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se les

mitan sacar de los castillos y fortalezas por nin- castillo de Mampatar de la Margarita sin guna causa.

fianzas. LEY V.

LEY XI. De 1633. — Que á los castellanos y soldados se den los viveres antes de entrur en poder de

De 1609, 31, y 80.- Que en los castillos distanlos regatones.

tes una leguu de la ciudad principal se nom

bre sacerdote que administre. LEY VI.

Tenemos por bien , que en todos los castillos De 1582 y 1607. Que se pueda gastar de la distantes una legua de la ciudad principal se

real hacienda lo necesario para el manejo de nombre un sacerdote que diga misa, y adminisla artilleria

tre los santos Sacramentos á los soldados, y que Los capitanes generales, castellanos y alcai- se le señalen de sueldo para su estipendio 130 des de las fortalezas hagan separar de los situa- pesos cada año, que es la plaza ordinaria de un dos el dinero, que fuere menester para gastos

soldado. Y mandamos á los capitanes generales forzosos y necesarios de la artillería, cureñas, y castellanos, que den las órdenes convenientes ruedas, cortes de madera, y otras cosas nece

para que asistan ordinariamente a su ministerio, sarias á su mejor prevencion y manejo. Y per y cumplan su obligacion, y si no lo hicieren, no mitimos á los oficiales reales, que lo puedan pague

el sueldo. proveer y gastar, con toda moderacion de nues

LEY XII. tra real hacienda, por libranzas de los capitanes generales, castellanos y alcaides, especial

De 1614 á 26. - Que cada nao que entrare en mente al tiempo de la ocasion y nueva de ene- puerto haga salva á la fortaleza con un mormigos, los cuales han de intervenir en la cuenta

terete. y razon de lo que se gastare, guardando la for

LEY XIII. ma contenida en las leyes 132, tit, 15, lib. 2, y

De 1582. Que si los navios fueren muchos y 57, tit. 3 de este libro, por el perjuicio que pue- no hicieren la seña, la haya en la fortaleza de resultar de la dilacion.

para tocar à arma al pueblo. LEY VII.

Si las guardas y centinelas descubrieren alDe 1619. — Que diciendo los oficiales reales

gunos navios, que sin hacer salva y seña quique no tienen dineros del situado de fortificu

sieren entrar en el puerto, y al alcaide de la ciones, el capitan general ó gobernador les fortaleza pareciere que no es bastante defensa

la de la artilleria del Morro y torreones para pueda mandar que den relacion jurada.

impedirselo, tendrá señal conocida con que toLEY VIII.

car al arma á los del pueblo mas cercano, que De 1582. Que puesto el sol se recojan los sol

habiéndola entendido , acudirán todos al puerto dados, alce el puente, y no se cale sin dar

en buena disciplina , con sus armas, y caballos, aviso al alcaide.

acaudillados del gobernador, que fuere de la

tierra, para que con esta ayuda se puedan reLEY IX.

frenar los cosarios y enemigos, y defender la Que en lo mas eminente de la fortaleza, y donde tierra. convenga se pongan centinelas.

LEY XIV. Los alcaides pongan centinelas , que velen de De 1545, 49, y 79.– Orden que se ha de tener ordinario, mudándose por sus cuartos, como en hacer salvas á los castillos y fortalezas de se acostumbra, en lo mas eminente de cada for- la Habana, Cuba, y Puerto-Rico. taleza , y en el morro si le hubiere , ó en el loro reon de ella , y en las otras partes donde el mar

Los navios de flotas y armadas, que entraren y tierra mas se descubrieren.

por el puerto de la Habana, en hacer la salva

guarden la órden siguiente. LEY X

Primeramente, todos los navios, que vinieDe 1624. — Que no se ponga centinela en el ren de alta mar para entrar en aquel puerto, si

DR LOS CASTELLANOS Y ALCAIDES DE CASTILLOS

Y FORTALEZAS.

fueren de gavia, sean obligados , entrando de gan salva los navios marchantes, segun la prodia en él, á disparar dos tiros en llegando al porcion y reglas referidas. morro de la Atalaya, para que se entienda que son amigos, y en entrando dentro del puerto, hagan salva , cuando lleguen a la fortaleza , con

TITULO OCHO. otras tres piezas; y si no trajeren artilleria, hagan guinda amaina con la vela de gavia mayor, la una vez llegando al morro de la vela, descubriendo la fortaleza , y otra vez emparejando con ella.

LEY PRIMERA. Ningun navio, ni bajel sea osado á entrar por el puerto de noche, ni salir de él, y surja fuera De 1582. - Que los alcaides de fortalezas, que de la boca del puerto, y envie la barca á dar siendo proveidos estuvieren en estos reinos, se aviso á la fortaleza de qué navío es, y de donde presenten en la casa de Sevilla, y reciban la viene; y si entrare, ó saliere de noche, incurra gente y armas que se les entregaren. en pena de 30 ducados, y la fortaleza le pueda

LEY II. batir con las piezas que quisiere, y sea á su daňo.

Si fuere armada real, en llegando la capitana Que llegando el alcaide à su plaza, presente el al morro de la Atalaya, dispare una pieza; y titulo ante el gobernador para que hecho el cuando llegare á la fortaleza, tres piezas, y la homenage le entregue la fortaleza. fortaleza la salve con otras tres; y si fuere flota,

LEY III. la capitana, llegando al morro de la vela, dispare dos piezas; y llegando a la fortaleza, tres

De 1545.- Que los alcaides hagan el pleito piezas: la capitana y la fortaleza hagan la salva

homenage ante un caballero hijodalgo en la

forma que se dispone. Ningun navío solo en flota, ni armada, surja, Los castellanos y alcaides de las fortalezas ni eche ancla para quedar desde la fortaleza has- hagan el pleito homenage ante un caballero hita el morro de la vela , y todos pasen desde la jodalgo, el que por Nos fuere nombrado, ó ante fortaleza á la babía de dentro del puerto, y de el gobernador de la provincia donde nos fueren jen vacío y desembarazado todo el mar del puer á servir, los cuales le tomen y reciban de los to desde la fortaleza á la boca, para que pueda castellanos, y alcaides en la forma y con las la fortaleza guardar los navios , que estuvieren palabras siguientes: Vos N... <jurais é haceis dentro, y batir y echar å fondo los cosarios,

echar à fondo los cosarios, pleito homenage como caballero hombre hijoque entraren por el puerto adentro , porque si dalgo una , y dos , y tres veces: una, y dos, y surgieren navíos hacia la boca de él, no podrá tres veces: una , y dos , y tres veces, segun fuela fortaleza, teniéndolos delante, hacer daño en ro y costumbre de España, de tener en tenencia los que entraren, sin dar en los que allí estuvie por su majestad , y por sus sucesores en los reiren surtos, con la pena que el capitan general nos de Castilla , esta fortaleza de N. de que su impusiere para reparos y municiones de ella; y majestad os ha hecho merced, y como su alcaide al que fuere inobediente, la fortaleza le tire á y tenedor, bien y lealmente para su servicio, asi los árboles.

en guerra, como en paz, como bueno y leal alAl salir del puerto cualesquier navios, salven caide, guardando siempre el servicio de su maá la fortaleza, á lo menos con dos piezas, y lasjestad, y de le acudir con ella libre y desembarcapitanas hagan la misma salva al salir y entrar, gadamente, ó á quien su majestad mandare, y la fortaleza á ellas.

cada y cuando la quisiere tomar, y os lu enviare Todos los cables , aparejos, mástiles, palos y á mandar, y que le acogereis en ella airado, ó madera que se quedaren perdidos en el puerto, pagado , ó como quiera que os la pidiere , y que en mar, ó tierra , si el navio, ó navíos se fueren no la retendreis, ni dejareis de entregar á su y lo dejaren perdido, puédalo sacar la fortaleza, majestad, ó á quien os enviare á mandar que la y recoger á su costa , y sea para sus reparos. entregueis por ninguna causa ni color que sea,

En los puertos de Cuba, y Puerto-Rico ha y que pondreis en ella todo el buen recaudo y

con dos.

vigilancia debida, y obedecereis y cumplireis, convenientes y daños que de tenerlas se podrian sus mandamientos, y hareis todo aquello, que seguir en partes tan remotas, donde el remedio un bueno y leal alcaide debe, y es obligado á ha- ha de tardar, y asi les encargamos, que en todo cer, 80 pena de caer en mal caso, y en las otras lo que no fuere faltar á su principal obligacion, penas en que caen, é incurren los caballeros ayuden y socorrau á los gobernadores, que son, hombres hijosdalgo y tenedores de fortalezas , ó fueren de la tierra en lo que se ofreciere toque no acuden con ellas á sus reyes y señores cante á nuestro servicio, y bien público, que naturales, como son obligados y que quebran- ellos harán lo mismo cuando haya ocasion en tan su , y pleito homenage, y la fidelidad de- que sea necesario, como tambien se lo encargabida? Y el dicho alcaide responda: Si hago. mos, y con la concordia y buena corresponY luego el que le tomará el pleito homenage, le dencia, que es tan necesaria, ambas jurisdictorne á preguntar: ¿juráislo, ė prometeislo asi, ciones serán una , aumentarán las fuerzas , y se y obligáisos á ello? Y el alcaide torpe á decir: podrá acudir a todo , y hacerse los buenos efecSi lo digo, juro, y prometo so las dichas penas. tos, que deseamos, y del que procurare esto en El cual pleito homenage se haga, tomando entre

cualquier diferencia, que pueda ofrecerse, nos sus manos las dos del alcaide el que recibiere tendremos por bien servido. el pleito homenage , y le firmen ambos con tes

LEY VII. tigos, y ante escribano que dé fé

y testimonio de ello.

Que contra la gente de la fortaleza que delin

quiere , proceda el alcaide conforme a justicia. LEY IV.

LEY VIII. De 1582. — Que el alcaide reparta los oficios de

guerra , y señale puestos á los soldados. De 1615 y 28. Que el alcaide del Morro de Hecho el pleito homenage de la fortaleza por

la Hubana tenga la jurisdiccion que se declara. el alcaide, y habiendo metido en ella la gente El alcaide y capitan del fuerte del Morro de que llevare, para que esté de guarda con la de la ciudad y puerto de San Cristóbal de la Hamas , repartirá los oficios de guerra entre los bana, de la isla de Cuba , ha de estar subordisoldados, como mejor le pareciere, teniendo nado al gobernador y capitan general, que en consideracion a la autigüedad, inteligencia y nuestro nombre gobernare la dicha isla. Y es calidad de cada uno; y habiéndoles advertido nuestra voluntad, y mandamos, que de los pede su obligacion, señalará á los demas soldados gocios , casos y causas, que se ofrecieren asi las partes y puestos, que hubieren de guardar, civiles, como criminales , entre la gente del diy donde hubieren de asistir, y ordenará todo lo cho fuerte, dentro de él, y sus limites, conozca demas que conviniere, conforme á buena disci- y determine el alcaide en la primera instancia, plina y orden de guerra.

segun y conforme á la orden , que se ha tenido, у

tiene en otros tales fuertes y castillos, y se LEY V.

hace por las personas, que con la primera insDe 1603 y 24. — Que los alcaides de las fuerzas tancia los tienen a su cargo. Y ordenamos al nombren oficiales de la gente de su cargo, con

gobernador y capitan general, y á otros cuaaprobacion de los gobernadores.

lesquier nuestros jueces y justicias ordinarias

de la Isla, y á los capitanes generales de las arLBY VI.

madas y flotas de la carrera de Indias, que no De 1582. Que los alcaides en lo posible se le pongap ni consientan poner pingun impediconformen y correspondan bien con los go

mento. bernadores.

LEY IX. Las materias que son á cargo de los alcaides De 1630. — Que las órdenes que el gobernador de las fortalezas, son tan distintas de las que to- de la Habana diere al alcaide del Morro, can á los gobernadores, que haciendo cada uno sean por escrito, y en la forma que se debe. lo que debe, y acudiendo a lo que le toca, no

LRY X. podrán tener diferencias, ni desunion, y es bien que los alcaides esten advertidos de los in- De 1607. - Que no entren extrungeros en los custillos, y en hacer la guardia en el del otras personas en nuestro nombre, sean obedeMorro de la Habana guarde el alcaide la for- cidas, y no cumplidas. ma de esta loy.

LEY XIII. Conviene que ningun extrangero entre en la fuerza del Morro de la Habana, ni en otra nin- De 1582. — Que los alcaides traten bien á los guna de los puertos de nuestras Indias. Y en- soldados.

LEY XIV. cargamos á los gobernadores y capitanes genenerales y alcaides, que no consientan , que en Que si pareciere á los alcaides , ejerciten á los ninguna forma entren extrangeros en las fuer- soldados en andar á caballo. zas, aunque sea por prisioneros, y que si hu

LEY XV. biere algunos, los pongan en las cárceles públicas con prisiones, y á buen recaudo, hasta que los alcaides hagan alardes, avisando al tanto que se ofrezca embarcacion en que enviar- que formare las listas, para que vea los que los presos a la casa de contratacion de Sevilla, asisten , y se les paguen sus sueldos. como lo han de hacer, y que las guardias se ha

LEY XVI. gan en la fuerza del Morro, y en las demas, de forma que ningun soldado sepa, ni entienda en Que ningun soldado, despues de metida la guarqué parte, ni sitio le ha de tocar el hacer guarda, dia , hable desde la muralla sin licencia del hasta que despues de haberla metido, los oficia- alcaide. les las repartan entre los soldados, que es en la

LEY XVII. misma forma, y como se acostumbra hacer en Que los alcaides hagan apuntar las faltas y autodos los castillos y partes donde hay disciplina sencias en las listas. militar, y se tiene recelo de enemigos.

LEY XVIII.
LEY XI.

Que los alcaides procuren, que las pugas se haDe 1606. — Que el alcaide de San Juan Ulhua gan en mano propia en la moneda del situaesté subordinado á los generales de las flotas. do, al que tenga sus armas listas; y que las

plazas sean efectivas. LEY XII.

LEY XIX. De 1603. — Que los alcaides de las fortalezas

Que el alcaide, juntamente con el contador y no sean corregidores, ni tengan otros oficios.

veedor, si lo hubiere , firmen las libranzas , y Habiéndose esperimentado, que algunos al- se hallen en los pagamentos. caides y castellanos de los castillos y fortalezas,

LEY XX. por ballarse apoderados de las armas y defensas, y siendo juntamente jueces ordinarios oca- Que los alcaides avisen si los oficiales reales, consiopan muchas inquietudes, de que resultan

tra lo dispuesto, contratan con los soldados. cuestiones y diferencias entre los soldados y Porque conviene que los oficiales de nuestra vecinos de las provincias, á que debemos poner hacienda, ni otros ministros no traten, ni conremedio conveniente : Ordenamos y mandamos, traten directa, ni indirectamente en nigun géque en los lugares y puertos de las Indias , don

nero de contratacion , ni mercancía de bastide hubiere alcaides, ó guardas de los castillos mentos, pi en dar ropa , ni otras cosas á los y fortalezas, y en los lugares, que estuvieren soldados de los presidios y fortalezas, al fiado, cinco leguas en contorno , do puedan los alcai- para la paga , ni otro plazo : Mandamos á los aldes ser proveidos en oficios de corregidores, caides, que por sí mismos, ó por interpositas ni pesquisidores, alcaldes, ni alguaciles, ni personas no traten, ni contraten, ni compren otros oficios de juzgado ordinario, ni por via de libranzas , y tengan mucho cuidado de saber lo general comision; y si de esto por Nos, ó

por que en esto hubiere, y de no permitir que los los vireyes , audiencias, ó gobernadores fueren ministros y sus oficiales compren sueldos de la proveidos, no sean recibidos á los tales oficios, gente de guerra; porque de lo contrario nos y las cartas, que sobre ello Nos diéremos, ú tendremos por deservido, y mandaremos cas

de Indias, con razon de lo que hubiere pusado.

tigar á los delincuentes como convenga. Y ordenamos á los alcaides, que nos den particular aviso de cualquier esceso que sobre esto hubiere.

LEY XXI,

LEY XXVI.

De 1582. — Qae los alcaides visitan las guardas y centinelas, castigando con rigor sus descuidos.

Que ninguno entre en fortaleza con armas.

LEY XXVII. Los alcaides de las fortalezas no consicntan Que los alcaides visiten las municiones y artilleque ninguna persona , de cualquier calidad queria, para que todo esté limpio y a buen recaudo. sea , entre en ellas con armas, si no fueren Jos

LEY XXVIII. que enviamos á visitarlas.

Quo para la urtilleria se hagan cobertizos y LEY XXII.

descargaderos que conserven los encabalgaQue los alcaides procedan con prudencia, pro

mentos. curando en las ocasiones cobrar opinion , y

LEY XXIX. castigar los enemigos.

Que se reparen los encabalgamentos, y haya Porque el intento con que en las Iodias se han siempre madera de respeto para ellos. fundado tantas fortalezas, y puesto tan gruesos

LEY XXX. presidios, ha sido corregir y castigar el atrevimiento de los cosarios, que con tanta porfia y Que el alcaide ponga por memoria las piezas continuacion asisten por aquellos puertos á ro

que se dispararen como se ordena. bar, y hacer otros darios a nuestros súbditos en El alcaide hará poner por memoria las piezas sus personas y haciendas, los alcaides procu que se dispararen, y para qué efecto, y las lirarán siempre echar á fondo los navios con que bras de pólvora y balas, que se gastaren, con á ellas llegaren, así con la artillería y fuegos dia , mes y año, firmado de su mano para la claartificiales, como con los soldados, si intentaren ridad de la cuenta. tomar tierra; y si esto no bastare, tocando al

LEY XXXI, arma á los de la ciudad, ó villa cercana, para

Que los alcaides tengan pólvora, balas y cuerdu que con el gobernador, como está dispuesto, to

de respeto para las ocasiones. dos se junten y fortalezcan , y puedan hacer el efecto que conviniere; pero todo ha de ser con

LRY XXXII. mucha advertencia y coosideracion, lo cual se Que las municiones esten con distincion, y bien remite á su prudencia , para que con ella , y su acondicionadas. industria, é inteligencia procedan como la ca

LEY XXXIII. lidad de los casos lo pidiere y requiriere, procurando, en cualquiera que sea , y se ofrezca, Que tengan mucha cuenta los alcaides con las cobrar reputacion, pues esta bastará á atemo municiones, y se hallen al repartirlas. rizar los ánimos de los cosarios.

LEY XXXIV.
LEY XXIII.

Que el alcaide no consienta disparar arcabuceDe 1587.- Que en ocasion de guerra, siendo ria ni artilleria, sino en casos de necesidad. posible , acudan los alcuides con armas á los

LEY XXXV. pueblos. LEY XXIV.

Que enviando á pedir el alcaide municiones, enQue los alcaides avisen de los sucesos de paz y vie memoria de las que tuviere. guerra , y de los soldados que mejor sirvieren.

LEY XXXVI.
LEY XXV.

Que no se abra la fortaleza sin dar aviso al alDe 1620.- Que los gobernadores no procedan

cride. contra los castellanos sin causas muy urgen

LEY XXXVII. tes , y enviando los autos á la junta de guerra De 1632.- Que al castellano de Acapulco toca

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