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EY LXIII.

señor emperador don Carlos nuestro visabuelo, por inclusos y comprendidos en ella , no solo
su fecha en dos de mayo de mily quinientos en los casos referidos, sino en todos y cuales-
y cincuenta, por la cual está permitido a los quiera que se probare haber tenido compañía
oidores de nuestra real audiencia de Santo Do pública ó secreta , ó tratado en cabeza de ter.
mingo que se les envie de estos reinos en relor cera é interpuesta persona. Y mandamos que

la
no de lo procedido de algunos frutos de aque. probanza de estos escesos sea de los testigos y
lla isla lo
que han menester para sus casas,

sin con las calidades que se disponen por derecho
pagar derechos por el perjuicio y daño que de es. en la probanza de los cohechos y baraterias de
to se sigue , hemos proveido que se les paguen los jueces y otros ministros ; y para que esto
salarios dinero. Y mandainos

que

el

pre tenga mejor y mas cumplido efecto , y se pue-
sidente no consienta á los oidores ni fiscales de da saber y entender si se lan castigado estos
ella
que carguen para estos reinos de los dichos

escess : es nuestra voluntad

que

las residenfrutos, y que de todo lo que llevaren paguen cias y visitas que se tomaren a los vireyes, prelos derechos que justamente debieren, como sidentes, oidores, alcaldes y fiscales , gobernageneralmente está prevenido respecto de los nadores, corregilores y otros cualesquier jue. demas ministros de nuestras reales audien-ces, justicias y ministros de las Indias, se pon

ga por particular y especial tapitulo lo que re. LEY LXII.

sulta de estas leyes, para que

asi

tiempo pasado como del futuro se procedla,
D. Felipe III en Madrid á 19 de diciembre de 1618.

averigue y haga justicia contra los culpados.
Que los presidentes y oidores de Manila no carguen
en las naos,

LEY LXV.
Mandamos que los presidentes y oidores de D. Felipe II en Lisboa á 27 de julio de 1582.
Manila no carguen mercaderias ni otras cosas Que cada uno de los ministros comprendidos en esta
en los navios que salen à otras provincias, ley no pi ta tener mas de cuatro esclavos.
ni introduzgan con este fin ni otro à sus cria-

Es nuestra voluntad que los presidentes, oi.
dos en los oficios que deben ocupar los benedores, alcaldes, fiscales, alguaciles mayores de
méritos , por ser contra la causa pública y perlas reales audiencias y sus tenientes, que aho-
juicio de partes, guardando las leyes y orde-

ra son y los que fueren, no puedan comprar
Danzas ; con apercibiiniento de que se ejecuta ni tener en su servicio inas de cuatro esclavos
rån sus pedas.

cada uno entre varones y hembras, pena de
nuestra merced, y de que mandaremos pro.

que convenga.
El emperador D. Carlos y la reina de Bohemia go-
bernadora en Valladolid 'á 2 de mayo de 1550, ca-

LEY LXVI.
pítulo 4. D. Felipe II en Lisboa á 27 de julio de 1582
Que los oidores y ministros puedan enviar á estos

El emperador D. Carlos y los reyes de Bohemia go-
lo

bernadores en Valladolid á 2 de de de 1550.
necesario para sus personas y casas

mayo
con que vayu registrado en sus nombres. D. Felipe 11 alli á 9 de mayo de 1565. Véase la ley

49, tit. 4 , lib. 8.
Permitimos que los oidores y ministros de
las audiencias de nuestras Indias puedan enviar

Que la prohibicion de tratar y contratar los minise
á estos reinos

tros , comprende d sus mugeres e hijos , estando en
por

lo hubieren menester de
que

su potestad.
paño, seda y otras cosas para su vestuario y
provision de sus casas , calidad de

Declaramos que la prohibicion de tratar у
to se compre y vaya registrado en sus noin-

contratar los vireyes , presidentes y los demas bres. (18)

ministros de las audiencias comprehende à sus LEY LXIV.

inugeres e hijos que no fueren casados y vela

dos y vivieren á parte.
D. Felipe III en Lisboa á 31 de agosto de 1619. Por
lo toca á los alguaciles mayores, se vea la ley 32,

LEY
que

LXVII.
título 20 de este libro.

D. Felipe IV en el Pardo á 13 de febrero de 1627.
Que declara la prohibicion de contratar los minis-

Que las mugeres de ministros no intervengan en ne-
tros, y que baste para averiguarlo probanza irre-

gocios suyos ni agenos.
gular.
Declaramos que se comprenden en la pro-

Mandamos que

las mugeres de oidores , alhibicion de tratar y contratar, contenida en

caldes del crimen, fiscales, corregidores, ofilas leyes de este titulo, los secretarios, fami

ciales de nuestra real hacienda, y de los demas у

criados de los vireyes, presidentes, ministros que nos sirven en las Indias no solicioidores, alcaldes y fiscales de las audiencias,

ten ni intervengan en negocios propios , ni agey los relatores y escribanos de cámara y todos nos, públicos, ni particulares, ni escriban carlos demas ministros nuestros de las Indias, las tas de ruegus ni intercesiones: con a percibimiencuales guarden y cumplan lo dispuesto, como

to de que haremos poner el remedio conveniente si especial y particularmente hablasen con los en los casos, cosas y tiempos que conforme à desusodichos, porque desde luego los declaramos

recho se hallare establecido y determinado.

LEY LXVIII.
(18) Por rcal orden de 15 de agosto de 1790 está
declarado,

D Felipe II ordenanza en Toledo á 25 de
estos ministros hicieren llevar
que

mayo

de
de España para su consumo y el de sus casas , debe

1596. Y en la 29 de 1563.
pagar derechos conforme a la ley 61 de este título. Que los presidentes y oidores y sus mugeres é hi-
TOMO I.

63

veer lo

reinos por

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que

lo

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ven

os no hagan partido con abogados ni receptores, hi'q!........... "LEY LXXI. reciban dádivas.

El mismo alli. 'Nuestros presidentes y oidores no hagan partido con abogado ni receptor sobre que les Que la's cosas que vacaren no se répartun entre los den parte de su salario ó receptoria , ni pue.

oidores, sus hijos, deudos, ni criados, ni las qui.

ten á los beneméritos. dan recibir cosa alguna , aunque sea de comer, de universidad ni de particular alguno, ni de

Los oidores en vacanle de virey o presiden-
otra persóna que haya traido pleito antè ellos te no apliquen para sus personas, hijos, deu-
durante sus oficios, o que verosimilmente se es dos y criados las cosas de utilidad у convenien.'
pere que le ha de traer , y lo mismo se entien cias, que vacan, ni viviendo los vireyes ó pre-
da con sus mugeres e hijos, pena de perjuros y sidentes se introduzgan con ellos para este fin,
de perdimiento de sus oficios, y quedar inhá y procediendo con la justificacion que todos
biles para otros, y volver lo que asi llevaren deberi, cumplan con las obligaciones de sus
con el doblo, y no tengan con:ersacion ni trato conciencias y de nuestro servicio, sin divertir á
con pleiteantes, abogados ni procuradores, con olras personas los premios que tocan a los be-
forme está proveido por las leyes de estos rei veinéritos.
uos de Castilla y de este titulo.

LEY LXXII.
LEY LXIX

El misino alli á 19 de diciembre de 1618.
D. Felipe II en Badajoz á 3 de junio de 1580. cap. 48

Que los presidentes, oidores y oficiales reales de de instruccion. D. Felipe III en San Lorenzo a 5 die

Filipinas no repurtan entre si los tributos de arroz setiembre de 1620.

de la Pampanga. Que los presidentes y oidores no reciban dineros

Porque los presidentes y oidores de la auprestados ni otras cosas , dádivas , ni presentes, y no tengan familiaridades estrechas, ni las permi

diencia ile las islas Filipinas y oficiales de nuestan á sus familias.

tra real hacienda suelen repartir entre todos

los tributos de arroz que nos pertenecen en la Los presidentes y oidores no reciban de

Pampanga para

el

de sus casas ,

gasto ningun género de personas dineros prestados dolo‘al precio que por la tasa lo dan los tribu

tománni otras cosas, dádivas ni presentes en poca

tarios á la cosecha, lo cual es causa de en mucha cantidad , so las penas contenidas

que

ga à faltar para las raciones que se dan por en las leyes y pragmàticas de estos reinos y le

nuestra cuenta, y de que se compre á esyes de este libro que cerca de ello disponen , y no tengan familiaridad estrecha con personas

cesivos precios. Y por ser estu lap en perjuiciis

de nuestra real hacienda , mandamos al presieclesiàsticas ni seglares, ni la permitan a sus fa

deate y oficiales reales

que milias, y en limpieza y buen ejeinplo procedan

lo escusen y quiten

tan perniciosa costumbre, que asi conviene á todos como deben.

nuestro servicio.
LEY LXX.

LEY LXXIII.
D. Felipe III en Madrid á 13 de diciembre de 1620 D. Felipe II en Madrid á 17 de julio de 1572. D. Feli-

pe III en el Pardo a 25 de febrero de 1618.
Que los ministros de las reales auliencias aliendan,
al cumplimiento de sus obligaciones, escu sen amis Que los ministros y sus criados y allegados no usen
tades y negocios , y se sustenten de sus bienes y

de poderes ugenos para cobranzas.
salarios,
Los presidentes y oidores, alcaldes у

fisca-
Los oidores, alcaldes del crimen, fiscales

у

les, sus criados, ó allegados no reciban, admilos demas ministros de nuestras audiencias de tan, oi acepten poderes de partes , ni usen de las Indias vivan con particularisima atencion al ellos para negocios ni cobranzas de hacienda; y cumplimiento de todo lo que son obligados cu si los aceptaren para cobrar de nuestra real hamo buenos y rectos ministros, procurando es cienda , inandamos, que por el mismo caso los cusar comunicaciones y amistades estrechas y

oficiales reales no lo paguen. correspondencias: no se encarguen de nego

LEY LXXIV. cios de cualqnier calidad que sean : sustentense de sus baciendas y salarios, sio valerse de

D. Felipe IIl en San Lorenzo á 3 de de agosto de otros medios , pues Lodos son prohibidos en sus

1613. personas, mugeres y hijos, especialmente el recibir dineros ni otras cosas prestadas; por

Que se remedien los juegos , amistades y visitas de

ministros de audiencius. que en consideracion de

que

conviene Jos grandes gastos y tiempos que se consume

Deseando remediar el esceso de juegos de en reinediar estos desordenes serán castigados naipes, y otros , prohibidos entre hombres ó los culpados severamente.(19)

mugeres, y particularmente en casas de oido-
res, alcaldes del crimen y ministros de las au-
diencias: y asimismo las visitas de ministros con
vecinos particulares, y de mugeres de ministros

con las de los vecinos, de que resultan amista-
(19) Esta ley 70 se mandó guardar por real cé-

des y parcialidades : Mandamos á los viyeres y dula de 21 de febıero de 1789 en que se hace el mas

presidentes, que no lo consientan, permitan ni estrecho encargo a sus ministros para que se dedi toleren, y pongan el remedio que convenga, quen al cumplimiento de sus obligaciones.

conforme a las leyes y pragmàticas de estos rei

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escusar

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nos y los de las Indias, para que se baga justi, gan á ninguna persona sus casas para habitarlas
cia con libertad, y los oficios tengan la autori ni

para otro efecto, queriéndolas vivir sus due.
dad que se les debe.

ños.

LEY LXXIX.
LEY LXXV.

D. Felipe III en Martin Munoz á 27. de diciembre de
D. Felipe III á 20 de noviembre de 1610

1608.
Que los ministros de justicia, siis pirientes y cria - Que los oidores y fiscales de Panamá vivan en las
dos no tengin tabliiges de juego, aunque sea con casas reales, y no lubiendo comodidad se, les den
pretesto de sacar limosnas.

duscientos ducados de la real Hacienda en cada unt
Mandamos que los oidores
los ojdores y ministros de

año.
audiencias, sus parientes y criarlos, y los

go Es nuestra merced y voluntad, que los oibernadores, corregidores y alcaldes mayores no dores y fiscales de la audiencia de Panamá, quę tengan en sus casus tablages de juego, aunque cómodamente pudieren vivir , y estar en nues. sea con pretexto de sacar limosnas para hospi

.

tras casas reales de la dicha ciudad, vivay en tales, y otras obras de piedad.

ellas, y no habiendo comodidad, se den dosLEY LXXVI.

cientos ducados al año de nuestra real hacienda

á cada uno para alquilarlas, entretanto que hu.
D. Fe!ipe II en Madrid a 20 de junio de 1567. biere aposento suficiente en nuestras casas rea.
Que el presidente y oidores, y los demas ministros les.
paguen a los indios lo
que les compraren.

LEY LXXX.
Ordenamos y mandamos, que los presiden D. Felipe IH en Madrid á 6 de febrero de 1616.
tes, oidores y otros ministros de las audiencias

Que los ministros de la audiencia de Panamí, sien.
paguen, y hagan pagar a los indios la yerva,

do jubilados, desocupen las casas reales.
pescado y huevos, y las demas cosas que hubie-
ren menester, á los precios, y como valen en las

Los uidores y fiscales de la audiencia de Pa-
ciudades, y lo pagav los demas vecinos de ellas,

nama, que fueren jubilarlos, desocupen las' cay en esto no haya diferencia alguna , pena de

sas reales, para que las habiten los oidores y

fiscales á quien tocaren, conforme a lo disa
lo pagar con el dublo.

puesto.
LEY
LXXVII.

LEY LXXXI.
El príncipe gobernador en Toro á 21 de setiembre D. Felipe II en la ordenanza 35. En Toledo á 25 de
de 1551. D. Felipe Ill en Valladolid á 24 de noviem-

mayo de 1596. Y en la 28 de 1563.
bre de 1601. Y en Aranjuez a 26 de inayo de 1609.

Que los jueces y fiscules de las audiencias no abo-
Que los indios sirvan á los oidores como a los demus guen ni reciban arbitramentos, y en que caso lo
vecinos.

podran hacer.
Por evitar la ociosidad á que naturalmente Ordenamos, que los oidores, alcaldes y fis.
son inclinados los indios, y por su propio bien cales no aboguen en sus audiencias en ningun
y conveniencia permitimos, que puedan servir género de causas, ni reciban arbitramentos de
y sirvan á los oidores , alcaldes y ministros de las que puedan ocurrir à ellas, salvo si comen-
nuestras reales audiencias, en los casos, y como zado el pleito se comprometiere en todos los
està permitido á los vecinos de las ciudades, vi susodichos, ó con licencia nuestra , pena
llas y lugares de las Indias, y la

estrañado de la audiencia el que lo quebrantare
tamiento no haya ninguna diferencia. por treinta dias, y de que pierda el salario de

dos meses.
LEY LXXVIII.

LEY LXXXII.
D. Felipe II jen Lisboa á 27 de julio de 1582, en
San Lorenzo a 19 de julio de 1588, en Madrid a 17 D. Felipe II en Madrid á 10 de febrero de 1575. Dop
de enero de 1595.

Felipe III en Elvas á 17 de marzo de 1619.
Que los oidores, alcaldes y fiscales no tomen ni ocu Que ningun virey , presidente , oidor, alcalde del
pen las casas contra voluntad de los dueños.

crimen ni fiscal, ni sus hijos ó hijas se casen en

sus distritos, pena de perder los oficios.
Mandamos que los oidores, alcaldes
les no puedan toinar, ni ocupar casa para su vi.

Por los incouvenientes que se han recono-
vienda, ni para otro efecto por fuerza, y alqui-cido y siguen de casarse los ministros que nos
len las

que
hubieren menester de quien con li-

sirven en las Indias, y sus hijos en ellas; y por-
bre voluntad se las quisiere dar eu arrenda que conviene á la buena administracion de nues.
miento, como a los demas particulares; y si de tra justicia, y lo demas tocante á sus oficios, que
esta forma no las hallaren, el virey , presiden- estén libres de parientes y deudos en aquellas
te, ó gobernador de la audiencia les haga dar partes, para que sin aficion hagan y egerzan lo
de las que se alquilan comunmente, lo necesa que es a su cargo, y despacben y determinen con
rio para su aposento y familia, pagando el pre :

toda entereza los negocios de que conocieren,
cio
los demas particulares, sin consentir ni

y no baya ocasion, ni necesidad de usar las par-
que
Jar lugar á que se haga molestia ni agravio a los

tes de recusaciones, ni otros inedios, para que
dueños, y siendo necesario se nombre tasador. se hayan de abstener del conocimiento: Prohi-

bimos y defendemos, que sin nuestra licencia D. Felipe III en Madrid á 4 de marzo de 1599.

particular, como en estos nuestros reinos se haOtrosi los susodichos no ocupen, ni relen ce, los vireyes, presidentes y oidores, alcaldes

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de ser

en

paga y tra

1

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y fisca

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del crimen y fiscales de nuestras audiencias de demas comprendidos en la prohibicion de calas Indias, se puedan casar, ni casen en sus dis sarse en sus distritos, sobre pedir licencia para tritos : y lo mismo prohibimos a sus hijos é hi.. esto, sin egecutar antes las penas impuestas, y jas, durante el tiempo que los padres nos sirven queda absolutamente prohibido el dar semejan en los dichos cargus, pena

de
que por

el mismo les licencias para casarse los dichos ministros, ni caso queden sus plazas vacas, y desde luego las sus hijos, conforme a lo proveido. declaramos por tales, para

Jas

proveer en otras personas que fuere nuestra voluntad. (20)

LEY LXXXVI.
LEY LXXXIII.

D. Felipe III en Lerma á 19 de julio de 1608.

Que d los ministros que se casaren, estándoles proD. Felipe II en el Pardo á 8 de julio de 1578.

hibido, no se les acuda con el salario desde el dia Que los hijos de ministros se puedan casar fuera de

que lo trataren. los distritos en que sus padres gobernare

Mandamos á los oficiales de nuestra real ha. Damos licencia

у.
facultad a los vireyes, pre

cienda , que desde el dia que les constare que sidentes, oidores, alcaldes del crimen y fisca- alguno de los oidores y demas ministros hubieles, para que en cualquiera parte de las Indias re concertado casarse en su distrito, no le papuedan casar sus hijos, con que sea fuera del guer, ni acudan con el salario de su plaza. distrito de la audiencia en que cada uno residiere. (21)

LEY LXXXVII.

D. Felipe IV en Madrid á 20 de voviembre de 1621. LEY LXXXIV.

Y en esta Recopilacion, D. Felipe II en Viana á 15 de diciembre de 1592.

Que los presidentes conozcan de causas de casamienQue por solo tratar o concertar de casarse los mi

los y, parcialidades de oidores y olros ministros, s, nistros prohibidos pierdan los oficios. :

los de audiencias subordinadas remilan las informa

ciones al virey y den cuenta «l consejo. Declaramos que por el mismo caso que cual.

Declaramos quiera de los ministros y personas contenidas

que

cuando sucediere casarse al. en las leyes antes de esta, tratare, o concertare

guno de los ministros prohibidos, ó sus hijos, o

concertar de casarse en sus distritos, ó haber de casarse por palabra, o promesa , ó escrito, ó con esperanza de que les habernos de dar licen- parcialidades de vidores ú otros ministros, toca

al presidente de la audiencia, como punto uni. cia para que se puedan casar en los distritos

versal, escribir y hacer las informaciones que donde tuvieren sus oficios , ó enviaren por ella,

convengan ante el escribano de cámara que eliincurran asimismo en privacion de sus oficios, giere. Tinandamos que si la audiencia fuere sucomo si verdaderamente efectuaran sus casa

bordinada, haga las inforınaciones, y las reinimientos, y que no puedan tener, ni obtener otros algunos, de ninguna calidad que sean, en

ta al virey, y le dé cuenta de todo, y conforme

á lo que resultare proceda el presidente y avise las Indias.

al consejo.
LEY LXXXV.

LEY LXXXVIII.
D. Felipe Ill en Elvas a 12 de mayo de 1619. Y doo
Felipe IV en esta Recopilacion.

D. Felipe II en las ordenanzas 37 y 44 de Audiencias

de los años de 1563 y 1596 Y en el Bosque de SegoQue no se admita memorial en el consejo sobre pe

via á 29 de julio de 1565. D. Felipe III en Madrid a dir licencia para casarse los ministros ni sus hijos

13 de febrero , y 7 de junio de 1620. D. Felipe IV us distritos

alli á 18 de abril de 1640. Véase con la ley 54, tiEn nuestro consejo de lodias no se admita

lulo 2, libro 5. memorial, ni peticion á los ministros, ni á los Que ningun ministro de audiencia real, gobernador

ni oficial real se puedu ausentar sin licencia del rey. (20) En la prohibicion de esta ley se comprenden los auditores de guerra que sirven en Indias eu

Ordenamos á los vireyes, presidentes y oicalidad de tenientes de gobernador, y como tales dores, y á todas nuestras reales audiencias de ejerceu por sí jurisdiccion, segun lo previene la real las Indias, que no den licencias por ninguna cédula dada en Sau Ildefonso a 16 de agosto de 1773. Y por otra de 3 de julio de 1773 se declaró á los

causa, ni razon, para salir de sus distritos, ni protectores de indios comprehendidos en la prohibi- idores, alcaldes del crimen, fiscales, alguaci

venir á estos reinos, ni á otra cualquier parte á cion que los otros ministros.

Con motivo de las distintas inteligencias que se les mayores, gobernadores, oficiales de nuestra dieron a esta ley, se hizo general la prohibicion de casarse los oidores sin licencia por cédula de 23 de diencias, ni á alguno de los que por rozon de

real hacienda, ministros, ni oficiales de las auenero de 1754.

Eslas licencias se piden por la via reservada , y sus oficios deben estar y residir en ellos, sin esno en el consejo, segun la ley 85 de este titulo y li-pecial y expresa licencia nuestra , despachada bro. Para cuando los hijos de ministros se hayan de

por el consejo de Indias, la cual declarainos que casar debe teverse presente la cédula de 20 de abril

los vireyes, presidentes, oidores y audiencias de 90, en que se declaró que a aquellos les basta no puedan conceder; y si contraviniendo á lo por toda probauza de nobleza el titulo de sus pa referido la concedieren, inandaremos proceder dres,

contra los susodichos egeinplarmente, demas de Sobre esta ley y la 84 se reencargó el cuidado y vigilancia en una real orden circular de 24 de mar

las

que personas que usaren de tales licencias, zo de 1791.

y en virtud de ellas hicieren ausencia de sus dis. (21) Esta ley y la 84 se mandan observar en real tritos, o vinieren á estos reinos, ó á otra cualorden de 24 de marzo de 91.

quier parte, no serán relevados de culpa ni pe

en

у

no vayan

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na, y por el mismo caso declaramos por vacos, res no entren en los monasterios de monjas, ni va

gan á ellos á ninguna hora estraordinaria.
y por la presente vacamos sus plazas y oficios
para disponer de ellos como mas convenga; pero Mandamos á los presidentes y oidores, å
bien permitimos, que cuando alguno tuviere todos los demas ministros de nuestras reales au-
necesidad de salir de su provincia , ó venir á es diencias, que ninguno de los susodichos, ni sus
tos reinos, nos avise de la causa y necesidad mugeres entren en la clausura de los monaste-
que para ello hubiere, para que por Nos se le rios de monjas á ninguna hora del dia ni la no-
de la licencia , ó provea lo conveniente. (22) che: y asimismo, que no vayan a hablar por
LEY LXXXIX.

los locutorios, y puertas reglares á horas ex

traordinarias, y esto se guarde con la precision
D. Felipe II en Madrid á 30 de octubre de 1578. necesaria y conveniente a la decencia de los ino-
Que los oidores visitadores de la tierra y otros mi-

nasterios. (23)
nistros no vayan i posar á los convenios de reli-
giosos

LEY XCII.
Mandamos á los presidentes y oidores, que D. Felipe II en Madrid á 5 de febrero de 1596.

á
posar

á los conventos de religiosos que el presidente, oidores y fiscales de Filipinas
cuando salieren á visitar la tierra , ó á otros ne seun acomodados en las naos que a ellas fueren.
gocios que se ofrecieren, y los presidentes or-

Los vireyes de la Nueva-España ordenen á denen , que los alcaldes del crinen, donde los los cabos de las naos, que

los cabos de las naos, que de aquella provincia hubiere, ó escribanos de càmara , y otros cua hicieren viage á las Islas Filipinas, que sean lesquier ministros, bagan lo mismo.

acomodados en ellas los presidentes, oidores y LEY XC.

fiscales de la real audiencia de Manila, que por

inerced nuestra pasaren á servirnos.
D. Felipe III en Valladolid á 28 de marzo y 3 de
abril de 1605. En San Lorenzo á 7 de octubre de

LEY XCIII.
1618. En Evora á 18 de marzo de 1619. D. Felipe IV.
en Madrid á 22 de febrero de 1627.

D. Felipe II en Madrid å 21 de abril de 1573. Don
Que el oidor que saliere d visitar la tierra ó d otros

Felipe IV en Zaragoza a 29 de octubre de 1643.
negocios, ni lleve á su muger, ni parientes, y el Que el ministro suspendido no entre en su plaza, si
sejo lo procure saber, y que se egecute la

репа. .

el rey la hubiere proveido, sin nueva orden. Ordenamos y mandamos, que los oidores Declaramos que cuando alguno de nuestros visitadores de la tierra, y los demas, que salie ministros fuere suspendido por tiempo limitaren de las audiencias à cualesquier negocios que do del uso y egercicio de su plaza, ú otra ocuse ofrezcan, no puedan llevar, ni lleven consi pacion, y Nos proveyeremos otro en su lugar, go á sus mugeres , hijos, hijas, parientes, ni

aunque sea por el mismo tiempo limitado, si parientas, ni å los hijos, pi parientes de los de pasado este tiempo pretendiere el suspendido mas oidores, fiscales, ui ministros de las au entrar al uso y egercicio de la plaza , ú ocupa diencias donde residieren, ni mas de tres cria cion, no lo pueda hacer, ni se le permita usar dos, procurando conseguir el fin de la visita, y en ninguna forma , si no fuere llevando primereinediar los escesos , pena de privacion de ofi ro licencia puestra para ello. Y mandamos que cio, en que desde luego los damos por conde el

que

asi estuviere proveido, aunque sea por
nados. Y inandamos á los presidentes y oidores, el término de la suspension, sea amparado y
que guarden y cumplan, y hagan guardar, cum defendido, hasta que el suspendido lleve la li-
plir y egecutar esta ley precisa é iuviolablemen

cencia, y asi se guarde y cumpla en todos los
te, so las mismas penas, y al presidente, y los casos que ocurrieren.
de nuestro consejo de Indias, que tengan parti-
cular cuidado de inquirir y saber si se excede

LEY XCIV.
en lo susodicho en alguna manera , у que El príncipe Maximiliano y la reina gobernadora en
egecute la pena de privacion en los transgreso.

Valladolid a 2 de mayo de 1550.
res, y
ordenen

que
en las visitas ó residencias

Que no es desacato pedir licencia los ministros para
se les haga cargo de los excesos que se cometie-

dejar los oficios.
ren en estas visitas, y procedan contra los cul-
pados, y

Si alguno de nuestros ministros con scausa
los lo hubieren disinulado y con-
que

justa y decente nos suplicare y pidiere licencia
sentido.

para dejar el oficio que egerce de nuestro real LEY XCI.

servicio: Declaramos que no serà desacato, por

que de ninguna persona pos queremos servir D. Felipe IV en Madrid á 2 de setiembre de 1634.

contra su voluntad. Que los presidentes, oidores, ministros, ni sus muge.

LEY XCV. (22) Por real cédula dada en Madrid á 23 de ju

D. Felipe III eu San Lorenzo á 17 de agosto de 1613.
nio de 1765 se permite que los vireyes puedan con-

Véase con la ley 10, tit. 26,"lib. 8.
ceder licencia a los corregidores y demas ministros Que in formen las audiencias para hacer merced
enfermos ó convalecientes para ausentarse por el

viudas de oidores.
tiempo preciso de las ciudades y pueblos donde re-

Mandamos à las reales audiencias, que su-
sidieren , si justificasen la urgente necesidad de sa-
lir de alli, y restablecer su quebrantada salud Véan-
se adernas las leyes 24, tit. 2, lib. 3; y la 34, tit. 2. (23) Mandada observar eu cédula de 7 de no-
lib. 5.

viembre de 61.
TOMO I.

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