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y tambien como juez de apelacion confirmaba ó revocaba las sentencias de Íos arzobispos y obispos de estos reynos; no juzgando el Sr. D. Carlos in con veniente este método al bien estar del reyno , lo hizo presente á la santidad de Clemente xiv, el que en 26 de marzo del año de 1771 expidió el competente breve, por

el que se manda cesar al auditor en el conocimiento de las causas referidas , y se substituye y subroga perpetuamente un tribunal, que se ha de llamar Rota de la nunciatura apostólica ; el qual se ha de erigir en la villa y corte de Madrid, diócesis de Toledo: despues se determina el número de jueces que deben componerlo , y su distribucion en dos turnos ; se dispone asimismo que haya un fiscal y un asesor , sus funciones y calidades ; en una palabra , quanto es necesario para el establecimiento de un verdadero y permanente tribunal. Mas no sucede así con la Inquisicion : oyga V. M. la segunda bula de su ereccion, pues 10 se encuentra la primera , pero seguramente ha existido, porque al menos se cita en esta , que fue dada por Sixto ry á 16 de octubre del año de 1483, tercero de su pontificado. „Dilecti fili , salutem et apostolicam benedictionem. Supplicari nobis fecerunt charísimi in Christo filii nostri Castellae, Leonis et Aragonum rex et regina , ut te, sicut in Castellae et Leonis, etiamn in corum Aragonum et Valentiae regnis , ac in principatu Cathaloniae inquisitorem haereticae pravitatis deputare vellemus. Nos igitur , qui de cir. cunspectione , probitate , atque integritate tua plurimum confidimus , ut dictorum principum desiderio simul et nostro pastoralis officii debito satisfaciamus , te in dictis Aragonum et Valentiae regnis , ac in principatu Cathaloniae inquisitorein haereticaé pravitatis tenore praesentium deputamus, constituimus et ordinamus. Et quia te multis implicatum negotiis non ignoramus , tibi earundem tenore indulgemus , et concedimus , ut idem officium per idoneos sufficientes probatos in sacra theologia magistros , quos ad id deputandos et substituendos duxeris gerere et exercere possis et valeas. Te autem hortamur in Domino , ac districte praecipiendo mandamus, ut semper

Deum oculis habens , id tam diligenter , attente , ac sollicite geras , vel geri facias , quantum ipsius officii dignitas , magnitudo et experientia videntur expedire.” Ni en esta bula , ni en las que sucesivamente se expiden para los inquisidores generales , no aparece el establecimiento de un tribunal permanente; es verdaderamente una comision dada á peticion de los reyes con facultad de subdelegar, que espira por la muerte del inquisidor, y resucita por el nombramiento de otro , sin que S. S. haya jamas determinado que debe haber siempre inquisidor general; antes bien si los reyes no quieren impetrar la bula , cesó al momento la autoridad eclesiástica de la Inquisicion ; ó si despues de impetrada no les parece conveniente ponerla en execucion , quedaria sin efecto, como otras muchas que se han expedido en favor de los reyes, de las que no han usado hasta ahora. Los Reyes Católicos dieron exemplo en este mismo asunto , perque no pusieron en execucion la bula obtenida en 1478 hasta últimos de 1480. Los subdelegidos de las provincias no son perpetuos como los de la Rota , ni se les expide como á estos bula particular; son amovibles a voluntad del inquisidor general que los nombra , y por tanto desde el año de 1487, en que se les dispensó la residencia de sus beneficios , se renueva cada cinco años la bula , y cumple , dicen los inquisidores de Mallorca , en 6 de febrero del presente año de 1813. Es evidente que el ofcio de la Inquisicion no es mas que una comision del Sumo Pontifice , dada á peticion de los reyes á la persona del inquisidor general, y una subdelegacion en todo ó en parte de este á los inquisidores de provincia. Los consiliarios de la Suprema, ó sea consejeros, no son inquisidores , sino consejeros reales , nombrados por los reyes, instituidos por ellos , y cuya jurisdiccion es en su origen únicamente real. Así Páramo refiere en el liBro 111, número 53 De origine Inquisitionis, que en los principios los nombró el rey sin intervencion del inquisidor general; despues le concedió la propuesta , pero reservándose la facultad de nombrarlos sin ella, como muchas veces lo han hecho SS. MM. El inquisidor general, despues del nombramiento recibe á los consejeros por la siguiente fórmula: „Os hacemos, creamos, constituimos y deputamos consiliario del consejo de S. M. de la santa y general Inquisicion.” Aun no se limita el inquisidor á los nombrados, que son los ordinarios consiliarios : consulta ademas a las personas que gusta , y tienen el mismo voto que los primeros en lo que es eclesiástico. ¡En donde; pues, consta que exerzan los consiliarios la autoridad pontificia delegada á ellos determinadamente? Solo coraindiendo las primeras bulas concedidas á los reyes para nombrar los inquisidores, con la última que se expide en favor del inquisidor general, puede asegurarse , como lo intenta el consejo, y algunos otros que han incurrido en el mismo error , que nombrados por el rey, en el mismo momento tienen la autoridad espiritual. Ni lo ocurrido en la causa del P. Froylan Diaz prueba otra cosa ; antes consta de su historia que el inquisidor general lo hizo traer a España desde Roma, adonde habia huido , y en donde no pudo encontrarse la bula que entonces alegó el consejo , y que ahora reproduce , y solo por el derecho de proteccion lué amparada por el rey la inccencia de este religioso. Se han registrado cinco tomos de bulas con sus sellos que existian en el archivo de la Suprema , y no se halló entre ellas la que alegan los consejeros; pero no es extraño quando no ha podido encontrarse en Roma el original. Por último, en contraposicion del testimonio del consejero Etherard , de que hace tanto aprecio el Sr. Borrull (y á quien yo estimo como á su compañero Amarillas por su ilustracion y humanidad, y por la dulzura con que han exercido las funciones de su encargo, como ne consta muy por menor), referiré el de otro inquisidor , que como mas cercano á los tiempos en que se expidieron las primeras bulas, debió estar mas enterado de su contenido. Arnaldo Albertino , dean y canónigo de Mallorca , y en adelante obispo de Pati, publicó en el año de 1534 en Valencia , hallándose de inquisidor en dicha ciudad, una obra intitulada : Repetitio nota , sive commentaria rubricæ et cap. 1 de hæreticis , lib. vi. Al principio de ella puso dos epístolas dirigidas la primera al cardenal arzobispo de Sevilla D. Alonso Manrique , inquisidor general, en la que dice i Miranda maturitate et perzigili sollicitudine in decidendis fidei causis uteris , quæ á tuis inferiorsbus inquisitoribus ad tui sancti tribunal officii referuntur ; etsi ingenio tuo apprime digesto decidere valeres , solemnes tamen ad hæc regios assumsisti consultores ; sequeris enim sapientis doctrinam dicentis : qui omnia agunt rum consilio , reguntur patientia. Y la segunda epístola al consejo de la Suprema : Reverendissimis in Christo patribus et admodum magnificis dominis Cæsareis, et supreme advrstis hereticos inquisitionis consulturibus egnegiis. Palabras que concuerdan con lo que refiere Páramo, con las instrucciones citadas del año de 1488 , y con todas las bulas que ha manifestado el Sr. Riesco , que atribuyen las apelaciones al inquisidor general, sin hacer mencion alguna del consejo. De donde se infiere que toda la autoridad eclesiástica reside en el inquisidor general, y de ningun modo en el consejo de la Suprema, y que los inquisidores de provincia exercen la que les ha delegado el inquisidor en el modo y forma que ha dispuesto en las instrucciones. Las Córtes no tienen facultades para conceder la autoridad eclesiástica , ni dispensar en las formalidades y restricciones con que ha sido subdelegada ; lo que prueba que hoy dia no existe la Inquisicion, y que es preciso que los obispos entren en el exercicio de la jurisdiccion que les compete , y de la que nunca fueron privados, que es lo que la comision se

prae

ha propuesto hacer ver en su informe. Acerca „Satisfechos los cargos que el Sr. Borrull ha hecho a la comision , conde la con- viene igualmente demostrar que ha dexado en toda su fuerza y vigor aquellos trariedad que la misma formó al sistema de la Inquisicion, que ha procurado eludir del siste- dicho señor. El primero se reduce á que de su modo de proceder ha provoma de la nido la ignorancia y el atraso de la ilustracion. Cabalmente, dice el Sr. BorInquisi- rull, los siglos de su fundacion y mayor gloria fueron los de la mayor iluscion a la tracion. En el siglo xv brillaron los sábios que despues produxeron el siilustra- glo xvi, siglo de oro para la nacion española , en el que el conocimiento rion. de las lenguas , la pureza de la castellana, la verdadera teología, la juris

prudencia civil y canónica, sin excluir la filosofia en el estado en que entonces se hallaba , estuvieron en España en el mayor esplendor. Es cierto que poseimos todos estos grandes bienes; pero tambien lo es que carecemos de ellos por la Inquisicion , y les han sucedido las opiniones puramente escolásticas, la ignorancia y la supersticion. No se acaba de una vez con los sábios y sus discípulos; era necesario tiempo y esfuerzos continuados para apagar la luz de la sabiduría , difundida por todas las provincias. Ocupada la Inquisicion los quarenta primeros años en perseguir a los descendientes de los moros y judíos , acabó con ellos castigando entre reconciliados, penitenciados y quemados cerca de quatrocientos mil; y así en este medio tiempo se dexó á los sábios continuar sus tareas literarias. Pero luego que se dió fin á estas dos clases, que fueron el objeto de su institucion, faltó el pábulo a las Llamas, y vientos adversos las inclinaron hacia los hombres ilustres por siz ciencia,

que las ocurrencias del siglo hicieron sospechosos. Suscitáronse en aquel tiempo las heregías de los luteranos, calvinistas y otros heresiarcas: hicieron estos y sus sectarios la guerra mas cruel á la iglesia, abusando de los textos de la sagrada escritura, del conocimiento que tenian de las lenguas orientales , y de la filosofia que desde aquella época comenzó á cultivarse. Parecia regular que los católicos, a fin de lidiar con los hereges , se hubiesen dedicado a las lenguas, al estudio de la antiguedad, á la crítica, cronología, geografia , á las ciencias naturales, y á la sólida metafisica. Así se vieron precisados á executarlo en los paises en que no dominaba la Inquisicion, aunque no con aquella actividad y progresos que deseaba el sábio Melchor Cano. Pero en España la Inquisicion adoptó otro método diametralmente opuesto: se reputaron como inficionados de heregía los literatos, - eruditos y hombres científicos de qualquiera profesion; para que no se abusa

se de las santas escrituras, se quitaron de las manos de los fieles, y se pre-
- hibié vesterlas en lengua rulgar: se dedicaron en las escuelas á la teologia

puramente escolástica, solo porque los hereges la despreciaban ; cualquiera proposicion contra Aristóteles y su Dialéctica, y contra la demasía del escolasticismo olia á heregía: la erudicion en las lenguas orientales sabia á judaismo , cisma y luteranismo; y á magia las matemáticas y sus signos; por esto fueron perseguidos en los paises de Inquisicion las obras de Pico de la Mirándula , Galileo, Pedro de Ramos

y
Arias Montano,

, y sobre todo las de Erasmo. Encendiose tanto la persecucion en España contra los sábios, que Luis Vives , paisano del Sr. Borrull, y perseguido tambien , escribia á Erasmo: „Tiempos calamitosos en que ni se puede hablar, ni callar sin peligro; han sido presos Juan Vergara , canódigo de Toledo , su hermano Tovar (Bernar. dino), y otros hombres bien doctos.” Entre ellos fueron Carranza , arzobispe de Tolédo; Fr. Luis de Leon , del orden de San Agustin ; el P. Sigüenza, monge Gerónimo; el venerable Avila, apóstol de las Andalucías , y otros muchos; y amenazados de igual suerte Santa Teresa de Jesus y Fr. Luis de Granada, y huyeron de España infinitos, particularmente en tiempo del inquisidor Valdés, y entre ellos abandonaron la religion católica los sábios Feliciano de Reyna y Cipriano Valera, insignes ambos por su literatura , y por la traduccion de la Biblia en lengua vulgar. Fué tan cruda la persecucion, que los amigos de Luis Vives le escribian llenos de amargura: ,, es un dolor no poder socorrer a los afligidos, porque a los que se atreven, les amenaza un gran peligro." ¡Y habrá quien diga á vista de estos hechos que la Inquisicion produxo la ilustracion, quando no hubo acaso un sábio que no hubiese sido encarcelado, ú obligado á enmudecer , si queria salvarse en la horrible y tenebrosa tempestad que se habia levantado? Que me diga el Sr. Borrull squé discípulos han dexado aquellos célebres maestros ? ; Quales los sábios que florecieron á últimos del siglo xvı y siguientes? Si encuentra en los autores de dichas edades aquel rio de eloqiiencia que corria de las plumas de los Granadas, Leones , Puentes y Rodriguez? Si los teólogos y canonistas estudiaron en los mismos libros que los Carranzas, Guerreros, Sotos y otros innumerables escritores ? ;En donde se reproduxeron los Brocenses, Vives, Lebrijas, Marianas , Antonios Agustin y Perez, por no hablar de los Reynas y Valeras, á quienes se dió ocasion para prevaricar? Que me diga ¿ qué doctrina , uncion y eloqüencia , qué pasages de las santas escrituras, padres y concilios halla y se citan en los libros de religion de los últimos tiempos? ¿ Qué gusto, literatura , crítica у

erudicion en los

que tratan de las materias civiles, filosóficas y políticas? Con todo, Señor, se acabó por el sistema de la Inquisicion: se procedia en tinieblas; y era forzoso para esto apagar la luz. A su sombra se introduxo la ignorancia, y se soltaron las riendas a las viles pasiones: los hipócritas vengativos é ignorantes se enmascararon con el falso zelo , y llegaron a ser los calificadores , los dés potas de los hombres sábios , y sin apelacion fueron prohibidos los escritos inas sólidos é instructivos. Recórranse los índices, y se haliará á par

de los descreidos los tratados mas religiosos. Sin embargo de esta tenaz oposicion á la sabiduria , la España, fecunda en grandes talentos, no dexó de presentar á la Europa ilustrada hombres insignes , aunque en corto número, que competian con su ilustracion, zelo prudente, y gusto exquisito; pero al momento la envidia , que sucedió a la generosidad de una nacion magnánima, los perseguia , y por medios viles y rateros, propios de los hombres avaros que lucen y prosperan en los paises de despotismo, daba con ellos en la In-,

Ggg

quisicion; cerraba los labios de los que lloraban su suerte, y alejaba de este
suelo á los que no podian reprimirse. Dígalo un Macanaz y otros tantos
que se sepultaron en una profunda obscuridad, ó fueron á buscar seguridad á
dominios extraños. ¿Qué sábios han brillado en los últimos tiempos que no
hayan sido procesados por este tribunal? Los Belandos, Blais, Arandas,
Campomanes, Azaras, Samaniegos, Centenos , y últimamente Jovellanos,
procesado por su precioso escrito de la Ley agraria, por el que ha merecido
de V. M. ser declarado benemérito de la patria. Si la revolucion no hubiera
cortado los vuelos a la negra envidia , acaso Jovellanos hubiera parado en
un calabozo de la Inquisicion. No puede negarse que hay oposicion entre
las luces y el sistema de la Inquisicion. Ultimamente, á instancias de suge-
tos muy religiosos y doctos, se formó una junta de Censura, compuesta de
siete personas que á la ilustracion unian las virtudes, de las quales dos son
actualmente diputados del Congreso, y uno acaba de morir en Madrid des-
pues de haber edificado aquel pueblo con su doctrina y santa vida. No fué
compatible con el modo de proceder sigiloso de la Inquisicion, y llegó el
dia en que se les despidió porque incomodaban; y acaso se proyectó por al-
gunos afectos al Santo Oficio encerrarlos en ocasion oportuna en aquellas som
litarias estancias para que jamas pudiesen contar lo que con asombro vieron
ú oyeron. Para convencerse de quanta acogida hallaban en la Inquisicion las
preocupaciones y errores mas groseros, basta leer la cartilla manuscrita de
que
habló

ayer el Sr. Muñoz Torrero, que no presento por no molestar á Ý. M. , y excitar el público á los efectos que produce la ridiculez de su con tenido. Los artículos de las gitanas, saludadores, hechiceros y zahories so rán un monumento eterno de la barbarie y credulidad del siglo y de los inquisidores. No hay , pues, duda alguna, que las ciencias, artes, comercio y agricultura prosperarán con la sólida instruccion, y que cesando un tribunal, que sea por lo que se quiera , fomentaba la ignorancia, y alejaba las luces, la España mudará de aspecto, la religion aparecerá tan bella y magestuose como la enseñó Jesucristo, los talentos desplegarán su fuerza, no tendrá trabas el genio para inventar, y todos los ramos de la industria florecerán en un pais que por la bondad de su clima debia de ser su suele

natal, De la „Como la comision ha juzgado que el método de procesar de la Inautori- quisicion era contrario a la constitucion y aun á las leyes de todos los paises dad ecle- cultos, el Sr. Borrull ka procurado apartar el Congreso de este exámen, sose siástica y teniendo que a la autoridad eclesiástica toca el conocimiento del delito de sivil en los heregía , y á la potestad secular solamente castigar á las personas que aquella delitos de declare hereges. Nunca convendré en que la iglesia haya autorizado el heregía. modo de enjuiciar de la Inquisicion; no se citará un concilio general que lo

haya aprobado; ni tampoco se ha guardado en ella silencio sobre su injusticia. Prescindiendo por ahora de los sábios españoles que lo impugnaron, y de las reiteradas reclamaciones de las Córtes; es cierto que los autores católicos extrangeros han levantado el grito contra él, y que la Silla apostólica jamas lo aprobó ; contentándose Bonifacio vuit con permitir que se pudiesen ocultar los nombres de los testigos, no generalmente, sino en algun raro caso. Sea esto dicho en defensa de la moral de la iglesia , y en honor de los Sumos Pontifices, que muchas veces trataron de reformar la Inquisicion. Sin embargo, la máxima del Sr. Borrull es falsa, y ha sido el ori

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