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„de la invasion enemiga.» Por este órden entraba el

go„bierno en el plan de que no quedase convento alguno de regulares , hermitas ó capillas con todas sus posesiones y bienes, y disponia que toda posesion eclesiástica se pusiese á merced de los intendentes , y juntas de pro. vincia.

Luego que se principiaron á evacuar los pueblos, se comenzaron á cumplir las órdenes espedidas para apoderarse de los conventos y de sus heredades; añadiendo nuevos decretos que quitasen cuantas dudas podian ofrecerse en los primeros. En 25 de agosto de 812 se publicó una órden, cuyo artículo 21 es á la letra como sigue. „Ase„gurarán los señores Intendentes, ó cerrarán todos los „conventos que hayan sido disueltos, estinguidos ó re„,formados por el gobierno intruso, inventariando los „efectos que se hallen en ellos, tomando razon de todas „sus fincas, rentas, bienes frutos pertenecientes á los „mismos , conformándose puntualmente al citado decre. „to de las cortes de 17 de junio.»

Ademas de esta órden se dirigió por la regencia en setiembre inmediato una instruccion (1) á los señores intendentes , gefes políticos, ó juntas de provincia, diciéndoles cómo debian portarse en la empresa que con tanto cuidado, y tau repetidas veces les tenia cometida el

gobierno.

En virtud de estos decretos é instrucciones, apenas se evacuaba un pueblo de enemigos, el intendente , gefe político, ó administrador de bienes nacionales entraban en el mismo pueblo, y sus primeras disposiciones eran cum. plir á la letra cuanto se les decia. Cerraban conventos, tomaban posesion de cuanto les pertenecia ; si habia frailes dentro se los arrojaba de su casa; se arrendaban sus huertas, y en nada se les miraba como sus dueños legítimos. Cuando se mandó por la regencia la entrega de algunos conventos , hubo que repetir dichas órdenes, dos, tres y

: (1) Citada por el señor Inguanzo diario de cortes, t. 18. p. 131. mas veces ; y aun no se cumplian. Una informalidad, una falta leve de lo mandado, un requisito el mas mínimo bastaban para negar al regular lo que pedia. Ni se le da: ba su casa , y ni se le pagaba la pension de sus propios bienes. Se le hacia perecer de necesidad ; y cuando al cabo de muchas humillaciones , súplicas é instancias se les otorgaba un convento, lo recibian como si fuera un depósito, del

que
tendrian

que dar la cuenta mas estrecha hasta de lo mas infimo. Se les daba

por

inventario cuanto recibian, y el prelado debia firmar el recibo de una escudilla , de una holla, de un farol, que la rapacidad ene; miga habia despreciado por inútil. ; Qué verguenza! ¡Á qué estado llegamos !

¿Serán estos datos suficientes para convencernos de que los proyectos de los filósofos sobre los bienes de las Iglesias debian realizarse, dejando á sus ministros ó una pension reducidísima, ó una parte mínima de sus bienes? Dos proyectos de dos señores ministros , multitud de decretos de las cortes, el juicio histórico del derecho de las naciones sobre los bienes eclesiásticos, una infinidad de escritos contra los eclesiásticos y sus rentas, son los docu. mentos que cito en prueba de que se trató por nuestros reformadores apoderarse de todos los bienes del clero, a signando un salario á los ministros del culto. Este es, repito, el plan de Federico, de D'Alember, de Volter copiado por algunos de nuestros españoles , y hecho pú. blico para reformar

por él á uno y otro clero, á la Iglesia toda de España. Solo esto basta para que el español repruebe cuanto en esta parte se hizo por las cortes. .

Hagamos una reflexion sobre el artículo 339 de la constitucion. Dice asi. Las contribuciones se repartirán ,,entre todos los españoles, con proporcion á sus faculta„des, sin escepcion ni privilegio alguno. „, Aqui sin duda entraba el eclesiástico como se entendió con los decretos sobre la suspension de magistrados, que incluian á los vicarios capitulares y obispos. Por el artículo se quita al eclesiástico cualquiera privilegio y se pone al igual del seglar. Cuando conviniese decretarlo asi, la lei estaba puesta , solo faltaba aplicarla, nias esto no era lo mas malo, siempre que sus posesiones les fuesen restituidas ::::: Pero si estas se le secuestraban sobre qué recaian las contribuciones del estado?.... No sé qué arbitrio se tomaria para igualar al eclesiástico con el jornalero mas pobre, ó con el noble mas rico. Mas sí podré dicir como una verdad demostrable; el eclesiástico ganaria mui mucho, si se le diese cuanto es suyo, y luego de todo su ca, pital se le impusiese la contribucion que se indica en el. artículo.

Demostrado el argumento que me propuse, no puedo menos de pedir con la mayor emocion de mi alma á todos los políticos miren por un momento solo la Iglesia toda de Jesucristo reformada en nuestros dias por los filósofos y jacobinos. Al modo de una plaza tomada por asalto , asi quedó la Iglesia en la Europa católica por la guerra de los filósofos : nada ha perdonado el enemigo, templos arrasados, sagrarios profanados, todas sus alhajas robadas , todo destruido. Como una choza en medio de una viña despues que la han vendimiado, asi estan los mas de los templos de Dios vivo en Francia , Alemania, Italial.... Escombros , ruinas , desiertos, lo que antes era la casa de Dios, el refugio del desvalido, el consuelo del cristiano , la admiracion de las artes, la reunion de todo lo bello , precioso, magnífico.

Los ministros de estas Iglesias han tenido la misma suerte que los altares de quienes se mantenian. El águila carnívora no cae con mas rapidez sobre el incauto polluelo, como los reformadores de la Europa se arrojaron sobre todo eclesiástico, para hacer sus bienes presas de sus uñas. El eclesiástico intimidado , perseguido , disperso , se puso á merced de sus contrarios ::: y ¿viviria ? ; se perdonaria su mansedumbre?.. Un rebaño despedazado por lobos hambrientos, este es el estado en que se han visto los eclesiásticos por mas de veinte años en la Francia, Italia, Austria, en todo pais donde llegó á dominar el filósofo é impio.

¡Reformadores españoles! Un capuchino que nada ha perdido, ni nada tiene que perder , porque nada tiene, ni nada puede haber , os dice con el mayor interes de que es susceptible , mirad las Iglesias y conventos de España arrasados en gran número por los invasores de nuestra nacion, mirad al clero secular y regular no ostante su pobreza contribuir por vuestros mismos datos con las tres partes de sus bienes, quedándose solamente con dos: mi. radlos de estas dos partes pagar fielmente las contribuciones que el gobierno les ha tenido á bien imponer: un veinte por ciento quizas no les quedará.... ¿ qué mas quereis? į Ansiais por reformarlos?.... Si la Iglesia necesita de reforma, ella debe hacérsela, ella es la que conoce sus males, y á ella está vinculada esclusivamente el aplicarse la medicina. Jesucristo, su divino fundador, la asiste y asistirá hasta el fin de los siglos, para que el error po la destruya. En Galaad no falta medicina para los males de sus hijos.

Si las riquezas de la Iglesia relajan á sus poseedores, si estos hacen mal uso de sus bienes, si no cumplen con las cargas que ellas llevan consigo, el seglar no puede decirle este es tu deber::: esto debes practicar. Tened, „dice Montesquieu, tened por inviolable el antiguo y ne. „,cesario dominio del clero : tenerlo siempre por tan es,,table y eterno como el mismo clero... Si tal caso llega„se, deberíamos dejar á la disposicion de la divina Pro. „videncia el remedio. (1). Asi hablaba un filósofo nada ,,sospechoso de adicto á la Iglesia, y menos á sus ministros. Dios

puso á los obispos por pastores de la Iglesia : á ellos toca desde un principio la distribucion de los bienes de estas Iglesias. Si ellos yerran, ¿por qué otros maestros podrán ser corregidos? La sal infatuada no sirve mas que para arrojarla fuera , y que la pise todo el mundo. Esta es la pena que sufre el eclesiástico cuando hace mal uso de su ministerio , de sus rentas , y no cumple con su

(1) Citado por Muzareli : buen uso de la lógica, tom. 2. p. 373. oficio. El mundo le mira , los hombres le critican , hasta sus compañeros le aborrecen, todos le desprecian, y en este desprecio dice el padre san Cipriano está patente el juicio de Dios, ó una censura del cielo, que entrega á tales eclesiásticos por sus culpas entre las manos de los que le aborrecen (1). El mal uso no da un derecho al que lo advierte, para que entre á poseer lo que no es suyo. El es el primer delincuente, y el segundo no sa exime de un gran crimen. Si este fuese un título

para

despojar al que posee ¿qué seria de los hombres, de los pueblos, de los estados? Se devorarian todos, y el mas fuerte seria el único poseedor de todo dominio.

El mismo Fleuri, que tanto impugna en sus discursos las riquezas del clero, no puede menos de confe. sar (2) „ que los desórdenes de los clérigos y de los mon„ges en el siglo décimo provenian en gran parte de la „pobreza á que se veian reducidos ,, : ,, Los sacerdotes „y clérigos, dice en otra parte estaban obligados á defen„derse de las hostilidades universales á mano armada pa. „ra conservar los bienes de las Iglesias

, con que se mante„nian; ó si no, obligados por la pobreza se veian ocupare „se en empleos indecentes.... La pobreza de las Iglesias „hizo disminuir el número de clérigos.... no hallándose „quienes egerciesen las funciones de las órdenes menores, „fueron éstas abandonadas , y permitido, como lo vemos, á los seglares (3). »

Véndanse todas las propiedades de las Iglesias ; entren los estados catolicos en la posesion de los diezmos y demas rentas eclesiásticas ; asaláriese el ministro del cul. to... ¿cuáles serán los resultados de esta reforma ? No ve. remos solo lo que describe Fleuri en tan lamentables siglos. El clero precisado á depender para su subsistencia de un tesorero, de un intendente, o de otro empleado

(1) Observaciones sobre la reformacion eclesiástica del padre Ca. vallos, pág. 21.

(2) La Historia eclesiástica , libro 54. n. 44.
(3) Libro de las costumbres de los cristianos. Part. 4. cap. 6. y .

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