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engaño ha sido el mas terrible. La gloria es de la religion cristiana: ella sola es la que ha contrariado el sistema de los impios. Sus fieles hijos, combatiendo unas veces por su amor, y padeciendo otras resignados en las justicias de Dios vivo, esperaron en sus misericordias. Dios se apiadó de sus gemidos.

Gloria á aquel que la estúpida violencia
De la fuerza aterró, sobre ella alzando
A la alma inteligencia (i).

CAPITULO IV.

Principian los periodistas á preparar los ánimos contra las prácticas de la religion

y disciplina de la Iglesia.

JLja época de nuestra regeneracion principió en nosotros con la introduccion de los planes de la Francia; pero estos no se llegaron á conocer por el público hasta la instalacion de las cortes. Por Agosto de 1810 se comenzó á hablar de doctrinas, planes y reformas de disciplina eclesiástica. Por noviembre del mismo, en los dias que se discutia la libertad de imprenta, se distinguió ya un partido con el titulo mas honorifico de los padres de la patria, que estuvieron por la libertad, y de los periodistas aduladores suyos (¿). Al principio no se advirtió que

(i) Alma inteligencia llama el señor Q á la razon: y la tomo por solo el que es santo por naturaleza, que es la suprema inteligencia, por su ser mismo. Este solo es Dios.

(a) Semanarios patrioticos de este mes. '• •

unos pocos se reunian contra nuestras instituciones antiguas, para reformar el altar de nuestra adoracion, y trono de nuestros reyes. Al modo que en tiempo de Justiniano las divisas azules y verdes, que distinguian los bandos de Circo, servian de diversion, y á poco envolvieron el imperio de Constantinopla en dos partidos crueles que consternaron ciudades y provincias, asi parece iba á suceder entre nosotros, aunque con mas moderacion.

Desde el 24 de setiembre se declaró por las llamadas cortes, que en ellas residia el derecho de soberania de la nacion. Este fue su primer triunfo contra el trono de nuestros reyes. Desde aquel dia se conoció que el estado se iba á trastornar. Por una consecuencia legitima la religion debia padecer; mas sus reformas no se llegaron á conocer. Se advirtió si, que los diputados todos no caminaban de acuerdo, que unos pocos disentian de la mayoria, y que la exaltacion de éstos por todo lo que era reformas podia dar que temer.

En efecto: el tiempo acreditó estos temores. Siendo el mayor número de los diputados amantes de su rei y celosos de su religion, unas veces por sorpresas, otras por intrigas, algunas por violencias, cayeron en los proyectos que un mui reducido número prevenia; aprobándose de este modo las reformas que contra el trono y la Iglesia tenia inspiradas la mal entendida filosofía (1).

Las reformas que sucesivamente se hicieron contrarias al estado no se graduaron en un principio como verdadera usurpacion de todo poder legitimo. Muchos de los diputados convinieron en reformar la nacion, y para esto juzgaron convendria declararse soberanos, sin perjudicar los derechos de un rei cautivo. Con este ánimo entraron en los planes de reforma, comenzando por el trono mismo.

Del mismo modo que se hacian las reformas del tro

(i) Como se hacia esto, se dirá en cada uno de los puntos que se tocaron, y de que hablará por el orden de capítulos. Pido que en esta inteligencia se tome la palabra cortes, salvando siempre el honor de sus individuos.

no, so estencjlefpn tambien las que tenian por objeto cortar los abusos (segun dijeron) de la disciplina eclesiástica. Unos pocos publicistas preparaban los ánimos, esploraban la opinion pública, y conforme adelantaban en estos planes, se proponian en el congreso por algunos. Asi se fue aban/.ando de un proyecto en otro, contra las prácticas de la Iglesia y su general disciplina.

Declarados soberanos por una ilusion, ó por un crimen, era como consiguiente abrazasen algunos el principio de los reformadores de Francia, abrogándose tambien el jus reformandi JEcclesiam por el proloquio de los luteranos y calvinistas, de aquel es la religion, dt quien es la religion, ó el territorio. Solo por este error pudieran haber reformado varios puntos de la general disciplina.

£l hombre menos avisado podia conocer el peligro en que se nos ponia por las reformas que se publicaban (i); mas no pudo fijarse hasta Noviembre el rumbo que se seguiria por nuestros reformadores. La libertad de la imprenta fue el primer medio que se arbitró para entablar las reformas, y el abuso que se hizo de la prensa aun antes de estar libre, dijo á todo español, aunque en confuso, los males que iban á seguirse. Los que se opusieron á esta libertad se llamaron esclavos, apegados á las antiguallas, supersticiosos, fanáticos, po o instruidos. Pe este modo pensaron los reformadores que traerian á* los demas á su partido.

De aqui debia partir la historia de las reformas con~ tra la religion en tiempo de las llamadas cortes, pero como nuestros reformadores nada hacian, si no se prevenian primero los ánimos por los papeles públicos, tomo el origen de mis pruebas por los escritos esparcidos de antemano en los periódicos, y escritos sueltos que se daban al público.

El Semanario patriótico fue el primero de los perió

(i) Véase la gaceta del comercio de Cadiz, j su apéndice o do abril da 811.

dicos que habló de reformas, de regeneracion. En un principio las insinuó con sutileza y con el mas bello estilo. Su política tocó alguna vez al trono, y su pluma indicó las reformas que deberian hacerse sobre el estado. La Iglesia fue respetada en su primera época, pero con el tiempo, frailes, clérigos, obispos, nuncio, pontifices, prácticas religiosas, usos y costumbres inveteradas en la Iglesia, la disciplina mas antigua, de todo trató, pero con una critica injusta. Las reformas de la Iglesia fue el objeto de alguno de sus números.

La constitucion del señor F E..... presentada á la

junta central en Sevilla i de noviembre año 1809 decia (lei 103) que ningun ciudadano fuese incomodado en su religion, sea la que quiera (1). Ésto no podia concebirse de un español. Ya esto era anunciar el trastorno de lasJeyes mas antiguas de nuestra monarquia, é introducir en la España el tolerantismo de todas sectas; medio el mas eficaz para acabar en nuestro pais con la religion católica. Por la tolerancia de ritos diversos en la Alemania cayeron muchas ciudades y provincias de aquel imperio en la heregia. Por la tolerancia de los calvinistas vino á parar la Francia en el ateísmo de los filósofos. La tolerancia desterraria la religion de nuestros dominios.

El Conciso fue al modo de los guerrilleros, que descubren el campo enemigo, y manifiestan al estado general cómo debe proceder , y por dónde ha de atacar la plaza ó el castillo. Desde el 24 de agosto en que salió este periódico, principió á cumplir lo que ofrecia en su prospecto de ilustrar dios alucinados, pretestando que solo se podian contrarestar las ventajas que tienen los franceses sobre los españoles en seducir y alucinar á los incautos por los papeles públicos, multiplicando por su parte otros diversos escritos para su confusion, é ilustracion de los alucinados.

Los alucinados éramos los españoles; y en mas de tres

(1) Pág. 54.

años que duró el Conciso, no dejo de ilustrarnos por el estilo de los franceses. En el número 4 comenzó ya hablar de reformas. Aun faltaban veinte dias para las córtes, y ya daba de positivo, que se harian reformas, y que para esto era necesario combatir al egoísmo. La esperiencia de que sus números posteriores entendieron casi generalmente esta voz por los eclesiásticos, nos lleva á decir que desde este número principiaron las declamaciones contra los ministros de la Iglesia, que á poco le fueron ya comunes.

En su número 5 entra á impugnar al observador, y á preparar los ánimos para que su opinion ó modo de pensar en todos los asuntos se generalizase. »»La falta de libertad, dice, opone ostáculos á que la opinion se manifieste: pero no puede quitarnos el don precioso de pensar, ó de la opinion.»» En el número 10 trató de frailes é inquisidores, rebajando el grande influjo que los primeros habian tenido en la sublevacion de la España contra el tirano que la oprimia.

En el 11 habló contra los egoistas, y declaró la guerra mas cruel á los que se opusiesen á sus miras. »»Guerra eterna, dice, á los insolentes egoistas, á los ambiciosos, á los discolos, á los ineptos, á los cavilosos, á los usureros, á los intolerantes, á los débiles. Guerra eterna á los que no han disminuido un plato de su mesa:::: no andemos con lenitivos: cortes y mas cortes.»» El que lea podrá decir de quién trata aqui el Conciso: quiénes son estos intolerantes ; quiénes son los que no han disminuido un plato de su mesa:::: La intolerancia solo se ha entendido en materias religiosas. Los hereges dan el titulo de intolerantes á los católicos: los filósofos de nuestro siglo nos apellidan con este nombre: sus sátiras contra la Iglesia parten de este principio (1). El Concisodeclara la guerra al que no sea tolerante, ¿No era ya esto prevenirnos para la que despues se quiso hacer por algunos sobre

(1) Bosuet, variaciones de la Iglesia, tom. 4. pág. i58.

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