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estados y señoríos, con licencia que se les daba de vender en aquel medio tiempo sus bienes ó llevallos consigo. Luego el mes siguiente de abril, fray Tomás de Torquemada, primer inquisidor general, por otro edicto y mandato vedó á todos los fieles, pasado aquel tiempo, el trato y conversacion con los judíos, sin que á ninguno fuese lícito de allí adelante dalles mantenimiento ni otra cosa necesaria, so graves penas al que hiciese lo contrario; que fué causa de que una muchedumbre innumerable desta nacion se embarcase en diversos puertos. Unos pasaron á Africa, otros á Italia, y muchos tambien á las provincias de levante, do sus descendientes hasta el dia de hoy conservan el lenguaje castellano, y usan dél en el trato comun. Gran número desta gente se quedó en Portugal con licencia del rey don Juan el Segundo, que les dió con condicion que cada uno dellos pagase ocho escudos de oro por el hospedaje, y que dentro de cierto tiempo que se les señaló saliesen de aquel reino, con apercebimiento que pasado el dicho término serian dados por esclavos, como muchos dellos lo fueron dados adelante, y despues por el rey don Manuel les fué restituida su libertad luego al principio de su reinado. El número de los judíos que salieron de Castilla y Aragon no se sabe; los mas autores dicen que fueron hasta en número de ciento y setenta mil casas, y no falta quien diga que llegaron á ochocientas mil almas; gran muchedumbre sin duda, y que dió ocasion á muchos de reprehender esta resolucion que tomó el rey don Fernando en echar de sus tierras gente tan provechosa y hacendada y que sabe todas las veredas de llegar dinero; por lo menos el provecho de las provincias adonde pasaron fué grande, por llevar consigo gran parte de las riquezas de España, como oro, pedrería y otras preseas de mucho valor y estima. Verdad es que muchos dellos por no privarse de la patria y por no vender en aquella ocasion sus bienes á menosprecio, se bautizaron algunos con llaneza, otros por acomodarse con el tiempo y valerse de la máscara de la religion cristiana, los cuales en breve descubrieron lo que éran y volvieron á sus mañas, como gente que son com→ puesta de falsedad y de engaño.

CAPITULO II.、

De la eleccion del papa Alejandro VI.

su capelo á don Juan de Borgia, su sobrino, arzobispo de Monreal. Muchas cosas siniestras se dijeron deste Pontífice; puédese sospechar que algunas fueron verdaderas, otras impuestas; y que por el odio que como á extranjero le tenian, por lo menos que sus faltas no fueron tan graves como las encarecen. Lo cierto es que fué natural de Valencia; sus padres se llamaron Jofre Lenzo y Isabel Borgia. Luego que se supo la eleccion de su tio el papa Calixto, se partió á toda priesa para Roma con cierta esperanza que llevaba del capelo. Hecho cardenal, en una moza romana, llamada Zanozia ó Vanocia, hobo cuatro hijos, á Pedro Luis, el mayor, á César, á Juan yá Jofre, y una hija, por nombre Lucrecia. Era tan rico; que compró el ducado de Gandía, y le puso en cabeza de Pedro Luis, su hijo mayor, que falleció antes que su padre subiese al pontificado, y en su lugar puso á Juan, su tercero hijo, al cual dió por mujer á doña María Enriquez, hija de don Enrique Enriquez, mayordomo mayor de los Reyes Católicos, y de doña María de Luna, su mujer, de quien nació el duque don Juan, padre de don Francisco de Borgia, varon santó, pues renunciado el estado que beredó de su padre y abuelo, le vimos primero religioso, y despues prepósito general de nuestra compañía; que fué una de las cosas notables de nuestra edad. La creacion de Alejandro se hizo á 11 dias de agosto, y á los 27 del mismo se coronó. En el mismo dia confirmó la ereccion hecha pocos dias antes de la iglesia de Valencia en metrópoli, y juntamente nombró por arzobispo de aquella iglesia á don César, su hijo segundo, que ya era obispo de Pamplona, y el año siguiente en las témporas de setiembre salió nombrado cardenal, con probanza de muchos testigos que juraron no era hijo del Papa, sino de Dominico Ariñano, marido que era de Zanozia; probanza que pasó por Rota y por el consistorio, sin que casi persona se atreviese á hacer contradiccion: tal era el poco miramiento de aquel tiempo. El hijo menor de todos se llamó Jofre, á quien por ciertos conciertos que el Papa tuvo con don Alonso el Segundo, rey de Nápoles, en lo postrero de Calabria hicie-. ron príncipe de Esquilache. Lucrecia casó primero con el señor de Pesaro, por nombre Juan Esforcia; despues con Luis Alonso de Aragon, hijo bastardo del dicho don Alonso, rey de Nápoles; y muerto este á manos de César, su cuñado, que renunciado el capelo se llamaba el duque Valentin, últimamente casó con Alonso de Este, hijo mayor de Hércules, duque de Ferrara. En el pontificado de Alejandro se dió el capelo á catorce españoles; entre los demás fué uno don Bernardino de Carvajal, obispo que fué de diversas iglesias de Castilla, como se dijo de suso sucesivamente, y á la sazon embajador de Roma por don Fernando, rey de España. Su promocion fué agradable, así por sus buenas partes de ingenio asaz despierto como por la memoria del cardenal de Santangel, su tio, don Juan de Carvajal, que fué notable prelado. Destos principios ¿cuán grandes inconvenientes se seguirán? Lo de Navarra andaba muy alterado por dos causas: la primera que Juan, vizcon

En este medio falleció en Roma el papa Inocencio VIII á 25 de julio. Juntáronse luego el dia siguiente los cardenales para nombrar sucesor divididos en dos parcialidades: la una seguia al cardenal de San Pedro Julian de la Rovere, sobrino de Sixto IV, el cual se inclinaba á acudir con sus votos á don Jorge de Costa, cardenal de Portugal; de la otra parte eran cabezas los cardenales Ascanio Esforcia, hermano del duque de Milan, y don Rodrigo de Borgia, vicecanciller, personas poderosas y ricas, aunque el de Borgia tenia mas que dar, y finalmente, sea con buenos medios, sea con malos, salió con el pontificado y en él se llamó Alejandro VI. Ayudóle mucho el cardenal Ascanio; así en recompensa, segun se entendió, de lo mucho que trabajó en grande jear las voluntades del conclave, le dió luego el oficio de vicecancelario, y en el primer cousistorio que tuvo dió

de Narbona, tio de la reina de Navarra, pretendia tener derecho á aquella corona, fundado en que su bèrmano mayor Gaston de Fox falleció en vida de su madre

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doña Leonor, reina que era propietaria de Navarra; decia que por su muerte debia él ser antepuesto á los nietos, que era grado mas apartado, pleito tantas veces ventilado. Por otra parte, el conde de Lerin, condestable de Navarra, con los de su valía traia desasosegado aquel reino, en que estaba apoderado de la ciudad de Pamplona, y poco adelante tomó la villa de Olite, sin otras plazas que tenia á su mano. Acudieron de todas partes al rey don Fernando, como á príncipe á quien tanto tocaban las cosas de aquel reino, para alegar cada cual de las partes de su derecho y valerse de las fuerzas del rey de España. En lo del Vizconde el Rey declaró que asistiria á aquellos reyes, y no permitiria se les hiciese fuerza ni agravio, como á los que tenian su derecho mas fundado. Con esta respuesta el de Narbona acudió por una parte á las armas, y en el condado de Fox se apoderó de algunos lugares; por otra seguia su pleito en el parlamento de Paris; pero finalmente se vino á concierto, y desistió por algun tiempo de aquella demanda. Cuanto á lo del conde de Lerin, el mismo rey don Fernando interpuso su autoridad, y en cierto asiento que se tomó con aquellos reyes, entre otras condiciones se puso una que el Conde restituyese las plazas que tenia usurpadas, y nombradamente la villa de Olite, y juntamente saliese de Navarra desterrado por toda su vida, junto con don Luis y don Fernando, sus hijos. Para facilitar este acuerdo se le dió en recompensa la villa de Huescar en el reino de Granada con título de marqués, sin otras ventajas y.vasallos que para adelante le promelieron; concierto que se trató el año siguiente, y se ejecutó tres años adelante. Volvamos á lo que queda atrás.

CAPITULO II.

Del descubrimiento de las Indias Occidentales.

La empresa mas memorable, de mayor honra y provecho que jamás sucedió en España fué el descubrimiento de las Indias Occidentales, las cuales con razon por su grandeza llaman el Nuevo Mundo; cosa maravillosa y que de tantos siglos estaba reservada para esta edad. La ocasion y principio desta nueva navegacion y descubrimiento fué en esta manera. Cierta nave desde la costa de Africa, do andaba ocupada en los tratos de aquellas partes, arrebatada con un recio temporal aportó á ciertas tierras no conocidas. Pasados algunos dias y sosegada la tempestad, como diese la vuelta, muertos de hambre y mal pasar casi todos los pasajeros y marineros, el Maestre con tres ó cuatro compañeros últimamente llegó á la isla de la Madera. Hallábase acaso en aquella isla Cristóbal Colon, ginovés de nacion, que estaba casado en Portugal y era muy ejercitado en el arte de navegar, persona de gran corazon y altos pensamientos. Este albergó en su posada al maestre de aquel navío, y como falleciese en breve, dejó en poder de Colon los memoriales y avisos que traia de toda aquella navegacion. Con esta ocasion, ora haya sido la verdadera, ó sea por la astrología, en que era ejercitado, ó como otros dicen, por aviso que le dió un cierto Marco Polo, médico florentin, él se resolvió en que de la otra parte del mundo descubierto y de sus términos hácia do se pone el sol habia tierras muy grandes y espa

ciosas. Este pensamiento suyo comunicó primero con el rey de Portugal, despues con Eurique VII, roy de Inglaterra; pero como al uno y al otro pareciesen sueños lo que decia, con todo esto no desistió de su empresa; antes se fué á la corte del rey de España don Fernando. Allí como no le diesen mas oidos que los demás, con sufrimiento que tuvo de siete años, últimameute alcanzó al mismo tiempo que el reino de Granada se acababa de conquistar que á costa del Rey le armasen tres navíos con que hiciese prueba si salia verdadero lo que prometia. Escosa notable que con solos diez y siete mil ducados, que por estar los reyes tan gastados tomaron prestados, se emprendió una cosa tan grande y que habia de ser de tanto interés. Hízose pues Colon á la vela á 3 de agosto de Palos de Moguer, do se aprestaron las naves, y vencidas las olas del mar Atlántico, primero aportó á las islas Canarias; desde allí, tomando la derrota del poniente, á cabo de muchos dias y de grandes dificultades que pasó, descubrió ciertas islas, que llamó las islas del Príncipe. Reparó por aquellas partes algunos dias, y dejados en un castillo que hizo allí algunos compañeros de los suyos, y por capitan á Diego de Arana, dió la vuelta con las nuevas y muestras de las riquezas que dejaba descubiertas, y fué muy bien recebido en España. Prosiguió en descubrir con nuevas navegaciones que hizo los años siguientes otras muchas islas; entre las otras, las mas principales y mayores fueron la Española y la Cuba. Demás desto costeó gran parte de la tierra firme que corre el polo Antártico y el polo Artico desde el estrecho de Magallanes hasta el cabo de Bacallao, con marinas y riberas que se extienden por espacio de mas de cinco mil leguas. Verdad es que las dichas marinas con una grande ensenada que hacen, como á la mitad de todas ellas se ciñen de tal manera, que desde el puerto del Nombre de Dios, que está en nuestro mar, hasta Panamá, puerto del mar opuesto, que llaman del Sur, apenas hay distancia y camino de diez y ocho leguas, y bien que las riberas del uno y del otro mar hacia la parte del septentrion por grande espacio con diligencia increible de los nuestros han sido descubiertas, hasta ahora no se ha podido entender bastantemente si la India Occidental se continúa con la Oriental, ó si mas arriba del Catayo, puerto de la China, y mas arriba del Japon, isla que algunos llamaron Cipangri, haya algun estrecho de mar con que se aparten la una de la otra. Falleció Colon el año de nuestra salvacion 1506; varon digno de inmortal renombre. Fué hecho almirante de las Indias y duque de Veraguas, merced debida á sus grandes méritos y servicios. Continuaron otros estas navegaciones, así en vida de Colon como principalmente despues dél muerto, y á su ejemplo descubrieron al poniente diversas islas y riberas. Entre estos Americo Vespucio, de nacion florentin, por mandado del rey de Portugal don Manuel, el año de 1500, primeramente descubrió todo el Brasil, parte sin duda del Nuevo Mundo y de aquella tierra firme. Despues de corridas casi todas las riberas lácia nuestro mar del Norte con diversas navegaciones que se emprendieron por personas diferentes, entre ellas Vasco Nuuez Balboa, natural de Badajoz, varon de gran corazon, fué el primero que descubrió el estrecho que hay de

tierra, á causa de aquella grande ensenada que hace el mar desde el puerto del Nombre de Dios hasta Panamá, y halló el mar del Sur el año de 1513 para grande honra y provecho de nuestra España. Resultó de las navegaciones de Colon y de Americo cierta diferencia entre Castilla y Portugal, á causa que el Portugués pretendia pertenecelle por concesion de los pontífices, y en particular de Eugenio IV, todo el descubrimiento del Nuevo Mundo. El rey de Castilla en contra alegaba una bula de Alejandro VI, en que el año de 1493 le concedió que tirada con la imaginacion una línca de polo á polo, cien leguas mas adelante de las islas Hespérides, que hoy se llaman del Cabo Verde, todo lo que desde aquella línea se descubriese hacia el poniente fuese suyo, y que al Portugués quedase todo lo demás. La cual concesion poco despues modificó con otra nueva bula, en que mandó que la dicha línea de la demarcacion se señalase otras trescientas y setenta leguas mas adelante hacia el poniente, y esto para efecto que el Brasil de nuevo descubierto se comprehendiese dentro de la conquista de Portugal. Jerónimo Osorio, obispo de Silves, en la vida del rey don Manuel afirma que la dicha línea se señaló por la imaginacion treinta y seis grados al poniente mas adelante del meridiano de Lisboa. Lo cierto es que deste asiento que tomaron resultó otra nueva contienda, porque los castellanos pretendian que las islas Malucas, de donde viene la especería, se comprchendian en la mitad del mundo que les fué consignado en aquel repartimiento. Los portugueses niegan todo. esto, y por los eclipses de la luna, que es el solo camino que hay para medir la longitud de la tierra, dicen estar observado que la boca del rio Indo dista de Lisboa por espacio de noventa grados y no mas, desde do hasta el meridiano, que se señala con la imaginacion por lo postrero de las Malucas, hay cuarenta y dos grados. A la cual suma, si añadimos los treinta y seis grados mas adelante de Lisboa, principio de la conquista de Portugal, aun no vendrémos á cerrar con los ciento y ochenta grados que tiene la mitad deste grande globo y mundo; cuya longitud se divide en trecientos y sesenta grados. Y consta que Fernando de Magallanes, de nacion portugués, por queja que tuvo de su rey de no le haber recompensado bastante los servicios hechos en la India Oriental en que estuvo largo tiempo, despues de la muerte del rey don Fernando el Católico persuadió al rey don Cárlos, su nieto, que siguiendo la derrota entre poniente y mediodía, se podria pasar á las Malucas por diferente camino. Ofreció su industria para ejecutar este aviso, y con cinco naves que le dieron se hizo á la vela desde Sevilla, año de nuestra salvacion de 1519. Aportó primero á las Canarias; desde allí á la vista del Brasil, costeadas todas aquellas riberas, halló un estrecho de mar cincuenta y tres grados mas adelante de la equinoccial, el cual de su nombre llamaron el estrecho de Magallanes. A la entrada de aquel Estrecho una de las naves dió en ciertos riscos y se abrió; otra cansada de aquella tan larga y tan pesada navegacion de noche alzó las velas y dió la vuelta á Sevilla. Con las otras tres naves pasó el Estrecho, y despues de muchos dias en una isla que descubrieron, llamada Zubu, fué muerto alevosamente por los bárbaros con algunos otros

de sus compañeros. Los demás por falta de marineros y jarcias, puesto fuego á la una de las tres naves, con las otras dos últimamente aportaron á las Malucas. Hicieron su carga en la isla de Tidor para muestra de las riquezas que allí hallaron; y porque la una de las dos naves hacia agua, se perdió. La otra sola que quedaba, por diferente camino que habia traido, pasado el cabo. de Buena Esperanza, llegó á Sevilla tres años despues que de allí partiera. La nave se llamaba Victoria; el maestre Juan Sebastian Cano, vizcaíno de nacion ó guipuzcoano, natural de un pueblo llamado Guetaria; que por su grande constancia y dicha nunca oida de haber rodeado todo el mundo, merece que su nombre quede inmortalizado. Probaron otros los años siguientes una, segunda y tercera vez á hacer aquella navegacion; pero porque el provecho no era conforme al trabajo, últimamente desistieron della, especial que el rey don Juan de Portugal prestó al emperador don Cárlos trecientos y cincuenta mil ducados con condicion que así él como sus descendientes se apartasen de aquella demanda hasta en tanto que hobiesen restituido aquel empréstido. En este tiempo del todo se ha sosegado esta contienda por haber toda España reducídose debajo del poder y mando de un monarca y señor universal. Pasado aquel estrecho de tierra que dijimos hacia el mar del Sur, á la mano derecha está situada la Nueva España con su ciudad de Méjico, asentada á la sazon en una laguna y cabeza de aquellas provincias. Donde y en las provincias comarcanas era muy poderoso y muy gran señor de muchos y de muy grandes reinos el emperador Motezuma, al cual Hernan Cortés el año de 1520 prendió dentro de su mismo palacio; notable resolucion. Y muerto que fué por los suyos con una piedra que acaso le ticaron á una ventana á que se asomó para apaciguallos, sujetó aquellas muy anchas provincias al emperador don Cárlos; para si ganó inmortal renombre, á sus descendientes los marqueses del Valle dejó en aquellas partes de Mé- · jico aquel muy rico estado. A mano izquierda del Estrecho y de Panamá Francisco Pizarro el año 1525 descubrió el Perú, y seis años adelante con prision y mucrte que dió á Atabalipa, señor de aquellas tierras, le sujetó, que es la mas rica provincia de minas de oro y do plata de cuantas se han descubierto, en tanto grado, que todo el menaje de las casas hasta las ollas y las calderas eran destos ricos metales. El despojo, que fué muy grande, y la presa dividió Pizarro con Diego de Almagro, su principal compañero en aquella conquista, y con los deniás no como fuera razon, y sin embargo, á cada uno de los soldados ordinarios cupieron nueve mil ducados, que fué la mayor presa y botin que jamás se ganó. Los soldados eran como trecientos, que en una batalla vencieron á mas de cien mil indios. De la abundancia nació la soberbia y demasías, ca Hernando Pizarro, hermano de Francisco Pizarro, por entender quo Almagro públicamente se quejaba del agravio y trataba de vengarse, le dió la muerte. Un hijo de Almagro, habido fuera de matrimonio en una india, por nombre don Diego, acometió en Lima las casas en que Francisco Pizarro posaba, y dentro dellas le mató en venganza de su padre. Fué este atrevimiento muy grande. Por vengalle se juntaron el gobernador Cristóbal Vaca de Cas

tro y Gonzalo Pizarro, otro hermano de Francisco, y con sus gentes vencieron en batalla y dieron la muerte al dicho don Diego. Con esta victoria y por sus muchas riquezas quedó Gonzalo Pizarro tan ufano, que pretendió hacerse señor de aquella tierra. Acudió desde España por mandado del Emperador primero Blasco Nuñez Vela, con nombre de virey, al cual prendieron y mataron en el Perú los mismos españoles. Despues el licenciado Pedro de la Gasca, dado que era clérigo de profesion y del consejo de la general Inquisicion, sosegó aquellos movimientos, mas por maña que con fuerzas; castigó é hizo morir á Gonzalo Pizarro y las demás cabezas principales de aquellas revueltas. Hecho esto, volvió á España, donde fué obispo, primero de Palencia, y despues de Sigüenza hasta lo postrero de su edad, que fué muy larga. Hernando Pizarro, que solo de los tres hermanos quedaba vivo, estuvo mucho tiempo preso en España, ca antes que su hermano se levantase, vino para dar razon de la muerte de Almagro, primera ocasion de aquellas revueltas. Por esta manera castigó Dios la muerte dada contra razon al emperador Atabalipa, sin dejar ninguno de sus enemigos que no fuese castigado, y las riquezas mal ganadas perecieron juntamente con sus dueños. Las costumbres de todas estas gentes que descubrieron en aquellas partes eran extrañas, y todas las mas cosas muy extraordinarias. Los animales, las aves, que se crian de muchas raleas y muy vistosos colores; los peces, los árboles, las yerbas, todo extraño y de lo de acá diferente. No tenian letras, notable mengua. No usaban de moneda ni de peso. No sabian fabricar naves con sus jarcias, velas y gobernalle; solo navegaban en barcas como artesas, cavadas en un solo madero, que llaman ellos canoas. Para el vestido y arreo no tenian lino, lana ni seda; sus telas y ropa de algodon, que se da muy bien en la tierra sin teñillo, de diferentes colores. Carecian del uso del hierro, de las armas y herramientas que dél se forjan; de trigo y de molinos para moler su maíz, que es el grano de que se sustentan. Faltábales aceite y vino de uvas, si bien las producia de suyo la tierra, y ellos usaban de otros brebajes de diversas maneras para sus borracheras, á que son muy dados. Del sebo y de la cera no sabian hacer candelas para alumbrarse. Ningunas bestias de carga ni para cabalgar, no carros ni literas. Sacrificaban hombres cautivados en guerra y esclavos en número tan grande, que se tiene por cierto en sola la ciudad de Méjico pasaban de veinte mil por año, cuya carne comian sin asco ninguno. Pasaban con muchas mujeres, y sin escrúpulo usaban del pecado nefando; tan sucios y deshonestos eran. Su traje muy diferente, y por la mayor parte desnudos. Gran bien les bizo Dios y gracia en traellos á poder de cristianos, y para que los buscasen y conquistasen, repartir con ellos con larga mano el oro y la plata en tanta abundancia, cebo para codiciosos. Sobre todo dalles su conocimiento para que dejada la vida de salvajes viviesen cristianamente. Mas merced fué sujetallos que si continuaran en su libertad. Adelante se descubrió el Chille bácia el mar del Sur y polo Antártico, do hallaron indio's belicosos y malos de sujetar, y hácia nuestro mar, pasado el Brasil y el rio de la Plata, el Paraguay y el Tu

cuman, que se extiende hasta el estrecho de Magallanes. Las Filipinas, islas no léjos de la China, con diversas ócasiones se descubrieron, y llamaron así del nombre de don Filipe II, rey de España. La de Luzon, que es la cabeza, con su ciudad Manila conquistó el adelantado Miguel Lopez de Legaspi á 18 de mayo, año de 1572. UItimamente, el año 1598, de Méjico salió un buen número de soldados, y su general el adelantado don Juan de Oñate á la conquista del Nuevo Méjico. Cae esta provincia hácia nuestro polo en altura de mas de treinta grados; la tierra fértil, la gente mas política que lo demás de las Indias, las casas de tres, cuatro y siete sobrados. Teniase della noticia desde el tiempo de Hernan Cortés, y diversas veces acometieron á conquistalla, pero esta fué la de mas consideracion. Del suceso della y todo el efecto que se hizo, que para tanto ruido fué corto, el capitan Gaspar de Villagra, que se halló presente, escribió un libro en metro castellano. De la conquista toda de las Indias han resultado provechos y daños. Por lo menos las fuerzas flaquean por la mucha gente que sale y por estar tan derramadas; el sustento que la tierra nos daba, y no mal con sus frutos, ya todos los años le esperamos en gran parte de los vientos y de las olas del mar; el príncipe mas necesidades que antes, por acudir forzosamente á tantas partes; la gente muelle por cl mucho regalo eu comidas y trajes.

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De la restitucion que se hizo de Ruisellon.

Ardia Cárlos VIII, rey de Francia, en un vivo desco de acometer la conquista del reino de Nápoles, para lo cual pretendia tener derecho muy fundado, sin otras causas diferentes que á ello le movian. No le faltaban gentes ni riquezas para llevar al cabo una empresa tan grande; solo se recelaba por una parte del Rey de romanos, que le tenia malamente agraviado con quitalle su esposa la duquesa de Bretaña, y dejar á su hija Margarita; con quien estaba concertado. Por otra temia al rey don Fernando no le acometiese por la parte de España en defensa de los reyes de Nápoles, que eran de la casa de Aragon. Por esta causa le pareció en primer lugar do hacer confederacion con el dicho rey de España;y para este efecto se trataba muy de veras por comisarios que de una y otra parte se nombraron de restituir los estados de Ruisellon y Cerdania,, que tenia en su poder el Francés por empeño que se hizo los años pasados. Apretábase muy mucho este tratado, tanto, que los reyes don Fernando y doña Isabel para estar mas cerca y procurar la conclusion de cosa que tanto deseaban, con dejar á don lñigo Lopez de Mendoza, conde de Tendilla, por alcaide del Alhambra y capitan general de aquel nuevo reino, por principio del mes de junio partieron de Granada la vuelta de Aragon. Llevaban en su compañía sus hijos el Príncipe y las infantas. Entraron en aquel reino por la parte de Borgia, para donde tenian concertada la junta de la hermandad. De allí pasaron á Zaragoza, donde dieron órden que los jurados y otros oficiales del regimiento fuesen puestos en aquellos oficios, no por eleccion de los ciudadanos, como autes se acostumbraba, sino por nombramiento

como vaco le daba al dicho Ludovico. Entreteníase en este tiempo el rey don Fernando en las partes de Aragon y Cataluña hasta tanto que, como tenian asentado, le restituyeron por el mes de setiembre lo de Ruisellon y Cerdania, y las gentes francesas que tenian de guarnicion, salieron de aquellos estados. Resolucion que dió á muchos que decir, y que los historiadores extranjeros, y particularmente los franceses, nunca acaban de reprehender, que aquel Rey por esperanza incierta se desposeyese de aquellos estados. Muchos cargan al obispo de Albi que se dejó cohechar con el oro de España.

CAPITULO V..

Que los tres maestrazgos militares se incorporaron en la corona real de Castilla.

del Rey, órden que no durò mucho tiempo. Llegaron á Barcelona por el mes de octubre. Ailí sucedió un caso atroz; tenia costumbre el rey don Fernando de dar audiencia pública por lo menos un dia en la semana; sucedió que un viérnes, á 7 de diciembre, se entretuvo en ella más de lo acostumbrado. Al salir de la audiencia, un hombre, llamado Juan Canamares, catalan de nacion, natural de Remensa, sin ser sentido se llegó al Rey, y con la espada desnuda le tiró un golpe para matalle, del cual quedó herido debajo de la oreja. Fué grande la turbacion de la ciudad; prendieron al malhechor por saber si alguno se lo habia aconsejado. Averiguóse que estaba loco y que acometió aquel caso por haber soñado que muerto el Rey, le sucederia en la corona; sin embargo, le atenacearon vivo, y despues de muerto le quemaron. Tenia el Rey grande deseo de concluir el asiento que se trataba con Francia. Juntáronse los comisarios diversas veces, que eran los principales, por Francia Luis de Amboesa, obispo de Albi, y por España el secretario Juan de Coloma. Tratóse de las condiciones, primero.en Figueras en los confines del Ampurdan y Ruisellon, despues en la ciudad de Narbona. Allí últimamente, á 18 del mes de enero del año 1493, se asentó amistad entre España y Francia, y della excluian á todos los demás príncipes, excepto solo el Pontífice romano. Las condiciones fueron que el rey don Fernando no pudiese casar sus bijas con ningun Príncipe sin consentimiento del rey de Francia, y que con esto el Francés le restituyese lo de Ruisellon y Cerdania. Sin embargo, en la ejecucion hobo algunas dificultades, y se entretuvieron algunos meses antes que se efectuase. Restaba solamente al Francés concertarse con el rey de romanos Maximiliano de Austria, que aunque con dificultad, al fin se hizo con restituille á su hija Margarita, que todavía se la entretenian en Francia, y el condado de Artoes, dote de aquella señora, y con seguridad que le dieron de volvelle el condado de Borgoña y lo demás del ducado que por fuerza y contra razon le tenian usurpado; cosa muchas veces tratada y concertada, pero que nunca se cumplió de todo punto. Concertóse esta paz en sazon que el emperador Federico se hallaba muy al cabo, una pierna que se le encanceró y al fin fué menester cortársela, de que en breve murió á 19 del mes de agosto. Por su muerte le sucedió en el imperio y en los demás estados su hijo Maximiliano, que ya era rey de romanos. Luis Esforcia, duque de Bari, tio de Juan Galeazo, duque de Milan, con increible tiranía é inhumanidad por apoderarse del estado de su sobrino, trataba con el nuevo César que casase con Blanca María, hermana del dicho duque Juan Galeazo, con tal que le diese para él y sus sucesores la investidura de Milan y de todo aquel estado; ambicion ciega y perjudicial que fué ocasion de revolver á toda Italia. Por esta investidura y por el dote se obligó Luis Esforcia, y lo que mas es, hizo obligar al Duque, su sobrino, contra quien se enderezaba toda esta trama, de dar cuatrocientos mil ducados al emperador Maximiliano. El color que se tomó para cosa tan exorbitante fué que ni Francisco Esforcia ni Galeazo, su hijo, fueron por los emperadores investidos de aquel estado, y por tanto,

de

Por el mismo tiempo que el rey don Fernando recobró lo de Ruisellon, en la otra parte opuesta y mas distante de España se apoderó de la isla de Cádiz con su puerto, que es uno de los mas señalados del mundo, El rey don Enrique el Cuarto los años pasados con la facilidad que tenia en hacer mercedes, la habia dado con título de marqués á don Juan Ponce de Leon, conde de Arcos. Por cuya muerte, que sucedió algunos meses despues de la toma de Granada, quitaron aquella isla á don Rodrigo Ponce, su nieto, que le sucedió en sus estados, y volvió á la corona real, si bien en recompensa le dieron la villa de Casares en Africa, y que en fugar de conde, de allí adelante se intitulase duque de Arcos. Asimismo la isla de Palma, que es una de las Canarias, ganó Alonso de Lugo que enviaron los reyes á aquella conquista. Pero la cosa de mayor consideracion que en este año sucedió fué apoderarse el Rey de los maestrazgos de las tres órdenes militares de Castilla. Eran los maestres exemplos de la juridiccion real; tenian tanto poder y parte en el reino á causa de sus muchas riquezas y aliados, que se hacian temer do los mismos reyes. Por esto el papa Inocencio VIII concedió al rey católico don Fernando que tuviese en administracion aquellos maestrazgos. Ganóse esta bula por el mismo tiempo que don García de Padilla, maestre de Calatrava, pasó desta vida, que fué el fin del año 1487; y porque en el presente falleció el maestre de Santiago don Alonso de Cárdenas, tomó asimismo posesion de aquel maestrazgo ; y por concluir luego el año siguiente se negoció y acabó con el maestre de Alcántara don Juan de Zúñiga que renunciase en favor del Rey, y permutase aquella dignidad con el arzobispado de Sevilla. Con esto el Rey quedó maestre de aquellas tres órdenes por todo el tiempo de su vida; y aun el papa Alejandro le dió por compañera y con derecho de suceder en esta administracion á la reina dona Isabel. Ultimamente, el papa Adriano los años adelante, por contemplacion del rey don Cárlos, su discípulo, le concedió á él y á sus sucesores autoridad de presentar los obispos de España, que antes se proveian á suplicacion de los reyes; asimismo sin limitacion de tiempo les concedió perpetuamente la dicha administracion de los maestrazgos, que fué una notable resolucion. A este maestre postrero de Alcántara, que fué despues

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