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último en nuestros dias la hipocresia del jansenismo.'

El esceso de una crítica acre , severa , mordaz y el demasiado apego a las novedades hicieron á unos autores cristianos desviarse de lo justo, inclinarse á la inverosimilitud , despues a la falsedad, y hacer por último con los políticos de la Europa la guerra á la Iglesia , al clero , al culto , á los altares.

Con el pretesto de eludir el ultramontanismo y no deferir á sus opiniones exaltadas, con la invencion de la fal. sedad de algunas de las decretales compiladas por Isidoro Mercator, con el ánimo tal vez el nias recto de hallar la verdad, y tocarla en su inmediata luz, unos escritores por otra parte juiciosos convinieron con los políticos en sus planes. Tantas disposiciones como se han dado para disminuir las rentas del clero , tantos proyectos como previ. nieron el estado á que llegamos :: yo no me atrevo á im. pugnarlos. Piso abrojos, camino por medio de peligros.

Solo impugno las doctrinas y máximas mas perjudi. ciales de los filósofos. 1. mostraré sus proyectos para su. primir las rentas eclesiásticas. 2. manifestaré su injusticia defendiendo la propiedad de Dios y los bienes de sus mi. nistros. 3. diré cuanto se han ponderado las riquezas del clero, haciendo ver el estado en que se hallan. 4. Probaré que nuestros regeneradores intentaron por muchos me. dios apoderarse de los bienes de nuestras Iglesias, redu. ciendo á un salario á los ministros del culto. La demos: tracion será la mas óbvia, la mas clara, la que mas convenza.

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Plan general de los filósofos para apode

rarse de los bienes de la Iglesia.

Federico II, rei de Prusia, Volter y D'Alembert sus corresponsales dieron el proyecto y lo publicaron por toda la Europa. José II y su hermano Leopoldo princi. piaron á egecutar el plan en Austria y en Toscana, tal vez sin conocerlo. Tanucci, Pombal, A. F. y G. en Nápoles, Portugal y España comenzaron á copiarlo. La Francia lo realizó en todos sus doninios: los jacobinos por último lo generalizaron en toda la Europa persiguien. do á todo eclesiástico, robando todos los templos, y echándose sobre todos los bienes eclesiásticos.

„Destruir la supersticion (1) , dice Federico á Vol. „ter , no es reservado a las armas, ella perecerá por el „brazo de la verdad y por la seduccion del interes... el „aliciente de las ricas abadías y de los ricos conventos „que tienen grandes rentas es mui poderoso. Represen„tándoles á los pueblos el daño que los cenobitas causan „á la poblacion de los estados... y la facilidad en este es„tado de pagar una parte de sus deudas, aplicando á ello „los tesoros de estas comunidades, se conseguirá, (segun „yo creo ) determinándolos á comenzar esta reforma; y „es probable que despues de haber probado la seculari„zacion de algunos beneficios, la avaricia los empeñará „á seguir adelante hasta concluir. Todo el gobierno que se determine á esta operacion será amigo de la filosofia.,, Ya está aqui el plan terminante de Federico. Aun mas claro lo ponen en el párrafo que sigue.

„Ved aqui un pequeño proyecto que yo someto al „examen del patriarca de Fernei (Volter.) A él toca

(1) Ya he manifestado que esta voz equivale entre los filósofos á la religion católica.

Como padre de los fieles el ratificarlo y concluirlo. El „patriarca me pregunta acaso ¿qué se ha de hacer de los „obispos? A esto respondo, que aunque no es tiempo „de tocarles, se debe comenzar por aquellos que fomen„tan el fanatismo en el corazon del pueblo. Dejar que „éste se resfrie, y los obispos vendrán a ser como peque. „ños niños, de los cuales , andando el tiempo, podrán „disponer los soberanos segun les parezca... El poder de „los eclesiásticos no está fundado sobre otra cosa mas que „sobre la opinion y credulidad de los pueblos : ilustrad á „éstos, y el encanto se desvanecerá (1),

Federico I exige de Volter para la egecucion de sus planes de destruir la religion católica , el que los soberanos tomen los bienes de las Iglesias; despues que se ilus. tren los pueblos contra los frailes, clérigos y obispos , y por último que se predique contra el jansenismo. Por estos medios pensó Federico acabar con la religion, y al ver que sus planes se iban realizando en algunas potencias católicas por los ministros ó soberanos, en el lleno de su placer se felicita con su amigo de los grandes triunfos que lograban,

„Yo os remito un sueño , le dice , el cual podrá da,,ros por un momento solo una sorpresa agradable. El pa„pa y los frailes seguramente van á acabar : su caida nə ,,será obra de la razon , sino que perecerán á proporcion „que los fundamentos de los grandes potentados se des„concierten. En Francia, despues que se hayan agotado „todos los arbitrios para tener dinero, será imitado mi plan. En la Austria la misma necesidad de dinero pon„dıá la idea de recurrir a la facil conquista de los estados „de la santa sede, á fin de tener con que acudir a los gas„tos estraordinarios , señalando una gran pension al san„to padre. ,,

„Mas abajo pregunta ¿en qué vendrá á parar esto? „La Francia, la España , la Polonia, todas las poten

(1) Obras post. de Federico tom. 1. Impresion de Berlin año de 1788, pág. 43.

,,cias católicas no querrán reconocer un vicario de Jesu. ,,cristo, vasallo de la casa imperial: cada uno se formará ',su patriarca: si se reunen concilios nacionales poco á „poco se separará cada cual de la unidad de la Iglesia , y „acabarán con tener en su reino, asi como su idioma par. „ticular , asi tambien su respectiva religion.,

Aqui se detalla con todos sus pormenores el plan de Federico, se notan los resultados felices que tenian ya en la Europa, y las miras ulteriores en que terminarian en adelante. La falta de dinero; y las necesidades de la Austria, Francia, Polonia y España son los fundamentos de los vaticinios de Federico, ó los presupuestos con que contaba para la destruccion de la religion católica, suprimiendo el papado, y estinguiendo los conventos y los eclesiásticos. La indicacion de los concilios nacionales, por los que cada reino habia de tener su patriarca sepa. rado del papa , forma tambien una parte principal en la destruccion del cristianismo, que premeditaba , ó al menos, entró en su cálculo para pronosticar que la religion vendria a destruirse, ó alterarse en su sustancia.

En el tomo il á la pág. 49 repite Federico el mismo proyecto y habla de hecho de las medidas que se tomaban ya por los príncipes para entrar en el plan que él tenia meditado. „ El edificio de la Iglesia romana, dice, „se empieza a desmoronar. El cae por su misma vegez. Las necesidades de los principes que se hallan adeuda„dos les hacen desear las riquezas que algunos piadosos Jofrrores han acumulado en los monasterios : hambrien. „tos de estos bienes piensan apropiárselos. Esta es toda „su política , mas ellos no advierten que destruyendo es„tos clarines de la supersticion y del fanatismo, dan al „fundamento del edificio...,, Los obispos, por la mayor parte demasiado despreciados por el pueblo , no tienen tanto inperio sobre él... y los curas, atentos á recoger sus décimas, son bastante quietos. Sucederá que las po. tencias vivamente seducidas por lo accesorio, que mueve su codicia, no sepan, ni sean capaces de saber el fin á

que serán conducidos por estos primeros pasos. Sus prin. cipes se imaginan que obran como politicos, cuando estan obrando como filósofos.

Hablando á Volter de España despues de haberse arrojado de nuestro pais á los jesuitas le escribia en el año de 1767.

„Ved aqui una nueva ventaja adquirida por nosotros en España. Los jesuitas han sido arrojados de aquel reino. Por otra parte las cortes de Viena, Versalles y Madrid ban pedido al papa la supresion de un considerable número de conventos. Dicese que el santo padre se verá obligado á consentir aunque sea á su pesar.. ¡Qué revolucion! ¡Qué no debe prometerse del siglo que siga des pues de nosotros! La segur está ya puesta á la raiz del árbol, este edificio minado por sus cimientos va á caer (1).

Mr. D'Alemberg que es uno de los proyectistas en la conspiracion contra el altar con Federico y Volter al ves en 81 el rumbo que tomaban las cortes de la Europa, so: bre los bienes de los eclesiásticos, especialmente de los frailes, pasa el 26 de octubre del mismo año á felicitar á S. M. prusiana por el feliz éxito.de un tan horrendo plan. “Yo me congratulo con la filosofia, dice este conspirador, „ y en concierto con V. M. por los bellos dias que ella „verá lucir; no desespero ver con V. M. á lo menos la „aurora, tanto mas cuanto el César José II. arrea los ca„, ballos y jumentos.” Federico contestó en 10 de noviem. bre inmediato asi (2). “Veo que os precipitais, presagian. „ do tan brevemente la ruina de la supersticion. Si José „ el a posiólico humilla á la prostituta Babilonia, (Roma) „ no penseis que la filosofia tenga alguna parte. Se sus„trae al clero de la dependencia de Roma. La ambicion „ y la política de los monarcas abatirán la santa sede en todo lo que sea contrario á sus intereses. Es posible que „, poniendo á los obispos bajo un pie de pequeñez, piere „, dan las ventajas del falso celo, y vengan a ser tolerantes,

(1) Tom. 10. pag. 37. (2) Tom. II. pág. 321. .

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