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De las apelaciones y suplicaciones.

191 apelacion, confirmando, ó revocando, ó limitan En los pleitos civiles, que pasaren ante la jus. do, ó ampliando la sentencia difinitiva del juez ticia ordinaria de las ciadades de Liina, y Mé, de registros, la dicha audiencia le devuelva la jico, si se apelare indistintamente para ante cualejecucion con el proceso original.

quiera de los alcaldes del críinen, jueces de pro. LEY VII.

vincia, y la parte se presentare en este grado

ante el escribano de provincia, que quisiere elcD. Felipe III en Madrid á 29 de marzo de 1621. Don

gir, si fuere de auto interlocutorio, vaya el es Felipe IV allí á 12 de julio de 1622.

cribano de la ciudad á hacer relacion ante el al. Que en las causas de comision se apele à las au

calde, y con lo que resolviere reunita los autos á cias, si no se ordenure otra cosa.

la justicia ordinaria, para que alli las partes pro. Ordenamos à todas nuestras justicias, y jue- sigan hasta la sentencia difinitiva: y si se apelaces de comision, que otorguen las apelaciones re de sentencia , o auto, que tenga fuerza de dipara las audiencias de sus distritos, si en la co finitiva, se presente la parte ante an alcalde de mision, ó negocio particular no mandareinos

el crimen, y luego se despache mandamiento com. otra cosa en contrario, que en tal caso se ha de

pulsorio, y saque el proceso, y le presente ante el guardar nuestra orden , y con esta linitacion lo

escribano de provincia, para que alli se siga el hagan ejecutar las audiencias, y despachen sus pleito, y si las partes quisieren apelar para ante provisiones ordinarias.

los oidores, lo podrán hacer, guardando la misma LEY VIII.

forma. (1)

LEY XI. El emperador D. Carlos y doña Juana en Valladolid à 10 de junio de 1523. En Granada á 17 de noviem D. Felipe II en Madrid á 2 de enero de 1572.

bre de 1526. Que las apelaciones de jueces de residencia ven

Que las audiencias devuelvan á los jueces de pro.

vincia las causas gan al consejo, y en las demandas de parles de

cn que confirmaren sus sen.

lencias. seiscientos pesos de oro, å las audiencias.

Ordenamos, que

los De las sentencias, que pronunciaren los jue

procesos, y causas, que ces de residencia, proveidos por Nos, se ha de

por via de apelacion pasaren de los alcaldes del apelar al consejo , y en las demandas de partes cias, siendo confirmadas las sentencias, se les vuel

crimen, como jueces de provincia, á las audien: å las audiencias, con que la condenacion no 'exceda de seiscientos pesos de oro, ó lo que esta.

van originalmente, para que hagan ejecutar, y viere determinado especialmenle para cada pro- cumplir sus sentencias, autos, y proveimientos, vincia; pero esto no se entienda en lo que toca y las audiencias no permitan, que los escriba nos re á condenaciones, que se bicieren por los dichos

de cámara, ni otros, los detengan en so poder, ni jueces de residencia, á pedimento de nuestros pro.

dén mandamientos de ejecucion, ni otro despacho

en ellos. caradores fiscales, en nombre de nuestra cámara, y fisco, ni de oficio, porque las apelaciones en es

LEY XII. tos casos interpuestas, ban de venir al consejo, y El emperador D. Carlos en Barcelona á 29 de junio no á otro tribunal, y con esta limitacion se prac

de 1519. tique la ley 69, tit. 15, lib. 2.

Que los alcaldes mayores no conozcan sino por LEY IX.

apelacion de las causas pendientes ante los al.

caldes ordinarios. El emperador D. Carlos y el príncipe gobernador en Monzon á 11 de agosto de 1552. El misino y la prin Es nuestra voluntad, que los alcaldes mayocesa gobernadora en Valladolid á 3 de junio de 1555.

res no conozcan de lo que comenzarep á conocer Que de los oidores visitadores se apele para sus los alcaldes ordinarios; si no fuere por apelacion audiencias.

en los casos, que conforme á derecho, leyes, y esEn las apelaciones de autos interlocutorios, tilo legítimamente introducido, y observado, lo que los oidores visitadores de la provincia pro pudieren hacer. (2) veyeren, se guarde la ley 20, til. 31, lib. 2, y

LEY XII. en las que se interpusieren de sentencias dilini livas se olorgaran las que fueren conforme á de. D. Felipe II en Madrid á 6 de julio de 1571. recho para las audiencias de donde hubieren sa

Que las a pelaciones de los alcaldes ordinarins de lido, aunque se haya de revocar lo

que
el oidor

Lima y Mejico vayan a las audicucias de aqueproveyere en favor de los indios; y los presiden.

llas ciudades. les, y oidores estarán inay advertidos de que los indios no reciban agravio, y de enviarnos siem

Las apelaciones, que se interpusieren de los

alcaldes ordinarios de Lima, y Mejico en causas pre relacion al consejo de lo que en esta razon hubieren proveido.

civiles , vayan á sala de oidores de aquellas au

diencias, y no á sala de alcaldes del crimen, conLEY X

forme á las ordenanzas de las audiencias de VaD. Felipe II en Madrid si 16 de junio de 1572. Don lladolid , y Granada.

Carlos Il y la reina gobernadora. Que cuando se apelare de juez ordinurio para juez de provincia , la parle se presente ante el escriba. no que quisiere, y si se apelare de auto, vaya el

(1) Está derogada la facultad de apelar á los jue

ces de provincia de los alcaldes ordinarios por la real de la causa é hacer relacion y se devuelva : y

cédula de 15 de junio de 1798. si de difinitiva , se compulsoria y saque el pro. (2) Véase la ley 14, tit. 2 de este libro, y la 8

deì tit. 13 de este libro.

cuso.

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300

Libro v. Tit. xii.
LEY XIV.

cia ordinaria, que no excedan de sesenta mil ma

ravedis, se han de otorgar las apelaciones para El mismo en Aranjuez á 21 de marzo de 1567. En Torbisco á 23 de enero de 1570. D. Felipe IV á 2 de

los ayuntamientos, guardándose el derecho de essetiembre de 1621. Véase la ley 2, tit. 3, lib 8. tos reinos de Castilla; y en cuanto a la cantidad Que de los oflciales reales se apele para sus au

lo resuelto por esta nuestra ley. Y porque en el diencias.

distrito, y gobernacion de la Habana se dejao de

seguir muchos pleitos, por escasar costas, y gasMandamos, que las causas de que conocieren los oficiales de nuestra real hacienda, vayan en

tos, es nuestra volantad, que los cabildos de di

cha ciudad, y su gobernacion puedan conocer, y grado de apelacion, ó agravio á la audiencia del

conozcan de las sentencias, que no excedieren de distrito; y si fueren tales, que les pareciere con

noventa mil maravedis. veniente hallarse á la vista los que estuvieren en la ciudad donde la audiencia residiere, para

LEY XVIII. dar á entender la justicia de lo que se tratare,

D. Felipe Il y la princesa gobernadora en Valladomayormente si el caso fuere tan grave, y de tan

lid à 8 de julio de 1558. grande importancia, que convenga á nuestra real hacienda hallarse presentes á la determinacion:

Que la apelacion sea para el concejo donde luvieEs nuestra volanlad, que lo puedar hacer, pre

re principio la causa: cediendo consulta, y orden del virey , ó presi Las ciudades, villas y lugares, para cuyos con. denle; pero no puedan ser jueces de lo que hu- cejos se ha de apelar en los pleitos civiles, conbieren determinado. (3)

forme a lo ordenado, sean aquellos donde nacieLEY XV.

re, y taviere principio la causa. D. Felipe III en Madrid á 28 de agosto de 1614.

LEY XIX. Que las audiencias de Lima y Méjico, y alcaldes El mismo en San Lorenzo á 11 de julio, y á 17 de ocdel crimen conozcan por apelacion de causas de tubre de 1590, y en Toledo á 25 de mayo de 1596.

ordenanzas. Nuestras reales audiencias de Lima , y Méji. Que las apelaciones de los fieles ejecutores que

no escedieren de Treinla ducados, vayan al cabil. co han de conocer por apelacion en causas de or

do , y si escedieren a la audiencia donde tengan denanzas, hasta en cantidad de cinco mil mara.

prelacion, vedis; y las que excedieren, se han de ver, y determinar por los alcaldes del crimen, guardando

Las apelaciones, que se interpusieren de los en cuanto a los dias del despacho la ley 79, ti

fieles ejecutores de ciudad donde reside aodientalo 15, libro 2.

cia, vayan al cabildo, y no á la real audiencia,

con que la condenacion no exceda de treinta daLEY XVI.

cados; y si excediere, vayan precisamente á la aq. D. Felipe II en Madrid á 2 de enero de 1572. Don diencia, y porque son negocios de gobierno, sean Carlos Il y la reina gobernadora,

preferidos á los demas, que no lo fueren. (4) Que los alcaldes del crimen no conozcan por apelacion de pleitos civiles de fuera de la ciudad y

LEY XX. regimiento.

D. Felipe IV en Madrid á 13 de junio de 1634. Don Los alcaldes del crimen, como jueces de pro

Carlos II y la reina gobernadora. vincia, no puedan conocer, ni conozcan en gra. Que las condenaciones de los ayuntamientos sean do de apelacion, de los autos, ó sentencias, que

exequibles. hubieren proveido, ó pronunciado los jueces ordinarios de fuera de la ciudad, aunque sea den

En las causas, de que conocieren los ayuntro de las cinco leguas, ni de lo que se proveye- tamientos, y diputaciones, que no excedan de sere, ó acordare en el regimiento, y solamente pue

senta mil maravedis, no se admita apelacion, ni dan conocer en este grado en causas civiles de suplicacion para las audieocias, y las condenacio. lo que proveyeren las justicias ordinarias de la nes se ejecuten. misina ciudad, y asi se practique la ley 1, tit. 17,

LEY XXI. libro 2. LEY XVII.

El emperador D. Carlos y el príncipe gobernador en

31 de mayo de 1552. D. Felipe III en el Pardo á 22 El emperador D. Carlos y la reina gobernadora en

de noviembre de 1600. Valladolid á 23 de julio de 1538. La princesa goberpadora allí á 20 Je abril de 1559. D. Felipe Il en San

Que confirmándose en la audiencia las sentencias Lorenzo á 14 de agosto de 1579. D. Felipe IV en Ma

de los alcaldes ordinarios se les devuelvan para drid å 12 de agosto de 1623.

que ejecuten. Que los ayuntamientos conozcan por apelacion de sesenta mil maravedis, y los de la gobernacion de En los pleitos civiles, y causas criminales, la Habana de noventa mil.

que fueren por apelacion de los alcaldes ordinaDe las sentencias pronunciadas por la justi

rios á las audiencias, ó salas del crimen, si se

confirmaren las sentencias por ellos pronuncia(3) Segun los artículos 76 y 78 de la Ordenanza das: Ordenamos que se les devuelvan, para que de intendentes de Nueva España el egercicio de la

las ejecuten. jurisdiccion contenciosa de real hacienda pertenece privativamente a los intendentes con las apelaciones (4) La cédula de que se formó la presente ley y á la junta superior en segunda instancia, y á S. M. tambien otras con la de 19 de marzo de 1628 fueron por la via reservada de Indias en tercera.

espedidas á instancia del cabildo de Lima.

10,

y

lo que

LEY XXII.

à la de Quito, aunque haya conocido el goberD. Felipe II en Madrid á 15 de febrero de 1567. Don

nador, estando el lugar sujeto a la de Quito: y Felipe IV allí á 28 de setiembre de 1626.

que lo mismo se entienda con los vecinos, y mo. Que las apelaciones de autos de gobierao se vean

radores de los lugares de la dicha gobernacion, en acuerdo de justicia y no en sala parlicular.

sujetos a la audiencia de Quito, salvo en unos

y otros si el gobernador hubiere conocido en pri. Puedese interponer apelacion de los autos,

mera instancia en algun lugar, por haber surti. acuerdos, y órdenes, que hubieren proveida los

do alli el faero las partes, por delito, á contravireyes, ó presideoles en gobierno para las rea

ó les andiencias, como se contiene ea la ley 35, apelaciones han de ir a la audiencia en cuyo dis

por otra razon legitima, que en tal caso las tit. 15, lib. 2. Y declaramos, que de los vireyes

trito estaviere el lugar donde se hubiere conoLima,

cido de la causa , aunque las partes tengan doMéjico, y no para otra alguna de las subordina

micilio en lugares de otro distrito. das. Y por escasar inconveniențes, ordenamos, que en tales casos se hallen presentes à la vista,

LEY XXVI, y determinacion todos los oidores en acuerdo de El mismo en el Escorial á 28 de octubre de 1565. justicia, y no en sala particular.

Que en las apelaciones de la provincia de PopeLEY XXIII.

yan se guarde lo que esla ley dispone. El emperador D. Carlos y la emperatriz gobernado

Mandamos, que de las sentencias pronunciara en Madrid á 17 de agosto de 1535. D. Felipe II

das por los jueces, y justicias de las villas y laordenanza de audiencias de 1563, y en la 12, en To gares de la provincia de Popayan, que no exce. ledo á 25 de mayo de 1596.

dicren de cincuenta pesos, se pueda apelar al Que las justicias ordinarias otorguen las apela- concejo, justicia, y regimiento de la ciudad, ciones para las audiencias conforme d derecho. villa, ó lugar donde el juez hiciere la condena

Ordenamos y mandamos á los gobernadores, cion en causas civiles, y pecuniarias, y corregidores, alcaldes mayores, y a todas las de fuere determinado, guardando las leyes de estos mas jasticias ordinarias, que otorguen las apela-reinos de Castilla, se ejecute, y no haya lugar ciones, que se interpusieren de sus juzgados para apelacion; pero si excediere de esta cantidad, se las reales audiencias de sus distritos, en los casos

pueda apelar, y apele al gobernador, ó juez de que conforme á derecho, y leyes de este libro ha residencia, que es ó fuere de aquella provincia; biere lagar , exceplo las que hubieren de ir y fe y si esta sentencia, y la primera fueren confornecerse en los concejos, y ayuntamientos, y las

ies, hasta en cantidad de quinientos pesos de que segun derecho y provisiones especiales se han oro, y no mas, se pueda ejecutar por el goberde interponer de los alcaldes ordinarios para los

nador, ó persona a quien el remitiere la ejecu gobernadores, hasta cierta cantidad.

cion , dando la parte en cuyo favor se ejecutare, LEY XXIV.

fianzas legas, llanas, y abonadas, de que si fue

re revocada la sentencia , volverá la cantidad, D. Felipe III en San Lorenzo á 14 de agosto de 1620. con las costas que en la restitucion se causaren; D. Carlos II y la reina gobernadora.

y si la eausa o condenacion excediere de los quiQue declara las leyes 34 y 35, til. 15, lib. 3. nientos pesos, ó la sentencia del gobernador, ó

Para mas estension, y claridad de las leyes 34, juez de residencia no fuere conforme a la prime. y 35, tit. 15, libro a, estatuimos y mandamos,

ra, se pueda apelar para nuestras reales audien. que en todos los casos en que los vireyes proce

cias de Quilo, o Nuevo Reino de Granada, con. dieren á titulo de gobierno, ó cédula nuestra, en

forme a lo dispuesto por la ley 25, de este tituque se les cometa cualquier negocio, ó causa

lo, guardando la forma, y órden de derecho so. lo general del oficio, si algunas de las partes in

bre substanciar el proceso, y citando a las

parteresadas se agraviare, tenga el recurso por ape

tes, para que vayan en seguimiento de su apelacion a la real audiencia , donde el virey pre

lacion. sidiere, y en ella se guarde justicia sobre el ne

LEY XXVII. gocio principal, y calidad de la apelacion, en El emperador D Carlos y el principe gobernador en cuanto á si tiene efecto suspensivo, o devolativo, Guadalajara á 10 de setieinbre de 1546 D. Felipe II y no se entienda, que está inhibida la audiencia,

en el Escorial á 4 de julio de 1570, si no fuere cuando ca las cédulas especialmente Que de los alcaldes mayores y leniente del rio de se declarare.

la Plata se apele al gobernador. LEY XXV.

Ordenamos, que de las sentencias pronun

ciadas por los alcaldes mayores de la provincia D, Felipe II en Valencia á 15 de abril de 1569.

del rio de la Plata, ó del teniente de gobernaQue los apelaciones del gobernador de Popayan dor, pueda haber, y haya apelacion para ante el vayan d las audiencias de Quilo y Nuevo Reino, gobernador de aquella provincia, el cual conoz. corno se declara.

ca, y determine en este grado en los casos que Declaramos, que si los vecinos y moradores no hayan de conocer por apelacion los ayuntade los lugares de la gobernacion de Popayan, que

mientos, segan lo ordenado. estan en el distrito de la audiencia de Santa Fe, siguierco algunos pleitos, ó causas ante el gobernador de la dicha provincia de Popayan en otro lugar sojeto á la audiencia de Quito, vayan Jas apelaciones a la audiencia de Santa Fé, y no

TOMO II.

en

51

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LEY XXVIII.

rir á estos inconvenientes. Y mandamos, que en

las residencias y visitas, que se vieren en nuesEl mismo ordenanza 9 de 1563, y en la 17 de 1596. tro consejo, no pueda haber, haya, ni se ad

inita saplicacion, instancia, ni sentencia de reQue el que apelare se pueda presentar anle el escribano que quisiere , y se reparla el pleito.

vista, y que con la de vista quede fenecida, y

acabada la residencia y visita, y se despache car. El que se presentare ante audiencia real en

ta ejecatoria de ella, si no fuere en los capitagrado de apelacion, entregue la mejora ante el los de residencia, de que resultare privacion escribano que quisiere, el cual sea obligado a dar de oficio perpetuo, ó pena corporal, que en coancuenta á la audiencia, para que se reparta, y en. to á es:03 tenemos por bien que pueda haber, tre los escribanos haya igualdad : y lo mismo ha haya, y se admita suplicacacion, y no en otra ga en los pleitos, que en primera instancia se

cosa algana, lo cual se guarde en las residencias, comenzaren en las audiencias.

pero en lo que toca á las visitas, se guarde el LEY XXIX.

estilo, y costuinbre de estos reinos de Castilla,

de no admitir indistintamente suplicacion de las El emperador D. Carlos á 24 de abril de 1545. sentencias, que sobre los cargos hechos en ellas; Que en las cuusas de seis mil maravcdis no haya fueren pronunciadas por los de nuestro consejo. suplicacion.

LEY XXXII. Declaramos, que de las sentencias de que se

D. Felipe II en Madrid á 28 de seticipbre de 1568. apela á las audiencias, y no excede la cantidad

D. Felipe Ill en Ventosilla á 26 de mayo de 1608. de seis mil maravedis, no se ha de adınitir su plicacion , como se practica en las Chancillerías Que en los pleitos remitidos al consejo dengan ci. de estos reinos de Castilla. (5)

todas las partes para lodas instancias LEY XXX

Mandamos á los presidentes, y oidores de nges.

tras audiencias reales , y los demas jueces y jasEl misino en Toledo á 6 de noviembre de 1528. Don Carlos Il y la reina gobernadora.

ticias, que en los pleitos de indios, y otros de

cualquier calidad, o cantidad, que remitieren al Que señulo los términos para presentarse en el consejo , hagan citar las partes, con señalamien. consejo por apelacion.

to de estrados para todas instancias, y sentencias, Los que apelaren para el consejo de Tierra- apercibiéndoles, que en su rebeldía se procederá la de

para todas las dichas instancias, sin los rolver á Marta , Nicaragua, Cabo de Honduras, Higue

tanto perjuicio, como si especialmente fueran ras, Guatemala, Yucatán, Nueva España, y

nuevamente citadas, y emplazadas; y en los plei. rio de las Palmas, y lo á esto adjacente, se han

los de segunda saplicacion se guarde lo determi

nado. de presentar dentro de ocho meses, de las provincias del Perú dentro de un año, de las Fili

LEY XXXIII. pinas dentro de año y medio, contados estos tér D. Felipe Il en Madrid á 27 de noviembre de 1560. ninos desde el dia que saliere de cada provin- Qué los jueces inferiores no suelten presos despues cia la flota, ó armada, ó navío de registro para

de haberse apelado. estos reinos.

Ordenamos, que los jueces inferiores', desLEY XXXI.

pues de haberse apelado de sus sentencias, no D. Felipe II en San Martin á 18 de mayo de 1565.

puedan soltar ningun preso. En el Pardo á 7 de agosto de 1568. Que de las sentencias del consejo pronunciadas en

Que las corulenaciones de hasta seis pesos, y juicio de residencia, no haya suplicacion, sino penas de ordenanza , se ejeculen sin embaren casos de privacion, ó pena corporal, y en el de go, ley 2, tit. 10, de este libro. visita se prohibe indistintamente.

Que leis sentencias de la casu de Sevilla de diez Habiendosenos hecho relacion de que en

mil maravedis, o menos, se ejecuten, sin em. nuestro consejo se ven todas las residencias,

bargo , y con fianza, ley 6, til. 10, de este

libro. y visilas de los vireyes, presidentes, oidores, alcaldes, fiscales, gobernadores, y otros minis

Que las audiencias no impidan la ejecucion de

las sentencias, que lu pudier en tener, ley 9, tros, y oficiales de las lodias Occidentales, é is.

tit. 10, de este libro. las adjacentes, y á causa de las suplicaciones, que interponen de las sentencias en que son condena.

Que el gobernador, y capitan general de la

Jlabana sentencia en revista las causas de sol. dos, se vuelven à ver en revista , consumiendo largo tiempo, y ocasionando mucha ocupacion

dados de Cuba , ley 15, tit. 10, de este

libro. en perjuicio del despacho de otros negocios de mayor importancia é interes, y que conforme a

Que de la sentencia, o aulo, en que se ha por derecho de los capítulos, y cargos hechos á los

recusado al ministro, no haya suplicacion, jueces en visita, o residencia de sus oficios, po

y si se hubiere por no recusado ,

la pueria se admite suplicacion : nuestra voluntad

haber, ley 5, tit, ut, de este libro. es ocur.

Venezuela, hasta el Cabo de la Florida, Santia citar, ni emplazar otra vez, y que les parará

(5) Tampoco hay súplica de las sentencias que no esceden de 200 pesos, ley 3, lit. 10 de este libro.

De la segunda suplicacion.

sona,

lier

$", LEY PRIMERA.

sentar los que suplicaren para ante la real pera. El emperador D. Carlos en Barcelona á 4 de noviem-' bre de 1542. En Malipas a 20 de octubre de 1545. En lugar del año, que por cédulas estaba D. Felipe Il ordenanza 5 de audiencias de 1563. Y en señalado para presentarse ante nuestra real per. la 13 de 1596. D. Felipe III en Madrid á 13 de febre

sona con la segunda saplicacion, los que la in. ro de 1620.

terpasieren en las Indias: Es nuestra inerced, y Que de los pleitos cuyo valor fuere de seis mil pe

declaramos que los del distrito de las audiencias sos ensayadus de á cuatrocientos y cincuenta ma.

del reino de Chile, y provincias de los Charcas, ravedis , se pueda suplicar segunda vez unle la real

lengan aio y medio, contado el medio año antes persona.

del dia en que saliere la primera armada del puer• Es nuestra voluntad, que si el pleitu fuere lo del Callao de la ciudad de Lima, y el año de tanta cantidad é importancia, que el valor de desde el dia en que saliere la dicha armada: y la propiedad sea de seis mil pesos ensayados de á los del distrito de las audiencias de los Reyes, y cuatrocientos y cincuenta maravedis cada uno,

Quito tengao asimismo un año, contado desde ó mas, se puella suplicar segunda vez de la sen el dicho dia: y los de Tierra: Firme un año, contencia de revista, pronunciada por la audiencia tado desde el dia que la armada saliere de Por. para ante nuestra real persona , con que la parte, tobelo: y los del Nuevo Reino de Granada un que interposiere la segunda suplicacion , se ha

año, contado desde el dia en que la arıada saya de presentar, y presente ante Nos dentro del

liere de Cartagena para estos reinos : y lo mistérmino, que por la ley 3, de este título está

ino los del distrito de la audiencia de Santo Do: señalada , despues que la sentencia de revista le mingo de la Isla Española, y los de toda la Nuefoere notificada, ó á su procurador, la cual or Espada og año, contado desde el dia que la denamos sea ejecutada, sin embargo de la se

flota saliere del puerto de la Vera-Cruz:

у

los gunda saplicacion, dando la parte, en cuyo fa de las Islas Filipinas tengan dos años, ono para vor se hubiere pronunciado, fianzas bastantes y llegar a la Nueva España, contado desde el dia abonadas, de que si faere revocada, restituira, y

que para ella salieren las naos de su comercio, pagará todo lo que por ella le hubiere sido; y

у
el otro el que

esià concedido a los de la Nue. fuere adjudicado, y entregado conforme à la sen

va España , conforine á esta ley, de forma que tencia prononciada por los jueces á quien por

el tiempo corra, y se les cuente, como sea útil, Nos se cometiere; pero si la sentencia de revis

desde que hubiere flota , ó arınada, que haga via.' ta fuere sobre posesion, declaramos y manda

á estos reinos. mos, que no haya lugar segunda suplicacion, y

LEY IV. se ejecute, aunque no sea conforme a la de vista. LEY II.

D. Felipe IV en Madrid á 7 de junio de 1621.

Que los pobres cumplan , en lugar de fianza , con D. Felipe II y la princesa gobernadora en Valladolid

caucion juratoria. á 13 de enero de 1558, y en 23 de noviembre de 1579, y en 19 de abril de 1583. D. Carlos Il y la reina go

Puede suceder, que por ser pobre la parte en berpadora.

cayo favor se ha de ejecutar la sentencia de reQue las audiencias sustancien el articulo del gra

vista, sin embargo de la segunda suplicacion, no do, y no lo delerminen : remitan el proceso, cita halle fiadores, y aun la parte contraria , cono das las parles; y en cuanto a las fianzas guar ciendo que no se le ha de librar la ejeculoria sin den lo proveido.

fianza, interponga la segunda suplicacion , para Si despues de sentenciado el pleito en revis. no desembolsar con esta ocasion lo que

conforta fuere suplicado ante Nos, substanciará la real me á la sentencia debe pagar: Mandamos que audiencia el artículo del grado, y oidas las par- precediendo informacion de pobreza con citacion tes sobre los agravios, no pasará adelante, oi del fiscal, y de la parte, suceda la caucion juradeterminará sobre si le hay ó no, remitiendo el toria en lugar de fianza, real y verdadera , y asi' proceso origioal con su relacion y como estu se ponga en los autos. viere, á nuestro consejo de Indias, citadas las

LEY V. partes, y de loilo ha de quedar on traslado aq. torizado en forma que haga fé, en poder del

El emperador D. Carlos en las leyes nuevas 12 y 13.

de 1542 D. Felipe II ordenanza 5 y 4 del consejo escribano de la audiencia ante quien pasare ; y de 1571. D. Carlos Il y la reina gobernadora. en cuanto á ejecutar la sentencia de revista, con fianzas ó sin ellas, guardará lo resuelto por las

Que los jueces del consejo para los pleitos de seleyes de este título.

gunda suplicacion sean cinco , y de lo que prove

yeren en el articulo del grado y pronunciaren so. LEY III.

bre lo principal no haya mas suplicacion ni reD. Felipe IV en Madrid á 21 de setiembre de 1621, y á 30 de marzo de 1629. D. Carlos Il y la reina go

Los jueces, que en nuestro consejo de Indias bernadora.

han de ver, y determinar los pleitos de segunda Que declara los términos en que se han de pre suplicacion no han de ser menos de cinco ; y si

ge

curso.

:

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