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se restablece en su primitivo vigor la ley 2.o, título 26, partida 7.', en quanto dexa espeditas las facultades de los obispos y sus vicarios para conocer en las causas de fe con arreglo á los sagrados cánones y derecho comun, y las de los jueces seculares para declarar é imponer á los hereges las penas que señalen las leyes, ó que en adelante señalaren. Los jueces eclesiásticos y seculares procederán en sus respectivos casos conforme á la constitucion y á las leyes.

ART. iv. Todo español tiene accion para acusar del delito de heregía ante el tribunal eclesiástico; en defecto de acusador, y aun quando lo haya, el fiscal eclesiástico hará de acusador.

ART. v. Instruido el sumario si resultare de él causa suficiente para reconvenir al acusado, el juez eclesiástico le hará comparecer, y le amonestará en los términos que prescribe la citada ley de partida:

ART. VI. Si la acusacion fuere sobre delito que deba ser

castigado por la ley con pena corporal , y el acusado fuere lego, el juez eclesiástico pasatestimonio del sumario al juez respectivo para su arresto, y éste le tendrá á disposicion del juez eclesiástico para las demas diligencias hasta la conclusion de la causa. Los militares no gozarán de fuero'en esta clase de delitos, por lo qual fenecida la causa se pasael reo al juez civil para la declaracion é imposicion de la peña. Si el acusado fuere eclesiástico secular ó regular pro

cederá por si al arresto el juez eclesiástico.

Art. 'vil. Las apelaciones seguirán los mismos trámites, y se harán ante los jueces que correspondan lo mismo que en todas las demas causas criminales eclesiásticas.

ART. VIII. Habrá lugar á los recursos de fuerza, del mismo modo que en todos los demas juicios eclesiásticos.

Art. ix. Fenecido el juicio eclesiástico se pasará testimonio de la causa al juez secular; quedando desde cntonces el reo á su disposicion para que proceda á imponerle la pena á que haya lugar por las leyes.

Hasta aqui el referido de creto de las Cortes. Mas este decreto, repito, que de ningun modo se ha de confundir, ni al presente ni en lo sucesivo, con el dado por el tirano Napoleon; porque no solo fueron dados estos decretos en épocas y gobiernos enteramente diversos, sino en términos muy distintos. Napoleon abolió absolutamente la Inquisicion, y sin permitir que ni aun los obispos lą

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