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cuenta y riesgo; y desde el dia que asi lo hicieren, no les acudan mas por cuenta de nuestra real hacienda con cosa alguna de lo que antes les hubieren dado para su estipendio, contal que los dos novenos que en los diezmos de la iglesia nos pertenecen, y han de entrar en poder de nuestros oficiales, los cobren, y en su cobranza tengan particular cuidado, haciendo para su ajustamento las diligencias necesarias, y hallándose al alzamiento y remate de los diezmos, como está dispuesto, de forma que los dos novenos entren enteramente en nuestra real caja, sin fraude, colusion ni usurpacion.

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Está ordenado por la ley 24 y siguientes, titulo 16, lib. 1, que nuestros oficiales cobren y tengan cuenta y razon de los novenos que á Nos pertenecen por las erecciones de las iglesias en la division y aplicacion de los diezmos. Y porque conviene, que se ejecute con mucha puntualidad todo lo que allí esta prevenido: mandamos, que los dichos oficiales se hagan cargo en sus libros, poniendo particularmente lo que montan, y de qué proceden, formando cuenta particular de lo que importaren cada año, y lo introduzcan en nuestras cajas reales, aunque hayamos hecho ó hagamos merced y concesion de ellos para fábricas de iglesias, hospitales, limosnas y obras pias, por cuanto es nuestra voluntad, que despues de introducidos en nuestras cajas, y habiéndolos de haber algunas iglesias, limosnas ú obras pias á que los hubiéremos aplicado, los dichos nuestros oficiales hagan libranza y paga de ellos, conforme á la concesion y tiempo contenido en la merced, y no de otra forma, pena de nuestra merced y 50.000 maravedís para nuestra cámara. - (La segunda ley que termina este titulo se traslada en VACANTES.)

DIEZ MOS Y NOVENOS. — La ordenanza de 1803 contiene sobre este ramo el solo

ART. 155.

Pertenecen á mi real corona los diezmos de las Indias; y aunque por las leyes de su recopilacion está dada la forma en que deben dividirse, administrarse y repartirse, han sido frecuentes y bien notables los abusos que se han introducido; y despues de otras providencias dadas para repararlos, se mandó espedir la real cédula circular de 13 de abril de 1777, á que en la primitiva ordenanza de intendentes se siguieron varias declaraciones para conciliarla con aquel nuevo establecimiento; y por último, á presencia de los defectos que mi contaduría general de Indias notó en alguno de los cuadrantes, que despues se le remitieron, se resolvió en real cédula de 23 de agosto de 1785, cuanto pareció oportuno á restablecer la debida observancia de las leyes y erecciones de las iglesias; y siendo el objeto de tan repetidas disposicio. nes asegurar la justa y debida distribucion de los diezmos, sin perjuicio de los participes ni de mi soberana real autoridad, que debe siempre prevalecer y reconocerse en esta materia, nada se ha conseguido por los varios recursos y representaciones que se me han hecho, y con que se han entorpecido los encargos y facultades confiadas á los intendentes para su desempeño; y á fin de que mis reales intenciones se cumplan con puntualidad y sin agravio de los interesados, y que tampoco abusen estos de mi real benignidad, haciendo interminables las solicitudes que promueven; mando á mi supremo consejo de las Indias las examine con prontitud, y señale á los cabildos de las santas iglesias el tiempo que parezca justo y necesario á instruir sus pretensiones; reuniendo todas, si fuere dable, en una sola mano sus poderes, para que así se eviten dilaciones, y consultándomela, tenga la final resolucion que merece un asunto de tanta gravedad, en que es mi real voluntad se observen las citadas declaraciones y cédula de 23 de agosto, en cuanto no ofrezca reparo considerable.

Articulos aun vigentes de la ordenanza de 4 de

diciembre de 1786, á que se contrae el precedente.

ART. 168.- Dominio de la corona en los diezmos.

Por muy relevantes títulos y concesion apostólica de Alejandro VI en su bula espedida a 16 de noviembre de 1501, confirmada despues por otros sumos pontifices, pertenecen a mi real corona los diezmos de las Indias, con dominio pleoo, absoluto é irrevocable, bajo la precisa y Perpetua calidad de asistir a aquellas iglesias con ote suficiente para la decorosa manutencion del oulto divino, y á sus prelados, y demas ministros que sirvieren al altar, con la competente cón

grua; en cuya virtud se promulgó la disposicion fundamental contenida en la ley 1 tít. 16, lib. 1. de las recopiladas, y posteriormente por la 23 de los mismos titulo y libro se dispuso la forma y modo en que, para llenar aquel objeto, se deben dividir, administrar y repartir los espresados diezmos. Y como por consecuencia de todo quedó la corona en la obligacion de suplirá espensas de las demas rentas de su patrimonio cualquiera suma á que ellos no alcanzasen para cubrir las indicadas dotaciones, y por lo uno y lo otro no solo correspondiese a la autoridad real celar la buena direccion y administracion de los productos decimales, y que se repartiesen entre los participes interesados en su gruesa con la integridad y exactitud debidas, para que las santas iglesias, parroquias y hospitales que quedaron bajo la inmediata soberana proteccion, no padeciesen agravio en sus respectivos haberes, y menos el real erario por la espresada responsabilidad, ni en los dos novenos que se le reservaron por la citada ley 23; sino que igualmente competia a la misma suprema autoridad el proporcionar tuviese efecto lo ordenado en la ley 34, tit. 7 del dicho lib. 1.o, se mandó por las 27, 28 y 29 de su enunciado titulo 16, que los oficiales reales asistiesen á las almonedas y remates de los diezmos, y por la 30 siguiente que tambien lo hiciese uno de ellos, y un oidor donde haya audiencia, á las cuentas y repartimiento para que éste se haga conforme á la ereccion de cada iglesia. Y con los mismos fines; con el de uniformar en todos mis dominios de las Indias la debida observancia de las mencionadas leyes cortando los graves inconvenientes esperimentados por su mala inteligencia, y la que se ha dado a otras relativas á la propia materia; con el de que en los espresados actos prevalezca y se reconozca, como es justo y debido, el directo dominio que conservo en los referidos diezmos, y últimamente con el de precaver que de ningun modo se perjudique á los partícipes en su gruesa, ni á mi real hacienda por su dicha responsabilidad, ni tampoco en los dos novenos, vacantes mayores y menores, mesadas y medias annatas que la pertenecen: tuve á bien mandar espedir la real cédula circular de 13 de abril de 1777. Pero considerando que el nuevo establecimiento y sistema de intendencias puede ofrecer dudas sobre el modo de poner en práctica el reglamento inserto en ella: para evitarlas y facilitarlas la mas exacta ejecucion de cuanto por él se dispone, he venido en hacer, conforme al verdadero espíritu de la misma cédula y leyes citadas, las declaraciones que en los 15 artículos siguientes se contienen.

ART. 169. - Junta de diezmos.

La junta de que el mencionado reglamento trata, y ha de formarse en las ciudades, capitales del arzobispado y obispados de la NuevaEspaña, se ha de componer, en las que hubiese audiencia, del intendente, del oidor mas moderno, del fiscal que despache los negocios de mi real hacienda, de dos jueces hacedores nombrados, hasta nueva providencia mia, el uno por el prelado y el otro por el cabildo, y de uno de los ministros de real hacienda principales de la provincia. Donde no haya audiencia compondrán dicha junta el intendente, los dos jueces hacedores , uno de los ministros de real hacienda, y el fiscal defensor de ella, que nombrarán los propios intendentes, debiendo tambien concurrir los contadores reales de diezmos y cuadrantes.

ART. 170.

Los vocales que respectivamente quedan señalados á la enunciada junta han de guardar y tener en sus asientos y firmas el órden y lugares siguientes. El intendente que ha de presidirla, el oidor, el fiscal, el juez hacedor que por su dignidad ó antigüedad precediere al otro en el cabildo de su iglesia, el ministro de real hacienda contador ó tesorero, el otro hacedor y el contador real de diezmos. En donde no haya audiencia, el intendente, el hacedor, que deba precederá su compañero, el ministro de real hacienda, el otro hacedor, el fiscal defensor y el contador del ramo. Y en ausencia ó enfermedades de los espresados vocales substituirán, por el intendente, su teniente asesor (1); por el oidor, el compañero que le anteceda en antigüedad; por el fiscal, el que sirva la fiscalía; por alguno de los jueces hacedores, el sugeto que

en su lugar nombrare su principal, y por el ministro de real hacienda, su compañero: con prevencion de que, cuando por el intendente asista su teniente asesor donde haya audiencia, será su lugar despues del fiscal, y presidirá el oidor; pero donde no la haya, tomará el del intendente y presidirá la junta. ART. 171.

Todos los vocales espresados tendrán en su caso voto decisivo, pero el fiscal no le ha de tener en aquellos en que hablare como parte, y le tendrá solo informativo el contador real de diezmos ó su oficial mayor, que le substituirá cuando por impedimento legítimo no pudiese concurrir. Y el que presidiere tendrá voto de calidad en cualquiera caso de discordia para que pueda decidirla.

ART. 172.

La junta que se establece no será un tribunal permanente con jurisdiccion estensiva átodas las causas resultantes del ramo decimal, porque la unida que en el enunciado reglamento se la declara, aunque real, se ha de entender puramente directiva, económica y dispositiva, y por consiguiente reducida á proporcionar los medios mas conducentes y oportunos para la mejor direccion, administracion , recaudacion y seguridad de los diezmos y segunda casa-escusada; á prefinir las condiciones con que se han de pregonar sus arriendos;á calificar el tiempo, modo y circustancias con que deben admitirse las posturas, y verificarse los remates, promoviendo su mayor aumento; á deliberar, si á estos se ha de preferir la administracion en el distrito de alguna parroquia, ó parroquias en que las circunstancias lo persuadan mas útil; á resolver y determinar todo lo que ocurra mientras no esten perfeccionados los remates, ó la administracion, y tenga precisa concernencia con esta ó aquellos; a intervenir en las cuentas de los diezmos y sus repartimientos, para que estos se ajusten á las leyes y respectivas erecciones, segun las posteriores reales declaracio

(1) Real cédula de 10 de diciembre de 1807 particular para la Habana dispoue, se observe la práctica de no concurrir el asesor supliendo por el intendente ni como vocal de la junta de diezmos. - La de 19 de abril de 1770 al reverendo obispo de Cuba señalaba asi el órden de asientos: 1. el intendente ; 2, el juez de diezmos; 3.• el contador de cuentas que sería el primero y presidiria á falta del intendente como ministro mas condecorado de hacienda; cuya preeminencia del contador de cuentas se ratificó en real órden de 20 de febrero de 1792. Con todo á la de la Habana no concurren mas (1) En carta acordada del consejo de 13 de abril de 1833 sobre ocurrencia entre la junta directiva

vocales que los señalados en este artículo 170.

mes, y las cuentas se formen y produzcan con la formalidad y justificacion que convengan, y finalmente, á practicar todo lo que parezca útil en beneficio de dicho ramo y sus partícipes (1).

ART. 173.

El conocimiento de todo lo contencioso que ocurra en órden á la percepcion y cobranza de los productos de diezmos y casa-escusada, usurpacion y ocupacion de ellos con todas sus incidencias, ya se hayan arrendado, ó ya puéstose en administracion (escepto los que correspondieren á mis dos reales novenos en la masa de los que se hubiesen rematado), será privativo de los jueces hacedores, que en ello han de obrar y proceder con solo la jurisdiccion delegada que les compete por la cualidad y naturaleza de bienes temporales de mi real patrimonio, que conservan aquellos diezmos aun en la parte que estan cedidos á las iglesias, y sin valerse por lo mismo de censuras, ni de otros apremios que los permitidos por derecho real en los juicios ordinarios y ejecutivos, con las apelaciones á la junta superior de hacienda, y de ella á mi real persona por la via reservada de Indias: entendiéndose que la espresada jurisdiccion contenciosa de los jueces hacedores es una misma en ambos, y en cada uno; de modo que la pueden ejercer unidos, y separadamente cualquiera de ellos en todos los negocios de que tome conocimiento, ya sea por prevencion, ó ya por repartimiento de territorio en que se convengan entre si los dos hacedores, ó se acuerde por el prelado y cabildo para el mas fácil y pronto despacho de los negocios que ocurran; debiendo suplirse mutuamente en caso de falta, ausencia ó enfermedad, para conocer y continuar el que queda las causas, que el otro hubiere empezado. Y

porque las providencias que emanan de autoridad y jurisdiccion real han de cometerse para su ejecucion á ministros reales, los dichos jueces hacedores de diezmos en el ejercicio privativo de la que se les delega deberán valerse de alguaciles ordinarios, destinando los intendentes, como corregidores, aquel, ó aquellos que sean necesarios, y mas á propósito, para que esten á cuanto se les mandare por el juzgado de diezInOS. ART. 174.- Notarios.

Será privativo de la junta, como propio de sus facultades económicas, la eleccion y nombra. miento del escribano real, que ha de actuar no solo en los remates y diligencias relativas á ellos, sino tambien en todo lo contencioso privativo de los jueces hacedores. Y respecto de que el enunciado escribano devengará en las indicadas ocupaciones los justos derechos que le correspondan segun el arancel, que en conformidad de lo ordenado por el referido reglamento ha de formar la propia junta, y que con ellos quedará competentemente remunerado, no ha de gozar asignacion alguna sobre la masa decimal (2).

ART. 175.

Tambien será peculiar de la junta espedir los despachos con que se ha de habilitar á los arrendadores, y los recudimientos, que segun el artículo 193, deben darse á los ministros de mi real hacienda de lo que en los diezmos arrendados la corresponda por los dos reales novenos. Pero mirando á simplificar cuanto sea posible las atenciones de la junta, será suficiente que los mencionados despachos y recudimientos se libren á su nombre por solo el intendente y uno de los jueces hacedores, autorizándolos el escribano actuario, y tomándose razon de los unos y los otros en la contaduría de diezmos, sin llevar ésta derechos algunos.

de diezmos y la contenciosa se comunica á su presidente la real resolucion de ser espresas en la ordemanza las facultades de los jueces hacedores y junta directiva; pero que desde el punto que haya parte agraviada aunque sea por la via gubernativa, no pueden menos de oir la alzada de lo que no tengan Por conveniente reparar, y cumplir los fallos de la contenciosa, sin estorbarlo la directiva á pretesto de tratarse de materia gubernativa: y que el fiscal debe representar en ambas juntas, y usar de sus prerogativas para el ocurso en su caso á S. M. y hacer que el escribano le dé los testimonios que le convengan.

(2) La citada cédula de 10 de diciembre de 1807 decide, que con arreglo á este articulo cuando el impedimento del notario de diezmos es por mucho tiempo, el nombramiento de escribano interino ó o"plente corresponde á la junta del ramo con la armonía que se debe para el mejor acierto; y que en el oooo de una falta momentánea puede suplir cualquier escribano aun sin este requisito, yendo á nombre del que actue, como sucede en otros juzgados y en todas partes.

ART. 176.- Remates.

No se podrán rematar diezmos á personas eclesiásticas; pero sí conferirlas administraciones de ellos siempre que la junta lo estimare conveniente, dando antes fianzas legas, llanas y abonadas. Y porque en tal caso pueden verse obligados los jueces hacedores à proceder contra algun administrador clérigo, y éste buscar los medios de eludir los efectos de un juicio ejecutivo, oponiendo la exencion del fuero para declinar jurisdiccion, y hacer ilusorias, ó entorpecer las diligencias de los jueces hacedores, deberán ellos mismos, para evitar y cortar en su raiz iguales inconvenientes, artículos y dilaciones, solicitar de antemano de los prelados eclesiásticos, y estos concederles (como se lo encargo) la delegacion de la jurisdiccion eclesiástica, y las facultades que sean bastantes para que queden espeditos estos juicios, y se proceda contra semejantes deudores sin tropiezo miembarazo hasta el efectivo cobro y reintegracion de lo que se estuviere debiendo á un ramo tan recomendable. Y en el modo aquíespresado se habrán de conducir tambien los referidos jueces hacedores de diezmos, si por ocultacion, usurpacion ú otra cualquiera causa respectiva á ellos, les fuese preciso proceder contra algun eclesiástico secular ó regular, aunque no sea administrador.

ART. 177.- Administradores de diezmos.

Como la libre administracion de las rentas decimales, que por leyes de Indias está concedida precariamente á los prelados y cabildos de sus iglesias, no debe entenderse, ni tener lugar sino en aquella parte que de su gruesa total quede, despues de deducido lo que corresponda á mis dos reales novenos, y esto no se pueda verificar en los diezmos que se recauden por administracion hasta tanto que, finalizado el tiempo de ella se liquide lo que produzca á favor del ramo, es consiguiente establecer reglas oportunas para que en esta parte se llene el espíritu de las leyes y real cédula citadas, asi como lo afianzan en los diezmos que se rematan las prescritas en ellas. Por consecuencia de estos principios, la eleccion y nombramiento de los administradores han de ser tambien peculiares y privativos de la jurisdiccion unida de la junta; y á nombre de ella, y

en la misma forma prevenida en el artículo 175 para los despachos de los arrendadores, se les espedirán los títulos con que debe autorizarseles, señalándoles ademas en ellos el estipendio, ó tanto por ciento que la junta graduase correspondiente.

ART. 178.

Todos los administradores, sin esceptuar los de la casa-escusada si se administrase, serán indispensablemente obligados á llevar formal y exacta cuenta y razon de los diezmos de su cargo con preciso arreglo al formulario, que para ello ha de formar el contador real del ramo, y aprobar la junta, y con la justificacion y comprobantes que en él se prevengan, á fin de que, espresando los frutos y efectos que perciban, y los parages, tiempos y personas, sin fraudes ni omi. sion, se pueda venir en cabal conocimiento de lo que producen en cada año los diezmos respectivos á la parroquia, ó casa-escusada de su cargo; la cual cuenta han de dar jurada bajo la pena de la ley, y presentarla á la junta, cumplido que sea el año de la administracion, para que precediendo que el enunciado contador real la reconozca y repare en lo que le pareciere justo, la apruebe, si lo mereciese, ó determine lo conveniente para que se ponga en estado de poderlo ejecutar.

ART. 179.

Tambien los arrendadores, inclusos los de la casa-escusada, serán constituidos en la misma obligacion que por el anterior artículo se impone á los administradores de llevar y presentará la junta cuenta formal y jurada en los propios términos que quedan indicados, y con separacion de parroquias, luego que se concluya el tiempo del arrendamiento: á cuyo fin se entregará oportunamente á cada uno de estos y de aquellos por el contador real de diezmos el formulario prevenido en el citado artículo, y un libro con las hojas que regulare cempetentes atendida la mayor ó menor estension y productos del diezmatorio, segun las parroquias ó casasescusadas que hubiese de comprender, debiendo estar todas foliadas, ponerse en la primera una nota que esprese el número de las que le componen, suscrita del intendente y de los dos jueces hacedores con sus medias firmas, y con la entera del propio contador, rubricada de los mismos la última, y de solo este todas las demas,

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