerosidad y el heroismo, y al paso que se recuerdan con entusiasmo y veneracion las jornadas de Poitiers, las Navas de Tolosa y Lepanto, que en diferentes épocas pusieron un dique al torrente de la invasion mahometana, tambien son admirados el valor y denuedo de Hungría y Polonia, que preservaron de igual peligro a los pueblos del Norte.

La Hungria, propiamente dicha, sin comprender la Esclavonia y la Croacia, presenta una superficie de 2,710 millas cuadradas, segun unos, al paso que otros avanzan hasta duplicar este número. El de habitantes se calcula en doce millones (1).

Muchos historiadores han creido que los hunnos fueron los que al principio habitaron el país que se estiende por el Norte de la China. Horriblemente desfigurados por las heridas que desde la cuna se les hacia en el rostro, para que, como dice un elocuente orador moderno, probasen antes el sabor de la sangre que la dulzura de la leche; de corta estatura y disforme y rasurada cabeza, acostumbrábanse muy pronto a la caza y la guerra, que constituian las ocupaciones habituales de toda su vida. Armados con el arco y la espada, combatian sin orden y caian sobre el enemigo con la rapidez del rayo, prorrumpiendo en gritos espantosos. Avezados al rigor de las estaciones, á las privaciones y á la fatiga, no tenian mas ves

(1). En 1845 el Emperador de Austria mandó que se publicasen las tablas estadísticas de la monarquía, compiladas por la direccion de la estadística administrativa. Las publicadas hasta 1859 se refieren á 1842 y dan por resultado respecto á Hungría 3962 millas cuadradas alemanas con 10.500,000 habitantes.

Segun otra estadistica de cada pais del imperio austriaco, hecha por clasificatidos que las pieles, ni otro alimento que yerbas y carne cruda macerada bajo la silla de sus caballos. Tales son en la historia los predecesores de los húngaros.

Lejos de permanecer unidos largo tiempo, los hunnos se dividieron en dos pueblos diferentes, á saber: los hunnos del Mediodia, que acabaron por confundirse con los chinos, y los hunnos del Norte, que penetraron en los pueblos septentrionales de Europa. Pasaron el Don (374), se apoderaron de la Dacia y de las dos Pannonias, y habiendo establecido su residencia en estos países, un siglo despues llenaron de terror al Occidente, mandados por su Rey Atila. Mas vencido este al cabo, y muerto poco tiempo despues, desapareció como por ensalmo la imponente prosperidad de los hunnos. Rechazados hasta las orillas del Don, defendieron por espacio de cuatro siglos los paises que antes habian conquistado; y una vez vencedores, á fines del siglo VIII, quedaron definitivamente como dueños del pais que tomó el nombre de Hungaria ó Hungría.

Este pueblo obedecia entonces á muchos Principes, sometidos. todos á un gefe comun, llamado Gran Principe, que en realidad era pura y simplemente un gefe militar. La autoridad del individuo ascendido á tan elevado puesto, por la libre eleccion de sus compañeros de armas, no se fundaba en ninguna base fija, ni gozaba de mas consideracion que la correspondiente a la fama de valeroso y esforzado que acompañaba siempre al elegido. Su poder estaba cimentado sobre todo en el temor que inspiraba, pues los inferiores le rendian homenaje por miedo a su venganza ó para lograr su auxilio en las diferentes guerras que sostenian.

Así vivieron los húngaros hasta fines del siglo X en guerra con casi todos sus vecinos, procediendo en el Oriente de Europa del mismo modo que los normandos en Occidente; mas de una vez la Alemania tuvo que lamentarse de sus estragos, hasta que dieron el primer paso por la senda de la civilizacion, recibiendo la luz del Evangelio, al par que un gobierno mucho mejor dirigido y organizado. El primer Rey de los húngaros, fué Estéban, el cual, despues de haber recibido de manos del Papa la corona denominada Luangélica (que sirve aun en el dia para la coronacion de los Reyes), fue canonizado en Roma, tanto por sus virtudes, como por haber sido el primero que introdujo y propagó rápidamente el cristianismo en Hungria. Estéban I fundó la primera dinastia de los Reyes de este pais en 997, y desde entonces datan casi todas las instituciones que por tanto tiempo rigieron el pais, y cuyo espiritu se ha conservado siempre, a pesar de todas las revoluciones y de los esfuerzos de la influencia estranjera para borrar completamente su memoria. A esta misma época se refiere la division política de la Hungria en condados; así como la institucion del Palatino ó gefe superior del gobierno y de los altos funcionarios de la corona, de la cual depen

cion de estirpes, y publicada en 1848, la poblacion del reino de Hungría asciende aproximadamente a 11.000,000 de habitantes. Sus ciudades principales son: Buda, Pesth y Presburgo.

dian los gefes ó woyvodes de Transilvania, conquistada a la sazon por los húngaros.

Háse dicho repetidas veces que desde tiempo inmemorial fué la corona electiva en Hungria. En efecto, el principio de la eleccion estaba, por decirlo asi, encarnado en las instituciones y costumbres del pais; mas no debemos olvidar la práctica constante de trasmitir el cetro al heredero del Principe difunto. El derecho de los pueblos estaba terminantenente establecido; pero la historia del reino de Hungria nos enseña á cada instante que en la práctica se hallaba sujeto á continuas modificaciones. Muerto el Rey Estéban (1), el respeto profesado por los húngaros á su memoria les movió á elegir á su hijo Pedro, á cuyo sucesor coronaron despues por la misma causa. No se limitó la eleccion a los dos sucesores inmediatos de Estéban, sino que alcanzó a todos los Principes de su familia, que continuó por espacio de tres siglos, contando veinte y tres soberanos.

No nos detendremos á trazar detalladamente su larga historia, sino que, por el contrario, nos limitaremos á mencionar los mas notables. Bela I (1061 al 1063) estableció un sistema completo de pesas y medidas. Otros, como Ladislao I (1077) y Colomano (1095), espidieron nuevas leyes, cuya lectura es muy importante para dar á conocer la ferocidad que todavia conservaban los húngaros en aquella época, es decir, á fines del siglo XI. Baste indicar que toda clase de crimenes llevaba consigo, no solo la pérdida de la libertad, sino de alguna parte del cuerpo, como la nariz, un ojo, la lengua, etc. Entretanto los Reyes de Hungria, estendieron considerablemente sus dominios; pero dieron márgen å an abuso que acarreó al pais las consecuencias mas lastimosas; los Reyes disponian de las provincias conquistadas en favor de sus hijos menores, á quienes hacian soberanos de ellas con título ducal, pero reservándose la supre

(1) Al fundar Estéban la monarquía húngara, su territorio se estendia por el Norte hasta los montes Carpathos, por el Oeste hasta las marcas de Moravia, Baviera y Carinthia; por el Sur hasta el Danubio y el Drava; y llegó hasta el Alt, cuando adquirió Estéban la Hungría Negra (1002). Mas adelante la ocupacion del Firmio y la Esclavonia, abrió ả Ladislao I la Croacia, que fué conquistada, á escepcion de las ciudades pertenecientes á los venecianos.

Repartiose el país entre diez obispos, dependientes del arzobispo de Gran, con vastos territorios y jurisdicciones. Largo tiempo los obispos fueron estranjeros, como lo era igualmente una gran parte de la nacion, siendo elegidos por el Rey, y obligados à servirse del latin, que se convirtió en el idioma oficial y de la córte. Cada diez aldeas debian edificar una iglesia, y el diezmo era obligatorio para todos. Estéban llamó á muchos monges; y para hacer mas fáciles las peregrinaciones y las relaciones con los demnás pueblos, fundó hospicios claustrales en Roma, Constantinopla, Rávena y Jerusalen. Se pidió entonces al Papa Silvestre II que elevase á Estéban á la dignidad real; y aquel le envió una corona, una cruz, que debia llevar siempre ante sí, y el título de Apóstol de la Hungría y de legado perpétuo (1000). El Emperador de Alemania Enrique II le reconoció como Rey, dándole adenáz en matrimonio una hija suya; Buda y Alba Real sueron el centro de la nueva civilizacion y los Carpathos sirvieron de barrera á las hordas asiáticas que se agitaban en las orillas del mar Negro.-(CÉSAR CANTú).

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