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pobre, no aquella que no seria de peso para algunos señores, sino el braze militar, el de la nobleza se desasosegó y alteró contra dicho tribunal. Los catalanes, no menos zelosos de sus sueros, tambien se opusieron y representaron contra sus abusos. Ese odio no se ha destruido entre los españoles , y no hay medio mejor de conocerlo que el de los diputados que representando á la nacion, y habiéndose criado en ella, manifiestan con el esfuerzo que les es dable, si bien con prudencia, la necesidad de su abolicion.

„¿De qué sirven esas representaciones de cuerpos , de pueblos y de obispos pidiendo su restablecimiento: Los cuerpos que representan generalmente se componen de sugetos interesados en la existencia de la Inquisicion, Los infelices de los pueblos, desconociendo lo que es este establecimiento, subscriben á lo que les sugiere el poderoso ó el clérigo de quien dependen: las reclamaciones que han llegado de algunas partes sobre el modo furtivo y capcioso con que se han arrancado las firmas, prueban la verdad de esta asercion. Las representaciones de los obispos pesan mas en la opinion de algunos señores. En verdad es cosa recia y dura que los pastores encargados por su instituto de cuidar de la pureza de la fe , sean los primeros que anhelen aliviarse de esta carga, y dexarla en manos de personas que hagan sus veces ; pero no es tan extraño , como á primera vista aparece , quando uno se recuerda que estos prelados han mirado tan poco por sus ovejas , que las han abandonado en su mayor angustia y tribulacion. Mas a la par de las exposiciones de estos reverendos obispos existen las de otros con sentimientos enteramente diversos, y las quales deben leer y cotejar los señores diputados que nos mencionan las de los primeros. Busquen y vean las consultas de los cinco obispos , en particular algunas de ellas, en el asunto ruidoso de Granada : no olviden la insinuacion que ha hecho el obispo de la Habana al felicitar á las Córtes sobre la constitucion para que se le reintegre en sus derechos episcopales , y tengan á la vista la contestacion que ha dado el cardenal de Borbon, arzobispo de Toledo y de Sevilla, al cabildo de esta diócesi , que le comunicaba haber representado a las Córtes pidiendo la Inquisicion : en ella le reprehende por haberlo hecho sin su anuencia , y le indica que mejor seria y mas arreglado al espíritu del evangelio á guardar en silencio y respetar la resolucion de las Cortes : reprueba asimismo el zelo mal entendido de algunos eclesiásticos que encienden é irritan los ánimos con sus imprudencias. De este proceder , verdaderamente apostólico, no han podido apartar á este digno prelado los intrigantes que se han afanado en balde para inducirle á que pidiese á las Córtes la Inquisicion, con grave dolor de inuchos , y señaladamente de alguno que me está oyendo , y que instó é intrigó para conseguirlo. Los individuos de la nacion, amantes del bien , é ilustrados , han odiado en todos tiempos la Inquisicion : los de buena fe, pero ignorantes , no podian amar ni odiar cosa que no conocian; y solo aquellos que viven con la ignorancia de sus compatriotas , y que se complacen con imponerles un yugo, que no puede pesar sobre ellos, han sostenido y defendido este tribunal. ¿Y como era dable sucediese lo contrario : El ha sido el instrumento mas fiel y mas seguro de que se han valido los déspotas para mantener su absoluta y arbitraria dominacion. El Sr. Riesco nos lo ha comprobado con la relacion de un hecho que mencionó para persuadirnos de las ventajas que el estado habia reportado de la Inquicion; y ha sido el dicho de Felipe it, quien doliéndose de lo que costaba

reyes del

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la pacificacion de Flandes , expresaba que con unos veinte clérigos (alu-
diendo a los inquisidores), conservaba tranquila á España: cuyo dicho en
boca de Felipe 11 demuestra que la Inquisicion mas bien le servia para sus
miras y fines políticos, que no para la conservacion de la fe. Un estado se
perturba no solamente por opiniones religiosas , sino tambien por las polía
ticas; y estas, que entonces empezaban en Europa á espantar á los
temple de Felipe ; fueron ahogadas con perjuicio de los pueblos y por me-
dio de la Inquisicion en España, que antes que en otras partes quisieron y
aun llegaron á manifestarse. La Inquisicion habia sido suspendida por Cár-
los v á causa de los clamores generales; y Felipe u la volvió a plantear con
nuevo vigor , prohibiendo el remedio de los recursos de fuerza. A un mo-
narca no menos astuto y tirano que Fernando el Católico tocaba dar nueva
vida al establecimiento predilecto de este. En su segunda aparicion , y baxo
del reynado de Felipe 11, destruyó del todo las libertades de Aragon. Anto-
nio Perez, privado que habia sido de este monarca , perseguido por él, se
acogió á aquel reyno , patria suya, y se amparó del privilegio de la manifes-
tacion. El

rey, que no podia arrestarlo sino obrando contra fuero , se valió de la Inquisicion; la qual queriendo arrebatarle y prenderle, aunque en vano, causó los alborotos que allí hubo , у

de que se siguió la pérdida de los fueros , atropellados

y anulados

por

el rey. Estaba tan lejos de haber contra Antonio Perez indicios de que resultase ser delinquiente , que Lanuza , historiador de Aragon, individuo de la Inquisicion, y por tanto autoridad nada sospechosa , cuenta que no se sabiau los motivos que habia para esta prision ; i pero qué grandes debian de ser quando el Icy así lo queria ! ¡Que razon! ¡Y qué mas se requiere para cerciorarse de que la Inquisicion ne cra otra cosa que una verdadera , pero terrible política del Gobierno!

„En aquel siglo tan señalado por varones distinguidos, la Inquisicion fue constante perseguidora del mérito y de la sabiduría. Díganlo sino Arias Montano, Vives, el Brocense, Virues , y otros mil que padecieron ya en sus cárceles, ya allanándoles sus casas , ó ya siendo vigilados hasta en sus acciones las mas indiferentes. Consiguió por fin la Inquisicion acabar en España con la ilustracion , viéndose despues obligada á perseguir los mismos errores que produxo la ignorancia derramada por todas partes. En el siglo xvii solo salen á luz autos de fe, y procesos de infelices, de gente obscura y menestral, que por flaqueza, ó mas bien por los ridículos principios

de sus directores , extraviaron su imaginacion. Los autos de Mailorca y | Logroño; el de Madrid de 1680, con otros muchos , por no decir to

dos, insultan á la razon y á la humanidad, ofenden la piedad religiosa , y desacreditan á la nacion. Los vuelos de bruxas, sus reuniones, la adoracion

los encantamientos, las hechicerias , representan el principal papel en los procesos ; y estas locuras , que deberian haber corregido la enseñanza y la ilustracion, llevaban a la hoguera á aquellos desgraciados,

. condenaban á perpetua infamia á sus familias. Nuestra política se resintió entonces de estas sandeces con grave perjuicio del estado. El conde duque manda y domina á Felipe iv , y no se atribuye su influxo á la debilidad de este , ó al talento de aquel , sino á los bebedizos

que

le daba por medio de la Leonorcilla. Se intriga en la corte de Carlos II por los diversos partidos

para la sucesion à la corona; y uno de ellos se vale de la imbecilidad del monarca para persuadirle que está hechizado; de donde se originó la

de sapos ,

célebre causa del P. Frøylan Diaz. Por último la ignorancia que la Inquisicion produxo en la nacion, la convirtió de fuerte y respetable que antes era, en débil y del todo nula entre las potencias de Europa.

„En mi concepto es infundado afirmar que las luces del siglo hayan influido en la Inquisicion para hacerla mas ilustrada y menos perseguidora. Siempre ha continuado en observar y pesquisar la conducta de los sabios y literatos. Con dificultad se podrá mencionar uno en estos últimos tiempos que no haya sido encerrado ó sindicado por la Inquisicion , ó á lo menos registrados sus papeles , y escudriñados sus mas ocultos secretos. Yo apenas he conocido persona alguna adornada de luces que no haya tenido que ver con la Inquisition. Si por una parte no dexaba descansar á estos , por otra proseguia en quemar ó penitenciar á las bruxas y hechiceros en sus autos de te ó autillos. En Llerena el año de 1768 fueron quemadas algunas personas de extraccion humilde; y en 1780 fué quemada en Sevilla por bruxa una desdichada : ;el ano de 80! ¡En nuestros dias! ; Yo todavía no habia nacido, pero sí los mas de los señores que me escuchan! ;Cosa es que espanta! ¡Quemar ahora por bruxerías y maleficios! ¡Y la Inquisicion se ha modifcado: No, no es posible; no puede modificarse.

» Si en la situacion interior del reyno ha tenido influencia tan desgraciada la Inquisicion, no menor la ha tenido con respecto á nuestras relaciones exteriores. Las revueltas de Nápoles causadas por ella ; las guerras costosas y sangrientas, y la emancipacion finalmente de Flandes no tuvieron otro origen. Lo que enagenó los ánimos la conducta de Felipe 11, quando, enlazado con María de Inglaterra , tomó las tiendas del gobierno de aquel reyno, contribuyó infinito á la guerra que despues sostuvo , y cuyas resultas fueron tan lastimosas. Felipe hizo esfuerzos para plantear allí la Inquisicion, y adoptó un método feroz contra los hereges, en vez de la persuasion y de los

otros medios que la política recomendaba , y con los que la religion se con· formaba mejor. Nada consiguió sino suscitar un odio irreconciliable entre

dos naciones que debian ser aliadas. Así en el rlamento se hicieron entonces varias proposiciones para que se pidiese á Èspaña aboliese la Inquisicion; y en tiempo de Cromwell queria aquel gabinete, como preliminar de un tratado que iba a concluirse, que se quitase la Inquisicion. No concebian pudiera entrarse en estipulaciones con una nacion que abrigaba en su seno un tribunal semejante. Ahuyentaba de nuestro suelo á los extrangeros , y disminuia su comercio, porque so pretexto de religion, y para evitar , segun decia , la introduccion de malas doctrinas , cobraba sus contribuciones á los buques que arribaban á los puertos, y cometia mil atropellamientos. Excuso, por no ser molesto, referir infinitas reclamaciones, que por sus excesos hicieron a nuestra corte en todos tiempos potencias católicas.

En vista de todo lo expuesto, i podrá decirse de buena fe que los diputados que pedimos y deseamos la abolicion de la Inquisicion , somos irreligiosos y enemigos de la nacion? ¿Es justo que los sugetos encargados mas particularmente de instruir a los pueblos , y mantenerlos en paz y buen órden, sean los principales atizadores, y los que mas procuran desacreditar á los representantes de la nacion? Ellos serán los responsables de las conseqiiencias que pudieran resultar de sus imprudencias : ellos se dirigen al pueblo sencillo é incauto : ellos intentan persuadirle que Inquisicion y religion es una misma cosa: que sin aquella no puede subsistir esta ; y tan impíos como calumniadores les inducen á creer que sus diputados tratan de destruir y acabar con la religion , que les alivia en sus penas, y consuela en sus trabajos. Pero si estos , no menos enemigos del pueblo, del qual se fingen amigos, que de los principios religiosos de que se erigen en defensores, tuvieran cerca de sí á hombres entendidos y amantes del bien, que quitándoles la máscara , instruyesen á los pueblos, y les dixesen: „vuestros diputados aman la religion tanto como vosotros : ved como la han consignado en la constitucion, y jurado observarla y sostenerla; pero la Inquisicion es contraria á esta misma religion y á sus santos preceptos: es opuesta a la constitucion : no sirve sino para teneros sujetos y encadenados para que nadie pueda enseñaros y defender vuestros derechos, como las Córtes lo han hecho ahora libremente, y no hubieran podido hacerlo si ella exîstiese ; y en fin, solo es un medio de que se aprovechan los poderosos y los malvados para que eternamente seais , conforme lo habeis sido hasta aquí , el juguete de sus pasiones.” ¡Qué dirian entonces los pueblos ? ; Qué de bendiciones no prodigarian á sus representantes ! Quizá llegará este dia.

» Ahora reasumo lo que he dicho , y lo reduzco á las quatro proposiciones siguientes : 1. Que la potestad temporal tiene facultades para adoptar las leyes políticas y civiles que

le parezcan mas oportunas, á fin de conservar con pureza la religion que ha reconocido como verdadera y única del estado. 2. Que siendo el inquisidor general el único delegado por el Papa, y habién. dose pasado el actual al partido frances, en nadie reside delegacion alguna pontificia legítima ; y las Córtes no pueden restablecer la Inquisicion sin arrogarse la potestad espiritual. 3. Que prescindiendo de la falta de facultades que nos asiste para dar esta autoridad, estamos en la absoluta é indispensable necesidad de no permitir en España la Inquisicion , por ser contraria a la constitucion que hemos jurado, é incompatible con la felicidad del estado. Y 4. Que en atencion a que los obispos son jueces natos en materias de fe, se dexen expeditas sus facultades. Así que, apoyo el dictámen de la comision.”

El Sr. Canedo : , No hablaré sino para rectificar alguna de las cquivocaciones de hecho en que me parece ha incurrido el Ši. Conde de Toreno. Dixe ayer que la autoridad de la iglesia es esencialmente independiente de la autoridad temporal, y que tiene en sí los medios necesarios para conservar la religion, y castigar con penas espirituales y canónicas á los que pretenden apartarse de ella en donde quiera que ellos residan. Pero que en los estados católicos contaba con el auxilio del poder temporal, y que este era muy conducente para el mayor decoro de la iglesia y propagacion de la luz de la fe;' y que los príncipes católicos la habian protegido y auxiliado siempre con mucha utilidad de la religion y de los estados. Dixe ademas que esto era una obligacion eu los soberanos, una vez que hubiesen conocido la verdadera religion.

„ Por consiguiente si el Sr. Conde de Toreno entendió que yo habia supuesto que la iglesia necesitaba de la autoridad temporal para la conservacion de la fe, y la correccion de los delinqüentes por los medios espirituales é imposicion de las penas canónicas; ó lo que seria igual absurdo, que la iglesia puede disponer de la autoridad política, ni imponer penas temporales, que solo penden de las leyes civiles , ha padecido equivocacion en esta parte. Pero si ha entendido que la iglesia recurre á la autoridad temporal, y recibe el auxilio de la proteccion para la mejor observancia de las leyes de

ahora expresa

la religion, y para estimular á que cumplan con los deberes de católicos por el temor de las penas temporales los que desprecian las espirituales y canónicas de la iglesia ; en este caso estamos enteramente de acuerdo.

, La Inquisicion de España es esencialmente un tribunal de la Fe, como todos los dernas que ha establecido la Silla apostólica en otras partes quando lo ha creido conveniente. Ademas de la autoridad espiritual, que es la que principal y esencialmente le constituye, ha sido fortalecido y auxíliado por la autoridad temporal que se le ha comunicado. Esta podrá á lo mas substraerse por V. M. , en caso que lo creyere conv

nveniente para el bien del estado; pero suprimir la autoridad espiritual con que le ha autorizado la iglesia, eso ni lo hizo Carlos V en el caso de que se hace mérito en el informe de la comision , ni puede hacerlo V. M. sin que convenga en ello la Silla apostólica.

„En quanto se haya creido que yo me hubiese separado de estos principios, sin duda ha sido equivocacion. Pero me persuado á que el Sr. Condo de Toreno estará tambien conforme con ellos.",

El Sr. Conde de Toreno : „No me parece que quando he hablado del Sr. Cañedo he dicho en lo substancial otra cosa que lo

que su señoría. Por lo demas no puedo convenir con los principios que de nuevo ha vuelto á reproducir sobre la Inquisicion; pues no nos prueba sus aserciones , ni con el derecho, ni con los hechos."

El Sr. Ximenez Hoyo : , Señor, como amante que soy del órden , no habia querido en un principio que se trastornase el mismo órden , privando á cada uno de los señores diputados de la libertad que tenian para explicar sus ideas en el modo y forma que estimasen convenir sobre una materia de tanta entidad y de tanta trascendencia. Por lo demas yo no temia entrar en la discusion, aunque no juzgaba , ni juzgo oportuno, tratar del asunto en las circunstancias del dia.

„Por tanto no extrafie V. M. que le llame previamente su atencion hácia un punto el mas interesante, y á mi parecer el principal de todos ; á saber: será en el dia política la extincion del tribunal de la Inquisicion? ¿Está en el orden de la prudencia el suprimir hoy un establecimiento, afanzado con autoridad de los Papas, y de las últimas leyes civiles antiguas que nos gobiernan con la costumbre de muchos siglos, y lo que hace mas al caso con la voluntad general de la nacion? A mí me parece que es muy fácil el resolver esta qüestion , puesto que para ello me fundaré, no ya en discursos sutiles , cuyos principios pueden flaquear, sino principalmente en hechos que la experiencia nos acredita. La nacion no la compone solamente una porcion de personas, ó

ya ilustradas, ó ya amantes de la novedad, ó ya temerosas de un freno que las contenga; pues á estas tres clases estan reducidas todas aquellas que resisten el restablecimiento de la Inquisicion, No, la nacion se constituye del comun, ó mayoría á lo menos de las gentes y pueblos que la integran. Pues estos , Señor, quieren y descan la Inquisicion. Digan lo que quieran algunos señores preopinantes: aleguen quanto gusten sobre los medios que juzgan necesarios para averiguar la opinion pública. Nosotros sabemos lo que pasa , y nadie ignora lo que los pueblos piensan. Sin necesidad de apelar á juntas populares , estamos seguros de que es general el voto de la nacion sobre el restablecimiento del tribunal de la Inquisicion. Los que acabamos de

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