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tar por sus personas y las de sus oficiales las guar.

LEY XXXII. das, velas y centinelas, para que estén vigilan

El mismo alli, cap. 25. tes, y como conviene; y cqalquiera descuido que

Que las municiones estin con distincion y bien aconen esto hubiere le castiguen con rigor y, demos:

dicionadas. tracion, para que á lodos, sea ejemplo.

Las armas y municiones, cuerda y plomo, que LEY XXVII.

hubiere en las fortalezas, los alcaides tendrán cai. D. Felipe II en la dicha Instruccion de 1582, capi- dado de que se pongan en parte, que estén bien tulo 18.

acondicionadas y conservadas, y que particularQue los alcaides visiten los municiones y artille

mente la pólvora se ponga donde esté guardada ria posa que todo esté limpio y a buen recaudo.

de todo inconveniente, y todas las demas cosas,

cada una por su género, distinta, bien puesta y Los alcaides lengan mucho cuidado de visi

acomodada, tar la casa de as municiones, y ver particularmente si la artilleria está encabalgada, bien pre

LEY XXXIII. venida de coreñas, y todo lo demas que conviene,

D. Felipe II alli, cap. 16. á su manejo, y, reconozcan la polvora y inųnicio. Que lengan inucha cuenta los alcaidis con las munes, y si las armas, y las demas cosas, que perle,

niciones, y se hallen al repartirlos. necen á su buen uso, están limpias, prontas, y á

El alcaide lendri mucha cuenta con las mubuen recaado.

niciones, y de que se reparla la coerda, pólvora LEY XXVIU.

y demas cosas, con mucha órden, hallándose pre . El mism alli , 'cap, 22.

sente, para que no haya fraude, y se beneficie, con

el aprovechamiento que se podiere. Que para la artilleria se hagon cobertisos y des. cargaderos que conserven los encabalgamentos.

LEY XXXIV. Para la artillería, que hubiere. de servir en El mismo alli , cap. 10, y en la de 1581, cap.

7. cada fortaleza, y sus encabalgamentos, el alcaide Que el alcaide no consienta disparar arcabuceria ordenará, que se hagan cobertizos de madera, en. ni arlilleria, sinn, en casos de necesidad. tan buena forma, que esté guardada del sol y.

No consienta el alçajde, que en ningun tiemagoa, y que se le hagan descargaderos, para que po, aunque sea, inetiendo la guardia, si ng hubiepeso no se aforņcote la-cureña, y sean des

re precisa necesidad, se dispare arcaboz, por lo mas duracion.

que importa conservar las municiones para la LEY XXIX.

sion; y tainbien escuse inandar, que se disparen El mismo alli., cap. 23.

piezas, si no fuere en caso de tirar á' cosarios, ó

locar arma, ó'salvar armada, ó flota, que entrare Que se reparen los encabalgamentos, y hayą sier

en el puerto, conforme a lo ordenado. pre madera de respeto para ellos.

LEY XXXV. Los alcaides tendrán mucho cuidado de hacer, que de ordinario se vayan reparando y ade.

El mismo alli, cap. 29. rezando los encabalgamentos, y.de.tener, madera. Qne-enviando di pedir el'alcaide municiorcs, ensie cortada de respeto para lo que se ofreciere en

memoria de las

que

laviere. ellos, y que esto sea tan á tiempo, que le haya

Cuando de alguna fortaleza se hubiere de cnpara curarse y secarse, porque: verde no es de pro.

viar á pedir pólvora, peloteria, ú otras cuales-' vecho.

quier puniciones, ó bastimentos, el alcaide de ella haga, quc jantainente sc, envie la relacion de

la cantidad, que en la fortaleza hubiere de los gé El mismo alli', cap. 12.

neros, que pidiere, para que se pueda ver y proQue el alcaide ponga por rremoria los piezas que, veer con mas certidumbre lo que convenga, y si se dispararon como se, ordena.

no la enviare, no se le socorra con lo que piEl alcaide hará poner por memoria las pic diere. zas, que se dispararen, y para qué efecto, y las libras do pólvora y balas, que se gastaren, con

El mismo alli, cap. 5.. dia, ines y año, firmada de su mano para la claridad de la cuenta.

Que no, sc abra la fortaleza sin dar aviso al al

caide. LEY XXVI.

La puerta de la fortaleza ha de estar siempre El inismo alli, cap. 15..

cerrada con llave y cerrojo, y así lo proveerá y

mandará el alcaide, y primero que se abra, se coQue los aleaides tengan pólvora , balas y cuerda

nozca por la rejilla, que para este efecto ha de de respeto para las ocasiones.

estar hecha, quien es el que llama, y que quiere, El alcaide lenga de respeto los barriles o bo. y el soldado de guardia avise luego al alcaide, para tijas de pólvora, que le pareciere, en el lugar que que mande lo que se hubiere de hacer. para este efecto estaviere hecho en la fortaleza,

LEY XXXVII. para que esté bien seca. y refinada; y asimismo habrá allí alguna cantidad de balas y cuerda para D, Felipe IV en Madrid á 12 de diciembre de 1632. repartir entre los soldados cuando se ofreciere Véase la ley 26, tit. 10 de este libro. ocasion, por lo mucho que esto importa.

Que al castellana de Acapulco teca tener los lablas de juego y nombrar los oficiales del castillo,

Declaramos, que al castellano de la fuerza y

LEY XXXIX. puerto de Acapulco le tocan las tablas de juego, te.

D. Felipe II alli, cap. 36. niendolas en el cuerpo de guardia, y el nombramiento de oficiales de la gente de el castillo, y

Que lo que faltare en este libro se deja d la pruartilleros de él. Y mandamos, que en esto no se

dencia de los alcaides, que procedan siempre co.

mo deben, le ponga iinpedimento.

Conforme se ofrecieren las ocasioncs, diferen. LEY XXXVII.

cias

у

variedad de casos, se ha de tomar el conD. Felipe II en Madrid á 13 de diciembre de 1595. sejo, y así se remite á la prudencia de los alcai

des y castellanos de las fortalezas y castillos, la Que los alcaides y soldados no crien en las forta- ejecucion de los que por no poderse dar regla lezas aves ni ganados.

cierta, se dejan de reserir y prevenir en las leyes Los gobernadores y capitanes generales de los de este libro, y solo se les advierte, y representa puertos no permitan, ni den lugar á que en los la importancia de proceder en todos con mucho castillos y fortalezas haya, y sc crien por los alcai tiento y consideracion, y la confianza, que de des, ni soldados, gallinas, cabras, lechones, ni otras ellos se hace en cosas de tanta calidad, у

la aves, ni aniinales, para cuyo efecto todas las ve. putacion, que conviene cobrar en ellas, para que ces que visitaren los castillos y fortalezas, que ha procuren acertar en todo lo que se les encarga. de ser muy continuamente, vean y reconozcan Que los gobernadores, y alcaides de castillos si los hay, ó se crian, y hallando algo de esto, ó lengan entre si buena corresponudencia y con. que no haya dentro la limpieza y policia, que se formidad, lèv 12, tit. 2, lib. 5. requiere, castiguen a los alcaides, y á sás tenien Que para aléaides de castillos se propongan tes, ó à quien tuviere la culpa, sin disimular con solıudos, aulo 68, referido en el titulo de el pinganó.

consejo con los de la junta de guerra.

re

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De la dotacion y situacion de los presidios y

fortalezas.

te de

LEY PRIMERA.

LEY II.

D. Felipe II en el Pardo á 21 de noviembre de 1599. D. Felipe II en la Instruccion de 1582 , cap. 33. Don

Que en la Habanå se reduigan las raciones de la Carlos Il y ka reina gobernadoia.

gefilé de guerra' al sueldo, r los oficiales reales

paguen por libranzas del gobernador, Que en la paga de los situados hoyo muy especia? Es nuestra voluntad, quc á los alcaides y gencuidado.

guerra

de las fortalezas de la Habana no se

đé racion, y que todo lo que han de haber se rePorque en las partes y sitios de nuestras In ddzga al sueldo por Nos señalado, en que se comdias, donde ha parecido conveniente, están fan- patá la racion, y qne demas de él se les acada dados y situados castillos y presidios con gente de para ventajas y municiones, con que se ejercia guerra, armas y municiones, y tenemos consigna- ten los soldados, inedicinos para los enfermos, y da su dotacion en puestra real hacienda, sobre que reparos de la fortaleza y fuertes , en la cantidad se han dado las órdenes convenientes, dirigidas á señalada por nuestras órdenes, y que los oficialos vireyes, oficiales reales, y las demas personas, les reales paguen por libranzas del gobernador,

las deben cumplir y guardar: Ordenamos y asistiendo a los pagamentos el gobernador, caste. niandamos, que todos los que en cualquiera for- llanos y capitanes, con los oficiales reales. ma tienen

cargo

de hacer pagar, y remitir los si. tuados y dotaciones, pongan en esto tan especial

LEY III. cuidado, que con ninguna ocasion haya falta, ni

D. Fclipe IV en Madrid á 14 de diciembre de 1630. dilacion en materia, que tanto importa á nuestro real servicio, defensa de aquellas provincias, y que los oficiales réales de Méjico envien á la Ha.

bana el crecimiento de sueldo , que montaren los castigo de los enemigos y cosarios. (1)

socorros estraordinarios.

Cuando fuere nuestra voluntad de enviar al(1) Sobre asiento de viveres a los presidios, véase por punto general la real cédula de 26 de abril de gunos socorros de gente de guerra á la ciudad y 1703 á folio 246, tit. 2.

presidio de la Habana, ha de ser pagada y socor

quc

rida al tiempo y forma, que la del número y si acudan las personas, que con recaudos legitimos tuacion ordinaria, que nos sirve en aquel presi

las hubieren de percibir y llevar á la Florida, dio. Y mandamos á nuestros oficiales reales de conforme lo ordenado. Méjico, que con el situado remitan lo que montare el crecimiento de estos sueldos en la canti

LEY VIII. dad que constare por certificacion del goberna D. Felipe III en el Pardo á 20 de noviembre de 1606. dor y capitan general, y oficiales de nuestra real

Y en Madrid à 29 de marzo de 1621. hacienda de la Habana.

Que cada año puedan venir de la Florida dos fro-
LEY IV.

galas con dos mil ducados de registro para em

plear en bastimentos. D. Felipe IV en Madrid á 22 de agosto de 1630.

Permitimos que en cada un año puedan reQue en el castillo de la punta de la Habana no bir dos fragatas de las provincias de la Florida haya plazas de primera plana.

á las Islas de Canaria, ò ciudad de Sevilla, y que Ordenamos, que en el castillo de la punta del las personas á cuyo cargo vinieren puedan traer puerto de la Habana, no haya plazas de primera para la compra de bastimentos, y otras cosas ne

cesarias al presidio y gente de él, dos mil ducaplana. LEY V.

dos, registrados con intervencion del gobernador

y oficiales reales de aquella provincia, con que D. Felipe II en Madrid á 2 de febrero de 1591. Don

solamente se hayan de convertir, y con efecto se Felipe IV en Madrid å 7 de marzo de 1635.

conviertan y einpleen en vinos y bastiinenlos, y Que el presidio de Carlagena se pague conforme d géneros comestibles para la gente del presidio, y esta ley.

fragatas, que los han de conducir, y en jarcias,

municiones y peltrechos necesarios al reparo y En consideracion del embarazo y mala cuen

defensa de las fragalas y presidio, y no en otro 1a, que puede resallar de dar racion á los solda

ningun efecto, con que hayan de venir derechados que no sirven en la guarda y defensa de la

mente a las Islas de Canaria, ó ciudad de Seviciudad de Cartagena, está resuelto, que lo que

lla; y caando vuelvan sca de la misma forma á han de haber de racion se reduz;a á sueldo; y

las provincias de la Florida, y no á otra ningua excuse la racion; y que denias de él se dé para

parte, con el registro y despacho que está dispues. ventajas, municiones, y medicinas lo convenien

to, so

las

penas conlenidas y declaradas en las te à la conservacion de la milicia. Y mandamos

ordeganzas de la casa de contratacion de Sevilla. que

los oficiales reales den y paguen cada año á los capitanes, cabos, soldados y oficiales á los pla.

LEY IX. zos que se acostumbra, por todo el tiempo que nos

D. Felipe III en el Pardo å 2 de diciembre de 1606. sirvieren, lo que por esta razon debieren percibir por libranzas del gobernador y capitan gene Que los gobernadores de Cuba dejen sacar bastiral, asistiendo a la paga el capitan de la compa mentos para el presidio de la Florida. dia, y el gobernador les mande repartir lo seña

Ordenamos á los gobernadores de la Isla de lado para municiones, con que se ejerciten, y mc

Cuba, que permitan y dejen sacar del distrito de dicinas, con testimonio de la asistencia del capi

su gobierno todos los bastimentos, que los gobier. lan, soldados, y oficiales, y recibo de los soldados.

nadores de la Florida , con acuerdo de los oficiaLEY VI.

les reales, enviaren comprar.

Y

porque noestra

voluntad es, que los bastimentos se compren y D. Felipe II en S. Lorenzo á 21 de julio de 1590.

saquen para el sustento de la gente de aquel pre. Que en la paga del presidio de Puerto-Rico se sidio, y no para otra ninguna parte, los goberguarde lo que en el de Cartagena.

nadores de Cuba pidan certificacion , y recaado

bastante de que se han llevado à la Florida, y Mandamos, que el presidio de Puerto-Rico

nos dén aviso en todas ocasiones de lo que para se pague en la inisma orden y forma, que el de

este efecto se sacare. Cartagena, reduciendo las raciones á sueldo; y asimismo en coanto á las ventajas y inuoiciones

LEY X. para ejercicio de soldados, y medicinas.

D. Felipe II en San Lorenzo á 18 de setiembre de

1584. En Toledo á LEY VI!.

de junio de 1596. Alli á 3 de

julio de el. D. Carlos Il y la reina gobernadora. D. Felipe III en Valladolid á 10 de agosto de 1608.

Que los situados de la flabana , Santo Domingo D. Felipe IV en Madrid a 19 de mayo de 1624.

Puerto Rico y la Florida, se remilan de Méjico à Que los oficiales reales de Méjico remitan el situa. la Habana en las folas ó armadas , y de alli à do de la Florida sin descuenlo de fallas.

los presidios. Mandamos á los oficiales de nuestra real ha Mandamos à nuestros oficiales reales de Mécienda de la ciudad de Méjico, que remitan á po- | jico, que no paguen en aquella ciudad los situa. der de los oficiales reales de la Habana, en las flo. dos de los presidios de la Habana, Santo Domin. tas de Nueva España, las cantidades que por nues. go, Puerto-Rico y la Florida ; y habiendo sepa . tras órdenes están señaladas al presidio de la Flo. rado las canlidades, que montaren y estuvieren rida para sueldos, y conservacion de la artillería, consignadas para ellos, los remitan registrados y lo demas, que al presentc hay, sin descontar por cuenta a parte a nuestros oficiales reales de las faltas de las plazas que en el hubiere y allí ia Habana con cada flota ó armada que saliere

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de la Nueva España; y los dichos oficiales reales compañia, por otros tantos de los que estuviede la Habana reteagan ea sa poder lo que toca ren sirviendo en el fuerte de Araya, y los entre. re á la dotocion de aquel presidio, y acudan con guen al cabo principal, ó al que en su nombre lo demas, á las personas, que fueren enviadas á le estuviere gobernando. Y mandamos á los goberla cobranza por los gobernadores y oficiales reales nadores de Venezuela, é Isla Margarita , que no de Sanlo Domingo, Puerto-Rico, y la Florida, amparen, ni disinalen à ningun soldado que hi. en virtud de los poderes, certificaciones y recau. ciere fuga de aquel fuerte, y luego lo reinitan dos, que les han de mostrar. Y porque en estos á él. presidios, y particularmente en el de la Florida se

LEY XIII. suele padecer necesidad de mantenimieolos, ves. lidos, pólvora , y otras cosas de la Nueva Espa. D. Felipe III en Madrid á 20 de diciembre de 1608• ía, y tienen orden de avisar y enviar relacion Qué se siluen en Venezuela dos mil ducados en al virey de las que hubieren menester, para que indios vacos para el gasto de el fuerle de la se las compren y remitan con el situado á la

Guayra. Habana: Ordenamos á nuestros oficiales de Mé

Es nuestra voluntad, que el fuerte de la Guay. jico, que tengan muy particular cuidado de ha

ra de la provincia de Venezuela se conserve co'n cer coin prar las que pidieren con dineros de los

suficiente dotacion. Y porque Nos hemos ordena"mismos situados, conforme à las relaciones que

do, que demas de el sueldo señalado al cabo, que enviaren al virey, y á lo que él les ordenare,

ha de ser á noinbramiento del gobernador y catodo lo cual sea muy bueno, y á justos' y mode

pitan general de aquella provincia , tenga el anrados precios, segun que valiere en la tierra, y clage de el dicho puerto, que le aplicamos: y con el resto que quedare en dinero del situado,

los soldados y artilleros, el que pareciere por lo envien dirigido a los oficiales reales de la Ha

nuestras órdenes, que se ha de pagar de los mil bana, con relacion y testimonio de lo que costa

y quinientos ducados consignados para gastos de re, con mucha cuenta y razon, para que con la guerra de aquella provincia, y conviene excusar misma. lo entreguen a las personas, que fueren | de este gasto á nuestra real hacienda : Mandainos á cobrar los siluados,

que el gobernador incorpore en nuestra real coLEY XI.

rona dos mil ducados de renta en cada an ajo

en indios vacos para gastos de guerra, sueldos D. Felipe IV en Madrid á 31 de marzo de 1622. del cabo, soldados y artilleros del dicho fuerte, Que en la caja de Cumaná se paguen los soldados

y sa conservacion, en lugar de los mil y quinieode Arayą ,fallando dinero se remita de Car

ios ducados que se pagaban de nuestra real ha

cienda, y estaban consignados en penas de cá. lagena. ,

mara, y å falta de ellas, en nuestra real caja. Los oficiales de nuestra real hacienda de la provincia de la Nueva Andalucia , en

LEY XIV. dis.

cuyo trito està 'el castillo de Araya, formen listas de

D. Felipe IV en Madrid á 30 de enero de 1631. la gente de guerra de él, y tengan cuenta y ra. zonde los sueldos que gozaren , y de cualquiera que en la caja del rio de la Hacha se pague al hacienda nuestra que hubiere en su poder, pa

alcaide del castillo de San Jurge , coino no sea de

las perlas. gucn á la que efectivamente estaviere sirviendo, lo que montaren sus sueldos, con asisten Mandamos á nuestros oficiales de la ciudad cia del gobernador y capitan general de la pro. del Rio de la Hacha , que al alcaide del castillo vincia; y en caso que por la cortedad de la tier. de San Jorge paguen el salario, que conforme ra no haya en la caja de su cargo de que pagar. su título se debiere, de cualquier hacienda nues. los: Mandainos á los oficiales de nuestra real tra que entrare en la caja de su cargo, como no hacienda de Cartagena, que de cualquiera que sea de las perlas. hubiere nuestra en su pader, remitan al princi.

LEY XV. pio de cada un año, por el tiempo que fuere nuestra voluntad, á los de la Nueva Andalucia, D. Felipe II en Badajoz á 10 de junio de 1580. Don lo montaren los sueldos efectivos, en la di

Felipe IV en Madrid á 10 de agosto de 1635. que cha fuerza, de que ha de constar por certifica-Que los despachos para cobrur situados de presicion del gobernador y oficiales reales, con la dios y dislribuirlos, vayan firmados del gobernacoal, y otra por donde conste, que no hay en la

dor y oficiales reals. caja de su cargo bacienda nuestra de que pagar los sueldos, sea recibido y pasado en cuenta lo

A nuestro real servicio conviene que las ios

truccioncs , y despachos para cobrar situados de que en vir!ud de los recaudos referidos dieren y

los fuertes y presidios de las Indias , y gastos pagaren. LEY XII.

precisos que de ellos se habieren de hacer, vayan

firmarlos de el gubernador, y oficiales reales de El mismo alli à 8 de marzo de 1631.

la ciudad y puerto donde hubiere presidio, y que

esta forma se guarde precisamente. Que del fuerte de Araya se iruequen cada año ocho soldados como sc ordena , y los que hicieren

LEY XVI. fuga de él no sean amparados.

D. Felipe II alli. Ordenamos á los capitanes de galeones á

Que los gobernadores cuinen cuenta cada año, go coyo cargo faere el patache de la Margarita, que

tengan llave de los situados. cada año truequen ocho soldados de los de su Los gobernadores y capitanes generales de TOMO II.

13

los puertos y presidios tomen 6 hagan tomar y costa del mar del Sur se ha fortificado el Cacuenta en cada un año á los oficiales de nuestra ilao, y formado armada competente en que traer real hacienda , á cuyo cargo fueren, y tengan la plaia que á Nos, y o los particulares pertene. llave del arca del situado.

ce, sobre que se han dado las órdenes convenien. LEY XVII.

tes : Mandamos, que todo lo situado de sueldos

y gastos precisos se pagne en la caja de Lima por El mismo en Madrid á 30 de diciembre de 1588. órdenes de nuestros vireyes del Perú, en la

forma contenida en la ley 20, Que los oficiales realrs den o los generales de

tit. 12 de este libro, puertos y presidios los testimonios que pidieren , y ! y que se excuse el oficio de pagador. (2) . acudan al sustento de las fortalezas, y huya bue

LEY XX. na cuenta y razon en distribuir los siluados.

D. Felipe IV en Madı id á 17 de dicieinbre de 1621. Siempre que los gobernadores y capitanes

D. Carlos Il y !a reina gobernadora. generales de presidios pidieren á los oficiales de

Que en la ropo del situado no se odmilan inermas nucsira real, hacienda algun testimonio de los

los nficiales reales. cargos, que se les hubieren hecho de mantenimientos, armas y municiones, y de otra cual Ordenamos, que a los oficiales reales no se quier cosa que se ofrezca, se le darán sin répli- j adınitan descuentos por razon de mermas de la ca ni dilacion, y proveerán puntualmente iodo ropa , y otros géneros, que se enviarem en los si. lo necesario para el sustento de las fortalezas, tuados, en la data de sus cuentas, y que los fisconforme a las órdenes dadas y que se dieren,

cales pidan lo que convenga, y esto se guarde teniendo la buena correspondencia que se requie.

inviolablemente. re, y es justo y mucha cuenta y cuidado con la

LEY XXI. buena distribucion de los situados y consignacio

D. Felipe IV en S. Lorenzo á 1.o de noviembre nes de los presidios.

de 1662. LEY XVIII.

Que en todas ocasiones informen los oficiales rea. D. Felipe III en Madrid á 12 de marzo de 1608. Alli les de lo que se paga en los presidios. ai 25 de marzo de 1609, D. Carlos II

у
la reina gober-

Mandamos a nuestros oficiales reales de la nadora. Véase la ley 8, tit. 12 de este libro.

Nueva España y otras cualesquier partes de las Que los presidios de Tierra Firme sean pa gados Indias, que en indas las ocasiones de notas y ga. con puntualidad, y en que se han de ocupar los leones nos envien certificacion de qué situados se soldados de Panamá.

pagan en las cajas de su cargo, à qué, presidios, Mandamos á los oficiales de nuestra real ha. qué cantidades á cada uno, y cuanto se les debe cienda de la provincia de Tierra-Firme, que con atrasado de los años antecedentes, que se les la puntualidad paguen los saeldos que deben perci- pagado por su cuenta, que años y dias, y cuanbir el castellano, soldados y artilleros del castillo tas plazas de soldados ha de tener cada presidio, de San Felipe de Portobelo, Boca de Chagre, y conforme á su dolacion, y cuantos hay al presengente de guarnicion, que conforme à lo ordenado te, y con que órdenes y poderes se han hecho las hubiere de asistir en Panamá para linpiar la pagas. Y asimismo mandarnos a los susodichos, y tierra del Bayamo, ó la parte doade hubiere ne å los que han de asistir a los pagainentos de la gros cimarrones: y lo mismo se haga cada año genle de guerra, que unos y otros, por lo que por la banda del Norte, visitando á nombre de Dios, especialmente les tocare, nos avisen qué cobro rio de Nilla, y Enscuada de Cucle, por escua se pone en el dinero que sobra en cada pagamendras de å vcinle y cinco hombres mas o menos, to, segun el situado que taviere el presidio, por como pareciere al gobernador : y el capitan que no estar lleno el número de soldados de la dotaha de asistir en Panamá, haga oficio de sargento cion, pues es preciso, que no remplazándose mayor, mientras no se ofreciere Ocasion de iin- luego las plazas de soldados, que faltaren, queportancia, que le obligue á salir fuera y dejar de el resto en beneficio de nuestra real hacienda, su compañía, porque entonces ha de quedará sobre todo lo cual nos informen con espresa decargo de su alferez, y se ha de reformar claracion de lo contenido en esta nuestra ley. suinir la plaza de sargento mayor de aquella pro. vincia , y los dichos sueldos se han de pagar en

l'éanse las leyes 38 , y 39, tit, 34. lib. 2, so. virtud de las órdenes del gobernador y capitan

bre la visitil, cuinta y gastas de los presigeneral y presidente de nuestra real audiencia,

dios, castillos y fortalezas. que reside en aquella provincia.

(2) Por real orden de 2 de junio de 1780, se LEY XIX.

mandaron demoler las barracas y habitaciones de

este puerto ; y que uno y otro se trasladasen á BellaD). Felipe III en Madrid á 18 de abril de 1617. Don vista. No sé por qué no se ha hecho. En ello intereCarlos Il y la reina gobernadora.

sa ban igualmente Dios y el Rey. Que el presidio y armada del Callao lenga en la

En real orden de 28 de julio de 1781, se estincaja de Lima el situado.

guió el batallon fijo de infanteria de este presidio, y

en su lugar el regimiento real de Lima que le guar Para seguridad del puerto del Callao de Lima, nece por destacamenlos.

y con

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