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CAPITULO V.

Libertad de imprenta.

Prime

rimer arbitrio de los reformadores para que se pu. blicasen nuevas doctrinas contra la disciplina de la Iglesia.

La libertad de imprimir cada uno lo que se le llegue á antojar , es el primer resultado de la libertad civil

que los filósofos de nuestros dias han proclamado tanto. Los asambleistas de Paris la decretaron sin restriccion alguna, como la base principal de un gobierno democrático é ir. religioso. El término de esta lei fue el esterinininar la religion cristiana.

Algunos de nuestros señores diputados, apenas se formaron las cortes, propusieron la misma libertad , res. tituyendo (segun sus usuales frases) á los españoles este derecho imprescriptible , de que la estupidez de nuestros mayores , y la tirania de nuestros reyes les habian privado hasta alli. Con la mayor solemnidad sancionaron que el español era libre, y que le era inseparable escribir y publicar por la prensa cuanto le agradase. Esta libertad es uno de los mas famosos artículos de la constitucion de Cádiz (1).

Ningun medio contribuyó mas á la corrupcion y perversidad de la Francia que el abuso de la imprenta. Ella llevó el fuego a todas las provincias, á toda la Europa. Ella es la que mas poderosamente ha contribuido para des. truirla y trastornarla.

Nosotros por espacio de cinco años que duró esta libertad hemos padecido el mismo contagio, iguales horrores, idénticos resultados. Algunos escritos impíos , subversivos , sediciosos han corrido las provincias, desmora

(1) Art. 371.

lizando al español incauto. La religion, el dogma, la moral, el papa, los obispos, la disciplina de la Iglesia , de todo se ha escrito, nada se ha perdonado. Las prensas han sudado en la empresa de reformar la doctrina eclesiástica: algunos escritos han tirado á corromper la nacion.

Los filosofos que prepararon la conspiracion general de la Europa, se valieron de la prensa para comunicar del pais en que escribian hasta el mas remoto sus sofismas,

y argumentos contra la religion; y en ningun otro arbitrio pusieron mas empeño nuestros reformadores, que en que se llegase á decretar esta misma libertad para poder encadenar la nacion, y llegarla á corromper, ó á lo menos á fascinar. Por este medio una ilusion general venda los ojos de todos los pueblos. En este estado se deja el vulgo guiar, y los que la llevan de la mano lo sacrifican á sus ideas , planes, reformas, y lo hacen perecer, ó á lo menos lo pueden hacer con facilidad.

En todo pueblo culto el magistrado ha impedido el curso de los malos libros, principalmente de aquellos que atacan la religion. Diria yo mejor; un gobierno justo de bia velar primero en que no se llegasen á escribir ; ó ya escritos que no esten en las manos de todos, para no esponer al público á un mal, que no conoce, á un veneno que traga sin saber lo que es, ó á tener á lo menos una arma que no está al alcance de todos saberla manejar.

¿Qué fruto puede producir la prohibicion de una obra , despues que ha corrido ya en manos de todos, y ha inficionado á cuantos la han llegado a tocar ? La peste mas desoladora y cruel no contagia pueblos y provincias con mas velocidad. El parlamento de Paris ¿ qué ades lantó con prohibir los escritos de Volter, de Rousseau, y desterrar sus autores , si el pus de sus doctrinas se habia introducido ya en la sangre de sus lectores ?

La Francia respiraba un aire mefitico : las víctimas se multiplicaban al par de los escritos: la Europa no trató de impedir su transfusion: los gabinetes dejaban correr el mal; y solo cuando el inminente riesgo de perderse les amenazó de cerca, prohibieron su lectura: ¿qué utilidad podria producir una tal prohibicion? ¡Ah! ya era tarde. La prohibicion les dió mas valor: las pesquisas del gobierno hacian á sus poseedores tenerlos en mas estima. La curiosidad se avivó, creció el deseo de leerlos; entonces el contagio se hizo general.

Volter imprimia una obra, esparcia algunos egempla. res para que lo supiese el magistrado, y la llegase á recoger. Luego que estaba prohibida , la vendia el cuadruplo de su legítimo valor. Rousseau le dió en cara mas de una vez con tan abominable estafa ; pero el uno porque los daba a imprimir sin utilidad, y el otro porque hacia su capital de la pluma, los dos corrompieron a toda su na. cion. Las censuras de sus escritos no hicieron mas que mandarlos guardar con mayor precaucion. ¡Tal es la inclinacion de la viciada naturaleza! Lo vedado tiene por el mismo hecho un aliciente mas para incitar. No se me diga, cese la prohibicion; mejor será, impidase que se conozca el mal, que se pruebe el veneno , que se corrompan

la
razon

у

la fe. Roma gentil prohibe los libros impíos. Vespasiano y Domiciano destierran a los filósofos

por faccionarios

у enemigos de la monarquía. Grecia , sin religion, da la muerte á Diágoras, á Protágoras , á Sócrates, á Aspassia, á cuantos escribian ó hablaban contra los ídolos. Esparta proscribió la filosofia por no esponerse á que su falsa religion sufriese algun insulto. Los turcos . queman en Alejandría su famosa biblioteca, porque si aquellos libros ( dijo Omar) contienen lo que el Alcoran , son in. útiles, y si no son conformes con él, son malos, y no se deben tener. Ginebra condena al fuego á Servet , porque el herege Calvino decia que sus escritos hablaban contra la Trinidad. Constantinopla, Inglaterra, en todo pais se per. sigue al que habla ó escribe directa o indirectamente contra la religion del pais. ¿Y la España católica ha de permitir que se impriman impunemente escritos que iban á manchar la fe del religiosísimo pueblo español? Poco falta para que veamos la imprenta combatir orgullosa á la réligion : esperemos momentos nada mas.

La sola razon natural dicta que el gobierno vele contra la libertad de la imprenta. Todo lo que se puede no es el círculo en donde se encierra lo lícito. El hombre cáuto debe temer leer un libro que no sabe lo que es. El irreflejo lee sin precaucion, porque la lectura le ha fami. liarizado ya con los escritos, y su uso'no le hace advertir el mal: asi se habitúa al peligro. Mientras el que lee mas se saborea en el buen estilo y en sus bellezas , su pa. ladar y gusto se han viciado mas. El narcótico de sus tin tas se introduce hasta el corazon , y muere sin sentirlo.

¡Cuántas víctimas cuenta la imprenta en nuestro si, glo! ¡Cuántos hombres buenos se han llegado á corromper por la lectura de malos libros ! ; Qué progresos logró hacer en nosotros la filosofia con la multitud de escritos impíos venidos de la Francia! ¡Ai! nuestras córtes ¿no conocian los estragos causados en la Europa por la libere tad de la prensa? ¿cómo la llegaron a decretar con tanto ahinco ?.... ; Cómo la primera lei de la nacion!... ¡cómo la base angular que sostenia el Estado!... ¡Cómo la ga. rantia mas segura de la libertad del ciudadano ... Las córtes nos dirán por qué...

A los dos dias de instaladas aquellas algunos señores propusieron el que se tratase de la libertad de la imprenta, y las cortes formaron una comision para que diese les trabajos (1). El 8 de octubre pidió un diputado se leyese el proyecto, y como si ya estuviera decretado, exigió tambien un consejo protector supremo, que velase esclu

(1) Tomo 1. de córtes. Sesion del 27 de setiembre. Pág. 18.y 19. Conciso 12 de octubre , sesion de córtes. Es una cosa digua de notarse. En el mismo dia en que se proponia la libertad de imprenta sé dió aviso à S. M. las cortes, de haber tomado el gobierno las media das mas enérgicas para que no se hablase mal de las cortes. Se proponia decretar libre la imprenta, y no se permitia hablar. La tirania de las córtes comenzó desde su instalacion , y decian que la libertad de imprimir era para reprimir la tirania. Esto era á los diez y siete dias de su instalacion.

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sivamente sobre los fueros de la imprenta, la pusiese á cubierto del despotismo ministerial, y de la tirania. Este consejo, pues, debia estas fuera de la jurisdiccion real, puesto que la libertad de escribir era para reprimir el poder de los reyes. Las córtes mandaron imprimir el proyecto, y que se diese un egemplar á todos los diputados para discutirlo.

El Conciso del 12 supuso tambien que se iba a decretar la libertad, y publicó que las luces empezarian á ditundirse desde las columnas de Hércules hasta los confines mas remotos del imperio español. » Asi sucedió ; pero ,,en lugar de luces fueron las tinieblas y errores que ha„bian querido oscurecer la luz de la fe en la Europa, en „el siglo que acabó. »

En 12 de octubre se repartió el plan de libertad de imprenta : el 14 se leyó en público; y al instante se pidió por sus protectores que se principiase su conferencia,

El señor Tenreyro , y otros varios se oponen porque ni estaban prevenidos, ni tampoco se contaba con los que faltaban. Varios señores impugnaron á los de la oposicion, y contando

por la primera vez con las galerias clamaron a la vez se comenzase la discusion; asi se hizo. El mur. mullo de los concurrentes que despues fue el arbitrio mas seguro para ganar muchas votaciones, contribuyó este dia á la aprobacion de la propuesta. El desorden decidió por la primera vez en público. Los galeriantes fueron desde este dia los que

fomentaron el partido, los que hicieron de las cortes una anarquía, y á muchos de sus diputados unos exaltados. Tomaron el nombre de pueblo español: los diputados se dieron este nombre cuando les acomodó. El Conciso se atrevió a decir, solo por lo que vió en las tribunas, ayudando él al murmullo y bulla, » el pueblo patrocina de. „cididamente la libertad de imprenta. La buena causa „permanece ilesa á pesar de la oposicion.» En este dia, pues , dividió el Conciso á las cortes: hizo de sus dipu.

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