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fin con que

( 586 ) esta no puede extenderse á otros casos de los señalados por derecho.

„Es necesario , Señor, que V. M. tenga absoluta confianza en los obispos; de lo contrario vacilará la que los fieles deben teneries. Si ha habido abusos', ha sido en el tiempo que para su eleccion no se ha consultado cumo regla única, la que sacada de la escritura, tradicion y concilios nos dió San Isidoro quando dixo: Ecclesiasticus doctor et vita , et doctrina clarere debet; nam doctrina sine vita arrogantem reddit; vita sine doctrina inutilem facit. No se prefieran en las ternas los que pretenden a los que la virtud y sabiduría contiene , para que no busquen un cargo que solo debe obtener el que fuere llamado : haya mas circunspeccion y deienimiento en las translaciones, y examinese si son dignos de pasar a otra iglesia los que

lo solicitan con anhelo, sin haber conocido la grey de la que dexari, faltando á los sagrados preceptos tantas veces repetidos de la visita episcopal, De este modo, Señor , renacerán los tiempos de los ilustres prelados españoles respetados en todas partes. Sigamos las reglas ciertas y seguras, evitando sendas peligrosas, que con aquellas se logrará precaver quanto alcanza la prudencia humana, los abusos contra que se declama. Creo que estos mismos sentimientos animan á todo el Congreso; y sin embargo del buen zelo y

los señores de la comision han propuesto estos dos artículos, me prometo que no se aprobarán.

„No me detendré á demostrar que en muchas provincias de Amérita son impracticables estos artículos, quando hablo delante de mis dignos compañeros los señores diputados de Goatemala , que saben que en la catedral me tropolitana no hay mas que dos canónigos de oficio, y en las otras sufrageneas ninguno. Pero aun en el caso que los hubiera , nunca aprobaria los artículos, por ser opuestos al derecho, autoridad y honor de los obispos."

El Sr. Gordoa: „Aprobado el artículo primero, por el qual se restituye á su primitivo vigor la ley 11, tít. xxvi, part. vir, en quanto dexa expeditas las facultades de los reverendos obispos y sus vicarios para conocer en las causas de fe , con arreglo á los sagrados cánones

y

derecho racion tan importante como despues inanifestare, por la necesidad que habia de ella para abolir la ley que se los prohibia) se logrará con su exacta observancia el objeto que pudo proponerse la comision al extender el tercero, el qual, si se aprobara, con ci tiempo derogaria infaliblemente el primero; y

al paso que V. M. intenta por este restablecer con prano católica y generosa la autoridad incontestable de los reverendos obispos, por el otro con mano tímida y rezelosa , aunque fuerte, derriba, y destruye lo que con aquella apoya y protege, dando márgen á que después de algunos años se repitan causas semejantes á la de Fr. Froylan Diaz, y se usurpe por los consiliarios ó calificadores una jurisdiccion y potestad que com tan sólido y loable empeño se ha procurado derivar inmediatamente del sublime fundador de nuestra divina religion. Sí, se conseguirá seguramente el fin de este artículo tercero con la exảcta observancia del primero, conio por el contrario la sancion de aquel y su inviolable práctica hará desparezca este, lo irá debilitando hasta convertirlo en superfluo é ilusorio

, poniendo trabas y embarazos que á la potestad temporal no es dado ni decoroso poner quando religiosamente desea y quiere con sinceridad de xar expeditas las facultades de los jueces ordinarios del crímen de heregia

„Señor, no es nuevo en la iglesia de Dios que los obispos

comun (decla

se aconse

en á oygan el dictámen de los presbíteros en las causas graves: é import tantes (de cuya blase son indisputablemente las que versan sobre el dogs ma y la moral) de sus respectivas diócesis. Ni por esto creeré se pretenda confúndirme con Calvino', o se tema que reproduzco yo los errores de est te heresiarca , igualando a los presbíteros con los obispos ; pues mi proposicion dista tanto de la del herege , quanto una católica de una heterodoxa. Es un dogma que los obispos son superiores á los presbíteros, no solo en la potestad de orden, sino tambien en la de jurisdiccion. Así lo defnió el concilio de Trento contra Calvino en la sesion 23 de sacramento Ordi niis can. 6. Estoy', pues, muy lejos de opinar cosa alguna opuesta a esta verdad divina, y solo, he dicho, y repito, que no es nuevo en la iglesia de Jesucristo que los obispos consulten con los presbíteros, ó les pidan su dictámen, como consta del.cánon 35, alias 27, entre los apostólicos de la version de Dionisio el. Exiguo; y porque los críticos convienen ya en que algunos de los cánones que se publican con el riombre de apostólicos, som apócrifos unos y otros: interpoladas por los hereges, añadire á este testimonio (siempre respetable ) el del concilio iv de Cartago (al qual asistió S. Agustin), que dice expresamente en el cap. xxIII ( tom. i Collection. Harduini col: 980): Ut et episcopus nullius causam audiat absque praesentia clericorum suorum. Por esto el autor de las constituciones apostólicas llaimó á los presbéretos consiliarios del obispo, y S. Gerónimo dice: et nos habemus in ecclesix senatum nostrum , caetum presbyterorum. Senado que comparó Origenes con los civiles establecidos para la administracion de los negocios de los pueblos.

Pero es singular y mas decisivo aun el testimonio de San Cipriano, que han alegado los dos señores preopinantes , cuya equivocacion me permitirán sus señorías deshacer. San Cipriano į pues, en la epistola 5 ad Praes byteros et Diaconos asegura á estos que no habia podido contestar a la carta

de sus compresbíteros Fortunato , Donato , Gordio y Novato , esperando · verificarlo con su consejo y anuencia. Pero hay algunas palabras mas, que

por olvido, é porque sin duda no creyó del caso , omitió el Sr. 0-Gaviin, pero que ciertamente no son de omitirse, porque su contexto literal.convence su inteligencia con la inposibilidad de imitar la conducta de tan célebre obispo. Las palabras olvidadas, pero importantísimas, sin estas: et sine consensu plebis. Ni se puede entender esto, como ha indicado el Sr. Larrazabal,' de las causas o negocios propios del concilio diocesano; porque el Santo afirma que desde su ingreso al gobierno de aquella iglesia, se habia propuesto 'no hacer cosa alguna sin el consejo de su senado, y sin ebconsentimiento de la plebe : Solis rescribere. nihil potui , quando à primordio episcopatus mei statuerim , nihil sine consilio uestro , et sine course'n su plebis: a privatin sententia gerere. Yi que podremos ahora Jironjournos, biseducirnos con la idea tan alegre como impracticable: de que los rever rondos obispos, á imitacion del santo prelado de Cartago , convoquen tó reunan tambien en estos, como en aquellos dichosos y sencillos tiempos, su clero y pueblo para conferenciar y decidir con él los negocios ecle iásticos de sus respectivas diócesis? No es posible: ha pasado a quella época, y es preciso confesar que en la nuestra , aun respecto del clero, ha variado mucho la disciplina; porque habiéndose aumentado despues considorablemente padavero de los presbíteros , y no siendo ya fácil que los

lo

prelados los convocasen ó reuniesen todas las veces que lo exigian: los asuntos de sus iglesias, les sucedieron los canónigos de las catedrales: de suerte, que generalizada la institucion de San Crodegando , segun refieren Mabillon (tomo n Annalium Benedictin. anr. 837) y Tomassini (parte 1 , lib. 3, capítulo ix y siguientes ) los cabildos eclesiásticos vinieron á forinar desa de aquel tiempo el senado de los reverendos obispos , y sus individuos fueron desde entonces los consiliarios de estos.

„No puede, pues, dudarse, como enseña el doctísimo Pontífice Benedicto xiv, que aun hoy por derecho de las decretales son los canónigos consiliarios natos de los reverendos obispos, y que así lo convence la decision de Alexandro m que se ha citado y el capítulo siguiente: Quanto ad eumdem del mismo título, que concluye con estas notables palabras e cum eorum consilio (el de los canónigos) vel sanioris partis eadem peragas et pertractes : quae statuenda sunt , statuas, et errata corrigas , et roelienda dissipes et evellas. Podrán , pues, los reverendos obispos consultar con los canónigos, , y consultarán esectivamente quando lo crean oportuno conforine al derecho nuevo y antiguo; pero no se pretenda obligarles á que verifiquen siempre, y mucho menos al forzoso requisito o dura calidad de que hayan de oir ó tener por consiliarios aquellos canónigos , cuyo oficio justamente será no sin freqüencia el motivo ú origen del retraso, o ens torpecimiento de las causas de fe , por la atencion a las de su iglesia , ó al contrario. Se ha pretendido inferirse de los textos citados, y especialmente del capítulo Novit, de his quae fiunt à praelatis sine consensu capituli, que los reverendos obispos en semejantes causas deben oir previamente el dictámen de sus consiliarios natos , por las palabras: Unde non decet te omis. sis membris , aliorum consilio in ecclesiae tuae negotiis uti ; pero a la verdad aquí no aparece tal obligacion; porque ni en estos (como que en ellos ne se habla sino de concesiones y confirmaciones de abadesas , y administracion de los bienes de la iglesia ) ni en algun otro del expresado título, y creo que en ninguno del derecho canónico hay cosa por donde se pueda hacer constar esa pretendida obligacion, y si la hay manifiéstese.

„Demuéstrese igualmente que los canónigos no solo deben dar su dictámen, sino tambien expresar al márgen de las causas de fe.su asenso é disenso (prévia ademas su calificacion de la doctrina , y no como quiera, sino pre cisamente de los de oficio ); porque distinguiendo todos los canonistas los casos en que los reverendos obispos deben pedir consejo, á sus cabildos, de aquellos en que deben explorar su consentimiento, está fuera de duda que las causas de que se trata no pertenecen al número de estos segundos. ¿Con qué objeto, pues, se ha de poner al márgen de los proveidos el ases so ó disenso de los consiliarios: Para que pueda servir (se dice ) á les julen 1885 seculares de luz y guia en la imposicion de las penas civiles: ¡Y no re-sultará de aquí la postergacion de la sentencia del juez legítimo ad dictámen de los consiliarios? ¿Y es esto dexar expeditas las facultades de los reverendos obispos? ¡Y no es esto impedir el libre exercicio de la jurisdiccion episcopal , poniendo tales trabas y limitaciones, que con el tiem po quizá y sin quizá harán inútil, ó enteramente frustráco el artículo tinio Yo ruego á V. M. con el mayor encarecimiento dexe verdaderamente expeditas las facultades de los jueces ordinarios eclesiásticos para que proce dan con arreglo á los sagrados cánones contra los delinqüantes de mest

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gía. Ello es tanto mas necesario ( como indiqué á V. M. en un principio) quanto es menos disputable que no lo estabañ. ¿Pero quién inhibió , 'podrá preguntárseme ,iá los reverendos obispos del conocimiento de estas causas , ó quién pudo impedirles el exercicio de su divina jurisdiccion? 'He procurado con la mayor diligencia posible indagarlo, leyendo las bulas de la materia , y. solo encuentro una que habla de los obispos parientes de los judíos. Sin embargo ninguna he visto , ni creo podrá presentarse la que se supone existir á favor de los inquisidores , por la qual se les otorga exclusivamente el conocimiento de las causas de heregía y de confesores soli citantes. En conseqüencia .estoy firmemente persuadido de lo contrario, porque para mí es muy respetable el testimonio de Benedicto xiy, que en el libro ix de synodo dioeces. capítulo iv dice : Neque per hoc, quod à Sede apostolica institutum fuerit Inquisitionis tribunal.... non est inquam per hoc episcopis subductum orius , aut adempta facultas in haereticos inquirendi , sicut dissertè declaravit Bonifacius vil iv cap. xvi de haereticis in vi. Y si aun se quisiesen suponer posteriores esas bulas al pontificado del sabiv Lambertini , apelaria yo a las recientes reclamaciones, que con motivo de la repetida suposicion de esas bulas hicieron al rey los reverendos obispos de Tuy, Plasencia y Huesca , que obran en el actual expediente de Inquisicion , y estan sobre la mesa.

No obstante, V. M. va á vir con admiracion lo que yo no pude leer sin la mayor sorpresa y dolor. La real cédula, Señor (no la he visto criginal, pero es á la letra lo que voy a recitar del bien conocido P. Pedro Murillo, edicion tercera de Madrid de 1791, en el título vii de kaereticis, sobre el libro v , núm. 97 , donde podrá verlo quien dudare), esta real cédula , dirigida a los reverendos obispos por el Rey D. Felipe u en el año de 1585, dice así : „Os rogamos y encargamos ( nadie igriora que esta frase en boca de un rey significa : os prevenimos y mandamos ) que vos ni vuestro provisor ó fiscales ( aquí llamo la atencion de V. M.) no os entrometais á conocer de lo susodicho, y que las informaciones que teneis , ó tuviéredes de aquí adelante, tocante al dicho delito y crímen de heregía , las remitais al inquisidor ó inquisidores apostólicos del distrito donde residen los delinqüentes, para que él ó ellos lo vean y hagan en los tales casos justicia." Que en los casos (es decir que no siempre, y que aunque los inquisidores puedan por sí solos substanciar y terminar definitivamente estas causas contra lo que previenen la clementina' y, extravagante de haereticis, mo así los reverendos obispos) que conforme á derecho (continúa la cedula) vos ó vuestro provisor debais ser llamados de dichos inquisidores, os llamaján para que asistais con ellos , como siempre se ha hecho y se hace.' ¡Señor! ¿Lo ha sido V. M.? ¡Entremetimiento! La observancia de 20 precepto que les impuso el mismo Autor supremo de nuestrá fé y di vina religion.;Entremetimiento! Tratar de mantener y conservar el de? pósito precioso é inestimable de las verdades reveladas que tanto recomert dó el Apóstolá Tito y Timoteo , y en la persona de estos a todos los obispos que existian entonces, y.existirán hasta la consurnacion de los siu glos. ¡Entremetimiento! El desempeño de una de las primeras y mas esa trechas obligaciones del ministerio 'episcopal; so la pena en caso de 'on14 ision ó descuido de ser calificados por indignos de continuar en el ; por - lo tante depuestos de SWS sillas.

15:1

„Me lisonjeo pues , Señor, de haber aprobado, y aprobaria eternamen: te el artículo't ; pero si este se ha de observar , ¿cómo puede aprobarse el 3 sin caer en una contradiccion manifiesta , y lo que aun es mas extraño, sin teiner el fatal resultado de que acaso antes de muchos años vuelvan á verse acontecimientos y procesos semejantes al de Fr. Froylan Diaz? Porque aun prescindiendo de que la comision en su informe dexa para esto abierta la puerta , y allanado el paso á las futuras Córtes y al Rey, ¿quién nɔ ve en la comparacion de los antiguos consejeros, respecto del inquisidor general , con los nuevos que ahora se dan al reverendo obispo, la mayor fuerza y apariencia de las razones en que pretenderán estos fundar en lo sucesivo su jurisdiccion? Nuevos consejeros he dicho Señor , porque así podreinos llamarles desde ahora , y tambien de S. M. como aquellos; pues que nombrados que sean por el obispo , en su caso, segun la letra del artículo , serán tambien aprobados por el rey. Sigamos si no la compara cion,

, y veremos que los primeros , segun afirma la misma comision en su informé, no tuvieron otro orígen que la libre eleccion de Fr. Tom 13 de Torquemada; pero los segundos, aunque no precisamente los que expresa el artículo , son consiliarios natos del reverendo obispo por institucion eclesiástica , como miembros d: su senado. Alegaron sin embargo aquellos en la causa de Fr. Froylan Diaz jurisdiccion y voto decisivo , é igual al del inquisidor general; y no es óbvia la prevision de .un funesto por venir, siendo innegable que estos podrán hacer lo mismo en adelante? Igualmente que estos , Señor, no tenian aquellos bula en que apoyar su jurisdiccion: şi, ma la tenian seguramente, y esta ha sido una de las poderosas razones que me decidió por la aprobacion del artículo pri nero. Y para que se vea la buena fe con que procedo , yo añadiré, que no solo una consulta, como se ha dicho en el Congreso', sino dos, la primera. del consejo Real, y la segunda del supremo de Inquisicion, contradicen mi aserto; pero como no se adquiera con silogismos , sino con bulas (que hasta ahora no se han exhibido) la jurisdiccion, es preciso confesar por lo menos, que es dudosa é incierta la de los ministros del consejo Supremo , y por lo mismo para el intento nula , ó como si no la tuvieran.

„Hay mas : véase el apéndice al proceso criminal contra el R. P. Fr. Froylan Diaz, impreso en Madrid año de 1788 (reconocido por el conseje por la mas fidedigna de todas las copias, y que se imprimió con la intervencion de un literato de la satisfaccion del consejo), tom. III, pág. 88. „El duque, en carta de 28 de marzo de 1705 , dice

que

habiendo recibido los despachos de la presentacion del obispado, y no teniendo tiempo de kablar al Papa, se valió de monscãor Olivieri , destinado por S. S. pa ra tratar estas materias, pidiéndole le diese cuenta de la llegada de estos despachos, é insistiendo en los motivos que facilitaban la expedicion de las bulas representados al Papa antecedentemente: que se les respondió, que S. S. no podia aquietar su escrúpulo sin ver los autos para reconocer si la sentencia estaba legítimamente pronunciada , y si hubo alguna nulidad, si los, dotantes tienen voto decisivo 6 consultito , sobre que escribia al nuncio &c. Y en la pág. 124; pero habiendo sido despues electo por P. obis po, pastor espiritual, y administrador de los santísimos sacranientos , sien. do este mismo sugeto aquel que fué infamado de las acusaciones del fiscal del tribunal de la Inquisicion, y de una tan prolongada prision , es obliga

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