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el ordenar la forma del juicio para instruir el conocimiento , examinar las causas , y preparar el fallo y la sentencia. A la potestad de juzgır y condenar está enexa esencialınente la de oir á las partes, hacer cargos al roo, oir sus descargos , exàininar testigos, proveer autos', dar sentencias; admitir apelaciones &c.; todo esto tiene reduccion al derecho natural, y todo se contiene en el ámbito de un gobierno supremo y perfecto, qual es el de la iglesia. Cui jurisdictio data est , ea videntur concessa , sine quibus jurisdictio exercere non potest , es máxima antigua del derecho. Desde su nacimiento ha exercido la iglesia este derecho , disponiendo sus juicios del modo que ha estimado conveniente , instruyéndolos .y variándolos segun las circunstancias de los tiempos. En los concilios mas antiguos que tenemos, como el nuestro de Elvira , los de Africa , y en otros , se encuentran detalladamente las formas y modos de proceder en las causas respectivas, y no hay coleccion canónica que no abunde de títulos sobre lo misino; y aun puede decirse que han servido de guia y de pauta para el ordenamiento de los procesos seculares. ¿Pero qué necesidad hay de todo esto si en la misma escritura tenernos los primeros testimonios? San Pablo prevenia al obispo Timoteo los testigos que habia de examinar para proceder contra un clerigo : aduersus presbyterum noli accusatione in suscipere, nisi sub duobus, ailt tribus testibus. El mismo San Pablo escribia á los fieles de Corinto que le ahui rusen el que quando viniese á ellos tuviese que exercitar con dureza la potestad que Dios le habia dado : absens zölis scribe ut nuir presents durius g.um , secundum potestatem quam dedit mihi Dominus. Lo misino repeiia en otras ocasiones ; y en una les amenazaba

que Escogiesen si iria con du weia en la mano ó con espíritu de caridad у sedumbre. Los apostoles todos han exercido esta potestad pública exterior y punitiva , y ya vemos a. San Pablo prescribir , quando se le ofreció el caso, hasta el orden del sumario. ¡Que errores tan groseros se han escrita у

dicho por algunos con capa de realistas en estos últimos tiempos contra los tribunales eclesiásticos? Como si la potestad que Jesucristo dexó á su iglesia hubiera de ser para exercerse sobre las piedras ó árboles del campos ó como si los fieles fuesen súbditos de ella á voluntad y licencia de los príncipes.

„Ahora, pues , esta potestad de corregir y castigar los delitos de heregía , que hoy está depositada en la Inquisicion por la autoridad eclesiástica, se halla arreglada por es a misma ; y este derecho es indisputable para todo lo que sea obrar dentro de su esfera , y.circunscrita á lo que pertenece a la potestad espiritual. Bien ó mal hecho, bien o mai arreglado, á la inisma pertenece reformar lo que hubiere digno de reforma, y no á nosotros, que para esto no tenemos ni podemos tener mision alguna. ¿Y podremos nosotros suplir los casos reservados y delegados á la Inquisicion por la silla apostólica , como es por exemplo la absolucion, de la heregía mixta? Pero veamos, aunque sea por mayor , el modo de :substanciar los juicios de la Inquisicion, que es lo que tanto se abulta y sirve de prétexto á tantas declamaciones. Comparémosle con los juicios seculares, y veamos en donde está mas bien asegurada la inocencia, la libertad y los derechos de los ciudadanos.

ni Qué es lo que se practica y la practicado hasta aquí en les tribunales

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seculares ? Prescindo de las calidades requeridas en los jueces , su edad, carrera &c. Para prender a un hombre, basta un testigo, un indicio, una prueba qualquier semiplena. Ya lo ha indicado el Sr. Hermida en el excelente discurso que acaba de oir. V. MUn delator ó querellante introduce sui acusacion ,, y arranca al pronto un recetor ó escribano, tal vez requerido para hacer su justificacion ó sus probanzas, que respectivamenie sucede lo mismo en los juicios civiles: Lo primero que bace es gratificarle, traerle y llevarle a sus expensas', mantenerle opíparamente para ganar su favor. Puede

que toda prueba judicial está á discrecion del encargado. Los testigos suelen las unas veces ser personas rústicas , baxas é ignorantes, que no saben explicarse ,ni entienden lo que se les pregunta. El escribano se encierra con ellos: extiende sus declaraciones a la larga en un idioma , que no es del testigo', haciéndole decir lo que él quiere, sin que lo entienda: dice el testigo blanca, y escribe negro &cr: esto sucede y ha sucedido niuchas veces, y sucederá por este órdes quantas se quiera, hablando en general, como hablo aquí, porque no los comprehendo a todos. En una palabra es , una idea nuy comun que en los pleytos se prueba quanto se quiere , y que no hay dispendio , fatiga, ni amargura que no tenga que devorar un litigante de buena fe reducido á semejante conflicto. No obstante de estas diligencias y pruebas está pendiente la vida, honra y hacienda de los ciudadanos. Veamos como lo está en la Inquisicion. Friineramente, no basta una delacion, ni dos , para proceder contra nadie : es necesario que se junten tres. No base ta la prin era ni la segurda, porque puede haber sido una indiscrecicn, un acaloramicnto , ó acaso una mala voluntad; pero con tres no queda ya excusa á la prudercia hurara , y se conoce que se trata de persona que difunde sin reparo su znala doctrira, y aun antes se exige al delator el reconocimiento de su tuma baxo de jure nicnto, extensivo á que ro se mueve por odio, mala voluntad' ,-ni respeto alguno lumano. Se califica la doctrina ó proposicion delatada , que forma el cuerpo del delito , por calificadores nombrados de antemano, que sieinpre son personas doctás y escogidas, y las calil.can sin la menor noticia del reo ó del autor: Resultando el delito', se procede á la justificaciu11 surraria, ó por el mismo tribunal, si se hace en el pueblo de su residencia, ó por los consisarios del Santo Oficio en los distantes, ó en defecto por los párrocos ó eclesiásticos mas dignos y acreditados , que unos y otros despachar sus encargos sin estipendio , sin derechos, ni percibir nada por el oficio. Se examinan los testigos al tcnor puntual del formulario, y ni aun se lo declara el reo contra quien se procede, para que saliendo de ellos mismos lo

que

han oido, , y á quien, resalte mejor la verdad libre de sospecha' Se toman por separado noticias de la conducta moral del reo y testigos , y de todas las relaciones , causas ó desavenencias que puedan intervenir entre ellos

y

conducir á debilitar o asegurar la fuerza de sus deposiciones y qualesquiera tachas que tengan.Concluido el sumario, se vuel. ven á ratificar mas adelante los testigos en el mismo sumario á presencia de otras dos personas honestas de probidad reconocida', con cuya Nervencion y suscripcion' se repiten las mismas diligencias. Se vuelve á exâminar todo en el tribunal, y á calificar de nuevo con respecto yará lo resultante por

si los accidentes , modos y circunstancias del hecho contraido a la persona puede hacer variar el concepto en órden al mayor ó menor grado de criminali,

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dad. Todavía , si no puede excusarse esta'

, está imposibilitado el tribunal de proceder al arresto. Va la causa en apeiacion al tribunal de la Suprema, porque en la Inquisicion esrá establecida una apelacion de oficio para todos los actos de alguna gravedad. En la Suprema se reveen los autos, se repitea las calificaciones, y se inanda suplir esta ó la otra diligencia , si falta alguna , ó confirmando lo obrado se nanda proceder adelante. Todos estos pasos se necesitan en la Inquisicion para llegar al arresto de un reo de fe. Digaseme si cabe en lo humano mayor detenimiento ;- mayor delicadeza y circunspeccion para asegurar et acierto. Digaseme si está expuesto nadie en ella á los atropellamientos y vexaciones á que está expuesto qualquiera en todos los denas tribunales. Yo no tengo reparo en decir que si la inocencia y la administracion de justicia , así en lo civil como en lo criminal , se ha de afianzar á los ciudadanos , el modo de proceder la Inquisicion, y la Calificacion de sus pruebas , debe servir de norma para asegurar, la justicia en los demas tribunales. ; Qué importa que se reserven despues los nombres de los testigos, que es todo quanto hay aquí de singular, si este defecto se suple y se cubre superabundantemente con las medidas que se toman! Todo el mundo sabe los poderosos y urgentes motivos por qué esto se ha introducido en favor no solamente de la religion , que merece qualquiera excepcion y excepciones que tienen lugar en otros delitos, sino tambien en favor de la misina sociedad para conservar la correspondencia у trato entre los hombres , siendo preciso en estas materias valerse ordinariamente de las personas amigas y familiares, que son las que mejor pueden deponer , coino entre quienes vierten por lo regular sus doctrinas los reos de que se trata. Las causas se siguen de oficio

el delator , que no ha hecho mas que cumplir con la obligacion que tiene todo católico de delalar los delitos contra la fe, y de contribuir por su parte á que se inantenga pura, y evitar el daño del próximo y del comun en negocio de tanta gravedad. Esta es , repito , una obligación, y no una facultad libre ó acvion popular, como dice el proyecto , incurriendo tambien en esto en otro yerro imperdonable ; sin hacerse cargos que la fe y la religion ros imponen obligaciones de superior orden , de que no podenios desentendernos aunque sea á costa de la vida. De aquí es la necesidad del secreto en estas causas, establecido principalmente en favor de los misinos delatados para guardarles su honor y reputacion quanto sea posible, porque esta siempre padeceria con discusiones públicas de esta especie. y de delitos feos y obscenos , quales son los de que conoce el tribunal, no pudiendo menos de quedar aun en el resultado mas favorable una opinion adversá , que no seria fácil burrar. ; Quantas veces habremos tratado con personas procesadas, corregidas ó amonestadas por la Inquisicion sin saber nada de ello! Este sigilo es un beneficio para tados, y una salvaguardia general. Por lo demas es falso quanto se ha dicho y quiera decirse sobre los medios de defensa. Tienen su disposicion los reos quantos quieran y necesiten, y mas acaso de los que se les proporcionan en las cárceles 'seculares; y por lo que toca á los autos, estos se les comunican integramente á ellos y sus abogados , suprimiendo únicamente los nombres de los testigos , y se les dispensan con anchura todos los auxilios sin térınino. Y no hablemos del trato, de la asistencia, habitacion &c. , que en esto no cabe cotejo con lo que pasa en los demas tribunales. Sobre todo

por acusacion fiscal,

, y no por

que hablen quantos hayan sido procesados por la Inquisicion. Estos son los testigos mas abonados , y no quatro charlatanes , que no hacen mas que com piar las calumnias y necedades que han escrito los enemigos de nuestra religion , y los que quieren introducir en todos los paises su desenfreno licencioso. Que hable Macanaz, que un tiempo persiguió descompuesta y atrevidamente los derechos de la iglesia , y despues fue el mayor apologista de la Inquisicion , á quien debió su reconocimiento. Hable D. Pablo Olavide, y hablen los que le conocieron en Sevilla y en Sierra Morena , y digan su modo de pensar en aquella época y en la posterior despues que abrió los ojos por la inano que tomó la Inquisicion sobre sus extravíos.

„Hablen todos los que puedan hablar por experiencia y conocimiento práctico, que este será el modo de apurar la verdad, y dexémonos de declamaciones insensatas de hombres delirantes, cuyos fines son bien conocidos.

„Decia el Sr. García Herreros , que la autoridad temporal debia tener parte en el juicio para poder aplicar con conocimiento las penas civiles, y que de otra manera podria ser un hombre llevado al suplicio sin haberse podido defender de perseguidores desconocidos. Esto es desconocer absolutamente los principios de la materia. Si el poder civil ha de proteger la reFigion castigando a los que delinquen contra ella , su regla no puede ser otra que la autoridad de la religion. Desde que esta juzga y condena , debe reconocer por juzgado y condenado al reo, y á este por un delinquiente legitimamente sentenciado. Por consiguiente , ó no ha de reconocer aquella autoridad , 6 debe estar satisfecho para la aplicacion de las penas impuestas por la ley á tales delitos. Y no hay que temer que vaya ninguno a la horca por no haberse podido defender de los testigos, porque la Inquisicion no relaja , ni puede relajar á nadie sin que esté confeso; y no basta esto, sino que es menester que lo esté con obstinacion y pertinacia en errores y delitos de primer órden, despues de apurados todos los medios humanos para convertirle. En los tribunales seculares se impone la pena ordinaria al que es 'convencido del delito, aunque no le confese. En la Inquisicion es al cons trario , y si confiesa y reconoce su yerro queda perdonado , y solo se trata de curarle espiritualmente. Así, pues, la potestad civil tiene quanto ha me nester en justicia para executar sus penas , sean estas las

que
fueren,

, que prescindo de ello: aunque debo decir con este motivo lo muy extravagante que me parece el tachar de incompatible con la constitucion a este tribunal, porque la constitucion hubiese abolido ciertas penas que hasta ahora podia imponer autorizado por las leyes. Segun esto no habria audiencia ni tribunal en el reyno que no fuese incompatible con la constitucion , ya por esto, ó ya porque se hubiesen variado algunas formas ó ritos en la substanciacion de las causas. Pero yo añado que en rigor no podria decirse contrario a la constitucion, aun quando subsistiesen las mismas penas para los delitos contra la religion, porque aquella solo atendió y termina a las injurias privadas ó públicas, y á los atentados que cometen unos hombres contra otros; y com mo estos son infinitamente menores sin comparacion con los de lesa magestad divina, nunca podrian graduarse de incompatibles con la constitucion, hablando con exactitud , las penas extraordinnrias en los crímenes de este género. Mas en esta parte es árbitro el Poder civil para establecer las que quiera; y solo digo que llegado el caso de la imposicion, como para qual

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quiera otro efecto, no puede determinarse sino por el juicio eclesiásti co, que es el juicio legal, y pone el último sello a la causa. Tampoco pue de decirse que las sentencias de los tribunales seculares que causan executoria sean siempre justas, ni que los condenados á muerte sean siempre verdaderos delinqüentes; pero se presumen justas las sentencias , y no se necesita mas para executarlas , por guardar el orden de los juicios. Rómpase este órden, y no quede nada estable en la religion ni en el estado. En fin , Señor, la regla de la proteccion es que el protector se dirige por la autoridad protegida, haciendo observar lo que ella manda , y prohibiendo lo que ella prohibe. De esta manera protege tambien recíprocamente la religion al estado, mandando cumplir sus leyes y obedecer à la potestad legitima, sin meterse á examinar la justicia de sus decretos. Porque debe no olvidarse que la proteccion de las dos potestades es recíproca , y que si la secular protege á la eclesiástica , esta sostiene á aquella muy aventajadamente. ¡Qué seria de las leyes y de los gobiernos si la religion no en trase á dirigir las costumbres y las conciencias? ¿Qué concierto ni qué fidelidad habria entre los hombres? Las leyes se burlan muy

fácilmente ; ) todos los deberes se sacrifican al impulso del interes y de las pasiones, quando falta este fruto interior que las reprima. Y los que piensen que es te benéfico resorte puede suplirse con el rigor de las penas y castigos, cortando cabezas , como aquí hemos oido , que pongan tigres en los gom biernos que no se resientan de los gemidos de la humanidad. Que condeDen los hombres á vivir baxo la férula del despotismo mas cruel y sanguiDario. Que confiesen que el gobierno, atroz de Bonaparte es el modelo de todos los gobiernos. Foméntese y protėjase la religion para que reyne en los. corazones, y este es el medio sólido y único para que haya en la socicdad órden , concordia , justicia y virtudes patrióticas. Pero si á título de protegerla se usurpa su autoridad, se dispone y exerce por la civil, que es. lo mismo que profanarla, despojarla del carácter de divinidad, que es lo que la hace respetable, ¿qué puede esperarse sino su decaimiento y ruida total? Si se ha de abusar de este modo y extraviarse las ideas, no se hable de proteccion, y désese á la iglesia con la del Altísimo, que es la que le basta , y con la qual subsistirá eternamente, como ha subsistido inuchos sigles con toda su fuerza en medio de las persecuciones. Ella podrá perder , decia el ilustre Fenelon, por la violencia ó la injusticia todos los. bienes terrenos, todos los privilegios y concesiones de los príncipes; pero no podrá perder su autoridad integra y pura , ni existir sin ella. Hasta ese te punto no puede disimular ni tolerar ningun agravio, ni dexar de resistirlos con santa firmeza , de que la dexaron admirables exemplos todos los Santos Padres. A estas luces , considerando yo el proyecto de que se trata, no puedo menos de mirarle con horror; porque prescindiendo de los desa aciertos que contiene el informe , en puntos de legislacion, de política, de historia y de doctrina , presenta á mi vista un ataque directo y una invasion total de la potestad de la iglesia desde los pies a la cabeza : proyecto que es absolutamente ageno de nuestras facultades , y que solo el copocer aquí de su materia es un escándalo : proyecto en que yo no entraré jamas , y que es imposible tener valor ni efecto, sin los mas lamentables. desastres. Pues en esta materia no hay medio entre abandonar la religion,

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